sábado, 8 de agosto de 2026

Domingo 19, tiempo ordinario: 9 de agosto de 2026

 

«¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!»

INTRODUCCIÓN

 Las aguas turbulentas son el signo del caos, de la destrucción, de la muerte. Jesús caminando sobre el mar significa su poder sobre todas las fuerzas del mal. Este texto está coloreado por el triunfo de Jesucristo Resucitado.  Jesús les dice las palabras que necesitan escuchar: “Ánimo, soy yo, no tengáis miedo”. Quiere transmitirles su fuerza, su seguridad y su absoluta confianza en el Padre.

LECTURAS BÍBLICAS

1ª lectura: 1Reg. 19, 9ª.11-13ª.                    2ª lectura: Ro.9,1-5

EVANGELIO

San Mateo 14, 22-33

Después que la gente se hubo saciado, Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Y, después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar. Llegada la noche, estaba allí solo. Mientras tanto, la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario. De madrugada se les acercó Jesús, andando sobre el agua. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, pensando que era un fantasma Jesús les dijo en seguida: «¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!»  Pedro le contestó: «Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua.» Él le dijo: «Ven.» Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua, acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó: «Señor, sálvame.» En seguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo: «¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?» En cuanto subieron a la barca, amainó el viento. Los de la barca se postraron ante él, diciendo: «Realmente eres Hijo de Dios.»

REFLEXIÓN

La Imagen de una barca sacudida por las olas y Jesús metiéndose en esa misma barca donde van sus apóstoles no deja de ser sugerente, evocadora, con muchas aplicaciones para nuestra vida concreta de cada época y de cada día.

1.– La montaña y el mar.  La montaña es el lugar tradicional de las manifestaciones de Dios. Jesús, después de un día ajetreado, se eleva al ámbito de lo divino, está en la montaña, muy cerca de su Padre, y ésta es su propia casa. Allí respira el aire puro del Espíritu; allí se identifica con el programa que le ha preparado su Padre. No olvidemos que esto sucede después de la multiplicación de los panes y, según el evangelio de Juan, “Jesús sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña Él solo”. (Jn. 6,15). Jesús se retira porque hay peligro de un mesianismo triunfalista, como quería el pueblo. En la montaña, a solas con Dios, las cosas se ven de otra manera. Por otra parte, los apóstoles están en “el mar” que es lo más bajo, lo más profundo; allí está Leviatán, príncipe del mal, y ahí precisamente están los discípulos solos. Notemos el contraste: mientras los discípulos están solos en un mar agitado, Jesús permanece en la montaña, Aparentemente, lejos de ellos. En realidad, Jesús solo está lejos físicamente, pero espiritualmente está muy cerca porque “está orando por ellos”, metiéndolos en el mismo corazón del Padre.

Palabras del Papa León a los educadores de la fe:

“Os invito a actuar como pastores, educadores y amigos. Si rezáis con amor, los jóvenes apreciarán la importancia de la oración. Si ardéis en la fe, transmitiréis su fuego vivo. Buscad todos en vuestros corazones este fuego del amor de Dios, pues ahí está la presencia de Jesús y la presencia de Jesús se percibe incluso en los momentos de nuestras caídas, porque Jesús no nos abandona”. (Viaje del Papa a España.  Vigilia de oración 7-06-2026).

2.– Jesús y los discípulos. Son muy significativas estas palabras del evangelio: ”Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca”.  Recordemos de nuevo el contexto: Tiene lugar después de la multiplicación de los panes. La gente está entusiasmada con Jesús. Y, en ese contexto, los discípulos están felices, saboreando las mieles de un mesianismo apoteósico. Jesús les apremia, les obliga a entrar en la barca y éstos entran a regañadientes, contra su deseo de hacerse importantes en un pueblo que quiere hacer rey a Jesús. Algo les tocará también a ellos. En sus cabezas ya está la idea de repartirse cargos honoríficos. Entre tanto la barca está siendo juguete de las aguas y ellos están solos. No es lo malo el que peligren sus posibles cargos; es que está en riesgo la propia vida. ¡No entienden el comportamiento de Jesús! Están en plena noche: y la noche temporal no es sino el signo de la noche que están viviendo en sus corazones. Pero Jesús no se hace esperar. De madrugada, con la luz de la mañana, va a alejar de ellos la oscuridad de la noche. Jesús aparece de una manera majestuosa “caminando sobre el mar” dominando por completo la situación. Y les llena de calma y serenidad cuando les dice: “Animo, soy yo, no tengáis miedo”. Al ver a Jesús se postraron y le adoraron, como a Dios. Hermosa profesión de fe. La postura ante Dios es la de adorar. Lo expresa muy bien el sabio hinduista Papaji: “Lo que sea que venga, déjalo venir; lo que quede, déjalo estar; lo que se va, déjalo ir. Quédate callado y adora al Ser”.

