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domingo, 23 de octubre de 2022
Evangelio del día 24 octubre 2022 (Mujer, quedas libre de tu enfermedad)
Evangelio del día 23 octubre 2022 (Dos hombres subieron al templo a orar)
EL MANANTIAL DE LA VIDA. Domingo 30, tiempo ordinario: 23 de octubre de 2022
Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».
INTRODUCCION
“El quid de la historia nos la ofrece el narrador ya desde el principio: Se sentían seguros de sí mismos y despreciaban a los demás ¿No es la tentación sutil que a veces nos ronda? ¿No nos comparamos y creemos un pelín mejores? De ahí brotan todas las competencias y susceptibilidades. Pero adentrémonos más despacio en este relato que cuenta Jesús acerca de dos hombres orantes cuyos cuerpos ya suponen una revelación. La plegaria del erguido fariseo es autorreferencial: oímos el “yo” “yo” “yo” por todas partes. La alabanza que le brota surge de compararse con los otros, que son esto y lo de más allá, mientras que él sale mejor parado, practica lo correcto y establecido, y, más que agradecer lo que Dios hace en él, se contempla a sí mismo complacido por sus obras y logros. Se siente especial y distinto de los demás. En cambio, el publicano, con su cuerpo inclinado, deja su yo de lado, se reconoce necesitado igual que todos, y hace converger en Dios su vida: que tú mires, que tú hagas, que tú tengas misericordia”. (Mariola López Villanueva).
LECTURAS BÍBLICAS
1ª lectura: Eclesiástico 35,12-14.16-19ª. 2ª lectura: 2Timoteo 4,6-8.16-18.
EVANGELIO
Lucas 18, 9-14:
En aquel tiempo, Jesús dijo esta parábola a algunos que se confiaban en sí mismos por considerarse justos y despreciaban a los demás: «Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: “¡Oh Dios!, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos, adúlteros; ni tampoco como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo”. El publicano, en cambio, quedándose atrás, no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: “Oh Dios!, ten compasión de este pecador”. Os digo que este bajó a su casa justificado, y aquel no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».
MEDITACIÓN-REFLEXIÓN
1.- Un fariseo y un publicano sin nombres propios. Cuando en la biblia no se nombran los personajes, la intención del autor es que sirvan de modelo para las generaciones futuras. Ese fariseo y ese publicano podemos ser tú y yo en el siglo XXI. ¿Cómo era el fariseo? Lo describe muy bien el mismo autor: “seguro de sí mismo”, “se creía justo”, “despreciaba a los demás”. Veamos “Seguro de sí mismo” Lo propio del hombre es sentirse débil, frágil, inseguro. ¿No dice la primera página de la Biblia que el hombre salió del barro? (Gn. 2,7) No nos hizo Dios de oro o de bronce sino de arcilla. Por eso nos caemos y nos rompemos con tanta facilidad. Y en el terreno religioso, lo mismo. “El que crea que está firme, tenga cuidado no se caiga” (1Cor. 10,12). Y el mismo Jesús nos advierte. “Sin mí no podéis hacer nada” (Jn. 15, 5). “Se creía justo”. Él cumplía la Ley, iba al Templo, y era devoto: ayunaba, rezaba, y daba limosnas. Los malos eran “los demás”. Y no es que estas obras piadosas fueran malas, el malo era él que con su “soberbia” lo estropeaba todo. “Y despreciaba a los demás” Esto era lo peor. En cambio, el “publicano” con su cuerpo inclinado en señal de esclavo, se sentía pecador y así lo manifestaba.
2.- El fariseo y el publicano eran creyentes; pero el Dios en quien creían era distinto. Fariseo significa “separado”. Los fariseos eran un grupo que se preparaba para la venida del Mesías a través del estudio de la Ley y de prácticas piadosas. Se separaban de los demás porque se creían los buenos y no podían contaminarse con los malos. Dios era para ellos como un “buen patrón a quien le compraban el cielo por sus obras buenas”. Por eso se recreaban en las obras de sus manos. A Jesús no le podían tolerar que “comiese con pecadores”, menos si eran publicanos, es decir, “pecadores públicos”. Tampoco le toleraban que curase en sábado. Si la gente sufría, pasaba hambre, estaba enferma o se sentía sola y abandonada, eso no les interesaba para nada. Lo importante era que se cumpliera la Ley tal y como ellos la interpretaban. El publicano (probablemente recaudador de los tributos de Roma) se sentía pecador, era odiado por los judíos y se creía que Dios ya lo había marginado. Cuando Jesús le dice que ha salido “justificado”, es decir, que Dios le ha perdonado y lo ha hecho justo, no se lo cree. Ya toda su vida la pasará para dar gracias a un Dios tan bueno que ni le ha tenido en cuenta su pecado. Tan sólo se ha fijado en su humildad.
