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jueves, 29 de octubre de 2026
Lectio Divina: 29 de octubre de 2026
¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la gallina reúne a sus pollitos bajo las alas, pero tú no has querido!

1.- Oración introductoria.
Señor, hoy tu evangelio ha calado muy hondo dentro de mí. A veces me he conmovido ante tus palabras; otras veces, ante tus gestos; hoy ante tus palabras y tus gestos. El gesto de la gallina cobijando y defendiendo a sus polluelos me enternece. Y las palabras de queja ante nuestra ingratitud es como una espina de dolor clavada en el corazón. Sólo cabe decir con San Pablo: ¿Qué quieres que yo haga? No quiero que mi vida se llene de palabras. Que sean mis obras de ternura y delicadeza las que den pleno sentido a mi existencia.
2.- Lectura reposada del Evangelio. san Lucas 13, 31-35
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos y le dijeron: “Vete de aquí, porque Herodes quiere matarte”. Él les contestó: “Id a decirle a ese zorro que seguiré expulsando demonios y haciendo curaciones hoy y mañana, y al tercer día terminaré mi obra. Sin embargo, hoy, mañana y pasado mañana tengo que seguir mi camino, porque no conviene que un profeta muera fuera de Jerusalén. Jerusalén, Jerusalén, que matas y apedreas a los profetas que Dios te envía! ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la gallina reúne a sus pollitos bajo las alas, pero tú no has querido! Así pues, vuestra casa quedará abandonada. Yo les digo que no me volverán a ver hasta el día en que digan: ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!”
3.- Qué dice el texto.
Meditación-reflexión.
Recuerdo que cuando estuve en Tierra Santa en mis bodas de plata sacerdotales me emocionó el lugar donde Jesús pronunció estas palabras. Era una capilla curiosa: No tenía retablo sino un cristal desde donde se divisa la ciudad de Jerusalén. ¿Puede haber retablo mejor? Allí Jesús se enterneció, allí Jesús lloró. Qué bien me cae este Dios tan cercano, tan íntimo, tan verdadero. Tiene cercanía, cariño, ternura, sufrimiento, compasión. Un Dios así me conmueve, me incentiva, me motiva a seguirle. Lo que más le duele a Jesús es que el maravilloso proyecto de su Padre de “pasar por la vida haciendo el bien” sea rechazado. Uno se pregunta: Pero ¿qué quieren los hombres y mujeres de este mundo? Jesús elegirá la muerte antes que dejar de cumplir su misión. Hay algo que vale más que la misma vida: la misión que Dios nos ha encomendado a cada uno. Haz que yo ame mi tarea, mi vocación, mi misión. Es verdad que da miedo, pero Dios no nos abandona. El mismo que dice: “Como el Padre me ha enviado así os envío” (Juan 20,21), también nos dice:
Como el Padre me ha amado a mí así os he amado yo” (Juan 15,9). Las locuras de Jesús sólo se entienden desde el amor.
“Durante la persecución religiosa en España, en el año de 1936, un grupo de milicianos llegó a un convento de carmelitas descalzas con la orden de subir a todas las monjas a un camión y llevarlas a fusilar. La sorpresa de los soldados fue mayúscula cuando escucharon a la madre superiora comunicar a las religiosas que «estos señores nos llevan al cielo porque nos van a hacer mártires, como los primeros cristianos» y acto seguido ver a las monjas felicitarse alegremente porque recibían el mayor don de Dios. A los ojos de Cristo eran de las pocas que habían entendido lo que significa amar a Dios hasta dar la vida por él”. (P. Clemente González. C.NET)
Palabra del Papa.
“Dios el poderoso, el creador lo puede hacer todo; sin embargo, Dios llora y en esas lágrimas está todo su amor. Dios llora por mí, cuando yo me alejo; llora por cada uno de nosotros; Dios llora por los malvados, los que hacen muchas cosas malas, mucho mal a la humanidad… Él, en efecto, espera, no condena, llora. ¿Por qué? ¡Porque ama!” (Homilía de S.S. Francisco, 29 de octubre de 2015, en Santa Marta).
