PLÁTICA INTRODUCTORIA II.
(16 DE FEBRERO)
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PLÁTICA INTRODUCTORIA II.
(16 DE FEBRERO)
Texto del Evangelio (Mc 8,14-21): En aquel tiempo, los discípulos se habían olvidado de tomar panes, y no llevaban consigo en la barca más que un pan. Jesús les hacía esta advertencia: «Abrid los ojos y guardaos de la levadura de los fariseos y de la levadura de Herodes». Ellos hablaban entre sí que no tenían panes. Dándose cuenta, les dice: «¿Por qué estáis hablando de que no tenéis panes? ¿Aún no comprendéis ni entendéis? ¿Es que tenéis la mente embotada? ¿Teniendo ojos no veis y teniendo oídos no oís? ¿No os acordáis de cuando partí los cinco panes para los cinco mil? ¿Cuántos canastos llenos de trozos recogisteis?». «Doce», le dicen. «Y cuando partí los siete entre los cuatro mil, ¿cuántas espuertas llenas de trozos recogisteis?» Le dicen: «Siete». Y continuó: «¿Aún no entendéis?».
PLÁTICA INTRODUCTORIA I.
(15 DE FEBRERO)
Texto del Evangelio (Mc 8,11-13): En aquel tiempo, salieron los fariseos y comenzaron a discutir con Jesús, pidiéndole una señal del cielo, con el fin de ponerle a prueba. Dando un profundo gemido desde lo íntimo de su ser, dice: «¿Por qué esta generación pide una señal? Yo os aseguro: no se dará a esta generación ninguna señal». Y, dejándolos, se embarcó de nuevo, y se fue a la orilla opuesta.
Texto del Evangelio (Mc 1,40-45): En aquel tiempo, se acerca a Jesús un leproso suplicándole, y, puesto de rodillas, le dice: «Si quieres, puedes limpiarme». Compadecido de él, extendió su mano, le tocó y le dijo: «Quiero; queda limpio». Y al instante, le desapareció la lepra y quedó limpio. Le despidió al instante prohibiéndole severamente: «Mira, no digas nada a nadie, sino vete, muéstrate al sacerdote y haz por tu purificación la ofrenda que prescribió Moisés para que les sirva de testimonio». Pero él, así que se fue, se puso a pregonar con entusiasmo y a divulgar la noticia, de modo que ya no podía Jesús presentarse en público en ninguna ciudad, sino que se quedaba a las afueras, en lugares solitarios. Y acudían a Él de todas partes.
PLÁTICA INTRODUCTORIA I. (15 DE FEBRERO)
A LAS 16.00 H.
Donde encontrarás: Programa de la peregrinación, Horarios, Bibliografía recomendada, Oraciones...
1. AMBIENTACIÓN
2. RITOS INICIALES
Monición de entrada. La gente descubrió pronto el talante solidario de Jesús. Su sensibilidad particular con los marginados, ya fueran por enfermedad, por comportamiento o por ideología, quedó especialmente manifiesta. El Evangelio nos dice que acudían a Él de todas partes para pedir orientación y sanación. La verdad es que Jesús no toleró ningún tipo de marginación. Salvar supone para Jesús, recuperar el derecho a vivir en integración y con libertad, sin que se le vaya señalando a nadie con el dedo. Esto es lo que consigue con el enfermo de lepra... Para ello tuvo que romper con una tradición y con unas leyes que, no iban con el corazón del Padre lleno, de misericordia.
Con estos sentimientos en nuestro corazón comenzamos la celebración.
REUNIDOS EN EL NOMBRE EL SEÑOR
Saludo. Hermanas y hermanos, bendigamos al Señor recogiendo la vida con alabanza.
Acto penitencial
Tú, que acoges a todos: Señor, ten piedad.
Tú, que nos has reconciliado, Cristo, ten piedad
Tú, que contagias salud y buen espíritu, Señor, ten piedad
Gloria
Oración
Señor, Tú estás feliz en nosotros cuando hacemos las cosas bien, ayúdanos a elegir siempre lo que te agrada, lo bueno, lo que hace felices a los demás, así estarás siempre con nosotros. Por J. N. S. Amén.
