miércoles, 22 de abril de 2026

Misa de hoy ⛪ Miércoles 22 Abril de 2026

 

LAUDES Miércoles 22 de Abril de 2026

 

Lectio Divina: 22 de abril de 2026

 

El que venga a mí, no tendrá hambre.

1.- Oración introductoria.

Señor, yo vengo a la oración “con hambre”. No con hambre material ya que he desayunado bien, sino con hambre de Ti; hambre que llene mis aspiraciones más hondas, mis deseos más profundos. Y, junto al hambre de Ti, hambre de justicia; hambre de que se acabe el hambre en el mundo; hambre de que, en pleno siglo XXI, ya nadie muera de hambre.

2.- Lectura reposada de la Palabra del Señor Juan 6, 35-40

En aquel tiempo dijo Jesús a la gente: Yo soy el pan de la vida. El que venga a mí, no tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá nunca sed. Pero ya os lo he dicho: Me habéis visto y no creéis. Todo lo que me dé el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí no lo echaré fuera; porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado. Y esta es la voluntad del que me ha enviado; que no pierda nada de lo que él me ha dado, sino que lo resucite el último día. Porque esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que vea al Hijo y crea en él, tenga vida eterna y que yo le resucite el último día.

3.- Qué dice el texto.

Meditación-Reflexión

¿Qué quería decir Jesús con esta frase?: Yo soy el pan de la vida

Naturalmente que Jesús no es un pan que se compra en la panadería. Es un símbolo de sí mismo. El pan es símbolo del alimento que comen los hombres cada día. No es “un lujo sino una necesidad”. La comunidad primitiva ha descubierto que sin Jesús no pueden vivir. Lo expresa muy bien la teóloga Elsa Támez: “Nuestro Dios es amor y pan. Confieso que no puedo vivir sin Dios, porque no puedo vivir sin amor o sin pan”.

Por otra parte, el pan tiene relación con la seguridad. Por eso decimos: “Esta persona ya tiene el pan asegurado” La primera comunidad cristiana es consciente de la “propia fragilidad”, de la palpable “inseguridad humana”.  Y ha encontrado en Jesús “seguridad”. Pero no sólo seguridad para unos años o el tiempo de nuestra corta vida, sino que Jesús habla de “vida eterna”. Es decir, de una vida “más allá de nuestra vida”. También el pan tiene una connotación con “la bondad”. Solemos decir: este hombre o esta mujer son más buenos que el pan. Y me pregunto: Yo que me alimento todos los días de este pan de la bondad ¿Cómo no soy bueno? Salgo de Misa y murmuro, soy violento, calumnio…, ¡Es algo inconcebible! 

Palabra autorizada del Papa.

¿Qué significa pan de la vida? “Qué nos quiere decir Jesús con esto, se pregunta el Pontífice. Y señala que, para vivir se necesita el pan, quien tiene hambre no pide comidas refinadas y caras, sino pan, quien no tiene trabajo no pide sueldos altos, sino el «pan» de un empleo. Jesús se revela como el pan – afirma el Papa – es decir lo esencial, lo necesario para la vida de cada día. No un pan entre muchos otros, sino el pan de la vida. En otras palabras, nosotros, sin Él, más que vivir, sobrevivimos: porque solo Él nos nutre el alma, solo Él nos perdona de ese mal que solos no conseguimos superar, solo Él nos hace sentir amados, aunque todos nos decepcionen, solo Él nos da la fuerza de amar y perdonar en las dificultades, solo Él da al corazón esa paz que busca, solo Él da la vida para siempre cuando la vida aquí en la tierra se acaba”. (Papa Francisco. Roma. 8-8-2021).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto ya meditado. (Guardo silencio).

5.- Propósito. Hoy me haré esta pregunta: Y si me quitaran a Jesucristo, ¿se notaría en mi vida?

