jueves, 3 de abril de 2025

LITURGIA DE LAS HORAS, ORACIÓN DE LA IGLESIA (Viernes 4 de Abril de 2025 Cuaresma IV Salterio IV)

 



Lectio Divina: 4 de abril de 2025

 

“Los judíos buscaban matarle”


1.- Oración introductoria.

Señor, otro día que vengo a estar contigo, a “escucharte”. A veces te oigo, pero no te escucho; estoy entretenido con mis pequeños problemas, mis gustos, mis caprichos, mi pequeño mundo. Estoy en otro mundo y tengo el corazón lleno de ruidos. Pero yo necesito tu palabra. ¿Qué sería de mí si no me hablaras? Tu palabra es el pan que me alimenta cada día. Dame la gracia de escucharte, y cumplir lo que Tú me dices

2.- Lectura reposada de tu Palabra. Juan 7, 1-2.10.25-30

En aquel tiempo, recorría Jesús la Galilea, pues no podía andar por Judea, porque los judíos buscaban matarle. Se acercaba la fiesta judía de las Tiendas. Pero después que sus hermanos subieron a la fiesta, entonces Él también subió no manifiestamente, sino de incógnito. Decían algunos de los de Jerusalén: ¿No es a ése a quien quieren matar? Mirad cómo habla con toda libertad y no le dicen nada. ¿Habrán reconocido de veras las autoridades que este es el Cristo? Pero éste sabemos de dónde es, mientras que, cuando venga el Cristo, nadie sabrá de dónde es. Gritó, pues, Jesús, enseñando en el Templo y diciendo: Me conocéis a mí y sabéis de dónde soy. Pero yo no he venido por mi cuenta; sino que verdaderamente me envía el que me envía; pero vosotros no le conocéis. Yo le conozco, porque vengo de él y él es el que me ha enviado. Querían, pues, detenerle, pero nadie le echó mano, porque todavía no había llegado su hora.

3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión

Me impresionan las palabras del Evangelio: “Los judíos buscaban a Jesús para matarle”. Y es que la verdad incómoda a aquellos que están anclados en la mentira y hacen de la mentira su medio de vida. Buscar a Jesús para matarlo es intentar “matar la vida”. Jesús ha venido para que tengamos vida y vida en abundancia. Enemigos de Jesús no son sólo aquellos que matan, que aniquilan la vida, sino también aquellos que están satisfechos con una vida relajada, una vida a medias, una vida sin ilusión, sin esperanza, sin ganas de vivir. Son enemigos de Jesús aquellos que no saben qué hacer con el tiempo. En esta ocasión, Jesús “grita”. La vida es hermosa y debemos acudir a Él porque es “especialista en vida”. Ha vivido en plenitud. Por eso, antes de morir, puede decir con orgullo: “Todo está acabado”. Qué bien se debe morir dando un carpetazo al libro de la vida diciendo ¡Misión cumplida!

Palabra del Papa

“El pasaje del Evangelio que hemos escuchado nos presenta una escena ambientada en el templo de Jerusalén, al final de la fiesta judía de las tiendas, después de que Jesús proclamara una gran profecía revelándose como fuente de “agua viva”, es decir el Espíritu Santo… Los jefes de los sacerdotes habían mandado a los guardias a arrestarlo, como se hace en las dictaduras, pero vuelven con las manos vacías y dicen: “Jamás ha hablado nadie como ese hombre”. He aquí la voz de la verdad, que resuena en esos hombres sencillos. La palabra del Señor, ayer como hoy, provoca siempre una división: la Palabra de Dios divide, ¡siempre! provoca una división entre quien la acoge y quien la rechaza. A veces también en nuestro corazón se enciende un contraste interior; esto sucede cuando advertimos la fascinación, la belleza y la verdad de las palabras de Jesús, pero al mismo tiempo las rechazamos porque nos cuestionan, nos ponen en dificultad y nos cuesta demasiado observarlas. (Homilía de S.S. Francisco, 21 de marzo de 2015).

