PARROQUIA SAN PÍO X, LOGROÑO.
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sábado, 20 de junio de 2026
Lectio Divina: 20 de junio 2026
No se puede servir a Dios y al dinero
1.- Oración introductoria.
Sí, Señor, tienes razón. No se puede servir a dos amos. Servir al dinero es esclavizarse, es despersonalizarse, es dejarse avasallar por un amo cruel que no le deja a uno decidirse por Jesús. El dinero en sí puede convertirse en un medio útil para sacar adelante la familia y hasta hacer limosnas. Lo malo no es usar del dinero sino dejarse esclavizar por el dinero, de manera que sea como un Dios al que hay que servir. “Engarza en oro las alas de un pájaro y ya no podrá volar al cielo”. (R. Tagore). Yo, Señor, quiero disfrutar como el pájaro, de los anchos cielos y respirar el aire puro de libertad. Por eso necesito no ser esclavo del dinero.
2.- Lectura reposada del santo Evangelio según san Mateo 6, 24-34
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: Nadie puede servir a dos amos, porque odiará a uno y amará al otro, o bien obedecerá al primero y no le hará caso al segundo. En resumen, no podéis servir a Dios y al dinero. Por eso os digo que no os preocupéis por vuestra vida, pensando qué comeréis o con que os vestiréis. ¿Acaso no vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo, que ni siembran, ni cosechan, ni guardan en graneros y, sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿Acaso no valéis vosotros más que ellas? ¿Quién de vosotros, a fuerza de preocuparse, puede prolongar su vida siquiera un momento ¿Y por qué os preocupáis por el vestido? Mirad cómo crecen los lirios del campo que no trabajan ni hilan. Pues bien, yo os aseguro que ni Salomón, en el esplendor de su gloria, se vestía como uno de ellos. Y si Dios viste así a la hierba del campo, que hoy florece y mañana es echada al horno, ¿no hará mucho más por vosotros, hombres de poca fe? No os inquietéis, pues, pensando: ¿Qué comeremos o qué beberemos o con qué nos vestiremos? Los que no conocen a Dios se desviven por todas estas cosas; pero el Padre celestial ya sabe que vosotros tenéis necesidad de ellas. Por consiguiente, buscad primero el Reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas se os darán por añadidura. No os preocupéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá ya sus propias preocupaciones. A cada día le bastan sus propios problemas.
3.- Qué dice el texto evangélico.
Meditación-reflexión
El Señor nos invita a tener una mirada contemplativa de la creación. ¡Mirad los lirios del campo! Son una verdadera maravilla. Nuestra vista se recrea con sus colores tan bellos y nuestro cuerpo con sus perfumes tan exquisitos. Y todo como regalo del Padre. Porque ¿Cómo crecen los lirios? No necesitan la presencia de un campesino que tire de ellos sino sólo la presencia silenciosa del Padre que, en el momento oportuno, envía el sol, el aire, y la lluvia, es decir, sus caricias de Padre. Y si Jesús recrea su vista en la contemplación de la Naturaleza, ¿cómo no va a contemplar la obra suprema de la naturaleza, que es el hombre? Jesús se recrea y se extasía ante un hombre libre, que no está dividido por dentro con fuerzas extrañas que le esclavizan y no le dejan ser persona. Jesús goza contemplando a una persona que ha puesto todo su corazón en Dios, su Dueño y Señor. Mientras vivimos no debemos ser egoístas, pensando sólo en nosotros mismos. Pensemos en Dios, nuestro Padre Bueno, que ha creado todo por amor. Pensemos en alabarle, bendecirle, agradarle. Caigamos en la cuenta de lo maravilloso que debe ser una vida entregada a Dios y a los hermanos, sin pensar en otra recompensa que el agradar a DIOS en todo.
