En este día pedimos la gracia de ser libres de todo aquello que quiera dañar nuestra alma o alejarnos del camino de Dios. San José, guardián poderoso y defensor de quienes confían en él, nos acompaña y protege en las luchas espirituales de nuestra vida.
Así como protegió a Jesús y a María de los peligros, hoy le pedimos que también cuide nuestra vida, nuestras familias y nuestra fe, para que podamos permanecer firmes en el amor de Dios.
Tómate un momento para rezar esta oración y presentar también tus intenciones personales, confiando en la poderosa intercesión de San José.
Que San José te proteja de todo mal, fortalezca tu fe y te ayude a caminar siempre bajo la luz de Dios.
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