3.– Jesús y Pedro. Pedro, como siempre, es el más lanzado. Y se echa al mar. Mientras no deja de mirar a Jesús va muy bien; pero cuando mira a las olas, se hunde y comienza a temblar.   Mientras el Papa (y con él la Iglesia) camine sobre las olas de la debilidad, de la fragilidad, de la pobreza, de la vulnerabilidad, pero con las dos manos bien agarradas a la mano de Jesús, irá muy bien; pero si intenta ir a la orilla para pisar la tierra firme de la riqueza, los honores, la fama, los títulos etc. será la Iglesia de los hombres, pero ya no será la Iglesia de Jesús.

La Iglesia, hoy más que nunca, necesita apoyarse en Jesús, en el evangelio de Jesús. La Iglesia necesita “perder seguridades y ganar seguridad”. Necesita apoyarse en la roca de Jesús. Necesita decir AMEN a Jesús. Y esta palabra viene de la aramea “amán” que indica fortaleza, seguridad.   Y cuando esta Iglesia está edificada sobre la roca, pueden venir vientos y tempestades, pero no se hundirá.  “Estaba edificada sobre roca”. (Mt. 7,25).                                     


Hojita dominical 9 de agosto de 2026

 









viernes, 7 de agosto de 2026

Lectio Divina: 8 de agosto de 2026

 

¡Señor, ten compasión de mi hijo, que está enfermo!


1.- Oración Introductoria.

Señor, yo quiero orar.  Necesito orar porque hay situaciones que sólo pueden solucionarse con una oración profunda y sincera.  No quiero la oración superficial de tus discípulos que fue incapaz de curar al muchacho enfermo. Quiero orar con la oración de aquel padre angustiado por el sufrimiento de su hijo. Dame la fuerza de una oración existencial, enraizada en los problemas de la vida real.

2.- Lectura sosegada del evangelio: Mateo 17, 14-20

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un hombre, que le dijo de rodillas: Señor, ten compasión de mi hijo, que tiene epilepsia y le dan ataques: muchas veces se cae en el fuego o en el agua. Se lo he traído a tus discípulos, y no han sido capaces de curarlo. Jesús contestó: ¡Gente sin fe y perversa! ¿Hasta cuándo os tendré que soportar? Traédmelo. Jesús increpó al demonio, y salió; en aquel momento se curó el niño. Los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron, aparte: ¿Y por qué no pudimos echarlo nosotros? Les contestó: Por vuestra poca fe. Os aseguro que, si fuera vuestra fe como un grano de mostaza, le diríais a aquella montaña que viniera aquí, y vendría. Nada os sería imposible.

3.- Qué dice el texto.

Mediación-reflexión

Hay en los evangelios una oración que siempre es escuchada: la de los padres que piden liberar a los hijos de un sufrimiento. El Jesús de los evangelios es muy sensible al sufrimiento de la gente. Tenía Jesús un corazón tan compasivo que no podía ver sufrir a nadie. En nuestro caso, hay un padre que sufre horrores a causa de la enfermedad de su hijo. Y acude a los discípulos de Jesús. Pero éstos no han podido curarlo. La razón es la poca fe y la falta de una auténtica oración. Hay mucha gente que acude a nosotros pidiendo una oración y la despachamos con un Padre-nuestro mal rezado. Seamos serios. Dios quiere que nos fiemos plenamente de Él, que sintamos en carne viva los problemas de la gente, que cambiemos de vida y nos convirtamos al Evangelio. No se trata de mover montañas de tierra sino creer en la fuerza del evangelio para mover montañas de prejuicios y dificultades a la hora de implantar en el corazón de las personas los criterios del Evangelio. Con el evangelio en las manos o en los labios, no podemos hacer mucho. Con el evangelio en el corazón, hecho vida y experiencia, tenemos la mejor levadura para transformar este mundo.

“La fe es esa virtud, nunca dada por sentada, que da vida a la Iglesia, porque corresponde a la gracia que nutre los sarmientos de la única vid. La Iglesia viva es la Iglesia que cree, por el don del Espíritu Santo derramado en nuestros corazones: esta es la Iglesia que da mucho fruto”, afirma el Pontífice. (Encuentro de Cardenales con el Papa 26 y 27 de Junio del 2026).

Palabra del Papa.

“¿Por qué esta falta de fe? Creo que es el corazón, que no se abre, el corazón cerrado, el corazón que quiere tener todo bajo control. Es un corazón, por lo tanto, que no se abre, que no le da el control de las cosas a Jesús, y cuando los discípulos le preguntan por qué no podían sanar al joven, el Señor dice que aquella especie de demonios no pueden ser expulsados por nada, excepto por la oración. Todos nosotros tenemos un poco de incredulidad en el interior. Es necesaria una oración fuerte, y esta oración humilde y fuerte hace que Jesús pueda hacer el milagro. La oración para pedir un milagro, para pedir una acción extraordinaria, debe ser una oración que involucre, que nos involucre a todos”. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 20 de mayo de 201, en Santa Marta).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto. (Guardo silencio)