Lo que no contenta a Dios es nada Todo es nada y menos que nada lo que se acaba y no contenta a Dios. Santa Teresa. Vida 20.26
Palabra del Papa Francisco
¡Qué hermoso es esto! ¡Dios no se olvida de nosotros! ¡De ninguno de nosotros! Con nombre y apellido. Nos ama y no se olvida. ¡Qué hermoso pensamiento! Esta invitación a la confianza en Dios encuentra un paralelismo en la página del Evangelio de Mateo: “Mirad las aves del cielo -dice Jesús-: no siembran, ni cosechan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. (…) Observad los lirios del campo, cómo crecen; no se fatigan, ni hilan. Pero yo os digo que ni Salomón, en toda su gloria, se vistió como uno de ellos”.
Pensando en tantas personas que viven en condiciones de precariedad, o incluso en la miseria que ofende su dignidad, estas palabras de Jesús podrían parecer abstractas, si no ilusorias. ¡Pero en realidad son más que nunca actuales! Nos recuerdan que no se puede servir a dos amos: Dios y la riqueza. Mientras cada uno busque acumular para sí, jamás habrá justicia. Tenemos que oír bien esto. Mientras cada uno busque acumular para sí, jamás habrá justicia. Si en cambio, confiando en la providencia de Dios, buscamos juntos su Reino, entonces a nadie le faltará lo necesario para vivir dignamente.
Un corazón ocupado por la furia de poseer es un corazón lleno de esta furia de poseer, pero vacío de Dios. Por eso Jesús ha advertido varias veces a los ricos, porque en ellos es fuerte el riesgo de colocar la propia seguridad en los bienes de este mundo. En un corazón poseído por las riquezas, no hay más espacio para la fe. (S.S. Francisco, ángelus del 2 de marzo de 2014)
4.- Qué me dice hoy a mí este texto evangélico ya meditado. (Silencio)
5.- Propósito: Contemplar la creación como obra del amor del Padre.
6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.
Señor, aumenta en mí la capacidad de contemplar. Que mi mirada ante la creación y ante las personas no sea superficial, sino profunda. Que descubra la huella que Dios ha dejado en las obras de sus manos. Y que, a través de ellas, como si fueran una escala de Jacob, yo suba a encontrarme contigo. ¡Gracias, Señor!
jueves, 18 de junio de 2026
Lectio Divina: 19 de junio de 2026
“Donde está tu tesoro ahí también está tu corazón”
1.- Oración preparatoria.
Señor, en el evangelio de este día nos hablas de un tesoro. Y para mí, el único tesoro de mi vida eres Tú. Me pregunto: ¿Y qué pasaría de mí si Tú no estuvieras? Mi vida sería una vida malograda, una vida sin sentido. ¿Dónde dirigir mi mirada si no pudiera verte? ¿Dónde inclinar mis oídos si no pudiera oírte? ¿Hacia dónde elevar mis brazos si no fueras mi norte? ¿En quién inclinaría mi cabeza cansada si tu corazón estuviera ausente? Sólo en Ti descansa mi alma.
2.- Lectura reposada de la Palabra: Mateo 6, 19-23
“En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «No acumuléis tesoros en la tierra, donde la polilla y el moho los destruyen, donde los ladrones perforan las paredes y se los roban. Más bien acumulad tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el moho los destruyen, ni hay ladrones que perforen las paredes y se los roben; porque donde está tu tesoro, ahí también está tu corazón. Tus ojos son la luz de tu cuerpo; de manera que, si tus ojos están sanos, todo tu cuerpo tendrá luz. Pero si tus ojos están enfermos, todo tu cuerpo tendrá oscuridad. Y si lo que en ti debería ser luz, no es más que oscuridad, ¡qué negra no será tu propia oscuridad!».
3.- Qué dice este texto evangélico.
