PARROQUIA SAN PÍO X, LOGROÑO.
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lunes, 11 de mayo de 2026
Lectio Divina: 11 de mayo de 2026
“El Espíritu de la verdad, que procede del Padre, Él dará testimonio de mí”
1.- Oración introductoria.
Señor, hoy no quiero pedirte cosas materiales, ni siquiera cosas buenas, sino te pido que me envíes el Espíritu Santo. Él es el supremo bien. Una de las lagunas que ha tenido la Iglesia Católica en Occidente ha sido la poca devoción al Espíritu Santo. Hoy hay un bello despertar en la Iglesia y yo, Señor, te pido que esta Iglesia de Jesús se llene de tu Espíritu y, como decía el Papa San Juan Pablo II, “pueda respirar con los dos pulmones”.
2.- Lectura reposada del evangelio. Juan 15,26-16,44
En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Cuando venga el Paráclito, que yo os enviaré de junto al Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, Él dará testimonio de mí. Pero también vosotros daréis testimonio, porque estáis conmigo desde el principio. Os he dicho esto para que no os escandalicéis. Os expulsarán de las sinagogas. E incluso llegará la hora en que todo el que os mate piense que da culto a Dios. Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí. Os he dicho esto para que, cuando llegue la hora, os acordéis de que ya os lo había dicho.
3.- Qué dice la Palabra de Dios.
Meditación-reflexión
Jesús nos promete el Espíritu Santo como el Espíritu de la verdad. Hay muchos cristianos, incluidos sacerdotes y religiosos, que van en busca de “verdades”. A ver qué dice el último libro, la última revista religiosa. A veces nos pasa que somos “esclavos de las verdades” pero no somos “señores de la Verdad”. Sólo el Espíritu Santo nos lleva a la verdad completa. Sin el Espíritu de Jesús podemos vivir verdades fragmentadas, pero no la verdad en plenitud. Hay una frase hermosa de San Bernardo: “La contemplación es el modo de enseñorearnos de la verdad sin dudas”. El leer libros sobre la Eucaristía no me quita las dudas sobre la presencia sacramental. El adorar al Señor en la Eucaristía, el celebrar con fe y devoción la Santa Misa, el caer de rodillas ante este Sacrosanto Misterio, me hace tener experiencias de Dios que están por encima de la razón. Santa Teresita del Niño Jesús nos habla de una presencia envolvente de Jesús después de comulgar. “Se abandonaba a la invasión del amor infinito para que, desde ella, se desbordase sobre el mundo”. Esta es la mejor manera de defendernos de aquellos que convierten el culto a Dios en un culto asesino. “Llegará la hora en que todo el que os mate piense que da culto a Dios”
No puede haber mayor deshumanización que matar en nombre de Dios. Las guerras de religión son las más injustas y crueles.
Palabra del Papa
“El Espíritu Santo, entonces, como promete Jesús, nos guía «en toda la verdad»; nos lleva no solo al encuentro con Jesús, plenitud de la Verdad, sino que nos guía «en» la Verdad, es decir, nos hace entrar en una comunión siempre más profunda con Jesús, dándonos la inteligencia de las cosas de Dios. Y esta no la podemos alcanzar con nuestras fuerzas. Si Dios no nos ilumina interiormente, nuestro ser cristiano será superficial. La Tradición de la Iglesia afirma que el Espíritu de la verdad actúa en nuestros corazones, suscitando aquel «sentido de la fe» (sensus fidei), a través del cual, como afirma el Concilio Vaticano II, el Pueblo de Dios, bajo la guía del Magisterio, indefectiblemente se adhiere a la fe transmitida, la profundiza con un juicio recto y la aplica más plenamente en la vida. Podemos preguntarnos: ¿estoy abierto a la acción del Espíritu Santo, le pido para que me ilumine, y me haga más sensible a las cosas de Dios? ¿Cuántos de ustedes rezan cada día al Espíritu Santo?» (Homilía de S.S. Francisco, 15 de mayo de 2013).
4.- Qué me dice hoy a mí esta palabra ya meditada. (Silencio)
5.- Propósito. Pasaré quince minutos en silencio después de comulgar.
6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra y ahora yo le respondo con mi oración.
