martes, 28 de julio de 2026

Lectio Divina: 29 de julio de 2026

 

“Una mujer, llamada Marta, le recibió en su casa”.

Santa Marta, Santa María y San Lázaro


1.- Introducción.

Hoy, al entrar en la oración, me salen al encuentro dos mujeres, las dos muy queridas por Jesús, y que simbolizan dos actitudes esenciales en la vida cristiana. Yo quiero seguirte. Señor, con la actitud de servicio de Marta y con la actitud contemplativa de María. Que las dos hermanas me ayuden a vivir con plenitud este día y mantenga estas dos actitudes durante toda la vida.

2.- Lectura reposada del evangelio: Lucas 10, 38-42

En aquel tiempo, entró Jesús en un pueblo; y una mujer, llamada Marta, le recibió en su casa. Tenía ella una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra, mientras Marta estaba atareada en muchos quehaceres. Acercándose, pues, dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Dile, pues, que me ayude». Le respondió el Señor: «Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. María ha elegido la parte buena, que no le será quitada».

3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión.

Dentro del camino hacia Jerusalén, (Lc. 9,51-19,28) San Lucas quiere resaltar aquellos temas que le parecen más esenciales en el seguimiento a Jesús. Y, en este contexto, se encuentra el relato de Marta y María. Lo que quiere resaltar Lucas es la “importancia de la Palabra”. Por eso aparece Jesús dialogando con María que escucha su palabra. Lo novedoso es que, estando en casa Lázaro, Jesús aparezca enseñando a su hermana María. Sabemos que estaba totalmente prohibido enseñar la Biblia a una mujer. Lo que Jesús está diciendo es que “también la mujer tiene derecho a la enseñanza de la Bibliay al mundo del espíritu, como cualquier hombre. Y así se explica la queja de Marta:” ¿No te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Lo lógico para ella hubiera sido que, mientras Jesús dialoga con Lázaro, las dos hermanas preparen la comida. El reproche cariñoso de Jesús a Marta es éste: Marta, lo haces muy bien en la cocina, pero me da pena que tu vida esté tan recortada que reduzcas el papel de la mujer a las labores de la casa. También tú, como tu hermana, como todas las mujeres del mundo, tenéis derecho al mundo del espíritu, de los estudios y, sobre todo, de la Palabra de Dios.

La contemplación es la escucha de la palabra de Dios y la acción siempre es el servicio al prójimo y a Dios. Jesús sigue visitando hoy: “cualquiera que recibe a un niño en mi nombre” (Mc 9:37); “cuanto hiciste a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hiciste” (Mt 25:40). Es a Jesús a quien se acepta o se rechaza.

No basta con ser Marta y María. Hay que ser María buscando lo mejor de Marta, Marta buscando lo mejor de María. Una escucha que actúa y unas manos que escuchan.

Me da la impresión de que si Marta preparó la comida, fue María la que quitó la mesa y lavó los platos. Mientras tanto, Marta seguiría en la mesa conversando con Jesús.

Palabra del Papa

“¿Qué quiere decir Jesús? ¿Cuál es esa cosa sola que necesitamos? Ante todo es importante comprender que no se trata de la contraposición entre dos actitudes: la escucha de la Palabra del Señor, la contemplación, y el servicio concreto al prójimo. No son dos actitudes contrapuestas, sino, al contrario, son dos aspectos, ambos esenciales para nuestra vida cristiana; aspectos que nunca se han de separar, sino vivir en profunda unidad y armonía. Pero entonces, ¿por qué Marta recibe la reprensión, si bien hecha con dulzura? Porque consideró esencial sólo lo que estaba haciendo, es decir, estaba demasiado absorbida y preocupada por las cosas que había que “hacer”. En un cristiano, las obras de servicio y de caridad nunca están separadas de la fuente principal de cada acción nuestra: es decir, la escucha de la Palabra del Señor, el estar —como María— a los pies de Jesús, con la actitud del discípulo. Y por esto es que se reprende a Marta”. (S.S. Francisco, 21 de julio 2013)

4.- Qué me dice hoy a mí este texto ya meditado. (Guardo silencio)

5.- Propósito. Hoy tendré algún detalle con una mujer de mi familia o de mi comunidad.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Hoy te doy gracias, Señor, por tu opción clara por el auténtico feminismo. La Iglesia debe seguir tu ejemplo y elevarlas al nivel cultural, social, religioso e institucional que tú, Jesús quisiste darles. Es el modo más eficaz de honrar a María que dio a luz un Hijo “nacido de mujer”.