Meditación-Reflexión
Hay en este evangelio dos palabras muy unidas: tesoro y corazón. Si preguntamos cuál fue el verdadero tesoro de Jesús, sin lugar a dudas, el verdadero tesoro de Jesús fue su Padre. Nos dice San Juan que, desde toda la eternidad, el Verbo estaba volcado, inclinado, gravitando junto al Padre (Jn. 1, 1). Y esta actitud la mantuvo también aquí en su vida mortal. El hacer la voluntad del Padre, el dar gusto al Padre ha sido el móvil de su vida, ha sido la razón de su existencia. Y, junto a este tesoro, Jesús ha tenido otro: guardar como un verdadero regalo a los que el Padre le ha entregado: “Eran tuyos y Tú me los diste”. (Jn.17,6). Nosotros somos un regalo del Padre para Jesús. Así nos ha visto, así nos ha amado. Entonces, ¿dónde ha puesto Jesús su corazón? En el amor al padre y en el amor a nosotros que somos “regalos del Padre”. Siendo esto así ahora no nos extraña que Jesús insista en que debemos tener siempre el corazón libre para amar a Dios y amar a los hermanos. Las riquezas y honores de este mundo pueden ser un obstáculo para el amor y de tal modo pueden avasallar nuestro corazón que no le dejen cumplir la misión para la que fue creado: vivir para amar. Todo lo que no se puede reciclar en amor es poner obstáculos al corazón. Por la demás, todo es obra del Espíritu Santo.
El Maestro interior. Podemos amonestar con el sonido de nuestra voz, pero si dentro no está el que enseña, vano es nuestro sonido. (San Agustín)
Palabra del Papa.
“No acumulen, para ustedes, tesoros en la tierra. Este es un consejo de prudencia, porque los tesoros sobre la tierra no son seguros: se estropean, vienen los ladrones y se los llevan. Y, ¿en qué tesoros piensa Jesús? Principalmente en tres y siempre vuelve sobre el mismo argumento. El primer tesoro: el oro, el dinero, las riquezas… Dime, ¿un euro más te hace más feliz o no? Las riquezas, tesoro peligroso, peligroso…. El segundo tesoro: la vanidad. El tesoro de tener prestigio, de hacerse ver. Y esto siempre es condenado por Jesús. De esto modo, ha invitado a pensar lo que Jesús dice a los doctores de la ley, cuando ayunan, cuando dan limosna, cuando rezan para hacerse ver. Finalmente, el tercer tesoro es el orgullo, el poder. ¡El poder termina! Cuántos grandes, orgullosos, hombres y mujeres de poder han terminado en el anonimato, en la miseria o en prisión. Es de ahí de donde viene la exhortación de no acumular dinero, vanidad, orgullo, poder. Estos tesoros no sirven. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 20 de junio de 2014, en Santa Marta).
4.- ¿Qué me dice hoy a mí este texto evangélico que acabo de contemplar? (Silencio).
5.- Propósito: Limpiar mi corazón de todo apego, de toda esclavitud, que le impidan amar como amó Jesús.
6.- Diálogo con Cristo
Señor, que yo tenga luz necesaria para ver con claridad dónde está el secreto de mi vida, el secreto de mi alegría y de mi felicidad: vivir para amar a Dios y a mis hermanos. No con un amor meramente humano sino como amaste Tú al Padre y a los hombres y mujeres de este mundo.
Reza con el Papa: Por los valores del deporte | Junio 2026
miércoles, 17 de junio de 2026
Lectio Divina: 18 de junio de 2026
“Vosotros, pues, orad así: Padre nuestro”
1.-Oración introductoria.
Hoy, Señor, te pido que me enseñes a orar. Los judíos rezaban mucho, pero estaban muy lejos de la oración de Jesús. Yo te pido que me enseñes a orar como Tú: con aquella sencillez, humildad, confianza y ternura con que un niño habla con su Papá. De esta manera mi oración me llevará hasta el mismo corazón del Padre.
2.- Lectura reposada del texto bíblico. Mateo 6, 7-15
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Y al orar, no charléis mucho, como los gentiles, que se figuran que por su palabrería van a ser escuchados. No seáis como ellos, porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo. Vosotros, pues, orad así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre; venga tu Reino; hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo. Nuestro pan cotidiano dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores; y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal. Que si vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas.
