/> PARROQUIA SAN PÍO X, LOGROÑO.

miércoles, 20 de marzo de 2019

Evangelio del Día 21 de Marzo:El rico Epulón y el pobre Lázaro

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1.- Oración introductoria
Señor, hoy vengo a la oración a pedirte que cambies mi corazón de piedra en un corazón de carne. A veces yo también me hago insensible ante tantos hermanos nuestros que mueren en el mar o en las playas; que van huyendo del infierno de sus países de origen y van buscando simplemente poder “vivir”. Yo quiero ser más sensible a estos problemas humanos, que sepa vivirlos no sólo en la piel, dando sentido de epidérmico, tangencial, sino dentro en mi propia piel, en mi propio corazón. Haz que se me rompa el alma ante dramas tan duros de mis hermanos.

2.- Lectura reposada de la palabra del Señor. Lucas 16, 19-31
En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: Había un hombre rico que vestía de púrpura y lino, y celebraba todos los días espléndidas fiestas. Y uno pobre, llamado Lázaro, que, echado junto a su portal, cubierto de llagas, deseaba hartarse de lo que caía de la mesa del rico… pero hasta los perros venían y le lamían las llagas. Sucedió, pues, que murió el pobre y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. Murió también el rico y fue sepultado. Estando en el infierno entre tormentos, levantó los ojos y vio a lo lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Y, gritando, dijo: “Padre Abraham, ten compasión de mí y envía a Lázaro a que moje en agua la punta de su dedo y refresque mi lengua, porque estoy atormentado en esta llama”. Pero Abraham le dijo: “Hijo, recuerda que recibiste tus bienes durante tu vida y Lázaro, al contrario, sus males; ahora, pues, él es aquí consolado y tú atormentado. Y además, entre nosotros y vosotros se interpone un gran abismo, de modo que los que quieran pasar de aquí a vosotros, no puedan; ni de ahí puedan pasar donde nosotros”. Replicó: “Con todo, te ruego, padre, que le envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les dé testimonio, y no vengan también ellos a este lugar de tormento”. Le dijo Abraham: “Tienen a Moisés y a los profetas; que les oigan”. Él dijo: “No, padre Abraham; sino que si alguno de entre los muertos va donde ellos, se convertirán”. Le contestó: “Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se convencerán, aunque un muerto resucite”.

3.- Qué dice el texto.
Meditación-Reflexión.
Una de las consecuencias más terribles del dinero es que “endurece el corazón de las personas”. Según los comentaristas, en aquella época las comidas se servían en un solo plato, y éste se limpiaba con la miga del pan, de modo que pudiera servir para el resto de la comida. Pues bien, esas migas sucias, que habían servido para limpiar el plato, se tiraban al suelo para que las comieran los perros. Y aquel ricachón ni siquiera eso le daba al pobre Lázaro. Me impresionan mucho las palabras de este evangelio: “Entre vosotros y nosotros se abre un gran abismo”. Ese abismo existe entre el primer mundo y el tercer mundo. Ese abismo existe cuando según las estadísticas, los ricos son cada vez más ricos y los pobres son más pobres. Y lo más grave es que ese abismo que comienza en este mundo se prolongará para siempre en el otro. Y es que, cuando el hombre endurece su corazón, ya no hace caso ni a un muerto que vuelva de otro mundo. Jesús no ha venido a este mundo para abrir fosos que nos separan sino para tender puentes que nos unen.

Palabra del Papa.
Tal vez ese rico era un hombre religioso, a su manera. Rezaba, quizás, alguna oración y dos o tres veces al año seguramente iba al Templo a hacer sacrificios y daba grandes ofrendas a los sacerdotes, y ellos con aquella pusilanimidad clerical se lo agradecían y le hacían sentarse en el lugar de honor. Pero no se daba cuenta de que a su puerta estaba un pobre mendigo, Lázaro, hambriento, lleno de llagas, símbolo de tanta necesidad que tenía. El hombre rico tal vez el vehículo con el que salía de casa tenía los cristales polarizados para no ver fuera… tal vez, pero no sé… Pero seguramente, sí, su alma, los ojos de su alma estaban oscurecidos para no ver. Solo veía dentro de su vida, y no se daba cuenta de lo que había sucedido a este hombre, que no era malo: estaba enfermo. Enfermo de mundanidad. Y la mundanidad transforma las almas, hace perder la conciencia de la realidad: viven en un mundo artificial, hecho por ellos… La mundanidad anestesia el alma. Y por eso, este hombre mundano no era capaz de ver la realidad. Muchas personas llevan la vida de modo difícil; pero si tengo el corazón mundano, nunca entenderé eso. Con el corazón mundano no se puede entender la necesidad y lo que hace falta a los demás. Con el corazón mundano se puede ir a la iglesia, se puede rezar, se pueden hacer tantas cosas. Pero Jesús, en la Última Cena, en la oración al Padre, ¿qué ha rezado? ‘Pero, por favor, Padre, custodia a estos discípulos para que no caigan en el mundo, que no caigan en la mundanidad’. Es un pecado sutil, es más que un pecado: es un estado pecador del alma. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 5 de marzo de 2015, en Santa Marta).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto. (Guardo silencio).

