PARROQUIA SAN PÍO X, LOGROÑO.
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viernes, 8 de mayo de 2026
Lectio Divina: 8 de mayo de 2026
Lo que os mando es que os améis unos a otros.
1.- Oración introductoria.
Señor, sabemos que todos los días no son iguales. Los hay nublos, los hay claros, los hay fríos, los hay calurosos. Lo mismo ocurre con tu palabra. La palabra de hoy es de día de fiesta, es de día de sol sin ocaso. Y el tema no puede ser otro que el tema del amor. Nos llamas amigos, y nos dices que tu amor a nosotros llegó a tal extremo que fuiste capaz de dar la vida para expresar así mejor el amor que nos tenías. Gracias, Señor, por querernos tanto.
2.- Lectura reposada de tu evangelio Juan 15, 12-17
En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Este es el mandamiento mío: que os améis los unos a los otros como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. No os llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a vosotros os he llamado amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca; de modo que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo conceda. Lo que os mando es que os améis los unos a los otros.
3.- Qué dice el texto.
Meditación-reflexión
Qué distinta la piedad de Jesús de la de los judíos de su tiempo. Éstos tenían muchas leyes, muchos preceptos, muchas normas. Jesús sólo tiene una: la Ley del amor. Lo que nos dejó como testamento y norma suprema “que nos amemos unos a otros como Él nos ha amado”. Lo que nos distingue como cristianos ni siquiera es el amor sino el amor tal y como lo entendió Jesús. Y Jesús entendió el amor hasta estar dispuesto a dar la vida por las personas que amaba. Lo ideal del cristiano es vivir para amar, vivir desviviéndose por los demás, gastar la vida amando, de modo que la mejor manera de perder el tiempo sea emplearlo en algo que no se pueda reciclar en amor. En el cristianismo el amor no es un consejo sino un precepto, un mandato. Uno se pregunta: ¿Se puede obligar a amar? Jesús no obliga a nadie a ser cristiano, pero en el momento que uno opta por serlo, ya no es libre para el amor, porque en el momento que dejo de amar dejo de ser cristiano. Es imposible encontrar a un auténtico cristiano sin amor. Lo dice muy bien San Juan; “El que no ama está muerto” (1Jn. 3,14). Y la religión de Jesús no es religión de muertos sino de vivos. Me pregunto: ¿Qué hemos hecho los cristianos del mandamiento de Jesús? ¿Qué hemos hecho de los maravillosos sueños de Dios? ¿Qué hemos hecho de la luz? ¿Qué hemos hecho de la sal? Nuestro gran pecado es el de “omisión”.
Palabra del Papa
En nuestro tiempo, vemos aún demasiada discordia, demasiadas heridas causadas por el odio, la violencia, los prejuicios, el miedo a lo diferente, por un paradigma económico que explota los recursos de la tierra y margina a los más pobres. Y nosotros queremos ser, dentro de esta masa, una pequeña levadura de unidad, de comunión y de fraternidad. Nosotros queremos decirle al mundo, con humildad y alegría: ¡miren a Cristo! ¡Acérquense a Él! ¡Acojan su Palabra que ilumina y consuela! Escuchen su propuesta de amor para formar su única familia: en el único Cristo nosotros somos uno. Este es el espíritu misionero que debe animarnos, sin encerrarnos en nuestro pequeño grupo ni sentirnos superiores al mundo; estamos llamados a ofrecer el amor de Dios a todos, para que se realice esa unidad que no anula las diferencias, sino que valora la historia personal de cada uno y la cultura social y religiosa de cada pueblo. Hermanos, hermanas, ¡esta es la hora del amor! (Papa León XIV, Plaza San Pedro, 18-mayo- 2025).
4.- Qué me dice hoy a mí este texto. (Guardo silencio).
5.- Propósito. No perder ni un minuto el tiempo. Estar pendiente en este día de constatar si cada momento lo he vivido desde el amor.
