PARROQUIA SAN PÍO X, LOGROÑO.
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domingo, 8 de febrero de 2026
11 de febrero. JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO 2026. NTRA. SRA. DE LOURDES
TRIDUO A NUESTRA SEÑORA DE LOURDES (8, 9 y 10 de Febrero)
PARROQUIA DE SANTIAGO EL REAL DE LOGROÑO
- Día 1 (8 de Febrero): Por la Pureza y la Humildad"María, tú que elegiste a la humilde Santa Bernardita, enséñame a ser sencillo de corazón. Ayúdame a purificar mi alma de todo pecado para ser digno de las promesas de Cristo."(Rezar un Padrenuestro, Avemaría y Gloria).
- Día 2 (9 de Febrero): Por el Consuelo en el Sufrimiento
"Virgen de Lourdes, Tú que eres el auxilio de los que sufren, acompaña a quienes cargan con cruces pesadas. Danos la fortaleza para aceptar la voluntad de Dios y encontrar paz en medio de la prueba."
(Rezar un Padrenuestro, Avemaría y Gloria). - Día 3 (10 de Febrero): Por la Salud de los Enfermos"Madre mía, te pido hoy especialmente por los enfermos (menciona aquí el nombre). Tú que eres la 'Salud de los Enfermos', devuelve la salud física si es la voluntad de Dios, y siempre la salud espiritual."(Rezar un Padrenuestro, Avemaría y Gloria).
Santa Josefina Bakhita, Patrona de las víctimas de la trata de personas
sábado, 7 de febrero de 2026
Domingo 5º, tiempo ordinario: 8 de febrero de 2026
Vosotros sois la sal de la tierra… Vosotros sois la luz del mundo…1ª lectura: Is. 58, 7-10. 2ª lectura: 1Cor. 2, 1-5EVANGELIO
Mt. 5, 13-16
“Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos.
1. El desafío de los elementos sencillos
Hoy Jesús
nos define con una brevedad asombrosa. No nos dice que somos "el ejército
de Dios" ni "los sabios del mundo". Nos dice algo mucho más
humilde y, a la vez, más exigente: “Vosotros
sois la sal de la tierra y la luz del mundo".
La sal y la
luz tienen algo en común: no existen para sí mismas. La sal no se
saborea a sí misma, sazona la comida. La luz no se ilumina a sí misma, ilumina
la habitación. Ser cristiano no es un
privilegio para guardarlo en una vitrina, es una vocación de servicio.
2. Una sal que no puede ser sosa
Jesús nos
advierte: "Si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán?".
Una fe que no se traduce en gestos, una fe que no incomoda ante la injusticia o
que no consuela al triste, es una sal que ha perdido su fuerza. En nuestra
sociedad actual, a menudo marcada por la indiferencia o el "sabor
amargo" del pesimismo, el cristiano debe ser ese ingrediente que aporta
esperanza y sentido.
3. La luz se enciende con la justicia (Isaías 58)
¿Cómo se
enciende esa luz que Jesús nos pide? La primera lectura de hoy es el manual
perfecto. Dios nos dice a través de Isaías que no quiere ritos vacíos, sino
hechos:
- "Parte tu pan con el
hambriento".
- "Hospeda a los pobres sin
techo".
- "No te desentiendas de tus
semejantes".
Solo
entonces —dice el profeta— "romperá tu luz como la aurora". La
luz de la fe no es una iluminación intelectual; es una luz que nace de las
manos que ayudan.
4. Manos Unidas: Nuestra respuesta concreta
Hoy, 8 de
febrero, esta palabra de Dios se hace carne en la campaña de Manos Unidas.
En un mundo
donde todavía millones de personas viven en la oscuridad del hambre y la
exclusión, Manos Unidas es la forma en la que nuestra comunidad parroquial
decide no meter la lámpara debajo del cajón.
- Ser Sal: Al colaborar con esta jornada,
estamos "sazonando" de dignidad la vida de hermanos en África,
Asia y América Latina. Estamos preservando su derecho a la vida y a la
educación.
- Ser Luz: Cada proyecto de Manos Unidas
(un pozo, una escuela, una cooperativa agrícola) es una luz encendida
contra la oscuridad de la pobreza.
