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miércoles, 8 de julio de 2026
Lectio Divina: 8 de julio de 2026
“El Reino de los Cielos está cerca”
1.- Introducción.
Señor, la llamada a los doce no se paralizó en el tiempo. Hoy sigues llamando con la misma fuerza, con la misma ilusión, con los mismos detalles: les llamaste a cada uno por su nombre. Cada uno de los apóstoles, todos tan distintos, todos tan singulares y, sin embargo, todos tan queridos por Ti. Yo hoy te doy gracias por haberme llamado. Es lo más hermoso que ha ocurrido en mi vida.
2.- Lectura reposada de la palabra. Mateo 10, 1- 7
Llamó a sus doce discípulos y les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y toda dolencia. Estos son los nombres de los doce apóstoles: el primero, Simón, llamado Pedro, y Andrés, su hermano; Santiago, el de Zebedeo, y Juan, su hermano; Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo el publicano; Santiago el de Alfeo, y Tadeo; Simón el de Caná, y Judas Iscariote, el que lo entregó. A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones: «No vayáis a tierra de paganos ni entréis en las ciudades de Samaría, sino id a las ovejas descarriadas de Israel. Id y proclamad que ha llegado el reino de los cielos.
3.- Qué dice el texto.
Meditación-reflexión
La llamada de Jesús a los apóstoles es muy importante para Jesús. San Lucas, en su lugar paralelo, (Lc. 6,12) nos dice que Jesús pasó la noche orando. Todos esos nombres que salen en la lista, habían sido barajados por Jesús en un diálogo con el Padre. Y cada uno de nosotros, al ser llamados, somos el fruto de ese diálogo de amor. Al llamarnos a cada uno por nuestros nombres, con nuestras singularidades tan distintas, somos también objeto de un amor especial. Y nosotros debemos dar a Dios esa respuesta única, personal, intransferible. Dios no nos ha hecho en serie, ni quiere respuestas en serie. En cada uno de nosotros quiere distinguir una voz distinta, un estilo propio y diferente, un trabajo de artesanía, una respuesta de amor detallada, personal, íntima. Como ocurrió con Simón Pedro y María Magdalena. Una cosa es clara: Yo no puedo ser del montón, yo no puedo ser uno de tantos, debo ir a Dios por el camino de la singularidad. Lo que yo no haga, quedará sin hacer y nadie lo hará por mí.
Dice el Papa León XIV: En el Evangelio de Juan, Jesús se define literalmente el «pastor bello» (? ?????? ? ?????) ( Jn 10,11). La expresión hace referencia a un pastor perfecto, auténtico, ejemplar, en cuanto está dispuesto a dar la vida por sus ovejas, manifestando de ese modo el amor de Dios. Es el Pastor que cautiva; quien lo mira descubre que la vida es realmente hermosa si lo sigue. Para conocer esta belleza no son suficientes los ojos del cuerpo o criterios estéticos; se necesita contemplación e interioridad. Sólo quien se detiene, escucha, reza y acoge su mirada puede decir con confianza: “Me fío, con Él la vida puede ser verdaderamente hermosa, quiero recorrer el camino de esta belleza”. Y lo más extraordinario es que, convirtiéndonos en sus discípulos, a su vez nos volvemos “bellos”; su belleza nos transfigura. Como escribe el teólogo Pável Florenski, la ascética no hace al hombre “bueno”, sino al hombre “bello”. El rasgo que distingue a los santos, además de la bondad, es la belleza espiritual deslumbrante que irradia quien vive en Cristo. Así, la vocación cristiana se revela en toda su profundidad: participar de su vida, compartir su misión y resplandecer de su misma belleza. (26-abril-2026)
Palabra del Papa
“El Espíritu envía. Jesús es el Enviado, lleno del Espíritu del Padre. Ungidos por el mismo Espíritu, también nosotros somos enviados como mensajeros y testigos de paz. ¡Cuánta necesidad tiene el mundo de nosotros como mensajeros de paz, como testigos de paz! Es una necesidad que tiene el mundo. También el mundo nos pide hacer esto: llevar la paz, testimoniar la paz. La paz no se puede comprar, no se vende. La paz es un don que hemos de buscar con paciencia y construir “artesanalmente” mediante pequeños y grandes gestos en nuestra vida cotidiana. El camino de la paz se consolida si reconocemos que todos tenemos la misma sangre y formamos parte del género humano; si no olvidamos que tenemos un único Padre en el cielo y que somos todos sus hijos, hechos a su imagen y semejanza”. (Homilía de S.S. Francisco, 24 de mayo de 2014).
4.- Qué me dice hoy a mí esta palabra ya meditada. (Silencio)
5.- Propósito: Durante este día, todo lo que haga llevará el sello de la singularidad. Y ya desde la mañana, se lo ofrezco todo a Él.
6.- Dios me ha hablado hoy a mí por medio de su palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.
Señor, tu llamada íntima, personal, en medio de un diálogo con el Padre en el silencio de la noche, me llena de ternura y emoción. Yo nunca había pensado en estas cosas tan bonitas. Y desde ahora voy a valorar más mi vocación, me voy a sentir la persona más feliz del mundo porque tú me amas con un amor de predilección. Si amor con amor se paga, sólo quiero ya vivir para amar: amarte a Ti y amar a los que Tú quieres que yo ame. Gracias, Señor.