6.-Dios me ha hablado hoy a mí a través de su palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración
Gracias, Dios mío, por tu exigencia en el amor. Tú has ido por delante para que no tengamos excusas. Con tu gracia, se puede vivir en plenitud, se puede vivir con gozo, se puede ser feliz por el hecho de existir, si toda la existencia está fundamentada en el amor. Gracias porque me has enseñado a vivir estrujando la vida hasta el final. Qué bien se debe morir diciendo ¡Todo este maravilloso programa de amor lo he intentado cumplir!
jueves, 7 de mayo de 2026
Lectio Divina: 7 de mayo de 2026
“Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros”
1.- Oración introductoria.
Señor, hoy sólo te pido, al iniciar mi oración, que se hagan realidad en mí las palabras de tu evangelio: Que sigas amándome a mí como el Padre te está amando a ti. Yo, pobre criatura, no hubiera podido ni pensar ni soñar tanto. El amor infinito de Dios se hace presente en Jesús y este mismo amor corre ahora por mis venas. Dame, Señor, capacidad de admiración, de asombro, de estremecimiento.
2.- Lectura reposada del evangelio Juan 15, 9-11
En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Os he dicho esto, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea colmado.
3.- Qué dice el texto.
Meditación-reflexión
A veces sucede que el amor de dos enamorados es tan fuerte que “estalla”. Ya no se puede contener. Es lo que sucede a Jesús. Lo que afirma Jesús en este evangelio es inmenso, inefable, inaudito. Yo ahora soy amado con el mismo amor con que el Padre ama a Jesús. No me extraña que Jesús diga que nuestro gozo puede llegar a plenitud. Sólo en la plenitud del amor puede darse un amor de plenitud; sólo viviendo ese amor infinito de Dios puedo llegar a un gozo colmado, rebosante, sin medida. Esto es tan grande que no cabe dentro de un corazón tan limitado como el nuestro. Es el mismo Dios el que debe “ensanchar la tienda de nuestro pobre y pequeño corazón”. Llama poderosamente la atención que en estos tres versículos, salga tres veces el verbo “permanecer”. Una de las características de los jóvenes de nuestro tiempo es el miedo “a los compromisos de por vida”. Y eso vale tanto para los novios como para los novicios, novicias y seminaristas. Y esto, ¿para siempre? Y, sin embargo es lo que da seriedad a la vida. Lo que Jesús nos dice con este verbo “permanecer” es que no nos cansemos, que vivamos cada uno nuestra vocación, pero con un amor sin desmayos, sin desganas, sin aburrimiento. Permanecer significa vivir toda la vida con un amor lleno de ilusión, de alegría, de emoción, tanto si se trata del amor a Dios como del amor a nuestros hermanos. En este colectivo está prohibido el “cansarse”. ¿Cómo es posible cansarse de amar y ser amado? “El amor ni cansa ni se cansa” (San Juan de la Cruz) “En este amor se calmará la fuerza de la discusión; de él nacerán las palabras amigas de la comunión; por él se abrirá camino el silencio que dispone a la escucha de las obras de Dios. Si permaneces en el amor, contarás a todos los pueblos las maravillas del Señor. (Fr. Agrelo)
Palabra del Papa
“En cualquier necesidad y aridez, Él es la fuente de agua viva, que nos nutre y fortalece. Él en persona carga sobre sí el pecado, el miedo y el sufrimiento y, en definitiva, nos purifica y transforma misteriosamente en vino bueno. En esos momentos de necesidad nos sentimos -a veces- aplastados bajo una prensa, como los racimos de uvas que son exprimidos completamente. Pero sabemos que, unidos a Cristo, nos convertimos en vino de solera. Dios sabe transformar en amor incluso las cosas difíciles y agobiantes de nuestra vida. Lo importante es que «permanezcamos» en la vid, en Cristo. En esta breve peri-copa, el evangelista usa la palabra «permanecer» una docena de veces. Este «permanecer-en-Cristo» caracteriza todo el discurso. En nuestro tiempo de inquietudes e indiferencia, en el que tanta gente pierde el rumbo y el fundamento; en el que la fidelidad del amor en el matrimonio y en la amistad es frágil y efímera; en el que desearíamos gritar, en medio de nuestras necesidades, como los discípulos de Emaús: «Señor, quédate con nosotros, porque anochece, porque las tinieblas nos rodean»; el Señor resucitado nos ofrece aquí un refugio, un lugar de luz, de esperanza y confianza, de paz y seguridad. Benedicto XVI, 22 de septiembre de 2011.