Señor, no quiero finalizar mi oración sin darte gracias por la presencia del Espíritu en tu Iglesia. Te pido que me ayudes a llevar a la práctica estas bellas enseñanzas. Que sea el Espíritu Santo el que profundice en mí las palabras del Evangelio hasta convertirlas en sangre de mi sangre y vida de mi vida.
Domingo 6º de Pascua: 10 de mayo de 2026
Si me amáis, cumpliréis mis mandamientos…
INTRODUCCIÓN
En la Iglesia primitiva abundaron los milagros. Pero en la voluntad del Señor no entraba el seguir alimentando la fe de la Iglesia con signos extraordinarios. Por eso Jesús, antes de subir al Padre, quiso dejar en su Iglesia un milagro permanente: “el milagro del amor”. Si la presencia del Señor en el A.T estaba localizada en “la tienda del encuentro” o en el “Templo de Jerusalén” después de la Ascensión de Jesús al cielo, cada cristiano está llamado a ser “morada de Dios”. “Templo vivo del Espíritu Santo” Todo cristiano debe ser formado en la “escuela del amor” Y está llamado a difundir esta llama de amor hasta convertir nuestro mundo en una GRAN HOGUERA.
LECTURAS BÍBLICAS
1ª lectura: Hech. 8, 5-8. 14-17. 2ª lectura: 1Ped. 3, 15-18
EVANGELIO
Juan, 14,15-21
Si me amáis, cumpliréis los mandamientos míos; yo, a mi vez, le rogaré al Padre y os dará otro valedor que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad, el que el mundo no puede recibir porque no lo percibe ni lo reconoce. Vosotros lo reconocéis, porque vive con vosotros y además estará con vosotros. No os voy a dejar desamparados, volveré con vosotros. Dentro de poco, el mundo dejará de verme; vosotros, en cambio, me veréis, porque de la vida que yo tengo viviréis también vosotros. Aquel día experimentaréis que yo estoy identificado con mi Padre, vosotros conmigo y yo con vosotros. El que ha hecho suyos mis mandamientos y los cumple, ése es el que me ama; y al que me ama mi Padre le demostrará su amor y yo también se lo demostraré manifestándole mi persona.
MEDITACIÓN-REFLEXIÓN
En estos pocos versículos del evangelio de hoy, se repite por cuatro veces el verbo “AMAR “. Naturalmente, no se trata de un mero “amor humano”, sino de un amor divino. “Yo rogaré al Padre y os dará el Espíritu Santo” (v 16). Con la presencia del Espíritu, Jesús puede ya marchar tranquilo al cielo.
1.- Relación entre “mandamientos y amor”. “Si me amáis cumpliréis los mandamientos” (v. 15). Según Jesús nadie puede cumplir los mandamientos sin amor. Es condición indispensable. La razón nos la da San Juan cuando nos dice:” El que no ama está muerto” (1Jn. 3,14). Según el apóstol es imposible encontrar a un cristiano sin amor, como es imposible encontrar a un ser vivo sin pulso. A veces hacemos cosas buenas, incluso muy buenas; pero no agradan a Dios porque están viciadas en su raíz. Las hacemos para que nos estimen, nos alaben, nos recompensen. Y si lo hacemos así, ya hemos recibido la paga. Lo importante es hacer las cosas únicamente para ser vistos por nuestro Padre Dios “que ve en lo secreto”. (Mt. 6,18). Nos tenemos que preguntar constantemente no por lo que hacemos sino “desde donde lo hacemos”.
2.– El que ama es amado del Padre (v.22). La mejor manera de saber que Dios nos ama es a través del amor. Y la vida cambia totalmente cuando uno está seguro de que Dios Padre le quiere. Toda la misión de Jesús se redujo a esto: a que llegáramos a la experiencia vivencial de sentirnos amados por Dios. En el monte y en el rio; en la playa o en el mar, en el día o en la noche, en la vida o en la muerte, hay una presencia permanente de Dios que me envuelve, me acaricia, me relaja, me da paz y gozo. Disfrutar de esta presencia es encontrar la raíz de mi felicidad. Por eso, en la primera lectura se nos ha dicho “que la ciudad se llenó de alegría”
Dice el Papa León XIV: “El amor verdadero —nos recuerda el Evangelio— se da incluso antes de ser correspondido. Es un don anticipado. No se basa en lo que recibe, sino en lo que desea ofrecer. Es lo que Jesús vivió con los suyos: mientras ellos aún no entendían, mientras uno estaba a punto de traicionarlo y otro de renegar de él, Él preparaba una cena de comunión para todos”.