4.- ¿Qué me dice hoy a mí este texto que acabo de meditar? (Silencio)
5.- Propósito: Hoy voy a hacer las cosas con un “plus”, es decir, con un amor de excelencia.
6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.
Todos los días abrimos y cerramos la Lectio con una breve oración. Pero ocurre como en algunos salmos: diciendo las mismas palabras, se expresan cosas distintas. Las palabras, a lo largo de la oración se llenan de sentimientos, emociones y vivencias. Por eso en esta última oración de este día me gustaría decirte, Señor, aunque no estemos a tu altura, aunque no seamos finos y delicados contigo, no te canses nunca de querernos. Yo sólo te pido una cosa: me encantaría hacer siempre lo que a ti te gusta.
miércoles, 28 de octubre de 2026
El Movimiento Corpus Christi para Sacerdotes
El Movimiento Corpus Christi es una asociación internacional de sacerdotes diocesanos, fundada por la Santa Madre Teresa de Calcuta y reconocida por la Santa Sede.
El Movimiento promueve la santidad de los sacerdotes y la renovación espiritual de la Iglesia a través del carisma y el espíritu que Dios dio a la Iglesia a través de la Madre Teresa.
¿Qué es el CCM?
El Movimiento Corpus Christi es una asociación internacional de sacerdotes diocesanos, fundada por la Madre Teresa de Calcuta y reconocida por la Santa Sede.
El Movimiento tiene como objetivo permitir que los sacerdotes participen en el carisma y la espiritualidad que Dios dio a la Iglesia a través de la Madre Teresa y sus Misioneras de la Caridad.
Todos los hermanos en el sacerdocio están invitados a participar espiritualmente en ese carisma y espíritu que Dios dio a la Iglesia a través de la Madre Teresa de Calcuta.
Querido Sacerdote y Hermano,
El Movimiento Corpus Christi fue establecido para permitir que los sacerdotes participen en el carisma y la espiritualidad que Dios dio a la Iglesia a través de las Misioneras de la Caridad.
Una de las últimas preocupaciones de la Madre Teresa fue que el Movimiento Corpus Christi para Sacerdotes se difundiera. Ella dijo: "Esto viene directamente del corazón de Jesús." Lo llamó "el pequeño camino hacia la santidad para los sacerdotes, sin importar su ministerio sacerdotal."
Con saludos fraternales en Jesús y María,
P. Pascual Cervera
"Tengo sed" – El núcleo de nuestra espiritualidad
"Tengo sed" es el grito de Jesús desde la cruz, expresando Su deseo infinito por el amor de cada alma. Este grito fue central en el carisma y la misión de la Madre Teresa.
Dondequiera que vayamos, encontramos personas con la misma hambre enorme de Dios, un hambre que solo los sacerdotes pueden satisfacer dándoles a Jesús.
Esperan que la ternura y el amor de Jesús entren en sus vidas a través de los sacerdotes. Necesitan a los sacerdotes para ser tocados por la fragancia y la misericordia de Su amor.
Nuestra Regla de Vida
Obediencia a los obispos
Como miembros del Movimiento Corpus Christi, obedecemos a nuestros obispos, vivimos y trabajamos en conexión con ellos y con su bendición.
La Eucaristía como fuente de vida
En la celebración diaria de la Santa Misa y en la hora de adoración eucarística, encontramos el centro de nuestras vidas, crecemos en el amor a Jesús y somos nutridos por Su amor.
Servicio en la mayor necesidad
Confiando en Jesús y en la providencia divina, ayudaremos con entusiasmo como María, que se apresuró hacia su prima Isabel para estar a su lado.
María y José como familia
Como familia, hacemos de María, la Madre de Jesús, nuestra Madre y fuente de nuestra alegría, para que guíe nuestro Movimiento; San José es nuestro protector y patrón.
