miércoles, 6 de mayo de 2026

Programa del viaje del Papa a España

 

Sábado 6 de junio. Madrid

10:30 – Llegada al aeropuerto internacional “Adolfo Suárez” Madrid/Barajas. Acogida Oficial.

11:30 – Ceremonia de bienvenida en el Palacio Real de Madrid.

12:00 – Visita de cortesía a Sus Majestades los Reyes de España.

12:30 – Encuentro con las autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplomático en el Palacio Real de Madrid (Discurso del Santo Padre).

18:00 – Visita al proyecto social «Cedia 24 horas» en el Centro de Información y Acogida (Saludo del Santo Padre).

20:30 – Vigilia de oración con los jóvenes en la Plaza de Lima (Discurso del Santo Padre).

Domingo 7 de junio. Madrid

10:00 – Santa Misa en la Plaza de Cibeles (Homilía del Santo Padre).

16:30 – Encuentro privado con los miembros de la Orden de San Agustín en la Nunciatura Apostólica.

18:00 – Encuentro «Tejer redes con el mundo de la cultura, del arte, de la economía y del deporte» en «Movistar Arena» (Discurso del Santo Padre).

19:30 – Cena en la Residencia del Cardenal Arzobispo de Madrid

Lunes 8 de junio. Madrid

9:30 – Encuentro con el Presidente del Gobierno en  la Nunciatura Apostólica

10:30 – Encuentro con los miembros del Parlamento Español en el Congreso de los Diputados (Discurso del Santo Padre).

11:30 – Encuentro con los Obispos de España en la sede de la Conferencia Episcopal (Saludo del Santo Padre).

12:50 – Comida con los Obispos en la Nunciatura Apostólica

18:00 – Oración y homenaje a la Virgen de la Almudena en la Catedral de Santa María de la Almudena (Saludo del Santo Padre).

19:00 – Encuentro con la comunidad diocesana en el Estadio Santiago Bernabéu (Discurso del Santo Padre).

Martes 9 de junio. Madrid – Barcelona

10:20 – Encuentro con los voluntarios en el Pabellón 3 de IFEMA Madrid (Discurso del Santo Padre).

11:10 – Salida en avión desde el aeropuerto internacional Adolfo Suárez Madrid/Barajas hacia Barcelona.

12:25 – Llegada al aeropuerto internacional de Barcelona/El Prat

13:00 – Rezo de la Hora Media en la Catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia (Homilía del Santo Padre).

20:00 – Vigilia de Oración en el Estadio Olímpico Lluís Companys (Discurso del Santo Padre).

Miércoles 10 de junio. Barcelona – Monstserrat

10:50 – Visita al Centro Penitenciario «Brians 1» (Saludo del Santo Padre).

12:00 – Oración del Santo Rosario en la Abadía de Nuestra Señora de Montserrat (Discurso del Santo Padre).

13:00 – Comida con la comunidad benedictina de Montserrat

16:30 – Encuentro con las realidades de caridad y asistencia diocesanas en la Iglesia de San Agustín (Discurso del Santo Padre).

19:30 – Santa Misa en la Basílica de la Sagrada Familia (Homilía del Santo Padre).

Jueves 11 de junio. Barcelona – Las Palmas de Gran Canaria

8:30 – Salida en avión desde el aeropuerto internacional de Barcelona/El Prat hacia Las Palmas de Gran Canaria.

10:50 – Llegada a la base aérea de Gran Canaria/Gando.

11:40 – Encuentro con las realidades de acogida a los migrantes en el puerto de Arguineguín (Discurso del Santo Padre).

13:30 – Encuentro con los obispos, los sacerdotes, los diáconos, los religiosos, las religiosas, los seminaristas y los agentes de pastoral (Discurso del Santo Padre).

18:30 – Santa Misa en el Estadio de Gran Canaria (Homilía del Santo Padre).

Viernes 12 de junio. Las Palmas de Gran Canaria – Santa Cruz de Tenerife

8:30 – Salida en avión desde la base aérea de Gran Canaria/Gando hacia Santa Cruz de Tenerife.

9:10 – Llegada al aeropuerto internacional de “Tenerife Norte-Los Rodeos”.

9:30 – Encuentro con los migrantes del centro «Las Raíces» (Saludo del Santo Padre).

10:10 – Encuentro con las realidades de integración de los migrantes (Discurso del Santo Padre).

12:15 – Santa Misa en el puerto de Santa Cruz de Tenerife (Homilía del Santo Padre).

14:30 – Ceremonia de despedida en el aeropuerto internacional de Tenerife Norte-Los Rodeos.

