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martes, 6 de octubre de 2026
EVANGELIO DEL DÍA: 6 de octubre de 2026
“María, sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra”
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1.-Óración introductoria.
Señor, esta escena de Marta y María me parece encantadora. Simbolizan dos actitudes esenciales en la vida cristiana: la de hacer, trabajar, servir a los demás y la de escuchar a Dios y a los hermanos. Hoy día tenemos muchos ancianos en las residencias donde no les falta nada material, pero se mueren de soledad porque no hay nadie que quiera escucharles. Escuchar a Dios y a los hermanos es una faceta esencial en nuestra vida. Dame, Señor esa gracia.
2.- Lectura reposada del evangelio Lucas 10, 38-42
En aquel tiempo, entró Jesús en un pueblo; y una mujer, llamada Marta, le recibió en su casa. Tenía ella una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra, mientras Marta estaba atareada en muchos quehaceres. Acercándose, pues, dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Dile, pues, que me ayude». Le respondió el Señor: «Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. María ha elegido la parte buena, que no le será quitada».
3.- Qué dice el texto.
Meditación-reflexión
En Teresa de Jesús Marta y María siempre van juntas. Y ella personalmente encarna estas dos actitudes de ambas hermanas: Teresa la activa, la andariega, la fundadora de sus “palomarcicos”, y Teresa la contemplativa, la mística, la que hace de la oración “un encuentro de amistad estando mucho rato a solas con quien sabemos que nos ama”. Este trozo de evangelio, siguiendo el esquema del evangelista Lucas en la sección del camino, significa la necesidad de la Palabra de Dios en la vida del cristiano. Por eso aparece Jesús como Maestro “enseñando”. Lo novedoso es que Jesús no ejerciera ese oficio de Maestro con un varón, Lázaro, como era costumbre entre los judíos, y lo hiciera con una mujer: María. Sabemos que las mujeres, en tiempo de Jesús, tenían prohibido el acceso a la enseñanza de la Biblia. Esta actitud de Jesús extraña a Marta que, en vez de ayudarle su hermana en la cocina, esté ocupando el puesto del hombre. Está claro que Jesús quiere romper con esa costumbre y así eleva a la “mujer” al rango que le corresponde como persona: abierta a la palabra Dios y al mundo del espíritu. El reproche cariñoso a Marta no es porque le prepare la comida, sino porque quiere abrirle a nuevos horizontes. Jesús es un auténtico feminista y no tolera que el varón tenga siempre los privilegios. También la mujer, toda mujer, tiene derecho a sentarse a los pies de Jesús y escuchar la Palabra de Dios.
Palabra del Papa
Que también en nuestra vida cristiana oración y acción estén también profundamente unidas. Una oración que no conduce a la acción concreta hacia el hermano pobre, enfermo, necesitado de ayuda, el hermano en dificultad, es una oración estéril e incompleta. Pero del mismo modo, cuando en el servicio eclesial se está atento sólo al hacer, se da más peso a las cosas, a las funciones, a las estructuras, y se olvida la centralidad de Cristo, no se reserva tiempo para el diálogo con Él en la oración, se corre el riesgo de servirse a sí mismos y no a Dios presente en el hermano necesitado. San Benito resumía el estilo de vida que indicaba a sus monjes en dos palabras: «ora et labora», reza y trabaja. Es de la contemplación, de una fuerte relación de amistad con el Señor donde nace en nosotros la capacidad de vivir y llevar el amor de Dios, su misericordia, su ternura hacia los demás. Y también nuestro trabajo con el hermano necesitado, nuestro trabajo de caridad en las obras de misericordia, nos lleva al Señor, porque nosotros vemos precisamente al Señor en el hermano y hermana necesitados. Francisco, 21. jul. 2013
4.- Qué me dice a mí hoy este texto ya meditado. (Silencio)
5.-Propósito. Que sea la Palabra de Dios el alimento espiritual de cada día.
6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.
