/> PARROQUIA SAN PÍO X, LOGROÑO.

miércoles, 2 de septiembre de 2026

 

“Jesús se sentó y enseñaba a la gente desde la barca”.

1.- Oración Introductoria.

Señor, en este evangelio, lo único que me pides es que yo me fíe de Ti, como lo hizo Pedro. Muchas veces nos toca echar las redes al mar y no conseguimos absolutamente nada. Y viene el desánimo, la tristeza, la duda de si estaremos en la verdad. Lo que importa es echar las redes “en el nombre del Señor”. Y fiarnos plenamente de Ti, Jesús.

2.- Lectura reposada del Evangelio.  Lucas 5, 1-11

Estaba Jesús en cierta ocasión a orillas del lago de Genesaret, y de repente se juntó un gentío para oír la palabra de Dios. Vio entonces dos barcas a la orilla del lago; los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió a una de las barcas, que era de Simón, y le pidió que la separara un poco de tierra. Se sentó y enseñaba a la gente desde la barca. Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: «Rema hacia dentro del lago y echa las redes para pescar». Simón respondió: «Maestro, estuvimos toda la noche intentando pescar, sin conseguir nada; pero, sólo porque tú lo dices, echaré las redes». Lo hicieron y capturaron una gran cantidad de peces. Como las redes se rompían, hicieron señas a sus compañeros de la otra barca para que vinieran a ayudarlos. Vinieron y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se postró a los pies de Jesús diciendo: «Apártate de mí, Señor, que soy un pecador». Pues tanto Pedro como los que estaban con él quedaron asombrados por la cantidad de peces que habían pescado; e igualmente Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Entonces Jesús dijo a Simón: «No temas, desde ahora serás pescador de hombres». Y después de arrimar las barcas a tierra, dejaron todo y lo siguieron.

3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión.

“Rema mar adentro”. Estas palabras resuenan con fuerza en nuestro contexto actual. Vivimos en un mundo donde la superficialidad, la inmediatez y el miedo al riesgo parecen dictar el ritmo de nuestras decisiones. Jesús nos invita, como a Pedro, a salir de la orilla segura, de nuestras rutinas y certezas, y adentrarnos en lo desconocido, allí donde nuestra autosuficiencia no alcanza.

Con esta bella imagen de la barca, el Señor nos habla de los elementos necesarios para un auténtico seguimiento de Jesús.

1) Jesús provoca una situación absurda. Él sabe muy bien que la pesca se hace de noche y no de día. Pero, en nombre de Jesús, Pedro echa las redes de día en el mismo sitio en que no había pescado nada de noche. Y las redes se rompían de la gran cantidad de peces.  ¿Qué pretende el Señor? Que nos fiemos de su Palabra.

2.) Humildad. Pedro al ver el milagro y comprobar que Jesús es Dios, tiende a retirarse. No es que quiera irse, sino retirarse en gesto de humildad. Pedro cae en la cuenta de que Jesús es Dios. Y dice: No merezco estar con este hombre tan maravilloso. Es demasiado para mí.

3) Jesús le quita el miedo. ¡No tengas miedo! El que está con Jesús no tiene miedo a nada ni a nadie. Jesús es “el quita miedos”.

4) Le da una tarea: ser pescador de hombres. Y esta es la bonita tarea de la vocación cristiana: recuperar al hombre en su integridad. Dejar que los hombres sean plenamente hombres y no poco-hombres; o medio-hombres. Lo mismo al hablar de las mujeres. El evangelio nos humaniza. El que está cerca de Jesús está cerca del hombre ideal, del modelo perfecto de hombre.

Palabra del Papa

“Los mismos demonios confesaban que Jesús era el ‘Hijo de Dios’, pero como los doctores de la Ley y los malos fariseos no tenían la capacidad de asombrarse, estaban cerrados en su autosuficiencia, en su soberbia. Pedro reconoce que Jesús es el Mesías, pero confiesa que es un pecador. Los demonios llegan a decir la verdad sobre él. Mientras que los doctores de la Ley si bien dicen es inteligente, es un rabino capaz, hace milagros, no dicen somos soberbios, somos autosuficientes, somos pecadores. La incapacidad de reconocerse pecadores les aleja de la verdadera confesión de Jesucristo. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 3 de septiembre de 2015, en Santa Marta).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto ya meditado. (Silencio)

5.- Propósito. Durante todo el día pensaré quién es ese Jesús que me ha llamado. ¿Sé valorar lo que llevo entre manos? ¿Caigo en la cuenta de lo maravilloso que es trabajar con Jesús?

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, perdóname. Hasta ahora no he caído en la cuenta de que el estar contigo, el trabajar por el reino, es lo más grande que me ha podido pasar en la vida. Y lo veo lo más normal. Yo hoy también te digo con Pedro: No merezco estar contigo. Eres demasiado para mí. Yo te prometo el estar siempre asombrándome de Ti, fiándome de Ti, y sintiéndome muy orgulloso de la bonita tarea que me has encomendado: la de ser pescador de hombres.

🎶 “Para eso ha sido enviado”, Basada en el Evangelio de Lucas 4,38-44

“Al hacerse de día, salió y se fue a un lugar solitario”

1.-Oración introductoria.

Hoy me llama la atención que Jesús, cuando todo el mundo le está buscando, está orando al Padre en los lugares solitarios. A Jesús todo el mundo le busca. Y ¿Por qué a nosotros nos buscan tan poco? La gente busca a Jesús porque “está lleno de Dios”. Jesús lleva algo especial. Se le nota en los ojos brillantes, en su palabra cercana, en su semblante fascinante. Tal vez debemos aprender algo importante: Lo primero de todo, antes de hacer cualquier cosa, la primera cita del día, la debemos tener con Dios.