15:00 – Salida en avión desde el aeropuerto internacional de Tenerife hacia Roma.

20:10 – Llegada al aeropuerto internacional de Roma/Fiumicino.

6 mayo - María, Madre de la Iglesia

 

Misa de hoy ⛪ Miércoles 6 Mayo de 2026

 

martes, 5 de mayo de 2026

VÍSPERAS Miércoles 6 de Mayo de 2026

 

LAUDES Miércoles 6 de Mayo de 2026

 

Lectio Divina: 6 de mayo de 2026

 

“Separados de mí no podéis hacer nada”

1.- Introducción.

Señor, hoy necesito comprender vivencialmente esta relación que se da entre la vid y los sarmientos. Una misma sangre de vida divina corre debajo de mi piel. Mi pobre, frágil y menesterosa vida humana está sostenida y alimentada por la vida, la vida eterna. Sin Ti yo no soy nada. Contigo, tengo la misma vida de Dios. Deja que en esta oración caiga de rodillas y adore “desde el tiempo” tu Eternidad; “desde mi finitud”, tu Infinitud y “desde mi pequeñez” tu Inmensidad.

2.- Lectura reposada del evangelio. Juan 15, 1-8

«Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo corta, y todo el que da fruto, lo limpia, para que dé más fruto. Vosotros estáis ya limpios gracias a la Palabra que os he anunciado. Permaneced en mí, como yo en vosotros. Lo mismo que el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid; así tampoco vosotros si no permanecéis en mí. Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no podéis hacer nada. Si alguno no permanece en mí, es arrojado fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen, los echan al fuego y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y lo conseguiréis. La gloria de mi Padre está en que deis mucho fruto, y seáis mis discípulos».

3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión.

Lo esencial de nuestra vida cristiana no es saber que estamos unidos a Cristo como los sarmientos a la vid. Lo importante es vivirlo, experimentarlo, disfrutarlo. Separarse es arrancarse. Algo duele por dentro cuando me separo de Jesús. Separarse es “secarse”. Algo terrible pasa en mi vida cuando me separo de Jesús. ¿Para qué sirven unos sarmientos separados de la vid? Sólo para alimentar el fuego. Ningún tipo de madera es tan desechable, tan improductible. Sin Cristo, mi vida se va apagando, se va secando, se va muriendo. En cambio, el sarmiento unido a la vid, echa yemas, pámpanos, uvas. ¡Qué vida tan llena! Por otra parte, en la vida práctica, una vid sin sarmientos tampoco produce frutos. ¡Qué responsabilidad tan enorme! Dios ha querido salvar el mundo contando conmigo. Si me separo de Jesús, ¡qué decepción para Dios! Esperaba frutos sazonados y dio agrazones (Is, 5,4). Y el agrazón es la fruta que no ha madurado, la que deja un sabor amargo. ¿Es ése el sabor que voy a dejar a Dios de mi paso por este mundo? A veces confundo el “fruto” con el “éxito”. El “éxito” es visible y el tener éxito puede llevarme a la vanidad y la soberbia. “El fruto auténtico” es invisible. Sólo lo ve el Padre que ve en lo escondido. Haz que yo siempre me goce de la alegría que produce el poder agradar al Padre.

Palabra del Papa

En comunión con Cristo nuestra paz, esperanza para el mundo, estamos más que nunca unidos a los jóvenes que sufren el mayor de los males, el que es producido por otros hombres. Estamos con los jóvenes de Gaza, estamos con los jóvenes de Ucrania, con todos aquellos cuya tierra está ensangrentada por las guerras. Mis jóvenes hermanos y hermanas, ustedes son el signo que un mundo distinto es posible, un mundo de fraternidad y amistad, donde los conflictos se afrontan no con las armas sino con el diálogo.

Sí, ¡con Cristo es posible! Con su amor, con su perdón, con la fuerza de su Espíritu. Mis queridos amigos, unidos a Jesús como los sarmientos a la vid, ustedes darán mucho fruto; serán sal de la tierra, luz del mundo; serán semillas de esperanza allí donde viven: en la familia, con sus amigos, en la escuela, en el trabajo, en el deporte. Semillas de esperanza con Cristo nuestra esperanza. (Para León XIV  3-8-2025)

4.- Qué me dice este texto hoy a mí. (Guardo silencio).

5.- Propósito. Detenerme, a lo largo del día, y quedar sorprendido al constatar que por mis venas circula la misma vida de Dios.