3.- Qué dice el texto.
Meditación-reflexión
Tal vez el haber dejado la oración sea uno de los males peores de nuestro cristianismo actual. La oración cristiana es sumamente fácil: sólo hace falta una cosa: “dejarse querer por Dios”. Cuando Jesús subía al monte a orar se sentía fuertemente atraído por la ternura del Padre. Para Jesús, orar era algo así como “empaparse de cariño”. Por eso, al querer expresarnos esa experiencia, tiene que acudir a la palabra aramea ABBA. Es el Talmud, el libro que recoge las tradiciones judías, el que nos dice: “Cuando un niño experimenta el gusto del trigo (se le desteta y se le da papilla) lo primero que aprende a decir es: Abbá e Imma, es decir, papá y mamá”. Esta palabra nunca se utilizaba en las oraciones de los judíos. Cuando Jesús nos enseñó esta sublime oración no nos dejó una doctrina sino una experiencia suya con el Padre. Orar es hacer experiencia de Dios, sentirse amado, abrazado, estrechado por nuestro Padre. Todos los santos han quedado fascinados por esta oración. “Nada más pronunciar esta primera palabra comienzan a activarse las relaciones que van de Padre a Hijo y sentimos que el corazón del Padre se abre y que el nuestro se inflama” (San Agustín).
Y Santa Teresa de Jesús: “Ocurrirá muchas veces que con sólo decir “Padre” entremos en oración contemplativa… En comenzando nos henchís las manos… ¿Cómo dais tanto con la primera palabra?”
Palabra del Papa.
“Si por tanto hay algunos que puede explicar hasta el fondo la oración de “Padre nuestro”, enseñada por Jesús, estos son precisamente quienes viven en primera persona la paternidad. Sin la gracia que viene del Padre que está en los cielos, los padres pierden valentía y abandonan el campo. Pero los hijos necesitan encontrar un padre que les espera cuando vuelven de sus fracasos. Harán de todo para no admitirlo, para no mostrarlo, pero lo necesitan: y el no encontrarlo abre en ellos heridas difíciles de sanar. La Iglesia, nuestra madre, está comprometida con apoyar con todas sus fuerzas la presencia buena y generosa de los padres en las familias, porque ellos son para las nuevas generaciones cuidadores y mediadores insustituibles de la fe en la bondad, en la fe y en la justicia y en la protección de Dios, como san José” (S.S. Francisco, audiencia del 4 de febrero de 2015,).
4.- Qué me dice hoy a mí esta palabra evangélica ya meditada. (Guardo silencio)
5.- Propósito: Rezar despacio el Padre Nuestro como si lo hiciera por primera vez.
6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.
Gracias, Dios mío, porque hoy he aprendido a orar. Gracias porque he descubierto que la oración no es cuestión de mucha reflexión y muchas palabras que me cargan la cabeza. Es algo muy sencillo. Me pondré delante de Dios como un niño, me sentaré en sus rodillas, y le dejaré que me dé todos los besos y abrazos que Él me quiera dar. Al final me sentiré la persona más feliz del mundo. Eso es precisamente la oración cristiana.
martes, 16 de junio de 2026
Lectio Divina: 17 de junio de 2026
“El Padre que está en lo escondido os premiará”
1.- Oración introductoria.
Señor, hoy mi oración se dirige a Ti para que me enseñes a orar. Sé que Tú, cuando rezabas al Padre, buscabas el sitio y el momento más adecuado. Te retirabas, buscabas la soledad de la noche, y ahí te encontrabas con tu Padre. Después, durante el día, te metías en el ajetreo de la vida, en los problemas de la gente, en el cuidado de los enfermos. Todo tenía sentido para Ti después de haberte encontrado con el Padre. Precisamente por retirarte a orar en la soledad de la noche, podías dedicarte al fecundo servicio de los hermanos durante el día.