2.- Lectura reposada del Evangelio: Lucas 4, 38-44

En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, entró en la casa de Simón. La suegra de Simón estaba con mucha fiebre, y le rogaron por ella. Inclinándose sobre ella, conminó a la fiebre, y la fiebre la dejó; ella, levantándose al punto, se puso a servirles. A la puesta del sol, todos cuantos tenían enfermos de diversas dolencias se los llevaban; y, poniendo él las manos sobre cada uno de ellos, los curaba. Salían también demonios de muchos, gritando y diciendo: Tú eres el Hijo de Dios. Pero Él, conminaba y no les permitía hablar porque sabían que Él era el Cristo. Al hacerse de día, salió y se fue a un lugar solitario. La gente le andaba buscando y, llegando donde Él, trataban de retenerle para que no les dejara. Pero Él les dijo: También a otras ciudades tengo que anunciar la Buena Nueva del Reino de Dios, porque a esto he sido enviado. E iba predicando por las sinagogas de Judea.

3.- Qué dice el texto.

«También tengo que»… este «también tengo que» que pronunciaste con tus palabras me ilumina del todo.  En verdad llevaste una vida de ininterrumpida entrega, de inmolación sin tregua, de continuo sacrificio. Contemplo y vuelvo a contemplar tu vida y no veo sino un corazón dedicado a amar, a servir, a curar. Paro jamás te olvidaste de orar ante el Padre.

Este texto de Lucas, que es común a Marcos (1,21-39) y a Mateo (8, 14-17) ha debido tener un interés especial en la comunidad primitiva ya que se trata de una “jornada-modelo”, es decir, de lo que solía hacer Jesús en un día ordinario. Y se destaca la oración: “Al hacerse de día, salió y se fue a un lugar solitario”.  Lo primero que hacía Jesús, en una jornada cualquiera, era rezar. Con el estreno del primer rayo de luz, con el estreno de la brisa mañanera, estrenaba su diálogo amoroso con el Padre en un lugar solitario. Jesús, antes de comenzar la misión, incluso cuando “todos le buscan” necesita estrenar la ternura y el cariño de su Padre. No necesita ir al templo de Jerusalén, ni siquiera orientar su mirada al Templo, sino que “en el silencio”, “en la soledad”, siente una abrasadora cercanía de su Padre. Esto le hará mantenerse durante toda la jornada con paz, con gozo interior, con deseos inmensos de servir a los hombres “sus hermanos”.  “A la puesta del sol, todos los que tenían enfermos los llevaban”. Jesús trabajaba “de sol a sol”. Pero la caricia del sol de la mañana le mantenía fresco hasta el trabajo fatigoso del sol de la tarde. Entre los enfermos sanados estaba la suegra de Pedro. El Señor iba imponiendo las manos sobre cada uno de los enfermos hasta el punto de que se le hace de día sanando uno por uno ¿No podía haber hecho una sanación general? Él coge también de la mano a la suegra de Pedro para curarla.

El Señor quiere tener una relación personal conmigo. Una relación de Tú a tú, conmigo, relación de intimidad, de corazón a corazón.

Se inclinó a ella” como gesto cariñoso para hablar con ella, interesarse por su salud, y después hacer el milagro. La suegra de Pedro, una vez curada, se puso a servirles. La salud es para hacer el bien a los demás, para servirles mejor.

Palabra del Papa

“Señor, no me cansaré de repetirlo y te doy gracias por sostenerme en esta ilusión: te pido un corazón semejante al tuyo, que sepa estimar las cosas con tu percepción, que sepa apreciar las situaciones con tu espíritu, mirar a las personas con tu perspectiva. Dame un corazón que antes se canse de vivir para sí mismo, que de entregarse a los demás. Hazme un corazón sencillo, que no entienda de egoísmos, de «mi tiempo», de los «yo quisiera que», «me gustaría más», «preferiría mejor»… hazme un corazón cuya única ilusión sea amar, sea dar, entregarse, dar testimonio verdadero del Amor. Dame un corazón valiente, que sepa superar los miedos o sobrellevarlos, puesta la confianza en Ti. Un corazón que viva bajo la tensión del darse antes que la del buscarse. Dame un corazón que en entregarse totalmente encuentre su único descanso. Dame un corazón humilde, que sepa aprender de los demás, maravillarse, alegrarse, entristecerse, acompañar y elevar a todos hacia tu Amor. (Homilía de S.S. Francisco, 24 de marzo de 2016).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto que acabo de meditar. (Silencio) 

5.- Propósito: Hoy, antes de hacer nada, iré a orar.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor-Dios mío, me quedo cada día más impresionado de la persona de Jesús, tu Hijo amado. Su jornada es “de sol a sol” y no se cansa.  Su secreto es la oración a ti, Padre Dios. Le acompañas durante todo el día. ¿Cuándo aprenderé yo a relativizar las cosas y dar más importancia a Dios que a todo lo que hago? Sólo desde Dios puedo ir a evangelizar. Lo mío huele a viejo, a cansado, a repetido. En la predicación de Jesús siempre había un impacto de frescura y novedad.

martes, 1 de septiembre de 2026

1 Sep 20261 de septiembre: Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación

 El Papa invita durante este mes de septiembre, a rezar «Por el cuidado del agua»


