/> PARROQUIA SAN PÍO X, LOGROÑO.

sábado, 15 de julio de 2023

Lectio Divina: 10 de julio de 2023

 “¡Animo!, hija, tu fe te ha salvado».

1.-Oración introductoria.

Jesús, en este evangelio que voy a meditar, me encanta poder acercarme a Ti como “Señor y dador de vida”. En el caso de la niña, la vida ya la tenía prácticamente perdida; en el caso de la mujer, su vida se estaba malogrando y era como la antesala de la muerte. Gracias, Señor, porque Tú apuestas por la vida, por quitar el dolor y sufrimiento de las personas, por disfrutar viendo felices a los hombres y mujeres de este mundo. Gracias, Jesús, amigo de la vida.

2.- Lectura reposada de la palabra bíblica. Mateo 9, 18-26

Así les estaba hablando, cuando se acercó un magistrado y se postró ante él diciendo: «Mi hija acaba de morir, pero ven tú a imponerle las manos y vivirá». Jesús se levantó y le siguió junto con sus discípulos. En esto, una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años se acercó por detrás y tocó la orla de su manto. Pues se decía para sí: «Con sólo tocar su manto, me salvaré». Jesús se volvió, y al verla le dijo: «¡Animo!, hija, tu fe te ha salvado». Y se curó la mujer desde aquel momento. Al llegar Jesús a casa del magistrado y ver a los flautistas y la gente alborotando, decía: ¡Retiraos! La muchacha no ha muerto; está dormida». Y se burlaban de él. Mas, echada fuera la gente, entró él, la tomó de la mano, y la muchacha se levantó. Y la noticia del suceso se divulgó por toda aquella comarca.


3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión.

El contexto de esta mujer que padece “flujos de sangre” es significativo porque, según la mentalidad de entonces, esta mujer estaba impura y, todavía peor, contagiaba la impureza a quien tocara. Ella, se acerca con sumo respeto a Jesús para tocar sólo la orla de su manto, pero no a ÉL para no contagiarle. Jesús le curó la enfermedad física y eliminó para siempre el   tabú de la sangre. Lo que quiere Jesús es que ninguna mujer sufra por ese o por otros prejuicios con relación a la mujer. Algo parecido ocurre con la niña muerta a los “doce años” justo a la edad en que ya se consideraba a la mujer apta para dar vida. La niña era un cadáver y, por tanto, contagiaba a quien la tocara. Jesús “la tomó de la mano”, pero no se contagió por eso. Y así cae otro tabú. El único pecado que contagia al hombre es la maldad que brota del corazón. El verbo que usa el evangelio “se levantó” es el mismo que se usa para hablar de la Resurrección. Jesús siempre nos levanta para vivir en plenitud. Y esta plenitud se alcanza con la Resurrección. Por lo demás, qué bello espectáculo el ver a Jesús levantando a la juventud cuando se hunde en el mundo de la droga o del alcohol.

Palabra del Papa.

“El hombre o la mujer que tiene fe confía en Dios: ¡confía! Pablo, en un momento oscuro de su vida, decía: ‘Yo sé bien de quien me he fiado’ ¡De Dios! ¡Del Señor Jesús! Confiar: y esto nos lleva a la esperanza. Así como la confesión de la fe nos lleva a la adoración y a la alabanza a Dios, el fiarse de Dios nos lleva a una actitud de esperanza. Hay muchos cristianos con una esperanza demasiado aguada, no fuerte: una esperanza débil. ¿Por qué? Porque no tiene la fuerza y la valentía para confiarse al Señor. Pero si nosotros cristianos creemos confesando la fe, también guardándola, haciendo custodia de la fe y confiando en Dios, en el Señor, seremos cristianos vencedores. Y esta es la victoria que ha vencido al mundo: ¡nuestra fe! (Cf Homilía de S.S. Francisco, 10 de enero de 2014, en Santa Marta).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto bíblico ya meditado. (Silencio)

5.-Propósito: Un recuerdo y una oración especial por tantas mujeres todavía esclavas de tabús que les hacen sufrir.

6.- Dios me ha hablado hoy a través de su palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Gracias, Señor, porque Tú nos has traído la verdadera libertad. Tú liberaste a esas dos mujeres de prejuicios propios de la cultura de su época. Y Tú quieres también darnos a todos la verdadera libertad, especialmente la libertad interior, la que nos hace hijos de Dios y nos hace gozar de tantas cosas hermosas que Tú nos has dado y que no podemos disfrutar porque todavía estamos esclavizados por dentro.

sábado, 8 de julio de 2023

Jornada del Misionero Diocesano: La Rioja cuenta con 129 misioneros en Europa, América, África y Asia

 


Actualmente, nuestra Diócesis cuenta con un total de 129 misioneros riojanos: 5 obispos, 57 religiosos, 38 religiosas, 9 sacerdotes, 13 laicos y 7 de institutos seculares. Todos ellos comparten con nosotros la misión, ellos nos acercan nuevos pueblos, nuevas culturas, nos acercan el entusiasmo misionero, nos recuerdan que tenemos que ser iglesia en salida, preocupada por llevar el Evangelio más allá de nuestra realidad y de nuestra diócesis.

 

Domingo 14, tiempo ordinario: 9 de julio de 2023

 Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra…

INTRODUCCIÓN

Creo que es un error dar a entender, que la crisis de la Iglesia es una crisis doctrinal. Es una crisis de vivencia. Por eso nunca se podrá superar por medio de más doctrinas y más documentos que tratan de zanjar cuestiones discutidas. Lo que hay que enseñar a los hombres es a vivir una experiencia del Dios cercano, el de Jesús. Sólo ahí encontraremos la liberación de toda opresión. Sólo teniendo la misma vivencia de Jesús, encontraremos la libertad necesaria para ser nosotros mismos. (Fray Marcos).

LECTURAS DEL DÍA

1ª Lectura: Zac. 9, 9-10      2ª Lectura: Rom. 8, 9.11-13

EVANGELIO

San Mateo 11, 25-30

En aquel momento tomó la palabra Jesús y dijo: «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».

REFLEXIÓN

En este texto de Mateo, el Señor nos habla de una revelación, pero no de una revelación cualquiera, sino de la máxima revelación del Padre al Hijo y del Hijo a los sencillos de corazón. Podemos dividir el texto en tres partes:

1.– Jesús y el Padre. “Yo te alabo, Padre”.  Si algo  destacan los evangelistas es esta inefable y misteriosa comunión de Jesús con el Padre. Para Jesús su Padre lo es todo. Se siente fuertemente atraído por Él  y es  su obsesión, su razón de ser. Por eso le nace la alabanza, la glorificación, el deseo de agradarle en todo. Comenta bellísimamente un famoso pensador cristiano: «Había en Jesús algo íntimo, un «sancta sanctorum”, al que no tenía acceso ni su misma madre, sino únicamente su Padre. En su alma humana había un lugar, precisamente el más profundo, completamente vacío de todo lo humano, libre de cualquier apego terreno, absolutamente virgen y consagrado del todo a Dios. El Padre era su mundo, su realidad, su existencia, y con él llevaba en común la más fecunda de las vidas» (K. Adán).