Lectio Divina: 28 de julio de 2026

 

“Señor, acláranos la parábola de la cizaña en el campo”.

1.-Oración Introductoria.

Señor, en la oración de hoy sobre “el trigo y la cizaña” quiero que me hagas comprender que las dos hierbas crecen en el mismo campo y este campo es mi propio corazón. Te confieso, Señor, que yo “no soy trigo limpio” que dentro de mí también hay cizaña y que, por tanto, yo no soy quién para juzgar a los demás. Te dejo a ti el juicio, Señor.

2.- Lectura atenta de la palabra. Mateo 13, 36-43.

En aquel tiempo, Jesús dejó a la gente y se fue a casa. Los discípulos se le acercaron a decirle: Acláranos la parábola de la cizaña en el campo. Él les contestó: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del Reino; la cizaña son los partidarios del Maligno; el enemigo que la siembra es el diablo; la cosecha es el fin del tiempo, y los segadores los ángeles. Lo mismo que se arranca la cizaña y se quema, así será al fin del tiempo: el Hijo del Hombre enviará a sus ángeles, y arrancarán de su Reino a todos los corruptores y malvados y los arrojarán al horno encendido; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga

3.- Qué dice el texto 

Meditación- reflexión

En esta parábola quedan muy bien definidos los autores del bien y del mal. “El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre”. ¿Y el sembrador de la mala semilla? “El enemigo que la siembra es el Diablo”. Que queden las cosas claras desde el principio: no hay dos campos distintos: uno para el trigo y otro para la cizaña. El trigo y la cizaña crecen juntos en el campo de mi propio corazón. ¿Quién es capaz de decir que él es trigo puro sin mezcla de cizaña? Sólo aquel fariseo engreído que se puso de pie en el templo a dirigirle a Dios la oración más estúpida de toda la biblia: “gracias, Señor, porque yo no soy como los demás”. ¿Habrá cosa más bella en este mundo que considerarse igual que los demás? Sin complejos de superioridad, porque “nadie es más que nadie”, pero también sin complejos de “inferioridad”, porque nadie es menos que nadie. Debemos aceptarnos todos como “hermanos”; con nuestro trigo y nuestra cizaña a cuestas, pero hermanos; con nuestra enorme capacidad de bien y también de mal, pero hermanos; con nuestro realismo, pero también con nuestras utopías, pero hermanos. Ningún instrumento de mal, por refinado que sea, podrá matar nuestros sueños. El autor del mal está ahí, es el Maligno. El autor del bien también está ahí, es Jesucristo. Y por mucha fuerza que tenga el Maligno para el mal, tiene mucha más Jesús para el bien. “Donde abundó el delito, sobreabundó la gracia” (Ro. 5,20).

Dice el Papa Francisco Él mira el ‘campo’ de la vida de cada persona con paciencia y misericordia: ve mucho mejor que nosotros la suciedad y el mal, pero ve también los brotes de bien y espera con confianza que maduren. Dios es paciente, sabe esperar. Qué hermoso es esto: nuestro Dios es un padre paciente, que nos espera siempre y nos espera con el corazón en la mano para acogernos, para perdonarnos. Él nos perdona siempre si vamos a Él” (20-Julio-2014).

Palabra del Papa

Jesús no se limitó a presentar la parábola, también la explicó a sus discípulos. La semilla que cayó en el camino indica a quienes escuchan el anuncio del reino de Dios pero no lo acogen; así llega el Maligno y se lo lleva. El Maligno, en efecto, no quiere que la semilla del Evangelio germine en el corazón de los hombres. Esta es la primera comparación.

La cizaña será quemada en el día de la siega. Este día final se le suele pintar con tintes tremendistas y catastróficos, infundiendo miedos y terrores. Para quien se ha esforzado en seguir la voluntad de Dios, aun a pesar de nuestras muchas deficiencias, debilidades y errores, no puede menos que esperar la misericordia y consideración por parte de Dios. No nos preparamos para un día de temor, sino para un día de esperanza y retribución. Si pensamos más frecuente en este día de la cosecha, sabremos vivir rectamente, incluso en las derrotas si van acompañadas de una sincera lucha y un sincero arrepentimiento. Así brillaremos también en este mundo con el fulgor de los hijos de Dios. (Papa Francisco).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto que acabo de meditar. (Guardo silencio).

