sábado, 30 de diciembre de 2017
Orar en familia en Navidad: Jornada de la Sagrada Familia
Domingo Sagrada Familia, Jesús, María y José 31 de diciembre de 2017
Misa Familiar
1. INTRODUCCIÓN
En medio de la celebración cristiana de estas Navidades estamos celebrando el día de la Sagrada Familia. ¡Algo bueno tiene la familia cuando Dios quiso escoger, una de ellas, para nacer y estar en medio de nosotros!
José y María representan, en el marco de la Navidad, el modelo para dibujar y llevar adelante nuestras familias: su amor, su entrega, perdón, paciencia, generosidad, alegría, fe, esperanza, etc., ¿no son motivos más que suficientes para intentar ofrecer a la sociedad una familia sana y fuerte?
Que el Señor, que cuenta con la mirada y la protección de José y de María, nos ayude a valorar, cuidar y trabajar más por nuestras familias. Iniciamos esta celebración ca
ntando.
ntando.
(La procesión de entrada puede ir precedida por la Sagrada Familia sosteniendo el Niño Jesús. Incluso, donde sea posible, pueden entrar en el templo montados en un pollino. También es muy sugerente el que, junto al sacerdote, hagan su entrada dos o tres familias con sus hijos. Mejor catequesis…¡ imposible!)
2. PERDÓN
2.1 Porque las veces en que los padres no son responsables de la educación de sus hijos y delegan en otras instituciones o personas. Señor, ten piedad
2.2. Por los hijos que viven en sus casas como si de un restaurante se tratara. Para que valoren más la familia como encuentro en la vida, el amor y la responsabilidad. Cristo ten piedad.
2.3. Por los momentos en los que la televisión se convierte en e
l elemento protagonista y central de la vida familiar. Señor ten piedad
l elemento protagonista y central de la vida familiar. Señor ten piedad
3. MONICIÓN A LAS LECTURAS
Las lecturas que vamos a escuchar en este día, nos cantan las características que ha de tener una familia: el amor, la esperanza, la fortaleza, la unión. Además, el Evangelio, nos habla que –incluso en medio de dificultades— la familia ha de salir adelante. Es en periodo de prueba donde se ve la grandeza y profundidad del amor.
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LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 2, 22-40
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PRIMERA LECTURA
LECTURA DEL LIBRO DEL ECLESIÁSTICO 3, 2-6. 12-14
SALMO RESPONSORIAL
Salmo 127, 1bcd-2. 3. 4-5
R. DICHOSOS LOS QUE TEMEN AL SEÑOR Y SIGUEN SUS CAMINOS
SEGUNDA LECTURA
LECTURA DE LA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS COLOSENSES 3,12-21
ALELUYA Col 3, 15. 16
La paz de Cristo reine en vuestros corazones la Palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza.
EVANGELIO

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4. ORACIÓN DE LOS FIELES
4.1. Por los padres de familia. Para que jueguen el papel que les corresponde en el hogar. Para que piensen que, aquello que dan, es lo que el día de mañana condicionará el futuro de sus hijos. Roguemos al Señor.
4.2. Por los hijos. Para que sean respetuosos con los padres. A cada tiempo su afán, dice el viejo proverbio. Para que sean receptivos a los consejos e indicaciones de los mayores. Roguemos al Señor.
4.3. Por los abuelos. Para que sepamos valorar su presencia en nuestras casas. Para que veamos en ellos la fuente de la sabiduría, el tronco donde nació lo que somos y tenemos. Roguemos al Señor.
4.4. Por las familias separadas. Para que cuenten en este
día con nuestro recuerdo y oración. Para que sus problemas no sean causa de más dolor en aquellos que más cerca viven de ellos. Roguemos al Señor.
día con nuestro recuerdo y oración. Para que sus problemas no sean causa de más dolor en aquellos que más cerca viven de ellos. Roguemos al Señor.
4.5. Por las mujeres que mueren maltratadas en sus hogares. Por los niños que mueren fruto del aborto intencionado. Por los niños abandonados y huérfanos. Roguemos al Señor.
5. OFRENDAS
5.1. Con esta cuerda repleta de nudos, queremos simbolizar la fuerza y el secreto de la familia: EL AMOR HACE POSIBLE LA UNION ENTRE TODOS.
5.2. Con esta flor de pascua, queremos traer ante el altar, la gratitud de todas las familias de nuestra parroquia por haber escogido Dios una familia para venir al mundo.
