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jueves, 27 de febrero de 2020
miércoles, 26 de febrero de 2020
EL MANANTIAL DE LA VIDA.«Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame”(27 de Febrero)
1.- Oración introductoria.
Señor, siempre que me asomo a este evangelio me asusta. Hay que tomar la cruz. No puede haber cristianismo sin cruz. Es lo que nos dices. Pero en este evangelio de Lucas, esa cruz a la que tú te refieres no es esa Cruz tuya tan pesada, sino la cruz de la vida. Dame tu gracia para cargar con ella, sin olvidar tu promesa de: “resucitar al tercer día”. Es verdad que no hay Resurrección sin Cruz, pero no es menos verdad que no hay Cruz que no termine en Resurrección. Haz, Señor, que la luz de la Pascua ilumine mi camino en esta cuaresma.

2.- Lectura sosegada de la Palabra. Lucas 9, 22-25
En aquel tiempo, dijo Jesús: «El Hijo del hombre debe sufrir mucho, y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar al tercer día». Decía a todos: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí, ése la salvará. Pues, ¿de qué le sirve al hombre haber ganado el mundo entero, si él mismo se pierde o se arruina?».
3.- Qué dice el texto bíblico.
Meditación
Este primer anuncio de la Pasión debió de impresionar mucho a las primeras comunidades. Aparece en los tres evangelios sinópticos. Los tres insisten en la paradoja de que para ganar hay que saber perder. El que vive sólo para conservar su vida, la estropea, la malogra. Vivir es más vivir. La existencia es una pro-existencia, un vivir para dar vida a los demás. Hay un detalle en el Evangelista Lucas que no está ni en Marcos ni en Mateo. Dice que hay que llevar la cruz “cada día”. La Cruz no es un episodio de la vida. Toda la vida debe quedar impregnada del sentido de la Cruz. Aquí no se nos pide que carguemos con la Cruz pesada de Jesús, pero sí debemos construir la Cruz con las mil y mil astillas de cosas que nos molestan, que nos hacen sufrir cada día. Por otra parte, Jesús jamás ha hablado de la Cruz sin hablar, al mismo tiempo, de la Resurrección. No se trata de dar todo sin recibir nada; se trata de ser “sobrepasados” por el don. Al final triunfará el bien sobre el mal. Y el sufrimiento y la muerte serán derrotados.

Palabra del Papa
Este misterio de comunión, que hace de la Iglesia signo del amor del Padre, crece y madura en nuestro corazón, cuando el amor, que reconocemos en la Cruz de Cristo y en el cual nos sumergimos, nos hace amar del mismo modo que nosotros somos amados por Él. Se trata de un Amor sin fin, que tiene el rostro del perdón y la misericordia. Pero la misericordia y el perdón no deben quedarse en palabras bonitas, sino realizarse en la vida cotidiana. Amar y perdonar son el signo concreto y visible que la fe ha transformado nuestro corazón y nos permite expresar en nosotros la vida misma de Dios. Amar y perdonar como Dios ama y perdona. Este es un programa de vida que no puede conocer interrupciones o excepciones, sino que nos empuja a ir siempre más allá sin cansarnos nunca, con la certeza de ser sostenidos por la presencia paterna de Dios. (Homilía de S.S. Francisco, 16 de diciembre de 2015).
4.- Qué me dice hoy a mí esta palabra. (Guardo silencio)
5.-Propósito Intentaré superar las contrariedades y dificultades que forman mi cruz de este día.

6.- Dios me ha hablado hoy a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.
Jesucristo, hoy he aprendido que debo llevar la cruz “cada día”. En este día que comienza quiero aceptar todo lo que tenga de negativo, de limitado o adverso. Es una manera de llevar la cruz. Y para que ésta no se me haga demasiado difícil, voy a recordar que Tú la llevaste primero, mucho más grande y pesada, y la llevaste por amor. Así quedaba todavía más claro el inmenso amor que nos tenías. Gracias, Señor, por querernos tanto.
martes, 25 de febrero de 2020
EL MANANTIAL DE LA VIDA. MIÉRCOLES DE CENIZA. (26 de Febrero)

1.- Oración introductoria.
Señor, en este miércoles de ceniza, quiero pedirte que me purifiques el corazón de todo aquello que me ata, me esclaviza o me nubla la mente para no ver con transparencia cuál es tu plan, tu proyecto, tu programa de vida cristiana. Y, una vez conocido, te pido que me des tu gracia para cumplirlo.