5.-Propósito. Hoy pongo delante del Señor a una persona conocida que sufre mucho. Ya sé que no sirve cualquier tipo de oración.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, después de este rato de oración, he caído en la cuenta de que no basta con rezar, sino que hay que rezar bien. Los discípulos no habían aprendido a rezar y por eso no pudieron curar a ese niño enfermo. ¿Por qué protesto de que Dios no me escucha y no caigo en la cuenta de lo mal que rezo, de lo poco comprometida que es mi oración? Señor, enséñame a orar.

sábado, 1 de agosto de 2026

Lecturas de la Misa en LENGUA DE SIGNOS: DOMINGO XVIII del TIEMPO ORDINARIO (A)

 

Domingo 18, tiempo ordinario: 2 de agosto de 2026

 


Trabajar por el alimento que no perece

 LECTURAS BÍBLICAS

1ª lectura: Is. 55,1-3.                      

 2ª lectura: Ro. 8,35.37-3

EVANGELIO

San Mateo 14, 13-21

El peligro de la fe por interés
El Evangelio  nos sitúa inmediatamente después de uno de los momentos más espectaculares del ministerio de Jesús: la multiplicación de los panes y los peces. Aquella multitud, maravillada por haber comido gratis hasta saciarse, se pone en marcha, toma barcas y cruza el lago buscando desesperadamente a Jesús. Cualquiera de nosotros, desde una perspectiva humana, pensaría que esto es un éxito pastoral rotundo. ¡Toda la gente busca al Maestro!
Sin embargo, Jesús, que conoce los corazones y lee nuestras intenciones secretas, no se deja engañar por el entusiasmo de las masas. En lugar de complacerlos, los confronta con una verdad incómoda: "Os lo aseguro, me buscáis no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros".
Jesús les está diciendo que lo buscan por puro interés material. Lo buscan como a un rey mago, como un ser que nos saque  de crisis económicas, como a alguien que les asegura el bienestar material sin esfuerzo. Y esa misma advertencia resuena hoy en esta iglesia, para cada uno de nosotros. ¿Por qué buscamos a Dios? ¿Qué venimos a pedir al altar? ¿Buscamos al Dios de los milagros, o buscamos sinceramente al Dios que nos transforma la vida?
1. La tentación de preferir las ollas de Egipto
Esta actitud de la multitud no es nueva; es la eterna tentación del corazón humano ( primera lectura del libro del Éxodo). El pueblo de Israel, liberado de la esclavitud, se encuentra caminando por el desierto camino a la Tierra Prometida. El camino es duro, hay fatiga y falta comida. ¿Y cuál es su reacción? Rompen a murmurar contra Moisés y contra Dios. Llegan a decir una frase terrible: "¡Ojalá hubiéramos muerto a manos del Señor en la tierra de Egipto, cuando nos sentábamos junto a las ollas de carne y comíamos pan hasta hartarnos!".
Es increíble. Preferían ser esclavos en Egipto con el estómago lleno, que ser hombres libres en el desierto caminando con Dios. A veces, nosotros hacemos lo mismo. Cuando aparecen las dificultades, las crisis familiares, la enfermedad o la escasez, nos entra la nostalgia de nuestras "ollas de Egipto". Preferimos las falsas seguridades del mundo, el conformismo de una vida materialmente cómoda pero espiritualmente vacía, antes que el riesgo y la aventura de confiar plenamente en la Providencia divina.
Dios, con una paciencia infinita, escucha la queja y les envía el maná. Pero el maná era solo una señal temporal; saciaba el cuerpo por un día, pero al día siguiente volvían a tener hambre, y terminaron muriendo en el desierto. Las cosas materiales mitigan nuestra necesidad un momento, pero no la resuelven para siempre.
2. Trabajar por lo que de verdad perdura
Por eso, Jesús nos da hoy una instrucción clara: "Trabajad no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna".
Vivimos en una sociedad hiperactiva, donde trabajamos incansablemente. Nos desvivimos por pagar facturas, por acumular posesiones, por asegurar el estatus, por alcanzar un bienestar físico perfecto. Nos desgastamos persiguiendo cosas que, tarde o temprano, van a caducar. Compras un coche nuevo y a los pocos años es viejo; consigues un logro profesional y a la semana siguiente ya te exigen más. Es el alimento que perece.
Jesús no nos pide que descuidemos nuestras obligaciones diarias, pero nos pregunta: ¿Cuánto tiempo y energía inviertes en alimentar tu alma? ¿Qué haces por tu matrimonio, por la educación en la fe de tus hijos, por tu paz interior, por tu relación con Dios?
Cuando la gente le pregunta a Jesús qué tienen que hacer para realizar las obras de Dios, la respuesta rompe todos los esquemas humanos. No les pide una lista interminable de sacrificios o normas. Jesús responde: "La obra de Dios es esta: que creáis en el que él ha enviado". El verdadero trabajo espiritual no consiste en acumular méritos, sino en confiar, en abrir el corazón y dejarse empapar por el amor de Jesucristo.
3. "Yo soy el Pan de Vida"
La cumbre del Evangelio de hoy es una de las afirmaciones más solemnes e importantes de toda la Escritura. Jesús se revela diciendo: "Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed jamás".
Hermanos, el ser humano tiene un hambre que va mucho más allá de un trozo de pan o de un plato de comida. Tenemos hambre de que nos amen de verdad, hambre de justicia en un mundo egoísta, hambre de perdón cuando nos equivocamos, hambre de sentido ante el dolor y la muerte. Ese vacío profundo del corazón no se llena con dinero, ni con pantallas, ni con aplausos, ni con placeres efímeros. Ese vacío tiene la forma de Dios, y solo Dios lo puede llenar.
Como nos ha dicho San Pablo en la segunda lectura, celebrar este misterio implica "despojarse del hombre viejo" —ese estilo de vida pagano, insatisfecho, que busca saciarse con los engaños del mundo— y "revestirse del hombre nuevo", creado a imagen de Dios
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Cada domingo nos reunimos en torno a la mesa. La Eucaristía es el cumplimiento de la promesa de Jesús. Aquí no recibimos un simple símbolo; lo recibimos a Él en persona, hecho Pan de Vida para sostenernos en nuestro caminar por el desierto de este mundo.
Al acercarnos hoy a comulgar, no lo hagamos por costumbre, ni por rutina, ni buscando un Dios a nuestra medida. Digámosle con la misma humildad y el mismo deseo que aquella multitud del Evangelio: "Señor, danos siempre de ese pan". Danos el pan de tu palabra que nos orienta, el pan de tu cuerpo que nos fortalece, y el pan de tu amor que nos capacita para salir a compartir y saciar el hambre de esperanza de tantos hermanos que sufren a nuestro alrededor.
Que la Virgen María nos enseñe a guardar la Palabra en el corazón y a confiar siempre en la generosidad de su Hijo.
Amén.