3.- Dos maneras distintas de orar. El fariseo y el publicano suben al Templo a orar. El fariseo ora “erguido” es decir, con soberbia. Da gracias a Dios no porque le haya colmado de favores sino porque “no es como los demás”. ¿Habrá en la vida cosa más hermosa que ser como los demás? Ni más que los demás, es decir, sin complejo de superioridad; ni menos que los demás, sin complejo de inferioridad. Ser como los demás es ponerse en actitud de crear igualdad, crear fraternidad. Jesús, en el capítulo 23 de San Mateo nos invita a todos los cristianos a no llamar a nadie “padre” porque sólo Dios es nuestro Padre. Ni llamar a nadie “maestro” porque sólo Jesús es nuestro Maestro. Ni llamar a nadie “señor” porque sólo Jesús que ha dado su vida por nosotros es nuestro Señor. Y da la clave de este comportamiento: “Vosotros sois hermanos”. Sin igualdad no puede haber fraternidad. Jesús, que es el Hijo de Dios, ha pasado entre nosotros “como uno más, como uno de tantos” (Fil. 2,7). Él es nuestro hermano mayor. El fariseo, tiene otro gran defecto: “tiene el yo muy subido”. “Yo ayuno, yo hago limosnas”. Una cosa queda clara: a Dios podemos ir por las malas o por las buenas. Podemos ir por las malas, en plan de exigencia, como el fariseo. O podemos ir por las buenas, en plan de indigencia, como el publicano. La oración no es cuestión de puños cerrados, sino de manos abiertas.
PREGUNTAS
1.- ¿Caigo en la cuenta de que yo también puedo ser un fariseo? ¿Cuándo? ¿Cómo?
2.- ¿En qué Dios estoy creyendo? ¿En un Dios que me exige, me controla, o en un Dios que me ama, me perdona y me salva?
3.- ¿A qué voy a la oración? ¿A contarle a Dios lo malos que son los demás ¿O a confesarle humildemente mis pecados para que me perdone y me abrace?
EL MANANTIAL DE LA VIDA. EVANGELIO DEL DÍA 22 DE OCTUBRE
Pero él le respondió: «Señor, déjala por este año todavía”

1.- Oración introductoria.
Señor, te pido que me enseñes en esta oración a descubrir lo que verdaderamente piensas sobre el dolor y el sufrimiento humano. Es inmenso y cada día hay mucha violencia y mueren víctimas inocentes y torres de Siloé que caen y aplastan a muchos hermanos nuestros. Estamos envueltos en accidentes, enfermedades, guerras, pandemias, muertes… Estos son, Jesús, nuestros problemas. ¿Qué piensas de todo esto?
2.- Lectura sosegada del evangelio: Lucas 13, 1-9
En aquel tiempo llegaron algunos que le contaron lo de los galileos, cuya sangre había mezclado Pilato con la de sus sacrificios. Les respondió Jesús: ¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que todos los demás galileos, porque han padecido estas cosas? No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo. O aquellos dieciocho sobre los que se desplomó la torre de Siloé matándolos, ¿pensáis que eran más culpables que los demás hombres que habitaban en Jerusalén? No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo. Les dijo esta parábola: «Un hombre tenía plantada una higuera en su viña, y fue a buscar fruto en ella y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: «Ya hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro; córtala; ¿para qué va a cansar la tierra?» Pero él le respondió: «Señor, déjala por este año todavía y mientras tanto cavaré a su alrededor y echaré abono, por si da fruto en adelante; y si no da, las cortas.»