Adopción espiritual
Los miembros de este Movimiento son "adoptados" por las Hermanas de las Misioneras de la Caridad y por hermanas de otras órdenes y congregaciones, tal como los sacerdotes fueron adoptados por Santa Teresa de Lisieux.
TODOS LOS SANTOS: «EL CAMINO PARA LLEGAR A SER SANTOS»
MONICIÓN DE ENTRADA:
Hola este domingo es un día de alegría y de triunfo ¿Sabéis por qué? Porque hoy la Iglesia que camina en la tierra, está más unida que nunca a la Iglesia del cielo porque tenemos muchos amigos, hermanos, conocidos o desconocidos, que han llegado a ser santos.
¿Qué es ser santo? Ser santo es ser como Jesús. Caminar por sus caminos, y sobre todo, dejarse guiar siempre y en todo momento por su Espíritu. ¿Qué es difícil? Puede ser pero, si algunos de los nuestros lo han conseguido ¿Por qué no intentarlo nosotros?
Demos gracias a Dios en esta fiesta porque, la semilla de su santidad, se ha derramado en multitud de hombres y mujeres que le han querido con todo su corazón.
¡Gracias Señor!
ACTO PENITENCIAL:
–Tú eres nuestro apoyo, Señor ten piedad
–Tú eres nuestra esperanza, Cristo ten piedad
–Tú eres nuestro consuelo, Señor ten piedad
ORACIÓN DE LOS FIELES:
— Por la Iglesia, para que sea una señal del amor de Cristo a todos. ROGUEMOS AL SEÑOR.
— Por los pobres, los enfermos, los que tienen hambre, los perseguidos, para que puedan experimentar la misericordia de Dios. ROGUEMOS AL SEÑOR
–Por nuestra comunidad, para que en nuestro trabajo evangelizador elijamos siempre la sencillez, la acogida, el perdón y la entrega, como testimonio del amor de Dios. ROGUEMOS AL SEÑOR
–Por aquellos cristianos que viven en situaciones difíciles. Por los que mueren a causa de su fe y de su amistad con Cristo. ROGUEMOS AL SEÑOR
LITURGIA EUCARÍSTICA
OFERTORIO:
–Te presentamos Señor, esta VELA, símbolo de lo mejor que ha ocurrido en nuestra historia: la resurrección de Jesús. Que su luz ilumine nuestros corazones para ser santos e irradiar tu luminosidad.
–Con este cartel queremos simbolizar el camino que Jesús nos ha trazado para llegar a la auténtica felicidad: LAS BIENAVENTURANZAS
— Con este CALENDARIO queremos simbolizar que, la vida que el Señor nos regala es para que los llenes de semillas de santidad. Que no pase ni un solo día sin realizar algo que merezca la pena por Dios y por los que nos rodean.
— Somos débiles. Necesitamos de la fuerza del Señor. Con el PAN Y EL VINO, manifestamos nuestro amor a la Eucaristía. Con ella, los santos, hicieron frente a todos los problemas que les rodeaban.
martes, 27 de octubre de 2026
DUELO.
Tu dolor no pasa desapercibido, tu vivencia es importante y no tienes que librar esta batalla en la más absoluta soledad, aunque hoy prefieras la distancia.
En este primer paso que andamos juntos, recordamos tres cosas sencillas que ojalá traigan un poco de paz a tu corazón en este momento:
Tu dolor no es un fallo ni una debilidad: El duelo no es una enfermedad que haya que curar a la prisa. Es, sencillamente, la forma que tiene nuestro corazón de gritar cuánto ha amado a esa persona que ya no está física con nosotros. Si te duele tanto, es porque el amor era y sigue siendo inmenso.
Siente lo que necesites sentir, sin culpa: Habrá momentos de rabia, días de un cansancio pesado que no se va durmiendo, días de lágrimas repentinas o momentos de vacío. No luches contra lo que sientes ni te exijas "estar fuerte" para contentar a los demás. Todo lo que sientes es normal y tiene derecho a existir.