Señor Dios mío, al acabar esta oración, me siento más atraído por la persona de Jesús. ¡Qué divino y qué humano! Es hijo de su tiempo, de su época, pero no se resigna a seguir haciendo lo que siempre se ha hecho, cuando hay algo que se ha hecho mal. Y en el mismo pueblo de Dios se ha marginado a la mujer. Jesús la eleva a categoría de ser inteligente, libre y capaz de tener los mismos derechos que el varón. Gracias, Señor, por ser tan humano, tan comprensivo, tan justo.
lunes, 5 de octubre de 2026
ADORACIÓN AL SANTÍSIMO (5 DE OCTUBRE DE 2026)
Señor Jesús:
Nos presentamos ante ti sabiendo que nos llamas y que nos amas tal como somos.
"Tú tienes palabras de vida eterna y nosotros hemos creído y conocido que tú eres el Hijo de Dios" (Jn. 6,69).
Tu presencia en la Eucaristía ha comenzado con el sacrificio de la última cena y continúa como comunión y donación de todo lo que eres.
Aumenta nuestra FE.
Por medio de ti y en el Espíritu Santo que nos comunicas, queremos llegar al Padre para decirle nuestro SÍ unido al tuyo.
Contigo ya podemos decir: Padre nuestro.
Siguiéndote a ti, "camino, verdad y vida", queremos penetrar en el aparente "silencio" y "ausencia" de Dios, rasgando la nube del Tabor para escuchar la voz del Padre que nos dice: "Este es mi Hijo amado, en quien tengo mi complacencia: Escuchadlo" (Mt. 17,5).
Con esta FE, hecha de escucha contemplativa, sabremos iluminar nuestras situaciones personales, así como los diversos sectores de la vida familiar y social.
Tú eres nuestra ESPERANZA, nuestra paz, nuestro mediador, hermano y amigo.
Nuestro corazón se llena de gozo y de esperanza al saber que vives "siempre intercediendo por nosotros" (Heb. 7,25).
Nuestra esperanza se traduce en confianza, gozo de Pascua y camino apresurado contigo hacia el Padre.
Queremos sentir como tú y valorar las cosas como las valoras tú. Porque tú eres el centro, el principio y el fin de todo.
Apoyados en esta ESPERANZA, queremos infundir en el mundo esta escala de valores evangélicos por la que Dios y sus dones salvíficos ocupan el primer lugar en el corazón y en las actitudes de la vida concreta.
Queremos AMAR COMO TÚ, que das la vida y te comunicas con todo lo que eres.
Quisiéramos decir como San Pablo: "Mi vida es Cristo" (Flp. 1,21).
Nuestra vida no tiene sentido sin ti.
Queremos aprender a "estar con quien sabemos nos ama", porque "con tan buen amigo presente todo se puede sufrir". En ti aprenderemos a unirnos a la voluntad del Padre, porque en la oración "el amor es el que habla" (Sta. Teresa).
Entrando en tu intimidad, queremos adoptar determinaciones y actitudes básicas, decisiones duraderas, opciones fundamentales según nuestra propia vocación cristiana.
CREYENDO, ESPERANDO Y AMANDO, TE ADORAMOS con una actitud sencilla de presencia, silencio y espera, que quiere ser también reparación, como respuesta a tus palabras: "Quedaos aquí y velad conmigo" (Mt. 26,38).
Tú superas la pobreza de nuestros pensamientos, sentimientos y palabras; por eso queremos aprender a adorar admirando el misterio, amándolo tal como es, y callando con un silencio de amigo y con una presencia de donación.
El Espíritu Santo que has infundido en nuestros corazones nos ayuda a decir esos "gemidos inenarrables" (Rom. 8,26) que se traducen en actitud agradecida y sencilla, y en el gesto filial de quien ya se contenta con sola tu presencia, tu amor y tu palabra.
En nuestras noches físicas y morales, si tú estás presente, y nos amas, y nos hablas, ya nos basta, aunque muchas veces no sentiremos la consolación.
