La Semana Santa comienza el Domingo de Ramos en la Pasión del Señor, que comprende a la vez el anuncio del triunfo de Cristo y de la Pasión.
Este día se conmemora la entrada de Jesús en Jerusalén montado en un pollino de borrica. A su encuentro salió la multitud con ramos de olivo. Los niños hebreos lo recibieron cantando el «Hosanna» como expresión de júbilo.
Como recuerdo de este acontecimiento, es tradición celebrar antes de la Eucaristía la procesión con los ramos de palmas, que previamente se han bendecido. Estos ramos se conservan después en casa, para recordar la victoria de Cristo.
La procesión de ramos expresa de manera sensible lo que ha sido nuestro peregrinar de Cuaresma. Es la culminación de la subida con Cristo a Jerusalén para vivir la pascua con Él, que, «reconocido como hombre por su presencia, se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz» (2 lectura.). La liturgia de hoy, pues, incluye los dos polos del misterio pascual: rechazo y aceptación, sombra y luz, muerte y vida. De la alegría de la procesión, pasaremos a la contemplación de la Pasión de Cristo en el Evangelio de la misa. Estos dos polos encuentran su expresión más completa y perfecta en el altar de la eucaristía, que, al mismo tiempo que sacrificio, es banquete festivo de los hijos de Dios.
Narrando la pasión, San Mateo subraya que Jesús es consciente de lo que ocurre: lo sabe de antemano, lo asume y trata en todo momento de que sus discípulos no se dispersen. Subraya también la injusticia del proceso y la culpabilidad de las autoridades. También el hecho de que los paganos son los que perciben mejor la inocencia y dignidad de Jesús: la mujer de Pilato, el centurión en la cruz… Meditar la pasión significa cruzar nuestra mirada con la dulce presencia del Nazareno. Mirando a Jesús, contemplando su rostro de sufrimiento, encontramos el camino de la paz. Su omnipotencia está en su amor, en su misericordia para con todos nosotros. El sufre con nosotros y todo lo humano está en él, y en su resurrección todos resucitaremos.
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