viernes, 31 de julio de 2026

46ª ASAMBLEA NACIONAL. RCCE. "Estad SIEMPRE ALEGRES en el SEÑOR" DOMINGO 5 DE JULIO

 

Lectio Divina: 1 de agosto de 2026

 

Este es juan bautista, él ha resucitado…

1.- Oración Introductoria.

Señor, te confieso que no había caído en la cuenta de lo que significa ser verdadero profeta. San Juan se jugó el tipo por ser consecuente con lo que predicaba. Pienso, Señor, que en la Iglesia de hoy, sobran sacerdotes y faltan profetas. Los sacerdotes tienden a conservar el pasado, a ir haciendo lo que siempre se ha hecho. No hay riesgo, ni aventura, ni novedad.   Los profetas son audaces y, en los momentos de dificultad, saben estar en la brecha. Y así pueden anunciar el futuro.

2.- Lectura reposada del Evangelio según san Mateo 14, 1-12

En aquel tiempo se enteró el tetrarca Herodes de la fama de Jesús, y dijo a sus criados: «Ese es Juan el Bautista; él ha resucitado de entre los muertos, y por eso actúan en él fuerzas milagrosas». Es que Herodes había prendido a Juan, le había encadenado y puesto en la cárcel, por causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo. Porque Juan le decía: «No te es lícito tenerla». Y aunque quería matarle, temió a la gente, porque le tenían por profeta. Mas llegado el cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó en medio de todos gustando tanto a Herodes, que éste le prometió bajo juramento darle lo que pidiese. Ella, instigada por su madre, «dame aquí, dijo, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista». Se entristeció el rey, pero, a causa del juramento y de los comensales, ordenó que se le diese, y envió a decapitar a Juan en la cárcel. Su cabeza fue traída en una bandeja y entregada a la muchacha, la cual se la llevó a su madre. Llegando después sus discípulos, recogieron el cadáver y lo sepultaron; y fueron a informar a Jesús.

3.-Qué dice el texto.

Meditación-reflexión

Juan bautista es el verdadero profeta que anuncia la verdad ante el mismo rey Herodes: “No te es lícito tener la mujer de tu hermano”. Y, naturalmente, las verdades duelen. Pronto llega la ocasión de la venganza. Juan está en la cárcel, pero la verdad no está encarcelada. En la cárcel le cortan la cabeza, pero no por eso deja de hablar. Cuando el verdadero profeta muere, toda su vida se convierte en profecía. Su predicación ya  no se circunscribe al espacio y al tiempo en que le toca vivir, sino que  se prolonga a lo largo del tiempo.