2.- Lectura reposada de la palabra de Dios. Mateo 6, 1-6; 16-18
Estad atentos a no hacer vuestra justicia delante de los hombres para que os vean; de otra manera no tendréis recompensa ante vuestro Padre, que está en los cielos. Cuando hagas, pues, limosna, no vayas tocando la trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados de los hombres; en verdad os digo que ya recibieron su recompensa. Cuando des limosna, no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha, para que tu limosna sea oculta, y el Padre, que ve lo oculto, te premiará. Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que gustan de orar en pie en las sinagogas y en los ángulos de las plazas, para ser vistos de los hombres; en verdad os digo que ya recibieron su recompensa. Tú, cuando ores, entra en tu cámara y, cerrada la puerta, ora a tu Padre, que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará. Cuando ayunéis no aparezcáis tristes, como los hipócritas, que demudan su rostro para que los hombres vean que ayunan; en verdad os digo que ya recibieron su recompensa. Tú, cuando ayunes, úngete la cabeza y lava tu cara para que no vean los hombres que ayunas, sino tu Padre, que está en lo secreto; y tu Padre que ve en lo secreto, te recompensará.
3.- Qué dice el texto bíblico.
Meditación-reflexión.
Vivimos en el mundo de la imagen. Los productos que no se anuncian en T.V no se venden. Y las personas que no salen nunca en la pequeña pantalla no son importantes. Por eso nuestro mundo se alimenta de cosas superficiales. Importa más el aparentar que el ser; interesa más la fachada que el interior de la casa; y estamos más pendientes del qué dirá la gente, que del qué dirá Dios. Jesús no vive pendiente de su imagen, al contrario. Vivió feliz en el anonimato: “pasó por la vida como uno más, como uno de tantos” (Fil. 2,7). Por eso no podía soportar a los hipócritas, los fariseos, los que obraban para ser vistos por los hombres. Y luchó para que no se usara la religión –limosna, ayunos, oración- para prestigio personal. Jesús nos dice que a Dios hay que buscarlo “en lo secreto, en lo escondido”. ¿Por qué? Porque, como dijo Isaías, “Dios es un Dios escondido” (Is.45, 15). Por eso no hay que salir fuera para encontrarnos con Dios. Jesús nos remite a lo escondido del corazón, donde habita Dios. Ahí está nuestro verdadero tesoro, nuestra perla más fina, nuestro manantial más profundo. Encontrar ahí al verdadero Dios es nuestra mejor recompensa. Lo de salir fuera a manifestar con obras eso que ha sucedido en el interior del corazón, es una consecuencia normal del encuentro.
Entre nosotros es fácil hallar gentes sencillas, artesanos y viejecitas, que si de palabra no son capaces de poner de manifiesto, la utilidad de su religión, la demuestran con las obras. No se aprenden discursos de memoria, sino que manifiestan lecciones buenas: no herir al que les hiere, dar al que les pide, amar al prójimo como a sí mismo, (Atenágoras. Legación en favor de los cristianos),
Palabra del Papa
“En el Nuevo Testamento, Jesús indica la razón profunda del ayuno, estigmatizando la actitud de los fariseos, que observaban escrupulosamente las prescripciones que imponía la ley, pero su corazón estaba lejos de Dios. El verdadero ayuno, repite en otra ocasión el divino Maestro, consiste más bien en cumplir la voluntad del Padre celestial, que «ve en lo secreto y te recompensará». Él mismo nos da ejemplo al responder a Satanás, al término de los 40 días pasados en el desierto, que «no solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios». El verdadero ayuno, por consiguiente, tiene como finalidad comer el «alimento verdadero», que es hacer la voluntad del Padre. Si, por lo tanto, Adán desobedeció la orden del Señor de «no comer del árbol de la ciencia del bien y del mal», con el ayuno el creyente desea someterse humildemente a Dios, confiando en su bondad y misericordia. (Benedicto XVI, 3 de febrero de 2009).
