martes, 19 de mayo de 2026
Lectio Divina: 20 de mayo de 2026
“Padre, cuida en tu nombre a los que me has dado”
1.- Oración introductoria.
Señor, hay cosas que me rebasan, que me superan, que me trasladan a un mundo maravilloso, tu propio mundo. ¿Cómo podría yo soñar que me ibas a introducir en tu propia vida trinitaria? ¿Cómo me podría imaginar que me ibas a comunicar tu misma verdad, tu misma alegría, tu propia e íntima unidad? Hoy no necesito palabras sino silencio. Un silencio ancho, profundo y prolongado, agradecido.
2.- Lectura reposada del texto evangélico: Juan 17, 11-19
Padre santo, cuida en tu nombre a los que me has dado, para que sean uno como nosotros. Cuando estaba yo con ellos, yo cuidaba en tu nombre a los que me habías dado. He velado por ellos y ninguno se ha perdido, salvo el hijo de perdición, para que se cumpliera la Escritura. Pero ahora voy a ti, y digo estas cosas en el mundo para que tengan en sí mismos mi alegría colmada. Yo les he dado tu Palabra, y el mundo los ha odiado, porque no son del mundo, como yo no soy del mundo. No te pido que los retires del mundo, sino que los guardes del Maligno. Ellos no son del mundo, como yo no soy del mundo. Santifícalos en la verdad: tu Palabra es verdad. Como tú me has enviado al mundo, yo también los he enviado al mundo. Y por ellos me santifico a mí mismo, para que ellos también sean santificados en la verdad.
3.- Qué dice el texto.
Meditación-reflexión
Quiero arrancar de esta oración de Jesús al Padre, esta bella frase: “Como Tú me has enviado al mundo, yo también los he enviado”. El envío de los apóstoles es prolongación del envío del Padre a Jesús. Para entender bien esta frase hay que completarla con otra correlativa de Juan: “Como el Padre me ha amado a mí así yo también os he amado” (Juan 15,9). Jesús ha venido a este mundo con todo el cariño infinito del Padre, con la ternura del Padre, con el corazón entrañable del Padre. Cuando Jesús envía a sus discípulos al mundo, les dice que no lleven nada para el camino: “ni dos túnicas, ni dinero, ni alforjas” (Mt.10,10). Naturalmente que se trata de alforjas materiales. Porque las alforjas espirituales están bien repletas de la ternura y del amor desbordado del Padre.
Con estas alforjas espirituales bien llenas, Jesús les puede hablar a sus discípulos de “verdad”, “de alegría”, y “de unidad”. La verdad no es la de los filósofos y los sabios. Es la verdad de Jesús. Todo Él es verdad. Es el auténtico, el veraz, el fiel. De esa coherencia debe estar revestido el discípulo. La alegría no es la que da el mundo. Es alegría colmada. Tan honda que es difícil explicar. Y tan fuerte que es capaz de superar los peores momentos de la vida. Y, sobre todo, “la unidad”. No una unidad conseguida a base de esfuerzos humanos, sino la unidad que tiene el Padre con el Hijo y el Hijo con el Padre. Unidad regalada. A esta unidad debo acudir cuando fallen las comunidades de corte humano, cuando sienta el fracaso de los amigos, cuando no me vea querido por nadie. La unidad trinitaria no puede fallar nunca. Jesús ha querido que yo en Él, sea “uno con el Padre y el Espíritu Santo”. Y este regalo de Jesús nadie me lo puede robar. Por eso el cristiano nunca está solo.
Palabra del Papa.
“Un aspecto esencial del testimonio del Señor Resucitado es la unidad entre nosotros, sus discípulos, como la que existe entre Él y el Padre. Y la oración de Jesús en la víspera de su pasión ha resonado hoy en el Evangelio: «Que sean una sola cosa como nosotros». De este eterno amor entre el Padre y el Hijo, que se extiende en nosotros por el Espíritu Santo, toma fuerza nuestra misión y nuestra comunión fraterna; de allí nace siempre nuevamente la alegría de seguir al Señor”. (Homilía de S.S. Francisco, 17 de mayo de 2015).
4.- Qué me dice hoy a mí este texto evangélico ya meditado. (Guardo silencio)
5.-Propósito. Sentirme desbordado por el amor del Padre manifestado en su Hijo Jesús. Y agradecerlo.
6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.