5.-Propósito: Haré un rato de oración para que nunca se me endurezca el corazón.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.
Hoy quiero acabar este rato de oración dándote gracias por haber comprendido las graves consecuencias que se derivan de tener el corazón endurecido. Las personas, dejamos de ser personas, cuando en vez de un corazón de carne ponemos un corazón de piedra. Una persona sin emociones, sin sentimientos, sin capacidad de cambio, ha dejado de ser persona. Lázaro era pobre, pero era una persona con toda su dignidad y con todos sus derechos. Epulón era un rico tan pobre que dejó de ser persona. Sólo tenía dinero.
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martes, 19 de marzo de 2019

Evangelio del Día 20 de Marzo:“El Hijo del Hombre no ha venido a ser servido sino a servir”


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1.- Oración introductoria.
Señor, que mi oración en este día me lleve a una actitud de humildad y de servicio desinteresado a mis hermanos. Si Tú, siendo Dios, no has querido venir a este mundo para ser servido sino para servir a todos, ¿Cómo puedo yo tener tanta cara que piense en otra cosa? Yo quiero ser tu discípulo, yo quiero vivir aprendiendo siempre de Ti. Y te suplico que en la oración de este día aprenda esta hermosa lección: mi vida sólo tiene sentido sirviendo a los demás.

2.- Lectura reposada de la Palabra del Señor. Mateo 20, 17-28
Cuando iba subiendo Jesús a Jerusalén, tomó aparte a los Doce, y les dijo por el camino: «Mirad que subimos a Jerusalén, y el Hijo del hombre será entregado a los sumos sacerdotes y escribas; le condenarán a muerte y le entregarán a los gentiles, para burlarse de él, azotarle y crucificarle, y al tercer día resucitará. Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, y se postró como para pedirle algo. Él le dijo: «¿Qué quieres?» Dícele ella: «Manda que estos dos hijos míos se sienten, uno a tu derecha y otro a tu izquierda, en tu Reino». Replicó Jesús: «No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que yo voy a beber?» Dícenle: «Sí, podemos». Díceles: «Mi copa, sí la beberéis; pero sentarse a mi derecha o mi izquierda no es cosa mía el concederlo, sino que es para quienes está preparado por mi Padre. Al oír esto los otros diez, se indignaron contra los dos hermanos. Mas Jesús los llamó y dijo: «Sabéis que los jefes de las naciones las dominan como señores absolutos, y los grandes las oprimen con su poder. No ha de ser así entre vosotros, sino que el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, será vuestro esclavo; de la misma manera que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos».

3.- Qué dice el texto. 
Meditación-Reflexión
Una vez más hay que decir con el profeta Isaías que “Los caminos de Dios no son nuestros caminos” (Is. 55, 8). Los caminos de Dios son de descenso: Del cielo a un pesebre, a un lavatorio de pies, a una Cruz, a un Altar. Parece que lo propio de Dios es bajar…En cambio el camino de los hombres es de “ascenso”.   Desde el principio, en el mismo Paraíso, el hombre quiere ser como Dios; después quiere levantar una torre que llegue al cielo. Si lo propio de Dios es “bajar” el hombre se empeña en “subir”. Y esto está tan metido en nuestro corazón humano que hasta los mismos apóstoles que siguen a Jesús por el camino de la Cruz, van pensando en los primeros puestos. San Mateo, al escribir su evangelio, debió de sentir rubor al poner por escrito este hecho y trató de disimularlo metiendo a la madre por medio. Pero el evangelista Marcos, que había escrito su evangelio antes, dice con claridad que los propios discípulos iban pensando en quién de ellos sería el primero. (Mc. 9,34). Lo peor es que, a más de veinte siglos de distancia, todavía en la Iglesia se piensa en cargos honoríficos, ascensos, lujosos ornamentos, dignidades etc. Hoy más que nunca la Iglesia necesita sacerdotes, religiosos y laicos que, ante la pregunta del Señor: ¿Podéis beber el cáliz que yo he de beber? puedan responder con humildad: Señor, nosotros con nuestras fuerzas, no; pero con tu gracia, ¡podemos!

Palabra del Papa
La narración de san Marcos describe la escena de Jesús con los discípulos Santiago y Juan, los cuales –sostenidos por su madre– querían sentarse a su derecha y a su izquierda en el reino de Dios, reclamando puestos de honor, según su visión jerárquica del reino. El planteamiento con el que se mueven estaba todavía contaminado por sueños de realización terrena. Jesús entonces produce una primera “convulsión” en esas convicciones de los discípulos haciendo referencia a su camino en esta tierra: “El cáliz que yo voy a beber lo beberéis… pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, sino que es para quienes está reservado”. Con la imagen del cáliz, les da la posibilidad de asociarse completamente a su destino de sufrimiento, pero sin garantizarles los puestos de honor que ambicionaban. Su respuesta es una invitación a seguirlo por la vía del amor y el servicio, rechazando la tentación mundana de querer sobresalir y mandar sobre los demás. Frente a los que luchan por alcanzar el poder y el éxito, para hacerse ver, frente a los que quieren ser reconocidos por sus propios méritos y trabajos, los discípulos están llamados a hacer lo contrario. Por eso les advierte: “Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor”. Con estas palabras señala que en la comunidad cristiana el modelo de autoridad es el servicio. (Homilía de S.S. Francisco, 18 de octubre de 2015).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto. (Guardo silencio) 

5.-Propósito: Hacer, en este día, algún servicio humilde y con alegría.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.
Señor, en tu Iglesia se habla mucho de amor, de trabajo, de castidad, pero muy poco de humildad, de últimos puestos, de servicios sencillos y desinteresados. La gente de Iglesia se deja fascinar por los escalafones y ascensos, pero poco por las palabras de Pablo a los cristianos primitivos: “Que os tire lo humilde”. Haz, Señor, que me tire, me arrastre, me seduzca lo pequeño, lo sencillo y lo humilde. Lo que sedujo a la Virgen, tu madre.
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lunes, 18 de marzo de 2019

Evangelio del Día 19 de Mazo. Festividad de San José

Tu padre y yo te hemos estado buscando llenos de angustia
San José
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1.- Oración introductoria.
Oh Dios, Padre bueno, no dejes que me desanime ante los problemas y angustias de la vida. Haz que aprenda de la Sagrada Familia a peregrinar en el claro-oscuro de la fe. Que la fe sea la que me ilumine en los momentos de dificultad y la que me fortalezca en los momentos de dolor. Como fortaleció a María y a José.