6.- Dios me ha hablado a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, también nos has dicho en tu evangelio: El que crea en mí no tendrá nunca sed. Yo tengo sed, tengo mucha sed. ¿Quién es hombre o mujer y no tiene sed? La sed profunda es la sed de felicidad. Es común a todos los mortales. Pero no quiero solucionar mi sed como la Samaritana antes de encontrarse contigo. Todos los días llenaba su cántaro y todos los días se le quedaba vacío. Bebía agua de pozo, agua estancada. Yo quiero saciar mi sed con el agua que Tú, Señor, le prometiste: agua de manantial que salta hasta la vida eterna. Y ese manantial lo llevaba dentro de su corazón.! ¡Dame también hoy a mí de esa agua! 

martes, 21 de abril de 2026

Evangelio de hoy: Martes 21 de Abril 2026 📖 Lectio Divina | Tele VID

 


La Cruz del Perdón de San Pío X

 

La Cruz del Perdón de San Pío X es un sacramental católico aprobado en 1905 que fomenta la devoción a la Pasión y la unión con la Virgen Dolorosa. Vinculado a indulgencias especiales para los fieles y las almas del purgatorio, integra la Medalla de San Benito y la Medalla Milagrosa, simbolizando protección, perdón divino y misericordia.


Durante la Primera Guerra Mundial, el gobierno estadounidense fabricó y distribuyó rosarios de guerra a todos sus soldados. En este rosario había una cruz muy especial: la Cruz del Perdón. De hecho, desde 1905, el Papa San Pío X declaró que toda persona que lleve o bese la Cruz del Perdón recibirá una indulgencia de perdón para ella y para las almas del purgatorio.

·         Aprobación: Promovida por el Papa San Pío X en 1905, consolidando la indulgencia para quien la porte con fe.

 

·                   Diseño: Incluye la Medalla Milagrosa en el centro, la Medalla de San Benito.

 

·         Indulgencias: Se obtienen indulgencias al besar la cruz o meditar sobre la pasión de Cristo y la Virgen.

 

·         Propósito: Sirve como un arma espiritual, fomentando la meditación y la caridad.

 

·         Origen: Fue presentada al Papa por los Frailes Lémann y apoyada por el Cardenal Coullié en el Congreso Mariano de 1904.

 


Historia del Crucifijo del Perdón

·         La histórica y sagrada inscripción de la imagen de Jesús, sobre la Cabeza de Cristo (en el crucifijo), como negación e impiedad a la realeza de Jesús al ser crucificado: “JESUS NAZARENUS, REX JUDAORUM”, conservada la inscripción original del Gólgota, en la Basílica de la Santa Cruz en Jerusalén, la cual fue recuperada por Santa Elena, en el año 326, sobre la figura cruciforme de las letras familiares “I.N.R.I.”, que traducido del latín significa, Jesús de Nazaret, Rey de los Judíos, es exacta a la que tiene el Crucifijo del Perdón.

·         En el reverso del crucifijo, en el transverso de los brazos, está escrito: “PADRE PERDÓNALOS”; en la parte vertical de la cruz dice: “HE AQUÍ ESTE CORAZÓN QUE TANTO HA AMADO A LOS HOMBRES”, además, una imagen del Sagrado Corazón de Jesús se muestra en el centro. Debajo, como figura de Nuestra Señora coronada, hay una estrella, ocupando los pies de la cruz, el cual fue el lugar que ocupó María durante la crucifixión de Jesús. Desde este soporte, de los pies clavados de su Hijo, llama a cada alma y le dice: No olviden las penas de su Madre, yo los consolaré. La desesperación murmura que es muy tarde, pero ella nos dice: Entre tarde y demasiado tarde hay un abismo. Mirad toda la Sangre de mi Jesús, mira mi devoción maternal hacia ti.

 (Solicita la Cruz del Perdón de San Pío x en esta parroquia)

Misa de hoy ⛪ Martes 21 Abril de 2026,

 

VÍSPERAS Martes 21 de Abril de 2026

 

LAUDES Martes 21 de Abril de 2026

 

Lectio Divina: 21 de abril de 2026

 

“Danos siempre de ese pan”

1.-Oración introductoria.

Señor, hoy vengo a la oración como un “hambriento y como un sediento.” Y si vengo a la oración a satisfacer estas necesidades vitales es porque se trata de un pan especial y un agua también peculiar. De lo contrario hubiera ido a la panadería y a la fuente del pueblo. Si vengo a ti es porque tengo “hambre de Ti” y “sed de Ti”. Y necesito que me sacies Tú y nadie más.