4.- Qué me dice hoy a mí este texto. (Guardo silencio)
5.- Propósito: Durante este día no me voy a limitar a dar gracias a Dios, sino que quiero “ser” una ofrenda de acción de gracias.
6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Por eso yo ahora le respondo con mi oración.
Señor, mi respuesta hoy a tu palabra sólo puede ser de agradecimiento. Gracias, sobre todo, por habernos dado a Jesucristo. Sin ÉL no sabríamos nada del Padre ni del Espíritu. Sin Él nunca podríamos haber disfrutado tanto con el amor del Padre y del Espíritu. Al decirnos que Tú eras la Puerta, querías decirnos que eras la puerta del verdadero amor, de la verdadera alegría, de la plena felicidad. Gracias, Señor
miércoles, 6 de mayo de 2026
Programa del viaje del Papa a España
Sábado 6 de junio. Madrid
10:30 – Llegada al aeropuerto internacional “Adolfo Suárez” Madrid/Barajas. Acogida Oficial.
11:30 – Ceremonia de bienvenida en el Palacio Real de Madrid.
12:00 – Visita de cortesía a Sus Majestades los Reyes de España.
12:30 – Encuentro con las autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplomático en el Palacio Real de Madrid (Discurso del Santo Padre).
18:00 – Visita al proyecto social «Cedia 24 horas» en el Centro de Información y Acogida (Saludo del Santo Padre).
20:30 – Vigilia de oración con los jóvenes en la Plaza de Lima (Discurso del Santo Padre).
Domingo 7 de junio. Madrid
10:00 – Santa Misa en la Plaza de Cibeles (Homilía del Santo Padre).
16:30 – Encuentro privado con los miembros de la Orden de San Agustín en la Nunciatura Apostólica.
18:00 – Encuentro «Tejer redes con el mundo de la cultura, del arte, de la economía y del deporte» en «Movistar Arena» (Discurso del Santo Padre).
19:30 – Cena en la Residencia del Cardenal Arzobispo de Madrid
Lunes 8 de junio. Madrid
9:30 – Encuentro con el Presidente del Gobierno en la Nunciatura Apostólica
10:30 – Encuentro con los miembros del Parlamento Español en el Congreso de los Diputados (Discurso del Santo Padre).
11:30 – Encuentro con los Obispos de España en la sede de la Conferencia Episcopal (Saludo del Santo Padre).
12:50 – Comida con los Obispos en la Nunciatura Apostólica
18:00 – Oración y homenaje a la Virgen de la Almudena en la Catedral de Santa María de la Almudena (Saludo del Santo Padre).
19:00 – Encuentro con la comunidad diocesana en el Estadio Santiago Bernabéu (Discurso del Santo Padre).
Martes 9 de junio. Madrid – Barcelona
10:20 – Encuentro con los voluntarios en el Pabellón 3 de IFEMA Madrid (Discurso del Santo Padre).
11:10 – Salida en avión desde el aeropuerto internacional Adolfo Suárez Madrid/Barajas hacia Barcelona.
12:25 – Llegada al aeropuerto internacional de Barcelona/El Prat
13:00 – Rezo de la Hora Media en la Catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia (Homilía del Santo Padre).
20:00 – Vigilia de Oración en el Estadio Olímpico Lluís Companys (Discurso del Santo Padre).
Miércoles 10 de junio. Barcelona – Monstserrat
10:50 – Visita al Centro Penitenciario «Brians 1» (Saludo del Santo Padre).
