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sábado, 4 de abril de 2026
DOMINGO DE RESURRECCION. "Ver con los ojos de la fe"
"Ver con los ojos de la fe"
Queridos hermanos y hermanas:
¡Feliz Pascua! Hoy resuena en todo el mundo el grito que cambia la historia: ¡Cristo ha resucitado! Después de la oscuridad del Viernes Santo y el silencio expectante del Sábado, la luz de la vida ha vencido para siempre.
- Sustituir el odio por el perdón.
- Llevar luz donde hay depresión o tristeza.
- Ser "testigos", como Pedro en la primera lectura, no solo con palabras, sino con una vida que irradia alegría y esperanza.
VIGILIA PASCUAL.
viernes, 3 de abril de 2026
VIERNES SANTO. El silencio que salva
- Para el enfermo: Unir el propio dolor al de Cristo como una ofrenda de paz por el mundo.
- Para el personal sanitario: Ver en cada paciente el rostro de Jesús sufriente que necesita ser bajado de la cruz con ternura.
- Para las familias: Ser como la Virgen María, que permanece fiel al pie de la cruz, sosteniendo con la presencia lo que las palabras no pueden explicar.
Crux Fidelis | Oh Cruz Fiel | Adoración de la Cruz
jueves, 2 de abril de 2026
miércoles, 1 de abril de 2026
HORA SANTA . JUEVES SANTO: "Velad y Orad Conmigo"
Hora Santa: "Velad y Orad Conmigo"
I. Introducción y Exposición
Monitor: Señor Jesús, en esta noche en que las luces se apagan y el mundo calla, venimos a buscarte. Tú nos dijiste: "¿No habéis podido velar una hora conmigo?". Aquí estamos. Queremos consolar tu Corazón y aprender de tu entrega.
Oración Inicial: Padre de bondad, en esta noche santa en que tu Hijo se entregó por nosotros, abre nuestros oídos y nuestro corazón. Que al meditar su Palabra, podamos entrar en el misterio de su Amor. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
II. El Mandamiento del Amor: El Lavatorio
Lectura del santo Evangelio según San Juan (13, 12-15):
"Cuando acabó de lavarles los pies, se puso el manto, se sentó otra vez a la mesa y les dijo: — ¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis "el Maestro" y "el Señor", y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros: os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo
hagáis".
Meditación en silencio (2-3 minutos): ¿A quién me resisto a servir? ¿A quién me falta lavar los pies con mi perdón o mi paciencia?
III. El Memorial: La Institución de la Eucaristía
Lectura de la primera carta del Apóstol San Pablo a los Corintios (11, 23-26):
"Hermanos: Yo he recibido del Señor lo que os he transmitido: que el Señor Jesús, la noche en que iba a ser entregado, tomó pan y, pronunciando la acción de gracias, lo partió y dijo: «Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía». Lo mismo hizo con el cáliz, después de cenar, diciendo: «Este cáliz es la nueva alianza en mi sangre; haced esto cada vez que
lo bebáis, en memoria mía». Por eso, cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor, hasta que él vuelva".
Canto sugerido: Nadie te ama como yo.
IV. La Agonía: Getsemaní
Lectura del santo Evangelio según San Mateo (26, 36-41):
"Entonces Jesús fue con ellos a un huerto, llamado Getsemaní, y dijo a los discípulos: «Sentaos aquí, mientras voy allá a orar». Y llevándose a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, empezó a sentir tristeza y angustia. Entonces les dij
o: «Mi alma está triste hasta la muerte; quedaos aquí y velad conmigo». Y adelantándose un poco, cayó rostro en tierra y ora
ba diciendo: «Padre mío, si es posible, que pase de mí este cá liz; pero no se haga como yo quiero, sino como quieres tú». Volvió a los discípulos y los encontró dormidos. Dijo a Pedro: «¿De modo que no habéis podido velar una hora conmigo? Velad y orad para no caer en la tentación; pues el espíritu está pronto, pero la carne es débil»".
V. Preces de Reparación
(A cada intención respondemos: "Perdón, Señor, perdón")
Por las veces que te hemos dejado solo en el Sagrario por nuestras prisas... R.
Por nuestra falta de compromiso con los pobres y los que sufren... R.
Por los pecados de división en tu Iglesia y entre nuestras familias... R.
Por la falta de fe y por cuando dudamos de tu presencia real en el pan... R.
VI. Oración Final y Despedida
Todos unidos rezamos el Padre Nuestro.