3.- Qué dice el texto
Meditación-reflexión
Todavía hoy hay mucha gente que piensa que todos los males son castigos de Dios, por su mala vida. Jesús afirma rotundamente en este evangelio: ¡Os digo que no! Nos debe quedar muy claro que uno no es malo porque las cosas “le salgan mal ni bueno porque todo le sonríe”. Esta manera de ver las cosas ha sido superada por Jesús. Le llevaron a Jesús un ciego de nacimiento. Le preguntan: Maestro, ¿Quién ha pecado? ¿El o sus padres, para que naciera ciego? Y Jesús contesta: “Ni él ni sus padres” (Jn. 9,3). Pensar que Dios está en el cielo apuntando nuestros errores para echárnoslos a la cara, avergonzarnos y castigarnos en un momento oportuno, es una falsa imagen de Dios que debemos desterrarla para siempre. Lo que de verdad preocupa a Dios es nuestra conversión. Y la palabra que se usa es “metanoia” un cambio de mente, una distinta manera de pensar. Dios es ese viñador que, a pesar de llevar la higuera tres años sin dar fruto, no la arranca sino que espera un año más. ¿Para qué? Para regarla, cuidarla, abonarla. Dios nos anima a cambiar porque está convencido de que así y sólo así, podemos ser felices. Siendo unos criados holgazanes, despreocupados, desconfiados del dueño, no podemos madurar como personas. El Señor tiene una enorme paciencia con nosotros y nunca se cansa de esperar. Sólo aquel que ama sabe esperar.
Palabra del Papa.
“No es fácil entender este comportamiento de la misericordia, porque estamos acostumbrados a juzgar: no somos personas que dan espontáneamente un poco de espacio a la comprensión y también a la misericordia. Para ser misericordiosos son necesarias dos actitudes. La primera es el conocimiento de sí mismos: saber que hemos hecho muchas cosas malas: ¡somos pecadores! Y frente al arrepentimiento, la justicia de Dios… se transforma en misericordia y perdón. Pero es necesario avergonzarse de los pecados. Es verdad, ninguno de nosotros ha matado a nadie, pero hay muchas cosas pequeñas, muchos pecados cotidianos, de todos los días… Y cuando uno piensa: «¡Pero qué corazón tan pequeño: ¡He hecho esto contra el Señor!» ¡Y se avergüenza! Avergonzarse ante Dios y esta vergüenza es una gracia: es la gracia de ser pecadores. «Soy pecador y me avergüenzo ante Ti y te pido perdón». Es sencillo, pero es tan difícil decir: «He pecado». (Cf. S.S. Francisco, 17 de marzo de 2014, homilía en Santa Marta).
4.- Qué me dice hoy a mí este evangelio ya meditado. (Guardo silencio)
5.-Propósito. Hoy cambiaré mi manera de pensar y tomaré por modelo el evangelio.
6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.
Señor, hoy he descubierto muchos errores en mi vida; pero ante todo me interesa fijarme en uno: reconozco que, después de tantos años intentando ser cristiano, no lo he conseguido. No sólo no conozco tus proyectos, tus ideales, tus pensamientos, tu manera de enfocar la vida, sino que no te conozco a Ti como el Dios del amor. No acabo de fiarme de Ti, de abandonarme en tus brazos, de descansar en tu corazón de Padre. El día que me crea de verdad esto, seré el hombre más feliz del mundo. ¡Ayúdame, Señor!
EL MANANTIAL DE LA VIDA. EVANGELIO DEL 21 DE OCTUBRE
Sabéis explorar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no exploráis, pues, este tiempo?

1.- Oración introductoria.
Señor, me encanta que ya en tu época nos hablaras tan claro de la importancia de los “signos de los tiempos”, de esa manera de hablar tan suave y penetrante, de modo que tu palabra siempre sea actual. No es hora de remiendos, sino de sacar del arca del Evangelio un vestido nuevo. Dame la gracia de una conversión radical al evangelio.
2.-Lectura reposada del evangelio: Lucas 12, 54-59
En aquel tiempo, decía Jesús a la gente: Cuando veis una nube que se levanta en el occidente, al momento decís: «Va a llover», y así sucede. Y cuando sopla el sur, decís: «Viene bochorno», y así sucede. ¡Hipócritas! Sabéis explorar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no exploráis, pues, este tiempo? ¿Por qué no juzgáis por vosotros mismos lo que es justo? Cuando vayas con tu adversario al magistrado, procura en el camino arreglarte con él, no sea que te arrastre ante el juez, y el juez te entregue al alguacil y el alguacil te meta en la cárcel. Te digo que no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo.