Lectio Divina: 7 de julio de 2026
«La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos.
1.- Oración introductoria.
Señor, me fijo en esta frase del evangelio: “Ibas proclamando el Evangelio del Reino”. Te figuro así: Vas a sembrar el mundo con tu zurrón bien repleto de buena semilla y la esparces por todo el campo en abundancia. Y lo haces con ilusión, con alegría, con esperanza. Haz que yo sepa ser misionero de buenas noticias y viva feliz en mi oficio de sembrador.
2.- Qué dice este texto evangélico: Mateo 9, 32-38
En cuanto se fueron los ciegos, le presentaron a un mudo que estaba endemoniado. El demonio fue expulsado y el mudo comenzó a hablar. La multitud, admirada, comentaba: «Jamás se vio nada igual en Israel». Pero los fariseos decían: «Él expulsa a los demonios por obra del príncipe de los demonios». Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias. Al ver a la multitud, tuvo compasión, porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: «La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rogad al dueño de la mies que envíe trabajadores a su mies».
3.- Qué dice el texto
Meditación
Señor, Tú has sufrido viéndonos como “ovejas sin pastor”. ¡Es verdad! Pero también has disfrutado viéndonos como “ovejas con pastor”. Las ovejas en el campo, sabiendo que ahí cerca de ellas está el pastor ¡qué maravilla! Pacen a sus anchas, no les preocupa lo que comerán mañana, ni si habrá agua para ellas, ni siquiera el miedo a la noche. Lo suyo es disfrutar en la pradera a la sombra del pastor. Qué maravillosa sería nuestra vida si nos fiáramos de Ti y supiéramos disfrutar de la vida sabiendo que Tú eres el Buen Pastor que cuidas de nosotros, nos defiendes, nos alimentas, y nos quitas el miedo cuando cae la tarde de una manera inexorable y nos empujas a atravesar la “cañada oscura de la muerte”.
Dices que “los obreros son pocos”. Lo que sobraba en Palestina en tu tiempo eran obreros. Entre fariseos, escribas, sacerdotes etc. había más de siete mil. Pero escaseaban los obreros que a ti te gustaban: los dispuestos a servir y dar la vida por las ovejas. Ahora lo mismo, tienes todavía mucha gente en la Iglesia. Sobran obreros mercenarios, que hacen negocio con la religión. Faltan pastores al estilo del Papa Francisco y el papa León XIV. De esos sí que tiene necesidad la Iglesia.
Palabra del Papa
La mies es mucha; quizá son pocos los obreros, porque están distraídos con otras actividades. Jesús, en cambio, está atento. Aquella mujer samaritana, según las costumbres, simplemente habría tenido que ser ignorada; sin embargo, Jesús le habla, la escucha, le da confianza sin segundas intenciones y sin desprecio.
¡Cuántas personas buscan en la Iglesia esa misma delicadeza, esa disponibilidad! Y qué hermoso es cuando perdemos la noción del tiempo para prestar atención a quien encontramos, tal como es. Jesús incluso olvidaba comer, porque lo alimentaba la voluntad de Dios de llegar al corazón de todos (cf. Jn 4,34). De ese modo, la Samaritana se convierte en la primera de muchas evangelizadoras. Desde su aldea de despreciados y marginados, muchos, gracias a su testimonio, salen al encuentro de Jesús, y también en ellos la fe brota como agua pura. (Papa León XIV. 8-o3-2026)
4.- Qué me dice hoy a mí esta palara ya reflexionada. (Silencio)
5.-Propósito: Hoy pasaré el día como oveja en el campo, bajo la mirada del Pastor. Viviré feliz, totalmente despreocupado.
6.- Dios me ha hablado hoy a mí con su Palabra. Ahora yo le respondo con mi oración.
Señor, quiero tener esas sensaciones del salmo 23: sensación de plenitud: contigo no me falta nada; sensación de bienestar: disfruto tumbado en la hierba, como si fuera una madre que me cobija; sensación de seguridad: Tú siempre vas conmigo. Y viviré contigo para siempre. ¡Gracias, Señor!
lunes, 6 de julio de 2026
Lectio Divina: 6 de julio de 2026
“¡Animo!, hija, tu fe te ha salvado».
1.-Oración introductoria.
Jesús, en este evangelio que voy a meditar, me encanta poder acercarme a Ti como “Señor y dador de vida”. En el caso de la niña, la vida ya la tenía prácticamente perdida; en el caso de la mujer, su vida se estaba malogrando y era como la antesala de la muerte. Gracias, Señor, porque Tú apuestas por la vida, por quitar el dolor y sufrimiento de las personas, por disfrutar viendo felices a los hombres y mujeres de este mundo. Gracias, Jesús, amigo de la vida.
2.- Lectura reposada de la palabra bíblica. Mateo 9, 18-26
Así les estaba hablando, cuando se acercó un magistrado y se postró ante él diciendo: «Mi hija acaba de morir, pero ven tú a imponerle las manos y vivirá». Jesús se levantó y le siguió junto con sus discípulos. En esto, una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años se acercó por detrás y tocó la orla de su manto. Pues se decía para sí: «Con sólo tocar su manto, me salvaré». Jesús se volvió, y al verla le dijo: «¡Animo!, hija, tu fe te ha salvado». Y se curó la mujer desde aquel momento. Al llegar Jesús a casa del magistrado y ver a los flautistas y la gente alborotando, decía: ¡Retiraos! La muchacha no ha muerto; está dormida». Y se burlaban de él. Mas, echada fuera la gente, entró él, la tomó de la mano, y la muchacha se levantó. Y la noticia del suceso se divulgó por toda aquella comarca.