El agua es un don sagrado que sostiene la vida. En ella reconocemos un signo de la generosidad de Dios: calma la sed, fecunda la tierra y, en el Bautismo, se convierte en símbolo de su gracia renovadora. Cuidar el agua es también una forma de custodiar la vida y de reconocer que este recurso pertenece a todos, sin distinción.
El Papa León, en su intención de oración para septiembre, nos invita a rezar por el cuidado del agua, para que aprendamos a valorarla con gratitud, justicia y sobriedad, y para que sepamos defender el derecho de cada hermano y hermana a beber sin desigualdad No estás solo: al rezar te unes a millones de personas de la Red Mundial de Oración del Papa que, desde cada rincón del mundo, oran por los desafíos de la humanidad y de la misión de la lglesia. — En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. Señor de la Vida, Tú nos diste el don del agua, fuente de fecundidad, frescura y esperanza. Ella calma la sed, fecunda la tierra y limpia las heridas. Te damos gracias porque también ella es símbolo de tu gracia y de tu amor que nos renueva por medio del Bautismo. Hoy te pedimos que nos enseñes a custodiarla con gratitud, justicia y responsabilidad. Te pedimos perdón por haberla convertido en mercancía, olvidando que es un regalo universal, un derecho sin fronteras, destinado a todos tus hijos. Vemos con dolor a tantos hermanos y hermanas que no tienen agua limpia, que caminan kilómetros para encontrarla, que enferman por su escasez. Que tu Espíritu nos transforme en peregrinos de lo esencial, capaces de vivir con sobriedad, denunciando el derroche y la contaminación, defendiendo el derecho de cada hermano y hermana a beber sin miedo, sin desigualdad. Haz que nuestro cuidado del agua sea signo de amor al Creador y compromiso con la vida de los más pobres, educando nuevas generaciones que valoren y protejan los recursos de la Tierra. Amén.

lunes, 31 de agosto de 2026

Lectio Divina: 1 de septiembre de 2026

“Quedaron asombrados de su doctrina”

1.- Oración Introductoria.

Señor, hoy en este evangelio, me sorprende que seas tan admirado. Tienes algo íntimo, profundo, inefable, misterioso para aquellas personas de tu pueblo. Y me pregunto, ¿por qué hoy, en nuestra vieja Europa, ya no eres admirado, ni tenido en cuenta, y, en algunos casos, eres rechazado? Tú, Señor, eres el mismo. Pero nosotros, tus seguidores, somos distintos. No te seguimos con interés, con entusiasmo, con alegría, con convencimiento. Ayúdanos a cambiar.

2.- Lectura reposada del evangelio. Lucas 4, 31-37

En aquel tiempo, Jesús bajó a Cafarnaúm, ciudad de Galilea, y los sábados les enseñaba. Quedaban asombrados de su doctrina, porque hablaba con autoridad. Había en la sinagoga un hombre que tenía el espíritu de un demonio inmundo, y se puso a gritar a grandes voces: ¡Ah! ¿Qué tenemos nosotros contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres tú: el Santo de Dios. Jesús entonces le conminó diciendo: Cállate, y sal de él. Y el demonio, arrojándole en medio, salió de él sin hacerle ningún daño. Quedaron todos pasmados, y se decían unos a otros: ¡Qué palabra es ésta! Manda con autoridad y poder a los espíritus inmundos y salen. Y su fama se extendió por todos los lugares de la región.

3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión.

No cabe duda que la clave de lectura de este evangelio está en la palabra “asombro”. Aparece al principio cuando se trata “de la doctrina” y al final “después de una curación”. “Se admiraban de la doctrina de Jesús porque hablaba con autoridad”. Había en Jesús una coherencia entre lo que decía y lo que hacía. La autoridad no le venía de lo que “sabía” sino de lo que “vivía”.  Su vida irreprochable confirmaba sus palabras. Por otra parte, no se limitaba a predicar, sino a “sanar”. Ciertamente Jesús era un “sanador”. Al demonio bien lo podríamos clasificar como el “deshumanizador de la persona”. Intenta favorecer todo aquello que hace que “el hombre sea menos hombre” y “la mujer menos mujer”. Podemos poner una lista: violencia, guerra, alienación, droga, sida etc. Jesús lucha contra el mal, le conmina, le hace callar, y lo quita del medio.

Y esa hermosa tarea de sanar, cuidar, proteger la vida humana con palabras de esperanza, es la que debemos realizar los cristianos de nuestro tiempo. Sólo así se puede “extender su fama por todos los lugares”, como le ocurrió a Jesús.

La sola presencia de Cristo debía de imponer y eso es a lo que debemos aspirar, a estar tan unidos a Él que nuestra vida sea un reflejo de la vida de Cristo, debemos tener esa autoridad en nuestra propia vida y eso se consigue con una coherencia y unidad en todo, no podemos decir una cosa y hacer otra, sino que hablamos de lo que vivimos, porque vivimos unidos al Señor.

Palabra del Papa

“A su enseñanza, que despierta la admiración de la gente, sigue la liberación de «un hombre poseído por un espíritu inmundo» que reconoce en Jesús «al santo de Dios», es decir, al Mesías. En poco tiempo, su fama se extendió por toda la región que Él recorre anunciando el Reino de Dios y curando a los enfermos de todo tipo: palabra y acción. San Juan Crisóstomo nos hace ver cómo el Señor «alterna el discurso en beneficio de los oyentes, en un proceso que va de los prodigios a las palabras y pasando de nuevo de la enseñanza de su doctrina a los milagros». La palabra que Jesús dirige a los hombres abre inmediatamente el acceso a la voluntad del Padre y a la verdad propia. No les sucedía así, sin embargo, a los escribas, que debían esforzarse en interpretar las Sagradas Escrituras con innumerables reflexiones. Además, a la eficacia de la palabra, Jesús unía la de los signos de liberación del mal. Benedicto XVI, 29 de enero de 2012.