3. LITURGIA DE LA PALABRA
Monición a las lecturas. A lo largo de la historia ha habido personas que por su enfermedad "peligrosa", por su contagio, han sido marginadas; esto hoy está de rabiosa y terrible actualidad (Podría contar una experiencia personal... pero hay tantas... tantas.. que cada uno viva en profundidad espiritual la suya) ... La lepra de hoy, la que se ve, está en buna parte provocada, por la podredumbre moral de los poderosos... Jesús siempre demostró cercanía con todos los infectados... marginados. No le importa tocar... se acerca hasta el contacto físico, porque es mucho más importante recuperar a un ser humano para la vida social.
En la segunda lectura Pablo motiva a hacer todo para gloria de Dios, a ser ejemplo y nunca causa de escándalo, a servir desinteresadamente buscando el bien y la salvación de los demás.
Lecturas. Lv 13,1-2.44-46.
Salmo 31
. 1Co 10, 31-11,1. ALELUYA
Mc 1, 40-45. Breve silencio
Comentario homilético. Según la ley judía, había que arrinconar a los leprosos, apartarlos de la vida social como impuros; eran “contagiosos” nadie podía acercase a ellos, Era la manera de defenderse de esa enfermedad... incurable y peligrosa... ¡Qué poco han cambiado las cosas en tantos miles de años!
Pero nosotros no estamos en la Ley antigua... Jesús es la novedad, Él ha hecho nuevas todas las cosas... no podía seguir la costumbre de tradiciones que habían ido fraguando y endureciendo el corazón de las gentes, incluso personas que decían tener a Dios por Padre.
Sintió lástima, extendió la mano y lo tocó... Violó la ley, pero no se sitió ni impuro ni con la fama manchada, como reclamaban los más tradicionalistas. Al contrario, se sintió muy bien por haber curado a una persona... Él había venido... está entre nosotros, para esto. Recuperar a las personas para el Reino.
A poco que reflexionemos, probablemente caeremos en la cuenta del peligro que corremos hoy de marginar y de ser marginados ... ¿Qué causas ha habido?, ¿qué lepras hemos encontrado en las personas que hemos apartado de nuestra vida? ... ¿y cómo debemos proceder si miramos al Maestro?...
El amor cristiano no admite ninguna marginación; es compasivo ante el sufrimiento y las necesidades de los desfavorecidos ... El paisaje de la pobreza y la marginación se va ensanchando día a día en nuestro mundo. No está lejos de nosotros. Nos habían adormilado con el “bienestar” y lo que se ve es un panorama de pobreza que martillea el alma.
No es problema de un solo día, ni de una campaña, sino de todo el año. Manos Unidas nos propone reflexionar sobre nuestro modo de vivir, sobre las necesidades que nos inventamos, sobre el sentido de lo imprescindible. Solo el amor solidario-Evangélico- puede solucionar, sostener una conciencia solidaria universal. (Silencio de interiorización)
Credo
Oración de los fieles
1. Oremos para que el progreso sea cauce de justicia y de libertad para las personas y los pueblos, roguemos al Señor.
2. Por quienes son más responsables de la justicia social y la distribución de los bienes, para que sean buenos administradores de lo que se les confía, roguemos al Señor.
3. Oremos para que seamos capaces de crear entre todos una cultura solidaria, roguemos al Señor
4. Oremos especialmente por los que trabajan en favor de los más pobres, roguemos al Señor.
5. Oremos por todas las personas víctimas de las pandemias que asolan el planeta. para que el amor de Jesús y nuestro compromiso solidario mitiguen tanto dolor. roguemos al Señor.
ESTE PAN Y VINO SEÑOR
SANTO
4. RITO DE LA COMUNIÓN
Monición. El comportamiento de Jesús desborda tanta misericordia que evidencia muchas veces lo mezquino de nuestro corazón. Compartir su Palabra y su Pan es una motivación a vivir en fraternidad y solidaridad con todos.
Canto
Introducción al Padre nuestro.
Padre bondadoso,
recibe nuestra alabanza y agradecimiento
por el amor compasivo de Jesús
que recuperó a tantos perdidos y despreciados
devolviéndoles la dignidad y la esperanza.
Recibe nuestro aplauso por Jesús Redentor,
que puso en pie a tantas mujeres y hombres
caídos bajo sus miserias y descorazonados
porque nunca habían despertado el interés de nadie.