3.- Qué dice el texto.
Meditación-reflexión.
El contexto de esta mujer que padece “flujos de sangre” es significativo porque, según la mentalidad de entonces, esta mujer estaba impura y, todavía peor, contagiaba la impureza a quien la tocara. Ella, se acerca con sumo respeto a Jesús para tocar sólo la orla de su manto, pero no a ÉL para no contagiarle. Jesús le curó la enfermedad física y eliminó para siempre el tabú de la sangre. Lo que quiere Jesús es que ninguna mujer sufra por ese o por otros prejuicios con relación a la mujer. Algo parecido ocurre con la niña muerta a los “doce años” justo a la edad en que ya se consideraba a la mujer apta para dar vida. La niña era un cadáver y, por tanto, contagiaba a quien la tocara. Jesús “la tomó de la mano”, pero no se contagió por eso. Y así cae otro tabú. El único pecado que contagia al hombre es la maldad que brota del corazón. El verbo que usa el evangelio “se levantó” es el mismo que se usa para hablar de la Resurrección. Jesús siempre nos levanta para vivir en plenitud. Y esta plenitud se alcanza con la Resurrección. Por lo demás, qué bello espectáculo el ver a Jesús levantando a la juventud cuando se hunde en el mundo de la droga o del alcohol.
Palabra del Papa.
Con gran valentía esta mujer ha tomado la decisión que cambia su vida: todos seguían diciéndole que permanezca a distancia, que no se deje ver. La habían condenado a quedarse escondida y aislada. A veces también nosotros podemos ser víctimas del juicio de los demás, que pretenden colocarnos un vestido que no es el nuestro. Y entonces estamos mal y no logramos salir de eso.
Aquella mujer emboca el camino de la salvación cuando germina en ella la fe que Jesús puede sanarla: entonces encuentra la fuerza para salir e ir a buscarlo. Al menos quiere llegar a tocar sus vestidos.
Alrededor de Jesús había una muchedumbre, muchas personas lo tocaban, pero a ellos no les pasó nada. En cambio, cuando esta mujer toca a Jesús, se sana. ¿Dónde está la diferencia? Comentando este punto del texto, San Agustín dice –en nombre de Jesús–: «La multitud apretuja, la fe toca» (Sermones 243, 2, 2). Y así: cada vez que realizamos un acto de fe dirigido a Jesús, se establece un contacto con Él e inmediatamente su gracia sale de Él. A veces no nos damos cuenta, pero de una forma secreta y real la gracia nos alcanza y lentamente trasforma la vida desde dentro. Papa León XIV. (25-Junio-2025)
4.- Qué me dice hoy a mí este texto bíblico ya meditado. (Silencio)
5.-Propósito: Un recuerdo y una oración especial por tantas mujeres todavía esclavas de tabús que les hacen sufrir.
6.- Dios me ha hablado hoy a través de su palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.
Gracias, Señor, porque Tú nos has traído la verdadera libertad. Tú liberaste a esas dos mujeres de prejuicios propios de la cultura de su época. Y Tú quieres también darnos a todos la verdadera libertad, especialmente la libertad interior, la que nos hace hijos de Dios y nos hace gozar de tantas cosas hermosas que Tú nos has dado y que no podemos disfrutar porque todavía estamos esclavizados por dentro.
domingo, 5 de julio de 2026
sábado, 4 de julio de 2026
Domingo 14, tiempo ordinario: 5 de julio de 2026
Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré.
INTRODUCCIÓN
Creo que es un error dar a entender, que la crisis de la Iglesia es una crisis doctrinal. Es una crisis de vivencia. Por eso nunca se podrá superar por medio de más doctrinas y más documentos que tratan de zanjar cuestiones discutidas. Lo que hay que enseñar a los hombres es a vivir una experiencia del Dios cercano, el de Jesús. Sólo ahí encontraremos la liberación de toda opresión. Sólo teniendo la misma vivencia de Jesús, encontraremos la libertad necesaria para ser nosotros mismos. (Fray Marcos).
EVANGELIO
San Mateo 11, 25-30
En aquel momento tomó la palabra Jesús y dijo: «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».
REFLEXIÓN
1.- Jesús y el Padre. “Yo te alabo, Padre”. Si algo destacan los evangelistas es esta inefable y misteriosa comunión de Jesús con el Padre. Para Jesús su Padre lo es todo. Se siente fuertemente atraído por Él y es su obsesión, su razón de ser. Por eso le nace la alabanza, la glorificación, el deseo de agradarle en todo. Comenta bellísimamente un famoso pensador cristiano: «Había en Jesús algo íntimo, un «sancta sanctorum”, al que no tenía acceso ni su misma madre, sino únicamente su Padre. En su alma humana había un lugar, precisamente el más profundo, completamente vacío de todo lo humano, libre de cualquier apego terreno, absolutamente virgen y consagrado del todo a Dios. El Padre era su mundo, su realidad, su existencia, y con él llevaba en común la más fecunda de las vidas» (K. Adán).