2.– El Padre y Jesús. Todo me ha sido entregado por mi Padre”.  El Padre no se ha reservado nada. Si se hubiera reservado algo, Jesús  ya no tendría algo que tiene el Padre y, por consiguiente,  ese hijo ya no sería Dios.  Cuando Jesús, después del bautismo, escucha una voz del cielo que dice: “Este es mi Hijo Amado en el que me complazco”, Jesús se retira al desierto. No puede contener tanta emoción y necesita serenarse, en el silencio del desierto, para poder vivir esta experiencia de forma creatural.  Jesús es el orgullo del Padre, el único que le hace plenamente feliz.  Y a Jesús lo que le hace feliz es ver al Padre contento. En Jesús se cumplen las palabras del salmo 36:”Sea el Señor tu delicia y él te dará todo   lo que tu corazón pide”.  Por eso el hacer siempre lo que al Padre le agrada constituye su ley de vida.

3.– Jesús y los suyos. Todo lo que Jesús ha recibido del Padre lo comunica el Señor a los sencillos y humildes de corazón. Y nos invita a descansar en Él.  No es lo  mismo dormir que descansar.  El verdadero descanso lo da la paz del corazón. El niño descansa con su mamá; el esposo con su esposa; y el hombre con su Dios. “Nos has hecho, Señor, para Ti y nuestro corazón va de tumbo en tumbo mientras no descansa en Ti”. (S. Agustín).  Dios no quiere que vivamos angustiados, desesperados, abrumados.  Es verdad que nuestra vida debe ser una vida de servicio. Ahora bien, un servicio hecho de mala gana genera esclavitud y frustración. Pero un servicio hecho con amor nos da libertad y nos realiza plenamente. Este es el bello mensaje de Jesús que los cristianos debemos vivir para poder comunicarlo a los demás.                                 

PREGUNTAS

1.- ¿Acostumbro a poner mi vida en brazos de mi Padre Dios?   ¿Vivo von serenidad, con alegría, con paz interior?

2.- ¿Me dejo querer por Dios? ¿Me siento cerca de Él? ¿Le dejo a Dios darme lo que Él me quiere dar?

3.- ¿Me pesa la vida? ¿Me cansa la vida?  ¿Busco mi descanso en Dios? ¿Lo he sentido alguna vez? En caso contrario, ¿qué hago por conseguirlo?

Lectio Divina: 8 de julio de 2023

 «¿Pueden acaso los invitados a la boda ponerse tristes mientras el novio está con ellos?”

1.- Introducción.

Señor, este evangelio que voy a meditar, me da alegría, me ensancha el corazón, me da ánimos para trabajar, para aceptar incluso la cruz de la vida. Has cambiado el luto y el llanto en fiesta. Mientras estás con nosotros, es tiempo de boda, de música, de pasarlo bien. No por los buenos vinos o los exquisitos manjares que vamos a comer, sino porque Tú, Señor, has entrado en una boda y has cambiado el agua en vino; el agua de la tristeza por el vino de la alegríaAlgún día te irás y te lloraremos, pero sabiendo que volverás a nosotros y nadie nos podrá separar de Ti.

2.- Lectura reposada del evangelio Mateo 9, 14-17

Entonces se le acercan los discípulos de Juan y le dicen: «¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos, y tus discípulos no ayunan?» Jesús les dijo: «Pueden acaso los invitados a la boda ponerse tristes mientras el novio está con ellos? Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán. Nadie echa un remiendo de paño sin tundir en un vestido viejo, porque lo añadido tira del vestido, y se produce un desgarrón peor. Ni tampoco se echa vino nuevo en pellejos viejos; pues de otro modo, los pellejos revientan, el vino se derrama, y los pellejos se echan a perder; sino que el vino nuevo se echa en pellejos nuevos, y así ambos se conservan».

3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión

En este evangelio aparece una tensión entre lo “viejo y lo nuevo”. Jesús se encuentra con un judaísmo arcaico, con moldes ya viejos, con instituciones ya caducas. Jesús trae lo nuevo: un templo nuevo, un vino nuevo, un pan nuevo, una nueva ley. En el judaísmo, tal y como se vivía en tiempo de Jesús, se aprendía a ser viejo. En el mensaje de Jesús se aprende la novedad, la sorpresa, la alegría, la juventud. Aquella ley antigua, la Torah, expresión de la voluntad de Dios, se había convertido en multitud de normas pesadas, carentes de contenido. El hacer méritos para comprar el cielo era algo admitido por todos. Jesús nos dirá que a Dios no se puede comprar con nada; que Dios no tiene precio y se da a sus hijos gratuitamente. En el judaísmo en tiempos de Jesús, lo importante era “la ascética” aquello que el hombre adquiría por su esfuerzo, su sacrificio. El evangelio es, ante todo, la mística. Lo que importa es el amor. El amor de esposo que invita a un banquete de bodas y no tolera que nadie esté triste. Es verdad que, a veces, habrá que ayunar, pero con cara alegre, para que nadie lo note. El mismo sufrimiento estará al servicio del amor. “Nadie ama más al amigo que aquel que da la vida por Él” (Jn. 15,13). El grito de Cristo en la Cruz es el grito de parturienta, que anuncia ya una nueva vida.

Palabra del Papa

“Quisiera volver aún sobre un punto esencial: la experiencia del amor tiene dentro de sí la tensión hacia Dios. ¡El verdadero amor promete lo infinito! […] Redescubrid para vuestra vida de pareja la centralidad de Jesucristo y del caminar en la Iglesia. María nos enseña que el bien de cada uno depende del escuchar con docilidad la palabra del Hijo. En quien se fía de Él, el agua de la vida cotidiana se transforma en el vino de un amor que hace buena, bella y fecunda la vida. Caná, de hecho, es anuncio y anticipación del don del vino nuevo de la Eucaristía, sacrificio y banquete en el que el Señor nos alcanza, nos renueva y nos transforma. No descuidéis la importancia vital de este encuentro; que la asamblea litúrgica dominical os encuentre plenamente partícipes: de la Eucaristía brota el sentido cristiano de la existencia y una forma nueva de vivir”. Benedicto XVI, 11 de septiembre de 2011.

4.- Qué me dice hoy a mí el texto bíblico ya meditado. (Silencio)

5.-Propósito. Pasar el día alegre pensando que Dios me ama.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, te agradezco la frescura de tu evangelio. No hablas ni de miedos ni de tristezas. Hablas de bodas, de comidas, de encuentros, de amistad, de fraternidad. Contigo, Señor, se acabó la religión de la distancia, la religión de la tristeza, del sentimiento de culpabilidad, de vivir como esclavos. Contigo está la juventud, la alegría y la fiesta. Contigo, da gusto vivir.

viernes, 7 de julio de 2023

Lectio Divina: 7 de julio de 2023

 “Vio Jesús a un hombre llamado Mateo”

1.- Introducción.

Señor, déjame decirte a boca llena: Tú, Dios mío, eres un Dios misericordioso. Y esto es maravilloso.  Estás lleno de ternura no sólo para compartirla con los buenos, sino también con los pecadores, aquellos que están lejos de ti. ¿Lejos? De Ti nadie está lejos porque amas a todos, también a los pecadores públicos. Tan sólo nos pides que aceptemos el amor que Tú nos quieres dar. Lo demás corre de tu cuenta. ¡Gracias, Señor, ¡por tu bondad!