Señor, cuando pienso en lo poco que valgo, en lo poco que tengo y en lo poco que soy, no puedo por menos que agradecer a Dios Padre el regalazo que me ha hecho con su Hijo Jesús. Sin Él no sabría nada del Padre ni hubiera tenido idea de la maravillosa presencia del Espíritu Santo. Con Jesús tengo acceso directo al Padre, a la vida del Padre, al beso y al abrazo del Padre. Incluso a la misma unidad del Padre y del Hijo en el Espíritu Santo. ¡Gracias, mi Dios!
lunes, 18 de mayo de 2026
Oración por la visita del Papa León XIV a España
Dios, Padre de misericordia,
que has llamado al Papa León XIVa ser pastor universal de tu Iglesia,bendice su visita a nuestra tierra.Concede a Españaacoger con alegría al Sucesor de Pedro,renovar la fe de nuestros padresy ser testigos valientes del Evangelio.Que esta visita fortalezcala comunión entre los pueblos,la esperanza en los jóvenes,la caridad con los pobresy la misión evangelizadora de la Iglesia.Por intercesión de Santa María,Patrona de nuestro pueblo,y de todos los santos que en esta tierrate dieron gloria.Por Jesucristo nuestro Señor.Amén.
Lectio Divina: 19 de mayo de 2026
HA LLEGADO LA HORA
1.- Oración introductoria.
Señor, en este tiempo de oración no quiero pedirte nada material ni para mí ni para los míos. Mi pensamiento se centra sólo en Ti, en tus cosas, en las cosas de tu Padre. Y deseo, como Tú, la honra del Padre, la glorificación del Padre, el hacer todo en este día para agradarle, agradecerle, y tratar de conseguir que el Padre Dios pueda disfrutar un rato conmigo.
2.- Lectura reposada del texto. Juan 17, 1-11a
Así habló Jesús, y alzando los ojos al cielo, dijo: Padre, ha llegado la hora; glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti. Y que según el poder que le has dado sobre toda carne, dé también vida eterna a todos los que tú le has dado. Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y al que tú has enviado, Jesucristo. Yo te he glorificado en la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste realizar. Ahora, Padre, glorifícame tú, junto a ti, con la gloria que tenía a tu lado antes que el mundo fuese. He manifestado tu Nombre a los hombres que tú me has dado tomándolos del mundo. Tuyos eran y tú me los has dado; y han guardado tu Palabra. Ahora ya saben que todo lo que me has dado viene de ti; porque las palabras que tú me diste se las he dado a ellos, y ellos las han aceptado y han reconocido verdaderamente que vengo de ti, y han creído que tú me has enviado. Por ellos ruego; no ruego por el mundo, sino por los que tú me has dado, porque son tuyos; y todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío; y yo he sido glorificado en ellos. Yo ya no estoy en el mundo, pero ellos sí están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, cuida en tu nombre a los que me has dado, para que sean uno como nosotros.
3.- Qué dice el texto bíblico.
Meditación-reflexión.
El tiempo y la hora. Todos tenemos el tiempo, pero Jesús, además del tiempo, tiene “su hora”. Nosotros podemos disponer del tiempo y, aunque la vida es corta, todavía nos queda tiempo para cansarnos, para aburrirnos y hasta para “perder inútilmente el tiempo”. A veces nos preguntan: ¿qué haces ahí? Y contestamos: “aquí estoy matando el tiempo”. Jesús, además del tiempo, tiene “su hora”. Y ésta es muy importante en el evangelio de San Juan ya que atraviesa todo el evangelio desde el principio:” No ha llegado mi hora” (2,4) hasta el final: “Padre, ha llegado la hora: glorifica a tu Hijo” (17,1). Para Jesús “su hora” era la hora de su muerte, resurrección y glorificación. La hora de la entrega total por amor. Esta hora ha dado sentido a todas sus horas y ha llenado de contenido su tiempo. Por eso, para Jesús no hay horas vacías, horas aburridas, horas muertas. Al morir, tomará entre sus manos el libro de su existencia y lo cerrará ante el Padre diciendo: ¡MISION CUMPLIDA! También me encantan estas palabras de Jesús al Padre: “Eran tuyos y Tú me los diste”. Jesús nos ha visto a todas las personas como “regalos del Padre para Él”. Por eso nos ha amado tanto. Nos preguntamos: ¿Y qué pasaría en el mundo si cada uno de nosotros nos viéramos como un precioso regalo de nuestro Padre-Dios?