2.- El Padre y Jesús. “Todo me ha sido entregado por mi Padre”. El Padre no se ha reservado nada. Si se hubiera reservado algo, Jesús ya no tendría algo que tiene el Padre y, por consiguiente, ese hijo ya no sería Dios. Cuando Jesús, después del bautismo, escucha una voz del cielo que dice: “Este es mi Hijo Amado en el que me complazco”, Jesús se retira al desierto. No puede contener tanta emoción y necesita serenarse, en el silencio del desierto, para poder vivir esta experiencia de forma creatural. Jesús es el orgullo del Padre, el único que le hace plenamente feliz. Y a Jesús lo que le hace feliz es ver al Padre contento. En Jesús se cumplen las palabras del salmo 36: ”Sea el Señor tu delicia y él te dará todo lo que tu corazón pide”. Por eso el hacer siempre lo que al Padre le agrada constituye su ley de vida.
3.- Jesús y los suyos. Todo lo que Jesús ha recibido del Padre lo comunica el Señor a los sencillos y humildes de corazón. Y nos invita a descansar en Él. No es lo mismo dormir que descansar. El verdadero descanso lo da la paz del corazón. El niño descansa con su mamá; el esposo con su esposa; y el hombre con su Dios. “Nos has hecho, Señor, para Ti y nuestro corazón va de tumbo en tumbo mientras no descansa en Ti”. (S. Agustín). Dios no quiere que vivamos angustiados, desesperados, abrumados. Es verdad que nuestra vida debe ser una vida de servicio. Ahora bien, un servicio hecho de mala gana genera esclavitud y frustración. Pero un servicio hecho con amor nos da libertad y nos realiza plenamente. Este es el bello mensaje de Jesús que los cristianos debemos vivir para poder comunicarlo a los demás.
Decía el Papa León XIV a los jóvenes en Madrid: “El joven cristiano, en efecto, se vuelve luminoso tanto en la alegría como en la prueba, dando sabor a la realidad porque la habita como una persona que disfruta de la vida en su interior, sin esperar que el gusto se lo den la riqueza, el placer o el poder. Esta es nuestra libertad, que tiene su fuente en la fe, que es capaz de dar luz y buen sabor a toda sociedad, a toda experiencia humana. En cambio, cuando la vida no sabe a nada, es como si nos fuera arrebatada: ya no la sentimos nuestra. Ante el vacío de la indiferencia y del conformismo, ante la violencia de la guerra y de la mentira, sed vosotros mismos chispa de una humanidad nueva.“Plaza de Lima” (Madrid) Sábado, 6 de junio de 2026”
PREGUNTAS
1.- ¿Acostumbro a poner mi vida en brazos de mi Padre Dios? ¿Vivo von serenidad, con alegría, con paz interior?
2.- ¿Me dejo querer por Dios? ¿Me siento cerca de Él? ¿Le dejo a Dios darme lo que Él me quiere dar?
3.- ¿Me pesa la vida? ¿Me cansa la vida? ¿Busco mi descanso en Dios? ¿Lo he sentido alguna vez? En caso contrario, ¿qué hago por conseguirlo?
Lectio Divina: 4 de julio de 2026
«¿Pueden acaso los invitados a la boda ponerse tristes mientras el novio está con ellos?”
1.- Introducción.
Señor, este evangelio que voy a meditar, me da alegría, me ensancha el corazón, me da ánimos para trabajar, para aceptar incluso la cruz de la vida. Has cambiado el luto y el llanto en fiesta. Mientras estás con nosotros, es tiempo de boda, de música, de pasarlo bien. No por los buenos vinos o los exquisitos manjares que vamos a comer, sino porque Tú, Señor, has entrado en una boda y has cambiado el agua en vino; el agua de la tristeza por el vino de la alegría. Algún día te irás y te lloraremos, pero sabiendo que volverás a nosotros y nadie nos podrá separar de Ti.
2.- Lectura reposada del evangelio Mateo 9, 14-17
Entonces se le acercan los discípulos de Juan y le dicen: «¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos, y tus discípulos no ayunan?» Jesús les dijo: «Pueden acaso los invitados a la boda ponerse tristes mientras el novio está con ellos? Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán. Nadie echa un remiendo de paño sin tundir en un vestido viejo, porque lo añadido tira del vestido, y se produce un desgarrón peor. Ni tampoco se echa vino nuevo en pellejos viejos; pues de otro modo, los pellejos revientan, el vino se derrama, y los pellejos se echan a perder; sino que el vino nuevo se echa en pellejos nuevos, y así ambos se conservan».
3.- Qué dice el texto.