6.- Dios me ha hablado hoy a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, quiero agradecerte el que me hayas hecho partícipe de tu misma vida. Lo único que me interesa es disfrutar de ese divino don que Tú me has dado. Y lo único que pretendo es dar buenos frutos, frutos sazonados de buenas obras. Quisiera morir como Tú: Con serenidad, con paz, tomando entre las manos el libro de la vida para cerrarlo diciendo: ¡Misión cumplida! Y después descansar para siempre en los brazos del Padre.

ADORACIÓN AL SANTÍSIMO, 5 DE MAYO A LAS 19:00

 


“La compasión del samaritano: amar llevando el dolor del otro” 

“Lo llevó a una posada y lo cuidó” (Lc 10, 35) 

Este año 2026 el Papa León XIV nos propuso volver nuestra mirada y reflexionar sobre el  Buen Samaritano. Y  elegido el tema para la XXXIV Jornada Mundial del Enfermo, que se  celebraró el 11 de febrero de 2026: “La compasión del samaritano: amar llevando el dolor  del otro”. 

El tema, centrado en la figura evangélica del samaritano que manifiesta su amor al cuidar al hombre herido que ha caído en manos de los ladrones, quiere subrayar este aspecto  del amor al prójimo: el amor necesita gestos concretos de cercanía, con los que se asume el sufrimiento ajeno, sobre todo el de aquellas personas que viven en situación de enfermedad,  a menudo en un contexto de fragilidad debido a la pobreza, al aislamiento y a la soledad.

La Jornada Mundial del Enfermo, instituida por San Juan Pablo II en 1992, busca ser un  momento privilegiado de oración, de cercanía y de reflexión para toda la comunidad eclesial  y para la sociedad civil, llamada a reconocer el rostro de Cristo en los hermanos y hermanas  marcados por la enfermedad y la fragilidad. 

Al igual que el buen samaritano que se detiene y se inclina ante el herido en el camino,  la comunidad cristiana está llamada a detenerse ante quien sufre, y a dar testimonio  evangélico de cercanía y servicio hacia los enfermos y los más vulnerables. 

En esta Campaña ponemos en el centro el cuidado a los enfermos. La Iglesia es la posada  a donde el Buen Samaritano lleva al hombre herido y necesitamos aprender a acoger y cuidar. De ahí el lema elegido: “Lo llevó a una posada y lo cuidó” (Lc 10, 34). Jesús se presenta  públicamente como uno que lucha contra la enfermedad y que ha venido para curar al hombre  de todo mal: el mal del espíritu y el mal del cuerpo. “Le llevaron a todos los enfermos y  endemoniados” (Mc 1,32). Si pienso en las grandes ciudades contemporáneas, me pregunto  dónde están las puertas ante las cuales llevar a los enfermos esperando que sean sanados.  Jesús nunca huyó de sus cuidados. Nunca pasó de largo, nunca volvió la cara hacia otro lado y  hoy nos envía a cumplir su propia obra y nos dona el poder de sanar, es decir, de acercarse a  los enfermos y cuidarlos hasta el fondo ¡Esa es la gloria de Dios! ¡Esa es la tarea de la Iglesia! Ayudar a los enfermos, no perderse en habladurías, ayudar siempre, consolar, aliviar, estar  cerca de los enfermos; ésta es la tarea (cf. Papa Francisco, Audiencia 10-VI- 2015). 

Cuidar a los enfermos y sus cuidadores lejos de suponer un problema son una  oportunidad evangelizadora de primer orden. Los enfermos son, con palabras de Benedicto  XVI, “un signo eficaz e instrumento de evangelización para las personas que os atienden y para  vuestras familias (…) sois los hermanos de Cristo paciente, y con El, si queréis, salváis al  mundo”./span>

Oración de los Fieles: Elevemos nuestra oración a Dios Padre, en quien ponemos nuestra esperanza. Lo hacemos por mediación de María, salud de los enfermos, respondiendo: R. Padre, en Ti confiamos.

 — Por la Iglesia: para que asumiendo su vocación maternal acoja en su seno a todos los que se sienten solos y haga presente el consuelo de Cristo. Oremos

. — Por nuestros hermanos enfermos: para que, experimentando el misterio del dolor, sientan también la presencia cercana y maternal de la Virgen. Oremos. 

— Por todos los consagrados al servicio de los enfermos y mayores: para que su dedicación y entrega sea reflejo del rostro misericordioso del Padre para quien nos necesite. Oremos. 

— Por nuestra comunidad cristiana, nuestra parroquia: para que se muestre siempre cercana a las necesidades de quienes padecen la tristeza sea un verdadero hogar de acogida, acompañamiento y servicio para ellas. Oremos. 