5.3. Con el cáliz repleto de vino y la patena rebosante de pan, llevamos hasta el altar las fatigas, los trabajos, los éxitos, los estudios, la responsabilidad, las dificultades y el amor de todas nuestras familias.
6. ORACIÓN
En familia, Dios, quiso nacer
En familia, Dios, comenzó a llorar
En familia, Dios, acogió al pobre y al rico
En familia, Jesús, se dejó iluminar por una estrella
En familia, Jesús, reconoció a un nombre: MARIA
En familia, un Niño, respetó a un hombre: JOSÉ
En familia, el Dios con nosotros,
se inició en el valor de la fe.
En familia, Jesús, recibió
agasajos de humildes y regios
En familia, Jesús, supo lo que fue huir
En familia, Jesús, recibió aliento
En familia, Jesús, aprendió a vivir.
En familia, Jesús, sufrió el desprecio
de los que no supieron verle ni esperarle
En familia, Jesús, vio a los pastores
cuerpo a tierra y lágrimas en los ojos
En familia, Jesús, contempló a tres reyes
con abundancia de oro, incienso y mirra ofreciéndole.
En familia, Jesús, habló y guardó silencio
En familia, Jesús, fue perdido y encontrado
En familia, jugaba, rezaba y cantaba
y, en familia, sufrió la incomprensión
de algunos de los que le rodeaban
En familia… ¡sí en familia!
¡En familia Jesús fue hijo!
¡En familia, Jesús, fue Niño
¡En familia, Jesús, fue joven!
¡En familia, Jesús, aprendió a ser adulto!
¡En familia, Jesús, aprendió a mirar a los cielos!
Amén.
El misterio de la Navidad nos sitúa ante el portal de Belén, contemplando a Dios hecho carne. Es un acontecimiento que nos invita a acoger a la Palabra que acampa entre nosotros, de abrir el corazón a Dios encarnado en la fragilidad y ternura de un niño. Es una invitación a la acogida llena de afecto y agradecimiento.
Mensaje con motivo de la Jornada de la Sagrada Familia 2017


LA FAMILIA, HOGAR QUE ACOGE, ACOMPAÑA Y SANA
Jornada de la Sagrada Familia
31 de diciembre de 2017
31 de diciembre de 2017
1. La acogida o la hospitalidad, virtud familiar
El misterio de la Navidad nos sitúa ante el portal de Belén, contemplando a Dios hecho carne. Es un acontecimiento que nos invita a acoger a la Palabra que acampa entre nosotros, de abrir el corazón a Dios encarnado en la fragilidad y ternura de un niño. Es una invitación a la acogida llena de afecto y agradecimiento. Lo señala el evangelista san Lucas de un modo sucinto pero transido de afecto y ternura maternas, refiriéndose a su Madre: «lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, porque no había sitio para ellos en la posada» (Lc 2,7). San Juan formula el tesoro de recibir a Jesús en estos términos: «a los que le recibieron, les dio poder de hacerse hijos de Dios» (Jn 1, 12). El mismo Señor en el evangelio de san Mateo afirmará: «el que os recibe a vosotros me recibe a mí, y el que recibe, recibe al que me ha enviado» (Mt 10, 40). Acoger a otro, acoger a Jesús, acoger al Padre, todo ello apunta a una dimensión intrínsecamente trascendente unida a la acción de acogida, de modo que siempre remite a algo mayor.
Podemos recordar que Betania es el lugar donde Cristo es recibido como un amigo por la familia de Marta, María y Lázaro. Allí Jesús se encuentra como en casa. La liturgia benedictina celebra a los tres hermanos juntos, y les otorga el hermoso título de «hospederos del Señor». Si cada uno de ellos tiene su propia y específica relación con Jesús es la familia como tal la que se hace sujeto de la hospitalidad, y es enriquecida por la presencia del Salvador. Esta presencia de Cristo provoca el encuentro con Él y es invitación a transformar todas las relaciones entre los miembros de la familias.
Los padres y las familias están llamados a acoger generosamente a los hijos. Como afirma el papa: «la familia es el ámbito no solo de la generación, sino de la acogida de la vida que llega como regalo de Dios» [1]. Tener un hijo es siempre un don, fuente de gozosa alegría. Los matrimonios y las familias están invitados también a acogerse mutuamente. La hospitalidad es una virtud profundamente familiar. ¡Cuánto necesita el ser humano contemporáneo, dentro de un espacio social mutante, donde se siente tantas veces como un solitario interconectado, la experiencia cálida de ser querido y acogido por sí mismo!