4.- Qué me dice hoy a mí esta palabra. (Guardo silencio)

5.-Propósito. En este día voy a aprovechar el tiempo y no voy a perder ni un solo minuto.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, yo te agradezco, de corazón, tus bellas enseñanzas. Me encanta descubrir tus propios sentimientos. Te había observado muchas veces caminando, hablando, incluso llorando, pero nunca te había observado “gritando”. Y, sin embargo, yo necesito que me grites de vez en cuando, que sacudas mi alma, que me despiertes a la vida.

miércoles, 2 de abril de 2025

VÍSPERAS Miércoles 2 de Abril de 2025 IV Cuaresma Salterio IV

 

Lectio Divina: 3 de abril de 2025

 

Él (Juan) era la lámpara que “arde y alumbra”


1.- Oración introductoria.

Señor, en este momento de oración que yo voy a tener contigo, te suplico que me descubras el sentido profundo de las Escrituras. Nos dices que Moisés escribió de ti. A veces me aburren las lecturas del A.T. Hoy quiero leerlas con esta nueva luz que tú me das. Voy a verte a ti en ellas. Así su  lectura me resultará no sólo interesante sino apasionante. Me acercaré a los profetas y te leeré a ti. Me acercaré a los salmistas y te escucharé a Ti. Me acercaré al Cantar de los Cantares y me enamoraré de Ti.

2.- Lectura reposada del evangelio Juan 5, 31-47

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: Si yo diera testimonio de mí mismo, mi testimonio no sería válido. Otro es el que da testimonio de mí, y yo sé que es válido el testimonio que da de mí. Vosotros mandasteis enviados donde Juan, y él dio testimonio de la verdad. No es que yo busque testimonio de un hombre, sino que digo esto para que os salvéis. Él era la lámpara que arde y alumbra y vosotros quisisteis recrearos una hora con su luz. Pero yo tengo un testimonio mayor que el de Juan; porque las obras que el Padre me ha encomendado llevar a cabo, las mismas obras que realizo, dan testimonio de mí, de que el Padre me ha enviado. Y el Padre, que me ha enviado, es el que ha dado testimonio de mí. Vosotros no habéis oído nunca su voz, ni habéis visto nunca su rostro, ni habita su palabra en vosotros, porque no creéis al que Él ha enviado. Vosotros investigáis las escrituras, ya que creéis tener en ellas vida eterna; ellas son las que dan testimonio de mí; y vosotros no queréis venir a mí para tener vida. La gloria no la recibo de los hombres. Pero yo os conozco: no tenéis en vosotros el amor de Dios. Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibís; si otro viene en su propio nombre, a ése le recibiréis. ¿Cómo podéis creer vosotros, que aceptáis gloria unos de otros, y no buscáis la gloria que viene del único Dios? No penséis que os voy a acusar yo delante del Padre. Vuestro acusador es Moisés, en quién habéis puesto vuestra esperanza. Porque, si creyerais a Moisés, me creeríais a mí, porque él escribió de mí. Pero si no creéis en sus escritos, ¿cómo vais a creer en mis palabras?

3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión.

Qué bonitas las palabras que dedica Jesús a su primo Juan: “Lámpara que arde y alumbra”. Sólo el que arde puede alumbrar. Sólo cuando las lámparas están llenas de aceite, están aptas para recibir al esposo. Las lámparas sin aceite, brillan un momento y se apagan. Son como fuegos artificiales. Sólo el que arde  puede alumbrar. Sólo el que arde puede incendiar. Los apóstoles en el día de Pentecostés llevaban “lenguas de fuego”. Y salieron del Cenáculo dispuestos a incendiar el mundo con el fuego del amor.