2.- Lectura reposada del Evangelio: Mateo 9, 9-13

         En aquel tiempo, vio Jesús a un hombre llamado Mateo, sentado en el despacho de impuestos, y le dice: Sígueme. Él se levantó y le siguió. Y sucedió que estando Él a la mesa en casa de Mateo, vinieron muchos publicanos y pecadores, y estaban a la mesa con Jesús y sus discípulos. Al verlo los fariseos decían a los discípulos: ¿Por qué come vuestro maestro con los publicanos y pecadores? Mas Él, al oírlo, dijo: No necesitan médico los que están fuertes sino los que están mal. Id, pues, a aprender qué significa aquello de: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores.

3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión

Mateo estaba “sentado”. Estaba tranquilo, feliz con sus negocios que cada día iban creciendo. Pero pasó Jesús, le miró, y lo levantó. Como dice San Juan de la Cruz, “el mirar de Jesús es amar”. Y aquí tenemos el milagro: un pecador público, un enemigo del pueblo, un corrupto, un vividor…se levanta por la fuerza de una mirada de amor. ¡Qué fuerza tiene el amor! El amor de Jesús no tiene medida: es abundante, derrochador. No se limitó a mirarle con cariño, sino que le invitó a ser uno de sus discípulos. Y, cuando Mateo acepta la invitación, Jesús se deja invitar a comer con él. Los fariseos se escandalizan, nunca había ocurrido que un judío ortodoxo se dejara invitar por un pecador. Jesús es un rompedor. Rompedor de moldes ya viejos y caducos. Lleva un vino nuevo que ya no cabe en odres viejos. En el amor de Cristo está la novedad, el estreno, la sorpresa. Aquel que todavía no ha sido sorprendido por el amor de Cristo no es cristiano. Dice uno de los teólogos más lúcidos del siglo XX, U. Von Baltasar: “Sólo la bondad, el amor, es digno de fe”. Todo lo que no se puede reciclar en amor, no sirve. En una solemne ceremonia en la plaza de San Pedro, la gente no se va a convertir observando las veces que los Obispos y cardenales se ponen y se quitan las Mitras. Pero se emocionarán cuando el Papa Francisco se baja del coche y acaricia a un niño, a un enfermo o besa el rostro desfigurado de un hermano. 

Palabra del Papa

En el desafío del amor, Dios se manifiesta con sorpresas. Pensemos en san Mateo. Era un buen comerciante. Además, traicionaba a su patria, porque les cobraba los impuestos a los judíos para pagárselo a los romanos. Estaba lleno de plata y cobraba los impuestos. Pasa Jesús, lo mira y le dice: ‘Ven y sígueme’. No lo podía creer. Si después tienen tiempo, vayan a ver el cuadro que Caravaggio pintó sobre esta escena. Jesús lo llama, le hace así, los que estaban con él dicen: ‘¿A éste, que es un traidor, un sinvergüenza?’ Y él se agarra a la plata, y no la quiere dejar. Pero la sorpresa de ser amado lo vence. Y sigue a Jesús. Esa mañana cuando Mateo fue al trabajo y se despidió de su mujer, nunca pensó que iba a volver sin el dinero y apurado para decirle a su mujer que preparara un banquete. El banquete para aquel que lo había amado primero, que lo había sorprendido con algo muy importante, más importante que toda la plata que tenía. Déjate sorprender por Dios, no le tengas miedo a las sorpresas. (Homilía de S.S. Francisco, 18 de enero de 2015).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto ya meditado. (Silencio)

5.- Propósito: Vivir este día pensando: Lo que no pueda reciclar en amor no me sirve.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, salgo de la oración encantado. Me encanta tu bondad, tu cercanía con los pecadores, tu delicadeza de no echarles en cara nada de su pasado, de no exigirles nada a cambio, de ver la felicidad que tienes porque ha vuelto el hijo a la casa, de no rechazar a nadie. ¿Quién no se apunta con un Dios así?

jueves, 6 de julio de 2023

La Renovación Carismática Católica en España (RCCE)





¿Qué es la RCCE?


"ES UNA MANIFESTACIÓN ELOCUENTE DE LA VITALIDAD SIEMPRE JOVEN DE LA IGLESIA, 
UNA EXPRESIÓN VIGOROSA DE LO QUE EL ESPÍRITU ESTÁ DICIENDO A LAS IGLESIAS AL FINAL DEL SEGUNDO MILENO".
(San Juan Pablo II)


La Renovación Carismática Católica en España (RCCE) es un Asociación Privada de fieles, con estatutos aprobados por la Conferencia Episcopal Española en 2004 (modificado en 2011).

Para comprender la Renovación en el Espíritu, hay que asomarse a la experiencia de los Apóstoles en Pentecostés. El Cenáculo es el lugar donde los cristianos se dejan transformar por la oración, en torno a María, para acoger al Espíritu. Y es también el lugar de donde salen para llevar "hasta los confines de la tierra" el fuego de Pentecostés. La misión de la Renovación Carismática es hacer presente hoy en el mundo la experiencia de Pentecostés. Confirma así su vocación de servicio a la Iglesia, que fue enriquecida con los carismas del Espíritu desde su nacimiento en el Cenáculo.

RENOVACIÓN EN EL ESPÍRITU

Juan Pablo II ha dicho a nuestros hermanos de Italia: "Entre los caminos misteriosos con que la Providencia vive hoy su plan de salvación, en este final del segundo milenio, es convicción nuestra que, uno de ellos, pasa a través de la Renovación en el Espíritu. Por medio del Espíritu, el Resucitado vive y actúa entre nosotros haciéndonos presente en el mundo en cada experiencia personal".

Son Palabras del Papa que definen con acierto nuestra vocación y hasta la razón de nuestros testimonios. Veinte mil carismáticos italianos le aplaudieron.

SEREIS MIS TESTIGOS

"En medio del corazón de un mundo convertido en desierto, y sequedad, por el racionalismo y el materialismo -dice el cardenal Ratzinger- ha surgido una nueva experiencia del Espíritu Santo que tiene las proporciones de un movimiento a escala mundial". Católicos de todo el mundo y cristianos de todas las confesiones se dejan invadir por la fuerza del Espíritu dando fe de que, el Señor que ha cambiado sus vidas, es el único Señor. Son signos visibles de ese cambio: el valor, como los apóstoles, para ser fieles a la promesa de Cristo: "Seréis mis testigos"; el proclamar la buena nueva con la fuerza de Dios, que hace "maravillas"; el surgir de una comunidad nueva basada en el amor

DESCUBRIR A CRISTO

La Renovación Carismática es "una corriente de gracia" que renueva en la sociedad actual los dones y carismas de la primera comunidad cristiana. Personas de todas las clases sociales y todas las pobrezas descubren a Cristo no cómo un Dios lejano que se encarnó un día en la Historia, sino como alguien vivo y resucitado que es centro de su vida.

Sin fundador, sin especiales compromisos, la Renovación nos ha permitido descubrir de nuevo esa profundidad del corazón donde Dios vive. Y, con ella, el asombro de las conversiones personales, el resurgir de la oración, la lectura enriquecedora de la Biblia y la liberación alegre de la alabanza. 

LA BUENA NOTICIA

Por eso es posible anunciar hoy a los que tienen sed, a los que buscan, a los que presienten algo más ... que hay un lugar ilusionante y vivo en la Iglesia:

LA RENOVACIÓN CARISMÁTICA CATÓLICA.

La forman grupos de todas las edades y condiciones -casados, solteros, religiosos, jóvenes y mayores- que desean vivir la buena noticia del Evangelio dando al mundo un testimonio de luz y esperanza.