Palabra del Papa
“¿Quién nos separará del amor de Cristo?” Con estas palabras, san Pablo nos habla de la gloria de nuestra fe en Jesús: no sólo resucitó de entre los muertos y ascendió al cielo, sino que nos ha unido a él y nos ha hecho partícipes de su vida eterna. Cristo ha vencido y su victoria es la nuestra. […] El Evangelio de hoy contiene un mensaje importante para todos nosotros. Jesús pide al Padre que nos consagre en la verdad y nos proteja del mundo. Es significativo, ante todo, que Jesús pida al Padre que nos consagre y proteja, pero no que nos aparte del mundo. Sabemos que él envía a sus discípulos para que sean fermento de santidad y verdad en el mundo: la sal de la tierra, la luz del mundo. En esto, los mártires nos muestran el camino”. (Homilía de S.S. Francisco, 16 de agosto de 2014).
4.- Qué me dice hoy a mí este texto evangélico ya meditado. (Silencio).
5.-Propósito. Hoy no desperdiciaré una hora, ni un solo minuto del día.
6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.
Gracias, Padre, porque nos has hecho hijos tuyos y tanto nos has querido que nos has convertido a cada uno de nosotros en “regalos” para tu Hijo Amado. Pero te pido también que nosotros nos convirtamos en “regalos los unos para los otros”. Haz que sepamos descubrir lo bueno y hermoso que hay en el corazón de cada uno de tus hijos. Y que sepamos no sólo aceptarlo sino también agradecerlo. ¡Gracias, Padre!
Programa del viaje apostólico del Santo Padre León XIV a España
8h Salida en avión desde Roma/Fiumicino hacia Madrid
10:30h Llegada al aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas
11:30h Ceremonia de bienvenida en el Palacio Real
12h Visita de cortesía a Sus Majestades los Reyes de España
12:30h Encuentro con las autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplomático en el Palacio Real de Madrid. (Discurso del Santo Padre)
18:00h Visita a los operadores y asistidos del proyecto social “CEDIA 24 horas” en el Centro de Información y Acogida. (Saludo del Santo Padre)
20:30h Vigilia de oración con los jóvenes en la “plaza de Lima”. (Discurso del Santo Padre)
Domingo 7 de junio | Madrid
10h Santa Misa en la plaza de Cibeles y procesión del Corpus Christi. (Homilía del Santo Padre)
16:30h Encuentro privado con miembros de la Orden de San Agustín en la Nunciatura Apostólica.
18h Encuentro “tejer redes con el mundo de la cultura, el arte, la economía y el deporte” en el Movistar Arena. (Discurso del Santo Padre)
19:30h Cena en la residencia del arzobispo de Madrid
Lunes 8 de junio | Madrid
09:30h Encuentro con el presidente del Gobierno en la Nunciatura Apostólica.
10:30h Encuentro con los miembros del Parlamento en el Congreso de los Diputados. (Discurso del Santo Padre)
11:30h Encuentro con los obispos de España en la sede de la Conferencia Episcopal Española. (Saludo del Santo Padre)
12:50h Almuerzo con los obispos en la Nunciatura Apostólica.
18:00h Oración y homenaje a la Virgen de la Almudena en la Catedral de Santa María de la Almudena. (Saludo del Santo Padre)
19h Encuentro con la comunidad diocesana en el estadio Santiago Bernabéu. (Discurso del Santo Padre)
Martes 9 de junio | Madrid – Barcelona
10:20h Encuentro con voluntarios en IFEMA. (Discurso del Santo Padre)
11:10h Salida hacia Barcelona
12:25h Llegada a Barcelona-El Prat
13:00h Oración de la Hora intermedia en la catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia. (Homilía del Santo Padre)
20h Vigilia de oración en el estadio Olímpico Lluís Companys. (Discurso del Santo Padre)
Miércoles 10 de junio | Barcelona – Montserrat – Barcelona
10:50h Visita al centro penitenciario Brians 1. (Saludo del Santo Padre)
12h Rezo del Rosario en la Abadía de Montserrat. (Discurso del Santo Padre)
13h Almuerzo con la comunidad benedictina de Montserrat.
