PARROQUIA SAN PÍO X, LOGROÑO.
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martes, 14 de abril de 2026
Reina del Cielo , Alégrate, Aleluya
Lectio Divina: 15 de abril de 2026
Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único.
1.- Introducción.
Señor, hoy necesito especialmente la presencia de tu Espíritu para que me haga comprender la inmensidad del amor del Padre que no ha enviado a su hijo al mundo ni para juzgarlo ni para condenarlo sino para salvarlo. Y no salvarlo con palabras bonitas sino con hechos contundentes. No con un amor cualquiera sino con un amor costoso, que tuvo su mejor expresión en la Cruz.
2.- Lectura reposada del evangelio Juan 3, 16-21
Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él, no es juzgado; pero el que no cree, ya está juzgado, porque no ha creído en el Nombre del Hijo único de Dios. Y el juicio está en que vino la luz al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra el mal aborrece la luz y no va a la luz, para que no sean censuradas sus obras. Pero el que obra la verdad, va a la luz, para que quede de manifiesto que sus obras están hechas según Dios.»
3.- Qué dice el texto.
Meditación
“Tanto amó Dios al mundo” Me quiero detener en ese “tanto”. Lo podríamos traducir diciendo. Hasta tal extremo, hasta tal inmensidad, hasta tal locura nos amó Dios Padre que nos entregó lo mejor que tenía: su propio Hijo. No olvidemos una cosa: el que escribe el Evangelio es el “discípulo amado”. No es un escritor que quiere darnos una crónica de la vida de Jesús. Es el discípulo que ha descansado su cabeza sobre el pecho de Jesús. No es un maestro sino un testigo que ha vivido con Jesús algo tan grande, tan maravilloso, que ha quedado seducido por esa persona y ya no puede vivir sin pensar en Él, sin soñar con Él, sin trabajar por su causa. Cuando escribe su evangelio ya ancianito, todavía sus ojos se le llenan de lágrimas y su corazón de ternura. Y si alguien le pregunta qué debemos hacer los cristianos, contesta: “Amaos unos a otros como Jesús nos ha amado”. El evangelio de Juan sólo puede leerse de rodillas, en silencio y con ojos de enamorado. Enamorados de Dios y enamorados de nuestros hermanos.
“El amor basta por sí solo, satisface por sí solo, y por causa de sí. Su mérito y su premio se identifican con sí mismos. El amor no requiere otro motivo fuera de sí mismo, ni tampoco ningún provecho; su fruto consiste en su misma práctica. Amo porque amo, amo para amar. Gran cosa es el amor con tal de que recurra a su principio y origen, con tal de que se vuelva siempre a su fuente y sea una continua emanación de la misma”.
(San Bernardo, Sermón 83)
Palabra del Papa
“El Evangelio de hoy nos propone las palabras dirigidas por Jesús a Nicodemo: “Dios, amó tanto al mundo, que dio a su Hijo unigénito”. Escuchando esta Palabra, dirigimos la mirada de nuestro corazón a Jesús Crucificado y sentimos dentro de nosotros que Dios nos ama, nos ama de verdad, y ¡nos ama mucho! Esta es la expresión más sencilla que resumen todo el Evangelio, toda la fe, toda la teología: Dios nos ama con amor gratuito y sin límites. Así nos ama Dios. […] María, Madre de misericordia, nos ponga en el corazón la certeza de que somos amados por Dios. Esté cerca de nosotros en los momentos de dificultad y nos done los sentimientos de su Hijo”. (S.S. Francisco, Ángelus del 15 de marzo de 2015).
4.- Que me dice hoy a mí este texto. (Silencio)
5.- Propósito: Haré un esfuerzo en este día para mirar a las personas como las miraba Jesús.
6.- Dios me ha hablado hoy a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.
Hoy quiero darte gracias por este rato de oración en el que he descubierto, de una manera especial, el amor derrochador del Padre. Con un Padre así, yo Señor, voy a cualquier parte. Mejor, no necesito moverme. Pienso en lo que Dios me ama y soy feliz. El recuerdo de ese amor quiero que me siga y persiga a cualquier parte. Todo lo demás pasa a segundo término. Dame la gracia de vivir impresionado por el inmenso amor que me tienes. ¡Tú, a mí!
lunes, 13 de abril de 2026
Lectio Divina: 14 de abril de 2026
¿Cómo puede ser esto?
1.- Ambientación.
Señor, hazme humilde de corazón para que pueda penetrar en tu Misterio. María también hizo la misma pregunta que Nicodemo: ¿cómo puede ser esto? Y se quedó muy satisfecha de la respuesta que le dio el Ángel:” El Espíritu Santo vendrá sobre ti”. Todas nuestras preguntas quedan bien respondidas cuando se nos invita a fiarnos de Jesús que nos envía el Espíritu Santo. Por eso, Señor, hoy no te pido nada, aunque sea muy bueno. Sólo te pido que me des el Espíritu Santo, el Supremo Don.