12:00 – Oración del Santo Rosario en la Abadía de Nuestra Señora de Montserrat (Discurso del Santo Padre).
13:00 – Comida con la comunidad benedictina de Montserrat
16:30 – Encuentro con las realidades de caridad y asistencia diocesanas en la Iglesia de San Agustín (Discurso del Santo Padre).
19:30 – Santa Misa en la Basílica de la Sagrada Familia (Homilía del Santo Padre).
Jueves 11 de junio. Barcelona – Las Palmas de Gran Canaria
8:30 – Salida en avión desde el aeropuerto internacional de Barcelona/El Prat hacia Las Palmas de Gran Canaria.
10:50 – Llegada a la base aérea de Gran Canaria/Gando.
11:40 – Encuentro con las realidades de acogida a los migrantes en el puerto de Arguineguín (Discurso del Santo Padre).
13:30 – Encuentro con los obispos, los sacerdotes, los diáconos, los religiosos, las religiosas, los seminaristas y los agentes de pastoral (Discurso del Santo Padre).
18:30 – Santa Misa en el Estadio de Gran Canaria (Homilía del Santo Padre).
Viernes 12 de junio. Las Palmas de Gran Canaria – Santa Cruz de Tenerife
8:30 – Salida en avión desde la base aérea de Gran Canaria/Gando hacia Santa Cruz de Tenerife.
9:10 – Llegada al aeropuerto internacional de “Tenerife Norte-Los Rodeos”.
9:30 – Encuentro con los migrantes del centro «Las Raíces» (Saludo del Santo Padre).
10:10 – Encuentro con las realidades de integración de los migrantes (Discurso del Santo Padre).
12:15 – Santa Misa en el puerto de Santa Cruz de Tenerife (Homilía del Santo Padre).
14:30 – Ceremonia de despedida en el aeropuerto internacional de Tenerife Norte-Los Rodeos.
15:00 – Salida en avión desde el aeropuerto internacional de Tenerife hacia Roma.
20:10 – Llegada al aeropuerto internacional de Roma/Fiumicino.
martes, 5 de mayo de 2026
Lectio Divina: 6 de mayo de 2026
“Separados de mí no podéis hacer nada”
1.- Introducción.
Señor, hoy necesito comprender vivencialmente esta relación que se da entre la vid y los sarmientos. Una misma sangre de vida divina corre debajo de mi piel. Mi pobre, frágil y menesterosa vida humana está sostenida y alimentada por la vida, la vida eterna. Sin Ti yo no soy nada. Contigo, tengo la misma vida de Dios. Deja que en esta oración caiga de rodillas y adore “desde el tiempo” tu Eternidad; “desde mi finitud”, tu Infinitud y “desde mi pequeñez” tu Inmensidad.
2.- Lectura reposada del evangelio. Juan 15, 1-8
«Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo corta, y todo el que da fruto, lo limpia, para que dé más fruto. Vosotros estáis ya limpios gracias a la Palabra que os he anunciado. Permaneced en mí, como yo en vosotros. Lo mismo que el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid; así tampoco vosotros si no permanecéis en mí. Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no podéis hacer nada. Si alguno no permanece en mí, es arrojado fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen, los echan al fuego y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y lo conseguiréis. La gloria de mi Padre está en que deis mucho fruto, y seáis mis discípulos».
3.- Qué dice el texto.
Meditación-reflexión.