5.-Propósito. Vencer el mal de este día. ¿Cómo? A fuerza de bien.

6.- Dios me ha hablado hoy a través de su palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, al acabar hoy mi oración, me siento bien. Es verdad que hay mucha cizaña en el mundo, pero hay mucho más trigo. Lo que pasa es que el mal hace mucho ruido y el bien es silencioso. La semilla del bien crece sola en el silencio del corazón. Y esa buena semilla está oculta a los ojos de los hombres, pero no ante el Padre Dios “que ve en lo escondido”. ¡Gracias, Señor!

lunes, 27 de julio de 2026

Lectio Divina: 27 de julio de 2026

 

El Reino de los Cielos se parece a un grano de mostaza.

1.- Introducción

Señor, te pido que me enseñes a ser humilde. Cuanto más alto se quiere hacer  un edificio, más profundos han de ser los cimientos. Y el gran edificio de la vida cristiana y de la santidad sólo se puede edificar sobre los hondos cimientos de la humildad. Este es el camino elegido por Jesús “El que quiera ser el mayor que se haga el más pequeño” (Mt. 20,26). Señor, yo quiero ser pequeño y humilde.

2.- Qué dice el texto. Mateo 13, 31-35

En aquel tiempo, Jesús propuso esta otra parábola a la gente: El Reino de los Cielos se parece a un grano de mostaza que uno siembra en su huerta; aunque es la más pequeña de las semillas, cuando crece es más alta que las hortalizas; se hace un arbusto más alto que las hortalizas y vienen los pájaros a anidar en sus ramas. Les dijo otra parábola: El Reino de los Cielos se parece a la levadura; una mujer la amasa con tres medidas de harina y basta para que todo fermente. Jesús expuso todo esto a la gente en parábolas, y sin parábolas no les exponía nada. Así se cumplió el oráculo del profeta: «Abriré mi boca diciendo parábolas; anunciaré lo secreto desde la fundación del mundo.»

3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión

Los que hemos estado en Tierra Santa hemos podido comprobar la pequeñez de la semilla de mostaza. Y después crece y se hace la más alta de los arbustos. A Jesús le interesa significar “el valor de lo pequeño”. La vista se le va instintivamente a lo pequeño. Dios ha visto “la pequeñez de su esclava” (Lc. 1,48). Jesús ha visto “las dos moneditas de la viuda” (Lc. 21,2). Y para celebrar la Eucaristía no ha necesitado ni oro ni plata, sino “un poco de pan” y “un poco de vino” (Lc. 22,19-20). Qué pocas cosas sabe hacer Jesús “con lo grande” y “qué maravillas hace con lo pequeño”. La levadura, metida en la masa, tiene el poder de fermentar toda la masa. La levadura guardada, conservada, custodiada, no sirve para nada. La Iglesia no está para conservar los tesoros de la fe como en un cofre. Está para difundirlos entre la gente. La Iglesia que no se mete en la masa, ya no es la Iglesia de Jesús. Jesús nos está llamando a ver el significado de lo insignificante. Las parábolas del reino de los cielos dejan en claro que el reino de los cielos no está «allá arriba». A través de las parábolas, Jesús nos está enseñando a «ser para el mundo la realidad material del reino de los cielos traído a la tierra». Así como Jesús mismo es la parábola del padre, la iglesia debe ser la parábola de Cristo. Un pueblo en el espacio y el tiempo que da la bienvenida al marginado, al extranjero y al extraño. Este tipo de comunidades parecerán malas hierbas indeseadas para el mundo, o incluso para otros cristianos. Sin embargo, puede que ésta sea exactamente la iglesia que Jesús nos pide que encarnemos.