4.- Qué me dice hoy a mí esta palabra que acabo de meditar. (Silencio).

5.-Propósito. Hoy me dedicaré todo el día a ser lo que soy, lo que estoy llamado a ser.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor Dios mío, al acabar hoy mi oración, quiero darte gracias por Jesús, tu Hijo Amado. Sin Él, estaríamos solos y totalmente despistados, es decir, fuera de pista. Él es “el camino” que conduce a todas las personas a la plena realización. Ojalá la gente caiga en la cuenta de que allá donde hay un cristiano de verdad, ahí hay un hombre cabal. Una mujer cabal.

🎶 “Hoy se cumple”, Basada en el Evangelio de Lucas 4,16-30

“He sido enviado a proclamar un año de gracia del Señor”

1.- Oración Introductoria.

Señor, vengo a la oración con el corazón abierto de par en par. Ciertamente, “tus caminos no son nuestros caminos”. Tus caminos son anchos, tus miras son grandiosas, tus proyectos de salvación son inabarcables. Los caminos de los hombres son estrechos y mezquinos. Tú quieres la salvación para todos y no para unos pocos; Tú quieres que el amor y la gracia se apoderen de la ira y la venganza. Gracias, Señor.

2.- Lectura reposada del evangelio: Lucas 4, 16-30

En aquel tiempo fue Jesús a Nazaret, donde se había criado y, según su costumbre, entró en la sinagoga el día de sábado, y se levantó para hacer la lectura. Le entregaron el volumen del profeta Isaías y desenrollando el volumen, halló el pasaje    donde estaba escrito: El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para     anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los           cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor. Enrollando el volumen lo devolvió al ministro, y se sentó. En         la sinagoga todos los ojos estaban fijos en Él. Comenzó, pues, a decirles: Esta Escritura, que acabáis de oír, se ha cumplido hoy. Y todos daban testimonio de Él y     estaban admirados de las palabras llenas de gracia que salían de su boca. Y decían: ¿No es éste el hijo de José? Él les dijo: Seguramente me vais a decir el refrán:           Médico, cúrate a ti mismo. Todo lo que hemos oído que ha sucedido en Cafarnaúm,      hazlo también aquí en tu patria. Y añadió: En verdad os digo que ningún profeta es bien recibido en su patria. Os digo de verdad: Muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando se cerró el cielo por tres años y seis meses, y hubo gran hambre     en todo el país; y a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda de Sarepta de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, y ninguno de ellos fue purificado sino Naamán, el sirio. Oyendo estas cosas, todos los de la sinagoga se llenaron de ira; y, levantándose, le arrojaron fuera de la ciudad, y le llevaron a una altura escarpada del monte sobre el cual estaba edificada su ciudad, para despeñarle. Pero Él, pasando por medio de ellos, se marchó.

3.- Qué dice el texto.

Meditación-Reflexión.

Me impresionan mucho las últimas palabras de este relato evangélico: ”Le llevaron a       una altura escarpada del monte… para despeñarle”. ¿Por qué quieren despeñarle? ¿Qué crimen ha cometido? ¿Qué es lo que no le toleran los judíos?

1) Ha hecho una lectura a-patriótica. Ha hablado bien de un extranjero: Naamán el Sirio, que fue curado en territorio de Israel. Y de una viuda de Sarepta, fuera del territorio judío. Y es intolerable que Yavé, el Dios de los judíos, sea también Dios de otros pueblos paganos.

2) Y más insoportable todavía es que no haya citado el texto de Isaías completo. En efecto, Is. 61,1 dice: “Año de gracia, año de venganza de nuestro Dios”. Y Jesús sólo ha hablado de la gracia y ha omitido la venganza; y naturalmente, esto era imperdonable. Hay que despeñar a Jesús porque ¿dónde vamos con un Dios que sólo habla de gracia, de perdón, de misericordia, de ternura, de comprensión?, ¿Dónde vamos con un Dios que no castiga?, ¿Dónde vamos con un Jesús que, al pretender defenderlo Pedro con la espada, le dice: “Mete la espada en la vaina porque el que a hierro mata a hierro muere”? (Mt. 26,52). Algunos decían del Papa Francisco: ¿Dónde vamos con un papa que ni siquiera se atrevió a juzgar a los homosexuales? ¿Dónde va la Iglesia con un Papa que se abrazaba con judíos y musulmanes?

“Él quiere llenar la pobreza del mundo con el tesoro del Evangelio. Él quiere devolver la vista a quien se siente a oscuras. Él quiere poner en libertad a todos los oprimidos y cautivos por el error y el pecado. A todos nos cuesta reconocernos limitados e imperfectos, pero podemos tener plena confianza delante del mejor Amigo. Abramos nuestro corazón a Él y compartamos con Cristo cuáles son nuestras pobrezas, nuestros puntos de oscuridad y confusión, aquello que nos oprime o esclaviza, impidiéndonos ser libres para amar a Dios y a nuestros hermanos. Si Él quiere y puede salvarnos, ¿por qué no darle la oportunidad de hacerlo”? (H. Javier Castellanos)

Palabra del Papa

“Después de una primera reacción positiva, alguno movido por la polilla de la envidia         comenzó a decir: ¿Dónde estudió éste? ¿No es el hijo de José? Y nosotros conocemos   a toda su familia, ¿y en qué universidad estudió? Entonces pretendían que le hiciera un       milagro: solamente después habrían creído. Entonces comenzaron a empujarlo para           tirarlo por un barranco por celos, por envidia.  Pero no se trató de un evento de hace       dos     mil años atrás, esto sucede cada día, cada vez que se acoge a alguien hablando      bien el primer día y después siempre menos, hasta llegar a la habladuría, casi       hasta desollarlo.    Quien en una comunidad habla contra un hermano acaba por querer           asesinarlo…Para que haya paz en una comunidad, en una familia o en un país, en el    mundo, tenemos que empezar a estar con el Señor. Porque donde está el Señor no hay envidia, no hay criminalidad, no hay celos, hay hermandad. Pidamos esto al         Señor: nunca asesinar al           prójimo con nuestra lengua y estar con el Señor, como    estaremos todos nosotros en el        cielo. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 2 de septiembre   de 2013, en Santa Marta).