Lo esencial de nuestra vida cristiana no es saber que estamos unidos a Cristo como los sarmientos a la vid. Lo importante es vivirlo, experimentarlo, disfrutarlo. Separarse es arrancarse. Algo duele por dentro cuando me separo de Jesús. Separarse es “secarse”. Algo terrible pasa en mi vida cuando me separo de Jesús. ¿Para qué sirven unos sarmientos separados de la vid? Sólo para alimentar el fuego. Ningún tipo de madera es tan desechable, tan improductible. Sin Cristo, mi vida se va apagando, se va secando, se va muriendo. En cambio, el sarmiento unido a la vid, echa yemas, pámpanos, uvas. ¡Qué vida tan llena! Por otra parte, en la vida práctica, una vid sin sarmientos tampoco produce frutos. ¡Qué responsabilidad tan enorme! Dios ha querido salvar el mundo contando conmigo. Si me separo de Jesús, ¡qué decepción para Dios! Esperaba frutos sazonados y dio agrazones (Is, 5,4). Y el agrazón es la fruta que no ha madurado, la que deja un sabor amargo. ¿Es ése el sabor que voy a dejar a Dios de mi paso por este mundo? A veces confundo el “fruto” con el “éxito”. El “éxito” es visible y el tener éxito puede llevarme a la vanidad y la soberbia. “El fruto auténtico” es invisible. Sólo lo ve el Padre que ve en lo escondido. Haz que yo siempre me goce de la alegría que produce el poder agradar al Padre.
Palabra del Papa
En comunión con Cristo nuestra paz, esperanza para el mundo, estamos más que nunca unidos a los jóvenes que sufren el mayor de los males, el que es producido por otros hombres. Estamos con los jóvenes de Gaza, estamos con los jóvenes de Ucrania, con todos aquellos cuya tierra está ensangrentada por las guerras. Mis jóvenes hermanos y hermanas, ustedes son el signo que un mundo distinto es posible, un mundo de fraternidad y amistad, donde los conflictos se afrontan no con las armas sino con el diálogo.
Sí, ¡con Cristo es posible! Con su amor, con su perdón, con la fuerza de su Espíritu. Mis queridos amigos, unidos a Jesús como los sarmientos a la vid, ustedes darán mucho fruto; serán sal de la tierra, luz del mundo; serán semillas de esperanza allí donde viven: en la familia, con sus amigos, en la escuela, en el trabajo, en el deporte. Semillas de esperanza con Cristo nuestra esperanza. (Para León XIV 3-8-2025)
4.- Qué me dice este texto hoy a mí. (Guardo silencio).
5.- Propósito. Detenerme, a lo largo del día, y quedar sorprendido al constatar que por mis venas circula la misma vida de Dios.
6.- Dios me ha hablado hoy a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.
Señor, quiero agradecerte el que me hayas hecho partícipe de tu misma vida. Lo único que me interesa es disfrutar de ese divino don que Tú me has dado. Y lo único que pretendo es dar buenos frutos, frutos sazonados de buenas obras. Quisiera morir como Tú: Con serenidad, con paz, tomando entre las manos el libro de la vida para cerrarlo diciendo: ¡Misión cumplida! Y después descansar para siempre en los brazos del Padre.
ADORACIÓN AL SANTÍSIMO, 5 DE MAYO A LAS 19:00
“La compasión del samaritano: amar llevando el dolor del otro”
“Lo llevó a una posada y lo cuidó” (Lc 10, 35)
Este año 2026 el Papa León XIV nos propuso volver nuestra mirada y reflexionar sobre el Buen Samaritano. Y elegido el tema para la XXXIV Jornada Mundial del Enfermo, que se celebraró el 11 de febrero de 2026: “La compasión del samaritano: amar llevando el dolor del otro”.
El tema, centrado en la figura evangélica del samaritano que manifiesta su amor al cuidar al hombre herido que ha caído en manos de los ladrones, quiere subrayar este aspecto del amor al prójimo: el amor necesita gestos concretos de cercanía, con los que se asume el sufrimiento ajeno, sobre todo el de aquellas personas que viven en situación de enfermedad, a menudo en un contexto de fragilidad debido a la pobreza, al aislamiento y a la soledad.
La Jornada Mundial del Enfermo, instituida por San Juan Pablo II en 1992, busca ser un momento privilegiado de oración, de cercanía y de reflexión para toda la comunidad eclesial y para la sociedad civil, llamada a reconocer el rostro de Cristo en los hermanos y hermanas marcados por la enfermedad y la fragilidad.
Al igual que el buen samaritano que se detiene y se inclina ante el herido en el camino, la comunidad cristiana está llamada a detenerse ante quien sufre, y a dar testimonio evangélico de cercanía y servicio hacia los enfermos y los más vulnerables.