Palabra del Papa

“La parábola utiliza la imagen del grano de mostaza. Si bien es el más pequeño de todas las semillas está lleno de vida y crece hasta volverse ‘más grande que todas las plantas de huerto’. Así es el reino de Dios: una realidad humanamente pequeña y aparentemente irrelevante. Para entrar a ser parte es necesario ser pobres en el corazón; no confiarse en las propias capacidades sino en la potencia del amor de Dios; no actuar para ser importantes a los ojos de mundo, sino preciosos a los ojos de Dios, que tiene predilección por simples y los humildes. Cuando vivimos así, a través de nosotros irrumpe la fuerza de Cristo y transforma lo que es pequeño y modesto en una realidad que hace fermentar a toda la masa del mundo y de la historia”. (Homilía de S.S. Francisco, 14 de junio de 2015).

4.- Qué me dice hoy a mí esta palabra de Dios ya meditada. (Guardo silencio)

5.- Propósito. Caer en la cuenta de la cantidad de cosas pequeñas que pueden hacer grande mi corazón en este día.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, gracias porque hoy, en mi oración, he aprendido el valor de lo pequeño. Te pido que no se me vayan los ojos detrás de los  grandes  y famosos, sino  detrás de los más débiles, más necesitados, más insignificantes.  También te pido que yo sea fermento y levadura. Que esta pequeña levadura que me has dado no sea para guardarla en mi artesa,  sino para implantarla en la masa del mundo.

sábado, 25 de julio de 2026

Lecturas de la Misa en LENGUA DE SIGNOS: DOMINGO XVII del TIEMPO ORDINARIO (A)

 

"LA SABIDURÍA DEL TIEMPO Y EL CUIDADO DE NUESTROS MAYORES" (26 de Julio)


"La Sabiduría del Tiempo y el Cuidado de Nuestros Mayores"

Fiesta de San Joaquín y Santa Ana

26 de julio

El árbol de la vida y nuestras raíces

El 26 de Julio celebramos con inmensa alegría la fiesta de San Joaquín y Santa Ana, los abuelos de Jesús. Esta celebración nos invita a volver la mirada hacia el hogar de Nazaret, recordándonos que el Salvador no cayó del cielo de forma aislada, sino que nació en el seno de una familia humana, con una historia, unas tradiciones y unas raíces cuidadas por sus abuelos.

En este día, que la Iglesia dedica especialmente a los abuelos y a los mayores, queremos poner en el centro del altar la vida de quienes nos precedieron, muy especialmente a aquellos que hoy atraviesan el invierno de la vida, sufren la enfermedad o experimentan la fragilidad del cuerpo.

1. San Joaquín y Santa Ana: La fecundidad de la paciencia

La tradición nos dice que Joaquín y Ana eran una pareja anciana que durante muchos años sufrió el dolor de la esterilidad, algo que en su época se vivía con gran sufrimiento y estigma social. Sin embargo, no cayeron en la desesperanza. Siguieron confiando en Dios en medio de la prueba.

Su constancia nos enseña que Dios no se rige por nuestros relojes. En la vejez de Joaquín y Ana floreció el fruto más hermoso: María, la Madre de Dios. Esta historia nos recuerda a todos, especialmente a los enfermos y ancianos, que la vida sigue siendo profundamente fecunda para Dios, incluso cuando las fuerzas físicas disminuyen o cuando parece que ya no podemos "producir" nada a los ojos del mundo. La oración de un anciano o el ofrecimiento de un enfermo sostiene a la Iglesia entera.

2. Los abuelos: Custodios de la fe y la memoria

Es hermoso pensar en Jesús niño, aprendiendo las primeras oraciones y las historias de su pueblo en las rodillas de sus abuelos Joaquín y Ana. Los mayores son el puente entre generaciones, los guardianes de nuestra memoria histórica y espiritual.

Una verdad que no debemos olvidar: Una sociedad que margina a sus mayores o que los abandona en su enfermedad es una sociedad sin futuro, porque está cortando sus propias raíces.

Hoy, Jesús nos pide que miremos a nuestros ancianos y enfermos no con la mirada de la prisa o la utilidad, sino con la mirada de la gratitud. En cada arruga y en cada mano cansada hay una historia de amor, de sacrificio y de fe que merece ser honrada.

3. Del dolor a la ternura: Nuestra misión hoy

La enfermedad y la vejez a menudo vienen acompañadas de la soledad. Muchos mayores se enfrentan hoy al dolor físico, pero también al dolor del olvido.