En los albores del cristianismo san Pablo exhorta vivamente a los cristianos de Roma a practicar la hospitalidad (Rom 12, 13). Ella es capaz de generar un ambiente comunitario presidido por la humildad, el servicio mutuo, la caridad y la estima recíproca. Al final de la carta menciona un caso concreto rogando a la comunidad cristiana de Roma que acoja a Febe en el Señor, en modo digno de los santos (Rom 16, 2). La hospitalidad está siempre unida a gestos concretos. En la antigüedad el primer gesto hospitalario era lavar los pies al huésped (1 Tim 5, 10).
La Carta a los Hebreos exhorta de este modo a la hospitalidad: «conservad el amor fraterno y no olvidéis la hospitalidad; por ella algunos, sin saberlo, hospedaron a ángeles» (Heb 13, 1-2). La hospitalidad nos sitúa siempre ente el misterio del otro, de la diferencia. El versículo evoca la figura de Abrahán y su gesto de acoger a la entrada de su tienda a los tres misteriosos personajes que le visitaron en el encinar de Mambré (Gén 18, 2ss). Abrahán es alabado en la Carta a los Hebreos por su fe, que lo hizo salir de su tierra y lo puso en camino, «pues esperaba la ciudad asentada sobre cimientos, cuyo arquitecto y constructor es Dios» (Heb 11, 10). No deja de ser significativo que el peregrino Abrahán se convierta en aquel que acoge y ofrece su tienda al extraño. La fe es, así, fundamento de la hospitalidad. Los ojos de la fe permiten reconocer en el otro la imagen de Dios. Como afirma Lumen fidei: «La fe no solo mira a Jesús, sino que mira desde el punto de vista de Jesús» [2].
2. La familia, primer lugar de acompañamiento
La experiencia de muchas personas es que el primer lugar en el que somos acompañados es la familia. Aquí encuentra su raíz la vocación misionera de la familia. Las familias son invitadas por Dios a acompañar en la fe y en la vida a los que les rodean, ofreciendo cercanía y aliento de una vida familiar transida de la presencia viva de Jesús. Aunque son muchas las familias que ya han reconocido esta misión que Dios les encomienda, todavía hay muchas más que no han descubierto esta hermosa vocación y misión de acompañar a otras familias.
Es Cristo quien nos enseña el arte del acompañamiento. Como aconteció en el camino de Emaús (Lc 24, 13-35), la Palabra de Dios y los sacramentos son dos referencias fundamentales para aprender a acompañar. En la cercanía y trato personal, en ese “cuerpo a cuerpo”, se ejercita la paciencia de escuchar a los demás. La persona del diálogo es quien sabe escuchar con atención y verdadero interés. A la escucha le sigue el anuncio gozoso del Evangelio, la experiencia de que la Palabra de Dios es capaz de transformar el corazón íntimamente unido a la acción sacramental.
El fundamento de todo acompañamiento es el deseo del amor verdadero. El cultivo de las relaciones interpersonales, viviendo, conversando, transmitiendo las claves del sentido de la vida. Capital importancia tiene hoy el acompañamiento de los novios en la preparación próxima [3] y de los primeros años de matrimonio [4]. Junto a estos procesos, que son vitales para la madurez en el amor, es urgente también el acompañamiento de los matrimonios que sufren porque no vienen los hijos, de las familias que padecen situaciones dramáticas como la separación, el divorcio, el aborto, la soledad, la enfermedad, la muerte, la guerra… Tantas y diferentes situaciones en las que se agradece tanto la presencia y la compañía de los amigos, de las familias que no abandonan a las personas en las dificultades, sino que saben estar ahí y son fuente de consuelo y firme esperanza.
3. La familia, sanada y sanadora
Jesús es invocado con el título de Salvador, que literalmente significa el que trae la buena salud. Cristo es el verdadero samaritano (Lc 10, 25-37) que cura al hombre que yace malherido al borde del camino. Él nos carga sobre sus hombros y nos conduce a la posada de la Iglesia. San Ireneo de Lyon identifica al hospedero (stabularius) con el Espíritu Santo [5]. La familia, como Iglesia en miniatura, está llamada hoy más que nunca a ser posada en el que las personas heridas puedan recuperar la salud. De este modo el poder curativo y sanador de Jesús ha de llegar a muchas personas heridas en sus vínculos y relaciones familiares.