“Necesitamos una actitud de profunda fe y confianza en Jesucristo para querer escuchar su palabra y no escandalizarnos cuando nos sorprende y nos «saca de nuestras casillas» cambiándonos nuestros planes muy personales. Es demasiado cómoda una fe que no exige nada y que se adapta a las propias tendencias pasionales de egoísmo, de placer o de racionalismo. Pero la verdadera fe nos pone en movimiento, nos empuja a un cambio de vida, a una confianza total en Jesucristo que nos lleva a un compromiso radical de lucha contra el pecado, de caridad, de sacrificio, de dar la cara por Cristo ante los demás, sin miedos ni respetos humanos. (Patrick Griffin. C.M)

Palabra del Papa

«Los publicanos y las prostitutas van por delante de vosotros en el Reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia y no le creísteis; en cambio, los publicanos y las prostitutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, vosotros no os arrepentisteis ni le creísteis». Traducida al lenguaje de nuestro tiempo, la afirmación podría sonar más o menos así: los agnósticos que no encuentran paz por la cuestión de Dios; las personas que sufren a causa de nuestros pecados y tienen deseo de un corazón puro, están más cercanos al Reino de Dios que los fieles rutinarios, que ya solamente ven en la Iglesia el boato, sin que su corazón quede tocado por la fe.” (Benedicto XVI, 25 de septiembre de 2011.

4.- Qué me dice hoy a mí esta palabra ya meditada. (Guardo silencio)

5.- Propósito: Durante todo el día procuraré hablar, pero no con la lengua, sino con el testimonio de un día intenso, lleno de amor.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, la personalidad de Juan Bautista me ha impresionado. Su vida ha estado al servicio de su misión de modo que lo que tenía que hacer en la vida era para él más importante que la misma vida. Yo también quisiera ser como Juan Bautista, el profeta de verdad, el profeta del testimonio. Ayúdame, Señor.

jueves, 30 de julio de 2026

Lectio Divina: 31 de julio de 2026

 


¿No es este el hijo del carpintero?

1.- Oración Introductoria.

Señor, ayúdame a comprender el valor de lo pequeño, lo sencillo, lo ordinario, lo que vivo cada día. Que pueda experimentar como Jesús, la experiencia del Padre. Que con esa presencia dentro de mi corazón, puedo disfrutar de todo, aún de las cosas más insignificantes.

2.- Lectura sosegada del evangelio. Mateo 13, 54-58

En aquel tiempo viniendo Jesús a su patria, les enseñaba en su sinagoga, de tal manera que decían maravillados: «¿De dónde le viene a éste esa sabiduría y esos milagros? ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? Y sus hermanas, ¿no están todas entre nosotros? Entonces, ¿de dónde le viene todo esto?» Y se escandalizaban a causa de Él. Mas Jesús les dijo: «Un profeta sólo en su patria y en su casa carece de prestigio». Y no hizo allí muchos milagros, a causa de su falta de fe.

3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión

¿No es éste el hijo del carpintero? ¿De dónde le viene todo eso? Jesús causa sorpresa y escándalo a sus paisanos porque se sale de lo corriente, de lo ordinario, de lo que se ha hecho siempre. Y lo mismo que decimos: “zapatero a tus zapatos”, sus paisanos le dirían. “carpintero a tu carpintería”. Para nosotros, lo verdaderamente admirable es que Jesús, de 33 años de vida, dedicara 30 a vivir en un pueblo insignificante, haciendo las cosas más corrientes y vulgares de la gente de pueblo. Él era el Hijo de Dios y, sin embargo, pasó “como uno más, como uno de tantos en el pueblo”. Nosotros nos quejamos que no podemos vivir en pueblos pequeños, no nos podemos realizar, necesitamos la capital; y Jesús se realiza como hombre en Nazaret, un pueblo de donde no puede salir nada bueno. Me maravilla la riqueza interior de Jesús, la experiencia tan viva y tan fuerte de Dios que le llena del todo. Y, desde esa experiencia, la sensación de plenitud y felicidad viviendo las cosas más sencillas y humildes de la vida. Ciertamente, Jesús es Maestro de vida.

Necesitamos una actitud de profunda fe y confianza en Jesucristo para querer escuchar su palabra y no escandalizarnos cuando nos sorprende y nos «saca de nuestras casillas» cambiándonos nuestros planes muy personales. Es demasiado cómoda una fe que no exige nada y que se adapta a las propias tendencias pasionales de egoísmo, de placer o de racionalismo. Pero la verdadera fe nos pone en movimiento, nos empuja a un cambio de vida, a una confianza total en Jesucristo que nos lleva a un compromiso radical de lucha contra el pecado, de caridad, de sacrificio, de dar la cara por Cristo ante los demás, sin miedos ni respetos humanos.

Palabra del Papa

“Es la seducción. El diablo casi habla como si fuera un maestro espiritual. Y cuando es rechazado, entonces crece: crece y se vuelve más fuerte. Jesús lo dice, cuando el demonio es rechazado, gira y busca algunos compañeros y con esta banda, vuelve. Crece involucrando a otros. Ha sucedido con Jesús, el demonio involucra a sus enemigos. Y lo que parecía un hilo de agua, un pequeño hilo de agua, tranquilo, se convierte en marea. Cuando Jesús predica en la Sinagoga, enseguida sus enemigos lo menosprecian diciendo: pero, ¡este es el hijo de José, el carpintero, el hijo de María! ¡Nunca ha ido a la universidad! ¿Pero con qué autoridad habla? ¡No ha estudiado! La tentación ha involucrado a todos contra Jesús… Estemos atentos cuando en nuestro corazón, sintamos algo que terminará por destruir a las personas. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 11 de abril de 2014, en Santa Marta).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto ya meditado. (Guardo silencio). 