Aprendiendo este más allá de la ADORACIÓN, estaremos en tu intimidad o "misterio".
Entonces nuestra oración se convertirá en respeto hacia el "misterio" de cada hermano y de cada acontecimiento para insertarnos en nuestro ambiente familiar y social y construir la historia con este silencio activo y fecundo que nace de la contemplación.
Gracias a ti, nuestra capacidad de silencio y de adoración se convertirá en capacidad de AMAR y de SERVIR.
Nos has dado a tu Madre como nuestra para que nos enseñe a meditar y adorar en el corazón. Ella, recibiendo la Palabra y poniéndola en práctica, se hizo la más perfecta Madre.
Ayúdanos a ser tu Iglesia misionera, que sabe meditar adorando y amando tu Palabra, para transformarla en vida y comunicarla a todos los hermanos.
Amén.
Oración de santa Teresa de Lisieux «al amor de los amores Jesús Sacramentado»

Sagrario del Altar el nido de tus más tiernos y regalados amores. Amor me pides, Dios mío, y amor me das; tu amor es amor de cielo, y el mío, amor mezclado de tierra y cielo; el tuyo es infinito y purísimo; el mío, imperfecto y limitado.
Sea yo, Jesús mío, desde hoy, todo para Ti, como Tú los eres para mí. Que te ame yo siempre, como te amaron los Apóstoles; y mis labios besen tus benditos pies, como los besó la Magdalena convertida. Mira y escucha los extravíos de mi corazón arrepentido, como escuchaste a Zaqueo y a la Samaritana.
Déjame reclinar mi cabeza en tu sagrado pecho como a tu discípulo amado San Juan. Deseo vivir contigo, porque eres vida y amor.
Por solo tus amores, Jesús, mi bien amado, en Ti mi vida puse, mi gloria y porvenir. Y ya que para el mundo soy una flor marchita, no tengo más anhelo que, amándote, morir.
Amén.
OCTUBRE MES DEL ROSARIO
ACCIÓN DE GRACIAS
Santa Faustina: La apóstol de la Divina Misericordia
SAN CARLO ACUTIS
Carlo Acutis nació el 3 de mayo de 1991 en Londres (Inglaterra), ciudad donde trabajaban sus padres, Andrea Acutis y Antonia Salzano, ambos italianos. Meses después de su nacimiento, Andrea y Antonia decidieron regresar a Italia y se mudaron con Carlo a Milán.
Carlo murió el 12 de octubre de 2006, día de la Virgen del Pilar, solo unos cuantos días después de que se le diagnosticara su enfermedad. Fue sepultado en Asís, por expreso pedido suyo, debido al gran amor que le tenía a San Francisco.
Su causa de beatificación se abrió en 2013 y fue declarado “Venerable” en 2018. Posteriormente fue reconocido como ‘beato’, el 10 de octubre de 2020, y desde el 7 de septiembre de 2025 se le cuenta entre los santos.
El milagro que hizo posible su beatificación sucedió en Brasil (12 de octubre de 2013 en Campo Grande, Brasil). Gracias a su intercesión, un niño de siete años resultó curado de una grave y extraña enfermedad: un trastorno pancreático considerado irreversible.
El 23 de mayo de 2024, el Papa Francisco aprobó el milagro atribuido a la intercesión del entonces Beato Carlo Acutis que hizo posible su canonización. Este ocurrió en Florencia (Italia) a una joven estudiante costarricense que sufrió un accidente de bicicleta que la dejó al borde de la muerte. Ella se recuperó completamente después de que los médicos la habían desahuciado.
¡Carlo Acutis, te pedimos por los jóvenes de hoy, para que descubran a Jesús!