La acción del Samaritano se compone de diferentes momentos: se acerca, venda las heridas, les echa aceite y vino, le levanta y monta en su cabalgadura, lo conduce a una posada y lo cuida (Lc 10, 34). La secuencia de los diferentes actos que realiza indica el singular valor de la temporalidad para la acción humana. Así también la familia ha de aprender a vivir la temporalidad de toda actividad terapéutica. Hay heridas que precisa de más cuidados y requieren paciencia para que puedan ser bien curadas.
El aceite y el vino de la parábola del Buen Samaritano se interpretan como los sacramentos que curan la debilidad humana. Los antiguos conocían el valor terapéutico de la mezcla de ambos líquidos. De este modo, la misericordia que brota del amor de Dios, encuentra su primera y principal manifestación en los sacramentos como acciones de Cristo en la Iglesia. Los sacramentos contienen una virtud medicinal, reparativa y sanante de los daños causados por el pecado. La familia ha de dejarse transformar y purificar por la lógica sacramental para vivir su adhesión a Cristo, pues, como afirma san Juan: «Todo el que tiene esta esperanza en él se purifica a sí mismo, como él es puro» (1 Jn 3, 3).
Celebremos,
por tanto, con gozo y agradecimiento el día de la Sagrada Familia. Demos gracias a Dios por el don grande que nos ha hecho en el sacramento del matrimonio y en la realidad familiar. Pidamos a la Sagrada Familia que ayude a todas las familias del mundo a ser lugar de encuentro, de acompañamiento, de sanación, en una palabra, a hacer presente el misterio del amor de Cristo en nuestra experiencia cotidiana. Con gran afecto.
✠ Mario Iceta Gavicagogeascoa
Obispo de BilbaoPresidente de la Subcomisión Episcopal
para la Familia y la Defensa de la Vida
Obispo de BilbaoPresidente de la Subcomisión Episcopal
para la Familia y la Defensa de la Vida
✠ Francisco Gil Hellín
Arzobispo emérito de Burgos
Arzobispo emérito de Burgos
✠ Juan Antonio Reig Plà
Obispo de Alcalá de Henares
Obispo de Alcalá de Henares
✠ José Mazuelos Pérez
Obispo de Jerez de la Frontera
Obispo de Jerez de la Frontera
✠ Juan Antonio Aznárez Cobo
Obispo auxiliar de Pamplona y Tudela
Obispo auxiliar de Pamplona y Tudela
[1] FFRANCISCO, exhortación apostólica postsinodal Amoris laetitia, n. 166.
[2] FFRANCISCO, carta encíclica Lumen fidei, n. 18.
[3] Cf. JUAN PABLO II, exhortación apostólica postsinodal Familaris consortio n. 66; FFRANCISCO, exhortación apostólica postsinodal Amoris laetitia, n. 206: «la necesidad de programas específicos para la preparación próxima al matrimonio que sean una auténtica experiencia de participación en la vida eclesial y profundicen en los diversos aspectos de la vida familiar».
[4] FFRANCISCO, exhortación apostólica postsinodal Amoris laetitia, n. 217: «se vuelve imprescindible acompañar en los primeros años de la vida matrimonial para enriquecer y profundizar la decisión consciente y libre de pertenecerse y de amarse».
[5] Cf. A. ORBE, Parábolas evangélicas en San Ireneo, BAC, Madrid 2015, p. 135.
domingo, 24 de diciembre de 2017
IV DOMINGO DE ADVIENTO / B
Último domingo de Adviento antes de la llegada --esta misma noche-- de la Nochebuena. Poco a poco se ha ido iluminando nuestra esperanza. La luz ha ido aumentando semana a semana.Pronto llegará la gran luz, Cristo, que con su claridad hará palidecer todas las demás. Pero ¿hemos encendido nosotros la luz en nuestro interior?; ¿en qué ocasiones concretas hemos sido luz para los demás, durante el adviento? Acerquémonos al Señor que viene con conciencia de que él puede liberarnos de todas nuestras esclavitudes, sacarnos de la mediocridad e igualar nuestras desigualdades.
martes, 19 de diciembre de 2017
domingo, 17 de diciembre de 2017
sábado, 16 de diciembre de 2017
III DOMINGO DE ADVIENTO
Jesús, luz para todos
Lo dice Juan Evangelista y lo expresa bien Juan Bautista: él no es la luz, sino testigo de la luz. La luz es Jesucristo. Jesús, luz para todos. Vamos avanzando hacia la Natividad del Señor que es una fiesta de amor y de luz. Todavía hay tiempo para enmendar algún camino y para allanar alguna senda escabrosa. El Señor Jesús nos espera.
viernes, 15 de diciembre de 2017
SEMANARIO CATÓLICO, ALFA Y OMEGA
40 sacerdotes y seminaristas detenidos en la India por cantar villancicos
Un grupo de radicales hinduístas llamaron a la policía, acusaron a uno de los formadores del seminario siro-malabar de San Efrén de ofrecerles dinero si se convertían, y quemaron un coche del seminario en Satna, en el estado de Madhya Pradesh
Encuentro de Navidad organizado por el Secretariado de Movimientos de Apostolado Seglar.