5. Conclusión: Dejar que Dios brille
San Pablo
nos decía en la segunda lectura que él no llegó con "palabras persuasivas",
sino con la fuerza del Espíritu. Nuestra colecta de hoy y nuestro compromiso
con Manos Unidas no son propaganda, son testimonio.
Al salir de
la Eucaristía, que la gente no diga "qué buenos son estos
cristianos", sino que, al ver nuestra alegría y nuestra generosidad, "demos
gloria al Padre que está en el cielo".
viernes, 6 de febrero de 2026
El Espejo de la Iglesia en La Rioja. 6 de febrero de 2026
Lectio Divina: 7 de febrero de 2026
¡Venid a descansar un poco!
1.-Oración introductoria.
Señor, hoy te pido que sepa liberarme de todos los ruidos, de todos los quehaceres, de todas preocupaciones, y sienta la alegría de tus discípulos cuando les invitaste a descansar. No dudo que el paisaje era bonito, que desde ese lugar se respiraba el olor a campo; pero lo que realmente hacía precioso el lugar era que “estaban contigo”. Tú eres para mí el verdadero descanso. Dame la dicha de descansar hoy un rato a tu lado.
2.- Lectura reposada del texto evangélico. Marcos 6, 30-34
Los apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y lo que habían enseñado. Él, entonces, les dice: «Venid también vosotros aparte, a un lugar solitario, para descansar un poco.» Pues los que iban y venían eran muchos, y no les quedaba tiempo ni para comer. Y se fueron en la barca, aparte, a un lugar solitario. Pero les vieron marcharse y muchos cayeron en cuenta; y fueron allá corriendo, a pie, de todas las ciudades y llegaron antes que ellos. Y al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos, pues estaban como ovejas que no tienen pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas.
3.-Lo que dice el texto evangélico.
Meditación-Reflexión
Jesús invita a sus discípulos a descansar un poco. El descanso lo hacen con Él. “Yo seré vuestro descanso”. En realidad, descansamos cuando estamos con las personas que amamos: descansa el niño en los brazos de su madre y el amigo con el amigo y el esposo con su esposa. Y el hombre-varón y mujer- descansa con su Dios. “Nos has hecho, Señor, para Ti y nuestro corazón está inquieto mientras no descansa en Ti” (San Agustín). Pero descansar en Dios no significa desentenderse de aquellos que no tienen descanso, de aquellos que sufren, que lo pasan mal. En el evangelio de hoy vemos que Jesús, al ver a la gente como ovejas sin pastor, “se le removían las entrañas”. No basta que se muevan nuestras manos, nuestros pies, si no se nos mueve antes el corazón. Decía a sus monjas San Vicente de Paúl: “hermanas, más corazón en las manos”. Más corazón en las manos y en los pies, y en la cabeza y, sobre todo, más corazón en el corazón. Que el corazón más que un músculo del cuerpo sea un vehículo de amor.
Palabra del Papa.
El Evangelio de hoy nos dice que los apóstoles después de la experiencia de la misión, están contentos pero cansados. Y Jesús lleno de comprensión quiere darles un poco de alivio. Entonces les lleva aparte, a un lugar apartado para que puedan reposarse un poco. «Muchos entretanto los vieron partir y entendieron… y los anticiparon». Y a este punto el evangelista nos ofrece una imagen de Jesús de particular intensidad, ‘fotografiando’ por así decir sus ojos y recogiendo los sentimientos de su corazón. Dice así el evangelista: “Al desembarcar, Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció de ella, porque eran como ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato”. Retomemos los tres verbos de este sugestivo fotograma: ver, tener compasión, enseñar. Los podemos llamar los «verbos del Pastor». El primero y el segundo están siempre asociados a la actitud de Jesús: de hecho, su mirada no es la de un sociólogo o la de un fotoreporter, porque Él mira siempre «con los ojos de corazón». Estos dos verbos: «ver» y «tener compasión», configuran a Jesús como el Buen Pastor. También su compasión no es solo un sentimiento humano, es la conmoción del Mesías en la que se hizo carne la ternura de Dios. Y de esta compasión nace el deseo de Jesús de nutrir a la multitud con el pan de su palabra. O sea, enseñar la palabra de Dios a la gente. Jesús ve; Jesús tiene compasión; Jesús enseña. ¡Qué bello es esto! (S.S. Francisco, Angelus del19 de julio de 2015).
4.- Qué me dice hoy a mí este texto. (Guardo silencio).