4,.- Qué me dice hoy a mí esta palabra que acabo de meditar. (Silencio).

5.- Propósito: En este día sólo hablaré palabras de bondad, de ternura, de misericordia.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, hoy te doy infinitas gracias porque acabo de entender un poco más el evangelio. El evangelio es maravilloso. Me habla de un Dios que es “Abbá” Papá y quiere que mis relaciones con Él sean las de un niño con su papá. Quiero quitar de mi corazón todos los miedos, las angustias, las preocupaciones. No para abusar de ese cariño de Dios sino, al contrario, para darle gracias por tanto derroche de amor y verme impulsado a obrar siempre el bien con alegría y generosidad.

domingo, 30 de agosto de 2026

Lecturas de la Misa en Lenguaje de signos: DOMINGO XXII del TIEMPO ORDINARIO (A)

 

DOMINGO 30 de AGOSTO 2026 🎶 "Toma tu Cruz y ven... sígueme" 🎶 Evangelio de San Mateo 16, 21-27

 

🎶 "Toma tu Cruz y ven... sígueme" 🎶 Evangelio de San Mateo 16, 21-27
Jesús habló de su camino, de Jerusalén y del dolor; dijo que habría sufrimiento, pero después, resurrección. Pedro quiso detenerlo, no entendía aquel sendero; Jesús miró su corazón y le habló con amor sincero. «No pienses como los hombres, mira el plan de mi Padre Dios; quien pretenda salvar su vida, la perderá lejos de Dios». Y llamó a sus discípulos: «Si me quieres acompañar, toma tu cruz cada día y aprende conmigo a caminar». Toma tu cruz y ven conmigo, no tengas miedo de avanzar; si entregas tu vida por Cristo, una vida nueva hallarás. ¿De qué te sirve ganar el mundo, si tu alma vas a perder? Más vale perderlo todo que sin Cristo amanecer. Hay caminos que prometen una vida sin ningún dolor; te ofrecen gloria y riquezas, pero no llenan el corazón. Puedes tener cuanto quieras, puedes llegar hasta el final; pero si pierdes tu alma, ¿qué tesoro quedará? La cruz no es final ni derrota, es camino hacia la verdad; quien camina junto a Cristo encuentra su libertad. Cada lágrima ofrecida, cada entrega hecha con amor, se transforma en una semilla cuando la recibe el Señor. Tal vez hoy llevas una cruz que no quisieras cargar; pero Cristo va contigo, no te dejará caminar en soledad. No siempre entiendes el camino, ni comprendes dónde va; pero quien confía en Cristo sabe que no se perderá. No busques una vida fácil, busca una vida con verdad; porque el que entrega su vida en Cristo la encontrará. Toma tu cruz y ven conmigo, no tengas miedo de avanzar; si entregas tu vida por Cristo, una vida nueva hallarás. ¿De qué te sirve ganar el mundo, si tu alma vas a perder? Más vale perderlo todo que sin Cristo amanecer. Toma tu cruz, camina conmigo, yo nunca te voy a abandonar; quien pierda su vida por Cristo, para siempre la encontrará. Toma tu cruz... ven conmigo; toma tu cruz... y sígueme; lo que parece una derrota, en mis manos renacerá otra vez.

Domingo 22, tiempo ordinario: 30 de agosto de 2026

 

El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga.

INTRODUCCIÓN

Pedro, que acababa de ser reconocido como la «roca» del grupo, es llamado ahora «piedra» de tropiezo, incluso «Satanás», es decir, «adversario» diabólico. Había contestado bien –estaba en la ortodoxia-, pero en su seguimiento efectivo se hallaba diametralmente opuesto al Maestro. No pocas veces, los cristianos hemos podido pensar que la fe se ventilaba en creer lo que dice el Catecismo de la Iglesia Católica, sin preocuparnos de que nuestra vida se ajustara a las actitudes y valores del Evangelio.

TEXTOS BÍBLICOS DEL DÍA

1ª lectura: Jer. 20, 7-9                      2ª lectura: Ro. 12, 1-2.

Lectura del santo evangelio según san Mateo (16,21-27)

En aquel tiempo, empezó Jesús a explicar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día. Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo: “¡No lo permita Dios, Señor! Eso no puede pasarte.» Jesús se volvió y dijo a Pedro: «Quítate de mi vista, Satanás, que me haces tropezar; tú piensas corno los hombres, no como Dios.» Entonces dijo Jesús a sus discípulos: «El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Si uno quiere salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí la encontrará. ¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida? ¿O qué podrá dar para recobrarla? Porque el Hijo del hombre vendrá entre sus ángeles, con la gloria de su Padre, y entonces pagará a cada uno según su conducta.»

