/> PARROQUIA SAN PÍO X, LOGROÑO.

martes, 27 de octubre de 2026

DUELO.

 


Tu dolor no pasa desapercibido, tu vivencia es importante y no tienes que librar esta batalla en la más absoluta soledad, aunque hoy prefieras la distancia.

En este primer paso que andamos juntos, recordamos tres cosas sencillas que ojalá traigan un poco de paz a tu corazón en este momento:

  1. Tu dolor no es un fallo ni una debilidad: El duelo no es una enfermedad que haya que curar a la prisa. Es, sencillamente, la forma que tiene nuestro corazón de gritar cuánto ha amado a esa persona que ya no está física con nosotros. Si te duele tanto, es porque el amor era y sigue siendo inmenso.

  2. Siente lo que necesites sentir, sin culpa: Habrá momentos de rabia, días de un cansancio pesado que no se va durmiendo, días de lágrimas repentinas o momentos de vacío. No luches contra lo que sientes ni te exijas "estar fuerte" para contentar a los demás. Todo lo que sientes es normal y tiene derecho a existir.

  3. No tienes por qué llevar esta carga a solas: El aislamiento a veces nos parece un refugio, pero con el tiempo se vuelve una prisión muy fría. Saber que hay otras personas que también están atravesando el desierto de la pérdida y que te entienden sin necesidad de darte explicaciones ayuda a aligerar el peso, aunque sea solo un poco.

Tómate tu tiempo. Abre los brazos a tu propio dolor y a tu proceso, a tu propio ritmo. Las puertas del grupo están y estarán siempre abiertas para cuando sientas que es tu momento, sin ninguna presión.

Hoy nos acordamos de ti, encendemos una luz pensando en ti y en la persona que echas de menos, y te enviamos un abrazo lleno de respeto, silencio y acogida.


 

Ficha del Tema 1: "Acoger nuestro dolor y romper el aislamiento" (Pastoral del duelo)


Aquí tienes una propuesta completa para estructurar y desarrollar la primera sesión o primer tema de un grupo parroquial de apoyo al duelo.

El objetivo de esta primera toma de contacto es crear un ambiente de acogida, confianza y seguridad, donde cada participante sienta que su dolor es respetado y comprendido.

1. Objetivos de la sesión

·                     Acoger: Hacer sentir a cada persona bienvenida y escuchada desde el primer momento.

·                     Validar: Normalizar el dolor, la desorientación y la diversidad de emociones tras la pérdida.

·                     Crear vínculo: Pasar del "sufrir en soledad" al "compartir en comunidad".

·                     Establecer reglas del juego: Presentar las pautas de confidencialidad y respeto del grupo.

2. Esquema y desarrollo de la sesión (Duración: 90 min)

Bloque I: Bienvenida y encuadre (20 min)

1.           Oración / Silencio de inicio (5 min):

·                     Una breve lectura bíblica serena (por ejemplo, Salmo 23 o Mateo 11, 28: "Venid a mí los que estáis cansados y agobiados...") o simplemente un minuto de silencio encendiendo una vela en el centro de la mesa como signo de presencia y memoria.

2.           Presentación de la dinámica del grupo (15 min):

·                     Explicar el propósito: "Este no es un lugar para dar consejos ni para juzgar, sino un espacio seguro para acompañarnos".

·                     Pautas básicas: Confidencialidad (lo que se habla aquí, aquí se queda), respeto a los tiempos de silencio, y la libertad de no hablar si no se desea.

Bloque II: Presentación personal y de la pérdida (40 min)

Para facilitar que rompan el hielo sin sentirse presionados, el facilitador/a puede utilizar una dinámica sencilla:

·                     Pregunta guía:

"¿Cómo te llamas, a quién has perdido y qué es lo que más te está costando en este momento?"

 

-1-

·                     Actitud del grupo: Escuchar en silencio absoluto, sin interrumpir, sin dar soluciones ("tienes que superar esto", "sé fuerte") ni restar importancia a su dolor.

Bloque III: Reflexión temática – "¿Qué me está pasando?" (15 min)

El facilitador expone brevemente algunos conceptos clave sobre lo que es el duelo para dar calma y aliviar la culpa:

·                     El duelo no es una enfermedad: Es la reacción natural ante la pérdida de alguien amado.

·                     Cada duelo es único: No hay plazos fijos ni una forma "correcta" de sentirlo.

·                     Las emociones son como olas: Es normal sentir un día rabia, otro tristeza profunda, alivio, culpa o insensibilidad. Todas las emociones son válidas.