EVANGELIO DEL DÍA: 5 de octubre de 2026
“Pedid y se os dará”

1.- Oración introductoria
Señor, como hicieron tus discípulos, yo también hoy te pido con sencillez y humildad: Enséñame a orar. No necesito la enseñanza de los sabios ni de los entendidos de este mundo. Tampoco necesito lecciones de oración de otras religiones. Ni siquiera de la religión judía. Quiero que me enseñes Tú y sólo Tú. Quiero que me transmitas tus sentimientos, tus emociones, tu latido interior, cuando orabas al Padre en la soledad y silencio de una noche en Galilea o en Jerusalén. Quiero orar como orabas Tú
2.- Lectura reposada del Evangelio: Mateo 7, 7-11
En aquel tiempo dijo Jesús: Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide recibe; el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿O hay acaso alguno entre vosotros que al hijo que le pide pan le dé una piedra?; ¿o si le pide un pez, le dé una culebra? Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que se las pidan! Por tanto, todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos; porque ésta es la Ley y los Profetas.
3.- Qué dice la Palabra de Dios.
Meditación-reflexión
El Señor nos propone tres cosas: Pedid, buscad, llamad.
“PEDID ¿Qué debemos pedir? Por supuesto, las peticiones del Padre Nuestro. Pero hay una especial y que aparece la primera: PADRE.
¡Tener una buena relación con Dios, nuestro Padre, ¡es un factor muy importante! No creo que sea una coincidencia que Jesús use el ejemplo de un padre y un hijo cuando habló sobre pedir y buscar.
Ante todo y sobre todo pedimos a Dios que sea siempre nuestro Padre. No olvidemos que la oración del Padre Nuestro la entregó Jesús a sus discípulos después de estar una noche orando al Padre (Lc. 11,1). Jesús no nos entrega una palabra sino una “experiencia inefable y maravillosa con el Padre”. Un Padre del que me puedo fiar porque sólo puede querer lo mejor para sus hijos
BUSCAD. ¿Cómo debemos buscar? “Como busca la cierva corrientes de agua” (Sal. 42,1) Se trata de una cierva, con sus crías, atormentada por la sed, para la que “beber es vivir” y “dejar de beber es morir”. Sed ardiente, quemante, existencial. La búsqueda de Dios, del Dios de la vida, del Dios de la felicidad plena, no la podemos hacer en un tono anodino, tibio, cansino sino vehemente, vibrante, entusiasta.
LLAMAD. ¿En qué puerta debo llamar? Hay muchas puertas, pero sólo una nos interesa. “Yo soy la puerta” (Juan 10,7). La única puerta es Jesús. Una puerta que nos abre para poder asomarnos a dos misterios: el misterio de Dios y el misterio del hombre. Sólo Jesús nos puede revelar quien es Dios (Juan 1, 18) y sólo Jesús nos revela el misterio del hombre. “Jesús revela el hombre al hombre”. Así lo expresa el Concilio Vaticano II (G.S 22). El que quiera saber qué es ser hombre debe acudir a Jesús, el modelo y arquetipo del hombre en plenitud.
Palabra del Papa
Mientras Jesús se dirige a Jerusalén desde las profundidades de Jericó —una ciudad situada bajo el nivel del mar, símbolo de descenso a los «infiernos» humanos— Bartimeo no se queda callado, señaló el Papa. Clama con fuerza: “Jesús, Hijo de David, ¡ten piedad de mí!” Esta súplica se convierte en una de las oraciones más veneradas de la tradición cristiana oriental y occidental.
“¿Qué podemos hacer cuando nos encontramos en una situación que parece sin salida? Bartimeo nos enseña a apelar a los recursos que llevamos dentro y que forman parte de nosotros. Él es un mendigo, sabe pedir, ¡es más, puede gritar! Si realmente deseas algo, haz todo lo posible por conseguirlo, incluso cuando los demás te reprenden, te humillan y te dicen que lo dejes. Si realmente lo deseas, ¡sigue gritando!” (Papa León XIV 11-junio-2025).
4.- Qué me dice hoy a mí este texto que acabo de meditar. (Guardo silencio).
5.-Propósito. No pediré a Dios nada después de saber que Él es mi Padre.