No tienes por qué llevar esta carga a solas: El aislamiento a veces nos parece un refugio, pero con el tiempo se vuelve una prisión muy fría. Saber que hay otras personas que también están atravesando el desierto de la pérdida y que te entienden sin necesidad de darte explicaciones ayuda a aligerar el peso, aunque sea solo un poco.
Tómate tu tiempo. Abre los brazos a tu propio dolor y a tu proceso, a tu propio ritmo. Las puertas del grupo están y estarán siempre abiertas para cuando sientas que es tu momento, sin ninguna presión.
Hoy nos acordamos de ti, encendemos una luz pensando en ti y en la persona que echas de menos, y te enviamos un abrazo lleno de respeto, silencio y acogida.
Lectio Divina: 28 de octubre de 2026
Jesús se fue al monte a orar, y se pasó la noche en la oración
Santos Simón y Judas, apóstoles

1.- Oración introductoria.
Señor, que bonita lección me das en este trozo de evangelio. Antes de llamar a tus discípulos, te has pasado una noche rezando en la montaña. En el silencio de la noche, escuchabas mejor la palabra del Padre. A todos llamabas por su nombre. A todos los querías con un amor particular y a todos los presentabas ante el Padre para que quedaran envueltos en su ternura. Haz, Señor, que yo no haga absolutamente nada sin antes contar contigo.
2.- Lectura reposada del Evangelio. Lucas 6, 12-19
Por aquellos días subió Jesús al monte a orar, y se pasó la noche en la oración de Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, y eligió doce de entre ellos, a los que llamó también apóstoles. A Simón, a quien llamó Pedro, y a su hermano Andrés; a Santiago y Juan, a Felipe y Bartolomé, a Mateo y Tomás, a Santiago de Alfeo y Simón, llamado Zelotes; a Judas de Santiago, y a Judas Iscariote, que llegó a ser un traidor. Bajando con ellos se detuvo en un paraje llano; había una gran multitud de discípulos suyos y gran muchedumbre del pueblo, de toda Judea, de Jerusalén y de la región costera de Tiro y Sidón, que habían venido para oírle y ser curados de sus enfermedades. Y los que eran molestados por espíritus inmundos quedaban curados. Toda la gente procuraba tocarle, porque salía de él una fuerza que sanaba a todos.
3.- Qué dice el texto.
Meditación-reflexión
Estamos en unos tiempos en que se ha valorado tanto el hacer, el trabajar, el reunirse, que la oración al Padre ha quedado un tanto marginada. Incluso se ha buscado una salida airosa: «Toda la vida es oración». ¿Qué hacer en estos casos? Acudir al Evangelio y ver qué ha pasado con Jesús. La gente puede decir lo que quiera, pero lo que es evidente en el evangelio es que Jesús rezaba y rezaba mucho. Se nos habla de oración en el monte, de noches enteras en oración. La oración ha sido algo “esencial” en la vida de Jesús. El que “toda la vida es oración” es una frase bien lograda. ¡Ojalá fuera así! Pero debajo de esta frase puede esconderse una gran mentira. La experiencia nos dice que “es imposible hacer de la vida una oración cuando no se hace mucha oración en la vida”. Y es lo que hizo Jesús. Siempre que Jesús tenía que hacer algo importante, se retiraba a orar. Es lo que aparece en este evangelio. La elección de los doce significa que Jesús piensa en perpetuar su obra a través de los doce que van a ser los continuadores de las doce tribus de Israel. Jesús les llama por su nombre. Esos nombres los ha llevado antes a la oración. La oración nos prepara para la vida. Al final del relato se nos dice que “todos querían tocar a Jesús”. En la oración Jesús sacaba fuerza para curar las heridas de la humanidad. ¡Qué fuerza tienen para hacer el bien unas manos que, antes de tocar a nadie, han sido tocadas por Dios! “El que motiva nuestra vocación tiene que ser Jesucristo, él nos sigue invitando a caminar con él, a estar con él, junto con nuestros hermanos y hermanas. Cada día, nos llama a vivir en constante conversión personal, comunitaria e institucional. Teniendo la mística de los ojos abiertos, la capacidad de diálogo y escucha sensible para ser fuente de vida ante cualquier adversidad y respuesta agresiva que podamos recibir de nuestros hermanos”. (Yolanda Olivera).