Escucha, Padre, nuestra oración y danos un corazón compasivo como el de María, para que nos mostremos siempre más atentos a las necesidades de nuestros hermanos que sufren y nos comprometamos, sin miedo, a acompañarlos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


Jesús, Buen Samaritano, que viviste aliviando el sufrimiento de quienes encontrabas en el camino, como expresión de la misericordia del Padre. 
Ayúdanos a bajar a lo profundo del corazón, donde se escucha el grito del dolor, la voz de quien sufre y necesita. 
Danos entrañas de misericordia, para que no demos rodeos ante los que sufren y sepamos caminar con los ojos del corazón abiertos para ayudar a quienes nos necesitan. 
Haznos, Señor, buenos samaritanos para que el mundo descubra en nuestra vida el rostro misericordioso del Padre


5 mayo - María, asunta al cielo

 

VÍSPERAS Martes 5 de Mayo de 2026

 

LAUDES Martes 5 de Mayo de 2026

 

Misa de hoy ⛪ Martes 5 Mayo de 2026

 

Lectio Divina: 5 de mayo de 2026

 

«Si me amarais, os alegraríais de que yo me fuera al Padre”

1.- Oración introductoria.    

Señor, soy un buscador empedernido. Te busco a Ti con todo mi corazón, con toda mi alma y con todo mi ser. Te busco y te ansío; te busco y te deseo; te busco y, aunque a veces no te encuentro, sólo en seguir buscándote, encuentro paz y consuelo. Dame el gusto de encontrarte, o al menos, sigue aumentando en mí el anhelo de seguir buscándote.

2.- Lectura reposada del evangelio. Juan 14, 27-31

Os dejo la paz, mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo. No se turbe vuestro corazón ni se acobarde. Habéis oído que os he dicho: «Me voy y volveré a vosotros.» Si me amarais, os alegraríais de que me fuera al Padre, porque el Padre es más grande que yo. Y os lo digo ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis. Ya no hablaré muchas cosas con vosotros, porque llega el Príncipe de este mundo. En mí no tiene ningún poder; pero ha de saber el mundo que amo al Padre y que obro según el Padre me ha ordenado.

3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión

En pocas épocas de la historia, la paz ha sido tan necesaria como ahora, porque nunca la violencia ha sido tan salvaje y devastadora. Pensemos en la guerra de Israel contra el Líbano,  Estados Unidos contra Irán etc….  No pedimos cualquier tipo de paz sino la que nos da Jesús, Y para un judío la palabra hebrea Shalom significaba el resumen y cúmulo de todos los bienes mesiánicos. La paz de Jesús la ha bebido en las mismas entrañas de su Padre. Esa es la paz que crea comunión y hace felices a todos los que la poseen. Si los cristianos, especialmente en la Eucaristía, nos damos esa paz de Jesús, ¿Cómo es posible que después de comulgar tengamos esa agresividad, esa violencia, esa poca paciencia, esas palabras tan duras e hirientes? San Pablo nos diría: “Eso no es recibir el Cuerpo del Señor”. “Unas celebraciones así os hacen más mal que bien” (1Cor. 13,17). Por otra parte, qué consoladoras las palabras de Jesús: “Si me amarais os alegraríais de que me fuera”. Sólo cuando estemos convencidos del amor que el Padre nos tiene, podremos ver la muerte como algo bueno, como lo mejor para nosotros. Y la mejor manera de vivir en paz y, sobre todo, de esperar también en paz “esa hora de la muerte” es tener experiencias del cariño que Dios, nuestro Padre, nos tiene.

Palabra del Papa.

¡Basta ya de la idolatría de uno mismo y del dinero! ¡Basta ya de la exhibición de la fuerza! ¡Basta ya de la guerra! La verdadera fuerza se manifiesta en el servicio a la vida. San Juan XXIII, con sencillez evangélica, escribió que la paz beneficia a todos, ‘es decir, a cada persona, a los hogares, a los pueblos, a la entera familia humana’. Y, repitiendo las palabras categóricas de Pio XII, añadía: ‘Nada se pierde con la paz; todo puede perderse con la guerra’ (Carta enc. Pacem in terris, 116).

Unamos, entonces, las energías morales y espirituales de millones, de miles de millones de hombres y mujeres, de ancianos y jóvenes que hoy creen en la paz, que hoy eligen la paz, que curan las heridas y reparan los daños causados por la locura de la guerra. Recibo muchas cartas de niños en zonas de conflicto; al leerlas se percibe, con la verdad de la inocencia, todo el horror y la inhumanidad de acciones de las que algunos adultos se jactan con orgullo. ¡Escuchemos la voz de los niños!