REFLEXIÓN

El seguimiento, es muy importante en todos los evangelios. Se trata de abandonar cualquier otra manera de relacionarse con Dios y con los demás, y entrar en la dinámica espiritual que Jesús manifiesta en su vida. Es identificarse con Jesús en su entrega total a los demás, sin buscar para sí nada que pueda oler a poder o gloria. Es hacer un viaje fantástico del yo al Tú; de mi “yo” al “Tú” de Jesús.

1.– Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo. Y Pedro recibe de Jesús las palabras más duras, las que no dirigió nunca ni a sus enemigos. ¿Por qué? Este texto hay que relacionarlo con las tentaciones de Jesús.  Todas comienzan de la misma manera: “Si eres Hijo de Dios…” Si eres hijo de Papá-Dios, ¿Por qué no conviertes las piedras en pan? ¿Por qué no te tiras del alero del Templo?  ¿Por qué te empeñas en vivir “como hombre” y no vives como Dios?  Es una tentación que persiguió a Jesús a lo largo de su vida. En realidad, Jesús nos hubiera salvado lo mismo “muriendo tranquilamente en su cama”. ¿Por qué tuvo que morir en la Cruz? Y ahí nos perdemos. Solamente nos queda el “abismarnos en un Misterio de Amor”. “Nadie ama más al amigo que el que da la vida por Él” (Juan 15,13).

2.- “El que quiera venirse conmigo, que cargue con su cruz y me siga”.  Al pie de la letra, cargar con la cruz significaba iniciar un recorrido llevando el palo trasversal hasta llegar al final donde estaba ya hincado en tierra el palo vertical. Y todo este recorrido hecho con desprecios, mofas, insultos, vejaciones. Eso significaba seguir a Jesús. Más tarde el evangelista Lucas lo matiza hablando de “la cruz de cada día”. Es decir, aceptar esas astillas de cada día que nos molestan y nos hacen sufrir (Lc. 9,23). Con todo hay que mantener que el evangelio nunca hay que entenderlo en sentido negativo, como negación de lo humano, sino para disfrutar de los dones creados por Dios. No podemos aceptar una ascesis que consiste en “fastidiarse aquí para merecer la vida eterna allá”. Se trata de   saber perder, viviendo como Jesús, abiertos al objetivo último del proyecto humanizador del Padre: saber renunciar a la propia seguridad o ganancia, buscando no solo el propio bien sino también el bien de los demás. Este modo generoso de vivir conduce al ser humano a su plena realización.

“Tomar nuestra cruz y seguirle no es un asunto que pueda evadirse. Es un llamado de Jesús. Según nuestro texto, la vida cristiana no es cuestión de vida o muerte, sino de vida y muerte. Es morir para poder vivir. No significa cualquier renunciamiento. El llamado de Jesús no trata de un masoquismo o de sufrir por gusto. El mandato de Jesús trata de que nos comprometamos de tal forma con el Reino y su justicia que estemos dispuestos/as a soportar los sufrimientos que inevitablemente siguen a tal compromiso”. (Pablo E, Rojas Banuchi).

3.- Si uno quiere salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí la encontrará. Es la paradoja de Jesús: perder para ganar. A David María Turoldo le gustaba llamar a Jesús: “Mi dulce ruina”. Es Jesús quien arruina mi vida mediocre, mi fe barata, mi vida a ras de tierra.  Vivir para el yo no sólo nos mantiene en la ignorancia, sino que nos hace infelices: la búsqueda insaciable de gratificaciones no hará sino aumentar la frustración porque –como ya advertía Freud- lo que puede satisfacerse «está llamado a extinguirse en la satisfacción». Una y otra vez, reaparecerá la insatisfacción. Buscamos insaciablemente bienestar, pero ¿no nos estamos deshumanizando siempre un poco más? Queremos “progresar” cada vez más, pero, ¿qué progreso es este que nos lleva a abandonar a millones de seres humanos en la miseria, el hambre y la desnutrición? ¿Cuántos años podremos disfrutar de nuestro bienestar, cerrando nuestras fronteras a los hambrientos? Tal vez estos años en que nos toca a todos “apretarnos el cinturón” comprendamos un poco más a los que no tienen lo más elemental para vivir. Los cristianos tenemos una ley: La ley del “grano de trigo que, si no muere, no puede dar fruto”. (Juan 12,24)

sábado, 29 de agosto de 2026

La lógica de la Cruz frente a la lógica del mundo (domingo 30 de agosto de 2026 corresponden al XXII Domingo del Tiempo Ordinario (Ciclo A)

 