Tú conoces nuestros límites y debilidades
pero también conoces como nos impresiona
y nos estimula la impresiónate misericordia de Jesús
Hoy, Padre, te pedimos:
por los pobres y los hambrientos,
por los marginados y abandonados,
por todos los enfermos,
por los desempleados y sin suerte,
por los que sufrimos el escándalo de la corrupción...
Oramos así, Padre, porque queremos llevar la fe
a la cancha del compromiso con los que sufren.
Que tú Espíritu nos ilumine para ser testigos
de todo lo que nos has enseñado.
Conscientes de nuestra responsabilidad social,
te invocamos: Padre nuestro....
Gesto simbólico de Paz
YA NO ERES PAN Y VINO
Distribución de la comunión
Acción de gracias
Te damos gracias, Padre bueno,
por tu Palabra que es fuente de sabiduría.
Enséñanos a meditarla y a cumplirla.
Abrimos nuestro corazón
al soplo de tu Espíritu,
y queremos ser fieles a Jesús.
Y ahora que hemos acogido tu Palabra
ayúdanos a vivirla en la calle,
en los trabajos y ocupaciones de cada día.
5. RITO DE CONCLUSIÓN
AVE DE LOURDES
Compromiso. Trabajar contra todo tipo de marginación.
Bendición
Monición final. La sensibilidad activa de Jesús en favor de los marginados y desfavorecidos es uno de los rasgos que más impactan de su personalidad. Hay una razón de fondo que lo lleva a ser así: Conocía, venia, del corazón del Padre, estaba lleno de la fuerza del Amor Divino. Jesús hizo todo lo que debía -TODO ESTÁ CUMPLIDO-. Ahora nos toca a nosotros ser creativos, solidarios, eficaces en nuestras soluciones. No hay verdadero desarrollo sin solidaridad.
Canto final y despedida.
Texto del Evangelio (Mc 8,1-10): En aquel tiempo, habiendo de nuevo mucha gente con Jesús y no teniendo qué comer, Él llama a sus discípulos y les dice: «Siento compasión de esta gente, porque hace ya tres días que permanecen conmigo y no tienen qué comer. Si los despido en ayunas a sus casas, desfallecerán en el camino, y algunos de ellos han venido de lejos». Sus discípulos le respondieron: «¿Cómo podrá alguien saciar de pan a éstos aquí en el desierto?». Él les preguntaba: «¿Cuántos panes tenéis?». Ellos le respondieron: «Siete».
Entonces Él mandó a la gente acomodarse sobre la tierra y, tomando los siete panes y dando gracias, los partió e iba dándolos a sus discípulos para que los sirvieran, y ellos los sirvieron a la gente. Tenían también unos pocos pececillos. Y, pronunciando la bendición sobre ellos, mandó que también los sirvieran. Comieron y se saciaron, y recogieron de los trozos sobrantes siete espuertas. Fueron unos cuatro mil; y Jesús los despidió. Subió a continuación a la barca con sus discípulos y se fue a la región de Dalmanuta.
Se abrieron sus oídos y, al instante, se soltó la atadura de su lengua y hablaba correctamente. Jesús les mandó que a nadie se lo contaran. Pero cuanto más se lo prohibía, tanto más ellos lo publicaban. Y se maravillaban sobremanera y decían: «Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos».
ROSARIO DE LA LUZ
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la Comunión de los Santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.
Primer Misterio. El Bautismo de Jesús.
Señor, Hijo de Dios vivo, purifica el mundo de esta pandemia y ayúdanos a que salgamos también nosotros purificados de este confinamiento.
Virgen de Lourdes, Salud de los enfermos, ampáranos e intercede ante Dios Nuestro Señor.
Segundo Misterio. La autorrevelación de Jesús en las bodas de Caná.
Señor, vela por nuestras familias, especialmente por los matrimonios, que todos aprovechemos estos días para aprender unos de otros a amar al prójimo y a amarte.
Virgen de Lourdes, Salud de los enfermos, ampáranos e intercede ante Dios Nuestro Señor.
Tercer Misterio. El anuncio del Reino de Dios invitando a la conversión.