Por ello, el Pontífice instó a los fieles a “preparar la Pascua del Señor. No sólo la litúrgica, sino también la de nuestra vida”.
Y detalló: “Cada gesto de disponibilidad, cada acto gratuito, cada perdón ofrecido por adelantado, cada esfuerzo aceptado con paciencia es una forma de preparar un lugar donde Dios puede habitar” (Papa León XIV. (11-abril-2026).
3.– El que ama es amado de Jesús (v. 22). Jesús es el Hijo en quien el Padre ha puesto sus complacencias. El que quiera saber cómo es el amor que Dios nos tiene, debe hacerlo a través de Jesús. Si Jesús acaricia a los niños, mira con ternura a los jóvenes, llora al ver llorar a Marta y a María, se enternece al encontrarse con una madre viuda que acaba de perder al hijo, y le da compasión la gente que no puede comer en el desierto, es para decirnos que “así es el Padre Dios”. Más aún, si Jesús se abraza con la Cruz y entrega su vida por amor, es para decirnos que Él, en ese momento, es una “parábola del Padre”. A través del corazón abierto de Jesús, podemos entrar ya en el “Sancta Sanctorum” de Dios. Dios es un misterio, pero no para nuestra cabeza sino para nuestro corazón. Ser amado por Jesús es experimentar todo el inmenso cariño que Dios Padre nos tiene desde toda la eternidad. Sólo el que hace experiencia del amor está capacitado para “una razón de esperanza a todo el que se la pida” (2ª lectura).
sábado, 9 de mayo de 2026
viernes, 8 de mayo de 2026
Lectio Divina: 9 de mayo de 2026
Si el mundo os odia, sabed que a mí me ha odiado antes que a vosotros.
1.-Oración introductoria.
Señor, hoy necesito que me ayudes a entender esta parte del evangelio que se me hace más difícil de asimilar. A todos nos gusta que nos acepten, nos acojan, nos reciban y hasta que hablen bien de nosotros. Pero Tú nos dices, por propia experiencia, que siempre no es así. Y nos encontramos con la oposición, el rechazo, incluso el odio. ¿Qué hacer? Yo quiero fiarme de tu Palabra: El discípulo no es más que el maestro. Haz que yo me aproveche de esta oportunidad para parecerme más a Ti.
2.- Lectura reposada del evangelio. Juan 15, 18-21
Si el mundo os odia, sabed que a mí me ha odiado antes que a vosotros. Su fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero, como no sois del mundo, porque yo al elegiros os he sacado del mundo, por eso os odia el mundo. Acordaos de la palabra que os he dicho: El siervo no es más que su señor. Si a mí me han perseguido, también os perseguirán a vosotros; si han guardado mi Palabra, también la vuestra guardará. Pero todo esto os lo harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado.
3.- Qué dice la Palabra de Dios.
Meditación-reflexión
Hay que tener en cuenta que San Juan, al tratar del mundo en un sentido peyorativo no se refiere al mundo material creado por Dios, el mundo de las luces y colores, el mundo de las realidades humanas, el mundo de nuestro cuerpo. Todo ha sido asumido por Él al hacerse “carne”. Todo ese mundo es maravilloso. Pero hay otro mundo, “el mundo ése” el que rechazó a Jesús, el que llevó a Jesús a la muerte. Ese mundo que ha odiado a Jesús, nos puede seguir odiando también a nosotros hoy. El verdadero discípulo de Jesús acepta ese rechazo porque así se parece más a Jesús. No olvidemos que hemos sido objeto de una elección divina, como dice el evangelio de hoy. Y toda elección comporta no sólo un amor de predilección sino de singularidad. Cada uno de nosotros puede decir: “Me ama a mí”. “Conoce mi nombre”. Para saber qué significa ser llamado por nuestro propio nombre, habría que acudir a la experiencia de María Magdalena cuando Jesús Resucitado le dice: ¡María! Ese nombre pronunciado por Jesús con cariño y admiración le bastó para creer en la Resurrección y convertirse en primera discípula. Lo mismo que hizo Jesús con Pedro en Tiberiades: “¿Simón, me amas?” Nuestra vida debe convertirse en respuesta de amor al amor que Dios nos tiene. Y debemos estar atentos para escuchar nuestro propio nombre pronunciado por Jesús, ahí en lo más recóndito de nuestro corazón.