4.- Qué me dice hoy a mí este texto evangélico ya meditado. (Guardo silencio)
5.-Propósito: Voy a ayunar, pero como quiere Jesús: Lo haré con alegría y cayendo en la cuenta de los que pasan hambre.
6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.
Te doy gracias, Señor, porque has aparecido ante nosotros: humano, sencillo, humilde, rocero, amigo de los que nunca salen en la prensa, nunca reciben galardones, nunca buscan los mejores cargos, nunca se sientan en la mesa de los poderosos. Gracias, porque Tú sí que eres de los nuestros. Haz que nosotros nos parezcamos a ti.
Lectio Divina: 16 de junio de 2026
“Amad a vuestros enemigos”
1.- Oración introductoria.
Señor, hoy no vengo a pedirte que me hagas más fácil lo difícil; ni más dulce lo amargo; ni más sabroso lo soso; te pido que me hagas posible lo imposible. Porque amar al enemigo humanamente es imposible. Si, a pesar de todo, me lo pides y me lo exiges, es para que caiga en la cuenta de la necesidad que tengo de rezar. Ya nos habías dicho: “sin Mí no podéis hacer nada”. Y hoy vengo a Ti convencido de que yo no puedo perdonar a mi enemigo. Si un día puedo, te daré gracias por el milagro que me has hecho.
2.- Lectura reposada del Evangelio Mateo 5, 43-48
Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa vais a tener? ¿No hacen eso mismo también los publicanos? Y si no saludáis más que a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de particular? ¿No hacen eso mismo también los gentiles? Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial.
3.- Qué dice este texto bíblico.
Meditación-reflexión
En este evangelio el Señor nos manda “hacer lo posible y pedir lo imposible”. Lo posible es aceptar nuestros comportamientos. Y, dentro de ellos, está el no hacer daño a nadie, aunque sea nuestro enemigo; y el ayudarle si se encuentra en una situación límite y necesita nuestro apoyo. Pero no está en nosotros controlar nuestros sentimientos. Por eso es imposible el amar a nuestros enemigos. Si un día resulta que nos sale del corazón el quererlos es por puro don, por puro regalo tuyo. Y la oración llega hasta eso. Y es entonces cuando se nos concede la gracia de imitar a nuestro Padre Dios que manda el sol y la lluvia para todos. No puede haber satisfacción mayor que la de ver marcadas en nuestros rostros “las huellas del Padre”. El rostro de nuestro Padre Dios rezuma bondad, paz, ternura, serenidad, confianza. Con sólo mirarle nos hace buenos. Ojalá que, al tener en nosotros sus huellas, la gente se sienta incentivada a ser buena. El cristiano es un creador de vida. Donde hay odio, pone amor y donde hay discordia, paz. Sabemos que en Cristo Resucitado el hombre ha sido creado “creador”.
Dame un corazón que ame y entenderá lo que digo.
Preséntame un corazón inflamado en deseos, un corazón hambriento, un corazón que, sintiéndose solo y desterrado en este mundo, esté sediento y suspire por las fuentes de la patria eterna, preséntame un tal corazón y entenderá lo que digo. Si, por el contrario, hablo a un corazón frío éste nada sabe, nada comprende de lo que estoy diciendo. (S. Agustín Trat.del evangelio de Juan 26)
Palabra del Papa.
“Jesús nos dice dos cosas: primero, mirar al Padre. Nuestro Padre es Dios: hace salir el sol sobre malos y buenos; hace llover sobre justos e injustos. Su amor es para todos. Y Jesús concluye con este consejo: “Sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial”. Por lo tanto, la indicación de Jesús consiste en imitar al Padre en la perfección del amor. Él perdona a sus enemigos. Hace todo por perdonarles. Pensemos en la ternura con la que Jesús recibe a Judas en el huerto de los Olivos, cuando entre los discípulos se pensaba en la venganza. Jesús nos pide amar a los enemigos. ¿Cómo se puede hacer? Jesús nos dice: rezad, rezad por vuestros enemigos. La oración hace milagros; y esto vale no sólo cuando tenemos enemigos; sino también cuando percibimos alguna antipatía, alguna pequeña enemistad”. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 21 de junio de 2013, en Santa Marta).