El Papa nos recuerda constantemente el valor de la "alianza entre generaciones". El cuidado de los enfermos y mayores no debe ser visto como una carga pesada, sino como una oportunidad de devolver un poco de la ternura que ellos nos dieron primero. A los familiares, cuidadores y personal sanitario que atienden a los ancianos enfermos: vosotros estáis tocando la carne sufriente de Cristo, imitando el amor con el que Joaquín y Ana cuidaron de su familia.

 Una bendición para nuestros hogares

Pidamos hoy a San Joaquín y Santa Ana por todos los abuelos, por los ancianos que viven en soledad y, de manera muy especial, por los mayores que están postrados en una cama de hospital o sufren dolores crónicos. Que el Señor les conceda fortaleza, les devuelva la salud si es su voluntad, y nos conceda a nosotros un corazón generoso para cuidarlos.

Que en cada hogar cristiano se redescubra el valor de nuestros mayores, y que ellos sientan siempre el calor, el respeto y el amor de la comunidad.

San Joaquín y Santa Ana, rueguen por nuestros enfermos y por nuestros abuelos.

Amén.

XVII Domingo del Tiempo Ordinario (Ciclo A) – 26 de julio de 2026

 El tesoro escondido y la sabiduría del corazón

LECTURAS BÍBLICAS

1ª lectura: 1Re. 3, 5.7-12.                              

  2ª lectura: Ro. 8, 28-30

EVANGELIO

San Mateo 13, 44-52

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Las lecturas de la Palabra de Dios de este domingo nos invitan a hacernos una pregunta fundamental que toca el centro de nuestra existencia: ¿Qué es lo que realmente buscamos en la vida? ¿Cuál es nuestro verdadero tesoro?
En la primera lectura, encontramos al joven rey Salomón al inicio de su reinado. Dios se le aparece en sueños y le hace una oferta generosa: "Pídeme lo que quieras". Imaginemos por un momento que Dios nos hiciera hoy esa misma pregunta a cada uno de nosotros. ¿Qué le pediríamos? ¿Riquezas, salud, éxito, una vida sin problemas? Salomón sorprende con su respuesta. No pide nada de eso. Pide un corazón dócil y sabio para saber discernir entre el bien y el mal, para poder guiar a su pueblo. A Dios le agrada tanto esta petición que no solo le concede la sabiduría, sino también todo lo demás. Salomón entendió que el mayor tesoro no son los bienes materiales, sino la capacidad de ver la vida con los ojos de Dios. 
Esa sabiduría de la que nos habla el Antiguo Testamento se personifica plenamente en el Evangelio de hoy. Jesús, a través de dos parábolas muy breves y hermosas, nos explica cómo funciona el Reino de Dios: es como un tesoro escondido en el campo y como una perla de gran valor
Hay tres detalles en estas parábolas que transforman nuestra vida cristiana:
  1. El Reino de Dios sale al encuentro: A veces el tesoro se encuentra de sorpresa, como el hombre que trabaja el campo; otras veces se encuentra tras una búsqueda incansable, como el comerciante de perlas. Dios siempre sale a nuestro encuentro en lo cotidiano de la vida.
  2. La alegría del desapego: Ambos personajes, al descubrir el valor de lo que han encontrado, van, venden todo lo que tienen y lo compran. Pero atención: el Evangelio dice que el hombre del campo lo hace "lleno de alegría". Seguir a Jesús, optar por el Evangelio, no es una carga pesada ni una lista de prohibiciones. Es una ganancia absoluta. Quien encuentra a Dios no vive lamentándose por lo que "deja", sino celebrando lo que ha encontrado.
  3. El valor de la opción: Para quedarse con la perla o el tesoro, hay que vender lo anterior. No se puede tener todo. La vida cristiana exige opciones claras. Significa priorizar el amor, la justicia, el perdón y la fraternidad por encima del egoísmo, el orgullo o la acumulación material. 
Hoy, 26 de julio, aunque la liturgia dominical prevalece, la Iglesia civil y la piedad popular recuerdan también la fiesta de San Joaquín y Santa Ana, los abuelos de Jesús. Ellos fueron los que custodiaron y educaron en la fe a la Virgen María. En ellos vemos reflejado ese "corazón sabio" de Salomón. Los abuelos y los mayores de nuestras familias son, muchas veces, esos buscadores que han encontrado la perla de la fe y nos la han transmitido. Ellos nos enseñan, con la sabiduría de los años, qué es lo que verdaderamente permanece y qué es lo pasajero.
Hermanos, la Eucaristía que hoy celebramos es el anticipo de ese Reino. Jesús mismo se hace pan y vino, haciéndose el tesoro más humilde y cercano. Pidamos hoy al Señor, por intercesión de San Joaquín y Santa Ana, que nos conceda la sabiduría de Salomón para saber elegir siempre el bien, y la audacia del comerciante de perlas para arriesgarlo todo por el amor de Dios. Que nuestra mayor alegría sea saber que ya hemos encontrado el tesoro de nuestras vidas: Cristo Jesús. 
Amén.