2.-Lectura reposada de la Palabra. Mateo: 6, 1-6 16-18
Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tenéis recompensa de vuestro Padre celestial.
Por tanto, cuando hagas limosna, no mandes tocar la trompeta ante ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles para ser honrados por la gente; en verdad os digo que ya han recibido su recompensa.
Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha;
así tu limosna quedará en secreto y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
Cuando oréis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vean los hombres. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa.
Tú, en cambio, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo recompensará
Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas que desfiguran sus rostros para hacer ver a los hombres que ayunan. En verdad os digo que ya han recibido su paga.
Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara,
para que tu ayuno lo note, no los hombres, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará
3.- Qué dice el texto.
Meditación-reflexión
Este evangelio forma parte del Sermón del Monte donde las exigencias que se nos pide a los cristianos no son condiciones para entrar en el Reino maravilloso que nos trae Jesús sino consecuencias de haber entrado en él de una manera gratuita por parte de Dios. Las tres obras tradicionales de piedad: la oración, la limosna y el ayuno se daban entre los judíos y también en otras religiones. Las tres responden a las tres dimensiones del hombre: a) con relación a Dios. b) con relación a los hombres en su aspecto social y c) con relación a uno mismo, especialmente en su aspecto físico. Jesús no puede ir en contra de estas tres prácticas en sí, pero las quiere “purificar” y “profundizar”. No es suficiente hacer cosas buenas sino que hay que tener en cuenta “desde donde las hacemos”. Las obras han de despojarse de todo egoísmo, de todo orgullo, de toda vanidad. Hay que orar, hay que dar limosnas, hay que ayunar, pero “no para que nos vea la gente” sino el Padre del cielo que “ve en lo secreto” y está dentro de nuestro propio corazón. Por lo demás, cuando uno ora ya no está rezando a un Dios impersonal, sino a un Dios personal y que además es mi Padre. Cuando hago limosnas no me sitúo ante gente extraña que me solicita una ayuda, sino ante unos hermanos con quienes yo debo compartir. Y esto lo debo hacer “sin que sepa la mano izquierda lo que hace la derecha”. Y cuando ayuno y paso hambre, caigo en la cuenta de la cantidad de hermanos míos que pasan hambre todos los días, incluso que mueren de hambre. Hay también otras clases de ayuno que debo asumir como “parte de la Cruz de cada día”. Pero no me lleno de tristeza, ni dejo que se marquen en mis mejillas las huellas del sufrimiento, sino que perfumo mi cuerpo para que nadie lo note, excepto mi Padre que ve en lo escondido. El dar gusto a ese Padre, el parecerme a ese Padre y “marcar sus huellas en mí alma” ésa será mi recompensa.
Palabra del Papa.
“La oración es un crisol en el que nuestras expectativas y aspiraciones son expuestas a la luz de la palabra de Dios, se sumergen en el diálogo con Aquél que es la verdad y salen purificadas de mentiras ocultas y componendas con diversas formas de egoísmo (cf. Spe Salvi n.33) Por eso, la oración es garantía de apertura a los demás. Quien se abre a Dios y a sus exigencias, al mismo tiempo se abre a los demás, a los hermanos que llaman a la puerta de su corazón y piden escucha, atención, perdón, a veces corrección, pero siempre con caridad fraterna. La verdadera oración es el motor del mundo, porque lo tiene abierto a Dios. Por eso, sin oración no hay esperanza, sino sólo espejismos. En efecto, no es la presencia de Dios lo que aliena al hombre, sino su ausencia: sin el verdadero Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, las esperanzas se transforman en espejismos, que llevan a evadirse de la realidad. En cambio, hablar con Dios, permanecer en su presencia, dejarse iluminar y purificar por su palabra, nos introduce en el corazón de la realidad, en el íntimo Motor del devenir cósmico; por decirlo así, nos introduce en el corazón palpitante del universo. (Benedicto XVI, Homilía miércoles 6 de febrero 2008)
4.- Qué me dice hoy a mí esta Palabra. (Guardo silencio).
5.- Propósito. Procuro hacer una obra buena destacada sin que nadie se entere.
Señor, hoy día de la ceniza, quiero caer en la cuenta no de lo que tengo, ni de lo que valgo, ni de lo que puedo. Quiero caer en la cuenta de lo que “soy”. Y la esencia de lo que soy es “que no soy nada”. Un poco de ceniza. Eso es lo que nos entregan después de la incineración de un ser querido. Ésa es nuestra pequeñez. Pero esa poca cosa que yo soy “está hecha a imagen y semejanza de Dios”. Yo, con lo poco que soy, soy amado de Dios. Y ésa es nuestra grandeza. Como diría Teresa de Jesús: ¡Engrandecéis nuestra nada!
lunes, 24 de febrero de 2020
EL MANANTIAL DE LA VIDA.¿DE QUÉ DISCUTÍAIS POR EL CAMINO?(25 de Febrero)