San Juan Pablo II definió así la Renovación Carismática: "es una manifestación elocuente de la vitalidad siempre joven de la Iglesia, una expresión vigorosa de lo que el Espíritu está diciendo a las Iglesias al final del segundo milenio."

La finalidad de la Renovación Carismática es:

  • Tener un encuentro con Cristo, Vivo y Resucitado.
  • Redescubrir   la Gracia Bautismal y la propia identidad cristiana.
  • Hacer presente hoy en el mundo la experiencia de Pentecostés.
  • Renovar la Iglesia y el mundo, con la ayuda de los dones y carismas del Espíritu Santo.

NUEVO PENTECOSTÉS

La historia de la Renovación Carismática Católica está unida al concilio Vaticano II y al papel que en él se asigna a los laicos dentro de la Iglesia. En 1.961, Juan XXIII lo convocaba orando así al Espíritu Santo: "Renovad en nuestra época, como en un nuevo Pentecostés, vuestras maravillas ..."

El 18 de febrero de 1.967, treinta estudiantes y profesores de la universidad de Duquesne en Pensylvania, hacían un retiro espiritual para profundizar en la fuerza del Espíritu, dentro de la Iglesia primitiva, ausente en el cristianismo que ellos veían languidecer. La llamada tuvo una respuesta sorprendente: "Lo que empezó allí, gracias a Él - explicó David Mangan- fue una capacidad nueva para estar a su escucha... "Dios tomó de su mano el formarme para lo que Él quería de mi". La experiencia de la efusión del Espíritu se repitió en las universidades de Notre-Dame, en South Bend, Indiana, y en Michigan.

Grupos que nadie planeaba, ni convocaba, se multiplicaron como pequeñas luces en un estadio. Era la libertad del Espíritu que estallaba por todas partes: "la libertad de los hijos de Dios".

Con vitalidad sorprendente, la Renovación Carismática se ha difundido por todo el mundo y en todas las confesiones cristianas, alcanzando en la Iglesia Católica la cifra de 100 millones.

La Renovación desarrolla su actividad en cuatro niveles: de Grupo, Diocesano, Provincia Eclesiástica y Nacional. A nivel de grupo, que es la célula básica, nos reunimos un día a la semana en el “grupo de oración”. Hacemos oración de alabanza, invocación al Espíritu, acción de gracias, petición., adoración, intercesión …utilizando la Palabra de Dios, los cantos y con una participación en la oración espontánea y libre.

DEJAR A DIOS SER DIOS

Desde sus comienzos, la Renovación ha aportado a la Iglesia una gran corriente de libertad. "Dejábamos a Dios ser Dios". Fue esta una experiencia fundamental. Más que hacer, se trataba de recibir el don de Dios. Dejarle a Él la iniciativa, porque los cristianos encerramos con frecuencia a Dios en la pequeñez de nuestros intereses, de nuestros proyectos y normas ... A veces se tenía la sensación de que Dios había suscitado la Renovación Carismática un poco para ir a su aire.

Hicimos un descubrimiento: más que hacer obras PARA Dios había que hacer las obras DE Dios. También descubrimos la cercanía impresionante de un Dios que "se goza en estar con los hombres".

REAVIVAR LA LLAMA

Agradecemos el don precioso de la Efusión del Espíritu, que reaviva en nosotros las gracias que un día recibimos en el Bautismo y la Confirmación que nos hace vivir, como adultos responsables, la fe que entonces prometimos.

Los seminarios de Vida en el Espíritu son nuestro modo específico de evangelizar. Si en los comienzos de la Iglesia los convertidos se bautizaban, hoy hemos de convertir a los bautizados. Son miles los cristianos que se declaran "creyentes" y afirman, al mismo tiempo, que "no practican". Como ha dicho el Papa, "Europa es hoy tierra de misión".

Los "Seminarios de vida en el Espíritu" evangelizan con la fuerza del primer anuncio. El Espíritu se derrama con poder y nacen de ellos conversiones radicales, vocaciones al sacerdocio, a la vida contemplativa. Compromisos con la sociedad, con los pobres, los presos, los enfermos.

SE ENCUENTRA A DIOS...

A lo largo de siete semanas, la trayectoria va del encuentro personal con Jesús, al descubrimiento de la Comunidad, para terminar con el compromiso ante la sociedad. Al final es imposible dejar de proclamar que Cristo vive hoy; que está a nuestro lado, que es nuestra vida. Todo esto es verdad. Lo ha dicho Carmen Conde en un gran poema: "Y si se apoyan las manos en el pecho y se respira hondo, se encuentra a Dios".

JESÚS ES EL SEÑOR

El fundamento teológico de la Renovación Carismática es el Misterio de la Trinidad y, especialmente, el conocimiento progresivo de la persona del Espíritu que es quien nos revela a Jesús. Por Él vamos al Padre y entramos, como grandes enchufados, en el coloquio amoroso de la vida trinitaria.

Si el Espíritu nos revela a Jesús, hay que proclamar con alegría, con asombro y respeto infinitos, que Jesús es el Señor. Este es el fin y el fruto primero de la Renovación Carismática. Esta es su fuerza: proclamar el Señorío de Cristo. Anunciar que Jesús es el Señor.

RIQUEZA DE LA IGLESIA

Acogemos con libertad todas las manifestaciones del Espíritu, con prudencia, pero sin permitir que ningún carisma del Espíritu se apague porque es don y riqueza para la Iglesia de la que formamos parte y donde Dios nos ha señalado esa misión concreta de despertar el gozo de su Santo Espíritu.

Es, por eso tarea especial de la Renovación, fomentar los Seminarios de vida en el Espíritu, atender a los grupos de oración, a todo lo que despierte la presencia de la auténtica vida. Todo lo que consuele, sane, suavice, todo lo que sea don y gozo del Espíritu para el mundo de hoy. Todo lo que sea unidad, paz, amor y ánimo grande ... "¡Valor!" Pidió San Juan Pablo II en Pentecostés.

ALMA DEL MUNDO

¡Qué apasionante, para la Renovación, ser impulso renovador en la Iglesia!. Hacer que el Espíritu, "alma de la Iglesia", sea también ese "suplemento del alma" que nuestro mundo materialista y desencantado necesita.

Ese fue el primer saludo profético de Pablo VI a la Renovación: "Sí, la Iglesia tiene necesidad de su eterno Pentecostés. Tiene necesidad de fuego en su corazón, palabras en sus labios, profecías en su mirada. La Iglesia necesita volver a encontrar la sed y el amor... Tiene necesidad de sentir que suben, desde lo más profundo de ella misma, como unos gemidos, un poema, una oración, un himno: es la voz orante del Espíritu".

Y el Papa se hacía una pregunta: "Entonces, ¿cómo esta renovación espiritual no va a ser una suerte para la Iglesia y para el mundo?". Palabras que parecen confirmar lo que algunos llaman "el fenómeno más sorprendente de la vida de la Iglesia en los últimos decenios".

PERO LO NUESTRO ES JESÚS

Es descubrir su rostro en los hermanos. Sentir que somos, juntos, una comunidad: que somos Iglesia suya. Lo nuestro, es acoger la buena noticia de la salvación. Comprobar, con asombro infinito, que estamos liberados de nosotros mismos, sanados de nuestras heridas. Proclamar la gratuidad del amor de Dios y la respuesta generosa del amor nuestro. Un amor que nos hace libres para anunciar al mundo lo que nuestros ojos han visto y nuestras manos han tocado.