2.- Lectura reposada del evangelio Juan 6 30-35

Ellos entonces le dijeron: «¿Qué señal haces para que viéndola creamos en ti? ¿Qué obra realizas? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, según está escrito: Pan del cielo les dio a comer». Jesús les respondió: «En verdad, en verdad les digo: No fue Moisés quien les dio el pan del cielo; es mi Padre el que les da el verdadero pan del cielo; porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da la vida al mundo». Entonces le dijeron: «Señor, danos siempre de ese pan». Les dijo Jesús: «Yo soy el pan de la vida. El que venga a mí, no tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá nunca sed.

3.- Qué dice el texto

Meditación-reflexión.

Jesús se manifiesta en este evangelio como el “pan de la vida”.  No se trata de un pan material, ni siquiera del pan de maná que había dado el Padre a los judíos hambrientos en el desierto. Nos promete un pan que da vida, pero no una simple vida humana para prolongar nuestros años. Dice el Gran Inquisidor: “El pan te asegura el éxito y el hombre se inclina ante quien se lo da; pero si otro se adueña de su conciencia, el hombre desdeñará incluso tu pan para seguir a quien ha cautivado su razón” (Dostoyevsky).  Jesús aquí nos habla de un pan que da vida en plenitud. Un pan que “sacia”, un pan que nos satisface, que nos llena por dentro el corazón.  En realidad, un pan que nos hace ya aquí y ahora plenamente felices. El comer con gozo este pan, en la gran mesa de la fraternidad, es la mejor garantía del Banquete Celestial. Este pan ya gustado y saboreado en esta vida, nos asegura la fiesta definitiva de Dios Padre con todos sus hijos en la gran mesa del Reino eterno. Dado el ambiente tan poco religioso que estamos viviendo en esta sociedad secularizada, cada vez se hace más difícil el creer. En realidad, nadie puede creer en el más allá si ese “más allá” no se ha hace presente, de alguna manera, en el “más acá”. Por eso, el Concilio Vaticano II, nos dice muy bien en la Constitución de Liturgia: “En la liturgia terrena pregustamos y tomamos parte en aquella liturgia celestial que se celebra en la santa ciudad de Jerusalén, hacia la cual nos dirigimos”. (S.C.Nº 8).

Palabra del Papa

Lo poco que ofrecemos, Dios lo convierte en abundancia

León XIV recordó que el milagro de los panes no es solo un prodigio, sino un signo que nos recuerda que “los dones de Dios” crecen en abundancia cuando se ponen al servicio de los demás.

Jesús pide a los Apóstoles que ofrezcan lo poco que tienen. Y es a partir de ese gesto humilde de generosidad que todos quedan saciados, afirmó el Papa. Esa dinámica, señaló, alcanza su plenitud en el sacramento de la Eucaristía, donde Dios mismo se ofrece en el pan y el vino consagrados, aceptando lo que la humanidad le presenta y devolviéndolo como don divino: el Cuerpo y la Sangre de Cristo. (22-junio-2025)

4.- Qué me dice hoy a mí este texto. (Guardo silencio)

5.- Propósito: Procuraré vivir hoy la Misa como un adelanto de la fiesta definitiva.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, hoy quiero terminar la oración de este día con unas hermosas palabras del poeta indio Rabindranath-Tagore: “Vengo a Ti no sólo pidiendo un vaso de agua sino buscando su misma fuente. Vengo a Ti no sólo pidiendo alguien que me guie a la puerta, sino buscando un camino al hogar mismo de la casa de Dios. Vengo no sólo buscando el don del amor sino al Amor mismo”.

lunes, 20 de abril de 2026

Iglesia Noticia en La Rioja. 19 de abril de 2026

 

Misa de hoy ⛪ Lunes 20 Abril de 2026,

 

VÍSPERAS Lunes 20 de Abril de 2026

 

LAUDES Lunes 20 de Abril de 2026

 

XXVIII FESTIVAL CANCIÓN MISIONERA

 


Lectio Divina: 20 de abril de 2026

 

Vosotros me buscáis porque os habéis saciado.

1.-Oración introductoria.