2.- Lectura reposada de la Palabra del Señor. Juan 3, 7-15
En aquel tiempo dijo Jesús a Nicodemo: «No te extrañes que te haya dicho: ´Tienen que renacer de lo alto´. el viento sopla donde quiere y oyes su ruido, peor no sabes de dónde viene, ni a dónde va. Así pasa con quien ha nacido del Espíritu». Nicodemo le preguntó entonces: «¿Cómo puede ser esto?» Jesús le respondió: «Tú eres maestro de Israel, ¿y no sabes esto? Te lo aseguro: nosotros hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero vosotros no aceptáis nuestro testimonio. Si al deciros cosas de la tierra, no creéis, ¿cómo vais a creer si os digo cosas del cielo? Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea tenga por Él vida eterna.
3.- Qué dice el texto.
Meditación-Reflexión
Me encanta la palabra de Jesús a Nicodemo: ¿Tú eres maestro y no sabes? Los judíos, maestros de Israel, se pasan todo el día leyendo la Ley, estudiándola, comunicándola a los demás. Son Maestros. Pero maestros de una sabiduría humana. En contraposición, Jesús se mete en el grupo de los que, iluminados por el Espíritu Santo, “dan testimonio de lo que han visto”. No son maestros, son “testigos”. Son viajeros de Dios. Más que hablar de Dios, “cuentan” lo que Dios ha hecho en sus vidas. Hoy más que nunca la Iglesia necesita hombres y mujeres con “experiencia de Dios”. El mundo necesita gente que diga lo que es capaz de hacer Dios cuando irrumpe en el corazón de una persona: la cambia, la ilumina, la fortalece, la hace buena y sensible a los problemas de los demás. Santa Teresa nos dice:”Yo no hablaré nada que no lo haya experimentado”. Y experimentar la palabra es gustarla, saborearla, profundizarla y ponerla en práctica. Nosotros tenemos palabras, pero Él tiene LA PALABRA. Y la Palabra está clavada en lo alto de la Cruz. Ahí deberán de dirigirse nuestras miradas. “Me amó y se entregó por mí”. (Gal. 2,20) Jesús sólo le pide al discípulo, que se fie de él y se abra al misterio. Él es la verdadera medicina que nos salva.
Dice el Papa León XIV: Con el ejemplo de María y de los discípulos de Emaús, también nosotros estamos llamados a salir al encuentro de cualquiera que tenga necesidad de recuperar el don de la fe y de saberse amado por Dios y por la comunidad cristiana (Homilía en el Santuario de la Virgen de Loreto, 10-XII-2023).
Palabra autorizada del Papa
“No se comprende bien si no entendemos lo que Jesús nos dice en el Evangelio. Jesús dice a los judíos: «Cuando hayáis levantado al Hijo del hombre, entonces conoceréis que soy yo». En el desierto ha sido por tanto elevado el pecado, pero es un pecado que busca la salvación, porque se cura allí. El que es elevado es el Hijo del hombre, el verdadero Salvador, Jesucristo. El cristianismo no es una doctrina filosófica, no es un programa de vida para sobrevivir, para ser educados, para hacer las paces. Estas son las consecuencias. El cristianismo es una persona, una persona elevada en la Cruz, una persona que se aniquiló a sí misma para salvarnos; se ha hecho pecado. Y así como en el desierto ha sido elevado el pecado, aquí que se ha elevado Dios, hecho hombre y hecho pecado por nosotros. Y todos nuestros pecados estaban allí. No se entiende el cristianismo sin comprender esta profunda humillación del Hijo de Dios, que se humilló a sí mismo convirtiéndose en siervo hasta la muerte y muerte de cruz, para servir”. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 8 de abril de 2014, en Santa Marta).
4.- Qué me dice a mí esta palabra de Dios ya reflexionada. Guardo silencio.
5.- Propósito.
En un momento del día, a solas, miraré un crucifijo con detención y le diré palabras de amor. Le daré gracias por lo mucho que me ha amado.
6.- Dios me ha hablado hoy a través de su Palabra. Ahora yo le respondo con mi oración.
Señor, no te puedo entender porque yo soy de acá abajo y Tú eres de arriba. Yo estoy en la tierra, vivo a ras de tierra, amo con un corazón rastrero, mezquino. Tú eres de arriba. Estás clavado en una Cruz y así te has elevado por encima de nuestras miserias y pecados. Has elevado el amor a la cima más alta. Dame tu Espíritu Santo para poder comprender un poco todo lo que nos amas.