MUY CERCA DE MARÍA

San Juan Pablo II hizo una hermosa síntesis de nuestra misión al recordarnos, cuando la Renovación cumplía veinte años, el texto de Isaías: "El Espíritu de Dios está sobre mí, Él me ha enviado para ser luz de los ciegos, consuelo de los tristes, para vendar los corazones heridos...". "Os recomiendo, nos dijo, que meditéis frecuentemente las palabras de Isaías ponderando el gran misterio de cómo el Espíritu de Dios os cubre a vosotros con su sombra, de forma no muy distinta a la que experimentó María". Palabras que son un inmenso regalo para la Renovación y para la Iglesia. Palabras que no son posibles considerar sin estremecerse.

Lectio Divina: 6 de julio de 2023

 «Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa»

1.- Introducción

Hoy, Señor, vengo a la oración para que me cures. Es un grave error el pensar que los milagros que tú realizaste en otro tiempo sólo se referían a aquellas personas que vivían en el siglo primero y entraron en relación contigo. Lo importante es el significado de aquellos acontecimientos que tendrían un valor perenne y permanente para todos los tiempos. Hoy soy yo el que quiero aprovecharme de aquel milagro. Hoy necesito que me cures mi parálisis espiritual.

2.- Lectura sosegada del evangelio Mateo 9, 1-8

Subiendo a la barca, pasó a la otra orilla y vino a su ciudad. En esto le trajeron un paralítico postrado en una camilla. Viendo Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: «¡Animo!, hijo, tus pecados te son perdonados». Pero he aquí que algunos escribas dijeron para sí: «Éste está blasfemando». Jesús, conociendo sus pensamientos, dijo: «¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil, decir: «Tus pecados te son perdonados», o decir: «Levántate y anda»? Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados – dice entonces al paralítico: «Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa»». Él se levantó y se fue a su casa. Y al ver esto, la gente temió y glorificó a Dios, que había dado tal poder a los hombres.

3.- Qué dice el texto bíblico.

Meditación-reflexión

Ser curado de una enfermedad siempre es gratificante, como lo fue para este paralítico.  Naturalmente que ese hombre se sentía feliz de poder caminar. Ya no exigía más a Jesús. Pero Jesús, que nos conoce por dentro, sabe que tenemos en el corazón ataduras internas, parálisis del alma, que nos impiden ser felices. Por eso no se limita a otorgar al paralítico una curación meramente externa para poder moverse por este mundo y no depender ya de otros. Quiere liberar a este hombre de la parálisis interior, la que le impide caminar en el mundo del espíritu, en el mundo de Dios. Quiere liberarle del pecado como “alienación total”. Por eso se le acerca y le dice: “Tus pecados te son perdonados”.   La curación física del paralítico sólo es la señal y garantía del poder de Jesús para liberarnos a todos de la parálisis interior. Esta fuerza liberadora de Jesús se hace presente en el Sacramento del perdón. Jesús siempre lo vinculó a un banquete o a una fiesta. Debería ser el Sacramento de la alegría y nosotros, a veces, lo hemos convertido en el sacramento del miedo. Algo estamos haciendo mal cuando el Sacramento de la ternura lo hemos convertido en Sacramento de la tortura. Y aquello que debería ser una fiesta se ha convertido en fuente de tristeza y angustia. Urge resituar este sacramento en la perspectiva de Jesús.

Palabra del Papa

“El sacramento de la penitencia ha sido, a menudo, el centro de reflexión de los pastores de la Iglesia, por su gran importancia en el camino de la vida cristiana, ya que «toda la fuerza de la Penitencia consiste en que nos restituye a la gracia de Dios y nos une a Él con profunda amistad». La Iglesia, continuando el anuncio de perdón y reconciliación, proclamado por Jesús, no cesa de invitar a toda la humanidad a convertirse y a creer en el Evangelio. Así lo dice el apóstol Pablo: «Nosotros actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo os exhortara por medio de nosotros. En nombre de Cristo, os pedimos que os reconciliéis con Dios». Jesús, con su vida anuncia y hace presente la misericordia del Padre. Él no ha venido para condenar, sino para perdonar y salvar, para dar esperanza incluso en la oscuridad más profunda del sufrimiento y del pecado, para dar la vida eterna; así, en el sacramento de la penitencia, en la «medicina de la confesión», la experiencia del pecado no degenera en desesperación, sino que encuentra el amor que perdona y transforma (Benedicto XVI, Mensaje para la Jornada mundial del enfermo, 11 de febrero de 2012).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto ya meditado. (Guardo silencio)

5.- Propósito. Ir a la próxima confesión a sentir la ternura de Dios, mi Padre (Buscaré al confesor que me haga posible esta experiencia).

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Jesús, hoy he descubierto tu proyecto sobre el Sacramento del Perdón. De ninguna manera pensabas en angustiarnos y fastidiarnos; al contrario, sólo pensabas en aliviarnos, liberarnos, sacarnos de una religión de miedo y llevarnos a la religión del amor y de la ternura de Dios, nuestro Padre. Tú, Señor, siempre celebraste este sacramento en un contexto de banquete y de fiesta. Y es que para Ti no hay mejor fiesta que la de convencernos a todos nosotros que eres el Dios del amor, de la liberación, de la cercanía, de la alegría y la fiesta.

miércoles, 5 de julio de 2023

Lectio Divina: 5 de julio de 2023

 “Llegó Jesús a la otra orilla, a la región de los gadarenos”

1.- Introducción 

Hoy, Señor, quiero comenzar mi oración dándote gracias por tu poder sobre los elementos de la naturaleza y, sobre todo, tu poder para liberar al hombre de todo lo que le oprime, le envilece, no le deja ser persona. Mucho te arriesgaste, Señor, al hacernos libres y qué caro has pagado el mal uso de nuestra libertad. La pagaste a precio de sangre. Si, a pesar de todo, nunca nos quitas la libertad, ¿no será por lo mucho que te agradan nuestras acciones, hechas con plena libertad y mucho amor? Ayúdame a obrar así.

2.- Lectura reposada del evangelio: Mateo 8, 28-34   

En aquel tiempo, llegó Jesús a la otra orilla, a la región de los gadarenos. Vinieron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, y tan furiosos que nadie era capaz de pasar por aquel camino. Y se pusieron a gritar: -¿Qué tenemos nosotros contigo, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí para atormentarnos antes de tiempo? Había allí a cierta distancia una gran piara de puercos paciendo. Y le suplicaban los demonios: -Si nos echas, mándanos a esa piara de puercos-. Él les dijo: Id. Saliendo ellos, se fueron a los puercos, y de pronto toda la piara se arrojó al mar precipicio abajo, y perecieron en las aguas. Los porqueros huyeron, y al llegar a la ciudad lo contaron todo y también lo de los endemoniados. Y he aquí que toda la ciudad salió al encuentro de Jesús y, en viéndole, le rogaron que se retirase de su término.

3.- Qué dice el texto.