2.- Lectura reposada de la Palabra del Señor. Lucas 2, 41-51
Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén para las festividades de la Pascua. Cuando el niño cumplió doce años, fueron a la fiesta, según la costumbre. Pasados aquellos días, se volvieron, pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que sus padres lo supieran. Creyendo que iba en la caravana, hicieron un día de camino; entonces lo buscaron, y al no encontrarlo, regresaron a Jerusalén en su busca. Al tercer día lo encontraron en el templo, sentado en medio de los doctores, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que lo oían se admiraban de su inteligencia y de sus respuestas. Al verlo, sus padres se quedaron atónitos y su madre le dijo: “Hijo mío, ¿por qué te has portado así con nosotros? Tu padre y yo te hemos estado buscando, llenos de angustia”. Él les respondió: “¿Por qué me andaban buscando? ¿No sabían que debo ocuparme en las cosas de mi Padre?” Ellos no entendieron la respuesta que les dio. Entonces volvió con ellos a Nazaret y siguió sujeto a su autoridad.

3.- Qué dice el texto.
Meditación-reflexión
Las palabras de María a Jesús suenan como un reproche cariñoso: ¿Por qué has hecho esto con nosotros? Nosotros que sólo pensamos en Ti y vivimos para Ti. Nosotros que no tenemos otra ocupación ni preocupación que la de atenderte, cuidarte, mimarte, estar siempre pendiente de Ti. ¿Tan mal lo estamos haciendo? Aquí descubrimos a María muy mujer y muy madre. “Tu padre y yo, angustiados, te buscábamos”. Tu padre y yo, yo lo pondría en admiración. ¡TU PADRE Y YO! A través de estas palabras de María se asoma uno al misterio de ternura que envolvió la vida de María y José. Cuando alguien se acercaba al taller de José y preguntaba por su esposa, ¿qué respondería José? María es un encanto de mujer, María es un cielo para mí. Es una mujer tan maravillosa que yo no la merezco. Es demasiado para mí. Pero cuando alguna vecina se asomaba a casa de María y preguntaba por José ¿Qué diría María? José es un esposo tan bueno, tan dulce, tan servicial, tan trabajador, y tan delicado y atento conmigo que, con sólo pronunciar su nombre, me lleno de emoción. Él es callado, silencioso. Es como si llevara dentro un jardín interior. Sólo es feliz viéndonos felices a Jesús y a mí. Angustiados. Si para unos padres perder un hijo es como enfermar, para José y María, perder a este Hijo era morir. Los dos se mueren a chorros y no comen, ni beben, ni descansan hasta que lo encuentran. Hay algo que no hacen: echarse la culpa el uno al otro.

Palabra autorizada del Papa
Al final de aquella peregrinación, Jesús volvió a Nazaret y vivía “sujeto a sus padres”. Esta imagen tiene también una buena enseñanza para nuestras familias. En efecto, la peregrinación no termina cuando se ha llegado a la meta del santuario, sino cuando se regresa a casa y se reanuda la vida de cada día, poniendo en práctica los frutos espirituales de la experiencia vivida. Sabemos lo que hizo Jesús aquella vez. En lugar de volver a casa con los suyos, se había quedado en el Templo de Jerusalén, causando una gran pena a María y José, que no lo encontraban. Por su “aventura”, probablemente también Jesús tuvo que pedir disculpas a sus padres. El Evangelio no lo dice, pero creo que lo podemos suponer. La pregunta de María, además, manifiesta un cierto reproche, mostrando claramente la preocupación y angustia, suya y de José. Al regresar a casa, Jesús se unió estrechamente a ellos, para demostrar todo su afecto y obediencia. Estos momentos aquí con el Señor se transforman en oportunidad de crecimiento, en ocasión para pedir perdón y recibirlo y de demostrar amor y obediencia. También forman parte de la peregrinación de la familia. No perdamos la confianza en la familia. (Homilía de S.S. Francisco, 27 de diciembre de 2015)

4.- Qué me dice hoy a mí este texto. Silencio.

5.- Propósito
Pedir hoy, en una oración especial, la intercesión de san José para imitar su sencillez y humildad para cumplir la voluntad de Dios.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.
Señor, Tú que viviste treinta años oculto en Nazaret, viviendo bajo la custodia de María y de José, ayúdame a imitar a José en su obediencia pronta y alegre. Que san José, a quien celebramos hoy como patrono de la Iglesia universal, de la familia y de la buena muerte, interceda por todos nosotros para que sepamos imitarle en el respeto, el cariño, el apoyo y el servicio que él vivió con Jesús y con María en Nazaret
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domingo, 17 de marzo de 2019

Evangelio del Día 18 de Marzo:"Sed compasivos, como vuestro Padre es compasivo".






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Del santo Evangelio según san Lucas 6, 36-38En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Sed compasivos, como vuestro Padre es compasivo. No juzguéis y no seréis juzgados, no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados. Dad y se os dará; una medida buena, apretada, remecida, rebosante pondrán en el halda de vuestros vestidos. Porque con la medida con que midáis se os medirá.