Palabra del Papa.
“Sin embargo, la presencia de esta alegría no excluye la posibilidad del sufrimiento. San Pablo pone esto enseguida de manifiesto cuando dice que la participación en la filiación de Cristo significa participar también en sus sufrimientos. Pues gloriarse en Cristo es gloriarse en su cruz (cf. Gal 6, 14). Si tratamos de profundizar nuestra relación con el Padre en el Espíritu Santo, no hemos de sorprendernos al comprobar que somos malentendidos, contestados o perseguidos a causa de nuestras creencias”. Juan Pablo II, santa misa en el «Delaney Park Strip», Alaska. 26 de febrero de 1981.
4.- Qué me dice hoy a mí este texto ya meditado. (Guardo silencio)
5.- Propósito: hacer un intento por escuchar hoy la voz de Jesús que me llama por mi nombre
6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.
Señor, hoy te quiero agradecer el haber caído en la cuenta de que soy un “elegido”. Mi nombre te suena, mi nombre no se te olvida, mi nombre suscita en Ti interés, cercanía, cariño. Y esa misma experiencia quiero tener yo cuando pronuncio el tuyo. Que el mero hecho de pronunciar tu nombre me conmueva, me anime, me ilusione y me llene de tu paz.
PASCUA DEL ENFERMO. 10 DE MAYO
- Propósito: Ofrecer una gracia especial que une al enfermo a la Pasión de Cristo para su propio bien y el de la Iglesia.
- Ministro: Solo puede ser administrado por un sacerdote o un obispo.
- Materia y Forma: Se utiliza el óleo de los enfermos (aceite bendecido) para ungir la frente y las manos, mientras se pronuncia una oración litúrgica específica.
- Base Bíblica: Se fundamenta en el pasaje de Santiago 5:14-15, donde se pide llamar a los presbíteros para orar y ungir al enfermo con aceite en nombre del Señor.
- Personas con una enfermedad grave o debilitamiento por la vejez.
- Quienes van a someterse a una cirugía importante.
- Se puede recibir varias veces si la enfermedad empeora o surge una nueva crisis grave.
- Consuelo y paz: Fuerza del Espíritu Santo para superar las dificultades de la enfermedad.
- Perdón de los pecados: Si el enfermo no ha podido confesarse pero está arrepentido.
- Unión con la Pasión: El sufrimiento adquiere un sentido redentor al asociarse al de Jesús.
- Preparación: Ayuda en el tránsito final hacia la vida eterna si el fallecimiento es inminente
- 🛠️ El Rito de CelebraciónEl ritual suele incluir varios momentos significativos:
- Liturgia de la Palabra: Lectura de pasajes bíblicos para fortalecer la fe.
- Imposición de manos: Un gesto de bendición y presencia del Espíritu Santo.
- Unción con el Óleo: El momento central donde se aplica el aceite bendecido.
- Viático: Si el enfermo está cerca de la muerte, se le ofrece la Eucaristía como alimento para el "camino" final.
Para coordinar este sacramento, lo ideal es contactar directamente con la parroquia local o el capellán del hospital donde se encuentre la persona.¿Necesitas información sobre cómo solicitar este sacramento en una parroquia específica o buscas las oraciones exactas que se rezan?
Lectio Divina: 8 de mayo de 2026
Lo que os mando es que os améis unos a otros.
1.- Oración introductoria.
Señor, sabemos que todos los días no son iguales. Los hay nublos, los hay claros, los hay fríos, los hay calurosos. Lo mismo ocurre con tu palabra. La palabra de hoy es de día de fiesta, es de día de sol sin ocaso. Y el tema no puede ser otro que el tema del amor. Nos llamas amigos, y nos dices que tu amor a nosotros llegó a tal extremo que fuiste capaz de dar la vida para expresar así mejor el amor que nos tenías. Gracias, Señor, por querernos tanto.