Dice el Papa León XIV: Queridos hermanos y hermanas, sin duda los gobernantes de las naciones tienen responsabilidades ineludibles. A ellos les gritamos: ¡deténganse! ¡Es tiempo de paz! ¡Siéntense en mesas de diálogo y de mediación!, no en mesas donde se planea el rearme y se deliberan acciones de muerte (11-abril-2026).

4.- Qué me dice hoy a mí esta palabra de Dios que acabo de meditar. (Guardo silencio)

5.- Propósito. Hoy hacemos nuestro el deseo del Papa de pedir todos juntos por la paz del mundo.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Ahora yo le respondo con mi oración.

Al terminar esta oración, siento la sensación de estar lejos, muy lejos de lo que significa creer en la palabra de Jesús. Por eso, Señor, te pido que me acerques a Ti, que tome el aire de tu Espíritu y viva en esa atmosfera maravillosa en la que te movías Tú. Dame tu Espíritu, tu soplo, tu aliento. Así podré experimentar la ternura de Dios, mi Padre. Así también podré quitar de mi corazón toda raíz de violencia y agresividad y disfrutar de esa paz paradisíaca.

lunes, 4 de mayo de 2026

Misa de hoy ⛪ Lunes 4 Mayo de 2026

 

Iglesia Noticia en La Rioja. 3 de mayo de 2026

 

4 mayo - María, Madre Inmaculada

 

Lectio Divina: 4 de mayo de 2026

 

El que me ame, será amado de mi Padre.

1.- Introducción.

Señor, en este momento maravilloso que me concedes para estar contigo, te pido que me ayudes a meterme en la cabeza lo fundamental, lo esencial del evangelio: El amor. Es el camino que Tú, Jesús, has elegido para conocer al verdadero discípulo. Y la única norma que nos dejaste en tu testamento, antes de morir, fue ésta: “Amaos unos a otros como yo os he amado”. Dame tu Espíritu Santo para no salirme nunca del camino del amor.

2.- Lectura sosegada del Evangelio. Juan 14, 21-26

El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ame, será amado de mi Padre; y yo le amaré y me manifestaré a él». Le dice Judas -no el Iscariote -: «Señor, ¿qué pasa para que te vayas a manifestar a nosotros y no al mundo?» Jesús le respondió: «Si alguno me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él. El que no me ama no guarda mis palabras. Y la palabra que escucháis no es mía, sino del Padre que me ha enviado. Os he dicho estas cosas estando entre vosotros. Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo y os recordará todo lo que yo os he dicho.

3.- Qué dice el texto

Meditación-reflexión

El evangelio de hoy nos abre a unos horizontes fabulosos para descubrir el verdadero camino para ir a Dios. Los judíos deben mirar a Jerusalén, los árabes miran a la Meca. Y los cristianos, ¿dónde debemos mirar? ¡Al corazón! Si en nuestro corazón hay amor, ahí está Dios. El amor ancla al hombre en Dios. Donde hay verdadero amor, ahí mora el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.  No estamos solos. Las personas, por el hecho de amar, estamos habitados por la Santísima Trinidad. El Dios-Amor, no quiere morar en otra casa que no sea la “casa del amor”. Es el mismo Espíritu Santo el que viene a recordarnos estas cosas tan maravillosas. Y nos lo recuerda bajando “de la cabeza al corazón”, todo lo que sabemos sobre Dios. Dios es una gran hoguera de amor. De este fuego has de alimentar la lectura de la Palabra, la celebración de la Eucaristía, la vivencia de la caridad. De este fuego has de alimentar también tu vida para que ésta no se apague. Y si un día el fuego queda reducido a ceniza, no lo des por apagado. Sopla, tal vez te encuentres todavía con el “rescoldo”.

Bellas las palabras de Santa Teresita: “En el corazón de la Iglesia –que es mi madre- yo seré el amor. De este modo lo seré todo y mi deseo se verá colmado”. Santa Teresita,

Palabra del Papa.

“El Evangelio nos ofrece un retrato espiritual implícito de la Virgen María, donde Jesús dice: «Si alguno me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él, y haremos morada en él». Estas expresiones van dirigidas a los discípulos, pero se pueden aplicar en sumo grado precisamente a aquella que es la primera y perfecta discípula de Jesús. En efecto, María fue la primera que guardó plenamente la palabra de su Hijo, demostrando así que lo amaba no sólo como madre, sino antes aún como sierva humilde y obediente; por esto Dios Padre la amó y en ella puso su morada la Santísima Trinidad. Además, donde Jesús promete a sus amigos que el Espíritu Santo los asistirá ayudándoles a recordar cada palabra suya y a comprenderla profundamente, ¿cómo no pensar en María que en su corazón, templo del Espíritu, meditaba e interpretaba fielmente todo lo que su Hijo decía y hacía? De este modo, ya antes y sobre todo después de la Pascua, la Madre de Jesús se convirtió también en la Madre y el modelo de la Iglesia. (Benedicto XVI, 9 de mayo de 2010).