Bloque IV: Cierre y despedida (15 min)

1.           Ronda de sensaciones: Preguntar brevemente en una frase: ¿Cómo te vas de esta primera sesión?

2.           Lectura o signo final: Una oración sencilla por los seres queridos fallecidos o una frase de reflexión para llevar a casa.

3.           Recordatorio: Confirmar la fecha y hora de la siguiente sesión.

3. Materiales necesarios

·                     Una mesa limpia con sillas en círculo (evitando mesas que actúen como barreras).

·                     Una vela central y fósforos.

·                     Folleto o tarjeta de bienvenida con los compromisos del grupo y las fechas de los encuentros.

 

 

 

 

 

 

 

Lectio Divina: 28 de octubre de 2026

Jesús se fue al monte a orar, y se pasó la noche en la oración

Santos Simón y Judas, apóstoles

1.- Oración introductoria.

Señor, que bonita lección me das en este trozo de evangelio. Antes de llamar a tus discípulos, te has pasado una noche rezando en la montaña. En el silencio de la noche, escuchabas mejor la palabra del Padre. A todos llamabas por su nombre. A todos los querías con un amor particular y a todos los presentabas ante el Padre para que quedaran envueltos en su ternura. Haz, Señor, que yo no haga absolutamente nada sin antes contar contigo.

2.- Lectura reposada del Evangelio. Lucas 6, 12-19

Por aquellos días subió Jesús al monte a orar, y se pasó la noche en la oración de Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, y eligió doce de entre ellos, a los que llamó también apóstoles. A Simón, a quien llamó Pedro, y a su hermano Andrés; a Santiago y Juan, a Felipe y Bartolomé, a Mateo y Tomás, a Santiago de Alfeo y Simón, llamado Zelotes; a Judas de Santiago, y a Judas Iscariote, que llegó a ser un traidor. Bajando con ellos se detuvo en un paraje llano; había una gran multitud de discípulos suyos y gran muchedumbre del pueblo, de toda Judea, de Jerusalén y de la región costera de Tiro y Sidón, que habían venido para oírle y ser curados de sus enfermedades. Y los que eran molestados por espíritus inmundos quedaban curados. Toda la gente procuraba tocarle, porque salía de él una fuerza que sanaba a todos.

3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión

Estamos en unos tiempos en que se ha valorado tanto el hacer, el trabajar, el reunirse, que la oración al Padre ha quedado un tanto marginada. Incluso se ha buscado una salida airosa: «Toda la vida es oración». ¿Qué hacer en estos casos? Acudir al Evangelio y ver qué ha pasado con Jesús. La gente puede decir lo que quiera, pero lo que es evidente en el evangelio es que Jesús rezaba y rezaba mucho. Se nos habla de oración en el monte, de noches enteras en oración. La oración ha sido algo “esencial” en la vida de Jesús. El que “toda la vida es oración” es una frase bien lograda. ¡Ojalá fuera así! Pero debajo de esta frase puede esconderse una gran mentira. La experiencia nos dice que “es imposible hacer de la vida una oración cuando no se hace mucha oración en la vida”. Y es lo que hizo Jesús. Siempre que Jesús tenía que hacer algo importante, se retiraba a orar. Es lo que aparece en este evangelio. La elección de los doce significa que Jesús piensa en perpetuar su obra a través de los doce que van a ser los continuadores de las doce tribus de Israel. Jesús les llama por su nombre. Esos nombres los ha llevado antes a la oración. La oración nos prepara para la vida. Al final del relato se nos dice que “todos querían tocar a Jesús”. En la oración Jesús sacaba fuerza para curar las heridas de la humanidad. ¡Qué fuerza tienen para hacer el bien unas manos que, antes de tocar a nadie, han sido tocadas por Dios! “El que motiva nuestra vocación tiene que ser Jesucristo, él nos sigue invitando a caminar con él, a estar con él, junto con nuestros hermanos y hermanas. Cada día, nos llama a vivir en constante conversión personal, comunitaria e institucional. Teniendo la mística de los ojos abiertos, la capacidad de diálogo y escucha sensible para ser fuente de vida ante cualquier adversidad y respuesta agresiva que podamos recibir de nuestros hermanos”. (Yolanda Olivera).