4.- Qué me dice hoy a mí este texto evangélico ya meditado. (Guardo silencio)
5.- Propósito: En cada momento de este día debo reflejar el rostro del Padre Dios.
6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.
Señor, te agradezco que hoy, a través de tu palabra, me hayas hecho caer en la cuenta de una cosa muy sencilla: la oración no es una obligación, ni una norma, ni una manera de perder el tiempo, ni siquiera un lujo. La oración es una necesidad. De la misma indigencia que tengo para cumplir tus mandatos, nace en mí la necesidad de la oración.
lunes, 15 de junio de 2026
Lectio Divina: 15 de junio de 2026
“Habéis oído que se dijo…pero Yo os digo”

1.- Oración introductoria.
Señor, hoy necesito que me abras de par en par el oído interno, el oído del corazón, porque es una enormidad lo que me propones. No te limitas a decirme que yo no responda al mal con otro mal según la ley del talión, sino que responda al mal con bien. Esto me supera, no lo entiendo, y humanamente, hasta me parece injusto. Por eso, hoy más que nunca, necesito que venga sobre mí la gracia del Espíritu Santo para que pueda vislumbrar aquello que me es imposible captar con la razón.
2.- Lectura reposad del evangelio. Mateo 5, 38-42
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Habéis oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente. Pues yo os digo: no resistáis al mal; antes bien, al que te abofetee en la mejilla derecha ofrécele también la otra: al que quiera pleitear contigo para quitarte la túnica déjale también el manto; y al que te obligue a andar una milla vete con él dos. A quien te pida da, y al que desee que le prestes algo no le vuelvas la espalda.
3.-Qué dice el texto bíblico.
Meditación-reflexión
Aquí se habla de la ley del talión. Y, en aquel entonces, supuso un avance con relación a las costumbres de otros pueblos, ya que, con esta ley no se podía hacer al enemigo más daño que el que te había hecho él. No podía propasarse incentivado por el deseo de venganza. (Si alguien te ha hecho daño en un ojo, y te ha dejado tuerto, tú puedes dejarlo tuerto, pero nunca ciego). Hay que pensar que en esos momentos no existía la creencia de la vida futura. (Todo debía resolverse en esta vida). No había policías. La ley estaba dada para todos; incluso para el hijo del rey. Y, sobre todo, respondía al principio racional de “no hagas a otro lo que no quieres que te hagan a ti”. O si queréis, experimenta en tu propia carne lo que has hecho sufrir al hermano. Pero esta ley “razonable” no encaja con el programa de Jesús. Va más allá. Jesús parte del convencimiento de que el amor que Él nos trae y que Él está viviendo, tiene tanta fuerza que no hay mal que se le resista. Es como cuando sale el sol con fuerza y derrite la escarcha y la nieve. Por eso puede poner la otra mejilla, puede dar la ropa interior cuando sólo le piden la exterior, y puede caminar con la carga que le ha impuesto el soldado enemigo unas millas más que las que le pedía que hiciera con él. No se trata de un amor de igualdad, ni de un amor razonable, sino que se trata de un amor desinteresado, que inunda, desborda y lanza a unas metas insospechadas. Se trata de poner en práctica lo que nos dice San Pablo en Ro. 12,21: “No te dejes vencer por el mal; al contrario, vence el mal a fuerza de bien”.
San Juan en Éfeso, apenas podía ir a la Iglesia sino en brazos de sus discípulos. Y no podía decir muchas palabras en voz alta, no solía hacer otra exhortación que ésta: Hijitos, amaos unos a otros… Le dijeron: Siempre nos dices lo mismo: Porque éste es el precepto del Señor y eso solo es suficiente (San Jeronimo. Epístola a los gálatas, 3,6).