5.-Propósito: Iré hoy a la oración a descansar un rato con mi amigo Jesús.
6.- Dios me ha hablado hoy a través de su Palabra y yo ahora le respondo con mi oración.
Hoy, Señor, quiero darte gracias porque eres muy humano. Invitas a tus discípulos a descansar. Pero tú sabes bien que no es lo mismo descansar contigo o descansar sin ti. Si no estoy en paz contigo, me rinde el sueño, pero no descanso. Tú eres para mí mi mejor almohada. Contigo, puedo dormir a pierna suelta. Incluso, contigo puedo también soñar.
TRIDUO A NUESTRA SEÑORA DE LOURDES (8, 9 y 10 de Febrero)
PARROUIA DE SANTIAGO EL REAL
LOGROÑO
- Día 1 (8 de Febrero): Por la Pureza y la Humildad"María, tú que elegiste a la humilde Santa Bernardita, enséñame a ser sencillo de corazón. Ayúdame a purificar mi alma de todo pecado para ser digno de las promesas de Cristo."(Rezar un Padrenuestro, Avemaría y Gloria).
- Día 2 (9 de Febrero): Por el Consuelo en el Sufrimiento
"Virgen de Lourdes, Tú que eres el auxilio de los que sufren, acompaña a quienes cargan con cruces pesadas. Danos la fortaleza para aceptar la voluntad de Dios y encontrar paz en medio de la prueba."
(Rezar un Padrenuestro, Avemaría y Gloria). - Día 3 (10 de Febrero): Por la Salud de los Enfermos"Madre mía, te pido hoy especialmente por los enfermos (menciona aquí el nombre). Tú que eres la 'Salud de los Enfermos', devuelve la salud física si es la voluntad de Dios, y siempre la salud espiritual."(Rezar un Padrenuestro, Avemaría y Gloria).
jueves, 5 de febrero de 2026
Santa Águeda (Ágata) de Catania, virgen y mártir
Lectio Divina: 6 de febrero de 2026
«Quiero que ahora mismo me des, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista».
1.- Oración introductoria.
Señor, me impresiona la lectura del Evangelio de hoy. Aquel Juan del que tú dijiste que “entre los nacidos de mujer no había nadie más grande” es capaz de ir a la cárcel por ser profeta, por denunciar el pecado. Él estaba en la cárcel, pero la Palabra de Dios no estaba encadenada. Dame también hoy a mí la valentía de Juan, la valentía de decir siempre la verdad, aunque deba pagar por ello, un precio alto.
2.- Lectura reposada del evangelio. Marcos 6, 14-29
Se enteró el rey Herodes, pues su nombre se había hecho célebre. Algunos decían: «Juan el Bautista ha resucitado de entre los muertos y por eso actúan en él fuerzas milagrosas». Otros decían: «Es Elías»; otros: «Es un profeta como los demás profetas». Al enterarse Herodes, dijo: «Aquel Juan, a quien yo decapité, ése ha resucitado». Es que Herodes era el que había enviado a prender a Juan y le había encadenado en la cárcel por causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo, con quien Herodes se había casado. Porque Juan decía a Herodes: «No te está permitido tener la mujer de tu hermano». Herodías le aborrecía y quería matarle, pero no podía, pues Herodes temía a Juan, sabiendo que era hombre justo y santo, y le protegía; y al oírle, quedaba muy perplejo, y le escuchaba con gusto. Y llegó el día oportuno, cuando Herodes, en su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a los tribunos y a los principales de Galilea. Entró la hija de la misma Herodías, danzó, y gustó mucho a Herodes y a los comensales. El rey, entonces, dijo a la muchacha: «Pídeme lo que quieras y te lo daré». Y le juró: «Te daré lo que me pidas, hasta la mitad de mi reino». Salió la muchacha y preguntó a su madre: «¿Qué voy a pedir?» Y ella le dijo: «La cabeza de Juan el Bautista». Entrando al punto apresuradamente adonde estaba el rey, le pidió: «Quiero que ahora mismo me des, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista». El rey se llenó de tristeza, pero no quiso desairarla a causa del juramento y de los comensales. Y al instante mandó el rey a uno de su guardia, con orden de traerle la cabeza de Juan. Se fue y le decapitó en la cárcel y trajo su cabeza en una bandeja, y se la dio a la muchacha, y la muchacha se la dio a su madre. Al enterarse sus discípulos, vinieron a recoger el cadáver y le dieron sepultura.