En esta Campaña ponemos en el centro el cuidado a los enfermos. La Iglesia es la posada a donde el Buen Samaritano lleva al hombre herido y necesitamos aprender a acoger y cuidar. De ahí el lema elegido: “Lo llevó a una posada y lo cuidó” (Lc 10, 34). Jesús se presenta públicamente como uno que lucha contra la enfermedad y que ha venido para curar al hombre de todo mal: el mal del espíritu y el mal del cuerpo. “Le llevaron a todos los enfermos y endemoniados” (Mc 1,32). Si pienso en las grandes ciudades contemporáneas, me pregunto dónde están las puertas ante las cuales llevar a los enfermos esperando que sean sanados. Jesús nunca huyó de sus cuidados. Nunca pasó de largo, nunca volvió la cara hacia otro lado y hoy nos envía a cumplir su propia obra y nos dona el poder de sanar, es decir, de acercarse a los enfermos y cuidarlos hasta el fondo ¡Esa es la gloria de Dios! ¡Esa es la tarea de la Iglesia! Ayudar a los enfermos, no perderse en habladurías, ayudar siempre, consolar, aliviar, estar cerca de los enfermos; ésta es la tarea (cf. Papa Francisco, Audiencia 10-VI- 2015).
Cuidar a los enfermos y sus cuidadores lejos de suponer un problema son una oportunidad evangelizadora de primer orden. Los enfermos son, con palabras de Benedicto XVI, “un signo eficaz e instrumento de evangelización para las personas que os atienden y para vuestras familias (…) sois los hermanos de Cristo paciente, y con El, si queréis, salváis al mundo”./span>
Oración de los Fieles: Elevemos nuestra oración a Dios Padre, en quien ponemos nuestra esperanza. Lo hacemos por mediación de María, salud de los enfermos, respondiendo: R. Padre, en Ti confiamos.
— Por la Iglesia: para que asumiendo su vocación maternal acoja en su seno a todos los que se sienten solos y haga presente el consuelo de Cristo. Oremos
. — Por nuestros hermanos enfermos: para que, experimentando el misterio del dolor, sientan también la presencia cercana y maternal de la Virgen. Oremos.
— Por todos los consagrados al servicio de los enfermos y mayores: para que su dedicación y entrega sea reflejo del rostro misericordioso del Padre para quien nos necesite. Oremos.
— Por nuestra comunidad cristiana, nuestra parroquia: para que se muestre siempre cercana a las necesidades de quienes padecen la tristeza sea un verdadero hogar de acogida, acompañamiento y servicio para ellas. Oremos.
Escucha, Padre, nuestra oración y danos un corazón compasivo como el de María, para que nos mostremos siempre más atentos a las necesidades de nuestros hermanos que sufren y nos comprometamos, sin miedo, a acompañarlos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Lectio Divina: 5 de mayo de 2026
«Si me amarais, os alegraríais de que yo me fuera al Padre”
1.- Oración introductoria.
Señor, soy un buscador empedernido. Te busco a Ti con todo mi corazón, con toda mi alma y con todo mi ser. Te busco y te ansío; te busco y te deseo; te busco y, aunque a veces no te encuentro, sólo en seguir buscándote, encuentro paz y consuelo. Dame el gusto de encontrarte, o al menos, sigue aumentando en mí el anhelo de seguir buscándote.
2.- Lectura reposada del evangelio. Juan 14, 27-31
Os dejo la paz, mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo. No se turbe vuestro corazón ni se acobarde. Habéis oído que os he dicho: «Me voy y volveré a vosotros.» Si me amarais, os alegraríais de que me fuera al Padre, porque el Padre es más grande que yo. Y os lo digo ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis. Ya no hablaré muchas cosas con vosotros, porque llega el Príncipe de este mundo. En mí no tiene ningún poder; pero ha de saber el mundo que amo al Padre y que obro según el Padre me ha ordenado.