El choque de dos mentalidades
Queridos hermanos y hermanas: El Evangelio de hoy nos sitúa en un momento de crisis y de profunda enseñanza. Apenas el domingo pasado contemplábamos a Pedro confesando con entusiasmo: "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo". Jesús lo alababa y lo nombraba roca de la Iglesia. Pero hoy, la escena cambia drásticamente. En cuanto Jesús empieza a explicar que su misión como Mesías no implica un triunfo político o militar, sino el camino del sufrimiento, del rechazo y de la muerte en la cruz, Pedro se asusta. Intenta apartar a Jesús de ese destino, ganándose la reprensión más severa de todo el Evangelio: "¡Ponte detrás de mí, Satanás! Porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres".
Este pasaje nos confronta con una realidad incómoda: muchas veces, nuestras expectativas sobre Dios y sobre la fe chocan de frente con la realidad del plan de Dios. Queremos un cristianismo a nuestra medida: un Dios que resuelva nuestros problemas de inmediato, que nos evite cualquier dolor y que nos garantice el éxito según los criterios del mundo. Pero Jesús nos recuerda que la lógica del Reino de Dios es radicalmente distinta.
1. El reproche a Pedro: ¿A quién seguimos realmente?
Cuando Jesús le dice a Pedro "Ponte detrás de mí", no solo lo está reprendiendo, sino que lo está resituando en su lugar correcto. El lugar del discípulo no es ir delante del Maestro diciéndole por dónde debe caminar o qué debe evitar. El lugar del discípulo es ir detrás de Jesús, siguiendo sus huellas, aceptando el camino que Él ya ha trazado.
Pedro actúa aquí como "Satanás", que literalmente significa "el que estorba", "el adversario" o "el que pone tropiezos". Nos convertimos en tropiezo para el Evangelio cada vez que intentamos eliminar el sacrificio de nuestra vida cristiana. La lógica del mundo nos dice que la felicidad consiste en acumular, en evitar el sufrimiento a toda costa, en buscar el placer inmediato y en destacar por encima de los demás. La lógica de Dios nos dice que la plenitud solo se alcanza a través del amor entregado, y ese amor, tarde o temprano, cuesta.
2. Las tres condiciones del discipulado
Jesús no nos engaña ni nos vende falsas promesas de prosperidad fácil. Él es claro y nos presenta hoy las tres condiciones fundamentales para ser sus seguidores:
  • Renunciar a uno mismo: No significa anular nuestra personalidad o destruir nuestra autoestima. Significa destronar al "yo" egoísta. Dejar de ser el centro de nuestro propio universo para que Dios y el prójimo ocupen ese lugar. Es vencer la tentación de vivir solo para nuestros propios intereses.
  • Tomar la cruz: La cruz no es el sufrimiento que nos buscamos por nuestros propios errores, ni tampoco es una resignación pasiva ante las injusticias. Tomar la cruz es asumir con valentía y por amor las consecuencias de la fidelidad a Dios. Es la fatiga del día a día, el esfuerzo por mantener un matrimonio unido, la paciencia con los hijos, la honestidad en el trabajo aunque otros hagan trampa, o la incomprensión social por defender nuestra fe.
  • Seguir a Jesús: Significa caminar al ritmo del Maestro. Significa que nuestras decisiones, prioridades y valores no se rigen por las modas del momento o por el "todo el mundo lo hace", sino por las actitudes de Cristo: su misericordia, su perdón, su justicia y su cercanía con los más necesitados.
3. La paradoja de ganar perdiendo
Jesús concluye con una sentencia que desafía toda lógica comercial o matemática: "El que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí, la encontrará".
La vida es como una semilla: si la guardamos celosamente en un frasco para que no le pase nada, se termina secando y muriendo sola. Pero si la enterramos en la tierra, si "pierde" su forma y se desgasta, brota y da mucho fruto. Quien vive cerrado en su propio egoísmo, cuidando solo su comodidad, termina perdiendo el verdadero sentido de la existencia. En cambio, quien gasta su vida sirviendo, amando y entregándose a Dios y a los demás, descubre la alegría profunda que nada ni nadie le puede quitar.
Esa es la experiencia que escuchamos en la primera lectura en labios del profeta Jeremías. Él experimentaba el peso de su misión, la burla y el sufrimiento por anunciar la palabra de Dios. Pensó en rendirse, en "salvar su vida" callándose. Pero nos confiesa que dentro de él había "como un fuego ardiente encerrado en sus huesos". Ese fuego es el amor de Dios, que cuando se experimenta de verdad, quema toda cobardía y nos impulsa a seguir adelante a pesar de las dificultades.
 El verdadero culto espiritual
San Pablo, en la segunda lectura, nos da la clave práctica para aplicar todo esto en la vida cotidiana. Nos pide que no nos amoldemos a los criterios de este mundo, sino que transformemos nuestra mente para discernir la voluntad de Dios. Nos invita a ofrecer nuestro propio cuerpo —es decir, nuestra vida concreta, nuestro tiempo, nuestro trabajo, nuestras relaciones— como una "ofrenda viva, santa y agradable a Dios".
Nuestra misa no termina cuando el sacerdote dice: "Podéis ir en paz". Al contrario, ahí empieza nuestro verdadero culto. Al comulgar hoy con Cristo, le pedimos la fuerza para no escandalizarnos de la cruz. Que el Espíritu Santo encienda en nosotros ese mismo fuego que movía a Jeremías, para que tengamos la valentía de perder nuestros pequeños egoísmos diarios y así ganar, desde ahora, la vida auténtica y eterna que solo Jesús nos puede dar. Amén.

SÁBADO 29 de AGOSTO 2026 🎶 "Fiel hasta el final" 🎶 Evangelio de San Marcos 6, 17-29

 

"Fiel hasta el final" 🎶 Evangelio de San Marcos 6, 17-29
Herodes temía la verdad, Juan predicaba con libertad. No tuvo miedo de proclamar, Que el pecado no puede reinar. La cárcel oscura lo vio esperar, Pero en su espíritu ardía el amar. La voz del desierto no se apagó, Con sangre su vida a Cristo entregó. Fiel hasta el final, como Juan Bautista, Con la cruz en mano, con fe que resista. Aunque el mundo calle lo que es verdad, Cristo nos da fuerza para perseverar. La danza engañosa trajo dolor, El odio venció con falso favor. La espada cortó su voz terrenal, Pero su mensaje fue inmortal. Hoy nuestro martirio es luchar con fe, Ser santos en medio del mundo infiel. Vivir con pureza, amar de verdad, Seguir a Jesús sin nunca dudar. Ser mártir no siempre es morir en dolor, Es dar cada día la vida en amor. Callar al orgullo, vencer tentación, Ofrecer la lucha con fiel corazón. Fiel hasta el final, como Juan Bautista, Con la cruz en mano, con fe que resista. Aunque el mundo calle lo que es verdad, Cristo nos da fuerza para perseverar.

viernes, 28 de agosto de 2026

Evangelio del día 29 agosto 2026 (Martirio de San Juan Bautista)

“Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel”

1.- Introducción

Señor, el tema de oración de este día me sobrecoge. Juan Bautista es en labios de Jesús “el mayor entre los nacidos de mujer”. Su sentido de la misión, su humildad, su coraje para defender la verdad incluso ante el rey, han convertido a Juan en el precursor del Señor, en el mejor representante, el más parecido a Jesús. Te pido que sepa contagiarme de estos valores.