1.- Oración preparatoria.
Señor, hoy vengo a decirte que te necesito más que nunca. Me sorprende la postura de tus discípulos que, a pesar de estar tan cerca de ti, no se enteran de tus planes, de tus proyectos. Ellos van “a lo suyo”. No quieren ni oír hablar de sufrimiento ni de cruz. Más bien buscan los primeros puestos. Yo quiero seguirte. Quiero poner mis pies en las huellas que Tú has dejado en el camino. Haz, Señor, que yo deje también huellas de bondad, de paz, de austeridad, y de servicio desinteresado por donde yo pase.

2.- Lectura reposada del evangelio. Marcos 9, 30-37
En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos, iban caminando por Galilea; él no quería que se supiera, porque iba enseñando a sus discípulos. Les decía: «El Hijo del hombre será entregado en manos de los hombres; le matarán y a los tres días de haber muerto resucitará» Pero ellos no entendían lo que les decía y temían preguntarle. Llegaron a Cafarnaúm, y una vez en casa, les preguntaba: «¿De qué estaban discutiendo por el camino?» Ellos callaron, pues por el camino habían discutido entre sí quién era el mayor. Entonces se sentó, llamó a los Doce, y les dijo: «Si uno quiere ser el primero, sea el último de todos y el servidor de todos». Y tomando un niño, le puso en medio de ellos, le estrechó entre sus brazos y les dijo: «El que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe; y el que me reciba a mí, no me recibe a mí sino a Aquel que me ha enviado»
3.- Qué dice el texto.
Meditación-reflexión
El cristiano de todos los tiempos sólo debe tener una preocupación: despreocuparse de sí mismo para dedicar todo su tiempo en preocuparse de los demás. De Jesús se dijo: “Pasó por la vida haciendo siempre el bien”. Y ¿por qué hacía siempre el bien? Porque Él siempre estaba bien por dentro. Él era feliz viendo a la gente feliz. La suprema felicidad consiste en ser feliz viendo felices a los demás. Pero cuando sólo pensamos en nosotros mismos, en nuestros intereses, nuestros problemas, nuestras miras cortas, nuestro afán de vanidad y ser más que los demás ocupando “los primeros puestos” vamos enterrando, poco a poco, el pozo interior de la auténtica felicidad. Jesús, en esta ocasión, se sienta como Maestro, para dar la gran lección: “el que quiera ser primero que sea el último de todos”. El Maestro que se sienta a dar esta lección no tendrá ningún inconveniente en “arrodillarse” ante los discípulos y lavarles los pies. Jesús es el Maestro que enseña con su vida. Los discípulos no tienen que obedecer lo que dice, sino imitar lo que hace. Jesús siempre pone la vida por delante.