Señor, solo Tú tienes palabra de vida eterna, aumenta nuestra fe y perdona nuestras faltas. Vela por las almas de los fallecidos para que alcancen el Paraíso prometido.
Virgen de Lourdes, Salud de los enfermos, ampáranos e intercede ante Dios Nuestro Señor.
Cuarto Misterio. La transfiguración.
Señor, Tú eres nuestro único Salvador, confiamos en ti. Vela por todos nosotros, especialmente por los que están más en riesgo, y sálvanos.
Virgen de Lourdes, Salud de los enfermos, ampáranos e intercede ante Dios Nuestro Señor.
Quinto Misterio. La institución de la Eucaristía.
Señor, te rogamos para que nos concedas que podamos adorarte ante tu real presencia en el Santísimo Sacramento del Altar y participar juntos en la Eucaristía.
Virgen de Lourdes, Salud de los enfermos, ampáranos e intercede ante Dios Nuestro Señor.
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Texto del Evangelio (Mc 7,24-30): En aquel tiempo, Jesús partiendo de allí, se fue a la región de Tiro, y entrando en una casa quería que nadie lo supiese, pero no logró pasar inadvertido, sino que, en seguida, habiendo oído hablar de Él una mujer, cuya hija estaba poseída de un espíritu inmundo, vino y se postró a sus pies. Esta mujer era pagana, sirofenicia de nacimiento, y le rogaba que expulsara de su hija al demonio. Él le decía: «Espera que primero se sacien los hijos, pues no está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos». Pero ella le respondió: «Sí, Señor; que también los perritos comen bajo la mesa migajas de los niños». Él, entonces, le dijo: «Por lo que has dicho, vete; el demonio ha salido de tu hija». Volvió a su casa y encontró que la niña estaba echada en la cama y que el demonio se había ido.
Festividad de Nª Sª de Lourdes, 11 de febrero de 2021
“Uno
solo es vuestro maestro y todos vosotros sois hermanos” (Mt 23, 8)
“Cuidémonos
mutuamente”
Liturgia
Monición de entrada
Esta Jornada nos recuerda que todos somos hermanos y nos invita a vivir cuidándonos mutuamente porque somos corresponsables unos de otros, como la pandemia ha puesto de relieve de manera particularmente dolorosa.
Vamos a tener presentes a los enfermos y los que sufren en todo el mundo los efectos de la pandemia del coronavirus, particularmente a los más pobres. Pedimos por los que les cuidan y damos gracias por el servicio que prestan de manera generosa y, a veces, heroica. Escuchamos la invitación de Cristo a no tener miedo, porque el está con nosotros todos los días de nuestra vida (cf. Mt 28, 20).
Vamos a tener presentes a los enfermos y los que sufren en todo el mundo los efectos de la pandemia del coronavirus, particularmente a los más pobres. Pedimos por los que les cuidan y damos gracias por el servicio que prestan de manera generosa y, a veces, heroica. Escuchamos la invitación de Cristo a no tener miedo, porque el está con nosotros todos los días de nuestra vida (cf. Mt 28, 20).
Con la esperanza puesta en el Padre de la Misericordia, participemos en esta celebración de la mano de María, a la que Jesús encargó el cuidado de cada uno.
ALREDEDOR DE TU MESA
“Oh María, tú resplandeces siempre en nuestro camino como signo de salvación y de esperanza.
Nosotros nos confiamos a ti, Salud de los enfermos, que bajo la cruz estuviste asociada al dolor de Jesús, manteniendo firme tu fe.
Tú, Salvación de todos los pueblos, sabes de qué tenemos necesidad y estamos seguros que proveerás, para que, como en Caná de Galilea, pueda volver la alegría y la fiesta después de este momento de prueba.
Ayúdanos, Madre del Divino Amor, a conformarnos a la voluntad del Padre y a hacer lo que nos dirá Jesús, quien ha tomado sobre sí nuestros sufrimientos y ha cargado nuestros dolores para conducirnos, a través de la cruz, a la alegría de la resurrección.
Bajo tu protección buscamos refugio, Santa Madre de Dios. No desprecies nuestras súplicas que estamos en la prueba y libéranos de todo pecado, o Virgen gloriosa y bendita”. (Papa Francisco)