16:30h Encuentro con realidades de caridad y asistencia diocesanas en la iglesia de San Agustín. (Discurso del Santo Padre)
19:30h Santa Misa en la Sagrada Familia, con la inauguración de la torre de Jesucristo. (Homilía del Santo Padre)
Jueves 11 de junio | Barcelona – Gran Canaria
08:30h Salida hacia Gran Canaria
10:50h Llegada a la base aérea de Gran Canaria/Gando
11:40h Encuentro con realidades de acogida a migrantes en el puerto de Arguineguín. (Discurso del Santo Padre)
13:30h Encuentro con los obispos, presbíteros, diáconos, religiosos y religiosas, seminaristas y agentes de pastoral en la catedral de Santa Ana. (Discurso del Santo Padre)
18:30h Santa Misa en el estadio de Gran Canaria. (Homilía del Santo Padre)
Viernes 12 de junio | Gran Canaria – Tenerife – Roma
08:30h Salida hacia Tenerife
09:10h Llegada a “Tenerife Norte-Los Rodeos”
09:30h Encuentro con migrantes en el centro “Las Raíces”. (Saludo del Santo Padre)
10:10h Encuentro con realidades de integración de los migrantes en la “plaza del Cristo de La Laguna”. (Discurso del Santo Padre)
12:15h Santa Misa en el puerto de Santa Cruz de Tenerife. (Homilía del Santo Padre)
14:30h Ceremonia de despedida en el aeropuerto internacional de “Tenerife Norte-Los Rodeos”
15h Salida hacia Roma
20:10h Llegada al aeropuerto internacional Roma/Fiumicino
Lectio Divina: 18 de mayo de 2026
“Y me dejaréis solo”
1.-Oración introductoria.
Señor, qué hermosas palabras las que nos dices en tu evangelio: Has rogado para que tengamos paz en Ti. Yo no vengo a rezar. ¡Pobre de mí! Yo vengo a que seas Tú mismo el que reces dentro de mí. Yo tampoco quiero mi paz, sino la tuya, la que Tú me das. Mi paz es movediza, como las aguas superficiales del mar. La tuya es estable, oceánica, como las aguas profundas. Señor, dame siempre de esa paz.
2.- Evangelio. Juan 16, 29-33
En aquel tiempo dijeron los discípulos a Jesús: Ahora sí que hablas claro, y no dices ninguna parábola. Sabemos ahora que lo sabes todo y no necesitas que nadie te pregunte. Por esto creemos que has salido de Dios. Jesús les respondió: ¿Ahora creéis? Mirad que llega la hora (y ha llegado ya) en que os dispersaréis cada uno por vuestro lado y me dejaréis solo. Pero no estoy solo, porque el Padre está conmigo. Os he dicho estas cosas para que tengáis paz en mí. En el mundo tendréis tribulación. Pero ¡ánimo! yo he venido al mundo.
3.- Qué dice el texto.
Meditación-reflexión
Jesús, en este evangelio, nos habla de soledad. Y hay dos tipos de soledad. La soledad normal, la que nos acompaña en algún momento de nuestra vida y la “soledad amarga”, la que no esperamos, la que proviene de aquellos que no están con nosotros cuando deberían estar. De ésta ha participado el Señor cuando se queda sin la compañía de aquellos a quienes llamó “para que estuvieran con Él” (Mc. 3,14) y en el momento en que más los necesitaba lo han dejado solo. Y Jesús se siente solidario de tantas personas abandonadas por sus hijos, por sus nietos, por sus mejores amigos. Pero, en estas circunstancias, Jesús nos abre un camino de esperanza. ¡EL PADRE! A Jesús nunca le ha abandonado. Como hombre ha tenido “sensación” de abandono, pero en realidad siempre ha estado con Él. Incluso nos ha dicho que de ese Padre uno se puede fiar no sólo hasta la muerte sino hasta “más allá de la muerte”. La Resurrección es la gran respuesta del Padre a la pregunta de Jesús en la Cruz: ¿Por qué me has abandonado?
Palabra del Papa
“La vida es una milicia. La vida cristiana es una lucha, una lucha bellísima, porque cuando el Señor vence en cada paso de nuestra vida, nos da una alegría, una felicidad grande: es alegría porque el Señor ha vencido en nosotros, con la gratuidad de su salvación. Pero si todos somos un poco vagos en la lucha y nos dejamos llevar adelante por las pasiones, por algunas tentaciones, es porque somos pecadores, ¡todos! Pero no se desanimen. Valentía y fuerza, porque el Señor está con nosotros”. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 30 de octubre de 2014, en Santa Marta).
4.- Qué me dice hoy a mí esta palabra ya meditada. (Silencio)
5.- Propósito: Al final de la jornada me preguntaré: ¿Me he fiado plenamente de Dios, mi Padre?
6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su palabra y ahora yo le respondo con mi oración.