Palabra del Papa
Leyendo esta parte del relato de Marcos, está claro que entre Jesús y los discípulos hay una profunda distancia interior; están, por así decirlo, en dos longitudes de onda diferentes, por lo que los discursos del Maestro no son comprendidos, o lo son solo de modo superficial. El apóstol Pedro, inmediatamente después de haber manifestado su fe en Jesús, se permite regañarlo porque predijo que deberá ser rechazado y asesinado. Después del segundo anuncio de la pasión, los discípulos discutían sobre quién era el más grande entre ellos; y después, en el tercero, Santiago y Juan le piden a Jesús, el poder sentarse a su derecha y a su izquierda, cuando esté en la gloria. Pero hay otras diversas señales de esta distancia: por ejemplo, los discípulos no logran curar a un muchacho epiléptico, que después Jesús sana con el poder de la oración; o cuando le presentan los niños a Jesús, los discípulos le reprochan, y al contrario Jesús, indignado, les hace quedarse, y afirma que solo los que son como ellos pueden entrar en el Reino de Dios. (Benedicto XVI, 23 de septiembre de 2012).
4.- Qué me dice hoy a mí este texto. (Guardo silencio)
5.-Propósito. Buscaré yo hoy ese niño que fui: humilde, sencillo, sin prejuicios del pasado, siempre con ganas de crecer.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí por medio de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.
Señor, te confieso que humanamente me siento ridículo haciendo lo que Tú nos dices. Es justamente lo contrario de lo que hace todo el mundo. ¿Por qué tengo que ser distinto? Pero soy sincero cuando te digo que, en el fondo, descubro que tienes razón. Nunca he sido feliz con mi egoísmo, ni haciendo lo que hacen todos, sino cuando he sido capaz de hacer algo distinto, cuando he ayudado a los demás. Gracias, Señor, porque en la satisfacción que siento al hacer el bien, encuentro mi recompensa.
XXII ENCUENTRO DE EPIRITUALIDAD PARA CATEQUISTAS

HORARIO - 11:OO
LUGAR: SALÓN DE LAS OFICINAS DIOCESANAS DE LOGROÑO
LUGAR: SALÓN DE LAS OFICINAS DIOCESANAS DE LOGROÑO
EL MANANTIAL DE LA VIDA.“Jesús lo tomó de la mano, lo levantó y el muchacho se puso de pie” (24 de Febrero)
1.-Oración introductoria
Hoy, Señor, me quiero acercar a ti, como se acercaron aquellos que nos cuenta el evangelio del día: quiero correr hacia ti y dejarme impresionar por tus palabras. Quiero que me contagies de tu bondad, de tu misericordia. Lo importante para ti es hacer el bien: dar la mano, levantar, poner en pie la vida, hacernos felices. ¡Qué bueno eres, Jesús! ¿Por qué estando tan cerca de ti no soy mejor?