Oración introductoria
Jesús, gracias por mostrarme claramente el camino a seguir. Ser misericordioso, no juzgar, no condenar, perdonar y dar generosamente, suena fácil... pero contrario a mi tendencia egoísta y soberbia. ¡Ven Espíritu Santo! Ilumina mi mente e inflama de amor mi corazón, para que esta meditación sea el punto de partida de mi transformación de ciudadano del mundo a discípulo y misionero de tu amor.

Petición
Jesús, hazme crecer en la misericordia, la magnanimidad y la bondad, para llegar a ser un auténtico testigo de tu amor.

Meditación del Papa
En una época de emergencia educativa, en la que el relativismo pone en discusión la posibilidad misma de una educación entendida como introducción progresiva al conocimiento de la verdad, al sentido profundo de la realidad, por ello como introducción progresiva a la relación con la Verdad que es Dios, los cristianos están llamados a anunciar con vigor la posibilidad del encuentro entre el hombre de hoy y Jesucristo, en quien Dios se ha hecho tan cercano que se le puede ver y escuchar. En esta perspectiva, el sacramento de la Reconciliación, que parte de una mirada a la condición existencial propia y concreta, ayuda de modo singular a esa “apertura del corazón” que permite dirigir la mirada a Dios para que entre en la vida. La certeza de que él está cerca y en su misericordia espera al hombre, también al que está en pecado, para sanar sus enfermedades con la gracia del sacramento de la Reconciliación, es siempre una luz de esperanza para el mundo. (Benedicto XVI, 9 de marzo de 2012).

Reflexión
En este texto del evangelio, Jesús tiene la intención de mover nuestros corazones en una sola dirección: el amor a nuestros enemigos. "¡Qué fácil es amar a los que nos aman!", dirá en otra ocasión. Sin embargo lo más difícil del amor cristiano es vivirlo con los que no nos corresponderán, con los que nos insultan o persiguen, con los que hablan mal de nosotros a nuestras espaldas, con los que luchan por arrebatarnos nuestro puesto de trabajo: nuestros enemigos.

La consigna que nos envía Jesucristo es muy clara: "Sed misericordiosos". Un corazón que no perdona no es un corazón cristiano sino que es un corazón que no agrada ni da gloria a Dios. Por eso Cristo dirá en otra ocasión que si cuando nos acercamos a Dios para rendirle una ofrenda recordamos una enemistad con alguno de nuestros hermanos, primero debemos reconciliarnos con él, y después realizar la ofrenda.

Practiquemos estas dos virtudes que nos propone Jesús en nuestra vida: la misericordia y la benevolencia. Propongámonos que en ninguna de nuestras conversaciones, charlas o discusiones se mezcle jamás la más mínima crítica hacia ninguno de nuestros hermanos, que son todos los hombres.

Propósito
Ser paciente con los defectos y limitaciones de los demás, mostrando, en todo y con todos, la bondad de Jesucristo.

Diálogo con Cristo
Para poder crecer en el amor a los demás, tengo que aprender a fijarme en ellos, como me ha recordado Benedicto XVI en un mensaje para la Cuaresma. Este fijarme lleno de amor y bondad, buscando el bien de la persona, de toda la persona, es hacer vida el mandamiento del amor al prójimo exige y urge a tomar conciencia de que tenemos una responsabilidad respecto a quien, como yo, es criatura e hijo de Dios. Gracias, Señor, por darnos al Papa como faro seguro y guía que nos anima a seguir nuestro camino a la santidad.

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RETIRO DE CUARESMA PARA LAICOS, 23 DE MARZO

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sábado, 16 de marzo de 2019

Evangelio del Día 17 de Marzo:.A la luz de la gloria por la sombra de la cruz





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Del santo Evangelio según san Lucas 9, 28-36
En aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, Juan y Santiago, y subió al monte a orar. Y sucedió que, mientras oraba, el aspecto de su rostro se mudó, y sus vestidos eran de una blancura fulgurante, y he aquí que conversaban con él dos hombres, que eran Moisés y Elías; los cuales aparecían en gloria, y hablaban de su partida, que iba a cumplir en Jerusalén. Pedro y sus compañeros estaban cargados de sueño, pero permanecían despiertos, y vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él. Y sucedió que, al separarse ellos de él, dijo Pedro a Jesús: Maestro, bueno es estarnos aquí. Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías, sin saber lo que decía. Estaba diciendo estas cosas cuando se formó una nube y los cubrió con su sombra; y al entrar en la nube, se llenaron de temor. Y vino una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo, mi Elegido; escuchadle. Y cuando la voz hubo sonado, se encontró Jesús solo. Ellos callaron y, por aquellos días, no dijeron a nadie nada de lo que habían visto.

Oración introductoria
Señor, me acerco a Ti con fe, una gran confianza y mucho amor. Quiero subir contigo a la montaña de la oración para contemplarte e iluminar interiormente mi vida. Pido a la Virgen María, mi guía en el camino de la fe, que me ayude a vivir esta experiencia.

Petición
Jesucristo, dame la gracia de encontrarte íntimamente para dejar atrás, en esta Cuaresma, todo lo que me aparte de Ti.