5.- Propósito: Desde la situación concreta donde vivo, no me quejaré de nada.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Me impresionan, Señor, esos treinta años de silencio y soledad. A nosotros nos parecería que habías perdido el tiempo, que podrías haber sembrado del evangelio el mundo conocido, al estilo de Pablo. Hazme capaz de comprender que lo importante no es el hacer, ni el tener, sino el ser; que la felicidad no está fuera de nosotros, sino en nuestro propio corazón. Se puede ser muy feliz en un pueblo pequeño disfrutando del sol, la lluvia, las flores, los pájaros, el cariño de los parientes y vecinos y, sobre todo, disfrutando de un Padre que ha creado todo para que yo fuera feliz.

El segundo año de catequesis de Primera Comunión

 



Es el curso central de la preparación sacramental. Aquí el objetivo deja de ser solo "descubrir a Jesús" para centrarse en experimentar los Sacramentos: de forma muy especial, la Reconciliación (Confesión) y la Eucaristía (Comunión).

Para este curso, la metodología debe pasar del conocimiento general a la vivencia del perdón, la fiesta de la Misa y la preparación del corazón.

BLOQUE 1: Mi vida en la Iglesia y las decisiones (Otoño)

Sesión 1: ¡Nos reencontramos! El camino hacia la Mesa de Jesús

  • Objetivo: Retomar el grupo, acoger a nuevos miembros y enfocar el año hacia el gran día de la Comunión.
  • Mensaje clave: Este año nos preparamos para recibir el mejor regalo: a Jesús en el pan.
  • Desarrollo:
    • Dinamización: Juego del "Camino de huellas": cada niño escribe su nombre en una huella de papel y la pega en un camino hacia una imagen del altar/cáliz.
    • Explicación: Repaso de lo vivido el año pasado y presentación del "Gran Objetivo" de este curso: recibir a Jesús en el corazón.
    • Actividad: Decorar la portada de su nuevo cuaderno de catequesis de 2.º año.
    • Oración: "Jesús, aquí estoy de nuevo. Prepara mi corazón durante este año".

Sesión 2: Dios nos regala la libertad para elegir el bien

  • Objetivo: Entender la libertad y cómo nuestras acciones afectan a los demás y a nuestra relación con Dios.
  • Mensaje clave: Ser libres es elegir lo que nos hace bien a nosotros y a los demás.
  • Desarrollo:
    • Dinamización: Dinámica de "Semáforo moral" (Verde = buenas acciones, Rojo = malas acciones). Los niños levantan tarjetas según los casos presentados.
    • Explicación: Dios no nos quiere como robots. Nos ha dado la capacidad de elegir amar y hacer el bien.
    • Actividad: Escribir en un corazón de papel dos decisiones buenas que pueden tomar en su día a día.
    • Oración: "Señor, dame sabiduría para elegir siempre el camino del amor".

Sesión 3: ¿Qué es el pecado? Cuando nos alejamos de Dios

  • Objetivo: Explicar el pecado de forma pedagógica, sin culpa ni miedo, sino como una herida en el amor.
  • Mensaje clave: El pecado es decir "no" al amor de Dios y a los demás, pero Dios nunca deja de querernos.
  • Desarrollo:
    • Símbolo: Una linterna (el amor de Dios) y un paño negro que la tapa (el pecado). La luz no se apaga, pero el paño la esconde.
    • Explicación: El pecado es romper la amistad con Jesús y hacer daño a los hermanos (desobediencia, mentiras, egoísmo).
    • Actividad: Dibujar una cadena que se rompe al pedir perdón.
    • Oración: "Jesús, perdóname por las veces que me he equivocado y he hecho daño a los demás".

Sesión 4: La Parábola del Padre Misericordioso (El Hijo Pródigo)

  • Objetivo: Descubrir el rostro de Dios que siempre perdona y nos espera con los brazos abiertos.
  • Mensaje clave: Dios siempre te abraza cuando vuelves a Él (Lucas 15, 11-32).
  • Desarrollo:
    • Narración/Dramatización: Representar con los niños la historia del hijo pródigo (el viaje, los errores, la vuelta y el abrazo del Padre).
    • Explicación: Destacar la figura del Padre: no riñe, no castiga; hace una fiesta porque su hijo ha vuelto.
    • Actividad: Dibujar el abrazo del Padre y escribir la frase: "Siempre puedo volver a casa".
    • Oración: Rezar juntos despacio: "Padre, me he equivocado, pero sé que me amas y me perdonas".