3.- Qué dice el texto.
Meditación-reflexión
En pocas épocas de la historia, la paz ha sido tan necesaria como ahora, porque nunca la violencia ha sido tan salvaje y devastadora. Pensemos en la guerra de Israel contra el Líbano, Estados Unidos contra Irán etc…. No pedimos cualquier tipo de paz sino la que nos da Jesús, Y para un judío la palabra hebrea Shalom significaba el resumen y cúmulo de todos los bienes mesiánicos. La paz de Jesús la ha bebido en las mismas entrañas de su Padre. Esa es la paz que crea comunión y hace felices a todos los que la poseen. Si los cristianos, especialmente en la Eucaristía, nos damos esa paz de Jesús, ¿Cómo es posible que después de comulgar tengamos esa agresividad, esa violencia, esa poca paciencia, esas palabras tan duras e hirientes? San Pablo nos diría: “Eso no es recibir el Cuerpo del Señor”. “Unas celebraciones así os hacen más mal que bien” (1Cor. 13,17). Por otra parte, qué consoladoras las palabras de Jesús: “Si me amarais os alegraríais de que me fuera”. Sólo cuando estemos convencidos del amor que el Padre nos tiene, podremos ver la muerte como algo bueno, como lo mejor para nosotros. Y la mejor manera de vivir en paz y, sobre todo, de esperar también en paz “esa hora de la muerte” es tener experiencias del cariño que Dios, nuestro Padre, nos tiene.
Palabra del Papa.
¡Basta ya de la idolatría de uno mismo y del dinero! ¡Basta ya de la exhibición de la fuerza! ¡Basta ya de la guerra! La verdadera fuerza se manifiesta en el servicio a la vida. San Juan XXIII, con sencillez evangélica, escribió que la paz beneficia a todos, ‘es decir, a cada persona, a los hogares, a los pueblos, a la entera familia humana’. Y, repitiendo las palabras categóricas de Pio XII, añadía: ‘Nada se pierde con la paz; todo puede perderse con la guerra’ (Carta enc. Pacem in terris, 116).
Unamos, entonces, las energías morales y espirituales de millones, de miles de millones de hombres y mujeres, de ancianos y jóvenes que hoy creen en la paz, que hoy eligen la paz, que curan las heridas y reparan los daños causados por la locura de la guerra. Recibo muchas cartas de niños en zonas de conflicto; al leerlas se percibe, con la verdad de la inocencia, todo el horror y la inhumanidad de acciones de las que algunos adultos se jactan con orgullo. ¡Escuchemos la voz de los niños!
Dice el Papa León XIV: Queridos hermanos y hermanas, sin duda los gobernantes de las naciones tienen responsabilidades ineludibles. A ellos les gritamos: ¡deténganse! ¡Es tiempo de paz! ¡Siéntense en mesas de diálogo y de mediación!, no en mesas donde se planea el rearme y se deliberan acciones de muerte (11-abril-2026).
4.- Qué me dice hoy a mí esta palabra de Dios que acabo de meditar. (Guardo silencio)
5.- Propósito. Hoy hacemos nuestro el deseo del Papa de pedir todos juntos por la paz del mundo.
6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Ahora yo le respondo con mi oración.
Al terminar esta oración, siento la sensación de estar lejos, muy lejos de lo que significa creer en la palabra de Jesús. Por eso, Señor, te pido que me acerques a Ti, que tome el aire de tu Espíritu y viva en esa atmosfera maravillosa en la que te movías Tú. Dame tu Espíritu, tu soplo, tu aliento. Así podré experimentar la ternura de Dios, mi Padre. Así también podré quitar de mi corazón toda raíz de violencia y agresividad y disfrutar de esa paz paradisíaca.
lunes, 4 de mayo de 2026
Lectio Divina: 4 de mayo de 2026
El que me ame, será amado de mi Padre.
1.- Introducción.