Meditación del Papa Francisco
En este segundo domingo de cuaresma, la iglesia nos indica la finalidad de este itinerario de conversión, o sea la participación a la gloria de Cristo, en quien resplandece su rostro de Siervo obediente, muerto y resucitado por nosotros.
La página evangélica nos cuenta el evento de la Transfiguración, que se coloca en el ápice del ministerio público de Jesús. Él está en camino hacia Jerusalén, donde se cumplirán las profecías del "Siervo de Dios" y se consumará su sacrificio redentor. Las multitudes no entienden esto, y delante a la perspectiva de un Mesías que contradice expectativas terrenas que ellos tienen, lo han abandonado. [...]
Y Jesús es el Hijo que se hizo Servidor, enviado al mundo para realizar a través de la cruz el proyecto de la salvación, para salvarnos a todos nosotros. Su plena adhesión a la voluntad del Padre, vuelve su humanidad transparente a la gloria de Dios, que es el Amor. Jesús se revela así, como la imagen perfecta del Padre, la irradiación de su gloria.[...]
Con Pedro, Jacobo y Juan, subimos también nosotros hoy, en el monte de la Transfiguración y nos detenemos en contemplación del rostro de Jesús, para recoger el mensaje y aplicarlo en nuestra vida; para que también nosotros podamos ser transfigurados por el amor.
En realidad el amor es capaz de transfigurar todo, el amor transfigura todo. ¿Creemos en esto? (S.S. Francisco, Angelus, 1 de marzo de 2015).

Reflexión
Dentro de los Museos vaticanos, en Roma, se encuentra una de las obras maestras del arte universal: La Transfiguración, pintura realizada por Rafael el año 1517, y expuesta actualmente en la Pinacoteca vaticana. En la parte superior de este hermoso cuadro, la luz parece atraer la blanca figura de Cristo hacia el cielo, mientras las nubes son arrastradas por un viento de tempestad; y sobre la cima del monte Tabor los apóstoles Pedro, Santiago y Juan quedan encandilados por la luz fulgurante de Cristo.

¡Qué impresionante debió haber sido aquel momento dichoso en el que Jesús mostró la gloria de su divinidad a sus apóstoles predilectos! Lucas nos dice que Jesús subió a un monte a orar. Y mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió, y sus vestidos se volvieron blancos y resplandecientes. Mateo añade un detalle significativo.

Dice que el rostro de Jesús se volvió brillante, más hermoso que el sol y blanco como la luz. El sol, y sobre todo la luz, aparecen con frecuencia en las Sagradas Escrituras, y siempre en un contexto de revelación y de teofanía. Es decir, son indicio y reflejo de la presencia divina.

Además, Mateo y Marcos, para expresarnos el misterio sorprendente de este momento, usan un verbo muy fuerte y expresivo. Dicen que Jesús se metamorfoseó; y este vocablo griego indica un cambio de forma, de aspecto, de figura. Es el mismo término que emplea san Pablo para describir nuestra futura resurrección, y significa una transformación profunda, un estado superior al de la tierra, una gloria celestial.

Martín Descalzo comenta: fue como si Jesús hubiera desatado al Dios que era y al que tenía velado y contenido en su humanidad. Su alma de hombre, unida a la divinidad, deborda en este momento e ilumina todo su cuerpo. Si a un hombre es capaz de transformarlo una alegría, ¿qué no sería aquella tremenda fuerza interior que Jesús contenía para no cegar a cuantos le rodeaban?. Tiene razón. Era como si nuestro Señor dejara en este momento explotar toda la potencia y el esplendor de su gloria divina para mostrar la verdadera realidad de su Persona. ¡Debió haber sido algo sumamente impresionante!

Podemos hablar no sólo de un éxtasis de Cristo, sino muchísimo más que eso: era la manifestación radiante de su auténtica naturaleza y condición divina, la irradiación de la gloria de Dios como afirma la carta a los Hebreos y la impronta de su sustancia (Hb 1, 3).

¡Cómo habrá impactado esta revelación de Cristo a sus apóstoles! Tanto que los tres evangelios sinópticos nos refieren unánimemente que estaban aterrados, ante la contemplación de esta gloria y belleza sin igual. Y Pedro, fuera de sí o sea, literalmente, extasiado, pues eso significa esta palabra en griegoexclama: ¡Maestro, qué hermoso es estarnos aquí!. ¡Claro! Era como estar en el cielo, ni más ni menos.

Sin embargo, puede resultarnos un poco paradójico que la Iglesia nos presente este pasaje evangélico dentro de la Cuaresma, en un período de penitencia, de sacrificio y de austeridad. Mucho más lógico sería que nos lo ofreciera en el período de Pascua, por ejemplo. Pero no. Y tiene mucho sentido. Me explico brevemente.

En el Tabor aparecieron Moisés y Elías conversando con Jesús. ¿Sabemos, acaso, el tema de sus conversaciones? Por fortuna, Lucas nos lo refiere: hablaban de su muerte de Jesús, por supuesto que había de cumplirse en Jerusalén. Pero, ¿no estaba Cristo revelándose ahora en toda su gloria? Y entonces, ¿por qué tenía que hablar precisamente de su muerte en estos momentos? ¿Por qué no hablaba de cosas más agradables y positivas?

Porque para Cristo, su máxima gloria debía llegar a través de la Cruz. Y cuando habla de su Pasión, constantemente habla de su glorificación (Jn 7,39; 12,23; 13,31-32; 17,1). Su triunfo definitivo vendrá en el Calvario: Yo, cuando sea exaltado de la tierra, atraeré a todos hacia mí (Jn 12,32).

Su muerte en el Gólgota era, para Él, sinónimo de glorificación y exaltación. ¡Otra de esas locuras y paradojas desconcertantes de Jesús! Éste es su lenguaje. Un lenguaje divino que sólo puede ser comprendido y acogido por la fe y el amor. No hay vuelta de hoja. Y si nosotros queremos ser auténticos cristianos cristianos a fondo y no de fachada tenemos que ir por este camino.