Señor, quiero acabar mi oración dándote inmensas gracias por haber conocido lo importante que es en la vida “descubrir su sentido”, “no sentirse nunca solo”, fiarme de un Dios que estará conmigo hasta la muerte y hasta más allá de la muerte. Pero, para todo eso, necesito pararme, detenerme y escuchar al Señor que nos dice: MIRAD. Tengo que mirar a Dios con una mirada nueva y profunda. Señor, haz que me deje mirar por Ti y, con esa misma mirada, mirar también a mis hermanos.
domingo, 17 de mayo de 2026
sábado, 16 de mayo de 2026
Ascensión del Señor: 17 de mayo de 2026
Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos.
INTRODUCCIÓN
San Mateo, sitúa la escena de la Ascensión en un monte sin nombre. Con esto nos indica que lo interesante de esta escena no es el lugar, sino el simbolismo. El monte significa el ámbito de lo divino, donde está Dios y donde el evangelista quiere situar también a Jesús. A ese monte santo donde está Dios, es decir, donde está la plenitud de la verdad, de la belleza, de la libertad, y, sobre todo, del amor, ahí nos invita Jesús a subir para ser felices con Él para siempre.
LECTURAS BÍBLICAS
1ª lectura: Hech. 1, 1-11. 2ª lectura: Ef. 1, 17-23.
EVANGELIO
Mt 28, 16-20
En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado Al verlo, ellos se postraron, pero algunos dudaron Acercándose a ellos, Jesús les dijo: «Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos»
REFLEXIÓN
De este evangelio de San Mateo, en esta festividad de la Ascensión, sacamos tres ideas importantes:
1.– Jesús se va al cielo, pero se queda siempre con nosotros. Precisamente este evangelio de Mateo ha destacado esta presencia de Jesús con nosotros. Al principio nos habla de Jesús como ENMANUEL. Su nombre, su esencia, es estar con nosotros. Sin nosotros Él ya no sería Él. Desde el misterio de la Encarnación Dios es Dios-con-nosotros. Y al final del evangelio nos dice que estará con nosotros todos los días hasta el fin del mundo. Siendo esta presencia de Jesús tan arrolladora, ¿quién podrá decir que está solo? En aquel que pasa hambre y sed, está desnudo, está encarcelado, está enfermo…ahí está Él (Mt. 25). En la vida podemos experimentar la “amarga soledad”, sólo la soledad de los hombres, pero nunca la de Jesús. En este mundo podemos barruntar el cielo a través de la contemplación, pero no poseerlo.
Dios se comienza a comunicar al alma. Pero no acaba de comunicarse, sólo asoma. Por muy altas que sean las noticias que le dan de Dios en esta vida, no son más que lejanas asomadas. (San Juan de la Cruz. Cant. Espiritual 13,10.)
2.– El encanto de una despedida. En el evangelio de Lucas, aparece la ascensión al final de todo, como el epílogo final, como el broche de oro a este evangelio de la bondad y la ternura de Jesús. Pues bien, ahí aparece Jesús “levantando sus manos y bendiciéndolos” (Lc, 24,50). Esas manos de Jesús que se levantan por encima de la tierra para bendecirnos, es la mejor expresión de su cariño y de su ternura. El amor no se va; el amor se queda. Entre el cielo y la tierra ya no habrá un muro que nos separa sino un gran “espacio acogedor” que nos une con Dios para siempre. “Aquella solemne bendición de Jesús no era sólo para unos apóstoles en un momento preciso; era la bendición del Supremo Sacerdote que antes de entrar en el Sancta Sanctorum de la Jerusalén celeste, nos dejaba una bendición permanente para toda la Humanidad” (Benedicto XVI). Jesús “se va y se queda”. Porque se va al cielo, debemos mirar más cuál va a ser el final de nuestra vida: estar siempre con el Señor. El Señor, desde el cielo, debe ejercer sobre nosotros una fuerza de atracción, de seducción. Porque se queda, “no podemos quedarnos mirando al cielo” (1ª lectura) El cielo se conquista en la tierra, en este mundo, siguiendo siempre el camino que Él nos marcó.
3.– La importancia de la Misión. Id y haced discípulos a todos los pueblos” Lo que nos manda Jesús a todos sus seguidores es que “hagamos discípulos”. Después vendrá el bautizarles. Hacer discípulos es hacer seguidores de Jesús, coger el soplo, el aliento, el talante de Jesús La lectura asidua y meditada del evangelio nos hace cambiar de vida y nos capacita para la misión. Hoy día, más que nunca, la Iglesia necesita “testigos de la fe”, gente que nos hable de Jesús con alegría, con entusiasmo, con ilusión.