Oración de conclusión: Señor Jesús, nos retiramos del Monumento, pero no de tu lado. Mañana te acompañaremos en la Cruz. Que este tiempo de oración nos dé la fuerza para no dormirnos ante el dolor del prójimo y para ser fieles a tu Palabra. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
Jueves Santo – Misa de la Cena del Señor - El Amor que se Inclina y se Entrega
* Canto de entrada: Hacia ti Morada santa
* Ofertorio: Como brotes de olivo
* Comunión: Un mandamiento nuevo
* Adoración. Cantemos al Amor de los Amores
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Queridos hermanos y hermanas:
Nos encontramos en el corazón del año cristiano. Esta
noche de Jueves Santo no es una simple conmemoración de una cena antigua; es la
actualización de un misterio que sostiene nuestra fe: Dios se queda con
nosotros. En este 2 de abril de 2026, el mundo sigue sediento de esperanza,
de consuelo y de gestos de auténtica humanidad. Y la liturgia de hoy nos ofrece
la respuesta en tres signos claros: un trozo de Pan, una jofaina con agua y
el Aceite que sana.
1. La Eucaristía: Pan partido para
un mundo herido
En la primera lectura hemos escuchado el memorial de
la Pascua judía. Pero Jesús lleva ese memorial a una plenitud asombrosa. Él no
nos deja una estatua, ni un libro de reglas; nos deja su Cuerpo y su Sangre.
Cuando Jesús dice: "Haced esto en memoria
mía", no se refiere solo a repetir el rito, sino a repetir su entrega.
Cada vez que comulgamos, nos comprometemos a ser, como Él, "pan
partido" para los demás. La Eucaristía es el alimento de los débiles, la
fuerza de los que sufren y el motor de nuestra caridad.
2. El Lavatorio: La Teología de la
Toalla
En el Evangelio de San Juan, sorprendentemente, no se
narra la institución de la Eucaristía, sino el Lavatorio de los pies.
Para Juan, la Eucaristía y el Servicio son dos caras de la misma moneda. No se
puede comulgar en el altar si no estamos dispuestos a arrodillarnos ante el
hermano.
Jesús se quita el manto, se ciñe la toalla y realiza
el trabajo de un esclavo. Al lavarle los pies a sus discípulos —incluyendo a
Pedro que lo negaría y a Judas que lo traicionaría—, Jesús nos dice que el
amor no pone condiciones.
- Lavar
los pies hoy
significa entrar en la fragilidad del otro.
- Significa
tocar la carne herida, el cansancio y el polvo del camino ajeno sin
juzgar, solo para limpiar y aliviar.
3. La Unción de los Enfermos: Cristo
abraza nuestra fragilidad
Esta noche, nuestra comunidad vive un signo de amor
muy concreto: algunos de nuestros hermanos y hermanas van a recibir la Unción
de los Enfermos.
¿Qué mejor momento que este? Si hoy celebramos que
Cristo se entrega totalmente, la Unción nos recuerda que Él se entrega
especialmente a quienes cargan con la cruz de la enfermedad o el peso de los
años.
- A vosotros, queridos hermanos que váis a ser ungidos: Este aceite santo no es
solo para el cuerpo, es para el alma. Es la caricia de Dios que os dice: "No
estás solo en tu Getsemaní".
- Cristo,
que hoy sufre la angustia en el Huerto de los Olivos, comprende vuestro
dolor, vuestro miedo y vuestra debilidad. Al recibiros en este sacramento,
la Iglesia entera os sostiene.
4. El Mandamiento Nuevo
"Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a
otros como yo os he amado".
La medida del amor cristiano ya no es nuestra propia
capacidad, sino la capacidad de Cristo: un amor que llega "hasta el
extremo".
Al terminar esta celebración, el altar quedará desnudo
y el Sagrario vacío. Acompañaremos al Señor en su silencio. Pero no nos
quedemos solo en la emoción del momento. Salgamos de aquí con el compromiso de
ser:
1. Pan para el que tiene hambre de
sentido.
2. Toalla para el que necesita que le limpien
las lágrimas.
3. Aceite y bálsamo para el que sufre en el cuerpo o en
el espíritu.
Que esta Cena del Señor nos transforme. Que al recibir
su Cuerpo, nos convirtamos en sus manos para acariciar, en sus pies para
visitar y en su corazón para amar sin medida. Amén.
martes, 31 de marzo de 2026
Lectio Divina: 1 de abril de 2026
¿Cuánto me queréis dar?
1.- Oración introductoria.
En la oración de este miércoles santo quiero pensar en la traición de Judas. Y me horroriza lo que dice el evangelio: “Uno de los doce”. Uno que había comido y bebido contigo tantas veces. Uno que había escuchado de tus labios las palabras más dulces, más bondadosas, más misericordiosas. Y ahora te vende y te traiciona tan mezquinamente. Me pongo a temblar al pensar que también yo, a pesar de ser discípulo tuyo toda la vida, puedo acabar mal. ¡No lo permitas, Señor!
