/> PARROQUIA SAN PÍO X, LOGROÑO.

sábado, 19 de septiembre de 2026

II VÍSPERAS Domingo 20 de Septiembre de 2026

 

San Jerónimo Hermosilla y Aransay (19 de Septiembre)

 


Jerónimo Hermosilla y Aransay (Santo Domingo de la Calzada, La Rioja, España, 30 de septiembre de 1800[1] - Hai-Duong, Vietnam, 1 de noviembre de 1861[1]). Obispo santo y mártir dominico. Fue canonizado por la Iglesia católica como san Jerónimo Hermosilla en 1988.

Vida

Fue el menor de los nueve hijos de Agustín Julián Hermosilla y Sáenz y de Catalina Aransay, quienes disponían de pocos recursos. Su padre falleció teniendo él 10 años, por lo que su madre padeció penurias para sostener a la familia, trabajando como ama de llaves para el sacerdote, de quien Jerónimo sería su ayudante.[2] Viviría en la localidad de Cordovín entre 1809 y 1814.[3]

A los 15 años residió en el arzobispado de Valencia, donde servía su hermano Millán,[2] ingresando en el Seminario Diocesano de Valencia, donde sería cautivado por algunos de sus profesores Dominicos, pidiendo en 1819 su admisión en el Convento de Santo Domingo de Valencia, perteneciente a dicha orden.[2]

En 1820 se ve obligado a interrumpir sus estudios eclesiásticos para alistarse en las tropas del monarca Fernando VII. En 1823 al término del Trienio Liberal reanudó el noviciado en la orden dominica.

En 1824 se trasladó con otros compañeros a Manila, capital de Filipinas. Allí cursó estudios de teología y recibió el sacramento del Orden como presbítero en 1828.

En 1829 fue enviado a Tonkín en el norte del actual Vietnam como misionero, donde aprendería el lenguaje local y realizaría una labor docente con los catequistas locales y colaboraría con las religiosas dominicas.[2] Allí el 15 de mayo de ese año vivió la persecución y matanza que el emperador Minh Mang llevaba a cabo contra los cristianos. En 1841 fue nombrado obispo de Tonkin, tras el asesinato de Ignacio Clemente Delgado.[2] Jerónimo permaneció en el país trabajando en su labor evangelizadora en lugares aparentemente seguros. Desde 1858 se escondía en cuevas para no ser apresado, desde donde escribiría sus cartas de cautividad dirigidas a los católicos convertidos,[2] hasta ser capturado junto a Valentín de Berriochoa y Pedro Almató Ribera por las autoridades vietnamitas tras la traición de un soldado apóstata, por la persecución que el emperador Tu Duc había decretado contra los cristianos. Fue torturado en una jaula de 1,20 m de altura y decapitado junto a sus compañeros en Hai-Duong mediante espada en 1861.

Proceso de canonización

El 20 de mayo de 1906[1] fue beatificado por Pío X y el 19 de junio de 1988[1] canonizado por Juan Pablo II en la Plaza de San Pedro junto con otros mártires de Vietnam.

Veneración

En 1906, coincidiendo con su beatificación, la antigua capilla de San Jorge de la catedral de Santo Domingo de la Calzada, pasó a ser dedicada a Jerónimo, colocándose una imagen suya en el centro del retablo.[4]

El 19 de septiembre se honra su memoria en Santo Domingo de la Calzada, su localidad natal.

El tercer domingo de septiembre se celebra en Cordovín fiesta en su honor, con procesión con Danzas, desfile y concurso de carrozas populares.