El jueves 21 de diciembre a las 19:00h. se celebra el Encuentro de Navidad organizado por el Secretariado de Movimientos de Apostolado Seglar.
En la plaza Braille habrá talleres familiares y villancicos.
A las 19:30h. tendrá lugar la Eucaristía presidida por el Vicario Pastoral de la Diócesis.
miércoles, 13 de diciembre de 2017
Lectio Divina: 13 de diciembre de 2017
“Venid a mí”. Jesús no tiene casa, ni riquezas, ni prestigio. Nada de estos dones puede ofrecer. Pero sí puede ofrecer lo mejor: su persona. Recordad la escena de los discípulos de Juan ¿qué buscáis?… “Venid y veréis”. Jesús nos hace una preciosa invitación: verle, oírle, experimentarle. Lo que atrae de Jesús es su persona.
1.-Introducción.
Señor, ¡gracias!, por ofrecerme tu consuelo, tu compañía, tu infinita misericordia. Te ofrezco humildemente mi corazón, mi vida entera. Ilumina mi oración porque quiero seguir el camino que me lleve a vivir en plenitud el amor. Jesús, manso y humilde de corazón, haz mi corazón semejante al tuyo.
2.- Lectura reposada del evangelio Mateo 11, 28-30
En aquel tiempo, tomó Jesús la palabra y dijo: Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera.
3.- Qué dice el texto.
Meditación-reflexión
“Venid a mí”. Jesús no tiene casa, ni riquezas, ni prestigio. Nada de estos dones puede ofrecer. Pero sí puede ofrecer lo mejor: su persona. Recordad la escena de los discípulos de Juan ¿qué buscáis?… “Venid y veréis”. Jesús nos hace una preciosa invitación: verle, oírle, experimentarle. Lo que atrae de Jesús es su persona.
Hallaréis descanso. La palabra descanso es “ambigua”. Cuando se muere alguien que ha sufrido mucho, solemos decir ¡Ya ha descansado! Pero el descanso del que habla Jesús es otro. Dios no nos ha creado simplemente para que no suframos, sino para hacernos felices. ¿Y dónde nos encontramos más felices? Cuando estamos cerca de las personas que amamos. El niño es feliz y descansa en los brazos de su madre, y el amigo con sus amigos, el esposo con su esposa… Y el ser humano ¿dónde encuentra su descanso? El hombre descansa con su Dios. Nuestras vidas son como esas grandes piedras que van rodando por la montaña. Sólo descansan cuando, por la fuerza de la gravedad, llegan al valle y allí son abrazadas por la tierna hierba y las flores silvestres. En esta vida vamos dando tumbos hasta que descansamos en Dios. “Nos has hecho, Señor, para ti y nuestro corazón está inquieto mientras no descansa en Ti”. (San Agustín)
Palabra del Papa
Queridos hermanos y hermanas, hemos gustado la riqueza de esta oración de Jesús. Que también nosotros, con el don de su Espíritu, podamos dirigirnos a Dios en la oración, con confianza de hijos, invocándolo con el nombre de Padre, Abbá.
Pero debemos tener el corazón de los pequeños, de “los pobres en espíritu”, para reconocer que no somos auto-suficientes, que no podemos construir nuestra vida solos, que necesitamos de Dios, necesitamos encontrarle, escucharle y hablarle.
La oración nos abre a recibir el don de Dios, su sabiduría, que es Jesús mismo, para llevar a cabo la voluntad del Padre en nuestra vida y encontrar así reposo en las fatigas de nuestro camino. ¡Gracias!. Benedicto XVI, 7 de diciembre de 2011.
4.- Qué me dice ahora a mí este texto que acabo de meditar. Guardo silencio y espero que Dios me hable desde lo profundo de mi ser.
5.-Propósito. En las dificultades que hoy se me presenten, pedir la ayuda de Dios mi Padre en vez de ser autosuficiente.