BLOQUE 2: El Sacramento del Perdón y el Adviento (Invierno)

Sesión 5: El Sacramento de la Reconciliación (Paso a paso)

  • Objetivo: Perder el miedo a la Confesión y entenderla como un encuentro de sanación y alegría.
  • Mensaje clave: En la Confesión, el sacerdote está en lugar de Jesús para abrazarte y perdonarte.
  • Desarrollo:
    • Explicación: Los 4 pasos de la Confesión:
      1. Examen de conciencia (Mirar el corazón).
      2. Dolor de los pecados y propósito de enmienda (Querer cambiar).
      3. Confesar los pecados al sacerdote (Decir la verdad con confianza).
      4. Penitencia y Absolución (El abrazo y el regalo de la paz).
    • Actividad: Simulación pedagógica en el templo: enseñar dónde se confiesa, cómo sentarse y qué decir ("Bendígame padre porque he pecado...").
    • Oración: Aprender el Yo Confieso o el Señor mío Jesucristo.

Sesión 6: Preparamos la Primera Confesión (Examen de Conciencia)

  • Objetivo: Aprender a hacer un examen de conciencia sencillo centrado en los Diez Mandamientos / Amor.
  • Mensaje clave: Revisar la vida a la luz del amor de Jesús.
  • Desarrollo:
    • Herramienta: Entregar una "Guía para el examen de conciencia infantil" (preguntas sencillas sobre Dios, la familia, el colegio y los amigos).
    • Práctica: En el Rincón de Oración, en silencio y con luz tenue, cada niño revisa su vida en oración personal.
    • Actividad: Preparar una ficha personal (que luego quemarán o guardarán) con las cosas que quieren pedir perdón a Dios.
    • Oración: Oración de silencio y música suave.

Sesión 7: ¡Celebración de la Primera Confesión!

  • Objetivo: Vivir el sacramento de la Reconciliación por primera vez como una gran fiesta de la paz.
  • Mensaje clave: Salimos limpios, renovados y llenos de alegría.
  • Desarrollo: (Sesión especial/Celebración)
    • Celebración comunitaria del perdón con las familias y varios sacerdotes.
    • Confesión individual de cada niño.
    • Gesto simbólico: Quemar los papeles con los errores o encender una vela blanca tras recibir la absolución.
    • Oración / Cierre: Fiesta o merienda sencilla al terminar en los salones parroquiales para celebrar la alegría del perdón.

Sesión 8: Adviento y Navidad: El Salvador que nos trae la Paz

  • Objetivo: Renovar la ilusión del nacimiento de Jesús desde el corazón reconciliado.
  • Mensaje clave: Jesús nace para darnos la paz con Dios y entre nosotros.
  • Desarrollo:
    • Símbolo: Preparar el pesebre agregando figuritas o paja por cada buena acción realizada.
    • Explicación: El nombre de "Jesús" significa "Dios salva". Él viene a salvar nuestro corazón de la tristeza y el pecado.
    • Actividad: Redactar una carta personal a Jesús Niño regalándole el deseo de cambiar un defecto.
    • Oración: Villancicos y oración al Niño Jesús.

BLOQUE 3: La Eucaristía, el Gran Regalo de Jesús (Primavera)

Sesión 9: La Última Cena: El origen de la Eucaristía

  • Objetivo: Conocer el momento en que Jesús instituyó la Eucaristía con sus amigos.
  • Mensaje clave: "Haced esto en memoria mía" (Lucas 22, 19).
  • Desarrollo:
    • Narración: Explicar la cena pascual de Jesús con los apóstoles. El gesto de lavar los pies y la bendición del pan y del vino.
    • Símbolo: Presentar una hogaza de pan y un racimo de uvas en el altar.
    • Actividad: Dibujar la escena del Cenáculo o hacer un puzle de la Última Cena.
    • Oración: "Jesús, gracias por quedarte con nosotros para siempre en el pan y el vino".

Sesión 10: ¿Qué pasa en la Misa? Las partes de la Eucaristía

  • Objetivo: Entender la estructura de la Misa para poder participar conscientemente en ella.
  • Mensaje clave: La Misa es la actualización de la Última Cena y la Resurrección de Jesús.
  • Desarrollo:
    • Estructura:
      1. Ritos iniciales: Nos reunimos y pedimos perdón.
      2. Liturgia de la Palabra: Dios nos habla en la Biblia.
      3. Liturgia de la Eucaristía: El pan y vino se transforman en Jesús.
      4. Rito de envío: Salimos a llevar la alegría al mundo.
    • Actividad: Ficha de emparejar las partes de la Misa con sus objetos y gestos correspondientes.
    • Oración: Enseñar el gesto de la paz y su verdadero significado.

Sesión 11: La Consagración: El Milagro del Pan y del Vino

  • Objetivo: Explicar la presencia real de Jesús en la Eucaristía (Transustanciación adaptada a su edad).
  • Mensaje clave: Ya no es pan ni vino: es el Cuerpo y la Sangre de Jesús.
  • Desarrollo:
    • Explicación: Aunque el gusto y el aspecto siguen siendo de pan y vino, por la fuerza del Espíritu Santo, Jesús está verdaderamente ahí.
    • Símbolo: Enseñar las formas (hostias sin consagrar) para que las prueben y entiendan la diferencia con la Hostia Consagrada.
    • Actividad: Explicación del Sagrario y la lámpara roja que indica que Jesús está presente.
    • Oración: Visita al Sagrario. Genuflexión adecuada y tiempo de adoración en silencio ("Señor mío y Dios mío").

