El 27 de agosto la Iglesia celebra a Santa Mónica (332-387), madre de San Agustín de Hipona.
Su vida fue un ejemplo de fe, paciencia y oración constante.
Casada con un hombre de carácter difícil y madre de un hijo que se desvió en los placeres del mundo, Mónica nunca dejó de confiar en Dios. Con lágrimas y súplicas pidió durante años la conversión de Agustín… hasta que finalmente sus oraciones fueron escuchadas.
Un obispo le dijo una frase que quedó para la historia:
“Es imposible que se pierda el hijo de tantas lágrimas.”
Hoy, Santa Mónica es patrona de las madres, de las esposas y de quienes sufren por la conversión de sus seres queridos.
🙏 Santa Mónica, ruega por nosotros y por todas las madres que esperan con fe la conversión de sus hijos.
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