Palabra del Papa.
“Esta página evangélica se considera la carta magna de la no violencia cristiana, que no consiste en rendirse ante el mal -según una falsa interpretación de «presentar la otra mejilla»-, sino en responder al mal con el bien, rompiendo de este modo la cadena de la injusticia. Así, se comprende que para los cristianos la no violencia no es un mero comportamiento táctico, sino más bien un modo de ser de la persona, la actitud de quien está tan convencido del amor de Dios y de su poder, que no tiene miedo de afrontar el mal únicamente con las armas del amor y de la verdad. El amor a los enemigos constituye el núcleo de la «revolución cristiana», revolución que no se basa en estrategias de poder económico, político o mediático. La revolución del amor, un amor que en definitiva no se apoya en los recursos humanos, sino que es don de Dios que se obtiene confiando únicamente y sin reservas en su bondad misericordiosa. Esta es la novedad del Evangelio, que cambia el mundo sin hacer ruido. Este es el heroísmo de los «pequeños», que creen en el amor de Dios y lo difunden incluso a costa de su vida”. Benedicto XVI, 18 de febrero de 2007.
4.- Qué me dice hoy a mí este texto evangélico ya meditado. (Guardo silencio)
5.- Propósito. Hoy rezaré por la persona con la que me llevo mal. Y así ablandaré mi corazón y me prepararé para el encuentro.
6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.
Señor, te agradezco el haberme metido “mar adentro” en este terreno del amor. No voy a discutir contigo porque Tú lo has vivido antes de predicarlo. Te injuriaban, se mofaban de Ti, se divertían contigo, y, como respuesta, Tú les perdonabas y les excusabas. “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”. Tu grandeza de alma recrimina mi pequeñez; tu amor desbordante, mi mezquindad; tu amor misericordioso, mi miseria. Sólo mirando lo grande y maravilloso que Tú eres, caigo en la cuenta de lo pequeño y miserable que soy yo.
domingo, 14 de junio de 2026
Una Fe Viva que se Da Gratis
Una Fe Viva que se Da Gratis
- El diagnóstico actual: El Papa nos ha recordado esta misma semana que el sufrimiento humano, la soledad y la vulnerabilidad de quienes cruzan fronteras en busca de dignidad no nos pueden dejar indiferentes.
- La conversión de los ojos: Cambiaremos como Iglesia cuando empecemos a mirar a la gente de nuestro barrio, a nuestros jóvenes y a los marginados con los mismos ojos de ternura y misericordia con los que Cristo nos mira. No estamos llamados a juzgar o condenar al mundo, sino a sanar sus heridas.
- La urgencia del envío: “La cosecha es mucha y los trabajadores, pocos”. El Santo Padre nos ha pedido reavivar la comunión y el espíritu de acogida. La Iglesia en España no puede cruzarse de brazos ni lamentarse por la secularización; cada bautizado es un obrero enviado a los sembrados del mundo.
- Acciones concretas: El mandato del Reino de los cielos es claro: “Curen enfermos, resuciten muertos, limpien leprosos, echen demonios”. Hoy esto significa llevar esperanza al enfermo, restaurar la alegría del deprimido, integrar al excluido y romper las dinámicas de odio en nuestra sociedad.
- El peligro del cálculo: Vivimos en un mundo donde todo se compra, se vende o se mide por el interés personal. La fe rompe esa lógica mercantilista. San Pablo nos lo recuerda en la segunda lectura: “Dios nos demostró su amor en que, siendo nosotros todavía pecadores, Cristo murió por nosotros”. Dios nos amó primero sin exigirnos méritos previos.
- Nuestra respuesta: Si la gracia, el perdón y el amor de Dios los hemos recibido de forma completamente gratuita, no podemos ponerle precio a nuestra entrega. El Papa nos ha invitado a tejer redes de solidaridad y caridad; respondamos amando sin esperar nada a cambio.