Sesión 12: Preparar la mesa del corazón (Acompañamiento a la Comunión)

  • Objetivo: Interiorizar las actitudes para comulgar con respeto y devoción.
  • Mensaje clave: Comulgar es recibir al Rey del Cielo dentro de ti.
  • Desarrollo:
    • Enseñanza práctica:
      • Ayuno eucarístico (estar en gracia de Dios y no comer 1 hora antes).
      • Cómo poner las manos (la "cuna" para la Hostia) o cómo recibirla en la boca.
      • Decir el "Amén" con fe y seguridad.
      • Qué hacer al volver al banco: rezar y dar las gracias en silencio.
    • Práctica: Ensayar el gesto de acercarse a comulgar de forma respetuosa.
    • Oración: Oración de San Ignacio o Comunión Espiritual.

Sesión 13: Los símbolos del día de la Primera Comunión

  • Objetivo: Comprender el significado de los elementos del día de la fiesta para no quedarse en lo externo.
  • Mensaje clave: Lo más bonito de ese día no es la ropa ni los regalos, es Jesús.
  • Desarrollo:
    • Análisis de símbolos:
      • El vestido/traje blanco: Representa la pureza del Bautismo.
      • La vela: La luz de la fe que encendieron los padres y ahora lleva el niño.
      • La Cruz: La señal del cristiano.
      • La Biblia: El libro de su vida.
    • Actividad: Elaborar un recordatorio de Comunión con un compromiso personal escrito detrás.
    • Oración: "Jesús, no quiero distraerme con lo de fuera, quiero prepararme por dentro".

BLOQUE 4: El Envío y la Vida Cristiana (Primavera)

Sesión 14: Los frutos de la Comunión: Amar como Jesús

  • Objetivo: Comprender que comulgar nos transforma para ser mejores personas.
  • Mensaje clave: Quien come de este pan debe vivir como Jesús vivió.
  • Desarrollo:
    • Ejemplo: Al igual que la comida nos da fuerza para el cuerpo, la Eucaristía nos da fuerza en el alma para amar, perdonar y ayudar.
    • Dinamización: "El árbol de los frutos" (Paz, alegría, paciencia, generosidad, perdón). Los niños cuelgan frutos según lo que la Comunión les ayudará a mejorar.
    • Actividad: Trabajo en equipo sobre cómo actuaría Jesús en situaciones cotidianas del colegio o la familia.
    • Oración: "Jesús, haz que me parezca cada día un poco más a ti".

Sesión 15: Ensayos y preparación litúrgica del Gran Día

  • Objetivo: Familiarizarse con el espacio, las lecturas y la dinámica de la celebración de la Comunión.
  • Desarrollo:
    • Ensayo en el templo parroquial con el párroco y los catequistas.
    • Asignación de lecturas, peticiones y ofrendas a los niños.
    • Ensayo de los cantos de la Misa de Comunión.
    • Explicación de las posiciones y entradas para evitar nervios el día de la celebración.

Sesión 16: Retiro / Jornada de Oración con Niños y Padres

  • Objetivo: Vivir una jornada de parón, reflexión y oración familiar previa al día de la Comunión.
  • Estructura propuesta:
    • Dinámica de acogida conjunta (padres e hijos).
    • Momento de catequesis separada (Padres reflexiona sobre su rol de transmisores de fe / Niños preparan un regalo de oración para sus padres).
    • Celebración de la luz o bendición de las familias en la capilla.
    • Merienda o convivencia final.

Sesión 17: ¡Llegó el día! La Fiesta de la Primera Comunión

  • Celebración del Sacramento: Misa solemne de la Primera Comunión de los niños de la parroquia.

Sesión 18: La "Segunda Comunión" (El domingo siguiente)

  • Objetivo: Romper la idea de "graduación" e iniciar la rutina de la Comunión frecuente.
  • Mensaje clave: ¡Esto no ha hecho más que empezar! Jesús te espera todos los domingos.
  • Desarrollo:
    • Misa parroquial dominical normal donde los niños acuden a comulgar por segunda vez, vestidos de calle o con sus albas.
    • Entrega del diploma parroquial de Comunión.
    • Invitación formal al Grupo de Post-Comunión / Juniors / Monaguillos para el curso siguiente.

💡 Claves pedagógicas para 2.º Curso:

  1. Atención a la experiencia de la Confesión: A esta edad pueden surgir temores irracionales a confesar sus faltas. Es clave transmitir una imagen de Dios como un médico amabilísimo o un Padre cariñoso, nunca un juez castigador.
  2. Coordinación estrecha con las familias: Antes de la Confesión y de la Comunión, celebra reuniones breves con los padres para explicarles qué están viviendo sus hijos y animarlos a confesarse y acompañar el proceso desde casa.
  3. El ensayo no es oración: Separa muy bien los momentos de ensayo técnico en el templo de los momentos de catequesis y oración para que el día de la fiesta no se convierta en una mera representación teatral.