Lecturas de la Misa en LENGUA DE SIGNOS: DOMINGO XXV del TIEMPO ORDINARIO (A)

 

Misa de hoy ⛪ Sábado 19 Septiembre de 2026, Padre Luis Fernando Palacio | Tele VID

 

LAUDES Y OFICIO DE LECTURAS Sábado 19 de Septiembre de 2026

 


Lecciones Bíblicas - Padre Arturo Cornejo ✔️ CURSO BÍBLICO POPULAR: 6. TÍTULOS O NOMBRES DE CADA LIBRO DE LA BIBLIA O TESTAMENTO

 

viernes, 18 de septiembre de 2026

COMPLETAS Viernes 18 de Septiembre de 2026

 

Domingo 25, tiempo ordinario: 20 de septiembre de 2026

 El choque de nuestros esquemas


¿Vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?

TEXTOS BÍBLICOS

1ª lectura: Is. 55, 6-9.                   

 2ª lectura: Fil. 1, 20-24.

EVANGELIO

San Mateo 20, 1-16:

Queridos hermanos y hermanas:
Si somos sinceros, la parábola que acabamos de escuchar en el Evangelio nos incomoda un poco. Nuestra mente humana, acostumbrada a las leyes del mercado, al esfuerzo y a la meritocracia, reacciona de inmediato: «Esto no es justo». Es la misma queja de los trabajadores de la primera hora, quienes, después de soportar el peso del día y el bochorno del sol, ven que los que solo han trabajado una hora reciben exactamente la misma paga.
Cualquier sindicato o tribunal laboral de nuestro mundo le daría la razón a los primeros trabajadores. Pero Jesús no nos está hablando de leyes laborales humanas; nos está revelando cómo funciona el corazón de Dios. Hoy, a través del profeta Isaías, el Señor nos lo advierte con total claridad: «Mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos son mis caminos». Dios no lleva una contabilidad como la nuestra. Su justicia no consiste en dar a cada uno según sus méritos, sino en dar a cada uno según su amor y su necesidad.
1. El dueño que sale a buscar a todos
El primer detalle hermoso de la parábola es la actitud del dueño de la viña. No se queda sentado en su oficina esperando a que los desempleados vayan a pedirle trabajo. Él mismo sale a la plaza. Y no sale una sola vez: sale al amanecer, a las nueve de la mañana, a las doce, a las tres de la tarde y, finalmente, a las cinco de la tarde, cuando el día ya se termina.
Este dueño es Dios, que tiene una urgencia divina por encontrarnos. La viña es el Reino, es una vida con sentido, es la Iglesia. Dios no se cansa de salir a buscar al ser humano. Sale a buscar al que lo conoce desde niño (los de la primera hora), pero también sale a buscar a aquel que ha pasado la vida perdido, desorientado o lejos de la fe, y que llega a la Iglesia a última hora.
Cuando el dueño pregunta a los de las cinco de la tarde por qué están allí ociosos, ellos responden algo desgarrador: «Porque nadie nos ha contratado». Cuántas personas a nuestro alrededor viven hoy con la sensación de que a nadie le importan, de que sus vidas no tienen valor o de que ya es demasiado tarde para cambiar. El mensaje de Jesús hoy es de una esperanza inmensa: Para Dios nunca es tarde. Nadie está descartado. Su llamada está activa hasta el último minuto de nuestra existencia.
2. El peligro del "ojo malo" ante la bondad divina
El conflicto de la parábola surge a la hora de pagar. Los que habían trabajado doce horas esperaban ganar más. Al recibir el denario acordado, murmuran. Y la respuesta del dueño de la viña toca el centro de nuestra fragilidad humana: «¿Vas a tener tú el ojo malo porque yo soy bueno?».
El "ojo malo" es la envidia. El problema de los primeros obreros no es que a ellos les hayan pagado menos de lo justo; su problema es que el dueño ha sido sumamente generoso con los últimos. En lugar de alegrarse porque los compañeros que estaban pasando necesidad ahora tienen un denario para alimentar a sus familias, se llenan de amargura.
A veces, como cristianos, corremos el riesgo de portarnos como los obreros de la primera hora. Nos creemos con "más derechos" en la Iglesia o ante Dios porque cumplimos los mandamientos, venimos a misa o colaboramos en la parroquia desde hace años. Y nos cuesta aceptar que alguien que ha vivido una vida alejada, al convertirse, reciba el mismo abrazo del Padre, la misma misericordia y la misma salvación. Olvidamos que estar en la viña desde el principio no es una carga pesada que merece un premio extra; ¡estar en la viña del Señor desde jóvenes es ya el mayor de los privilegios y la mayor de las alegrías!
3. Vivir desde la gratitud, no desde el contrato
San Pablo, en la segunda lectura, nos da la clave para entender esto. Él dice: «Para mí la vida es Cristo». Pablo no vive su fe como un contrato con Dios ("yo sufro por ti y tú me pagas con el cielo"). Él vive desde el amor y la gratuidad. Sabe que todo lo que tiene es un regalo.
Cuando entendemos que el amor de Dios no se compra, ni se merece, ni se gana a base de acumular puntos, nuestra vida cambia por completo. Dejamos de compararnos con los demás. Dejamos de mirar de reojo al hermano para ver si Dios lo bendice más o menos que a mí. El denario que el Señor nos paga a todos es el mismo: Él mismo, su gracia, su vida eterna y su amor incondicional. Y ese amor no se puede fraccionar; se da por entero tanto al que llegó primero como al que llegó al final.
Hermanos, que la Eucaristía de hoy nos cure del "ojo malo" de la envidia, del juicio y de la queja. Al salir hoy de la iglesia, miremos nuestra vida no con la mente del comerciante que calcula, sino con la mente del hijo que agradece.
Vayamos a casa con dos certezas en el corazón:
  1. Agradezcamos haber sido llamados a trabajar en su viña.
  2. Seamos canales de su generosidad, mirando con misericordia a los que todavía están en la plaza esperando que alguien los mire con amor y les recuerde que para Dios nunca es tarde.
Que así sea.