2.- Lectura reposada del evangelio. Mateo 26, 14-25
Entonces uno de los Doce, que se llamaba Judas Iscariote, se presentó a los jefes de los sacerdotes y les dijo: «¿Cuánto me darán si se lo entrego?» Ellos prometieron darle treinta monedas de plata. Y a partir de ese momento, Judas andaba buscando una oportunidad para entregárselo. El primer día de la Fiesta en que se comía el pan sin levadura, los discípulos se acercaron a Jesús y le dijeron: «¿Dónde quieres que preparemos la comida de la Pascua?» Jesús contestó: «Vayan a la ciudad, a casa de tal hombre, y díganle: El Maestro te manda decir: Mi hora se acerca y quiero celebrar la Pascua con mis discípulos en tu casa.» Los discípulos hicieron tal como Jesús les había ordenado y prepararon la Pascua. Llegada la tarde, Jesús se puso a la mesa con los Doce. Y mientras comían, les dijo: «En verdad les digo: uno de ustedes me va a traicionar.» Se sintieron profundamente afligidos, y uno a uno comenzaron a preguntarle: «¿Seré yo, Señor?» Él contestó: «El que me va a entregar es uno de los que mojan su pan conmigo en el plato. El Hijo del Hombre se va, como dicen las Escrituras, pero ¡pobre de aquel que entrega al Hijo del Hombre! ¡Sería mejor para él no haber nacido!» Judas, el que lo iba a entregar, le preguntó también:
«¿Seré yo acaso, Maestro? “Jesús respondió: «Tú lo has dicho.»
3.- Qué dice el texto.
Meditación-reflexión
A los evangelistas les debió costar mucho el poner en el evangelio que aquel que traicionó a Jesús era “uno de los doce”. A pesar de ir en contra de “su grupo” lo pusieron. Es cierto que el “colegio apostólico” quedó manchado con ese pecado de traición, pero no quisieron ocultarlo ni taparlo. Que sirva de ejemplo para las comunidades cristianas posteriores. Una lección que nos está dando el Papa Francisco todos los días. Dentro de la Iglesia hay traidores que venden a Jesús a precio de dinero, de poder o de búsqueda de privilegios o dignidades.
¿Cuánto me queréis dar? Judas ni siquiera pone precio. El precio lo ponen los compradores. Jesús en el mercado vale muy poco. Y sin embargo nosotros para él valemos mucho. “No nos ha comprado con oro ni plata sino con su preciosa sangre”. (I Pedro 1,19). Dios nos ha hecho libres y sabía bien a qué se arriesgaba. Y, sin embargo, prefirió ir a la cruz, antes de cercenar nuestra libertad. Si tanto valora Dios nuestra libertad que nos deja libres para hacer el mal, ¿hemos pensado en la alegría que podemos dar a Dios haciendo el bien libremente, porque queremos, porque nos gusta, porque nos apetece, porque nos encanta el agradarle? Jesús hacía uso de su libertad de esta manera: “hago siempre lo que le agrada al Padre”. (Juan 8,29).
Palabra del Papa
“Este acto dramático marca el inicio de la Pasión de Cristo, un doloroso camino que Él elige con libertad absoluta. Él mismo lo dice claramente: «Yo doy mi vida. Nadie me la quita: la doy por mí mismo. Tengo el poder de darla y el poder de recobrarla». Y así comienza el camino de la humillación, del despojo, con esta traición. Es como si Jesús estuviera en el mercado. ‘Este cuesta treinta denarios’. Y Jesús recorre este camino de la humillación y del despojo hasta el final. Jesús alcanza la humillación completa con la «muerte en la cruz». Se trata de la peor de las muertes, la destinada a los esclavos y a los delincuentes. Jesús era considerado un profeta, pero muere como un delincuente. Mirando a Jesús en su pasión, vemos como en un espejo también el sufrimiento de toda la humanidad y encontramos la respuesta divina al misterio del mal, del dolor, de la muerte […] Esta semana nos hará bien a todos nosotros mirar el crucifijo, besar las llagas de Jesús, besarlas en el crucifijo. Él ha tomado sobre sí el sufrimiento humano, se ha endosado todo ese sufrimiento.» (Catequesis, S.S. Francisco, 16 de abril de 2014).
4.- Qué me dice hoy a mí este texto. (Guardo silencio)
5.- Propósito: Todo lo que haga en este día lo haré sólo por agradar a Dios.
6.- Dios me ha hablado hoy por medio de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.
Señor, quiero darte gracias por haber comprendido un poco más lo grande que es nuestra libertad. Tú la respetas tanto que has preferido ir a la muerte por defenderla. Y la mejor manera de defenderla es haciendo buen uso de ella. Haz, Señor, que yo siempre la emplee para el bien.