“Moisés escribió de mí”. Es una bonita clave para leer todo el Antiguo Testamento. Escribieron de ti Moisés, los Profetas, los Sabios, los Salmistas. Por eso dirá San Agustín: “Si leo el A.T y no descubro en él a Cristo, su lectura me parece sosa y aburrida. Pero si descubro en ella a Cristo, su lectura se me hace sabrosa y embriagadora”.  El A.T. es como la madre fecunda que lleva a Cristo en sus entrañas. Es curioso que en este trocito de evangelio salga “nueve veces” la palabra “testimonio”.  Hoy la gente no busca maestros sino “testigos”. Los maestros enseñan de lo que han aprendido en los libros; los “testigos” narran lo que han visto y oído. Son viajeros que cuentan lo que han descubierto en ese Océano infinito de Dios.

Palabra del Papa

“La convicción, la fe en que Dios existe, no es una información como otras. Muchas informaciones no nos importa si son verdaderas o falsas, pues no cambian nuestra vida. Pero, si Dios no existe, la vida es vacía, el futuro es vacío. En cambio, si Dios existe, todo cambia, la vida es luz, nuestro futuro es luz y tenemos una orientación para saber cómo vivir. Por eso, creer constituye la orientación fundamental de nuestra vida. Creer es decir: «Sí, creo que tú eres Dios, creo que en el Hijo encarnado estás presente entre nosotros«, orienta mi vida, me impulsa a adherirme a Dios, a unirme a Dios y a encontrar así el lugar donde vivir, y el modo como debo vivir. Y creer no es sólo una forma de pensamiento, una idea; como he dicho, es una acción, una forma de vivir. Creer quiere decir seguir la senda señalada por la palabra de Dios”. (Homilía Benedicto XVI 15 de agosto de 2006). 

4.- Qué me dice este texto hoy a mí. (Guardo silencio)

5.-Propósito. Hacer un rato de lectura del A.T en clave cristiana.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Te quiero agradecer, de todo corazón, las nuevas enseñanzas que hoy me has dado. Te buscaré en el Antiguo Testamento como aquel que busca con ansiedad tesoros escondidos. Beberé en las dos copas: la del  A.T y la del  N.T. sabiendo que en ambas copas yo beberé a Cristo.

martes, 1 de abril de 2025

LAUDES Miércoles 2 de Abril de 2025 IV Cuaresma Salterio IV

 

Lectio Divina: 2 de abril de 2025

 

Yo no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado.


1.- Oración introductoria.

Señor, hoy vengo a la oración a pedirte lo mismo que el Apóstol Felipe: “Muéstranos al Padre y nos basta”. Y es que la palabra “Padre” no caía nunca de tu boca. El Padre alimenta los pájaros del cielo y viste los lirios del campo; el Padre manda la lluvia y el sol; el Padre tiene contados hasta los cabellos de nuestra cabeza. Hoy te pido que me hagas comprender lo maravilloso que es ese Padre al que tantas veces te dirigías.

2.- Lectura reposada de la palabra del Señor. Juan 5, 17-30

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: Mi Padre trabaja hasta ahora, y yo también trabajo. Por eso los judíos trataban con mayor empeño de matarle, porque no sólo quebrantaba el sábado, sino que llamaba a Dios su propio Padre, haciéndose a sí mismo igual a Dios. Jesús, pues, tomando la palabra, les decía: En verdad, en verdad os digo: el Hijo no puede hacer nada por su cuenta, sino lo que ve hacer al Padre: lo que hace él, eso también lo hace igualmente el Hijo. Porque el Padre quiere al Hijo y le muestra todo lo que él hace. Y le mostrará obras aún mayores que estas, para que os asombréis. Porque, como el Padre resucita a los muertos y les da la vida, así también el Hijo da la vida a los que quiere. Porque el Padre no juzga a nadie; sino que todo juicio lo ha entregado al Hijo, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo no honra al Padre que lo ha enviado. En verdad, en verdad os digo: el que escucha mi Palabra y cree en el que me ha enviado, tiene vida eterna y no incurre en juicio, sino que ha pasado de la muerte a la vida. En verdad, en verdad os digo: llega la hora (ya estamos en ella), en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la oigan vivirán. Porque, como el Padre tiene vida en sí mismo, así también le ha dado al Hijo tener vida en sí mismo, y le ha dado poder para juzgar, porque es Hijo del hombre. No os extrañéis de esto: llega la hora en que todos los que estén en los sepulcros oirán su voz y saldrán los que hayan hecho el bien para una resurrección de vida, y los que hayan hecho el mal, para una resurrección de juicio. Y no puedo hacer nada por mi cuenta: juzgo según lo que oigo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado.