viernes, 24 de julio de 2026

Lectio Divina: 25 de julio de 2026

 

«No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que yo voy a beber?»

Santiago Apóstol

1.- Introducción.

Señor, hoy vengo a la oración, como todos los días, y escucho de tus labios unas palabras difíciles de entender: “No sabéis pedir”. ¿Es posible que haciendo oración todos los días, me digas que no sé pedir? Te confieso que es así  Ni la madre de los zebedeos, ni sus  hijos, ni los demás apóstoles sabían pedir. Pero yo tampoco. Reconozco que es egoísta mi oración. Dime Tú cómo tengo que pedir. Haz que yo esté dispuesto a beber la copa que Tú ya has bebido.

2.-Lectura reposada del evangelio Mateo 20, 20-28

Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, y se postró como para pedirle algo. Él le dijo: «¿Qué quieres?» Ella le dice: «Manda que estos dos hijos míos se sienten, uno a tu derecha y otro a tu izquierda, en tu Reino». Replicó Jesús: «No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que yo voy a beber?» Le dicen: «Sí, podemos». Les dijo Jesús: «Mi copa, sí la beberéis; pero sentarse a mi derecha o mi izquierda no es cosa mía el concederlo, sino que es para quienes está preparado por mi Padre. Al oír esto los otros diez, se indignaron contra los dos hermanos. Mas Jesús los llamó y dijo: «Sabéis que los jefes de las naciones las dominan como señores absolutos, y los grandes las oprimen con su poder. No ha de ser así entre vosotros, sino que el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, será vuestro esclavo; de la misma manera que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos».

3.-Qué dice el texto.

Meditación-reflexión

Jesús nos dijo: “No será así entre vosotros”. Pero la historia es tozuda y nos dice; “Ha sido y sigue siendo así entre nosotros”. Creo que seguimos con la misma dinámica de los dos hermanos. Y para confirmar lo que digo no necesito ir a Roma. El escándalo lo llevo dentro de mi propio corazón. Me gusta ser importante, me gusta que me sirvan, me gustan los primeros puestos, me gusta todo lo que se opone al proyecto de Jesús.  Estamos aquí para servir, para lavar los pies, para dar de comer al hambriento, para hacer la vida más agradable a la gente que lo pasa mal, aunque esto suponga que yo debo sacrificarme. Que quede claro que Santiago no mató ni a moros ni a nadie. Santiago se dejó matar por dar testimonio del Evangelio de Jesús. Ese Santiago que pedía los primeros puestos, fue trabajado por Jesús y fue capaz de “beber la copa del dolor” para parecerse más a él. Ojalá que en la España actual desaparezcan los “Santiagos- mata-moros”, los intolerantes, los que quieren imponer el evangelio por la fuerza de la espada. Y aparezcan los Santiagos que quieren convencer con la fuerza de la verdad, la humildad, la bondad y el testimonio de sus vidas..

«No se mueve la Iglesia por ninguna ambición terrena, sólo pretende una cosa: continuar, bajo la guía del Espíritu Paráclito, la obra del mismo Cristo, que vino al mundo para dar testimonio de la verdad, para salvar y no para juzgar, para servir y no para ser servido» (Conc. Vaticano II, Gaudium et spes, n. 3).

Palabra del Papa.

“Existe el riesgo de no entender la verdadera misión del Señor: esto sucede cuando se aprovecha de Jesús, pensando en el poder. Esta actitud se repite en los evangelios. Muchos siguen a Jesús por interés. Incluso entre sus apóstoles: los hijos de Zebedeo querían ser, uno, primer ministro y el otro, ministro de economía, querían el poder. Esa gracia de llevar la buena noticia a los pobres, la libertad a los cautivos y la vista a los ciegos, la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia, se vuelve oscura, se pierde y se convierte en querer algo del poder. Siempre existió esa tentación del poder y de la hipocresía, de pasar del estupor religioso que Jesús nos da cuando nos encuentra, a querer sacar una ventaja personal.” Cf S.S. Francisco, 20 de abril de 2015, Santa Marta).