Lectio Divina: 13 de abril de 2026
¿Cómo puede uno nacer siendo ya viejo?
1.- Introducción.
Señor, hoy me pides algo muy difícil: nacer de nuevo. Me pides que dé una vuelta a mi vida, que cambie mis viejos esquemas, viejas costumbres, viejas actitudes, viejos pecados. Me pides que no me deje guiar por mi viejo espíritu egoísta y me deje llevar por el Espíritu Santo. Todo esto no lo puedo hacer por mi cuenta: por eso te pido que me des tu Santo Espíritu.
2.- Lectura reposada del Evangelio: Juan 3, 1-8
Había entre los fariseos un hombre llamado Nicodemo, magistrado judío. Fue éste donde Jesús de noche y le dijo: «Rabbí, sabemos que has venido de Dios como maestro, porque nadie puede realizar las señales que tú realizas si Dios no está con él.» Jesús le respondió: «En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de lo alto no puede ver el Reino de Dios.» Dícele Nicodemo: «¿Cómo puede uno nacer siendo ya viejo? ¿Puede acaso entrar otra vez en el seno de su madre y nacer?» Respondió Jesús: «En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. Lo nacido de la carne, es carne; lo nacido del Espíritu, es espíritu. No te asombres de que te haya dicho: Tenéis que nacer de lo alto. El viento sopla donde quiere, y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que nace del Espíritu.
3.- Qué dice el texto.
A un viejo fariseo judío le pide el Señor que nazca de nuevo. ¡Casi nada! El fariseo es precisamente el piadoso judío aferrado a las costumbres y tradiciones del pasado. Las recuerda, las vive, las celebra, las predica. En eso emplea toda su vida. Y precisamente a él le pide el Señor que “nazca de nuevo”. Y entiende tan mal estas palabras del Señor que las interpreta al pie de la letra, como si Jesús se hubiera pasado de rosca. Jesús le habla de un nuevo nacimiento en el Espíritu. Es precisamente Juan el evangelista de los “impactos de novedad”. Nos habla de un “nuevo vino”, de un “nuevo templo”, de una “nueva agua”, de un “nuevo maná”, de una “nueva luz”, de una “nueva vida”. Los milagros de Jesús en Juan son “signos” de nuevas realidades. Precisamente Jesús ha venido a hacer nuevas todas las cosas (Apo. 21,5). El Papa Francisco nos invitaba a cambiar, a no dejar las cosas como están, a no hacer las cosas simplemente porque “siempre se han hecho así”. Y, sobre todo, nos invitó a “nacer de nuevo”. En el salmo 2 se dice: “Tú eres mi hijo. Hoy te he engendrado”. Eso mismo me lo dices hoy también a mí. Soy tu hijo, nacido de tu seno, vida de tus entrañas.
Meditación del Papa Francisco
“El ‘renacer de lo Alto’, renacer del Espíritu que dio vida al primer núcleo de los primeros cristianos, cuando ‘aún no se llamaban así’. Tenían un solo corazón y una sola alma. Una comunidad en paz. Esto significa que en esa comunidad no había lugar para el chismorreo, para las envidias, para las calumnias, para las difamaciones. El amor cubría todo. Para calificar una comunidad cristiana sobre esto, debemos preguntarnos cómo es la actitud de los cristianos. ¿Son mansos, humildes? ¿En esa comunidad hay disputas entre ellos por el poder? ¿Disputas de envidia? ¿Hay chismorreo? No están en el camino de Jesucristo. Esta peculiaridad es muy importante, muy importante, porque el demonio busca separarnos siempre. Es el padre de la división […]Y esto es lo que explicaba Jesús a Nicodemo: este nacer de lo Alto. Porque el único que puede hacer esto es el Espíritu. Esta es obra del Espíritu. La Iglesia la hace el Espíritu. Espíritu hace unidad. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 29 de abril de 2014, en Santa Marta).
4.- Qué me dice hoy a mí este texto. (Silencio)
5.-Propósito. Hoy voy a mirar a las personas con unos ojos nuevos, con la mirada de Jesús.
6.- Dios me ha hablado hoy a través de su palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.
Gracias, Señor, porque siempre me animas, me ayudas, me ofreces caminos nuevos, rutas inexploradas, horizontes fenomenales. A Ti no te va lo viejo ni lo aburrido, ni lo cansado, ni lo repetido. A Ti te va la novedad, el estreno, la sorpresa. Gracias, Señor porque, aunque tenga muchos años, siempre me llamas a tener un corazón joven.
domingo, 12 de abril de 2026
sábado, 11 de abril de 2026
El Espejo de la Iglesia en La Rioja. 10 de abril de 2026
VIDEFORUM: TAL VEZ MAÑANA (14 DE ABRIL, MARTES, A LAS 17:00)
Una historia de fe y perdón |
Abordar esta película desde una "conversación en el espíritu" nos invita a mirar más allá de la superficie del drama policial y adentrarnos en las verdades profundas de la condición humana: la redención, la tentación y la gracia.