3.- Qué dice el texto
Meditación-Reflexión
Nos sorprenden estas palabras del Evangelio: ¿Cómo no exploráis este tiempo? El evangelio se adelanta a lo que el Concilio Vaticano II dirá sobre los signos de los tiempos. «Es propio del Pueblo de Dios, pero especialmente de los pastores y teólogos, discernir e interpretar con la ayuda del Espíritu Santo, las múltiples voces de nuestro tiempo y valorarlas a la luz de la Palabra de Dios» (G.S.44). El Concilio nos invita a situarnos en la época concreta en la que nos toca vivir, sin añoranzas paralizantes del pasado y detectar todo lo que hay de bueno y positivo en esta época, a la luz de la Palabra de Dios. El no hacer este discernimiento nos traería graves consecuencias. San Bernardo escribe una carta al Papa Eugenio III, el cual había sido discípulo suyo, y le da este consejo: «Has de considerar atentamente lo que esta época espera de ti». El Papa Juan XXIII, al contemplar el cambio radical que se estaba dando en el mundo contemporáneo, tuvo la feliz idea de convocar un Concilio Ecuménico para dar respuesta a los nuevos interrogantes que le lanzaba a la Iglesia la nueva sociedad. Y el Papa Francisco no hace otra cosa sino tratar de dar respuestas a los interrogantes del hombre de hoy, distinguiendo bien lo que es esencial de lo accidental. Jesús nos recomienda vivir con justicia, saber dar lo debido a Dios y a los hombres. Y en el corazón de tal justicia, que está lejos de ser legalista y fría, encontramos el perdón y la misericordia.
Palabra del Papa.
“Si la ley no lleva a Jesucristo, si no nos acerca a Jesucristo, está muerta. Y por esto Jesús les reprende por estar cerrados, por no ser capaces de reconocer los signos de los tiempos, por no estar abiertos al Dios de las sorpresas: Y esto debe hacernos pensar: ¿Estoy tan apegado a mis cosas, a mis ideas, cerrado? ¿O estoy abierto al Dios de las sorpresas? ¿Soy una persona quieta o una persona que camina? ¿Creo en Jesucristo, en lo que ha hecho: -ha muerto, ha resucitado- y ahí termina la historia… o creo que el camino sigue hacia la madurez, hacia la manifestación de la gloria del Señor? ¿Soy capaz de entender los signos de los tiempos y ser fiel a la voz del Señor que se manifiesta en ellos? Podemos hacernos hoy estas preguntas y pedir al Señor un corazón que ame la ley, porque la ley es de Dios; que ame también las sorpresas de Dios y que sepa que esta ley santa no termina en sí misma. Y el camino es una pedagogía que nos lleva a Jesucristo, al encuentro definitivo, donde habrá este gran signo del Hijo del hombre” (Cf Homilía de S.S. Francisco, 13 de octubre de 2014, en Santa Marta).
4.- Qué me dice hoy a mí este evangelio ya meditado. (Guardo silencio).
5.- Propósito: No dar nunca respuestas a preguntas que hoy nadie me hace.
6.- Dios me ha hablado hoy por medio de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.
Señor, te quiero agradecer lo importante que ha sido para mí el comprender mejor “los signos de los tiempos”. De esa manera Tú puedes hablarnos a través de cada época. Haz que yo no esté anclado en el pasado, cerrando mi corazón a las sorpresas que Tú me ofreces en el presente.
jueves, 20 de octubre de 2022
EL MANANTIAL DE LA VIDA. EVANGELIO DEL DÍA 20 DE OCTUBRE
¡Fuego he venido a traer a la tierra!

1.- Oración introductoria.
Dame, Señor, tu Espíritu Santo para descubrir el significado profundo de tus palabras que, a primera vista no entiendo. Sé que Tú sólo quieres nuestro bien, luego no quieres castigarnos con fuego. Tú sólo quieres nuestra unión, luego no puedes querer que nos separemos. Tú sí que quieres demostrarnos el amor que nos tienes. Por eso quieres un bautismo de sangre. “Nadie ama más al amigo que aquel que da la vida por él”. ¡Qué maravilloso eres, Señor!
