lunes, 2 de marzo de 2026

Lectio Divina: 2 de marzo de 2026

 

¿Cuál es la medida de Dios? La medida de Dios es la sin-medida


1.- Introducción.

Señor, vengo con alegría, con ilusión, con verdaderas ganas de estar un rato contigo y beber el agua limpia y fresca de tu evangelio. Sin esta posibilidad de estar contigo cada día, yo no podría vivir, ni actuar, ni dar testimonio de mi fe. Aquí, en las mismas fuentes de tu amor, yo me lleno cada día. Y descubro que después me fluye el amar a los demás, el perdonar, el servir. Esa facilidad para obrar el bien es fruto del Espíritu Santo. Gracias, Señor, por tu generosidad.

2.- Lectura reposada del Evangelio. Lucas 6, 36-38

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Sed compasivos, como vuestro Padre es compasivo. No juzguéis y no seréis juzgados, no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados. Dad y se os dará; una medida buena, apretada, remecida, rebosante pondrán en el halda de vuestros vestidos. Porque con la medida con que midáis se os medirá.

3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión

En este evangelio se nos habla de “medidas”. La medida que Dios usa con nosotros ha de ser nuestra medida. ¿Y cuál es la medida de Dios? La medida de Dios es la sin-medida. Lo propio de Dios no es dar sino “rebosar”. En las bodas de Caná, las tinajas estaban “hasta rebosar” de un vino excelente. En el salmo 23 se habla de una copa “que rebosa”. En primavera la tierra se llena de miles y miles de flores, árboles, arbustos. Dios no tiene un espíritu tacaño sino derrochador. San Pablo, sintiéndose envuelto en la gracia del Señor, dirá que el Padre, al darnos a su Hijo en Él nos dio todo. Por eso habla de “derroche” (Ef. 1,8).  Lo que Dios nos pide en este texto es que seamos también nosotros generosos en el amor, en el servicio y en la misericordia con nuestros hermanos.   Si hemos recibido una medida grande, rebosante, por parte de Dios, no usemos nosotros con nuestros hermanos una medida pequeña  tacaña,  mezquina. “La misericordia no es solo el obrar del Padre, sino que ella se convierte en el criterio para saber quiénes son realmente sus verdaderos hijos” (G.E.105).

Palabra del Papa

“Señor, hoy vengo a tu tierno Corazón, a Ti que tienes palabras que encienden el mío, a Ti que derramas compasión sobre los pequeños y los pobres, sobre los que sufren y sobre toda miseria humana. Deseo conocerte más, contemplarte en el Evangelio, estar contigo y aprender de Ti y del amor con que te dejaste tocar por todas las formas de pobreza. Tú nos mostraste el amor del Padre amándonos sin medida con tu Corazón divino y humano. Concede a todos tus hijos la gracia del encuentro contigo. Cambia, moldea y transforma nuestros planes, para que sólo te busquemos a Ti en cada circunstancia: en la oración, en el trabajo, en los encuentros y en nuestra rutina diaria. Y desde este encuentro, envíanos en misión; una misión de compasión por un mundo en el que eres la fuente de donde fluye toda consolación. Amén.” (Oración del Papa León XIV para junio de 2025)

4.- Qué me dice hoy a mí este texto. (Guardo silencio)

5.-Propósito. Hoy voy a ser espléndido, generoso, magnánimo en el servicio a mis hermanos.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí por medio de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, te doy gracias porque ahora comprendo un poco más la locura de tu amor. Si las personas conociéramos un poco la hondura de tu amor misericordioso y nos lo creyéramos, saltaríamos de gozo, y lloraríamos de emoción. Dame la gracia de darme sin medida a los demás, de hacer de mi vida una donación a mis hermanos  sin pedirles nada a cambio. Mi mejor recompensa será la de  quedar envuelto definitivamente con  ese  manto de tu misericordia y tu ternura.

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