Palabra del Papa

El evangelio de hoy muestra una multitud de gente que va a escuchar a Jesús y hay muchas personas enfermas que tratan de tocarlo, porque de Él salía una fuerza que sanaba a todos. Nuestra fe, la fe en el Señor resucitado es lo que vence al mundo. Vayamos hacia Él y dejémonos, como estos enfermos, tocar por Él, por su fuerza, porque Él está en carne y hueso, no es una idea espiritual que flota… Él está vivo. Y está resucitado. Y así ha vencido al mundo. Que el Señor nos conceda la gracia de entender y vivir estas cosas. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 10 de septiembre de 2013, en Santa Marta).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto. (Guardo silencio)

5.- Propósito. Por honradez, no haré nada sin antes orar.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

¡Cómo te agradezco, Dios mío, este encuentro contigo! He caído en la cuenta de la importancia que dio Jesús a la oración. Fue algo esencial en su vida, hasta el punto de no hacer nada sin antes consultarlo con el Padre. Repaso mi vida y descubro que, en muchas ocasiones, he marginado a la oración o no le he dado el lugar que se merece. Perdón, Señor. Hoy te prometo cambiar de actitud.

Lectio Divina: 27 de octubre de 2026

«¿A qué es semejante el Reino de Dios? ¿A qué lo compararé? Es semejante a un grano de mostaza”

1.- Oración introductoria.  

Señor, leyendo hoy el evangelio, me dan ganas de decirte: hazme pequeño, como ese granito de mostaza. No quiero presumir de saber mucho, de tener mucho, de valer mucho. Quiero presumir de mi pequeñez. Y eso es lo que te ofrezco: “eso poquito que hay en mí”. Tú, Dios Padre, sabrás qué vas a edificar “con lo poco que soy”.

2.- Lectura reposada del evangelio Lucas 13, 18-21

En aquel tiempo dijo Jesús: «¿A qué es semejante el Reino de Dios? ¿A qué lo compararé? Es semejante a un grano de mostaza, que tomó un hombre y lo puso en su jardín, y creció hasta hacerse árbol, y las aves del cielo anidaron en sus ramas». Dijo también: «¿A qué compararé el Reino de Dios? Es semejante a la levadura que tomó una mujer y la metió en tres medidas de harina, hasta que fermentó todo».

3.- Qué dice el texto.

Meditación

Lucas 13, 18-21

“Jesús habló a los campesinos en su lenguaje. Les explicó cómo era el Reino de Dios comparándolo con un grano de mostaza. Quería que los agricultores entraran a formar parte del grupo de sus discípulos. También habló de la fecundidad de sus enseñanzas diciendo que se transmiten como la levadura en la masa de pan. Porque quería que también las mujeres, las amas de casa, se convirtieran en difusoras de las virtudes evangélicas, y que con su ejemplo, toda la sociedad se viera transformada”. (Jesús Gralla).

En estas parábolas Jesús busca el contraste entre lo pequeño de los comienzos y lo grandioso del final. La semilla de mostaza es un granito como la punta del alfiler y, en algunas partes de Palestina llega a convertirse en arbusto de cuatro metros de altura. Parece que Dios siente inclinación por lo pequeño: Tomó un poco de barro para crear al primer hombre; David, el hijo más pequeño, el que va detrás de las ovejas, será el rey de Israel. Y es que la “mirada de Dios no es como la del hombre”. Y a la hora de elegir a su madre, Dios elige a María: la humilde, la pequeña, la esclava, la que no cuenta. ¿Por qué nuestros ojos se van detrás de lo grande? Dios, con nuestra pequeñez, puede hacer maravillas. ¿Por qué nos cuesta tanto aceptar lo pequeño? El futuro de la Iglesia se va a jugar con pequeños grupos de fe y de amor, con la fuerza de su testimonio. Lo importante de la levadura es que se mete “en toda la masa”. Nada se queda al margen de esa fuerza transformadora. Y yo, ¿dejo que el evangelio me penetre del todo y transforme toda mi persona? Dentro de mí puede haber zonas oscuras, parcelas ocultas, donde no ha entrado la fuerza de la fe. Esas zonas son paganas y se pueden convertir peligrosamente en terreno abonado para los ídolos.

Palabra del Papa

“La imagen del grano de mostaza. Si bien es el más pequeño de todas las semillas, está lleno de vida y crece hasta volverse ‘más grande que todas las plantas de huerto’. Así es el reino de Dios: una realidad humanamente pequeña y aparentemente irrelevante. Para entrar a ser parte es necesario ser pobres en el corazón; no confiarse en las propias capacidades sino en la potencia del amor de Dios; no actuar para ser importantes a los ojos de mundo, sino preciosos a los ojos de Dios, que tiene predilección por simples y los humildes. Cuando vivimos así, a través de nosotros irrumpe la fuerza de Cristo y transforma lo que es pequeño y modesto en una realidad que hace fermentar a toda la masa del mundo y de la historia”.  (Ángelus de S.S. Francisco, 14 de junio de 2015).