Palabra del Papa
El evangelio de hoy muestra una multitud de gente que va a escuchar a Jesús y hay muchas personas enfermas que tratan de tocarlo, porque de Él salía una fuerza que sanaba a todos. Nuestra fe, la fe en el Señor resucitado es lo que vence al mundo. Vayamos hacia Él y dejémonos, como estos enfermos, tocar por Él, por su fuerza, porque Él está en carne y hueso, no es una idea espiritual que flota… Él está vivo. Y está resucitado. Y así ha vencido al mundo. Que el Señor nos conceda la gracia de entender y vivir estas cosas. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 10 de septiembre de 2013, en Santa Marta).
4.- Qué me dice hoy a mí este texto. (Guardo silencio)
5.- Propósito. Por honradez, no haré nada sin antes orar.
6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.
¡Cómo te agradezco, Dios mío, este encuentro contigo! He caído en la cuenta de la importancia que dio Jesús a la oración. Fue algo esencial en su vida, hasta el punto de no hacer nada sin antes consultarlo con el Padre. Repaso mi vida y descubro que, en muchas ocasiones, he marginado a la oración o no le he dado el lugar que se merece. Perdón, Señor. Hoy te prometo cambiar de actitud.
Lectio Divina: 27 de octubre de 2026
«¿A qué es semejante el Reino de Dios? ¿A qué lo compararé? Es semejante a un grano de mostaza”

1.- Oración introductoria.
Señor, leyendo hoy el evangelio, me dan ganas de decirte: hazme pequeño, como ese granito de mostaza. No quiero presumir de saber mucho, de tener mucho, de valer mucho. Quiero presumir de mi pequeñez. Y eso es lo que te ofrezco: “eso poquito que hay en mí”. Tú, Dios Padre, sabrás qué vas a edificar “con lo poco que soy”.
2.- Lectura reposada del evangelio Lucas 13, 18-21
En aquel tiempo dijo Jesús: «¿A qué es semejante el Reino de Dios? ¿A qué lo compararé? Es semejante a un grano de mostaza, que tomó un hombre y lo puso en su jardín, y creció hasta hacerse árbol, y las aves del cielo anidaron en sus ramas». Dijo también: «¿A qué compararé el Reino de Dios? Es semejante a la levadura que tomó una mujer y la metió en tres medidas de harina, hasta que fermentó todo».
3.- Qué dice el texto.
Meditación
Lucas 13, 18-21
“Jesús habló a los campesinos en su lenguaje. Les explicó cómo era el Reino de Dios comparándolo con un grano de mostaza. Quería que los agricultores entraran a formar parte del grupo de sus discípulos. También habló de la fecundidad de sus enseñanzas diciendo que se transmiten como la levadura en la masa de pan. Porque quería que también las mujeres, las amas de casa, se convirtieran en difusoras de las virtudes evangélicas, y que con su ejemplo, toda la sociedad se viera transformada”. (Jesús Gralla).