El Espejo de la Iglesia en La Rioja. 18 de septiembre de 2026

 


Hablamos con D. Víctor Manuel Jiménez. vicario de Pastoral de nuestra Diócesis, para conocer el Plan Diocesano de Pastoral de este nuevo curso. Además, escuchamos la catequesis del Papa y otras noticias de nuestra Iglesia local.

VÍSPERAS Viernes 18 de Septiembre de 2026

 

“Salió el sembrador a sembrar”

1.- Oración – Introductoria.

Señor, hoy quiero acercarme a tu evangelio con un corazón limpio, transparente, dúctil, maleable, como cera blanda donde se marquen bien tus palabras. Y te pido que la semilla de tu Palabra sea abundante. El buen sembrador nunca se cansó de sembrar. Yo también quiero sembrar, sembrar el mundo de paz, de bondad, de sencillez, de amor.

2.- Lectura reposada del evangelio Lucas 8, 4-15

En aquel tiempo, se le juntaba a Jesús mucha gente, y viniendo a él de todas las ciudades, dijo en parábola: Salió un sembrador a sembrar su simiente; y al sembrar, una parte cayó al borde del camino, fue pisada, y las aves del cielo se la comieron; otra cayó sobre terreno pedregoso, y después de brotar, se secó, por no tener humedad; otra cayó en medio de abrojos, y creciendo con ella los abrojos, la ahogaron. Y otra cayó en tierra buena, y creciendo dio fruto centuplicado. Dicho esto, exclamó: El que tenga oídos para oír, que oiga. Le preguntaban sus discípulos qué significaba esta parábola, y él dijo: A vosotros se os ha dado el conocer los misterios del Reino de Dios; a los demás sólo en parábolas, para que viendo, no vean y, oyendo, no entiendan. La parábola quiere decir esto: La simiente es la Palabra de Dios. Los del borde del camino, son los que han oído; después viene el diablo y se lleva de su corazón la Palabra, no sea que crean y se salven. Los del terreno pedregoso son los que, al oír la Palabra, la reciben con alegría; pero éstos no tienen raíz; creen por algún tiempo, pero a la hora de la prueba desisten. Lo que cayó entre los abrojos, son los que han oído, pero a lo largo de su caminar son ahogados por las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, y no llegan a madurez. Lo que en buena tierra, son los que, después de haber oído, conservan la Palabra con corazón bueno y recto, y dan fruto con perseverancia. 