6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de sus palabras. Y ahora yo le respondo con mi oración.
Encontrar descanso, es algo que todos siempre buscamos, descanso que no implica el que los problemas o el esfuerzo vayan a terminar. Las cosas parece que siguen igual, pero con Cristo, se viven desde diferente perspectiva. Gracias, Señor, por ofrecerme esa paz. Para alcanzarla, te pido me des: fe, generosidad, fuerza de voluntad, confianza y, sobre todo, amor. Con estos dones y tu gracia, tendré la fuerza necesaria para vivir tu voluntad.
Si quieres descargarlo en PDF pincha en el siguiente enlace:
https://app.box.com/s/ckhgz9p1ds7rsxgrcn4sf3vsvl6vqfyp
Autor: Raúl Romero
NAVIDAD / CÁRITAS
Cáritas dedica este año su habitual Campaña de Navidad a profundizar en la invitación que viene difundiendo en los últimos meses de tomar parte activa en la construcción de una sociedad más justa. Para ello, bajo el lema “SÉ PARTE de la solución contra la pobreza”, se va a aprovechar el tiempo litúrgico del Adviento y la Natividad del Señor para anunciar un mensaje de esperanza y convocar a todos a ser parte de la acción de Cáritas contra la pobreza y la desigualdad.
Movilizar la generosidad
“Ser parte de Cáritas es un gesto de solidaridad que implica un profundo compromiso y una apuesta por una sociedad más justa”, se señala en los materiales que se han editado para difundir de forma masiva esta Campaña de Navidad a toda la base social de Cáritas, tanto a los actuales donantes, como a ciudadanos particulares, empresas e instituciones.

El rostro de la solidaridad
Cáritas quiere seguir fidelizando el apoyo de cientos de miles de colaboradores que, bien de manera gratuita, como es el caso de los 85.000 voluntarios, bien a través de la generosidad de los donantes, permiten desarrollar cada día sus programas de acción social para millones de personas empobrecidas, tanto en España como en terceros países.
Como atestiguan las cifras recogidas en la última Memoria anual de actividades, cerca de 4 millones de personas han sido acompañadas por las 70 Cáritas Diocesanas y las cerca de 6.000 Cáritas Parroquiales de nuestro país, con el sostenimiento de los 358 millones de euros invertidos en un amplio repertorio de programas sociales y proyectos de cooperación.
Ser parte de una Iglesia pobre y para los pobres
Con el lema “SÉ PARTE”, la Campaña de Navidad apela a la verdadera naturaleza de la misión de Cáritas, que es la de “dar respuesta a las realidades de pobreza y exclusión social de nuestra sociedad” y sentirse “animados por una misión permanente e irrenunciable: ser Iglesia pobre y para los pobres”. Es una invitación a ser agente de “escucha, acogida, acompañamiento y alivio de las personas y familias en riesgo de exclusión, a proteger su dignidad y a garantizar su acceso a los derechos humanos”.
Es una propuesta impregnada del sentido de la Navidad, una celebración en la que, como recuerda el Papa Francisco, “Dios, que nos convoca a la entrega generosa y a darlo todo, nos ofrece las fuerzas y la luz necesarias para salir adelante”.
martes, 12 de diciembre de 2017
Lectio Divina: 12 de diciembre de 2017
En este capítulo 18 de Mateo, llamado capítulo eclesial, el evangelista nos propone las condiciones necesarias para toda comunidad cristiana. Y Jesús nos dice que lo primero para entrar en el reino de los cielos es hacerse niño.
1.- Introducción
Espíritu Santo, dame tu luz en este momento de oración. Con la confianza de un niño ante su papá, a quien considera muy cercano, te pido docilidad para escuchar la Palabra y seguirla, como una oveja sigue a su pastor. Jesús, concédeme el don de buscar, con la sencillez y la nobleza de un niño, el amor.
2.- Lectura reposada del evangelio. Mateo 18, 1-5. 10, 12-14
En cierta ocasión, los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: “¿Quién es el más grande en el Reino de los cielos?” Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y les dijo: “Yo les aseguro a ustedes que si no cambian y no se hacen como los niños, no entrarán en el Reino de los cielos. Así pues, quien se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el Reino de los cielos. Y el que reciba a un niño como éste en mi nombre, me recibe a mí. Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque yo les digo que sus ángeles, en el cielo, ven continuamente el rostro de mi Padre, que está en el cielo. ¿Qué les parece? Si un hombre tiene cien ovejas y se le pierde, ¿acaso no deja las noventa y nueve en los montes, y se va a buscar a la que se le perdió? Y si llega a encontrarla, les aseguro que se alegrará más por ella, que por las noventa y nueve que no se le perdieron. De igual modo, el Padre Celestial no quiere que se pierda ni uno solo de estos pequeños”.