Meditación-reflexión
En este evangelio aparece una tensión entre lo “viejo y lo nuevo”. Jesús se encuentra con un judaísmo arcaico, con moldes ya viejos, con instituciones ya caducas. Jesús trae lo nuevo: un templo nuevo, un vino nuevo, un pan nuevo, una nueva ley. En el judaísmo, tal y como se vivía en tiempo de Jesús, se aprendía a ser viejo. En el mensaje de Jesús se aprende la novedad, la sorpresa, la alegría, la juventud. Aquella ley antigua, la Torá, expresión de la voluntad de Dios, se había convertido en multitud de normas pesadas, carentes de contenido. El hacer méritos para comprar el cielo era algo admitido por todos. Jesús nos dirá que a Dios no se le puede comprar con nada; que Dios no tiene precio y se da a sus hijos gratuitamente. En el judaísmo en tiempos de Jesús, lo importante era “la ascética” aquello que el hombre adquiría por su esfuerzo, su sacrificio. El evangelio es, ante todo, la mística. Lo que importa es el amor. El amor de esposo que invita a un banquete de bodas y no tolera que nadie esté triste. Es verdad que, a veces, habrá que ayunar, pero con cara alegre, para que nadie lo note.
Dice el Papa León XIV:
Por eso, me gustaría invitarles a una forma de abstinencia muy concreta y a menudo poco apreciada, es decir, la de abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro prójimo. Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias. Esforcémonos, en cambio, por aprender a medir las palabras y a cultivar la amabilidad: en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos, en los medios de comunicación y en las comunidades cristianas. Entonces, muchas palabras de odio darán paso a palabras de esperanza y paz. (13-02-2026)
El mismo sufrimiento estará al servicio del amor. “Nadie ama más al amigo que aquel que da la vida por Él” (Jn. 15,13). El grito de Cristo en la Cruz es el grito de parturienta, que anuncia ya una nueva vida.
Palabra del Papa
“Quisiera volver aún sobre un punto esencial: la experiencia del amor tiene dentro de sí la tensión hacia Dios. ¡El verdadero amor promete lo infinito! […] Redescubrid para vuestra vida de pareja la centralidad de Jesucristo y del caminar en la Iglesia. María nos enseña que el bien de cada uno depende del escuchar con docilidad la palabra del Hijo. En quien se fía de Él, el agua de la vida cotidiana se transforma en el vino de un amor que hace buena, bella y fecunda la vida. Caná, de hecho, es anuncio y anticipación del don del vino nuevo de la Eucaristía, sacrificio y banquete en el que el Señor nos alcanza, nos renueva y nos transforma. No descuidéis la importancia vital de este encuentro; que la asamblea litúrgica dominical os encuentre plenamente partícipes: de la Eucaristía brota el sentido cristiano de la existencia y una forma nueva de vivir”. Benedicto XVI, 11 de septiembre de 2011.
4.- Qué me dice hoy a mí el texto bíblico ya meditado. (Silencio)
5.-Propósito. Pasar el día alegre pensando que Dios me ama.
6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.
Señor, te agradezco la frescura de tu evangelio. No hablas ni de miedos ni de tristezas. Hablas de bodas, de comidas, de encuentros, de amistad, de fraternidad. Contigo, Señor, se acabó la religión de la distancia, la religión de la tristeza, del sentimiento de culpabilidad, de vivir como esclavos. Contigo está la juventud, la alegría y la fiesta. Contigo, da gusto vivir.
viernes, 3 de julio de 2026
EN VIVO | Papa León XIV visita Lampedusa | 4 de julio de 2026
jueves, 2 de julio de 2026
Reza con el Papa: Por el respeto de la vida humana | Julio 2026
Lectio Divina: 3 de julio de 2026
Fiesta del Apóstol Santo Tomás
1.- Oración introductoria.
Señor, reconozco que dentro de mí hay un Tomás “incrédulo”. Me cuesta creer que Tú estás vivo en los acontecimientos de mi vida, en la vida normal y sencilla de cada día. Como Tomás pido señales para creer. Me gustaría convivir con el Cristo histórico, al que se le podía ver, oir, palpar. Veo que necesito fe y vengo aquí a pedírtela. Dame fe para creer “sin haber visto”.
2.- Lectura reposada del evangelio. Juan 20, 24-29
Tomás, uno de los Doce, de sobrenombre el Mellizo, no estaba con ellos cuando llegó Jesús. Los otros discípulos le dijeron: “¡Hemos visto al Señor!”. Él les respondió: “Si no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creeré”.
Ocho días más tarde, estaban de nuevo los discípulos reunidos en la casa, y estaba con ellos Tomás. Entonces apareció Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio de ellos y les dijo: “¡La paz esté con vosotros!”.
Luego dijo a Tomás: “Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos. Acerca tu mano: Métela en mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe”.
Tomas respondió: “¡Señor mío y Dios mío!”. Jesús le dijo: ¿Ahora crees, porque me has visto? ¡Felices los que creen sin haber visto!”.
3.- Qué dice el texto bíblico.
Meditación-reflexión.
Tomás, uno de los doce, no estaba con ellos. No se trataba de un grupo cualquiera, sino el grupo elegido por el Señor para continuar con las doce tribus de Israel, se trataba del Nuevo Pueblo de Dios. Y en esta comunidad no puede faltar ningúno del grupo. Dios nos ha querido salvar “como pueblo”. Ahí, en medio del pueblo, se hace presente el Señor Resucitado. Jesús no se apareció a Tomás a solas, sino cuando estaba con el grupo. Y ¿qué hubiera pasado de Tomás si Jesús no se le hubiera aparecido con el grupo? Los demás estaban felices después de la experiencia con Jesús. Él se hubiera visto desplazado y hubiera acabado abandonando el grupo. Dos cosas importantes: No se puede ser cristiano sin una experiencia viva con Jesús Resucitado. Los cristianos que viven así son una rémora para la comunidad. Y segundo: La experiencia pascual, por voluntad del Señor, se hace dentro de la comunidad. Lamentablemente, hoy abundan los cristianos “por libre”. Dicen: Yo me las entiendo a solas con DIOS. No necesito ir a Misa ni a ningún grupo. ¿Qué decir? Eso no es lo que ha querido Jesús.