2.- Lectura reposada de tu evangelio Juan 15, 12-17
En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Este es el mandamiento mío: que os améis los unos a los otros como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. No os llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a vosotros os he llamado amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca; de modo que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo conceda. Lo que os mando es que os améis los unos a los otros.
3.- Qué dice el texto.
Meditación-reflexión
Qué distinta la piedad de Jesús de la de los judíos de su tiempo. Éstos tenían muchas leyes, muchos preceptos, muchas normas. Jesús sólo tiene una: la Ley del amor. Lo que nos dejó como testamento y norma suprema “que nos amemos unos a otros como Él nos ha amado”. Lo que nos distingue como cristianos ni siquiera es el amor sino el amor tal y como lo entendió Jesús. Y Jesús entendió el amor hasta estar dispuesto a dar la vida por las personas que amaba. Lo ideal del cristiano es vivir para amar, vivir desviviéndose por los demás, gastar la vida amando, de modo que la mejor manera de perder el tiempo sea emplearlo en algo que no se pueda reciclar en amor. En el cristianismo el amor no es un consejo sino un precepto, un mandato. Uno se pregunta: ¿Se puede obligar a amar? Jesús no obliga a nadie a ser cristiano, pero en el momento que uno opta por serlo, ya no es libre para el amor, porque en el momento que dejo de amar dejo de ser cristiano. Es imposible encontrar a un auténtico cristiano sin amor. Lo dice muy bien San Juan; “El que no ama está muerto” (1Jn. 3,14). Y la religión de Jesús no es religión de muertos sino de vivos. Me pregunto: ¿Qué hemos hecho los cristianos del mandamiento de Jesús? ¿Qué hemos hecho de los maravillosos sueños de Dios? ¿Qué hemos hecho de la luz? ¿Qué hemos hecho de la sal? Nuestro gran pecado es el de “omisión”.
Palabra del Papa
En nuestro tiempo, vemos aún demasiada discordia, demasiadas heridas causadas por el odio, la violencia, los prejuicios, el miedo a lo diferente, por un paradigma económico que explota los recursos de la tierra y margina a los más pobres. Y nosotros queremos ser, dentro de esta masa, una pequeña levadura de unidad, de comunión y de fraternidad. Nosotros queremos decirle al mundo, con humildad y alegría: ¡miren a Cristo! ¡Acérquense a Él! ¡Acojan su Palabra que ilumina y consuela! Escuchen su propuesta de amor para formar su única familia: en el único Cristo nosotros somos uno. Este es el espíritu misionero que debe animarnos, sin encerrarnos en nuestro pequeño grupo ni sentirnos superiores al mundo; estamos llamados a ofrecer el amor de Dios a todos, para que se realice esa unidad que no anula las diferencias, sino que valora la historia personal de cada uno y la cultura social y religiosa de cada pueblo. Hermanos, hermanas, ¡esta es la hora del amor! (Papa León XIV, Plaza San Pedro, 18-mayo- 2025).
4.- Qué me dice hoy a mí este texto. (Guardo silencio).
5.- Propósito. No perder ni un minuto el tiempo. Estar pendiente en este día de constatar si cada momento lo he vivido desde el amor.
6.-Dios me ha hablado hoy a mí a través de su palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración
Gracias, Dios mío, por tu exigencia en el amor. Tú has ido por delante para que no tengamos excusas. Con tu gracia, se puede vivir en plenitud, se puede vivir con gozo, se puede ser feliz por el hecho de existir, si toda la existencia está fundamentada en el amor. Gracias porque me has enseñado a vivir estrujando la vida hasta el final. Qué bien se debe morir diciendo ¡Todo este maravilloso programa de amor lo he intentado cumplir!
jueves, 7 de mayo de 2026
Lectio Divina: 7 de mayo de 2026
“Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros”
1.- Oración introductoria.
Señor, hoy sólo te pido, al iniciar mi oración, que se hagan realidad en mí las palabras de tu evangelio: Que sigas amándome a mí como el Padre te está amando a ti. Yo, pobre criatura, no hubiera podido ni pensar ni soñar tanto. El amor infinito de Dios se hace presente en Jesús y este mismo amor corre ahora por mis venas. Dame, Señor, capacidad de admiración, de asombro, de estremecimiento.