Meditación

En aquella época se creía que los espíritus malévolos manchaban, ensuciaban y contaminaban a las personas. Este endemoniado vivía junto a los sepulcros, es decir, en el reino de la muerte. Era como un ser muerto en vida y además contagiaba el mal a las personas y  les privaba de libertad. Con este milagro, Jesús pretende devolver a las personas la dignidad perdida y devolverles el derecho a disfrutar de la vida. Hay que tener en cuenta el texto paralelo de Marcos 5, 1-20. Es mucho más largo y pintoresco y hay que considerar  dos datos importantes:

  1. el endemoniado apareció “sentado, vestido y en su sano juicio” (v.15) Se habla explícitamente de la dignidad totalmente restaurada, aunque a los ricos (los porqueros) les importe poco esto y prefieran el negocio de los cerdos. El Papa Francisco ha hablado públicamente del sucio negocio de las drogas y de los fabricantes de armas que favorecen las guerras e incluso las provocan.
  2. El endemoniado aparece haciendo propaganda por el territorio extranjero de lo que Jesús había hecho con Él (v.20). Jesús es universal. Es de todos los pueblos. ¿Por qué Mateo ha resumido el evangelio de Marcos? Ha querido dar importancia a los protagonistas: el endemoniado y Jesús. El único capaz de liberarnos de todo mal es Jesús

Palabra del Papa

“Desencuentros familiares, desencuentros testimoniales, desencuentros en el anuncio de la Palabra, y del mensaje, desencuentros de guerras, desencuentros de familias, o sea el desencuentro, la división, es el arma que el demonio tiene. Y entre paréntesis les digo que el demonio existe. Por si alguno tiene dudas, ¿no? Existe y se las trae. Y el camino es el desencuentro que lleva a la pelea, la enemistad. Babel, ¿no? Así como la Iglesia es ese templo de piedras vivas, que edifica el Espíritu Santo, el demonio edifica ese otro templo de la soberbia, del orgullo, que desencuentra, porque cada cual no se entiende, porque habla cosas distintas, que es Babel, ¿no? De ahí que tenemos que trabajar por una cultura del encuentro. Una cultura que nos ayude a encontrarnos como familia, como movimiento, como Iglesia, como parroquia. Siempre buscar cómo encontrarse” (S.S. Francisco, al Movimiento de Schoenstatt, 24 de octubre de 2014).

4.- Qué me dice hoy a mí este evangelio ya meditado. (Guardo silencio)

5.- Propósito. Acudir al Señor, sobre todo en la Eucaristía, y pedirle al Señor que me libere de mis ataduras internas.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Gracias, Dios mío, porque Tú sólo quieres mi bien, el que yo sea libre, disfrute de mi libertad y pueda vivir en este mundo como hijo y no como esclavo. Dame fuerza para propagar esta verdad no tanto como una doctrina sino como fruto de una experiencia.

martes, 4 de julio de 2023

Lectio Divina: 4 de julio de 2023

 ¿Por qué tenéis miedo, hombres de poca fe?



1.- Introducción.

Esta imagen tan sugestiva de una barca juguete de los vientos, con las olas encrespadas y el agua entrando por todas partes, mientras Jesús duerme plácidamente, me serena, me tranquiliza, me da confianza. Todas las tempestades del mundo ya no serán capaces de quitar la paz profunda que concita la presencia de Jesús, aunque aparentemente esté dormido. Señor, estando tú presente, haz que no tenga miedo a nada ni a nadie.

2.- Lectura reposada del Evangelio: Mateo 8,23-27

Después Jesús subió a la barca y sus discípulos lo siguieron. De pronto se desató en el mar una tormenta tan grande, que las olas cubrían la barca. Mientras tanto, Jesús dormía. Acercándose a él, sus discípulos lo despertaron, diciéndole: «¡Sálvanos, Señor, ¡nos hundimos!». Él les respondió: «¿Por qué tenéis miedo, hombres de poca fe?». Y levantándose, increpó al viento y al mar, y sobrevino una gran calma. Los hombres se decían entonces, llenos de admiración: «¿Quién es éste, que hasta el viento y el mar le obedecen?».


3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión

Para entender bien este texto hay que situarlo dentro del contexto anterior donde Jesús acaba de llamar a unos discípulos para que le sigan. Jesús les ha advertido de las dificultades que toda vocación entraña. Se trata de seguir a Jesús en pura fragilidad “El hijo del hombre no tiene donde reclinar su cabeza” (8,20). ¿Qué hacer cuando llega la prueba, cuando arrecia la tempestad, cuando parece que todo se hunde? Una salida es el miedo. Es  lo que tienen los discípulos. Y este miedo frena y paraliza toda acción. ¿Dónde va Jesús con unos discípulos llenos de miedo? Ángela Merkel acaba de decir: “el miedo nunca fue un buen asesor. Culturas que están marcadas por el miedo, no van a ganar el futuro”. Jesús nos dice cómo perder el miedo: En medio de la tormenta, “hay que embarcarse con Él”. Hay que fiarse plenamente de Jesús, a quien los vientos y el mar le obedecen. Esta barca frágil, juguete de las olas, es el mejor símbolo de la fragilidad humana que, ante un virus, o ante un fuego  insistente, o ante una guerra atroz como la de Ucrania, la humanidad entera tiembla como las hojas de los árboles. ¡Qué lección de humildad! ¡Qué poca cosa somos! Menos mal que Dios no nos abandona y siempre nos echa una mano.

Palabra del Papa

“La situación que se da sobre el barco es el miedo. Cuando hay una gran agitación en el mar, el barco se cubría por las olas. ‘¡Sálvanos, Señor, que estamos perdidos!’, dicen. ¡El miedo! Incluso aquella es una tentación del diablo: tener miedo de avanzar en el camino del Señor. Hay una tentación que dice que es mejor quedarse aquí, donde estoy seguro. Pero esto es el Egipto de la esclavitud. Tengo miedo de seguir adelante, tengo miedo de ir hacia donde me llevará el Señor. El temor, sin embargo, no es un buen consejero. Jesús muchas veces, ha dicho: ¡No tengáis  miedo! El miedo no nos ayuda. Cf Homilía de S.S. Francisco, 2 de julio de 2013, en Santa Marta).

4.- ¿Qué me dice hoy a  mí este texto ya meditado? (Guardo silencio)

5.- Propósito: Durante este día fijaré mi mirada en aquellas personas que sufren, que están en peligro, que tienen miedo. Y haré algún gesto de cercanía con alguna de ellas.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, al acabar hoy mi oración, caigo en la cuenta de la cantidad de hermanos y hermanas que están pasando miedo, que están en situaciones límite, sobre todo, en este año de  sequías, fuegos intensos  y consecuencias de la guerra contra Ucrania.  Tú no eres un “Dios-dormido”  ya que confías en un Padre que no puede dormir mientras sus hijos están sufriendo. Todos  navegamos con Cristo en el Mar de la Bondad de Dios nuestro Padre.

lunes, 3 de julio de 2023

Jornada de Responsabilidad en el Tráfico: “Encomienda tu camino al Señor y él actuará” (Sal 37,5)

 


Lectio Divina: 3 de julio de 2023

 Fiesta del Apóstol Santo Tomás

1.- Oración introductoria.

Señor, reconozco que  dentro de mí hay  un Tomás “incrédulo”.  Me cuesta creer que Tú estás vivo en  los acontecimientos de mi vida, en la vida normal y sencilla de cada día. Como Tomás pido señales para creer. Me gustaría convivir con el Cristo histórico, al que se le podía ver, oír, palpar. Veo que necesito fe y vengo aquí a pedírtela. Dame fe para creer “sin haber visto”.