Nuestro Señor concede a sus apóstoles la gracia de contemplar su rostro transfigurado en el Tabor para confirmarlos en su fe y para que no desfallezcan ni se escandalicen cuando vean su rostro desfigurado en la Cruz. La pasión y el dolor son camino de gloria y de resurrección.

Propósito
Visitar a Cristo en la Eucaristía y pedirle el don de conocerlo y amarlo mejor.

Diálogo con Cristo
Señor, que no soñemos nosotros con triunfos fáciles, con una vida de placeres y de glorias mundanas. A la luz de la gloria del cielo hemos de llegar a través del camino, muchas veces oscuro y penoso, de la cruz. Pero si vamos por esta senda, ¡vamos con paso seguro! Ahora compartimos tus sufrimientos en la cruz. Pero, cuando llegue aquel día bendito de nuestra propia transfiguración, nuestra dicha y nuestra gloria será casi infinita. De momento, tenemos que llorar y lamentarnos, pero de nuevo volverás a nosotros y nos llevarás contigo, y nuestra tristeza se convertirá en gozo. Y entonces, en aquel día ya sin noche y sin ocaso, nadie será capaz de quitarnos nuestra alegría
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EL MANANTIAL DE LA VIDA / EL EVANGELIO DE LA SALUD



SECRETARIADO DIOCESANO DE PASTORAL DE LA SALUD



Secretariado de Pastoral de la Salud

Programa Piloto para Podcast
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Hola amigos, les habla Ángel Mª Pascual y Rafael Gil. En este día de hoy, les tenemos un programa que les interesará escuchar. Nos reunimos para vivir la experiencia de aprender y de compartir en este Programa : El Manantial de la Vida/El Evangelio de  la Salud.


Pretende, por una parte, informar  de la Misión Diocesana "EUNTES". Y, por otra, solicita la oración a los enfermos  y el ofrecimiento por la misma. Se trata de hacer realidad el hecho de que todos podemos hacer algo en relación a la Misión. "Id al mundo entero y proclamad el Evangelio"


Cristo es Palabra de Vida .Cada cristiano como miembro activo de la Iglesia tiene una misión siempre necesaria e importante. Nadie debe sentirse nunca fuera.
Con el ofrecimiento del sufrimiento, los enfermos se hacen misioneros. Este es el carisma que Dios regala a todos los enfermos y a los que sufren. Un dolor que es valioso ante Dios y que apoya a los misioneros ayudando a la extensión del Reino de Dios.


Un enfermo misionero es quien, corresponsable en la obra misionera de la Iglesia, ofrece con alegría y paciencia su dolor y soledad para la redención de todos los hombres.

Nuestro obispo Don Carlos nos invita a los cristianos de La Rioja del siglo XXI,  a ser presencia y cercanía de Dios.

Bienvenidos a este nuevo programa.


Nos apremia el amor de Cristo 2Cor 5,14

MISIÓN DIOCESANA
La mirada de Cristo nos transforma y nos une.
Jesús jamás pasó de largo ante quien sufría, por ello la Iglesia de Jesús tampoco puede pasar de largo, al contrario, debe acercarse al que sufre como lo hacía Jesús.
En un mundo roto de tantos y tan terribles modos, sólo podemos partir el único Pan si perdonamos con ternura, dispuestos siempre a acoger lo herido de nuestros hermanos y lo herido de nuestro propio corazón.




La caridad de Cristo no nos permite desentendernos de cuantos padecen la enfermedad y habremos de cuidar a los  enfermos , a sus familias, a los profesionales sanitarios y voluntarios para que estén movidos, ante todo, por el amor de Cristo. Jesús es verdaderamente vida y curación de todas las enfermedades que nos acechan. Y la primera enfermedad es la de no saber quienes somos y qué nos pasa. Estamos llamados a crear espacios de sanación donde el ser humano pueda encontrase a sí mismo.









Jesús nos envía a liberar a las gentes del espíritu del mal, de la mentira, de la división, del odio. Quiere que sacudamos el rencor de nuestros corazones, no permitiendo que anide en nosotros, descubramos en su estilo de vida, un aire fresco, otro camino.
Y si alguna vez, Señor, nos puede el desaliento o el cansancio que no olvidemos, que Tú caminas con nosotros y tu Palabra nos ilumina. Junto a ti nos sentimos capaces de salir de nuestros egoísmos, desamarrar nuestras barcas e ir mar adentro.












Jesús llamó a los Doce y los envió de dos en dos.
           Con tu testimonio de alegría y de fidelidad estarás            evangelizando.                        


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Del santo Evangelio según san Marcos 6, 7-13
En aquel tiempo Jesús llamó a los Doce y comenzó a enviarlos de dos en dos, dándoles poder sobre los espíritus inmundos. Les ordenó que tomasen para el camino, un bastón y nada más pero ni pan, ni alforja, ni dinero en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto. Y les dijo: «Cuando entréis en una casa, quedaos en ella hasta marchar de allí. Si algún lugar no os recibe y no os escuchan, marchaos de allí sacudiendo el polvo de la planta de vuestros pies, en testimonio contra ellos. Y, yéndose de allí, predicaron que se convirtieran; expulsaban a muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

Oración introductoria
Señor, así como a la misión envías de dos en dos, así mi oración necesita de la presencia de tu Espíritu Santo, para que seamos dos los que busquemos tener un momento de intimidad contigo en la oración y poder conocer cuál es tu voluntad para este día.

Petición
Espíritu Santo, concédeme experimentar el gran amor que Dios me tiene, para poder corresponderle.

