miércoles, 1 de abril de 2026

LUNES SANTO , MARTES SANTO Y MIÉRCOLES SANTO

 




VÍSPERAS LECTURA Jueves 2 de Abril de 2026

 

LAUDES LECTURA Jueves 2 de Abril de 2026

 

HORA SANTA . JUEVES SANTO: "Velad y Orad Conmigo"

 


Hora Santa: "Velad y Orad Conmigo" 

I. Introducción y Exposición

Monitor: Señor Jesús, en esta noche en que las luces se apagan y el mundo calla, venimos a buscarte. Tú nos dijiste: "¿No habéis podido velar una hora conmigo?". Aquí estamos. Queremos consolar tu Corazón y aprender de tu entrega.

Oración Inicial: Padre de bondad, en esta noche santa en que tu Hijo se entregó por nosotros, abre nuestros oídos y nuestro corazón. Que al meditar su Palabra, podamos entrar en el misterio de su Amor. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.


II. El Mandamiento del Amor: El Lavatorio

Lectura del santo Evangelio según San Juan (13, 12-15):

"Cuando acabó de lavarles los pies, se puso el manto, se sentó otra vez a la mesa y les dijo: — ¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis "el Maestro" y "el Señor", y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros: os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis".

Meditación en silencio (2-3 minutos): ¿A quién me resisto a servir? ¿A quién me falta lavar los pies con mi perdón o mi paciencia?


III. El Memorial: La Institución de la Eucaristía

Lectura de la primera carta del Apóstol San Pablo a los Corintios (11, 23-26):

"Hermanos: Yo he recibido del Señor lo que os he transmitido: que el Señor Jesús, la noche en que iba a ser entregado, tomó pan y, pronunciando la acción de gracias, lo partió y dijo: «Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía». Lo mismo hizo con el cáliz, después de cenar, diciendo: «Este cáliz es la nueva alianza en mi sangre; haced esto cada vez que lo bebáis, en memoria mía». Por eso, cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor, hasta que él vuelva".

Canto sugerido:  Nadie te ama como yo.


IV. La Agonía: Getsemaní

Lectura del santo Evangelio según San Mateo (26, 36-41):

"Entonces Jesús fue con ellos a un huerto, llamado Getsemaní, y dijo a los discípulos: «Sentaos aquí, mientras voy allá a orar». Y llevándose a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, empezó a sentir tristeza y angustia. Entonces les dijo: «Mi alma está triste hasta la muerte; quedaos aquí y velad conmigo».

Y adelantándose un poco, cayó rostro en tierra y oraba diciendo: «Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz; pero no se haga como yo quiero, sino como quieres tú». Volvió a los discípulos y los encontró dormidos. Dijo a Pedro: «¿De modo que no habéis podido velar una hora conmigo? Velad y orad para no caer en la tentación; pues el espíritu está pronto, pero la carne es débil»".


V. Preces de Reparación

(A cada intención respondemos: "Perdón, Señor, perdón")

  • Por las veces que te hemos dejado solo en el Sagrario por nuestras prisas... R.

  • Por nuestra falta de compromiso con los pobres y los que sufren... R.

  • Por los pecados de división en tu Iglesia y entre nuestras familias... R.

  • Por la falta de fe y por cuando dudamos de tu presencia real en el pan... R.


VI. Oración Final y Despedida

Todos unidos rezamos el Padre Nuestro.

Oración de conclusión: Señor Jesús, nos retiramos del Monumento, pero no de tu lado. Mañana te acompañaremos en la Cruz. Que este tiempo de oración nos dé la fuerza para no dormirnos ante el dolor del prójimo y para ser fieles a tu Palabra. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.


Jueves Santo – Misa de la Cena del Señor - El Amor que se Inclina y se Entrega

 

Queridos hermanos y hermanas:

Nos encontramos en el corazón del año cristiano. Esta noche de Jueves Santo no es una simple conmemoración de una cena antigua; es la actualización de un misterio que sostiene nuestra fe: Dios se queda con nosotros. En este 2 de abril de 2026, el mundo sigue sediento de esperanza, de consuelo y de gestos de auténtica humanidad. Y la liturgia de hoy nos ofrece la respuesta en tres signos claros: un trozo de Pan, una jofaina con agua y el Aceite que sana.

1. La Eucaristía: Pan partido para un mundo herido

En la primera lectura hemos escuchado el memorial de la Pascua judía. Pero Jesús lleva ese memorial a una plenitud asombrosa. Él no nos deja una estatua, ni un libro de reglas; nos deja su Cuerpo y su Sangre.

Cuando Jesús dice: "Haced esto en memoria mía", no se refiere solo a repetir el rito, sino a repetir su entrega. Cada vez que comulgamos, nos comprometemos a ser, como Él, "pan partido" para los demás. La Eucaristía es el alimento de los débiles, la fuerza de los que sufren y el motor de nuestra caridad.

2. El Lavatorio: La Teología de la Toalla

En el Evangelio de San Juan, sorprendentemente, no se narra la institución de la Eucaristía, sino el Lavatorio de los pies. Para Juan, la Eucaristía y el Servicio son dos caras de la misma moneda. No se puede comulgar en el altar si no estamos dispuestos a arrodillarnos ante el hermano.

Jesús se quita el manto, se ciñe la toalla y realiza el trabajo de un esclavo. Al lavarle los pies a sus discípulos —incluyendo a Pedro que lo negaría y a Judas que lo traicionaría—, Jesús nos dice que el amor no pone condiciones.

  • Lavar los pies hoy significa entrar en la fragilidad del otro.
  • Significa tocar la carne herida, el cansancio y el polvo del camino ajeno sin juzgar, solo para limpiar y aliviar.

3. La Unción de los Enfermos: Cristo abraza nuestra fragilidad

Esta noche, nuestra comunidad vive un signo de amor muy concreto: algunos de nuestros hermanos y hermanas van a recibir la Unción de los Enfermos.

¿Qué mejor momento que este? Si hoy celebramos que Cristo se entrega totalmente, la Unción nos recuerda que Él se entrega especialmente a quienes cargan con la cruz de la enfermedad o el peso de los años.

  • A vosotros, queridos hermanos que váis a ser ungidos: Este aceite santo no es solo para el cuerpo, es para el alma. Es la caricia de Dios que os dice: "No estás solo en tu Getsemaní".
  • Cristo, que hoy sufre la angustia en el Huerto de los Olivos, comprende vuestro dolor, vuestro miedo y vuestra debilidad. Al recibiros en este sacramento, la Iglesia entera os sostiene.

4.  El Mandamiento Nuevo

"Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros como yo os he amado".

La medida del amor cristiano ya no es nuestra propia capacidad, sino la capacidad de Cristo: un amor que llega "hasta el extremo".

Al terminar esta celebración, el altar quedará desnudo y el Sagrario vacío. Acompañaremos al Señor en su silencio. Pero no nos quedemos solo en la emoción del momento. Salgamos de aquí con el compromiso de ser:

1.   Pan para el que tiene hambre de sentido.

2.   Toalla para el que necesita que le limpien las lágrimas.

3.   Aceite y bálsamo para el que sufre en el cuerpo o en el espíritu.

Que esta Cena del Señor nos transforme. Que al recibir su Cuerpo, nos convirtamos en sus manos para acariciar, en sus pies para visitar y en su corazón para amar sin medida. Amén.

 

Misa de hoy ⛪ Miércoles Santo 1 Abril de 2026