«¡Escuchen a Jesús!», dijo el Papa León. «Él viaja con nosotros, incluso hoy, para enseñarnos en esta ciudad la lógica del amor incondicional, de abandonar toda defensa que se convierte en ofensa«. «Entremos en su luz para convertirnos en luz del mundo, comenzando por el barrio donde vivimos«, dijo, porque «toda la vida de la parroquia y sus grupos existe para esto: es un servicio a la luz, un servicio a la alegría«. (Papa León XIV 3-3-2026)
PREGUNTAS
1.– Jesús se queda siempre con nosotros. ¿Dónde me encuentro con Jesús? ¿Se buscarlo por los caminos que Él me propone?
2.- ¿Me entusiasma un Jesús tan delicado, tan exquisito, tan amigo de sus amigos? Y yo ¿Cómo le respondo?
3.- ¿Me tomo en serio la misión? ¿Soy consciente que mi primera obligación como cristiano es transmitir mi experiencia de fe?
viernes, 15 de mayo de 2026
Lectio Divina: 16 de mayo de 2026
“El mismo Padre os quiere, porque me queréis a mí”
1.-Oración Introductoria.
Señor, hoy vengo a la oración a pedirte una cosa sencilla: que debo pedir con fe, y que esta fe no la debo dar nunca por descontada. Porque puedo disminuirla, achicarla e incluso perderla. Y la mejor manera de aumentar esta fe es pedirla “en tu nombre”. Y esto significa identificar mis gustos, mis preocupaciones, mis deseos, mis inquietudes, y también mis sueños con los de Jesús. Así mi oración siempre será eficaz. Por eso, esta mañana te digo: Señor, aumenta mi fe.
2.- Lectura reposada del texto bíblico. Juan 16, 23b-28
En verdad, en verdad os digo: lo que pidáis al Padre os lo dará en mi nombre. Hasta ahora nada le habéis pedido en mi nombre. Pedid y recibiréis, para que vuestro gozo sea colmado. Os he dicho todo esto en parábolas. Se acerca la hora en que ya no os hablaré en parábolas, sino que con toda claridad os hablaré acerca del Padre. Aquel día pediréis en mi nombre y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros, pues el Padre mismo os quiere, porque me queréis a mí y creéis que salí de Dios. Salí del Padre y he venido al mundo. Ahora dejo otra vez el mundo y voy al Padre.
3.- Qué dice el texto bíblico.
Meditación-reflexión
Jesús quiere que todo lo pidamos “en su nombre”. ¿Por qué? Porque quiere recordarnos que “sin Él no podemos hacer nada”. El mundo de la gracia no es otra cosa que el mundo del don, de la donación. Es Dios el que quiere que nos veamos como puro regalo suyo. Esto debe provocar en nosotros una incesante oración de “acción de gracias” a Dios y un constante deseo de ser “un don para los demás”. Y el mayor don que Dios me puede dar es el que nos anuncia Jesús en este evangelio: “El mismo Padre os quiere”. Todo puede cambiar en mi vida si me siento querido por Dios, mi Padre, desde que me levanto hasta que me acuesto. Son los brazos de mi Padre los que me mecen y me acunan; son sus manos, las que me acarician; son sus ojos los que me miran con ternura; es su propio corazón de Padre el que está cerca del mío. Y esto no es un sueño, una ingenuidad, un vano deseo. Todo esto es verdad. Me lo acaba de decir Jesús: EL MISMO PADRE OS AMA.
Palabra del Papa
“Después del gran descubrimiento de Jesucristo -nuestra vida, camino y verdad- entrando en el terreno de la fe, en «la tierra de la Fe», encontramos a menudo una vida oscura, dura difícil, una siembra con lágrimas, pero seguros de que la luz de Cristo, al final, nos da una gran cosecha. Debemos aprender esto también en las noches oscuras; no olvidar que la luz está, que Dios ya está en medio de nuestras vidas y que podemos sembrar con la gran confianza de que el «sí» de Dios es más fuerte que todos nosotros. Es importante no perder este recuerdo de la presencia de Dios en nuestra vida, esta alegría profunda de que Dios ha entrado en nuestra vida, liberándonos: es la gratitud por el descubrimiento de Jesucristo, que ha venido a nosotros. Y esta gratitud se transforma en esperanza, es estrella de la esperanza que nos da la confianza, es la luz porque los dolores de la siembra son el inicio de la nueva vida, de la grande y definitiva alegría de Dios”, Benedicto XVI, 13 de octubre de 2011.