2.- Lectura reposada del Evangelio. Lucas 12, 49-53
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: He venido a arrojar un fuego sobre la tierra y ¡cuánto desearía que ya estuviera encendido! Con un bautismo tengo que ser bautizado y ¡qué angustiado estoy hasta que se cumpla! ¿Creéis que estoy aquí para dar paz a la tierra? No, os lo aseguro, sino división. Porque desde ahora habrá cinco en una casa y estarán divididos; tres contra dos, y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre; la madre contra la hija y la hija contra la madre; la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra.
3.- Qué dice el texto.
Meditación-Reflexión
Estas palabras de Jesús no pueden entenderse al pie de la letra sino en sentido simbólico. “He venido a traer fuego a la tierra”. ¿Acaso Jesús es un pirómano? “No he venido a traer la paz” ¿Acaso Jesús es violento? ¿Qué es eso de bautismo de sangre? Veamos. El fuego del que habla Jesús no es material sino espiritual, es decir, el fuego del amor. Dios se le manifestó a Moisés en una “zarza que ardía y no se consumía”. Una viva imagen de un Dios que arde en llamaradas de vida, en llamaradas de amor. Y ojalá que este amor avanzase en el gran bosque del mundo. “No estoy para dar la paz”. Jesús ha venido a traer la paz, la verdadera paz, pero no las “paces” a cualquier precio. Cristo no puede pactar con un mundo injusto, egoísta, materialista, hedonista. Quiere la paz, fruto de la verdad, la justicia y el amor. El bautismo de sangre alude al bautismo de la Cruz. Pero no es la sangre, ni la Cruz, ni el sufrimiento lo que nos redime, sino EL AMOR. La muerte de Cristo en la Cruz es la carta más bella escrita por Dios sobre el amor: el más grande, más sublime, más escandaloso.
Palabra del Papa
“Una palabra de Jesús que nos pone en crisis, y que se ha de explicar, porque de otro modo puede generar malentendidos. Jesús dice a los discípulos: “¿Pensáis que he venido a traer paz a la tierra? No, sino división”. ¿Qué significa esto? Significa que la fe no es una cosa decorativa, ornamental; vivir la fe no es decorar la vida con un poco de religión, como si fuese un pastel que se le decora con nata. No, la fe no es esto. La fe comporta elegir a Dios como criterio- base de la vida, y Dios no es vacío, Dios no es neutro, Dios es siempre positivo, Dios es amor, y el amor es positivo. Después de que Jesús vino al mundo no se puede actuar como si no conociéramos a Dios. Como si fuese una cosa abstracta, vacía, de referencia puramente nominal; no, Dios tiene un rostro concreto, tiene un nombre: Dios es misericordia, Dios es fidelidad, es vida que se dona a todos nosotros”.» (S.S. Francisco, 18 de agosto de 2013)
4.- Qué me dice hoy a mí este texto ya meditado. (Silencio)
5.- Propósito: Vivir todo el día con la llama del amor bien encendida.
6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.
Señor, gracias porque he descubierto hoy mejor la profundidad de tus palabras. Quiero ser “fuego” pero no para hacer daño a nadie, sino para encender el amor en los demás. No quiero una paz de cementerio donde nadie discute, pero allí no hay vida; y no me apunto a una religión de sufrimiento sino a una religión de amor.
martes, 18 de octubre de 2022
EL MANANTIAL DE LA VIDA. EVANGELIO DEL DÍA 19 DE OCTUBRE
A quien se le dio mucho se le reclamará mucho.

1.- Oración introductoria.
Señor, dame la fuerza de tu Espíritu para profundizar en tu Palabra, para hacerla actual, para escucharla hoy para mí. Y te pido que me hagas comprender que “se me ha dado mucho” y debo responder con generosidad a tanto regalo, tanto mimo que he recibido de Ti. Miro mi vida tejida toda ella con hilos de tu amor y me avergüenzo de lo tacaño que he sido contigo. Pero quiero cambiar y ser responsable. Quiero que mi respuesta esté a la altura de los sueños que Tú, desde toda la eternidad, has tenido sobre mí.