Aquí te comparto una reflexión sobre los temas espirituales que laten en el corazón de Tal vez mañana:
1. El Desierto de la Reinserción
En muchas tradiciones espirituales, el "desierto" es el lugar de la prueba. Para Jacobo, recuperar la libertad física no significa ser libre en el espíritu. El mundo exterior actúa como un espejo de sus errores pasados, recordándole quién fue en lugar de quién es ahora.
La verdadera libertad no es salir de una celda, sino lograr que la celda ya no viva dentro de ti.
2. La Fe bajo fuego
La sinopsis menciona que sus "nuevas creencias serán puestas a prueba". Esto es vital. Es fácil mantener la fe cuando las cosas van bien, pero la fe auténtica se forja en la carencia. Jacobo se enfrenta a la "noche oscura del alma": ¿Vale la pena ser honesto cuando tus hijos tienen hambre? ¿Es real su transformación o solo fue un refugio temporal mientras estaba preso?
3. La figura de Tony: El "Susurro" del pasado
Tony no es solo un antiguo compañero; espiritualmente representa la recurrencia del ego. El pasado siempre toca a la puerta con una solución "fácil" y rápida. La oferta de Tony es la clásica tentación del atajo: solucionar lo material a costa de lo espiritual.
4. La Sociedad como Juez
Hay una carga espiritual muy fuerte en la discriminación que sufre Jacobo. Nos confronta como espectadores:
¿Creemos realmente en el perdón?
¿Somos capaces de ver a la persona nueva o seguimos encadenando al otro a sus pecados de ayer?
Reflexión Final
El título "Tal vez mañana" encierra una dualidad espiritual:
La Esperanza: La promesa de que el mañana será mejor y que la perseverancia dará frutos.
La Procrastinación del bien: El peligro de decir "mañana haré lo correcto, pero hoy debo sobrevivir a cualquier costo".
Es una obra que nos pregunta directamente: ¿Qué tanto peso tiene tu luz cuando la oscuridad te ofrece una salida?
¿Qué aspecto de la lucha espiritual de Jacobo te resuena más o te gustaría profundizar?
VIGILIA POR LA PAZ. EUCRISTÍA A LAS 19:00 H. (11 DE ABRIL)
Lectio Divina: 11 de abril de 2026
Les echó en cara su incredulidad.
1.-Oración introductoria.
Señor, hoy te pido que me ayudes a creer en tu Resurrección. No nos cuesta nada creer en tu dolor, en tu sufrimiento, en tu muerte. Nos cuesta más creer en tu triunfo definitivo, que es también el nuestro. Y es que esta vida nos da más malos ratos que buenos. Es un valle de lágrimas. Nos cuesta creer que Tú, Señor, nos creaste para que fuéramos felices, plenamente felices. Haz que todo lo que me pase en este día y en todos los días de mi vida, lo viva a la luz de la pascua.
2.- Lectura reposada del evangelio. Marcos 16, 9-15
Habiendo resucitado al amanecer del primer día de la semana, Jesús se apareció primero a María Magdalena, de la que había arrojado siete demonios. Ella fue a llevar la noticia los discípulos, los cuales estaban llorando, agobiados por la tristeza; Pero cuando la oyeron decir que estaba vivo y que lo había visto, no le creyeron. Después de esto, se apareció en otra forma a dos discípulos, que iban de camino hacia una aldea. También ellos fueron a anunciarlo a los demás; pero tampoco a ellos les creyeron. Por último, se apareció Jesús a los Once, cuando estaban a la mesa, y les echó en cara su incredulidad y dureza de corazón, porque no les habían creído a los que lo habían visto resucitado. Jesús les dijo: «Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda la creatura».
3.- Qué dice el texto.