Señor, hoy mi oración va a deslizarse por un nuevo camino. No voy a pedirte cosas: salud, bienestar, bienes de aquí abajo. Voy a despojar mi alma de todo egoísmo, de todo interés material. Quiero buscarte a Ti por el gozo de buscarte y, una vez encontrado, te quiero seguir buscando. Sé que todo lo que encuentro contigo sólo puede ser una meta parcial para seguir buscándote. Tú siempre serás para nosotros “un Dios escondido”. Y también “un Dios novedad”.

2.- Lectura reposada del Evangelio. Juan 6, 22-29

Al día siguiente, la gente que se había quedado al otro lado del mar, vio que allí no había más que una barca y que Jesús no había montado en la barca con sus discípulos, sino que los discípulos se habían marchado solos. Pero llegaron barcas de Tiberíades cerca del lugar donde habían comido pan. Cuando la gente vio que Jesús no estaba allí, ni tampoco sus discípulos, subieron a las barcas y fueron a Cafarnaúm, en busca de Jesús. Al encontrarle a la orilla del mar, le dijeron: «Rabbí, ¿cuándo has llegado aquí?» Jesús les respondió: «En verdad, en verdad os digo: vosotros me buscáis, no porque habéis visto señales, sino porque habéis comido de los panes y os habéis saciado. Obrad, no por el alimento perecedero, sino por el alimento que permanece para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre, porque a éste es a quien el Padre, Dios, ha marcado con su sello». Ellos le dijeron: «¿Qué hemos de hacer para obrar las obras de Dios?» Jesús les respondió: «La obra de Dios es que creáis en quien él ha enviado».

3.- Qué dice la Palabra de Dios.

Meditación-reflexión

Hoy las palabras de tu evangelio son un “aviso para caminantes”. El evangelio nos invita a revisar nuestra religiosidad. Hay un proverbio que dice: “cuando el sabio señala la luna con el dedo, sólo el necio se queda mirando el dedo”. Aquellos que habían llenado sus estómagos con el pan de la multiplicación, buscaban a Jesús para seguir llenando sus estómagos sin trabajar. Esos son los que le querían hacer rey. ¿Un rey de holgazanes? ¿Un rey que les liberara del trabajo y del esfuerzo? ¿Ese era el Mesías que esperaban? Jesús les recrimina su comportamiento tan rastrero y les ofrece un alimento espiritual, el alimento de la fe. Dice Teresa de Jesús: “Es un cielo, si puede haber en la tierra, para quien se contenta de sólo contentar a Dios y no hace caso de contento suyo. En queriendo algo más, lo perderá todo; y el alma descontenta es como quien tiene gran hastío, que por bueno que sea el manjar le da en rostro, y lo que los sanos comen con gran gusto le hace asco en el estómago”. (Teresa, Camino de perfección, 13,7).

Es verdad que somos “buscadores de Dios”. Pero, ¿a qué Dios buscamos? ¿Un Dios hecho a nuestra medida? ¿Un Dios tapa-agujeros? ¿O ese Dios Inmenso, Trascendente, que siempre va por delante de nosotros, ¿y nunca lo podemos alcanzar? Ese es el Dios-Misterio al que buscaban los místicos. “¿Adónde te escondiste, Amado, ¿y me dejaste con gemido? …Salí tras Ti clamando y ya eras ido” (San Juan de la Cruz

Palabra del Papa

“El buscar y encontrar a Dios en todas las cosas deja siempre un margen de incertidumbre. Si una persona dice que ha encontrado a Dios con certeza total y ni le roza un margen de incertidumbre, algo no va bien. Esto es una clave importante, que si uno tiene respuestas a todas las preguntas, estamos ante una prueba de que Dios no está con él. Recordemos a los grandes guías del pueblo de Dios, como Moisés, que siempre han dado espacio a la duda. Les invito a ser humildes, tenemos que hacer espacio al Señor, no a nuestras certezas. Recomiendo buscar a Dios para hallarlo, y hallarlo para buscarle siempre. Es la experiencia de los grandes Padres de la fe. Les invito a releer el capítulo 11 de la Carta a los Hebreos. Abrahán, por la fe, partió sin saber a dónde iba. Todos nuestros antepasados en la fe murieron teniendo ante los ojos los bienes prometidos, pero muy a lo lejos… No se nos ha entregado la vida como un guion en el que ya todo está escrito, sino que consiste en andar, caminar, hacer, buscar, ver… Hay que embarcarse en la aventura de la búsqueda del encuentro y del dejarse buscar y dejarse encontrar por Dios”. (Cf Comentario de S.S. Francisco, en entrevista de Antonio Spadaro, el 27 de septiembre de 2013).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto. (Guardo silencio)