2.- Lectura sosegada del evangelio: Marcos 6, 17-29

En aquel tiempo, Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado. El motivo era que Herodes se había casado con Herodías, mujer de su hermano Felipe, y Juan le decía que no le era lícito tener la mujer de su hermano. Herodías aborrecía a Juan y quería quitarlo de en medio; no acababa de conseguirlo, porque Herodes respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre honrado y santo, y lo defendía. En muchos asuntos seguía su parecer y lo escuchaba con gusto. La ocasión llegó cuando Herodes, por su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea. La hija de Herodías entró y danzó, gustando mucho a Herodes y a los convidados. El rey le dijo a la joven: Pídeme lo que quieras, que te lo doy. Y le juró: Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino. Ella salió a preguntarle a su madre: ¿qué le pido? La madre le contestó: La cabeza de Juan el Bautista. Entró ella enseguida, a toda prisa, se acercó al rey y le pidió: Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista. El rey se puso muy triste; pero por el juramento y los convidados no quiso desairarla. Enseguida le mandó a uno de su guardia que trajese la cabeza de Juan. Fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una bandeja y se la entregó a la joven; la joven se la entregó a su madre. Al enterarse sus discípulos, fueron a recoger el cadáver y lo enterraron.

3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión

Trajo la cabeza en una bandeja y se la entregó a la joven.

Me impresiona este relato. Nunca esa joven había visto la muerte tan de cerca, Y nunca había pensado que una fiesta podía acabar así.  Todo un símbolo para la juventud de hoy. Encima de esa bandeja se podrían poner miles de cabezas de jóvenes cortadas por la espada de las drogas, o a consecuencia de un accidente en carretera.  En esa bandeja del bautista hay mucha sangre, mucho sufrimiento, mucho dolor. En el corazón de esa madre, con nombre Herodías, había mucho odio, mucha rabia, mucho deseo de venganza. Por eso, en vez de afligirse, se alegra de esa muerte porque ¡Por fin!  había logrado “hacer callar” al profeta. ¿De verdad que lo hizo callar? Esa cabeza “hoy” todavía sigue hablando de libertad, de responsabilidad, de testimonio, de valentía y de fidelidad a la misión. Herodías, su hija la bailarina, el mismo Herodes… ¡Qué lejos nos caen! Han pasado a la historia. Pero Juan sigue vivo, sigue actual, nos sigue hablando, y su testimonio nos estimula a ser consecuentes con nuestra misión. Dejó de hablar con su palabra, pero sigue hablando con el testimonio de su vida.  

Y como decía el Papa Pablo VI hace mucho tiempo, que «la evangelización cuesta la vida del evangelizador». Seguir a Jesús implica estar dispuesto a dar la vida. A lo mejor que sin duda en este tiempo o en el lugar donde estamos, no es la vida más la sangre la que tenemos que dar, sino soportar que nos carguen, que nos persigan, que nos digan muchas veces que somos retrógrados, quedados en el tiempo, que no nos adaptamos al mundo de hoy, porque muchas veces dependemos de los valores de Jesús y del Reino que muchas veces son contraculturales, es decir, van en contra que la cultura nos propone.

Palabra del Papa.

“Una misión requiere valor heroico. Juan era tu precursor. Su misión marcó su vida desde antes de nacer. Además, murió proclamando la Verdad, preparando el camino para que llegara tu Reino, Jesús. Anunciar tu nombre no es fácil. A muchos les costó la fama; otros eran expulsados de la sinagoga; a Juan su valentía le costó la cárcel, y poco después la cabeza. Su audacia, sin embargo, no cayó en vano: Tú mismo, Señor, lo reconociste ante todos como el más grande de los profetas. ¡Qué contraste tan grande hay entre Herodes y Juan! Uno, decidido y sin ningún miedo; el otro, víctima de la imagen, temeroso de perder la reputación, incapaz de abandonar el pecado…. Ser fiel a Ti, Dios mío, es ante todo un don. Sabes que ser profeta ante el mundo sobrepasa mi capacidad humana. Por eso hoy te pido la gracia de ser fiel. Cueste lo que cueste, quiero que puedas contar conmigo y que haya alguien que anuncie tu Nombre ante los demás. Por eso, Señor, hazme valiente, hazme perseverante. ¡Que tu fuerza sostenga mi misión en la extensión de tu Reino! (Homilía de S.S. Francisco, 12 de abril de 2016, en Santa Marta).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto ya meditado. (Silencio)

5.-Propósito: La memoria de Juan bautista me estimula a ser coherente en este día y en todos los días de mi vida-

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, al terminar mi oración, quiero pedirte que se me quede un poquito de la valentía, libertad y coherencia de Juan Bautista. Su vida, ciertamente no era “una caña agitada por el viento”, sino un árbol bien plantado, con profundas raíces. Ayúdame, Señor, a vivir con coherencia.