4.- Qué me dice hoy a mí esta palabra de Dios que acabo de meditar. (Guardo silencio)

5.- Propósito: No pasar hoy a comulgar sin reconciliarme antes con la persona con la que no me hablo.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, quiero agradecerte el poder saber con certeza dónde te puedo encontrar. No habitas lejos, más allá de las estrellas, ni me pides cosas que yo no pueda cumplir. Habitas dentro de mí y sólo me exiges que te ame a Ti y ame a los demás. Si algún día llego a perder mi cabeza, que nunca pierda el tesoro que conservo en el corazón, el tesoro de tu amor.

sábado, 2 de mayo de 2026

Jesús, el Camino, la Verdad y la Vida

 

Jesús, el Camino, la Verdad y la Vida

Evangelio según San Juan 14, 1-12 | V Domingo de Pascua - Ciclo A

El pasaje de hoy nos sitúa en un momento de altísima tensión emocional: la Última Cena. Jesús se despide, anuncia su partida y el ambiente entre los discípulos es de incertidumbre y miedo. Es en este contexto de "corazón turbado" donde Cristo pronuncia una de las revelaciones más profundas de su identidad.


1. "Que no se turbe vuestro corazón"

La primera palabra de Jesús es un bálsamo. No es una orden fría, sino una invitación a la confianza radical. Los discípulos temen quedarse huérfanos, pero Jesús les asegura que su partida no es un abandono, sino una preparación.

  • La meta: La "casa del Padre" no es un lugar físico lejano, sino la comunión plena con Dios. Hay sitio para todos; nadie sobra en el proyecto de amor del Padre.

  • La promesa: El "volveré y os llevaré conmigo" es la garantía de que nuestra existencia no camina hacia la nada, sino hacia un encuentro.

2. El mapa, la brújula y el destino

Tomás, con su honestidad característica, lanza la pregunta que todos llevamos dentro: "Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?". La respuesta de Jesús redefine toda la espiritualidad cristiana:

"Yo soy el Camino, y la Verdad, y la Vida."

  • El Camino: Jesús no es un maestro que nos da un mapa y se queda atrás; Él es el sendero mismo. Seguirlo no es cumplir normas, es caminar tras sus huellas, asumiendo su estilo de vida, su entrega y su misericordia.

  • La Verdad: No es una verdad intelectual o una fórmula lógica. Es una Verdad personal. En un mundo de "post-verdades" y relativismos, la Verdad es la fidelidad de Dios manifestada en el rostro de Cristo.

  • La Vida: Él es la fuente de una vida que no se marchita. Es la respuesta al miedo más profundo del ser humano: la muerte.

3. "Quien me ha visto a mí, ha visto al Padre"

Felipe pide una teofanía, un espectáculo glorioso: "Muéstranos al Padre". Pero Jesús le corrige suavemente. Dios no es un ser distante y oculto tras las nubes.

En la humanidad de Jesús —en sus manos que curan, en su mirada que perdona, en su mesa compartida con pecadores— está Dios. No busquemos a Dios fuera de la historia o fuera de la fragilidad humana; Dios se ha hecho "visible" en el amor de su Hijo.

4. La misión: Obras mayores

El texto termina con una afirmación asombrosa: "El que cree en mí, hará también las obras que yo hago, y aun mayores".

¿Cómo podemos hacer cosas "mayores" que Jesús? No se trata de superar su poder, sino de la extensión de su obra. Jesús actuó en un tiempo y lugar limitados; nosotros, como su Cuerpo que es la Iglesia, estamos llamados a llevar su luz a cada rincón del mundo y de la historia. Creer en Jesús nos capacita para transformar la realidad con la fuerza del Resucitado.


Conclusión para la vida

Este domingo somos invitados a examinar nuestro propio "corazón turbado". Ante las crisis personales, sociales o eclesiales, el Evangelio nos ofrece un ancla:

  1. Confianza: Dios tiene un lugar preparado para nosotros.

  2. Seguimiento: No busquemos atajos; el único camino que lleva al Padre es la entrega de Jesús.

  3. Acción: Nuestra fe no puede ser estática; debe traducirse en "obras" que den vida a los demás.

¿En qué áreas de tu vida hoy necesitas recordar que Jesús es el único Camino para recuperar la paz?