Meditación-reflexión
Todos los estudiosos del evangelio están de acuerdo en aceptar que el Evangelio de Marcos termina en Mc. 18,8. Todo lo que viene detrás, incluidos los versículos de hoy Mc. 16,9-15 es un añadido posterior. De hecho son resúmenes de otras apariciones: la de la Magdalena, la de los discípulos de Emaús, y la de los Once. Lo que llama la atención es aquello en que las tres apariciones coinciden: NO CREYERON. ¿Por qué? Normalmente nos creemos antes las malas noticias que las buenas. Parece que en nuestro mundo “nos hemos acostumbrado a los palos”, a recibir malas noticias o las esperamos. Por otra parte, no se trataba de creer que un muerto había vuelto a la vida, como en el caso de Lázaro a quien podían ver, ni de la inmortalidad, ni de la prolongación de esta vida nuestra en la otra. Se trataba de la Resurrección, de la entrada de Jesús definitivamente en el mundo de Dios para no volver ya ni a sufrir, ni a morir. Se trataba de la entrada de Jesús en la plenitud: la plenitud de la vida, la plenitud de la verdad, la plenitud del amor, la plenitud de la felicidad. A esa vida plena en Dios nos llama Jesús a todos en la Resurrección. Es verdad que no la merecemos, pero no es cuestión de méritos sino de “gracia”, de don, de regalo. Y esta plenitud ya tiene que comenzar en este mundo. Cristo Resucitado quiere que ya en esta vida “pregustemos” las alegrías de la futura felicidad. Cuando estos discípulos pasaron del no-creer al creer, se quedan “asombrados”
Palabra del Papa
“Los discípulos a su vez han recibido la llamada a estar con Jesús y a ser enviados por Él para predicar el Evangelio, y así? se ven colmados de alegría. ¿Por qué? no entramos también nosotros en este torrente de alegría? “El gran riesgo del mundo actual, con su múltiple y abrumadora oferta de consumo, es una tristeza individualista que brota del corazón cómodo y avaro, de la búsqueda enfermiza de placeres superficiales, de la conciencia aislada…” Los discípulos son los que se dejan aferrar cada vez más por el amor de Jesús y marcar por el fuego de la pasión por el Reino de Dios, para ser portadores de la alegría del Evangelio. Todos los discípulos del Señor están llamados a cultivar la alegría de la evangelización. […] En muchas regiones escasean las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada. A menudo esto se debe a que en las comunidades no hay un fervor apostólico contagioso, por lo que les falta entusiasmo y no despiertan ningún atractivo. La alegría del Evangelio nace del encuentro con Cristo y del compartir con los pobres… Donde hay alegría, fervor, deseo de llevar a Cristo a los demás, surgen las verdaderas vocaciones”. (S.S. Francisco, Mensaje para la 88ª Jornada Mundial de las Misiones, 14 de junio de 2014).
4.- Qué me dice hoy a mí este texto ya meditado. (Guardo silencio).
5.- Propósito: En algún momento del día me retiro para “quedar sobrecogido” por el acontecimiento de la Pascua de Resurrección.
6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de la Palabra. Y yo ahora le respondo con mi oración.
Señor, sería una inmensa ingratitud por mi parte si hoy no cayera de rodillas y, con el corazón conmovido, no te diera inmensas gracias por el acontecimiento de la Resurrección. Tu amor es tan enorme que no te has limitado a salvarnos y llevarnos al cielo, sino que quieres darnos tu misma felicidad, esa que tenías en la mañana de Pascua y que no quisiste guardarla para ti solo, sino que la quisiste compartir con nosotros. ¡Gracias, Señor!
jueves, 9 de abril de 2026
Lectio Divina: 10 de abril de 2026
La pesca con los discípulos en Tiberiades
1.-Oración introductoria.Señor, esta narración tan viva, tan sugerente, del encuentro de los discípulos contigo en el Lago, me ha entusiasmado desde niño. Y he sentido envidia de no haber podido asistir a un almuerzo tan divino y tan humano, donde tú ponías todo: los peces, la leña, el fuego y, sobre todo, tu persona encantadora. Cuando yo estuve en Tierra Santa celebrando las bodas de plata sacerdotales, me pasé toda la noche en el lago y tu ausencia sentida, añorada, emotivamente recordada, fue la más bonita y gratificante experiencia de esa visita.
2.- Lectura reposada del evangelio Juan 21, 1-1
Después de esto, se manifestó Jesús otra vez a los discípulos a orillas del mar de Tiberiades. Se manifestó de esta manera. Estaban juntos Simón Pedro, Tomás, llamado el Mellizo, Natanael, el de Caná de Galilea, los de Zebedeo y otros dos de sus discípulos. Simón Pedro les dice: «Voy a pescar». Le contestan ellos: «También nosotros vamos contigo». Fueron y subieron a la barca, pero aquella noche no pescaron nada. Cuando ya amaneció, estaba Jesús en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús. Díceles Jesús: «Muchachos, ¿no tenéis pescado?» Le contestaron: «No». Él les dijo: «Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis». La echaron, pues, y ya no podían arrastrarla por la abundancia de peces. El discípulo a quien Jesús amaba dice entonces a Pedro: «Es el Señor», se puso el vestido – pues estaba desnudo – y se lanzó al mar. Los demás discípulos vinieron en la barca, arrastrando la red con los peces; pues no distaban mucho de tierra, sino unos doscientos codos. Nada más saltar a tierra, ven preparadas unas brasas y un pez sobre ellas y pan. Díceles Jesús: «Traed algunos de los peces que acabáis de pescar». Subió Simón Pedro y sacó la red a tierra, llena de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y, aun siendo tantos, no se rompió la red. Jesús les dice: «Venid y comed». Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: «¿Quién eres tú?», sabiendo que era el Señor. Viene entonces Jesús, toma el pan y se lo da; y de igual modo el pez. Esta fue ya la tercera vez que Jesús se manifestó a los discípulos después de resucitar de entre los muertos.