4.- Qué me dice hoy a mí este evangelio ya meditado. (Silencio)

5.-Propósito: Aprovecharé el día al máximo sabiendo que nada hay pequeño ante los ojos de Dios.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, yo quiero aprender de este evangelio la gran lección de la humildad. Quiero aceptarme como soy: con mis limitaciones, mis errores, mis miserias, mis pecados. Eso es todo lo que te puedo ofrecer. Con un poquito de barro, un día pudiste hacer un hombre; con este granito de mostaza y este poquito de levadura, hoy Tú puedes hacernos santos.

Lectio Divina: 26 de octubre de 2026

“Hay seis días en que se puede trabajar; venid, pues, esos días a curaros, y no en día de sábado”

1.-Oración introductoria.

Señor, me pongo a rezar sirviéndome de una escena delicada, sensible, encantadora: Tu postura ante una pobre mujer que lleva 18 años enferma sin poder enderezarse. Tú, Señor, la ves y te compadeces; no das tiempo ni a que ella misma te lo pida ni que pase la fiesta del sábado. Para ti la persona es lo primero. Demasiado tiempo lleva padeciendo; por eso no estás dispuesto a que siga sufriendo ni un solo minuto más. Haz que yo tenga esa prisa por hacer el bien.

2.- Lectura reposada del Evangelio, Lucas 13, 10-17

Un sábado, enseñaba Jesús en una sinagoga, y había una mujer a la que un espíritu tenía enferma hacía dieciocho años; estaba encorvada, y no podía en modo alguno enderezarse. Al verla Jesús, la llamó y le dijo: Mujer, quedas libre de tu enfermedad. Y le impuso las manos. Y al instante se enderezó, y glorificaba a Dios. Pero el jefe de la sinagoga, indignado de que Jesús hubiese hecho una curación en sábado, decía a la gente: Hay seis días en que se puede trabajar; venid, pues, esos días a curaros, y no en día de sábado. Replicole el Señor: ¡Hipócritas! ¿No desatáis del pesebre todos vosotros en sábado a vuestro buey o vuestro asno para llevarlos a abrevar? Y a ésta, que es hija de Abraham, a la que ató Satanás hace ya dieciocho años, ¿no estaba bien desatarla de esta ligadura en día de sábado? Y cuando decía estas cosas, sus adversarios quedaban confundidos, mientras que toda la gente se alegraba con las maravillas que hacía.

3.- Qué dice el texto.

Meditación-Reflexión

Notemos la secuencia, en primer lugar la vio, luego la llamó, de inmediato le anunció la libertad de su enfermedad, después puso sus manos sobre ella y luego ella se endereza y es curada de su enfermedad. Ella fue a la sinagoga, es decir, el lugar donde se suponía que podría escuchar la Palabra de Dios a pesar de las dificultades que sin duda tendría para caminar. Pero fue a la sinagoga y fue bendecida. Jesús no sólo hace el bien, sino que el bien lo hace muy bien. Cada verbo que emplea es un peldaño de delicadeza, ternura, elegancia: ver, llamar, anunciar, poner las manos, curarla.

En este relato podemos observar tres comportamientos frente a la mujer enferma: el del jefe de la sinagoga, el de Jesús y el del pueblo.

  1. a) El jefe de la sinagoga

Se indigna porque Jesús ha curado en sábado. Para él lo que importa es la observancia del sábado. Se podía haber esperado al día siguiente. La ley puede endurecer el corazón de modo que nos impida escuchar los gritos de los que sufren. Incluso podemos dar más importancia al asno que va a abrevar, que a una persona que sufre. Mientras se gastan cantidades fabulosas para cuidar con exceso a los animales, se están muriendo de hambre millones de niños.

  1. b) Postura de Jesús.

No puede ver sufrir a la gente. Se le conmueve el corazón y pone a las personas por encima de las leyes. Jesús humaniza: ve a la mujer, la endereza, le devuelve su dignidad, y pone las manos sobre ella, es decir, le acaricia. Por eso, lo primero que le nace del corazón a esa mujer es glorificar a Dios.

  1. c) La reacción de la gente

Es distinta: mientras los adversarios quedan confundidos, la gente sencilla se alegra de las maravillas de Dios. Lo mismo que ahora: mientras los hipócritas de siempre condenaban al Papa Francisco, la gente sencilla se acerca a Dios y le agradece el regalo de este Papa para la Iglesia y para el mundo de hoy.