4.- Qué me dice hoy a mí este texto ya meditado. (Silencio)
5.-Propósito: Hoy voy a bajar de la cabeza al corazón esta gran verdad: Dios me ama. Me lo acaba de decir Jesús.
6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su palabra. Ahora yo le respondo con mi oración.
Gracias, Dios mío, por haber enviado a tu Hijo Jesús a decirme al oído esta hermosa verdad: Dios te ama. En realidad, ya no necesito más. Nadie es nada si no es amado por alguien. Pero yo lo tengo todo al ser amado por el mismo Dios. ¡Gracias, Señor!
San Isidro Labrador: El Hombre que Trabajaba con Ángeles
Reza con el Papa: Por una alimentación para todos | Mayo 2026
El Espejo de la Iglesia en La Rioja. 15 de mayo de 2026
jueves, 14 de mayo de 2026
Lectio Divina: 15 de mayo de 2026
“Vuestra tristeza se convertirá en gozo”
1.- Introducción.
Señor, el tema de hoy sobre el gozo es continuación del de ayer. Y me encanta que nos repitas, una y otra vez, que Tú no quieres ni deseas el mal, el dolor, el sufrimiento. Tú eres el amigo de la vida, de una vida en plenitud, de una vida con esperanza, de una vida con ilusión, aunque a veces, para conquistar esa vida, haya que pagar un precio costoso. Dame el Espíritu Santo para que convierta mi propia petición en esperanza gratificante.
2.- Lectura reposada del evangelio: Juan 16, 20-23
En verdad, en verdad os digo que lloraréis y os lamentaréis, y el mundo se alegrará. Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo. La mujer, cuando va a dar a luz, está triste, porque le ha llegado su hora; pero cuando ha dado a luz al niño, ya no se acuerda del aprieto por el gozo de que ha nacido un hombre en el mundo. También vosotros estáis tristes ahora, pero volveré a veros y se alegrará vuestro corazón y vuestra alegría nadie os la podrá quitar. Aquel día no me preguntaréis nada.
3.- Qué dice el texto bíblico.
Meditación-reflexión
Todas las personas de todos los tiempos han buscado la felicidad y han puesto los medios para conseguirla. Pero la experiencia nos dice que el ser felices en este mundo es harto difícil. Con todo, ningún sistema político, social o religioso puede ir en contra de una tendencia tan natural y tan buscada y deseada por todos. Ahora bien, el más interesado por hacer realidad este deseo de felicidad es Dios. Un Dios que no busque hacernos felices, plenamente felices a los hombres y mujeres de este mundo, no es el verdadero Dios. Siendo esto así, el modo más auténtico y genuino de presentar a Dios no puede ser dar charlas, meditaciones, o bonitas teorías sobre la felicidad sino presentar un rostro de Dios alegre, atrayente, cautivador. Y ese rostro, para nosotros los cristianos, tiene un nombre: Jesucristo. Nosotros presentamos una persona que se ha desvivido por los demás, que no ha pensado en sí mismo, que ha buscado la felicidad aún a costa de su vida. Es verdad que se ha encontrado con dificultades, incluso con el mismo sufrimiento, pero no un sufrimiento buscado, ni vacío, ni frustrante, sino un sufrimiento de mujer parturienta, anunciadora de vida y de felicidad plena y para siempre. “Vuestra alegría nadie os la podrá quitar”. Dice muy ben San Juan de la Cruz “Del dolor creador de Dios nacemos y resucitamos del amor de su mirada”.
Palabra del Papa
“La integridad del Don, a la que nadie puede quitar ni agregar nada, es fuente incesante de alegría: una alegría incorruptible, que el Señor prometió, que nadie nos la podrá quitar. Puede estar adormecida o taponada por el pecado o por las preocupaciones de la vida, pero, en el fondo, permanece intacta como el rescoldo de un tronco encendido bajo las cenizas, y siempre puede ser renovada. La recomendación de Pablo a Timoteo sigue siendo actual: Te recuerdo que atices el fuego del don de Dios que hay en ti por la imposición de mis manos. Una alegría misionera. Este tercer rasgo lo quiero compartir y recalcar especialmente: la alegría del sacerdote está en íntima relación con el santo pueblo fiel de Dios porque se trata de una alegría eminentemente misionera. La unción es para ungir al santo pueblo fiel de Dios: para bautizar y confirmar, para curar y consagrar, para bendecir, para consolar y evangelizar”. (Homilía de S.S. Francisco, 17 de abril de 2014).