3.- Qué dice el texto

Meditación-reflexión.

Ya hemos comentado en otro lugar que en las parábolas hay que distinguir tres etapas:

  1. a) La parábola tal y como fue dicha por Jesús.
  2. b) la parábola predicada por los apóstoles y discípulos (pensemos que desde la muerte de Jesús hasta que se escribe el primer evangelio de Marcos han pasado casi cuarenta años).
  3. c) La parábola tal y como la escribió el evangelista.

Normalmente las explicaciones de las parábolas son cosecha de la comunidad primitiva. ¿Qué quiso decir Jesús en esta parábola? En esta parábola, tal y como fue dicha por Jesús, hay que destacar:

  1. a) La postura del sembrador. “Salió el sembrador”. Salió con su juventud, su alegría, su canción por el monte, su entusiasmo, y “su semilla en el zurrón”. Un sembrador sin alegría, sin entusiasmo, sin valorar la semilla, no sirve para sembrar el evangelio.
  1. b) la abundancia de la semilla. El sembrador derrocha la semilla y lo deja todo sembrado: los caminos, las piedras, los espinos. Lo importante para Jesús es no cansarse de sembrar el bien. No dar nada por perdido. No decir nunca: de aquí no se puede sacar nada.
  1. c) Al final habrá una gran cosecha. En tiempo de Jesús una buena

cosecha daba el siete por uno. Pensar en un 30, 60 o 100 era inimaginable. Pero la cosecha es de Dios y es abundante. Lo nuestro es sembrar. El fruto se lo dejemos a Dios.

Palabra del Papa

“Para hablar de salvación, se recuerda aquí la experiencia de cada año que se renueva en el mundo agrícola: el momento difícil y fatigoso de la siembra, y la alegría tremenda de la recogida. Una siembra que se acompaña con las lágrimas, porque se tira lo que todavía se podría convertir en pan, exponiéndose a una espera llena de inseguridades: el campesino trabaja, prepara el terreno, esparce la semilla, pero, como tan bien ilustra la parábola del sembrador, no sabe dónde caerá esta semilla, si los pájaros se la comerán, si se echará raíces, si se convertirá en espiga. Esparcir la semilla es un gesto de confianza y de esperanza; es necesario el trabajo del hombre, pero luego se entra en una espera impotente, sabiendo que muchos factores serán determinantes para el buen resultado de la recogida y que el riesgo de un fracaso está siempre presente. […] En la cosecha todo se transforma, el llanto termina, deja su lugar a gritos de alegría exultante”. (Benedicto XVI, 13 de octubre de 2011).

4.- Qué me dice hoy a mí esta parábola ya meditada. (Silencio)

5.- Propósito. Desde que me levanto hasta que me acuesto no dejo de sembrar el bien, aunque no vea ningún fruto.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi

Gracias, Señor, por tu capacidad de escucha, por tu capacidad de espera, por tu capacidad de aguante, con nosotros. Jamás das nada por perdido. Jamás dices: de este no se puede esperar nada. Tú, Señor, siempre animando, apoyando, levantando. No te asustan nuestras caídas, nuestras demoras, nuestros cansancios, nuestros retrocesos. Siempre nos ofreces una nueva oportunidad. ¡Qué bueno eres siempre con nosotros! ¡Gracias!

LAUDES Viernes 18 de Septiembre de 2026

 

jueves, 17 de septiembre de 2026

Lecciones Bíblicas - Padre Arturo Cornejo ✔️ CURSO BÍBLICO POPULAR:5. ¿EN QUÉ PARTES SE DIVIDE LA BIBLIA?

 

“Le acompañaban los Doce, y algunas mujeres”

1.- Introducción.