Palabra del Papa.

“Cuando llegó la noche, después de la puesta del sol, le trajeron todos los enfermos y endemoniados”. Si pienso en las grandes ciudades contemporáneas, me pregunto dónde están las puertas ante las cuales llevar a los enfermos esperando que sean sanados. Jesús nunca se ha desentendido de su cuidado. Nunca ha pasado de largo, nunca ha vuelto la cara hacia otro lado. Y cuando un padre o una madre, o incluso simplemente gente amiga le llevaban delante de un enfermo, para que lo tocase y lo sanase, no ponía tiempo de por medio; la curación estaba antes que la ley, incluso de aquella tan sagrada como el descanso del sábado. Los doctores de la ley reprendían a Jesús, porque curaba en sábado. Hacía el bien el sábado. Pero el amor de Jesús era dar la salud, hacer el bien. Y eso está en el primer lugar siempre. Jesús envía a sus discípulos a hacer su misma obra y les da el poder de curar, ó sea para acercarse a los enfermos y cuidarlos hasta el final. (Catequesis de S.S. Francisco, 10 de junio de 2014).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto. (Guardo silencio)

5.- Propósito: En este día miraré a la gente que sufre con la mirada de Jesús.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, qué contento y feliz me siento de haberte conocido. Eres maravilloso. Nadie ha mirado a los hombres y mujeres de este mundo con una mirada tan cercana, tan compasiva, tan entrañable, como Tú. Si en este mundo ha habido algo realmente importante es tu mirada de compasión y bondad sobre tanta miseria humana. Este mundo es mucho más rico desde que Tú le miras con unos ojos parecidos a los nuestros.

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sábado, 24 de octubre de 2026

HOJITA DOMINICAL – Llévame donde los hombres necesiten

 


El Espejo de la Iglesia en La Rioja. 23 de octubre de 2026

 


Hablamos con representantes de la parroquia de Corazón de María, que van a presentar el Musical Habla Claret . Además, escuchamos la catequesis del Papa y otras noticias de nuestra Iglesia local.

Lecturas de la Misa en LENGUA DE SIGNOS: DOMINGO XXX del TIEMPO ORDINARIO (A)

 

El arte de simplificar la vida en el amor. Domingo 30. tiempo ordinario: 25 de octubre de 2026

LECTURAS BÍBLICAS

1ª lectura: Ex. 22, 20-26.                    

  2ª lectura: 1Tes. 1, 5c-10.

EVANGELIO

Mateo 22, 34-40:

A veces los cristianos corremos el riesgo de complicar lo que Dios ha hecho sencillo. Nos llenamos de normas, debates y estructuras, olvidando el núcleo que sostiene toda nuestra fe. Hoy, Jesús viene a simplificar nuestra vida con una respuesta tajante: el amor a Dios y el amor al prójimo son dos caras de la misma e idéntica moneda. [Mateo 22, 34-40]
En tiempos de Jesús, los judíos lidiaban con un laberinto de 613 preceptos legales. Al preguntarle cuál era el principal, Jesús realiza una síntesis revolucionaria. No inventa nada nuevo, pero une de forma indisoluble el amor total a Dios con el amor al prójimo.
  • Amar a Dios con todo el corazón no es un sentimiento pasajero; es ponerlo en el centro de nuestra existencia, reconociendo que nuestra vida es un regalo suyo.
  • Pero para evitar que nos autoengañemos con una fe puramente teórica, Jesús añade el segundo mandato: amar al prójimo. El termómetro de nuestra unión con Dios es, invariablemente, cómo tratamos a los demás.
La primera lectura del Éxodo aterriza esto con una actualidad que estremece. Dios exige compasión y justicia para los más vulnerables de la época: el emigrante, la viuda y el huérfano. Si traemos esas palabras a nuestro contexto actual, el mensaje es claro: el prójimo es el anciano que vive en soledad, el migrante que busca una oportunidad, el compañero de trabajo al que criticamos o el familiar a quien le negamos el perdón.
No podemos comulgar el Cuerpo de Cristo el domingo en el altar si durante la semana ignoramos al mismo Cristo que sufre en el hermano. San Agustín lo resumía de forma brillante: «Ama y haz lo que quieras». Quien actúa desde el amor auténtico, siempre buscará el bien del otro.
Al terminar el día, la pregunta definitiva no será cuántas normas cumplimos a rajatabla, sino: ¿Cuánto hemos amado? Pidámosle hoy al Señor que limpie nuestra mirada para ver su rostro en cada persona que se cruza en nuestro camino. Que así sea.