2.- Lectura reposada del evangelio. Juan 20, 24-29

Tomás, uno de los Doce, de sobrenombre el Mellizo, no estaba con ellos cuando llegó Jesús. Los otros discípulos le dijeron: “¡Hemos visto al Señor!”. Él les respondió: “Si no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creeré”. 
Ocho días más tarde, estaban de nuevo los discípulos reunidos en la casa, y estaba con ellos Tomás. Entonces apareció Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio de ellos y les dijo: “¡La paz esté con vosotros!”. Luego dijo a Tomás: “Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos. Acerca tu mano: Métela en mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe”. 

Tomas respondió: “¡Señor mío y Dios mío!”. Jesús le dijo: ¿Ahora crees, porque me has visto? ¡Felices los que creen sin haber visto!”.

3.- Qué dice el texto bíblico.

Meditación-reflexión.

Tomás, uno de los doce, no estaba con ellos. No se trataba de un grupo cualquiera, sino el grupo elegido por el Señor para continuar con las doce tribus de Israel, se trataba del Nuevo Pueblo de Dios. Y en esta comunidad no puede faltar ningúno del grupo. Dios nos ha querido salvar “como pueblo”. Ahí, en medio del pueblo, se hace presente el Señor Resucitado. Jesús no se apareció a Tomás a solas, sino cuando estaba con el grupo. Y ¿qué hubiera pasado de Tomás si Jesús no se le hubiera aparecido con el grupo? Los demás estaban felices después de la experiencia con Jesús. Él se hubiera visto desplazado y hubiera acabado abandonando el grupo. Dos cosas importantes: No se puede ser cristiano sin una experiencia viva con Jesús Resucitado. Los cristianos que viven así son una rémora para la comunidad. Y segundo: La experiencia pascual, por voluntad del Señor, se hace dentro de la comunidad. Lamentablemente, hoy  abundan los cristianos “por libre”. Dicen: Yo me las entiendo a solas con DIOS. No necesito ir a Misa ni a ningún grupo. ¿Qué decir? Eso no es lo que ha querido Jesús.  

Palabra del Papa.

«Tenemos que tocar las llagas de Jesús, debemos acariciar las llagas de Jesús, tenemos que curar las llagas de Jesús con ternura, tenemos que besar las llagas de Jesús, y esto literalmente. Pensemos, ¿qué pasó con San Francisco, cuando abrazó al leproso? Lo mismo que a Tomás, que su vida cambió». El Papa dijo para concluir que «para tocar al Dios vivo no hay necesidad de hacer un curso de actualización, sino entrar en las llagas de Jesús, y para ello basta salir a la calle. Pidamos a Santo Tomás la gracia de tener el coraje para entrar en las llagas de Jesús con nuestra ternura y seguramente tendremos la gracia de adorar al Dios vivo».

4.- ¿Qué me dice hoy a mí esta palabra de Jesús  ya comentada?. (Silencio)

5.- Propósito: Tratar de descubrir hoy a Jesús en la Comunidad y en aquellos que tienen hoy las llagas de Jesús.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra y ahora yo le respondo con mi oración.

Gracias, Señor, porque la incredulidad de Tomás me ha servido como estímulo para la verdadera fe. Yo no quiero formar caravana de aquellos cristianos que sólo te quieren “para esta vida”. No aceptan una vida maravillosa después de la muerte. Yo no quiero vivir así. Quiero fiarme de Ti, de tus palabras. Quiero ser feliz porque Tú quieres que yo lo sea, ser feliz porque has ido por delante preparando el camino y quieres que “yo esté contigo allá donde Tú estás”. ¡Gracias, Señor!.

domingo, 2 de julio de 2023

Domingo 13, tiempo ordinario: 2 de julio de 2023

 El que no coge su cruz y me sigue no es digno de mí



INTRODUCCIÓN

Hace años empleaba yo, en el comentario a este evangelio, palabras como éstas: exigencia, radicalidad, renuncia. Hoy considero que ese lenguaje es inadecuado. Jesús no nos pide que renunciemos a nada, sino que elijamos lo mejor. Si elegimos bien, alcanzaremos la plenitud, dentro de nuestras posibilidades como seres humanos (Fray Marcos).

LECTURAS BÍBLICAS

1ª lectura: 2Re. 4,8-1114-16ª.             2ª lectura: Ro.6,3-4.8-11.

EVANGELIO

Mateo 10, 37-42

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «El que quiere a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí; y el que no coge su cruz y me sigue no es digno de mí. El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí la encontrará. El que os recibe a vosotros me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta tendrá paga de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo tendrá paga de justo. El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pobrecillos, sólo porque es mi discípulo, no perderá su paga, os lo aseguro.»

MEDITACIÓN-REFLEXIÓN

Este evangelio es difícil de entender si no hemos asistido asiduamente a escuchar las charlas excelentes del amor que nos da Jesús en los evangelios. Nos desorientamos cuando oímos: “El que quiere a su padre, a su madre, a su hijo, a su hija más que a mí no es digno de mí”. ¿Cómo hay que entender estas frases? ¿Acaso Dios es un egoísta que nos reclama todo el amor sólo para Él?  ¿O es un Dios celoso de nuestros amores humanos? ¿Acaso Dios se enfada cuando ve que nos queremos mucho? ¡Todo lo contrario! Por encima de todo hay que mantener que Dios sólo tiene una tarea, una ocupación, una preocupación: que todos nosotros seamos plenamente felices. Dios sabe que no podemos ser felices sin amar y ser amados; y también sabe que no podemos ser plenamente felices si nuestro amor no es auténtico. ¿Qué características tiene este amor del que nos habla Jesús?

1.– ES AMOR GRATUITO, TOTALMENTE DESINTERESADO. En todos los amores humanos, por nobles y grandes que sean, aunque se trate de amores de padres e hijos, se puede colar el GUSANO del egoísmo. Y este gusano mata el auténtico amor. La verdadera vida, la que produce nuestra verdadera felicidad, consiste en el amor. “Sólo el amor hace que la vida merezca ser vivida: Sólo la ayuda desinteresada a los demás procura la gran alegría de vivir” (Karl Tillmann).  Este amor gratuito que brota espontánea como el agua de un manantial; el que da a cambio de nada, el que no exige paga, sino que le basta con existir para ser pagado; este amor que no conoce límites ni fronteras, no puede realizarse sin una auténtica muerte al egoísmo personal. Y éste es el que nos dio Jesús muriendo por nosotros en la Cruz. Si el egoísmo y el afán de ser “como Dios” expulsó   a nuestros primeros padres del Paraíso; sólo la muerte a ese egoísmo nos puede llevar a reiniciar la vuelta al paraíso de nuestra plena felicidad.

2.– ES AMOR HUMANO Y AMOR DIVINO INTIMAMENTE UNIDOS. Los dos mandamientos ya estaban en el A.T. Del amor a Dios se habla en Dt. 6,4 “Amarás al Señor, tu Dios, con todo el corazón, con toda el alma, con todas tus fuerzas”.  Y el amor al hermano también estaba en Lev.19,18 “Amarás al prójimo como a ti mismo”. Pero estos dos mandamientos estaban separados, no sólo en libros distintos, sino en la vida real. Se podía amar a Dios sin necesidad de amar al hermano. La genialidad de Jesús fue el haberlos unido para siempre: (Mc. 12,28-34). El amor a Dios y al hombre son vasos comunicantes. No se pueden dar el uno sin el otro. Por consiguiente, ese amor total que debemos a Dios “con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas”, se lo debemos también a nuestros hermanos. Y este es el supremo don que Dios nos puede dar. Amar así es estar ya en el paraíso. Si Dios quiere que no nos amemos a medias es porque no quiere para nosotros una felicidad a medias.