Señor, te agradezco que hayas incorporado a la mujer a tu misión, a la construcción del Reino. En medio de un contexto  totalmente machista, Tú optaste a favor del feminismo de una manera clara y contundente. No tuviste prejuicios contra ellas, las defendiste del tabú de la sangre, las elevaste a la categoría de seres libres, capaces de escuchar tu palabra, y sobre todo, siempre las miraste con la mirada del corazón.

 2.- Lectura reposada del evangelio. Lucas 8, 1-3

En aquel tiempo, Jesús iba caminando por ciudades y pueblos, proclamando y anunciando la Buena Nueva del Reino de Dios; le acompañaban los Doce, y algunas mujeres que habían sido curadas de espíritus malignos y enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios, Juana, mujer de Cusa, un administrador de Herodes, Susana y otras muchas que les servían con sus bienes.

3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión

Es verdad que, a la hora de la primera creación, el protagonismo lo tuvo un hombre: Adán; pero en la segunda creación, Dios, a la hora de elegir un medio eficaz para entrar en el mundo, pensó  en clave femenina. Siempre me impresionan las palabras de Pablo: “Al llegar la plenitud del tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer” (Gal. 4,4). En el relato del evangelio de hoy Jesús fue  un osado. Sabía que “la mujer casada que acompañaba a los profetas era repudiada por su marido y era motivo suficiente para casarse con otra” (J. Jeremías). Pero Jesús rompe los esquemas sociales y culturales a la hora de optar por un auténtico feminismo, incluso incorporando a las mujeres a su propia misión evangelizadora. Y fue una mujer, María Magdalena,  la que dio a los discípulos la noticia de que Cristo había Resucitado. Fueron unos ojos de mujer los primeros que vieron el rostro del resucitado;  unos oídos de mujer los que escucharon el primer nombre pronunciado por Él: ¡María! Y unos labios de mujer los primeros que besaron los pies del nuevo Adán.

Palabra del Papa

“Es indudable que debemos hacer mucho más a favor de la mujer, si queremos dar más fuerza a la reciprocidad entre hombres y mujeres. Es necesario de hecho, que la mujer no solamente sea más escuchada, sino que su voz tenga un peso real, un prestigio reconocido en la sociedad y en la iglesia. El modo mismo con el cual Jesús ha considerado a las mujeres -el evangelio lo indica así- era un contexto menos favorable del nuestro, porque en esos tiempos la mujer era puesta en segundo lugar. Pero Jesús la considera de una manera que da una luz potente que ilumina un camino que lleva lejos, del cual hemos recorrido solamente un tramo. Aún no hemos entendido en profundidad cuales son las cosas que nos puede dar el genio femenino de la mujer en la sociedad. Tal vez haya que ver las cosas con otros ojos para que se complemente el pensamiento de los hombres. “Es un camino que es necesario recorrer con más creatividad y más audacia”. (Audiencia de S.S. Francisco, 15 de abril de 2015).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto ya meditado. (Silencio)

5.- Propósito: Dar gracias a Dios por habernos dado a María su madre por madre nuestra.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor Jesús, yo te agradezco que hayas sido tan valiente y no te haya importado incorporar a las mujeres a la misión de extender  a todas partes tu Reino. Y, de un modo especial, te agradezco que hayas querido venir a este mundo a través de una mujer llamada María. Ella es, como dice P Claudel,  “el sacramento de la ternura maternal de Dios”. Haz que sepamos empaparnos de esta ternura infinita.

VÍSPERAS Jueves 17 de Septiembre de 2026

 

Lecciones Bíblicas - Padre Arturo Cornejo ✔️ CURSO BÍBLICO POPULAR: 4. ¿CÓMO ESCRIBIR UNA CITA BÍBLICA? SIGNIFICADO DEL (. , -)

 

miércoles, 16 de septiembre de 2026

🎶 “Lágrimas de amor”, Basada en el Evangelio de Lucas 7,36-50

Tu fe te ha salvado, vete en paz

1.- Oración Introductoria.