3.- Qué dice el texto.
Meditación-reflexión
En este capítulo 18 de Mateo, llamado capítulo eclesial, el evangelista nos propone las condiciones necesarias para toda comunidad cristiana. Y Jesús nos dice que lo primero para entrar en el reino de los cielos es hacerse niño. ¿Qué cualidades observamos en los niños?
- Mientras es niño vive en una gozosa dependencia del papá. Ser cristiano es disfrutar de tener a un Dios que es mi Abbá, mi papá.
- El niño no tiene pasado. Y, por lo tanto, no tiene prejuicios: todos son sus tatos, sus familiares. Recibe todo lo que le dan: un caramelo, un juguete, y también sabe recibir un beso de un desconocido. El niño se deja querer.
- El niño va descubriendo todo y se deja sorprender. Y ser cristianos es dejarse sorprender por Dios.
- Él tiene un futuro por delante, desea hacer un año más, vive impulsado por una ley, la ley del crecimiento. En nuestra vida espiritual nunca hay que decir: ¡basta! La muerte nos tiene que sorprender ¡vivos!
Palabra autorizada del Papa
Hay una relación entre Dios y nosotros pequeños: Dios, el grande y nosotros pequeños. Dios, cuando debe elegir a las personas, también a su pueblo, siempre elige a los pequeños. Dios elige a su pueblo porque es el más pequeño, tiene menos poder que los otros pueblos. Hay un diálogo entre Dios y la pequeña raza humana. También la Virgen María dijo: “El Señor ha mirado la humillación de su sierva”. El Señor ve el corazón. El Señor elige según sus criterios y elige a los débiles y los humildes, para confundir a los poderosos de la tierra. Y siempre habrá un diálogo entre nuestra pequeñez y la grandeza del Señor (Cf Homilía de S.S. Francisco, 21 de enero de 2014, en Santa Marta).
4.- Qué me dice ahora a mí esta palabra que acabo de meditar. Guardo silencio. Y espero que el Espíritu Santo me diga el significado profundo de este texto para mí.
5.-Propósito Seré delicado con el Señor y evitaré el pecado venial.
6.- Dios me ha hablado hoy a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.
Gracias, Señor, por mi ángel de la guarda y por la gran esperanza que surge de esta meditación. La cultura admira a la persona que por su propio esfuerzo tiene éxito, y esto es bueno. Pero, como tu hijo, debo tener una visión más amplia: atesorar esa confianza y dependencia a tu gracia, que es la que realmente logrará la trascendencia de mi vida. Además, siempre recordar que hay muchas ovejas sin pastor que no deben quedarse atrás ni perderse, si en mí está el poder ayudarles a volver o encontrar el redil.
Si quieres descargarlo en PDF pincha en el siguiente enlace:
Autor: Raúl Romero
lunes, 11 de diciembre de 2017
Lectio Divina: 11 de diciembre de 2017
Nos quedamos con las últimas palabras del Evangelio: “Hoy hemos visto cosas admirables”. El evangelista Lucas nos habla de la importancia del “hoy”. “Hoy se cumple esta escritura”. “Hoy ha llegado la salvación a esta casa”. “Hoy estarás conmigo en el paraíso”. Es hermoso pensar que todas las maravillas que Dios ha hecho en el pasado, se pueden realizar hoy en el corazón del creyente.
1.-Introducción.
Señor, un día más vengo a pedirte que me envíes el Espíritu Santo para que me haga descubrir las maravillas que Tú obras en el corazón de tus fieles, en el interior de mi propio corazón. Haz que no me limite a admirar lo de fuera: lo visible, lo tangible, lo que puedo tocar con mis manos. El gran milagro que hizo Jesús al paralítico no fue el curarle su enfermedad física sino la sanación interior, el perdonarle todos sus pecados. Dame, Señor, en este día una mirada profunda y vea las maravillas que obras en mí.
2.- Lectura reposada del evangelio. Lc. 5,17-26.