Papa León XIV: «No faltan en nuestros días sepulcros que abrir, y a menudo las piedras que los cierran son tan pesadas y están tan bien vigiladas que parecen inamovibles. Algunas oprimen el corazón del hombre, como la desconfianza, el miedo, el egoísmo y el rencor; otras, consecuencia de las primeras, rompen los lazos entre nosotros, como la guerra, la injusticia y el aislamiento entre pueblos y naciones. ¡No dejemos que nos paralicen!».
Palabra del Papa.
«Tenemos que tocar las llagas de Jesús, debemos acariciar las llagas de Jesús, tenemos que curar las llagas de Jesús con ternura, tenemos que besar las llagas de Jesús, y esto literalmente. Pensemos, ¿qué pasó con San Francisco, cuando abrazó al leproso? Lo mismo que a Tomás, que su vida cambió». El Papa dijo para concluir que «para tocar al Dios vivo no hay necesidad de hacer un curso de actualización, sino entrar en las llagas de Jesús, y para ello basta salir a la calle. Pidamos a Santo Tomás la gracia de tener el coraje para entrar en las llagas de Jesús con nuestra ternura y seguramente tendremos la gracia de adorar al Dios vivo». (Papa Francisco)
4.- ¿Qué me dice hoy a mí esta palabra de Jesús ya comentada?. (Silencio)
5.- Propósito: Tratar de descubrir hoy a Jesús en la Comunidad y en aquellos que tienen hoy las llagas de Jesús.
6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra y ahora yo le respondo con mi oración.
Gracias, Señor, porque la incredulidad de Tomás me ha servido como estímulo para la verdadera fe. Yo no quiero formar caravana de aquellos cristianos que sólo te quieren “para esta vida”. No aceptan una vida maravillosa después de la muerte. Yo no quiero vivir así. Quiero fiarme de Ti, de tus palabras. Quiero ser feliz porque Tú quieres que yo lo sea, ser feliz porque has ido por delante preparando el camino y quieres que “yo esté contigo allá donde Tú estás”. ¡Gracias, Señor!
miércoles, 1 de julio de 2026
Lectio Divina: 2 de julio de 2026
«Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa»
1.- Introducción
Hoy, Señor, vengo a la oración para que me cures. Es un grave error el pensar que los milagros que tú realizaste en otro tiempo sólo se referían a aquellas personas que vivían en el siglo primero y entraron en relación contigo. Lo importante es el significado de aquellos acontecimientos que tendrían un valor perenne y permanente para todos los tiempos. Hoy soy yo el que quiero aprovecharme de aquel milagro. Hoy necesito que me cures mi parálisis espiritual.
2.- Lectura sosegada del evangelio Mateo 9, 1-8
Subiendo a la barca, pasó a la otra orilla y vino a su ciudad. En esto le trajeron un paralítico postrado en una camilla. Viendo Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: «¡Animo!, hijo, tus pecados te son perdonados». Pero he aquí que algunos escribas dijeron para sí: «Éste está blasfemando». Jesús, conociendo sus pensamientos, dijo: «¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil, decir: «Tus pecados te son perdonados», o decir: «Levántate y anda»? Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados – dice entonces al paralítico: «Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa»». Él se levantó y se fue a su casa. Y al ver esto, la gente temió y glorificó a Dios, que había dado tal poder a los hombres.
3.- Qué dice el texto bíblico.
Meditación-reflexión
Ser curado de una enfermedad siempre es gratificante, como lo fue para este paralítico. Naturalmente que ese hombre se sentía feliz de poder caminar. Ya no exigía más a Jesús. Pero Jesús, que nos conoce por dentro, sabe que tenemos en el corazón ataduras internas, parálisis del alma, que nos impiden ser felices. Por eso no se limita a otorgar al paralítico una curación meramente externa para poder moverse por este mundo y no depender ya de otros. Quiere liberar a este hombre de la parálisis interior, la que le impide caminar en el mundo del espíritu, en el mundo de Dios. Quiere liberarle del pecado como “alienación total”. Por eso se le acerca y le dice: “Tus pecados te son perdonados”. La curación física del paralítico sólo es la señal y garantía del poder de Jesús para liberarnos a todos de la parálisis interior. Esta fuerza liberadora de Jesús se hace presente en el Sacramento del perdón. Jesús siempre lo vinculó a un banquete o a una fiesta. Debería ser el Sacramento de la alegría y nosotros, a veces, lo hemos convertido en el sacramento del miedo. Algo estamos haciendo mal cuando el Sacramento de la ternura lo hemos convertido en Sacramento de la tortura. Y aquello que debería ser una fiesta se ha convertido en fuente de tristeza y angustia. Urge resituar este sacramento en la perspectiva de Jesús.