3.- Qué dice el texto.
Meditación-reflexión
En este bello relato, escrito tan al vivo que, al leerlo, da la impresión de que la tinta está todavía sin secarse, el Evangelista Juan, testigo de los hechos, nos presenta una aparición distinta. Aquí no se trata de encontrarse con Jesús en situaciones límite o extraordinarias como puede ser la de la Magdalena llorando la muerte, o Emaús con discípulos de vuelta de todo, o en el Cenáculo con las puertas bien cerradas por miedo a los judíos. Aquí todo es fácil, sencillo, normal. Dice Pedro: “Voy a pescar”. Es lo normal en un pescador de oficio. Lo mismo que cada mañana el labrador dice: voy a sembrar, y la ama de casa: voy a comprar; y el hombre de negocios: voy a la oficina. Lo importante en esta aparición es que el Resucitado se hace presente en la vida ordinaria, en la sencillez de lo cotidiano. ¿Y qué sucedió? Pues que aquel almuerzo después de pescar, que hubiera sido normal, ordinario, rutinario, se convirtió con Jesús en una auténtica fiesta. ¡Qué almuerzo tan sabroso! Y este es el mensaje: con Jesús Resucitado la vida tiene otro color y otro sabor. No hay que esperar al viernes por la tarde para pasarlo bien. Con Jesús todos los días son bonitos, aunque sean lunes. Jesús es la alegría de la vida.
Palabra del Papa
“Recordémoslo bien todos: no se puede anunciar el Evangelio de Jesús sin el testimonio concreto de la vida. Quien nos escucha y nos ve, debe poder leer en nuestros actos eso mismo que oye en nuestros labios, y dar gloria a Dios. Me viene ahora a la memoria un consejo que San Francisco de Asís daba a sus hermanos: predicad el Evangelio y, si fuese necesario, también con las palabras. Predicar con la vida: el testimonio. La incoherencia de los fieles y los Pastores entre lo que dicen y lo que hacen, entre la palabra y el modo de vivir, mina la credibilidad de la Iglesia. El evangelista subraya que “ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor”. Y esto es un punto importante para nosotros: vivir una relación intensa con Jesús, una intimidad de diálogo y de vida, de tal manera que lo reconozcamos como “el Señor”. ¡Adorarlo!» (Homilía de S.S. Francisco, 14 de abril de 2013).
4.- Qué me dice este texto hoy a mí. (Guardo silencio)
5.- Propósito. Haré hoy todas las cosas pensando que es el mismo Jesús el que me acompaña.
6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra y ahora yo le respondo con mi oración.
Gracias, Señor, por este encuentro que tuviste con tus discípulos en el lago. En aquel almuerzo de trabajo estábamos todos contigo. En el hombre de campo, en el niño que va a la escuela, en el joven que acude a la Universidad, en la mujer que trabaja en una oficina y en la que se queda en su domicilio haciendo sus “labores de casa” estás Tú, como Resucitado, poniendo ilusión, alegría, y ganas de hacer bien las cosas. Y así, de un modo tan sencillo, podemos construir entre todos un mundo más humano, más fraternal. No te vemos, pero estás. No te vemos, pero te sentimos cerca. ¡Gracias, Señor!
miércoles, 8 de abril de 2026
Lectio Divina: 9 de abril de 2026
Les abrió sus inteligencias para que comprendieran las Escrituras
1.-Oración introductoria.
Al principio de esta oración te pido, Señor, que me abras mi inteligencia para entender tu palabra y así descubrir el significado profundo de la Resurrección como fuente inagotable de gracia y salvación que no cesa de manar. Hoy quiero beber el agua cristalina que mana de esa fuente y llega hasta nosotros hoy. Con la Samaritana te pido:” Dame de esa agua”.
2.- Lectura reposada de la Palabra (Lc.24, 35-48).