4.- Qué me dice hoy a mí este evangelio que acabo de meditar. (Silencio)

5.- Propósito: Dar gracias a Dios por aquellas personas que me ayudaron a tener fe en Jesucristo.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, te doy gracias por mi fe y también por aquellos apóstoles que me la transmitieron sin faltar a la verdad. Podían haber ocultado sus defectos y debilidades personales; pero no quisieron. Esto me anima a seguir a Jesús a pesar de mis retrocesos, mis deficiencias, mis miserias. Con la gracia de Dios, yo también hoy puedo beber en la copa del Señor.

SANTIAGO APÓSTOL, PATRONO DE ESPAÑA (25 DE JULIO)

 


El Cáliz del Servicio y la Alegría de la Fe

1. El deseo de grandeza transformado en servicio
Queridos hermanos y hermanas en Cristo:
Hoy celebramos con júbilo la fiesta de Santiago Apóstol, patrono de España. El Evangelio que acabamos de escuchar nos sitúa en una escena profundamente humana. Santiago y Juan, junto a su madre, se acercan a Jesús con una ambición muy terrenal: quieren asegurar los primeros puestos en el Reino de Dios. Buscan poder, prestigio y seguridad.
Jesús no los rechaza por su fragilidad, pero transforma radicalmente su perspectiva. Les pregunta: «¿Podéis beber el cáliz que yo he de beber?». Ellos responden con valentía: «Podemos». En ese momento, no entendían que el cáliz de Jesús no era una copa de oro en un banquete real, sino la entrega total de la vida en la cruz.
Jesús aprovecha esta ocasión para darnos la gran lección del Reino: «El que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor». Frente a la lógica del mundo —que mide el éxito por el poder de dominar a los demás—, Cristo nos propone la lógica del Evangelio: el éxito se mide por nuestra capacidad de servir. 
2. Santiago: de la ambición al martirio
Santiago aprendió la lección. Aquel joven apodado el "hijo del trueno" por su carácter impetuoso y sus ansias de grandeza, se convirtió en un siervo humilde. Fue el primer apóstol en derramar su sangre por causa de Cristo en Jerusalén. Bebió el cáliz hasta el final.
La tradición nos dice que sus restos descansan en Compostela, convirtiendo ese lugar en un faro de fe para toda Europa. El Camino de Santiago no es solo una ruta geográfica; es una metáfora de la vida cristiana. Todos somos peregrinos que avanzamos en medio de dificultades, despojándonos de lo superfluo para llenarnos de lo esencial: el encuentro con Dios y con el hermano.
3. Una llamada actual para España y el mundo
Celebrar a Santiago como patrono en este año 2026 nos exige mirar nuestra realidad con los ojos de la fe. Vivimos en una sociedad fragmentada, a menudo cansada y desorientada, donde el individualismo parece ganar terreno. ¿Cuál es nuestra misión hoy como continuadores del testimonio de Santiago?
  • Salir de la comodidad: Ser discípulos implica caminar, ponernos en camino hacia los márgenes, hacia aquellos que sufren la soledad, la pobreza o la falta de sentido en sus vidas.
  • Dar testimonio sin miedo: Santiago cruzó las fronteras conocidas para traer la luz del Evangelio. Hoy se nos pide defender la dignidad humana, la verdad y la justicia con la misma valentía, convirtiéndonos en constructores de paz y esperanza.
  • Redescubrir la fraternidad: Frente a la búsqueda del propio interés, el cristiano debe destacar por su capacidad de acoger, escuchar y servir gratuitamente.
Hermanos, al acercarnos al altar para participar en la Eucaristía, pidamos al Señor, por intercesión de Santiago Apóstol, la gracia de no buscar los primeros puestos de este mundo, sino el último lugar: el del servicio y la entrega.
Que el Santo Apóstol bendiga a España, renueve las raíces cristianas de nuestros pueblos y nos conceda a todos la fuerza para seguir caminando con alegría, manteniendo siempre viva la antorcha de la fe y el amor.
Amén.