Señor, hay escenas en el evangelio que son tan sublimes, tan tiernas, tan delicadas, que solamente han podido salir de Ti. La escena de este evangelio bastaría para reconocerte como Dios. Una persona humana es incapaz de inventar tanta grandeza, tanta delicadeza, tanta belleza. Tu mirada no se queda en lo superficial sino que es capaz de bucear en el fondo del ser humano y descubrir esa imagen de Dios en lo profundo del corazón. Tú, Señor, eres la mejor escuela de humanidad.

2.- Lectura reposada del Evangelio: Lucas 7, 36-50

En aquel tiempo un fariseo le rogó a Jesús que comiera con él, y, entrando Jesús en la casa del fariseo, se puso a la mesa. Había en la ciudad una mujer pecadora pública, quien al saber que estaba comiendo en casa del fariseo, llevó un frasco de alabastro de perfume, y poniéndose detrás, a los pies de él, comenzó a llorar, y con sus lágrimas le mojaba los pies y con los cabellos de su cabeza se los secaba; besaba sus pies y los ungía con el perfume. Al verlo el fariseo que le había invitado, se decía para sí: Si éste fuera profeta, sabría quién y qué clase de mujer es la que le está tocando, pues es una pecadora. Jesús le respondió: Simón, tengo algo que decirte. Él dijo: Di, maestro. Un acreedor tenía dos deudores: uno debía quinientos denarios y el otro cincuenta. Como no tenían para pagarle, perdonó a los dos. ¿Quién de ellos le amará más? Respondió Simón: Supongo que aquel a quien perdonó más. Él le dijo: Has juzgado bien, y volviéndose hacia la mujer, dijo a Simón: ¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y no me diste agua para los pies. Ella, en cambio, ha mojado mis pies con lágrimas, y los ha secado con sus cabellos. No me diste el beso. Ella, desde que entró, no ha dejado de besarme los pies. No ungiste mi cabeza con aceite. Ella ha ungido mis pies con perfume. Por eso te digo que quedan perdonados sus muchos pecados, porque ha mostrado mucho amor. A quien poco se le perdona, poco amor muestra. Y le dijo a ella: Tus pecados quedan perdonados. Los comensales empezaron a decirse para sí: ¿Quién es éste que hasta perdona los pecados? Pero Él dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado. Vete en paz.

3.- Qué dice el texto.

Meditación-Reflexión

Los protagonistas de esta escena son dos hombres y una mujer. El fariseo se recrea en recoger la basura y el estiércol del pasado de la pecadora para tirárselo a la cara: “Es una  prostituta”. En cambio a Jesús no le interesa para nada lo que ella ha sido sino  lo que ella está llamada a ser: “puede ser una santa”.

Es interesante la pregunta de Jesús al fariseo: ¿Ves esta mujer? Porque tú no la has visto. Sólo has visto sus pecados, su miseria, su pasado. Pero esta mujer es mucho más que todo eso. Esta mujer, desde que ha entrado en esta casa, no ha dejado de sorprenderme con mil detalles de afecto y de cariño: Me ha lavado los pies con un perfume exquisito. Y no lo ha derramado a cuentagotas, sino que ha roto el  frasco y me lo ha derramado del todo, sin reservarse nada. Y después me ha enjugado los pies con sus cabellos, con sus cabellos sí, con esos cabellos desmelenados que, en otro tiempo, han servido de atracción para otros hombres.

Esa mujer tiene un gran corazón; esa mujer con sus besos, su ternura, sus mil detalles, es una afrenta y acusación para ti que,  al entrar en tu casa, ni me has saludado, ni me has ofrecido agua para lavarme; eso que se hace en todas las casas con los invitados. Realmente has sido un grosero. Esa mujer ha demostrado mucho amor y por eso se le han perdonado sus muchos pecados. Una mirada superficial, llena de prejuicios, hunde para siempre a las personas. Una mirada limpia, profunda, creadora, positiva, las levanta y les hace crecer. En aquella casa entró una prostituta y salió una mujer. Una mujer con su dignidad perdida y ahora recuperada. Una mujer con la cabeza baja y ahora con la cabeza bien alta porque el mismo Dios le ha perdonado.