Señor, en este momento maravilloso que me concedes para estar contigo, te pido que me ayudes a meterme en la cabeza lo fundamental, lo esencial del evangelio: El amor. Es el camino que Tú, Jesús, has elegido para conocer al verdadero discípulo. Y la única norma que nos dejaste en tu testamento, antes de morir, fue ésta: “Amaos unos a otros como yo os he amado”. Dame tu Espíritu Santo para no salirme nunca del camino del amor.
2.- Lectura sosegada del Evangelio. Juan 14, 21-26
El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ame, será amado de mi Padre; y yo le amaré y me manifestaré a él». Le dice Judas -no el Iscariote -: «Señor, ¿qué pasa para que te vayas a manifestar a nosotros y no al mundo?» Jesús le respondió: «Si alguno me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él. El que no me ama no guarda mis palabras. Y la palabra que escucháis no es mía, sino del Padre que me ha enviado. Os he dicho estas cosas estando entre vosotros. Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo y os recordará todo lo que yo os he dicho.
3.- Qué dice el texto
Meditación-reflexión
El evangelio de hoy nos abre a unos horizontes fabulosos para descubrir el verdadero camino para ir a Dios. Los judíos deben mirar a Jerusalén, los árabes miran a la Meca. Y los cristianos, ¿dónde debemos mirar? ¡Al corazón! Si en nuestro corazón hay amor, ahí está Dios. El amor ancla al hombre en Dios. Donde hay verdadero amor, ahí mora el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. No estamos solos. Las personas, por el hecho de amar, estamos habitados por la Santísima Trinidad. El Dios-Amor, no quiere morar en otra casa que no sea la “casa del amor”. Es el mismo Espíritu Santo el que viene a recordarnos estas cosas tan maravillosas. Y nos lo recuerda bajando “de la cabeza al corazón”, todo lo que sabemos sobre Dios. Dios es una gran hoguera de amor. De este fuego has de alimentar la lectura de la Palabra, la celebración de la Eucaristía, la vivencia de la caridad. De este fuego has de alimentar también tu vida para que ésta no se apague. Y si un día el fuego queda reducido a ceniza, no lo des por apagado. Sopla, tal vez te encuentres todavía con el “rescoldo”.
Bellas las palabras de Santa Teresita: “En el corazón de la Iglesia –que es mi madre- yo seré el amor. De este modo lo seré todo y mi deseo se verá colmado”. Santa Teresita,
Palabra del Papa.
“El Evangelio nos ofrece un retrato espiritual implícito de la Virgen María, donde Jesús dice: «Si alguno me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él, y haremos morada en él». Estas expresiones van dirigidas a los discípulos, pero se pueden aplicar en sumo grado precisamente a aquella que es la primera y perfecta discípula de Jesús. En efecto, María fue la primera que guardó plenamente la palabra de su Hijo, demostrando así que lo amaba no sólo como madre, sino antes aún como sierva humilde y obediente; por esto Dios Padre la amó y en ella puso su morada la Santísima Trinidad. Además, donde Jesús promete a sus amigos que el Espíritu Santo los asistirá ayudándoles a recordar cada palabra suya y a comprenderla profundamente, ¿cómo no pensar en María que en su corazón, templo del Espíritu, meditaba e interpretaba fielmente todo lo que su Hijo decía y hacía? De este modo, ya antes y sobre todo después de la Pascua, la Madre de Jesús se convirtió también en la Madre y el modelo de la Iglesia. (Benedicto XVI, 9 de mayo de 2010).
4.- Qué me dice hoy a mí esta palabra de Dios que acabo de meditar. (Guardo silencio)
5.- Propósito: No pasar hoy a comulgar sin reconciliarme antes con la persona con la que no me hablo.
6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.
Señor, quiero agradecerte el poder saber con certeza dónde te puedo encontrar. No habitas lejos, más allá de las estrellas, ni me pides cosas que yo no pueda cumplir. Habitas dentro de mí y sólo me exiges que te ame a Ti y ame a los demás. Si algún día llego a perder mi cabeza, que nunca pierda el tesoro que conservo en el corazón, el tesoro de tu amor.