Lectio Divina: 24 de julio de 2026

 

“Vosotros oíd lo que significa la parábola del sembrador”

1.- Introducción.

Señor, al leer el evangelio de hoy me da la impresión de que está escrito para nuestros días. Las dificultades que tenemos hoy son muy parecidas a las que tuvieron los primeros discípulos.  Pero ellos tenían fe y, como tenían fe, tenían también esperanza en que, al final, habría cosecha. Esa fe y esa esperanza es la que necesitamos los cristianos de nuestro tiempo. Creemos, Señor, pero ayuda a nuestra incredulidad.

2.- Lectura reposada del Evangelio. Mateo 13, 18-23

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: -Vosotros oíd lo que significa la parábola del sembrador: Si uno escucha la palabra del Reino sin entenderla, viene el Maligno y roba lo sembrado en su corazón. Esto significa lo sembrado al borde del camino. Lo sembrado en terreno pedregoso significa el que la escucha y la acepta enseguida con alegría; pero no tiene raíces, es inconstante, y, en cuanto viene una dificultad o persecución por la Palabra, sucumbe. Lo sembrado entre zarzas significa el que escucha la Palabra; pero los afanes de la vida y la seducción de las riquezas la ahogan y se queda estéril. Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la Palabra y la entiende; ése dará fruto y producirá ciento o sesenta o treinta por uno.

3.- Qué dice la Palabra del evangelio.

Meditación-reflexión.

Me impresiona el coraje y valentía de estos primeros discípulos que, teniendo parecidas dificultades que nosotros, hicieron posible que el Proyecto de Jesús fuera adelante. Se perdía la semilla que caía en el camino. Lo mismo que ahora. Da la sensación que el mensaje del evangelio no interesa al mundo de hoy. Se perdía la semilla que caía en terreno pedregoso y sin raíces. Lo mismo que ahora. En Europa se han perdido las raíces cristianas. Las madres ya no son las catequistas de sus hijos; en las familias ya no se reza ni siquiera por sus difuntos. El agobio de la vida moderna, el afán de tener, la ansiedad por el placer inmediato sin importar para nada “el más allá” asfixian la palabra.  Hoy más que nunca, nos interesa mirar al evangelio y descubrir que aquellos discípulos,  rodeados de fracasos por todas partes, nunca   se sintieron fracasados. Y siguieron esperando que, al final,  habría  cosecha. Tal vez ellos no perdieron de vista que eso mismo le había sucedido al Jefe. Al final Él se sembró en la tierra y, al tercer día, el Padre le concedió una espléndida cosecha. ¿No es hora de que miremos un poco más a Jesús y nos fiemos de Él?

Palabra del Papa.

“Un sembrador, bastante original, sale a sembrar, pero no se preocupa de dónde cae la semilla. La arroja incluso donde es improbable que dé fruto: en el camino, entre las piedras, entre los espinos”.

Para el Papa, esta forma en que este sembrador «derrochador» arroja la semilla es una imagen de la forma en que Dios nos ama. Además, subrayó que “estamos acostumbrados a calcular las cosas —y a veces es necesario—, ¡pero esto no vale en el amor!”

El Pontífice explicó que “Dios arroja la semilla de su Palabra sobre todo tipo de terreno, en cualquier situación en la que nos encontremos: a veces somos más superficiales, otras veces nos dejamos llevar por el entusiasmo, o estamos agobiados por las preocupaciones. Pero Dios confía y espera que tarde o temprano la semilla florezca”. Con estas palabras, el Papa recordó que “esta es la esperanza, fundada sobre la roca de la generosidad y la misericordia de Dios”. (León XIV, Roma 21-Mayo-2025).

4.- Qué me dice este texto hoy a mí. (Guardo silencio) 

5.-Propósito. Pensar es esta frase de Pablo: “Dios hace que todo contribuya al bien de los que aman al Señor”.

6.- Dios me ha hablado hoy a través de su palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, normalmente todo lo que se siembra crece primero hacia abajo y después hacia arriba. Haz que crezca en humildad, haz que no me considere importante, haz que sea siempre un buen sembrador, aunque sea un mal cosechador. Haz que lo más importante de mi vida sea precisamente aquello que no se ve, es decir, aquello que está oculto a todos,  excepto al Padre “que ve en lo escondido”.