Palabra del Papa.

“Cada gesto de esta mujer habla de amor y expresa su deseo de tener una certeza indestructible en su vida: la de haber sido perdonada. ¡Esta es una certeza hermosísima! Y Jesús le da esta certeza: acogiéndola le demuestra el amor de Dios por ella, precisamente por ella, una pecadora pública. El amor y el perdón son simultáneos: Dios le perdona mucho, le perdona todo, porque «ha amado mucho»; y ella adora a Jesús porque percibe que en Él hay misericordia y no condena. Siente que Jesús la comprende con amor a ella, que es una pecadora. Gracias a Jesús, Dios carga sobre sí sus muchos pecados, ya no los recuerda. Porque también esto es verdad: cuando Dios perdona, olvida. ¡Es grande el perdón de Dios! Para ella ahora comienza un nuevo período; renace en el amor a una vida nueva”.  (Homilía de S.S. Francisco, 13 de marzo de 2015).

4.- Qué me dice hoy a mí esta palabra ya meditada. (Guardo silencio)

5.-Propósito. Hoy me fijaré sólo en lo bueno y positivo de las personas con las que me relacione.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, al terminar esta oración, me quedo impresionado por tu gran amor, por tu gran misericordia. Tú no quieres que miremos las miserias y los pecados de los demás, para humillarles, para hundirles, para despreciarles. Tú quieres que nos miremos unos a otros con ese inmenso amor con que nos amas Tú.  El día que nos creamos de verdad lo que Dios nos ama, ese será el día más bonito para nosotros. Y a eso te refieres  Tú, Jesús, cuando nos hablas del evangelio como una buena noticia.

Lecciones Bíblicas - Padre Arturo Cornejo ✔️ CURSO BÍBLICO POPULAR: 3. ¿CÓMO SE BUSCA UN LIBRO, CAPÍTULO Y VERSÍCULO EN LA BIBLIA?

 

Santos Cornelio y Cipriano, testigos de la fe cristiana del siglo III

 


Cada 16 de septiembre, la Iglesia Católica celebra juntos a San Cornelio, papa y mártir, y San Cipriano, obispo y mártir, dos grandes testigos de la fe cristiana del siglo III.
San Cornelio fue elegido papa alrededor del año 251, en un momento especialmente difícil para la Iglesia. Una de las grandes controversias de su pontificado fue la cuestión de los cristianos que habían renunciado a la fe durante las persecuciones y después querían regresar a la comunión de la Iglesia. Cornelio defendió, junto con otros obispos, la posibilidad de reconciliar a estos cristianos arrepentidos mediante la penitencia. Se opuso así al rigorismo de Novaciano, quien sostenía que ciertos pecados graves cometidos después del Bautismo no podían ser perdonados por la Iglesia. San Cipriano, obispo de Cartago, fue uno de los principales defensores de esta posición. A través de sus cartas y escritos, sostuvo la importancia de la unidad de la Iglesia y de la reconciliación de los pecadores arrepentidos. Ambos compartieron una profunda amistad espiritual, aunque vivieron su ministerio en lugares diferentes. Cornelio murió desterrado y posteriormente fue reconocido como mártir. Cipriano también sufrió la persecución y finalmente fue condenado a muerte en Cartago en el año 258. La Iglesia los celebra juntos porque su testimonio quedó unido por la defensa de la fe, la unidad de la Iglesia y la misericordia de Dios. Santos Cornelio y Cipriano, pastores fieles de la Iglesia, ayúdennos a permanecer unidos en la fe y a confiar en la misericordia de Dios. Danos fortaleza para defender la verdad y caridad para recibir al pecador arrepentido. Amén.