2.- Lectura reposada del evangelio Juan 15, 9-11
En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Os he dicho esto, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea colmado.
3.- Qué dice el texto.
Meditación-reflexión
A veces sucede que el amor de dos enamorados es tan fuerte que “estalla”. Ya no se puede contener. Es lo que sucede a Jesús. Lo que afirma Jesús en este evangelio es inmenso, inefable, inaudito. Yo ahora soy amado con el mismo amor con que el Padre ama a Jesús. No me extraña que Jesús diga que nuestro gozo puede llegar a plenitud. Sólo en la plenitud del amor puede darse un amor de plenitud; sólo viviendo ese amor infinito de Dios puedo llegar a un gozo colmado, rebosante, sin medida. Esto es tan grande que no cabe dentro de un corazón tan limitado como el nuestro. Es el mismo Dios el que debe “ensanchar la tienda de nuestro pobre y pequeño corazón”. Llama poderosamente la atención que en estos tres versículos, salga tres veces el verbo “permanecer”. Una de las características de los jóvenes de nuestro tiempo es el miedo “a los compromisos de por vida”. Y eso vale tanto para los novios como para los novicios, novicias y seminaristas. Y esto, ¿para siempre? Y, sin embargo es lo que da seriedad a la vida. Lo que Jesús nos dice con este verbo “permanecer” es que no nos cansemos, que vivamos cada uno nuestra vocación, pero con un amor sin desmayos, sin desganas, sin aburrimiento. Permanecer significa vivir toda la vida con un amor lleno de ilusión, de alegría, de emoción, tanto si se trata del amor a Dios como del amor a nuestros hermanos. En este colectivo está prohibido el “cansarse”. ¿Cómo es posible cansarse de amar y ser amado? “El amor ni cansa ni se cansa” (San Juan de la Cruz) “En este amor se calmará la fuerza de la discusión; de él nacerán las palabras amigas de la comunión; por él se abrirá camino el silencio que dispone a la escucha de las obras de Dios. Si permaneces en el amor, contarás a todos los pueblos las maravillas del Señor. (Fr. Agrelo)
Palabra del Papa
“En cualquier necesidad y aridez, Él es la fuente de agua viva, que nos nutre y fortalece. Él en persona carga sobre sí el pecado, el miedo y el sufrimiento y, en definitiva, nos purifica y transforma misteriosamente en vino bueno. En esos momentos de necesidad nos sentimos -a veces- aplastados bajo una prensa, como los racimos de uvas que son exprimidos completamente. Pero sabemos que, unidos a Cristo, nos convertimos en vino de solera. Dios sabe transformar en amor incluso las cosas difíciles y agobiantes de nuestra vida. Lo importante es que «permanezcamos» en la vid, en Cristo. En esta breve peri-copa, el evangelista usa la palabra «permanecer» una docena de veces. Este «permanecer-en-Cristo» caracteriza todo el discurso. En nuestro tiempo de inquietudes e indiferencia, en el que tanta gente pierde el rumbo y el fundamento; en el que la fidelidad del amor en el matrimonio y en la amistad es frágil y efímera; en el que desearíamos gritar, en medio de nuestras necesidades, como los discípulos de Emaús: «Señor, quédate con nosotros, porque anochece, porque las tinieblas nos rodean»; el Señor resucitado nos ofrece aquí un refugio, un lugar de luz, de esperanza y confianza, de paz y seguridad. Benedicto XVI, 22 de septiembre de 2011.
4.- Qué me dice hoy a mí este texto. (Guardo silencio)
5.- Propósito: Durante este día no me voy a limitar a dar gracias a Dios, sino que quiero “ser” una ofrenda de acción de gracias.
6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Por eso yo ahora le respondo con mi oración.
Señor, mi respuesta hoy a tu palabra sólo puede ser de agradecimiento. Gracias, sobre todo, por habernos dado a Jesucristo. Sin ÉL no sabríamos nada del Padre ni del Espíritu. Sin Él nunca podríamos haber disfrutado tanto con el amor del Padre y del Espíritu. Al decirnos que Tú eras la Puerta, querías decirnos que eras la puerta del verdadero amor, de la verdadera alegría, de la plena felicidad. Gracias, Señor