Palabra del Papa
El Papa León XIV ha resaltado la acción liberadora de Jesús, que invita al hombre a levantarse, a abandonar su situación crónica, y a recoger su camilla. Esta camilla, ha explicado, representa su «pasado de enfermedad», su historia que hasta ese momento lo había «bloqueado». Ahora, destaca el Pontífice, el hombre puede cargarla y «llevarla a donde quiera: ¡puede decidir qué cosa hacer con su historia!». Esto, ha concluido, significa «caminar, asumiéndose la responsabilidad de escoger cual camino recorrer. ¡Y esto gracias a Jesús!».
Por último, León XIV ha finalizado su catequesis invitando a los fieles a pedir al Señor el «don de entender dónde se ha bloqueado nuestra vida», a dar voz a nuestro deseo de sanar y a rezar por todos aquellos que se sienten paralizados. De esta manera, ha exhortado a todos a «¡pedir regresar a vivir en el Corazón de Cristo, que es la verdadera casa de la misericordia!» (18-junio-2025).
4.- Qué me dice hoy a mí este texto ya meditado. (Guardo silencio)
5.- Propósito. Ir a la próxima confesión a sentir la ternura de Dios, mi Padre (Buscaré al confesor que me haga posible esta experiencia).
6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.
Jesús, hoy he descubierto tu proyecto sobre el Sacramento del Perdón. De ninguna manera pensabas en angustiarnos y fastidiarnos; al contrario, sólo pensabas en aliviarnos, liberarnos, sacarnos de una religión de miedo y llevarnos a la religión del amor y de la ternura de Dios, nuestro Padre. Tú, Señor, siempre celebraste este sacramento en un contexto de banquete y de fiesta. Y es que para Ti no hay mejor fiesta que la de convencernos a todos nosotros que eres el Dios del amor, de la liberación, de la cercanía, de la alegría y la fiesta.
Lectio Divina: 1 de julio de 2026
“Llegó Jesús a la otra orilla, a la región de los gadarenos”
1.- Introducción
Hoy, Señor, quiero comenzar mi oración dándote gracias por tu poder sobre los elementos de la naturaleza y, sobre todo, tu poder para liberar al hombre de todo lo que le oprime, le envilece, no le deja ser persona. Mucho te arriesgaste, Señor, al hacernos libres y qué caro has pagado el mal uso de nuestra libertad. La pagaste a precio de sangre. Si, a pesar de todo, nunca nos quitas la libertad, ¿no será por lo mucho que te agradan nuestras acciones, hechas con plena libertad y mucho amor? Ayúdame a obrar así.
2.- Lectura reposada del evangelio: Mateo 8, 28-34
En aquel tiempo, llegó Jesús a la otra orilla, a la región de los gadarenos. Vinieron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, y tan furiosos que nadie era capaz de pasar por aquel camino. Y se pusieron a gritar: -¿Qué tenemos nosotros contigo, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí para atormentarnos antes de tiempo? Había allí a cierta distancia una gran piara de puercos paciendo. Y le suplicaban los demonios: -Si nos echas, mándanos a esa piara de puercos-. Él les dijo: Id. Saliendo ellos, se fueron a los puercos, y de pronto toda la piara se arrojó al mar precipicio abajo, y perecieron en las aguas. Los porqueros huyeron, y al llegar a la ciudad lo contaron todo y también lo de los endemoniados. Y he aquí que toda la ciudad salió al encuentro de Jesús y, en viéndole, le rogaron que se retirase de su término.
3.- Qué dice el texto.
Meditación
En aquella época se creía que los espíritus malévolos manchaban, ensuciaban y contaminaban a las personas. Este endemoniado vivía junto a los sepulcros, es decir, en el reino de la muerte. Era como un ser muerto en vida y además contagiaba el mal a las personas y les privaba de libertad. Con este milagro, Jesús pretende devolver a las personas la dignidad perdida y devolverles el derecho a disfrutar de la vida.
“Dios nos quiere. Dios ama a todos. El mal no ganará. Estemos todos en las manos de Dios. Por tanto, sin miedo, unidos, mano a mano y en las manos de Dios, caminemos adelante, siendo discípulos de Cristo”. (Papa León XIV 8-mayo- 2025).
Hay que tener en cuenta el texto paralelo de Marcos 5, 1-20. Es mucho más largo y pintoresco y hay que considerar dos datos importantes:
- el endemoniado apareció “sentado, vestido y en su sano juicio” (v.15) Se habla explícitamente de la dignidad totalmente restaurada, aunque a los ricos (los porqueros) les importe poco esto y prefieran el negocio de los cerdos. El Papa Francisco ha hablado públicamente del sucio negocio de las drogas y de los fabricantes de armas que favorecen las guerras e incluso las provocan.
- El endemoniado aparece haciendo propaganda por el territorio extranjero de lo que Jesús había hecho con Él (v.20). Jesús es universal. Es de todos los pueblos. ¿Por qué Mateo ha resumido el evangelio de Marcos? Ha querido dar importancia a los protagonistas: el endemoniado y Jesús. El único capaz de liberarnos de todo mal es Jesús.