3.- Qué dice el texto bíblico.

Meditación-Reflexión

Si hay algo que destacan los evangelistas es la fuerte atracción que Jesús sentía por Dios, su Padre. San Marcos nos narra una especie de “jornada-modelo” es decir, lo que solía hacer Jesús un día normal. Y nos da esta pincelada: “De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, se levantó, salió a un lugar solitario y allí se puso a hacer oración” (Mc. 1,35). Jesús, cuando todavía estaba oscuro, se ponía a rezar a Dios, su Padre; tenía necesidad de estar con Él. Salía de la noche, “tiempo de soñar”, y se internaba en el día “tiempo de trabajar”. “Su Padre trabaja y Él también trabaja”. ¿Con quién soñaba Jesús? Soñaba con su Padre. Su oración primera, con la frescura de la mañana, era como el primer beso que le dirigía a Dios. Después vendrá el día, el trabajo del día, la preocupación por las cosas, y dentro de ese trabajo intenso, el esfuerzo, la fatiga, el cansancio. Pero todo se alivia con la emoción de la primera caricia del día. Y todo se compensa con la plegaria a la puesta del sol, al poder ofrecerle a su Dios, el haber hecho durante el día “todo lo que al Padre le agrada” En Jesús, el día y la noche no lo marca el sol ni la luna. Jesús vive “día y noche” al ritmo de la ternura de Dios, su “Abbá”. Lo que nosotros debemos hacer es ser “continuadores” de la persona y de la misión de Jesús. Hoy Jesús sigue hablando a través de mis labios; y sigue ayudando a través de mis manos; y sigue caminando a través de mis pies; y sigue amando a través de mi corazón. Yo llenaré mi vida dando un espacio y un tiempo para Jesús en este momento de la historia que me toca vivir.

Palabra del Papa.

“La obediencia a la voluntad de Dios. Este es el camino de la santidad, del cristiano, es decir, que se realice el plan de Dios, que la salvación se cumpla […] ¿Yo rezo para que el Señor me dé las ganas de hacer su voluntad, o busco compromisos porque tengo miedo de la voluntad de Dios? Rezar para conocer la voluntad de Dios sobre mí y sobre mi vida, sobre la decisión que debo tomar ahora… muchas cosas. Sobre la forma de gestionar las cosas… La oración para querer hacer la voluntad de Dios. Y cuando conozco la voluntad de Dios, también necesito la oración, para cumplir esa voluntad, que no es la mía, es la suya. Y no es fácil. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 27 de enero de 2015, en Santa Marta).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto. (Guardo silencio).

5.- Propósito: Levantarme pronto para refrescar la memoria de lo que el Padre me ama.

6.-Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor Jesús, te doy gracias, a boca llena, porque Tú me has revelado el verdadero rostro de Dios. Me habían dicho que era un Señor Poderoso, Justo, Sabio, pero has tenido que venir Tú a decirnos que Dios es, ante todo, un Padre maravilloso. Y está tan cercano a nosotros que hasta le podemos llamar “Abbá-Papá”. Gracias por esta revelación tan fantástica.

VÍSPERAS Martes 1 de Abril de 2025 Cuaresma IV Salterio IV