3.- Qué dice el texto.
Meditación-Reflexión
El punto de mira conductor del evangelista es que el papel de Juan es el precursor de Jesús. Juan prepara, en su destino de muerte, el camino del Mesías. El mismo Herodes ha relacionado a los dos profetas. Jesús corre también el riesgo de ser asesinado. Era oportuno hablar del martirio del bautista antes del primer anuncio de la pasión de Jesús. Es curioso comprobar que, mientras los doce proclaman el reino de Dios, muere Juan víctima de su propio mensaje. Es un aviso para navegantes: si queréis ser profetas, si queréis ser discípulos de Jesús, hay que estar dispuestos a seguirle hasta el final, sabiendo que el final no es la muerte sino la Resurrección y la Vida. Profeta es aquel que pone en el peso de la balanza no el peso de las palabras sino el peso de la vida. “La cabeza de Juan tenía más razón sobre la bandeja que cuando estaba adosada a su cuello” (Mezzolari).
Palabra del Papa
“Juan el Bautista comenzó su predicación en el periodo del emperador Tiberio, en el año 27-28 d. c., y la clara invitación que dirige a las personas que acudían a escucharlo, es preparar el camino para acoger al Señor, para enderezar las sendas torcidas de la vida a través de un cambio radical del corazón. Pero el Bautista no se limita a predicar la penitencia, la conversión, sino que, reconociendo a Jesús como el «Cordero de Dios» que vino a quitar el pecado del mundo, tiene la profunda humildad de mostrar a Jesús como el verdadero Mensajero de Dios, haciéndose a un lado para que Cristo pueda crecer, ser escuchado y seguido. Como nota final, el Bautista testifica con la sangre su fidelidad a los mandamientos de Dios, o sin ceder o darle la espalda, cumpliendo hasta el final su misión. San Beda, monje del siglo IX, en sus Homilías dice: San Juan por (Cristo) dio su vida, a pesar de que no recibió la orden de renegar de Jesucristo, le fue ordenado solo callar la verdad. Y no calló la verdad y por eso murió por Cristo, quien es la Verdad. Justamente, por el amor a la verdad, no reduce su compromiso y no tiene temor a dirigir palabras fuertes a aquellos que habían perdido el camino de Dios. (Benedicto XVI, 29 de agosto de 2012).
4.- Qué me dice hoy a mí este texto. (Guardo silencio)
5.- Propósito. Tener hoy algún gesto de testimonio.
6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.
Señor, todos los días yo escucho tu palabra, medito tu palabra y hasta me gusta tu palabra. Pero hoy, ante el testimonio de Juan que prefiere guardar silencio y estar encadenado a causa de ser fiel a esa palabra, me pregunto: Y yo, ¿qué tipo de cristiano soy? ¿Me limito a escuchar tu palabra? Dame Señor fuerza para testificar, incluso con la sangre, aquello que dicen mis palabras.
ADORACIÓN AL SANTÍSIMO, 5 DE FEBRERO
¡Oh Jesús que sufres! Has que hoy y cada día, sepa yo verte en la persona de tus enfermos, y que ofreciéndoles mis cuidados, te sirva a Ti. Que sepa reconocerte y decir: Jesús que sufres, cuan dulce es servirte. Dame Señor esta visión de fe y mi trabajo jamás será monótono.
La Eucaristía es alimento y medicina. Si estás en las tinieblas, la Eucaristía es la Luz. Si sientes la fiebre de las pasiones, la Eucaristía es medicina. Si estás oprimido por las culpas, la Eucaristía es la victima que paga por ellas. Si tienes hambre, la Eucaristía es alimento del Alma. Si te sientes débil, la Eucaristía es tu fortaleza. Si tienes miedo a la muerte, la Eucaristía es vida, porque “El que come mi carne y bebe mi sangre, vivirá para siempre”
El Papa León XVI ha elegido el tema elegido para la XXXIV Jornada Mundial del Enfermo, que se celebrará el 11 de febrero de 2026, año solemne: “La compasión del samaritano: amar llevando el dolor del otro”.