Palabra del Papa
“Desencuentros familiares, desencuentros testimoniales, desencuentros en el anuncio de la Palabra, y del mensaje, desencuentros de guerras, desencuentros de familias, o sea el desencuentro, la división, es el arma que el demonio tiene. Y entre paréntesis les digo que el demonio existe. Por si alguno tiene dudas, ¿no? Existe y se las trae. Y el camino es el desencuentro que lleva a la pelea, la enemistad. Babel, ¿no? Así como la Iglesia es ese templo de piedras vivas, que edifica el Espíritu Santo, el demonio edifica ese otro templo de la soberbia, del orgullo, que desencuentra, porque cada cual no se entiende, porque habla cosas distintas, que es Babel, ¿no? De ahí que tenemos que trabajar por una cultura del encuentro. Una cultura que nos ayude a encontrarnos como familia, como movimiento, como Iglesia, como parroquia. Siempre buscar cómo encontrarse” (S.S. Francisco, al Movimiento de Schoenstatt, 24 de octubre de 2014).
4.- Qué me dice hoy a mí este evangelio ya meditado. (Guardo silencio)
5.- Propósito. Acudir al Señor, sobre todo en la Eucaristía, y pedirle al Señor que me libere de mis ataduras internas.
6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.
Gracias, Dios mío, porque Tú sólo quieres mi bien, el que yo sea libre, disfrute de mi libertad y pueda vivir en este mundo como hijo y no como esclavo. Dame fuerza para propagar esta verdad no tanto como una doctrina sino como fruto de una experiencia.
martes, 30 de junio de 2026
lunes, 29 de junio de 2026
Lectio Divina: 30 de junio de 2026
¿Por qué tenéis miedo, hombres de poca fe?
1.- Introducción.
Esta imagen tan sugestiva de una barca juguete de los vientos, con las olas encrespadas y el agua entrando por todas partes, mientras Jesús duerme plácidamente, me serena, me tranquiliza, me da confianza. Todas las tempestades del mundo ya no serán capaces de quitar la paz profunda que concita la presencia de Jesús, aunque aparentemente esté dormido. Señor, estando tú presente, haz que no tenga miedo a nada ni a nadie.
2.- Lectura reposada del Evangelio: Mateo 8,23-27
Después Jesús subió a la barca y sus discípulos lo siguieron. De pronto se desató en el mar una tormenta tan grande, que las olas cubrían la barca. Mientras tanto, Jesús dormía. Acercándose a él, sus discípulos lo despertaron, diciéndole: «¡Sálvanos, Señor, ¡nos hundimos!». Él les respondió: «¿Por qué tenéis miedo, hombres de poca fe?». Y levantándose, increpó al viento y al mar, y sobrevino una gran calma. Los hombres se decían entonces, llenos de admiración: «¿Quién es éste, que hasta el viento y el mar le obedecen?».
3.- Qué dice el texto.
Meditación-reflexión
Para entender bien este texto hay que situarlo dentro del contexto anterior donde Jesús acaba de llamar a unos discípulos para que le sigan. Jesús les ha advertido de las dificultades que toda vocación entraña. Se trata de seguir a Jesús en pura fragilidad “El hijo del hombre no tiene donde reclinar su cabeza” (8, 20) ¿Qué hacer cuando llega la prueba, cuando arrecia la tempestad, cuando parece que todo se hunde? Una salida es el miedo. Es lo que tienen los discípulos. Y este miedo frena y paraliza toda acción. ¿Dónde va Jesús con unos discípulos llenos de miedo? Ángela Merkel dijo: “el miedo nunca fue un buen asesor. Culturas que están marcadas por el miedo, no van a ganar el futuro”. Jesús nos dice cómo perder el miedo: En medio de la tormenta, “hay que embarcarse con Él”. Hay que fiarse plenamente de Jesús, a quien los vientos y el mar le obedecen. Esta barca frágil, juguete de las olas, es el mejor símbolo de la fragilidad humana que, ante un virus, o ante un fuego insistente, o ante una guerra atroz como la de Ucrania o Gaza, la humanidad entera tiembla como las hojas de los árboles. ¡Qué lección de humildad! ¡Qué poca cosa somos! Menos mal que Dios no nos abandona y siempre nos echa una mano.
Palabra del Papa
“La bondad, aunque sea de unos pocos, puede vencer el miedo de muchos. Sed, para todos, como una Biblia abierta: que en vuestros rostros y en vuestra vida se pueda encontrar la Palabra de Dios. El amor, efectivamente, es el lenguaje que hace que todos se sientan como en casa”, este fue el aliento del Papa León XIV a los participantes en el Encuentro con la Comunidad diocesana de la capital española, a quienes encontró este lunes, 8 de junio, en el Estadio Santiago Bernabéu, de Madrid, España.
4.- ¿Qué me dice hoy a mí este texto ya meditado? (Guardo silencio)
5.- Propósito: Durante este día fijaré mi mirada en aquellas personas que sufren, que están en peligro, que tienen miedo. Y haré algún gesto de cercanía con alguna de ellas.
6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.
Señor, al acabar hoy mi oración, caigo en la cuenta de la cantidad de hermanos y hermanas que están pasando miedo, que están en situaciones límite, sobre todo, en este año de sequías, fuegos intensos y consecuencias de las guerras. Tú no eres un “Dios-dormido” ya que confías en un Padre que no puede dormir mientras sus hijos están sufriendo. Todos navegamos con Cristo en el Mar de la Bondad de Dios nuestro Padre.