Don Ernesto Bernardino González Expósito
«Machaco»
Falleció el día 14 del actual, a los 92 años de edad, habiendo recibido los Santos Sacramentos.
D.E.P.
Su esposa: María Teresa Rodríguez Diez; sus hijos: Rafael y Paqui Ayuso, Anuska y Francisco Espinosa; nietos: Samuel y Daniela, Ana, Jorge y Carmen, Javier y Paula; hermanos, hermanos políticos, sobrinos, primos, amigos y demás familia,
Participan a sus amistades tan sensible pérdida y les ruegan una oración por el eterno descanso de su alma.
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El Encuentro con el Pan de Vida
Un nombre con propósito Querida familia de Ernesto
Bernardino, amigos y hermanos en Cristo. Nos reunimos hoy con el corazón
apretado por la despedida, pero iluminados por la luz del tiempo pascual. No es
casualidad que hoy celebremos a Santa Bernardita, la pequeña y humilde
vidente de Lourdes. Ernesto llevaba en su nombre esa herencia:
"Bernardino", que nos recuerda la fortaleza del oso y la humildad del
santo. A sus 92 años, Ernesto ha completado una carrera larga, sostenida por la
fe y el amor de su esposa e hijos.
1. El Camino de Damasco y el Camino
de Ernesto
En la primera lectura de hoy (Hechos 9, 1-20),
escuchamos la impresionante conversión de Saulo. Él buscaba una dirección y
encontró a Cristo en un resplandor de luz. La vida de Ernesto, a lo largo de
casi un siglo, también fue un camino de encuentros.
Como esposo y padre, Ernesto entendió que la vida no
se trata de lo que acumulamos, sino de a quién seguimos. Sus 92 años no
son solo una cifra; son el testimonio de un hombre que, como San Pablo,
aprendió a decir con su vida: "Señor, ¿qué quieres que haga?".
Su servicio a la familia fue su manera de responder a esa luz.
2. "Yo soy el Pan de Vida"
El Evangelio de hoy (Juan 6, 52-59) nos sitúa en el
corazón del discurso del Pan de Vida. Jesús nos hace una promesa audaz:
"El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día"
Ernesto fue un hombre de su tiempo, pero también un
hombre de la eternidad. Alimentado por la Eucaristía y por el amor de su hogar,
él comprendió que el hambre más profunda del ser humano no se sacia con cosas
materiales. Hoy, al despedirlo, no celebramos un final, sino el cumplimiento de
esa promesa. Ernesto ha dejado de comer el "pan de los ángeles" de
forma velada para sentarse finalmente a la mesa del banquete que no tiene fin.
3. La sencillez de Santa Bernardita
Hoy es el día de Santa Bernardita. Ella decía: "No
se me pidió que te hiciera creer, se me pidió que te lo dijera".
Ernesto Bernardino, con la sencillez de un hombre trabajador y dedicado a los
suyos, nos "dijo" quién era Dios a través de su fidelidad matrimonial
y su cuidado por sus hijos.
La humildad de Bernardita ante la Virgen María resuena
en la vida de un hombre que supo envejecer con dignidad, aceptando los
inviernos de la vida con la esperanza puesta en la primavera de la
Resurrección.
Conclusión y Esperanza
A su esposa, compañera de tantas batallas, y a sus
hijos, les digo: la muerte de un hombre de 92 años es como la caída de un roble
antiguo; deja un vacío inmenso, pero también un suelo fértil lleno de semillas.
Su legado de fe y de nombre —Ernesto (el que es perseverante) y Bernardino (el
valiente)— vive con vosotros.
Que la Virgen de Lourdes, que hoy acompaña a Santa
Bernardita, salga al encuentro de Ernesto y lo lleve de la mano ante el Padre.
Que descanse en paz aquel que tanto amó, y que brille para él la luz perpetua.