4.- Qué me dice hoy a mí este texto ya meditado. (Guardo silencio)
5.- Propósito: Seguro que en este día me voy a encontrar con situaciones que me harán sufrir. Pensaré en cómo reciclar ese sufrimiento en amor gozoso.
6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.
Al terminar este rato de oración quiero agradecerte, Señor, tus palabras tan alentadoras: “Se alegrará vuestro corazón”. Gracias, porque no nos llamas a una alegría barata, superficial, pasajera, sino una alegría profunda, de corazón. Gracias porque no quieres que seamos medio felices, o felices para un rato, sino plenamente felices y para siempre.
miércoles, 13 de mayo de 2026
Lectio Divina: 14 de mayo de 2026
Lo que os mando es que os améis unos a otros
1.- Oración introductoria.
Señor, sabemos que todos los días no son iguales. Los hay nublos, los hay claros, los hay fríos, los hay calurosos. Lo mismo ocurre con tu palabra. La palabra de hoy es de día de fiesta, es de día de sol sin ocaso. Y el tema no puede ser otro que el tema del amor. Ya sabíamos que nos querías, pero no sabíamos que nos quisieras tanto. Nos llamas amigos, y nos dices que tu amor a nosotros llegó a tal extremo que fuiste capaz de dar la vida para expresar así mejor el amor que nos tenías. Gracias, Señor, por querernos tanto.
2.- Lectura reposada de tu evangelio Juan 15, 9-17
En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Este es el mandamiento mío: que os améis los unos a los otros como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. No os llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a vosotros os he llamado amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca; de modo que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo conceda. Lo que os mando es que os améis los unos a los otros.
3.- Qué dice el texto.
Meditación-reflexión
Qué distinta la piedad de Jesús de la de los judíos de su tiempo. Éstos tenían muchas leyes, muchos preceptos, muchas normas. Jesús sólo tiene una: La Ley del amor. Lo que nos dejó Jesús como testamento y norma suprema es “que nos amemos unos a otros como Él nos ha amado”. Lo que nos distingue como cristianos ni siquiera es el amor sino el amor tal y como lo entendió Jesús. Y Jesús entendió el amor hasta estar dispuesto a dar la vida por las personas que amaba. Lo ideal del cristiano es vivir para amar, vivir desviviéndose por los demás, gastar la vida amando, de modo que la mejor manera de perder el tiempo sea emplearlo en algo que no se pueda reciclar en amor. En el cristianismo el amor no es un consejo sino un precepto, un mandato. Uno se pregunta: ¿Se puede obligar a amar? Jesús no obliga a nadie a ser cristiano, pero en el momento que uno opta por serlo, ya no es libre para el amor, porque en el momento que dejo de amar dejo de ser cristiano. Es imposible encontrar a un cristiano sin amor como no es posible encontrar a un ser humano sin pulso. Lo dice muy bien San Juan; “El que no ama está muerto” (1Jn. 3,14). Y la religión de Jesús no es religión de muertos sino de vivos.
Palabra del Papa
“En el Cenáculo, Jesús resucitado, enviado por el Padre, comunicó su mismo Espíritu a los Apóstoles y con su fuerza los envió a renovar la faz de la tierra. Salir, marchar, no quiere decir olvidar. La Iglesia en salida guarda la memoria de lo que sucedió aquí; el Espíritu Paráclito le recuerda cada palabra, cada gesto, y le revela su sentido… El Cenáculo nos recuerda la amistad. “Ya no les llamo siervos –dijo Jesús a los Doce–… a ustedes les llamo amigos”. El Señor nos hace sus amigos, nos confía la voluntad del Padre y se nos da Él mismo. Ésta es la experiencia más hermosa del cristiano, y especialmente del sacerdote: hacerse amigo del Señor Jesús, y descubrir en su corazón que Él es su amigo.» (Homilía de S.S. Francisco, 26 de mayo de 2014).
4.- Qué me dice hoy a mí este texto. (Guardo silencio).
5.- Propósito. No perder ni un minuto el tiempo. Estar pendiente en este día de constatar si cada momento lo he vivido desde el amor.
6.-Dios me ha hablado hoy a mí a través de su palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración
Gracias, Dios mío, por tu exigencia en el amor. Tú has ido por delante para que no tengamos excusas. Con tu gracia, se puede vivir en plenitud, se puede vivir con gozo, se puede ser feliz por el hecho de existir si toda la existencia está fundamentada en el amor. Gracias porque me has enseñado a vivir estrujando la vida hasta el final. Qué bien se debe morir diciendo ¡Todo este maravilloso programa de amor lo he cumplido!