6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.
Hoy, Señor, te doy gracias porque me has enseñado a pedir, a llamar y a buscar. Pedir empaparme de la ternura del Padre. Llamar en la única puerta que me lleva a la vida, la puerta de Jesús. Y buscar a Dios no de una manera fría, aséptica, sino vitalista, con todo el corazón y toda el alma. Dios no es una idea, ni menos una palabra. Dios es LA VIDA.
domingo, 4 de octubre de 2026
🎶 San Francisco de Asís”, basada en la biografía del santo
sábado, 3 de octubre de 2026
San Francisco de Borja: De Noble de la Corte a Superior de los Jesuitas
Homilía para el XXVII Domingo del Tiempo Ordinario (4 de octubre de 2026)
Lecturas del Día
Primera Lectura (Isaías 5, 1-7):
El profeta entona el "canto de la viña". Dios es el dueño que ha preparado con todo esmero y cariño su viña (la casa de Israel), esperando que dé uvas buenas y dulces; sin embargo, esta dio frutos agrios y amargos (desamor, injusticia, sangre derramada). Salmo Responsorial (Salmo 79):
“La viña del Señor es la casa de Israel”. Una súplica confiada pidiendo a Dios que vuelva sus ojos, visite su viña, la proteja con su diestra y le devuelva la vida. Segunda Lectura (Filipenses 4, 6-9):
San Pablo nos anima a vivir sin ansiedad, presentando siempre nuestras peticiones a Dios en la oración con acción de gracias. Promete que la paz de Dios custodiará nuestros corazones y nos invita a poner por obra todo lo verdadero, noble, justo y amable. Evangelio (Mateo 21, 33-43):
Jesús narra la parábola de los labradores homicidas. Los arrendatarios de la viña, movidos por la codicia, rechazan una y otra vez a los enviados del dueño y terminan sacando fuera de la viña y matando al propio hijo del propietario para quedarse con la herencia. Concluye Jesús señalando que el Reino de Dios se dará a un pueblo que produzca sus frutos.
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Hermanos, las lecturas de hoy nos presentan una imagen muy clara: la viña del Señor.
En la primera lectura, el profeta Isaías nos describe a Dios como un agricultor apasionado que lo ha hecho todo bien por su viña —nosotros—, cuidándola con mimo y esperanza. Sin embargo, cuando llega el tiempo de la cosecha, en lugar de uvas buenas, solo encuentra frutos agrios.
En el Evangelio, Jesús retoma esta idea con la parábola de los labradores malvados. El dueño confía en ellos y les deja su tierra, pero ellos olvidan que son administradores y se creen dueños absolutos. Rechazan a los enviados y terminan expulsando y matando al hijo heredero. Es la historia de nuestra propia debilidad: cuántas veces actuamos como si fuéramos dueños de nuestra vida, de los demás e incluso de Dios, sacándolo de nuestros planes cuando nos incomoda.
Y, sin embargo, la gran lección de hoy es que el amor de Dios es más fuerte que nuestro rechazo. Jesús, a quien los hombres arrojaron fuera de la viña en la cruz, se ha convertido en la piedra angular, en el cimiento de nuestra salvación. Dios no destruye la viña; nos da una nueva oportunidad.
¿Cómo podemos dar buenos frutos y no caer en el egoísmo? San Pablo nos da la clave en la segunda lectura: "No os inquietéis por nada; presentad vuestras peticiones a Dios mediante la oración y la acción de gracias".
Que hoy le pidamos al Señor que quite de nuestro corazón la acidez del egoísmo y nos conceda su paz, para que nuestra vida sea tierra fértil que dé frutos abundantes de bondad, justicia y amor. Que así sea.
El Espejo de la Iglesia en La Rioja. 2 de octubre de 2026
Encíclica Magnifica Humanitas. ¡Lo que el Papa León XIV advierte sobre la IA | TEOLOGIA PARA LAICOS
EVANGELIO DEL DÍA: 3 de octubre de 2026
“Alegraos porque vuestros nombres están escritos en el cielo”

1.- Oración introductoria.