2 mayo - María, Madre nuestra

 

Domingo 5º de Pascua: 3 de mayo de 2026

 

Yo soy el camino y la verdad y la vida

INTRODUCCIÓN

El contexto del evangelio de Juan que leemos este domingo, es el discurso de despedida después de la cena. En el capítulo 13 el centro es Jesús. En el 14, el centro es el Padre (aparece 25 veces). El ambiente es de inquietud. La traición de Judas, el anuncio de la negación de Pedro, el anuncio de la partida. Todo es inquietante. Está justificada la invitación a la calma y a la confianza. La clave del mensaje en este capítulo es la relación de Jesús y la de sus discípulos con el Padre. (Fray Marcos).

LECTURAS DEL DÍA DE HOY

1ª lectura: Hech. 6,1-7.                  2ª lectura: 1Ped.2,20b-25

EVANGELIO

San Juan 14, 1-12:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho, porque me voy a prepararos un lugar. Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino». Tomás le dice: «Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?» Jesús le responde: «Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí. Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto». Felipe le dice: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta». Jesús le replica: «Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace las obras. Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Si no, creed a las obras. En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aun mayores, porque yo me voy al Padre».

REFLEXIÓN-EXPLICACIÓN.

1.- ¡Señor, muéstranos al Padre y nos basta! Esta bella expresión de Felipe no podría entenderse sin una constante referencia de Jesús al Padre (25 veces en solo este capítulo). Para Jesús su Padre lo es todo.  Con razón decía que no tenía casa. Era el Padre el cielo que le cobijaba, el suelo que le sostenía, el aire que respiraba, el pan que le alimentaba,  el vino que le alegraba y la  almohada donde reclinaba  su cabeza en momentos de agobio y de fatiga. Tan penetrado está de la presencia del Padre que “el que ve a Él está viendo al Padre”. Cuando Jesús se define como Camino, Verdad y Vida, significa: camino hacia el Padre; verdad del Padre y vida en el Padre.

2.– Jesús, Camino hacia el Padre.  El gozo de Jesús es el poder revelarnos al Padre. Para eso ha venido a este mundo. No ha venido a decirnos que Dios existe, sino que Dios es un Padre maravilloso que nos ama siempre y no puede dejar de amarnos. Con un Padre así se acabaron los miedos, los sobresaltos, las angustias, las tristezas, las soledades en este mundo. Y, al final, el mismo Padre nos espera en una casa muy grande donde hay sitio para todos. Qué palabras tan consoladoras de Jesús: “Quiero que donde esté yo estéis también vosotros”. Quiere que participemos de su propia felicidad. El ya no sabe, no quiere vivir nada sin nosotros. Jesús ha vivido con el Padre en un verdadero “jardín interior”. Y de ese jardín quiere que participemos todos ya aquí en este mundo. Y, después de la muerte, en el cielo y para siempre.

3.– Jesús, Verdad del Padre. En este mundo limitado y fragmentario hablamos de “verdades”. En el mundo de Dios donde todo es completo y perfecto, sólo se habla de VERDAD. Jesús  no tiene verdades. Él es LA VERDAD. La misma verdad del Padre. Por eso es la pura transparencia, la perfecta armonía, la coherencia suprema. Lo que Jesús decía no era sino “la glosa” de su vida en el Padre.

4.– Jesús, Vida en el Padre. Jesús posee esa misma vida del Padre que estaba en Dios desde el principio. Y de esa misma vida nos ha hecho partícipes a nosotros. “De su plenitud hemos participado todos” (Jn.1,16).  Por eso el empeño de Jesús es que  tengamos vida, pero no una vida a medias, una vida mediocre, una vida limitada,  una vida malograda, sino una vida en plenitud.  Con Jesús da gusto vivir. Con Jesús se saborea la vida. Con Jesús la vida fluye como de un manantial. Estando con Jesús siempre cabe lo nuevo, lo inédito, lo irrepetible. Con Jesús  puedes estrenar la vida cada día y en cada instante.

El Papa León XIV destacó que Jesús revela al Padre introduciendo a los creyentes en su propia relación filial con Él. Gracias al Hijo enviado por el Padre, los hombres tienen acceso a Dios en el Espíritu Santo y participan de su vida divina. De este modo, el conocimiento de Dios no es intelectual, sino relacional: se alcanza entrando en la comunión del Hijo con el Padre. (Audiencia General, 21-enero-2026).