En estas parábolas Jesús busca el contraste entre lo pequeño de los comienzos y lo grandioso del final. La semilla de mostaza es un granito como la punta del alfiler y, en algunas partes de Palestina llega a convertirse en arbusto de cuatro metros de altura. Parece que Dios siente inclinación por lo pequeño: Tomó un poco de barro para crear al primer hombre; David, el hijo más pequeño, el que va detrás de las ovejas, será el rey de Israel. Y es que la “mirada de Dios no es como la del hombre”. Y a la hora de elegir a su madre, Dios elige a María: la humilde, la pequeña, la esclava, la que no cuenta. ¿Por qué nuestros ojos se van detrás de lo grande? Dios, con nuestra pequeñez, puede hacer maravillas. ¿Por qué nos cuesta tanto aceptar lo pequeño? El futuro de la Iglesia se va a jugar con pequeños grupos de fe y de amor, con la fuerza de su testimonio. Lo importante de la levadura es que se mete “en toda la masa”. Nada se queda al margen de esa fuerza transformadora. Y yo, ¿dejo que el evangelio me penetre del todo y transforme toda mi persona? Dentro de mí puede haber zonas oscuras, parcelas ocultas, donde no ha entrado la fuerza de la fe. Esas zonas son paganas y se pueden convertir peligrosamente en terreno abonado para los ídolos.
Palabra del Papa
“La imagen del grano de mostaza. Si bien es el más pequeño de todas las semillas, está lleno de vida y crece hasta volverse ‘más grande que todas las plantas de huerto’. Así es el reino de Dios: una realidad humanamente pequeña y aparentemente irrelevante. Para entrar a ser parte es necesario ser pobres en el corazón; no confiarse en las propias capacidades sino en la potencia del amor de Dios; no actuar para ser importantes a los ojos de mundo, sino preciosos a los ojos de Dios, que tiene predilección por simples y los humildes. Cuando vivimos así, a través de nosotros irrumpe la fuerza de Cristo y transforma lo que es pequeño y modesto en una realidad que hace fermentar a toda la masa del mundo y de la historia”. (Ángelus de S.S. Francisco, 14 de junio de 2015).
4.- Qué me dice hoy a mí este evangelio ya meditado. (Silencio)
5.-Propósito: Aprovecharé el día al máximo sabiendo que nada hay pequeño ante los ojos de Dios.
6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.
Señor, yo quiero aprender de este evangelio la gran lección de la humildad. Quiero aceptarme como soy: con mis limitaciones, mis errores, mis miserias, mis pecados. Eso es todo lo que te puedo ofrecer. Con un poquito de barro, un día pudiste hacer un hombre; con este granito de mostaza y este poquito de levadura, hoy Tú puedes hacernos santos.
Lectio Divina: 26 de octubre de 2026
“Hay seis días en que se puede trabajar; venid, pues, esos días a curaros, y no en día de sábado”

1.-Oración introductoria.
Señor, me pongo a rezar sirviéndome de una escena delicada, sensible, encantadora: Tu postura ante una pobre mujer que lleva 18 años enferma sin poder enderezarse. Tú, Señor, la ves y te compadeces; no das tiempo ni a que ella misma te lo pida ni que pase la fiesta del sábado. Para ti la persona es lo primero. Demasiado tiempo lleva padeciendo; por eso no estás dispuesto a que siga sufriendo ni un solo minuto más. Haz que yo tenga esa prisa por hacer el bien.
2.- Lectura reposada del Evangelio, Lucas 13, 10-17
Un sábado, enseñaba Jesús en una sinagoga, y había una mujer a la que un espíritu tenía enferma hacía dieciocho años; estaba encorvada, y no podía en modo alguno enderezarse. Al verla Jesús, la llamó y le dijo: Mujer, quedas libre de tu enfermedad. Y le impuso las manos. Y al instante se enderezó, y glorificaba a Dios. Pero el jefe de la sinagoga, indignado de que Jesús hubiese hecho una curación en sábado, decía a la gente: Hay seis días en que se puede trabajar; venid, pues, esos días a curaros, y no en día de sábado. Replicole el Señor: ¡Hipócritas! ¿No desatáis del pesebre todos vosotros en sábado a vuestro buey o vuestro asno para llevarlos a abrevar? Y a ésta, que es hija de Abraham, a la que ató Satanás hace ya dieciocho años, ¿no estaba bien desatarla de esta ligadura en día de sábado? Y cuando decía estas cosas, sus adversarios quedaban confundidos, mientras que toda la gente se alegraba con las maravillas que hacía.