Ellos, por su parte, contaron lo que había pasado en el camino y cómo le habían conocido en la fracción del pan. Estaban hablando de éstas cosas, cuando él se presentó en medio de ellos y les dijo: «La paz con vosotros». Sobresaltados y asustados, creían ver un espíritu. Pero él les dijo: «¿Por qué os turbáis, y por qué se suscitan dudas en vuestro corazón? Mirad mis manos y mis pies; soy yo mismo. Palpadme y ved que un espíritu no tiene carne y huesos como veis que yo tengo». Y, diciendo esto, les mostró las manos y los pies. Como ellos no acabasen de creerlo a causa de la alegría y estuviesen asombrados, les dijo: «¿Tenéis aquí algo de comer?» Ellos le ofrecieron parte de un pez asado. Lo tomó y comió delante de ellos. Después les dijo: «Estas son aquellas palabras mías que os hablé cuando todavía estaba con vosotros: «Es necesario que se cumpla todo lo que está escrito en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos acerca de mí.»» Y, entonces, abrió sus inteligencias para que comprendieran las Escrituras, y les dijo: «Así está escrito que el Cristo padeciera y resucitara de entre los muertos al tercer día y se predicara en su nombre la conversión para perdón de los pecados a todas las naciones, empezando desde Jerusalén. Vosotros sois testigos de estas cosas.
3.- Qué dice el texto.
Meditación-Reflexión
Jesús Resucitado se puso en medio de ellos. Él es el vencedor de la muerte, El Viviente, el Cristo, el Señor. Y esto tiene unas consecuencias para todos los cristianos. Él es el Señor de mi vida y a él le entrego las riendas de mi existencia. Y así lo entendieron los primeros mártires de los tres primeros siglos. En Roma se les obligaba a reconocer a los Emperadores como dioses a quienes tenían que ofrecer incienso y sacrificios. Y ellos se negaron porque sólo reconocían como Señor al que había muerto en la Cruz.
Cristo se puso en medio. Es su puesto, en su sitio. Y si Cristo no está en el centro no está en ninguna parte. Cristo no es un simple paralelo en nuestra vida sino un meridiano que atraviesa todos los paralelos de nuestra existencia. Este cambio esencial no lo podemos hacer nosotros por nuestra cuenta. Por eso necesitamos que Cristo Resucitado nos «abra la inteligencia» como se les abrió a sus primeros discípulos. De este modo ejercerá su soberano señorío sobre los cristianos de todos los tiempos.
Y surge la invitación más hermosa que puede hacer un discípulo a Jesús: Quédate con nosotros. Te necesitamos. Sin ti ¿qué sería de nosotros? Nosotros, separados de Ti, no somos nada.
Dice el Papa León XIV “la resurrección de Jesucristo es un acontecimiento que nunca termina de ser contemplado y meditado, y cuanto más se profundiza en él, más nos quedamos llenos de asombro, atraídos como por una luz deslumbrante y al mismo tiempo fascinante” (22-octubre-2016).
Palabra del Papa
“Él, la tarde de Pascua, abre la mente de los discípulos al misterio de su muerte y resurrección y les dice: “Ustedes son testigos de todo esto”. Los Apóstoles, que vieron con los propios ojos a Cristo resucitado, no podían callar su extraordinaria experiencia. Él se había mostrado a ellos para que la verdad de su resurrección llegara a todos mediante su testimonio. Y la Iglesia tiene la tarea de prolongar en el tiempo esta misión; cada bautizado está llamado a dar testimonio, con las palabras y con la vida, que Jesús ha resucitado, que Jesús está vivo y presente en medio de nosotros. Todos nosotros estamos llamados a dar testimonio de que Jesús está vivo. El contenido del testimonio cristiano no es una teoría, no es una ideología o un complejo sistema de preceptos y prohibiciones o un moralismo, sino que es un mensaje de salvación, un acontecimiento concreto, es más, una Persona: es Cristo resucitado, viviente y único Salvador de todos. Él puede ser testimoniado por quienes han hecho una experiencia personal de Él, en la oración y en la Iglesia, a través de un camino que tiene su fundamento en el Bautismo, su alimento en la Eucaristía, su sello en la Confirmación, su continúa conversión en la Penitencia”. (Homilía de S.S. Francisco, 19 de abril de 2015).
4.- Qué me dice hoy a mí este texto meditado. (Guardo silencio)
5.- Propósito: En todo lo que haga en este día, observaré dónde Jesús no es todavía mi centro.
6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.
Gracias, Señor, por las luces que me has dado en esta oración. He descubierto la fuerza de la Resurrección en tu Palabra y en mi vida. Yo no soy seguidor de un Cristo muerto sino de un Cristo vivo, presente y operante dentro de mi corazón. Quiero que resucites dentro de mí lo que ha muerto o está a punto de fenecer. Dame alegría, ilusión, esperanza, ganas de vivir y de transmitir esta vida a los demás.