2.- Lectura reposada del Evangelio según san Marcos 9, 14-29
En aquel tiempo, cuando Jesús bajó del monte y llegó al sitio donde estaban sus discípulos, vio que mucha gente los rodeaba y que algunos escribas discutían con ellos. Cuando la gente vio a Jesús, se impresionó mucho y corrió a saludarlo. Él les preguntó: “¿De qué están discutiendo?” De entre la gente, uno le contestó: “Maestro, te he traído a mi hijo, que tiene un espíritu que no lo deja hablar; cada vez que se apodera de él, lo tira al suelo y el muchacho echa espumarajos, rechina los dientes y se queda tieso. Les he pedido a tus discípulos que lo expulsen, pero no han podido”. Jesús les contestó: “¡Gente incrédula! ¿Hasta cuándo tendré que estar con ustedes? ¿Hasta cuándo tendré que soportarlos? Tráiganme al muchacho”. Y se lo trajeron. En cuanto el espíritu vio a Jesús, se puso a retorcer al muchacho; lo derribó por tierra y lo revolcó, haciéndolo echar espumarajos. Jesús le preguntó al padre: “Cuánto tiempo hace que le pasa esto?” Contestó el padre: “Desde pequeño. Y muchas veces lo ha arrojado al fuego y al agua para acabar con él. Por eso, si algo puedes, ten compasión de nosotros y ayúdanos”. Jesús le replicó: “¿Qué quiere decir eso de ‘si puedes’? Todo es posible para el que tiene fe”. Entonces el padre del muchacho exclamó entre lágrimas: “Creo, Señor; pero dame tú la fe que me falta”. Jesús, al ver que la gente acudía corriendo, reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: “Espíritu mudo y sordo, yo te lo mando: Sal de él y no vuelvas a entrar en él”. Entre gritos y convulsiones violentas salió el espíritu. El muchacho se quedó como muerto, de modo que la mayoría decía que estaba muerto. Pero Jesús lo tomó de la mano, lo levantó y el muchacho se puso de pie. Al entrar en una casa con sus discípulos, éstos le preguntaron a Jesús en privado: “¿Por qué nosotros no pudimos expulsarlo?” Él les respondió: “Esta clase de demonios no sale sino a fuerza de oración y de ayuno”.
3.- Qué dice el texto.
Meditación-reflexión
¡Qué poder de destrucción tiene el mal! Aquel hombre, poseído de un mal espíritu, se revolvía, era arrojado al fuego, echaba espumarajos, se quedaba muerto… Tal vez se trataba de un caso de epilepsia. Hoy día se podría curar con medicamentos adecuados; pero Jesús entonces no usó de esos medicamentos. Lo importante es saber que allá donde un hombre o una mujer sufren, no puede desarrollarse, ni crecer, ni ser persona…ahí está Jesús. La medicina que usa Jesús es su gran misericordia. Es cierto que el mal es fuerte, pero hay alguien que es “más fuerte que el fuerte”. Es Jesús. Este milagro se realiza después de la Transfiguración donde los discípulos han estado tan a gusto que no les hubiera importado quedarse allí. ¡Qué bien se está aquí! Pero Jesús les hace bajar del Monte. No se puede ser feliz en el monte sabiendo que ahí en el llano, en la vida, hay mucha gente que sufre. El hecho de estar yo bien me lleva a compartir ese bien con los demás. Todavía hoy nos conmueven esas sabias palabras de aquel padre: “Creo, Señor, pero ayuda a mi incredulidad”. Lo importante de la fe no es la seguridad sino la humildad para reconocer lo poco que creemos, lo mal que creemos, y así seguir pidiendo, seguir buscando.

Palabra del Papa.
“La confianza de Dios en el hombre y en la mujer, a los cuáles confía la Tierra, es generosa, directa, plena. Pero es aquí donde el maligno introduce en su mente la sospecha, la incredulidad, la desconfianza. Y finalmente, llega la desobediencia al mandamiento que les protegía. Caen en ese delirio de omnipotencia que contamina todo y destruye la armonía. También nosotros lo sentimos dentro de nosotros, tantas veces, todos”. (Homilía de S.S. Francisco, 22 de abril de 2015).
4.- Qué me dice hoy a mí este texto. (Guardo silencio).
5.- Propósito: Hoy me voy a encontrar con gente que lo pasa mal. Voy a levantarle el ánimo y decirle que la vida es hermosa.

6.- Dios me ha hablado hoy a través de su palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.
Señor, hoy te pido que me des mucha humildad para reconocer que todo lo que tengo es tuyo y no mío. A veces soy tan osado que, ante cualquier problema grave, acudo a ti para que me lo soluciones inmediatamente con un Padrenuestro mal rezado. Tengo que tener más seriedad contigo. Necesito que me des un corazón sensible ante el sufrimiento humano y esté siempre dispuesto a ayudar a los que me necesitan. Entonces y sólo entonces, estaré en condiciones de pedir.
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