Un día que estaba enseñando, había sentados algunos fariseos y doctores de la ley que habían venido de todos los pueblos de Galilea y Judea, y de Jerusalén. El poder del Señor le hacía obrar curaciones. En esto, unos hombres trajeron en una camilla a un paralítico y trataban de introducirle, para ponerle delante de él. Pero no encontrando por dónde meterle, a causa de la multitud, subieron al terrado, le bajaron con la camilla a través de las tejas, y le pusieron en medio, delante de Jesús. Viendo Jesús la fe de ellos, dijo: «Hombre, tus pecados te quedan perdonados». Los escribas y fariseos empezaron a pensar: «¿Quién es éste, que dice blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios?» Conociendo Jesús sus pensamientos, les dijo: «¿Qué estáis pensando en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil, decir: “Tus pecados te quedan perdonados”, o decir: “Levántate y anda”? Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados, – dijo al paralítico -: “A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa”». Y al instante, levantándose delante de ellos, tomó la camilla en que yacía y se fue a su casa, glorificando a Dios. El asombro se apoderó de todos, y glorificaban a Dios. Y llenos de temor, decían: «Hoy hemos visto cosas increíbles».
3.- Qué dice el texto.
Meditación-reflexión
Nos quedamos con las últimas palabras del Evangelio: “Hoy hemos visto cosas admirables”. El evangelista Lucas nos habla de la importancia del “hoy”. “Hoy se cumple esta escritura”. “Hoy ha llegado la salvación a esta casa”. “Hoy estarás conmigo en el paraíso”. Es hermoso pensar que todas las maravillas que Dios ha hecho en el pasado, se pueden realizar hoy en el corazón del creyente. Aparentemente no ocurre nada nuevo: sale el sol, por la mañana y se pone por la tarde. Los ríos siguen el mismo cauce, y por la noche brillan en el cielo las estrellas. Y, sin embargo, hoy puede ser un bonito día para mí si dejo que Dios entre en mi vida. Todo puede cambiar, como cambió la vida de ese paralítico, curado por Jesús. También hoy yo puedo ser curado de mi parálisis interior. También yo hoy puedo dejar las muletas y disfrutar caminando como una persona libre.
Palabra autorizada del Papa
Jesucristo al comienzo le dice: “¡Ánimo, hijo, tus pecados te son perdonados”. Tal vez esta persona quedó un poco sorprendida porque quería sanarse físicamente. Es en Jesús en quien el mundo viene reconciliado con Dios, este es el milagro más profundo: Esta reconciliación es la recreación del mundo: se trata de la misión más profunda de Jesús. La redención de todos nosotros los pecadores; y Jesús hace esto no con palabras, no con gestos, no andando por el camino, ¡no! ¡Lo hace con su carne! Es Él mismo Dios, quien se convierte en uno de nosotros, hombre, para sanarnos desde el interior, a nosotros los pecadores. Jesús nos libera del pecado haciéndose Él mismo pecado, tomando sobre sí mismo todo el pecado y esto es la nueva creación. Jesús desciende de la gloria y se abaja, hasta la muerte, y una muerte de cruz, desde donde clama: Padre, ¡por qué me has abandonado! Tal es su gloria y esta es nuestra salvación. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 4 de julio de 2013, en Santa Marta).
4.- Qué me dice ahora a mí esta palabra ya meditada. Guardo silencio y espero que sea el mismo Espíritu el que me sugiera el significado profundo de las palabras
5.-Propósito. Ponerme hoy al lado de la persona que más sufre y necesita mi ayuda.
6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.
Señor, gracias por mostrarme en esta oración el tipo de fe que puede transformar mi vida. Una fe humilde que reconozca mi fragilidad y te busque. Una fe fuerte que me mantenga siempre unido a Ti. Una fe operante que me lleve a buscar los medios para soltar las ataduras del corazón y vivir ya como una persona libre que comienza a sentir el gozo de caminar en el amor.
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Autor: Raúl Romero
sábado, 9 de diciembre de 2017
II Domingo de Adviento
¡Gritemos con Juan: “Convertíos”!
En este segundo domingo de Adviento resuena con enorme fuerza el grito de Juan el Bautista: “¡Convertíos!”. La espera del Nacimiento del Señor nos ha de servir para cambiar nuestras vidas e iniciar senderos de amor, justicia, solidaridad y entrega a los hermanos. No debemos perder la ocasión de cambiar y de hacernos mejores. El mundo espera de los cristianos una acción enérgica contra el abuso y la explotación de aquellos que son más débiles.
HOJA PARROQUIAL
Hoja Parroquial, 21 de Marz... by Rafael Gil Vicuña
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