PREGUNTAS

1.- ¿Caigo en la cuenta de lo que significa en mi vida tener a Dios por Padre?  ¿Por qué se nota tan poco?

2.- Si el que me va a salir a esperar en la otra vida es mi Padre, ¿Por qué me da tanto miedo un viaje tan fantástico?

3.-   Si mi Padre Dios me quiere tanto, ¿Para cuándo espero comenzar a vivir un cristianismo de paz, de gozo, de esperanza, de ilusión?

VÍSPERAS Sábado 2 de Mayo de 2026

 

LAUDES Sábado 2 de Mayo de 2026

 

Lectio Divina: 2 de mayo de 2026

 

«Señor, muéstranos al Padre y nos basta»

1.- Introducción.

Señor, necesito un mayor y mejor conocimiento del Padre. Él es el principio de todo bien y será el término final de todo. Él es la causa y origen de nuestra felicidad y también la meta final hacia la que nos dirigimos. Pero este origen y esta meta necesitan un camino. Y ese camino eres Tú, Señor, el hijo amado del Padre. Enséñanos a amar al Padre, a descansar en el Padre, a poner también, como Tú, nuestra alma en sus manos antes de morir.

2.- Lectura reposada del evangelio. Juan 14, 7-14

Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto». Felipe le dice: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta». Jesús le replica: «Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace las obras. Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Si no, creed a las obras. 12En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aun mayores, porque yo me voy al Padre. Y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré.

3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión

Me entusiasman las palabras sencillas e ingenuas de Felipe: “Muéstranos al Padre y nos basta”. Para decir esto de una manera tan espontanea es que la palabra Padre no caía de los labios de Jesús. La gran lección que Jesús daba cada día a sus discípulos era sobre el Padre: El Padre-Dios es bondadoso, cercano, amigo de la vida, derrochador de amor. Con un Padre así, ya no cabe desear nada mejor.  Jesús acepta esta respuesta de Felipe. Lo que le reprocha es que no haya entendido que Jesús es Revelador del Padre. Le reprocha que, en los ojos de Jesús, no haya visto la mirada del Padre; que en las manos de Jesús, no haya sentido la caricia del Padre; que en el trato exquisito de Jesús con los enfermos y los pecadores, no haya intuido el amor desbordante del corazón del Padre. Ver a Jesús es ver al Padre. Escuchar a Jesús es escuchar al Padre. Palpar a Jesús es palpar al Padre. Se trata de que Dios, el Invisible (Jn, 1,18), se ha hecho “visible” en Jesús. Y esto es suficiente para llenar una vida de felicidad plena, rebosante, y contagiosa. Para disfrutar de esta experiencia hay que conocer a Jesús. Y en la biblia el verbo conocer es algo más que saber cosas. Es hacer experiencia de relación, de amistad, de intimidad. El que escribe estas cosas es el discípulo amado que ha descansado su cabeza sobre el pecho de Jesús.  Para ir al Padre solo hay un camino: JESÚS. Y como nunca podemos abarcar a Jesús, siempre estamos en camino, nunca podemos decir que ya hemos llegado. Debemos vivir en un conocimiento progresivo de desinstalación.   No hay un cristiano hecho, sino que cada día se va haciendo. A los apóstoles les llamamos “discípulos” porque siempre estaban aprendiendo de Jesús.

Palabra del Papa

«Felipe, casi ingenuamente, le pide: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta». (…) Mientras que el Prólogo del evangelio de san Juan habla de una intervención explicativa de Jesús a través de las palabras de su enseñanza, en la respuesta a Felipe, Jesús hace referencia a su propia persona como tal, dando a entender que no sólo se le puede comprender a través de lo que dice, sino sobre todo a través de lo que él es. Para explicarlo desde la perspectiva de la paradoja de la Encarnación, podemos decir que Dios asumió un rostro humano, el de Jesús, y por consiguiente de ahora en adelante, si queremos conocer realmente el rostro de Dios, nos basta contemplar el rostro de Jesús. En su rostro vemos realmente quién es Dios y cómo es Dios”. Benedicto XVI, 6 de septiembre de 2006.

4.- Que me dice hoy a mí esta palabra ya reflexionada. (Silencio)

5.- Propósito.  Disfrutar en este día viviendo bajo la mirada cariñosa de Dios, mi Padre.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, sabía que me querías, pero no tanto. Nunca creía que tu amor me llevaba hasta el mismo corazón del Padre; que la felicidad que Tú has tenido junto al Padre me la has querido comunicar. Por eso me siento desbordado y ya no quiero seguir. Caigo de rodillas y ADORO.