El tema, centrado en la figura evangélica del samaritano que manifiesta su amor al cuidar al hombre herido que ha caído en manos de los ladrones, quiere subrayar este aspecto del amor al prójimo: el amor necesita gestos concretos de cercanía, con los que se asume el sufrimiento ajeno, sobre todo el de aquellas personas que viven en situación de enfermedad, a menudo en un contexto de fragilidad debido a la pobreza, al aislamiento y a la soledad.
La Jornada Mundial del Enfermo, instituida por San Juan Pablo II en 1992, busca ser un momento privilegiado de oración, de cercanía y de reflexión para toda la comunidad eclesial y para la sociedad civil, llamada a reconocer el rostro de Cristo en los hermanos y hermanas marcados por la enfermedad y la fragilidad.
Al igual que el buen samaritano que se detiene y se inclina ante el herido en el camino, la comunidad cristiana está llamada a detenerse ante quien sufre, y a dar testimonio evangélico de cercanía y servicio hacia los enfermos y los más vulnerables.
En esta Campaña ponemos en el centro el cuidado a los enfermos. La Iglesia es la posada a donde el Buen Samaritano lleva al hombre herido y necesitamos aprender a acoger y cuidar. De ahí el lema elegido: “Lo llevó a una posada y lo cuidó” (Lc 10, 34). Jesús se presenta públicamente como uno que lucha contra la enfermedad y que ha venido para curar al hombre de todo mal: el mal del espíritu y el mal del cuerpo. “Le llevaron a todos los enfermos y endemoniados” (Mc 1,32). Si pienso en las grandes ciudades contemporáneas, me pregunto dónde están las puertas ante las cuales llevar a los enfermos esperando que sean sanados. Jesús nunca huyó de sus cuidados. Nunca pasó de largo, nunca volvió la cara hacia otro lado y hoy nos envía a cumplir su propia obra y nos dona el poder de sanar, es decir, de acercarse a los enfermos y cuidarlos hasta el fondo ¡Esa es la gloria de Dios! ¡Esa es la tarea de la Iglesia! Ayudar a los enfermos, no perderse en habladurías, ayudar siempre, consolar, aliviar, estar cerca de los enfermos; ésta es la tarea (cf. Papa Francisco, Audiencia 10-VI- 2015).
Cuidar a los enfermos y sus cuidadores lejos de suponer un problema son una oportunidad evangelizadora de primer orden. Los enfermos son, con palabras de Benedicto XVI, “un signo eficaz e instrumento de evangelización para las personas que os atienden y para vuestras familias (…) sois los hermanos de Cristo paciente, y con El, si queréis, salváis al mundo”.
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Evangelio (Lc 10,25-37)
Entonces un doctor de la Ley se levantó y dijo para tentarle:
—Maestro, ¿qué puedo hacer para heredar la vida eterna?
Él le contestó:
—¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees tú?
Y éste le respondió:
—Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas y con toda tu mente, y a tu prójimo como a ti mismo.
Y le dijo:
—Has respondido bien: haz esto y vivirás.
Pero él, queriendo justificarse, le dijo a Jesús:
—¿Y quién es mi prójimo?
Entonces Jesús, tomando la palabra, dijo:
—Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de unos salteadores que, después de haberle despojado, le cubrieron de heridas y se marcharon, dejándolo medio muerto. Bajaba casualmente por el mismo camino un sacerdote y, al verlo, pasó de largo. Igualmente, un levita llegó cerca de aquel lugar y, al verlo, también pasó de largo. Pero un samaritano que iba de viaje se llegó hasta él y, al verlo, se llenó de compasión. Se acercó y le vendó las heridas echando en ellas aceite y vino. Lo montó en su propia cabalgadura, lo condujo a la posada y él mismo lo cuidó. Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al posadero y le dijo: «Cuida de él, y lo que gastes de más te lo daré a mi vuelta». ¿Cuál de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los salteadores?
Él le dijo:
—El que tuvo misericordia con él.
—Pues anda —le dijo Jesús—, y haz tú lo mismo.
ADORACIÓN: Jesús, Tú eres el pan de vida, el que viene a ti, no tendrá más hambre. Señor Jesús, si no comemos tu carne y no bebemos tu sangre no tendremos vida en nosotros. El que come tu carne, Tú lo resucitarás, Señor Jesús, ¿A quién iremos Señor? Tú sólo tienes palabras de vida eterna. Tú Señor, eres el pan bajado del cielo; el que coma de este pan, vivirá para siempre. Jesús, el permanece en ti, da muchos frutos; quien no permanece en ti, está muerto.
Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo. Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no te aman… (tres veces) (Padre Nuestro y Ave María
Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Yo te adoro profundamente y te ofrezco el preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Jesucristo, presente en todos los sagrarios de la tierra, en reparación de los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que El es ofendido. Por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María, te pido la conversión de los pecadores… (Vamos hacer un momento de silencio y traer a nuestro pensamiento a aquellas personas por las que queremos interceder.
ALABANZA Y ACCIÓN DE GRACIA: Te damos gracias y te bendecimos Dios Santo y fuerte, porque diriges con sabiduría los destinos del mundo y cuidas con amor, a cada uno de los hombres. Tú nos invitas a escuchar tu palabra, que nos reúne en un solo cuerpo, y a mantenernos siempre firme en el seguimiento de tu Hijo Jesús. Porque sólo El es el camino que nos conduce a Ti, Dios invisible, la verdad que nos hace libres y la vida que nos colma de alegría. Te damos gracias y te bendecimos Padre fiel y lleno de ternura porque tanto amaste al mundo que le has entregado a tu 12 hijo para que fuera nuestro Señor y nuestro hermano. Jesús manifestó su amor con los pobres y los enfermos, con los pequeños y los pecadores. El nunca permaneció indiferente ante el sufrimiento humano; su vida y su palabra son para nosotros la prueba de Tú amor; como un padre siente ternura por Tus hijos; así también Tú sientes ternura por tus fieles. Por eso, te alabamos y te glorificamos y, con los ángeles y los santos, cantamos tu bondad y tu fidelidad, proclamando el himno de tu gloria. Santo, Santo es el Señor, Dios del universo; llenos están el cielo y la tierra de tu gloria; ¡Hosanna en el Cielo, bendito el que viene en nombre del Señor, Hosanna en el Cielo!
SALMO RESPONSORIAL: R: Compadécete de mi, Señor, estoy enfermo.
Señor no me corrijas con ira, no me castigues con cólera. Misericordia Señor que desfallezco; cura Señor, mis huesos dislocados. Tengo el alma en delirio, y Tú, Señor ¿Hasta cuándo? R
Vuélvete, Señor, liberta mi alma, sálvame por tu misericordia. Porque en el reino de la muerte nadie te invoca, y en el abismo, ¿Quién te alabará? R
Estoy agotado de gemir: de noche lloro sobre el lecho, riego mi cama con lágrimas. Mis ojos se consumen irritados, envejecen por tantas contradicciones. R/
Apartaos de mí los malvados, porque el Señor ha escuchado mis sollozas; el Seño ha aceptado mi oración. R/
REPARACIÓN: Señor Jesús, tus nos has prometido habitar siempre con nosotros. Tú verdaderamente llamaste a todos los cristianos a acercarse y compartir tu Cuerpo y tu Sangre. Pero nuestros pecados nos han dividido y no está en nuestro poder compartir juntos la Santa Eucaristía. Nosotros confesamos nuestro pecado y te pedimos: perdónanos y ayúdanos a tomar los caminos de la reconciliación según tu voluntad. Abraza nuestros corazones con el fuego del Espíritu Santo, concédenos el Espíritu de Sabiduría y de Fe; de audacia y de paciencia; de humildad y firmeza; de amor y arrepentimiento, por las oraciones de la Santísima Virgen Madre de Dios y de todos los Santos. A M E N
SUPLICA: Señor Jesús, te acepto en mi corazón y en mi vida: quiero que Tú seas mi Señor, perdona mis pecados, y purifícame con tu Sangre Divina. Yo pongo ante ti mi sufrimiento y mi enfermedad. Sáname, Señor, por el poder de tus gloriosas llagas, por tu cruz y por tu preciosísima Sangre. Tú eres el buen pastor y yo soy una de las ovejas de tu redil: ten compasión de mí. Tú eres siempre el mismo. Tú tienes siempre el mismo poder; yo creo que Tú puedes sanarme porque tienes la misma compasión que tenías con los enfermos; porque eres la resurrección y la vida.
Gracias, Señor Jesús, por lo que haces por mí y acepto tu plan de amor. Te doy gracias y te alabo.
A M E N
BENDICIÓN CON EL SANTISIMO
CON MARÍA PEREGRINOS DE LA ESPERANZA