3.– ES AMOR DETALLISTA. Un amor vivido así tiene detalles. Detalles por parte de Dios que no deja de sorprendernos cada día. Pero también detalles de los hombres. El evangelio nos habla de un vaso “de agua fría”. Un vaso de agua tibia en verano es como ofrecer una cerveza caliente. El bien hay que hacerlo bien. Y en estos mil detalles de cada día está la esencia de la felicidad de una vida normal y corriente. Dice muy bien esa gran mujer y poeta, Gloria Fuertes: “El voluntariado no ha pintado un cuadro, no ha hecho una escultura, no ha inventado una música, no ha escrito un poema, pero ha hecho una obra de arte”. Y es un arte vivir en el amor, evitando todo lo que hace sufrir a los demás, vivir para agradar, para hacer felices a los demás. El evangelio está hecho de mil detalles conocidos. Nos cuenta San Clemente (tercer Papa) un bonito detalle que viene de la tradición: Jesús, se despertaba de mañana, antes de salir el sol, y se iba a orar. Este dato lo pone(Mc. 1,35). Pues bien, la costumbre de Jesús era tapar bien a los discípulos antes de marchar, para que no se resfriaran al llegar la madrugada. 

PREGUNTAS

1. ¿Caigo en la cuenta de que las cosas más bellas de la vida: el sol, el agua, el aire el amor…me los da Dios gratis?

2. ¿Me paro a pensar lo felices que serían las personas con quienes convivo cada día, si los amara con todo mi corazón? ¿A qué espero?

3.- ¿Me preocupa el pensar que una vida sin detalles de amor es una vida triste y aburrida? ¿Por qué no inicio el verdadero camino de mi felicidad?

sábado, 1 de julio de 2023

Lectio Divina: 1 de julio de 2023

 ¡Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo!…



1.- Oración Introductoria.

Señor, qué bonita la expresión de aquel centurión: “No soy digno de que entres en mi casa”. Es una fórmula que repito todos los días antes de comulgar; pero puede convertirse en una fórmula vieja, fría, carente de sentido. Lo que hace que esta fórmula esté siempre viva y agrade a Dios es la fe. No una fe gastada, al estilo de los judíos del tiempo de Jesús, sino una fe joven, sincera, confiada y comprometida, al estilo del Centurión. Dame, Señor, esta fe.  

2.- Lectura reposada del evangelio Mateo 8, 5-17

En aquel tiempo, entrando Jesús en Cafarnaúm, se le acercó un centurión y le rogó diciendo: Señor, mi criado yace en casa paralítico con terribles sufrimientos. Jesús le dijo: Yo iré a curarle. Replicó el centurión: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; basta que lo digas de palabra y mi criado quedará sano. Porque también yo, que soy un subalterno, tengo soldados a mis órdenes, y digo a éste: «Vete», y va; y a otro: «Ven», y viene; y a mi siervo: «Haz esto», y lo hace. Al oír esto Jesús quedó admirado y dijo a los que le seguían: Os aseguro que en Israel no he encontrado en nadie una fe tan grande. Y os digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se pondrán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los Cielos, mientras que los hijos del Reino serán echados a las tinieblas de fuera; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Y dijo Jesús al centurión: Anda; que te suceda como has creído. Y en aquella hora sanó el criado. Al llegar Jesús a casa de Pedro, vio a la suegra de éste en cama, con fiebre. Le tocó la mano y la fiebre la dejó; y se levantó y se puso a servirle. Al atardecer, le trajeron muchos endemoniados; él expulsó a los espíritus con una palabra, y curó a todos los enfermos, para que se cumpliera el oráculo del profeta Isaías: Él tomó nuestras flaquezas y cargó con nuestras enfermedades.


3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión

Este evangelio me hace pensar.  La alabanza espontanea de Jesús a la fe nueva y joven del Centurión, un pagano, un hombre rechazado por los judíos, me descubre la fe que agrada a Dios, la que le provoca admiración. Y esa fe vieja y cansina de los judíos, de puros ritos externos; de menudear plegarias teniendo el corazón lejos de Dios, le provoca nauseas. “Porque no eres ni frío ni caliente, voy a vomitarte de mi boca” (Apo. 3,16). La fe farisaica, la fe del sacerdote y el levita que bajan del templo y pasan de largo ante un hombre que yace en el suelo medio muerto al borde del camino, no agrada a Dios. La fe sencilla del samaritano que se detiene ante ese hombre que sufre, y le ofrece su vino y su aceite; y él mismo le monta en la cabalgadura y le paga al posadero, ésa agrada a Dios. Jesús nos dice que no podemos ir a Dios dando rodeos al hombre. Jesús alaba la fe del centurión porque éste cuida a su criado, lo trata como persona, y disfruta de poder recuperarlo sano. La suegra de Pedro, tan pronto como ha sido curada, se pone a servir. La religión de Jesús nos humaniza, nos pone al servicio de los demás, nos hace sensibles ante el dolor y sufrimientos de nuestros hermanos. Y esta es la fe que agrada al Padre.

Palabra del Papa

“Cuando somos nosotros solos los que encontramos al Señor, somos nosotros –digámoslo, entre comillas – los dueños de este encuentro; pero cuando nos dejamos encontrar por Él, es Él quien entra en nosotros, es Él el que vuelve a hacer todo de nuevo, porque esta es la venida, lo que significa cuando viene Cristo: volver a hacer todo de nuevo, rehacer el corazón, el alma, la vida, la esperanza, el camino. Nosotros estamos en camino con fe, con la fe de este centurión, para encontrar al Señor y, sobre todo, ¡para dejar que Él nos encuentre! Pero se necesita un corazón abierto ¡para que Él me encuentre! Y me diga aquello que Él quiere decirme, ¡que no es siempre aquello que yo quiero que me diga! Él es Señor y Él me dirá lo que tiene para mí, porque el Señor no nos mira a todos juntos, como una masa. ¡No, no! Nos mira a cada uno a la cara, a los ojos, porque el amor no es un amor así, abstracto: ¡es un amor concreto! De persona a persona: el Señor persona me mira a mí persona. Dejarse encontrar por el Señor es precisamente esto: ¡dejarse amar por el Señor! (Cf Homilía de S.S. Francisco, 2 de diciembre de 2013, en Santa Marta).

4.- Qué me dice hoy a mí este evangelio ya meditado. (Silencio)

5.- Propósito: Al comulgar le diré a Jesús: No soy digno de que Dios entre en mi casa; pero entra dentro, porque estando fuera, me muero de frío.

6.- Dios me ha hablado hoy a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Gracias, Dios mío, por estas bellas enseñanzas que me haces cada día. Hoy te pido vivir de fe; no de la fe de los fariseos, los separados, los que se creían santos y despreciaban a los demás. Quiero vivir de la fe del Centurión que se preocupó de su siervo; de la fe del samaritano, que se ocupó y preocupó de un hombre que estaba medio muerto, sin preguntarle de dónde era, de dónde venía, ni qué religión practicaba; de la fe de la suegra de Pedro que, tan pronto como fue curada, se puso al servicio de los demás.