Hoy, Señor, vengo contento a la oración porque así me lo pides Tú. Quieres que participe de la alegría de aquellos 72 discípulos que se llenaron de gozo en su misión. Yo también quisiera encontrar mi gozo en mi trabajo apostólico, haciendo siempre lo que a Ti te gusta, lo que a Ti más te agrada.
2.- Lectura reposada del evangelio. Lucas 10, 17-24
En aquel tiempo, regresaron los 72 llenos de alegría, diciendo: «Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre». Él les dijo: «Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad, os he dado el poder de pisar sobre serpientes y escorpiones, y sobre todo poder del enemigo, y nada os podrá hacer daño; pero no os alegréis de que los espíritus se os sometan; alegraos de que vuestros nombres estén escritos en los cielos». En aquel momento, se llenó de gozo Jesús en el Espíritu Santo, y dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; y quién es el Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar». Volviéndose a los discípulos, les dijo aparte: «¡Dichosos los ojos que ven lo que veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que vosotros veis, pero no lo vieron, y oír lo que vosotros oís, pero no lo oyeron».
3.- Qué dice el texto.
Meditación-reflexión
“La alegría más grande”. Hay una sana alegría, la que procede de la propia misión, la de hacer el bien, la de constatar que el mal no triunfa y que los enemigos de Dios no tienen la última palabra. Eso les pasó a los discípulos de Jesús. Pero Jesús alude a otra alegría más honda, más profunda: la de saber que nuestros nombres están escritos en el cielo. La alegría de este mundo puede estar mezclada de egoísmo, de auto-complacencia, de orgullo personal. Jesús nos invita a elevar nuestra mirada al cielo donde están escritos no nuestros trabajos, nuestros méritos, sino nuestros nombres. El que tiene escritos nuestros nombres en el cielo es nuestro Padre Dios. Ese Padre que se revela a los pequeños y sencillos, a los que se dejan querer, a los que se sienten felices porque Dios es su Padre y saben que Él disfruta con sus hijos pequeños. La obsesión de Jesús era complacer a su Padre, hacer lo que a Él le gustaba, tenerlo siempre contento. No puede haber alegría mayor que el obrar con la única finalidad de ver disfrutar al Padre Dios.
Gracias, Jesús, porque, así como el cielo envuelve la tierra, así tu amor me circunda y acompaña a donde quiera que vaya. “En Ti vivimos, nos movemos y existimos” (Hechos, 17,28). ¡Qué vida tan plena, tan inefable, tan maravillosa!
Palabra del Papa
Dice el Evangelio que estos setenta y dos regresaron de su misión llenos de alegría, porque habían experimentado el poder del Nombre de Cristo contra el mal. Jesús lo confirma: a estos discípulos Él les da la fuerza para vencer al maligno. Pero agrega: “No estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están escritos en el cielo”. No debemos gloriarnos como si fuésemos nosotros los protagonistas: el protagonista es uno solo, ¡es el Señor! Protagonista es la gracia del Señor. Él es el único protagonista. Nuestra alegría es sólo esta: ser sus discípulos, sus amigos. Que la Virgen nos ayude a ser buenos obreros del Evangelio (S.S. Francisco, 7 de julio de 2013).
4.- Qué me dice hoy a mí este texto que acabo de meditar. (Silencio)
5.-Propósito. En este día voy a estrangular mi egoísmo pensando en obrar sólo por agradar a Dios.
6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.
Señor, al acabar esta oración me siento enriquecido porque he descubierto una manera nueva de alegrarme: no me voy a alegrar porque me salgan bien las cosas, ni por mis propios méritos, sino porque yo, pobre criatura, puedo ser motivo de tu alabanza, de tu complacencia. Me apasiona el sólo pensar que Tú puedes disfrutar conmigo ¡Con lo poco que soy!