5.- Propósito. Me comprometo a llevar a cabo hoy un acto totalmente desinteresado.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Hoy, Señor, quiero darte gracias “con todo mi corazón”, porque me has enseñado a orar a fondo perdido, sin esperar nada de Ti excepto el gozo de encontrarte. Quiero decirte: Señor, en este momento, sólo me interesas Tú. Me interesa tu alabanza, tu reconocimiento, tu voluntad, tu reino, tu proyecto personal sobre mí. Tú sabes mejor que yo lo que necesito, lo que a mí me va a hacer feliz. Me fío plenamente de Ti.

sábado, 18 de abril de 2026

VÍSPERAS Domingo 19 de Abril de 2026

 

LAUDES Domingo 19 de Abril de 2026

 

Del Desaliento a la Esperanza (III Domingo de Pascua)


El camino de la decepción
Hermanos y hermanas, el Evangelio de hoy nos presenta una de las escenas más humanas y hermosas de toda la Biblia: el camino de Emaús.
Dos discípulos se alejan de Jerusalén. Caminan de espaldas a la comunidad y de espaldas a la esperanza. Sus rostros están sombríos porque sus expectativas han muerto en la cruz. "Nosotros esperábamos...", dicen. Esa frase resume la frustración de quien siente que Dios le ha fallado o que la vida no ha salido como planeaba.
1. El Dios que se hace compañero
Lo primero que impresiona es que Jesús no espera a que ellos regresen a Él; Él sale a su encuentro en el camino de su huida.
  • Jesús se interesa por nuestra tristeza: No llega juzgando su falta de fe, sino preguntando: "¿De qué vienen hablando?".
  • Lección para hoy: Jesús camina con nosotros en nuestras crisis, en nuestros duelos y en nuestros fracasos laborales o familiares, aunque nuestros ojos "estén cegados" por el dolor y no podamos reconocerlo.
2. La Palabra que enciende el corazón
Jesús comienza a explicarles las Escrituras. Les muestra que el sufrimiento no era un error de cálculo, sino parte del plan de amor de Dios.
Muchas veces leemos la Biblia como un libro de historia antigua, pero hoy se nos invita a leerla como una carta de amor actual. La Palabra de Dios tiene el poder de cambiar nuestra perspectiva: donde nosotros vemos un final (la muerte), Dios ve un nuevo comienzo (la Resurrección). Por eso, al final del camino, ellos confiesan: "¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba?".
3. El gesto de la Fracción del Pan
Llegando a la aldea, Jesús hace como que va a seguir adelante. Es un detalle de delicadeza: Dios nunca se impone, espera a ser invitado. "Quédate con nosotros", le dicen. Es la oración más sencilla y profunda que podemos hacer.
Al sentarse a la mesa, Jesús repite el gesto de la Última Cena: tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio. En ese instante, la venda se cae de sus ojos. Lo reconocen en la fracción del pan, que es la Eucaristía.
  • La misa no es solo un rito; es el lugar donde el Resucitado se hace tangible para nosotros hoy.
4. El regreso a la comunidad
El encuentro con Cristo no es para guardárselo. Aquellos hombres que estaban cansados y tristes, sacan fuerzas de flaqueza y regresan corriendo a Jerusalén. Ya no tienen miedo. Tienen una noticia que no puede esperar: "¡Es verdad, el Señor ha resucitado!".
Conclusión y aplicación
Hoy, este Evangelio nos hace tres preguntas:
  1. ¿Cuál es tu Emaús? ¿De qué situación estás intentando huir hoy?
  2. ¿Dejas que la Palabra te hable? ¿Buscas en la oración entender lo que Dios te dice en medio de tus dificultades?
  3. ¿Eres testigo de alegría? Tras recibir la comunión, ¿sales al mundo con el rostro transformado o sigues con el rostro sombrío?
Que esta Eucaristía nos abra los ojos para descubrir que Cristo no está lejos, sino que camina a nuestro lado, dándole sentido a cada paso de nuestra vida. Amén.