Meditación del Papa Francisco
Hoy en día todavía hay mucha gente que no conoce a Jesucristo. Por eso es tan urgente la misión ad gentes, en la que todos los miembros de la Iglesia están llamados a participar, ya que la Iglesia es misionera por naturaleza: la Iglesia ha nacido “en salida”. (Homilía de S.S. Francisco, 14 de junio de 2014).



Reflexión
Dicen que el recuerdo de los buenos profesores queda marcado en el alma de todo estudiante. Uno de mis profesores de ética, solía decir: "Crean descaradamente en el bien. Tengan confianza en que a la larga terminará siempre por imponerse. No se angustien si otros avanzan aparentemente más rápido por caminos torcidos.

Crean también en la lenta eficacia del amor. Sepan esperar".

Jesús envía a los doce a evangelizar. Esta palabra significa que hay que predicar a los hombres el Evangelio, es decir, un mensaje de alegría, el anuncio de la salvación traída por Jesucristo. No se trata de un fardo insoportable de ideas o de nociones, sino de lo que Dios ha hecho por nosotros. Al evangelizado le llega un mensaje, una carta recomendada, personal y urgente; un telegrama dirigido de hermano a hermano: "Ábrelo rápido, lee. Te interesa. Aprovéchalo y da una respuesta inmediata".

Pero no basta sólo con poseer el contenido del mensaje. Se añade: "Déjate poseer por este mensaje. Él quiere guiarte hacia alturas insospechadas en tu vida. Quiere hacerte feliz de verdad". Todos como cristianos estamos llamados a esta misión. La eficacia y el éxito de este envío depende de Dios. Es Él quien da los frutos si nosotros colaboramos y nos prestamos. Hay que confiar y mucho con esa fe de la que hablaba mi profesor de adolescencia.

Sí, el bien tiene la última palabra. Tarde o temprano vencerá. Jesús nos pide también a nosotros que vayamos. No hace falta hacer un largo viaje a una tierra desconocida. El anuncio de la Buena Nueva sin alforja, ni calderilla, ni túnica..., debe llegar al seno de mi familia, a la oficina de trabajo, a todas y cada una de las personas con las que a diario me cruzo por el camino. Con mi testimonio de alegría y de fidelidad estaré evangelizando y experimentaré una felicidad incomparable.

Propósito
Ofrecer mi oración, mi tiempo y mis talentos para impulsar la Nueva Evangelización.

Diálogo con Cristo
Jesús, ante la dificultad que puede presentar la misión, es maravilloso confirmar que no estoy solo. Tú pones personas en mi camino para que me ayuden y, al mismo tiempo, yo puedo ayudar a otros. No quieres que sea mi esfuerzo personal, ni la tecnología ni los programas o los métodos mi seguridad. Tú lo dices claramente, no necesito nada, sólo a Ti. confiar en Ti y en la misión que me has encomendado


TESTIMONIO




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«Tengo sed de amarte y de que tú me ames».




Ella ha sido un gran modelo de entrega y servicio al prójimo, ha logrado «amar hasta que duela». Ha sido testimonio vivo de lo que significa creer en el Evangelio, ha predicado con sus palabras, pero más con su ejemplo. Mujer humilde, de frases sencillas, que más de una vez ha dejado sin palabras hasta al más intelectual. Santa, de apacible carácter, a quien las cámaras y la presencia de líderes mundiales jamás la perturbaron. Ejemplo de oración, caridad y pobreza, de gran alegría y paz interior fuertes como una roca, fuertes como su fe.




Sí, hablamos de la Madre Teresa de Calcuta, quien una vez más nos sorprende por la profundidad de sus escritos y nos demuestra que Dios está en una constante búsqueda de sus hijos. Aprovechando especialmente este tiempo de Cuaresma, la siguiente oración nos invita a contemplar el valor que tiene nuestra vida y el precio que nuestro Señor Jesús ha pagado por ella.



Tengo sed de ti


 Estoy a la puerta de tu corazón, de día y de noche.





pablo (2)


 No hay nada en tu vida que no tenga importancia para mí.


madre


Tengo sed de ti.  Todo lo que has buscado fuera de mí solo te ha dejado más vacío,  mira la Cruz, mira mi Corazón que fue traspasado por ti. ¿No has comprendido mi Cruz?,
teresa

 Ven a mí con tu miseria y tus pecados, con tus problemas y necesidades, y con todo tu deseo de ser amado. Estoy a la puerta de tu corazón y llamo… ábreme, porque TENGO SED DE TI.



ORACIÓN EN SILENCIO


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 Con el Domingo de Ramos iniciamos la Semana Santa, es hora de completar la conversión personal a la que Jesús nos invita en cada Cuaresma.




No podemos empezar esta reflexión sin dirigirnos directamente a Jesús, y lo vamos a hacer ya: "Jesús, quiero pedirte luz, sentimientos, sensibilidad para comprender lo que pasaste cuando entraste triunfalmente en Jerusalén. Hoy quiero comprender el porqué de lo que hiciste y el porqué de tu llanto. Por eso te pido que sepa estar atento y no perderme ningún
momento de esta escena".

Señor, no quiero verte llorar sobre mi vida, y quiero ser humilde, bueno, obediente, fiel. Haz, Señor, que mi vida no sea un llanto para ti, sino que sea una continua alabanza de tu amor y una continua alegría. Y que pueda decir "¡Hosanna, Jesús, porque me quieres! ¡Hosanna, porque me perdonas! ¡Hosanna, porque Tú eres mi Rey!".