3.- Qué dice el texto.
Meditación-Reflexión
Notemos la secuencia, en primer lugar la vio, luego la llamó, de inmediato le anunció la libertad de su enfermedad, después puso sus manos sobre ella y luego ella se endereza y es curada de su enfermedad. Ella fue a la sinagoga, es decir, el lugar donde se suponía que podría escuchar la Palabra de Dios a pesar de las dificultades que sin duda tendría para caminar. Pero fue a la sinagoga y fue bendecida. Jesús no sólo hace el bien, sino que el bien lo hace muy bien. Cada verbo que emplea es un peldaño de delicadeza, ternura, elegancia: ver, llamar, anunciar, poner las manos, curarla.
En este relato podemos observar tres comportamientos frente a la mujer enferma: el del jefe de la sinagoga, el de Jesús y el del pueblo.
- a) El jefe de la sinagoga
Se indigna porque Jesús ha curado en sábado. Para él lo que importa es la observancia del sábado. Se podía haber esperado al día siguiente. La ley puede endurecer el corazón de modo que nos impida escuchar los gritos de los que sufren. Incluso podemos dar más importancia al asno que va a abrevar, que a una persona que sufre. Mientras se gastan cantidades fabulosas para cuidar con exceso a los animales, se están muriendo de hambre millones de niños.
- b) Postura de Jesús.
No puede ver sufrir a la gente. Se le conmueve el corazón y pone a las personas por encima de las leyes. Jesús humaniza: ve a la mujer, la endereza, le devuelve su dignidad, y pone las manos sobre ella, es decir, le acaricia. Por eso, lo primero que le nace del corazón a esa mujer es glorificar a Dios.
- c) La reacción de la gente
Es distinta: mientras los adversarios quedan confundidos, la gente sencilla se alegra de las maravillas de Dios. Lo mismo que ahora: mientras los hipócritas de siempre condenaban al Papa Francisco, la gente sencilla se acerca a Dios y le agradece el regalo de este Papa para la Iglesia y para el mundo de hoy.
Palabra del Papa.
“Cuando llegó la noche, después de la puesta del sol, le trajeron todos los enfermos y endemoniados”. Si pienso en las grandes ciudades contemporáneas, me pregunto dónde están las puertas ante las cuales llevar a los enfermos esperando que sean sanados. Jesús nunca se ha desentendido de su cuidado. Nunca ha pasado de largo, nunca ha vuelto la cara hacia otro lado. Y cuando un padre o una madre, o incluso simplemente gente amiga le llevaban delante de un enfermo, para que lo tocase y lo sanase, no ponía tiempo de por medio; la curación estaba antes que la ley, incluso de aquella tan sagrada como el descanso del sábado. Los doctores de la ley reprendían a Jesús, porque curaba en sábado. Hacía el bien el sábado. Pero el amor de Jesús era dar la salud, hacer el bien. Y eso está en el primer lugar siempre. Jesús envía a sus discípulos a hacer su misma obra y les da el poder de curar, ó sea para acercarse a los enfermos y cuidarlos hasta el final. (Catequesis de S.S. Francisco, 10 de junio de 2014).
4.- Qué me dice hoy a mí este texto. (Guardo silencio)
5.- Propósito: En este día miraré a la gente que sufre con la mirada de Jesús.
6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.
Señor, qué contento y feliz me siento de haberte conocido. Eres maravilloso. Nadie ha mirado a los hombres y mujeres de este mundo con una mirada tan cercana, tan compasiva, tan entrañable, como Tú. Si en este mundo ha habido algo realmente importante es tu mirada de compasión y bondad sobre tanta miseria humana. Este mundo es mucho más rico desde que Tú le miras con unos ojos parecidos a los nuestros.