La Pastoral del Duelo: Acompañar para Sanar
La Pastoral del Duelo y la Pascua de Resurrección están íntimamente conectadas en la fe cristiana, ya que la primera encuentra su fundamento y sentido último en la victoria de Cristo sobre la muerte. Mientras que el duelo es el proceso humano de transitar la pérdida, la Pascua ofrece la promesa de una vida nueva que transforma el sufrimiento en esperanza.
- Grupos "Resurrección": Es la metodología más extendida, fundada por el Padre Mateo Bautista. Son grupos de mutua ayuda donde los dolientes comparten su dolor en un espacio de escucha y formación.
- Enfoque Multidimensional: El acompañamiento aborda a la persona de forma integral: dimensiones física, emocional, mental, social y espiritual.
- Fundamento en las Bienaventuranzas: Se basa en la promesa de Jesús: "Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados". La Pascua de Resurrección: El Horizonte de EsperanzaLa Pascua es la fiesta central del cristianismo que celebra la resurrección de Jesús. Para el doliente, este acontecimiento cambia el significado de la muerte:
- Victoria sobre el Dolor: Simboliza que la muerte no tiene la última palabra y que el sufrimiento puede dar paso a una vida transformada.
- Sentido Cristiano del Duelo: La fe en la resurrección permite adoptar una cosmovisión donde el ser querido no ha desaparecido, sino que vive en Dios.
- Camino de Sanación: Al igual que Jesús pasó por la cruz para llegar a la gloria, la pastoral propone un camino de "pasión" (duelo) hacia la "pascua" (sanación y crecimiento personal).
- GRUPO "RESURRECIÓN" / PARROQUIA SAN PÍO X
- (Para más información : 607416529)
El grupo de mutua ayuda Resurrección tiene como misión ofrecer acompañamiento a las personas en su duelo tras la muerte de un ser querido. Para afrontar esta tarea y poder trabajar la sanación del duelo en todas y cada una de las dimensiones de la persona - corporal, emocional, mental, social, valórica y espiritual-, el P. Mateo Bautista, partiendo de su amplia trayectoria, propone en esta breve guía una serie de pautas para quienes brindar ese acompañamiento. Sin duda, se trata de una herramienta eficaz para ayudar a elaborar el duelo a la luz de la experiencia humana y del Evangelio
Mutua Ayuda al Duelo «Resurrección»
El Grupo de Mutua Ayuda al Duelo “Resurrección” es un espacio sólido de sanación interior y de evangelización, en uno de los momentos más críticos de la existencia de las personas: la muerte del ser querido.
Al igual que, para sanar una herida en el cuerpo, ésta debe cerrar y cicatrizar, la muerte del ser querido produce heridas que afectan al cuerpo, a las emociones, a los pensamientos, a las relaciones con los demás, a los valores vitales y a la vida espiritual.
Son heridas profundas, que deben ser sanadas en esas seis dimensiones a fin de poder alcanzar de nuevo paz interior y alegría de vivir, y tener un proyecto significativo de vida.
Dado que la centralidad de nuestra fe es la esperanza nacida de la Resurrección de Cristo, la Iglesia no puede dejar de ser “Madre y Maestra” para sus hijos, los fieles, que tienen que afrontar el mayor sufrimiento existencial de su vida. El Grupo de Duelo nace desde la pastoral del seno de la Iglesia, en la Iglesia, para la Iglesia, como un proyecto de Iglesia.
El Grupo de Mutua Ayuda al Duelo “Resurrección” tiene un temario y una metodología diseñados por el P. Mateo Bautista García, Religioso camilo, y ha probado su eficacia desde 1993, ayudando a miles de personas en duelo en 11 países de habla hispana, y también ayudando a un buen número de personas desde 2021
FUNCIONAMIENTO
En cada Encuentro semanal se trata uno de los temas característicos propios del duelo (sentimiento de culpa, rabia, extrañeza, apego, ideas insanas, pérdida del sentido de la vida, enfado con Dios…), y se comparten los sentimientos y pensamientos entre todos los dolientes, en un clima de confidencialidad y de camaradería, lo cual tiene un evidente efecto sanador sobre todos los participantes. Es un Grupo de Ayuda Mutua, es decir, no solamente cada doliente recibe ayuda del Grupo, sino que también la da, desde su sufrimiento, al propio Grupo.
Al Grupo, que se reúne semanalmente en los salones de la parroquia x, asiste un máximo de doce “dolientes” (personas en sufrimiento por la muerte de seres queridos), dirigidos por uno o dos coordinadores formados específicamente en la Pastoral del Duelo.
- Pastoralduelo.org