La Iglesia conmemora los grandes acontecimientos que jalonaron los últimos días del Señor, su Pasión, Muerte y Resurrección.





Dios mío, gracias por quedarte en la Eucaristía y por darme a María como madre y modelo de mi vida.

Contemplar su gozo, su actitud de acogida y aceptación, su humildad, me motivan a exclamar con gozo: heme aquí Señor, débil e infiel, pero lleno de alegría por saber que con tu gracia, las cosas pueden y van a cambiar.



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¿Qué lágrimas puedo enjugar hoy? ¿Qué debo potenciar para dar lo mejor de mí mismo a los demás?






* Ayúdanos a no despreciar nunca el regalo de la vida que has puesto en nuestras manos y danos las entrañas y el sentir de Jesús que tenga ojos y tiempo para el que sufre.
* Por todos los que sufren en su cuerpo o en el alma, para que Dios les ayude, fortalezca sus corazones y anime su voluntades.
* Por quienes andan buscando sentido en su vida, para que encuentren a su alrededor personas dispuestas a ayudarles y acompañarlos en estos momentos difíciles




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Danos un corazón compasivo como el de María, para que nos mostremos siempre más atentos a las necesidades de nuestros hermanos que sufren y nos comprometamos, sin miedo, a acompañarlos.

Amigos llegamos al final de este programa, en la cual nos hemos encontrado fraternalmente y hemos compartido lo mejor de nuestras vidas: Por eso confiamos en que podamos coincidir próximamente una vez más.


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Ntra. Sra. de los Dolores









Evangelio del Día 16 de Marzo: "Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan"


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1.- Oración introductoria.
Señor, hoy te necesito más que nunca. Lo que me dices en el evangelio de hoy es para mí “un duro hueso de roer”. Me pides no sólo que perdone a mis enemigos sino que los ame y rece por ellos. ¿No es esto algo antinatural? Yo sé que, por mis propias fuerzas, no puedo cumplirlo. Te pido que me ayudes, que me des tu gracia, que me eches no una mano o mejor, las dos. Sé que sin Ti no puedo hacer nada.

2.- Lectura reposada del Evangelio. Mateo 5, 43-48
Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa vais a tener? ¿No hacen eso mismo también los publicanos? Y si no saludáis más que a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de particular? ¿No hacen eso mismo también los gentiles? Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial.

3.- Qué dice el texto.
Meditación-reflexión
Dentro del Sermón de la Montaña donde Jesús nos habla de unas exigencias terribles, humanamente imposibles de cumplir, el evangelio de hoy nos propone algo “más difícil todavía” Se nos pide el amor a los enemigos. No hay entre las religiones del mundo ninguna que exija esto. ¿Por qué lo hace Jesús? En el evangelio de Mateo el discípulo siempre está delante de un Padre maravilloso que está al tanto de todo. Este Padre bueno envía el sol “para buenos y malos”. No hace distinciones. El Padre ama a todos y no puede dejar de amarlos. El sol ilumina, calienta, embellece lo mismo las casas de los buenos como las de los malos. Y manda la lluvia lo mismo sobre el campo del labrador que mientras siembra entona una jota a la Virgen del Pilar que sobre ese labrador que esparce su semilla entre blasfemias. A ese Padre hay que imitar. ¿Cuál es la recompensa? Ser hijos de tal Padre. Llevar marcadas las huellas del Padre en nuestros rostros, más aún, participar en lo íntimo de nuestro ser del mismo A.D.N que el Padre. Cuando yo llego a perdonar al enemigo, en lo profundo del corazón se ha obrado un verdadero milagro. Yo, por mí mismo, no puedo. Hay dentro de mí un Dios maravilloso que me ama y hace en mí verdaderos prodigios. ¿Aún quiero mayor recompensa?

Palabra del Papa
“Jesús nos dice dos cosas: primero, mirar al Padre. Nuestro Padre es Dios: hace salir el sol sobre malos y buenos; hace llover sobre justos e injustos. Su amor es para todos. Y Jesús concluye con este consejo: “Sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial”. Por lo tanto, la indicación de Jesús consiste en imitar al Padre en la perfección del amor. Él perdona a sus enemigos. Hace todo por perdonarles. Pensemos en la ternura con la que Jesús recibe a Judas en el huerto de los Olivos, cuando entre los discípulos se pensaba en la venganza. Jesús nos pide amar a los enemigos. ¿Cómo se puede hacer? Jesús nos dice: rezad, rezad por vuestros enemigos. La oración hace milagros; y esto vale no sólo cuando tenemos enemigos; sino también cuando percibimos alguna antipatía, alguna pequeña enemistad. Es cierto: el amor a los enemigos nos empobrece, nos hace pobres, como Jesús, quien, cuando vino, se abajó hasta hacerse pobre. Tal vez no es un «buen negocio, o al menos no lo es según la lógica del mundo. Sin embargo es el camino que recorrió Dios, el camino que recorrió Jesús hasta conquistarnos la gracia que nos ha hecho ricos. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 21 de junio de 2013, en Santa Marta).

4.- Qué me dice este texto hoy a mí. (Guardo silencio)

5.- Propósito. Hoy llevaré a mi oración a aquellas personas con quienes me siento más distante.

6.- Dios me ha hablado hoy a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.
Yo hoy quiero darte gracias por tus exigencias. Ellas me llevan a descubrir mejor la anchura y profundidad del corazón de Dios. Ellas me llevan a descubrir en la oración una fuerza especial. Las exigencias cumplidas me hablan del “milagro del corazón”. Ese milagro consiste en poder amar a mis propios enemigos. Ese milagro me lleva a hacer visible al Invisible.
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