2.- Lectura reposada del Evangelio. Lucas 12, 39-48
Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora iba a venir el ladrón, no dejaría que le horadasen su casa. También vosotros estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre». Dijo Pedro: «Señor, ¿dices esta parábola para nosotros o para todos?» Respondió el Señor: «¿Quién es, pues, el administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su servidumbre para darles a su tiempo su ración conveniente? Dichoso aquel siervo a quien su señor, al llegar, encuentre haciéndolo así. De verdad os digo que le pondrá al frente de toda su hacienda. Pero si aquel siervo se dice en su corazón: «Mi señor tarda en venir», y se pone a golpear a los criados y a las criadas, a comer y a beber y a emborracharse, vendrá el señor de aquel siervo el día que no espera y en el momento que no sabe, le separará y le señalará su suerte entre los infieles. «Aquel siervo que, conociendo la voluntad de su señor, no ha preparado nada ni ha obrado conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes; el que no la conoce y hace cosas dignas de azotes, recibirá pocos; a quien se le dio mucho, se le reclamará mucho; y a quien se confió mucho, se le pedirá más.
3.- Qué dice el texto.
Meditación-reflexión
En el evangelio, además de las bienaventuranzas ya clásicas hay otras muchas, no menos importantes. Por ejemplo, cuando Jesús dice: “Bienaventurados los que sin ver, creyeren”. Los primeros cristianos necesitaron apariciones para creer, pero Jesús nos habla de una bienaventuranza especial para los que creen, sin necesidad de apariciones. Otra bienaventuranza maravillosa es la que tenemos en el evangelio de hoy: “Dichoso a quien Dios, cuando llegue, encuentre cumpliendo su deber”. El Señor quiere que nuestro encuentro con Él no lo limitemos a lo extraordinario, a lo que se sale de lo normal. Al Señor le encanta encontrarse con nosotros en lo cotidiano, en lo que hacemos cada día, con la mirada puesta en el Padre Dios que cada día nos envía el sol, el aire, la lluvia, y sobre todo, el amor. Hubo un tiempo en la Iglesia primitiva en el que se creía que la última venida del Señor ya estaba cerca. Y por eso se vivía más en el “más allá” que en el “más acá”. Pero fue precisamente el evangelista Lucas el que retrasó esa venida. Desde entonces el mundo se nos ofrece como tarea: debemos continuar la obra de Jesús que “pasó por la vida haciendo el bien”. Lo nuestro es “humanizar” la sociedad abriendo caminos de libertad, de solidaridad, de responsabilidad y de fraternidad. Y esto superando la “cultura del miedo” (J. Delumeau) e imponiendo la cultura del amor y de la alegría.
Palabra del Papa
“Representa una responsabilidad. Y Jesús ha dicho: «Al que se le confió mucho, se le reclamará mucho más». Por lo tanto, preguntémonos: en esta ciudad, en esta Comunidad eclesial, ¿somos libres o somos esclavos, somos sal y luz? ¿Somos levadura? O ¿estamos apagados, sosos, hostiles, desalentados, irrelevantes y cansados? Sin duda, los graves hechos de corrupción, surgidos recientemente, requieren una seria y consciente conversión de los corazones, para un renacer espiritual y moral, así como un renovado compromiso para construir una ciudad más justa y solidaria, donde los pobres, los débiles y los marginados estén en el centro de nuestras preocupaciones y de nuestras acciones de cada día. ¡Es necesaria una gran y cotidiana actitud de libertad cristiana para tener la valentía de proclamar, en nuestra Ciudad, que hay que defender a los pobres, y no defenderse de los pobres, que hay que servir a los débiles y no servirse de los débiles!” Homilía de S.S. Francisco, 31 de diciembre de 2014).
4.- Qué me dice hoy a mí este texto que acabo de meditar. (Silencio)
5.-Propósito: Vivir este día haciendo lo que tengo que hacer, pero con alegría y amor.
6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Ya ahora yo le respondo con mi oración.
Señor, hoy quiero acabar mi oración pidiéndote algo tan sencillo como esto: “Hacer sencillamente en este día lo que tengo que hacer”. Y este mi deber lo voy a realizar no con pereza, no con rutina, no con cara larga sino con una inmensa alegría al saber que así puedo escuchar de tus labios una bienaventuranza que nos puede sonar a nueva: la bienaventuranza de la cotidianidad.
lunes, 17 de octubre de 2022
Seréis mis testigos - Domund 2022
EL MANANTIAL DE LA VIDA.Lectio Divina: 18 de octubre de 2022
“Designó el Señor a otros setenta y dos”
San Lucas

1.- Oración introductoria.
Señor, en esta oración de hoy, hay una cosa que me llama la atención: que después del envío a los apóstoles, vayas Tú detrás. “los envió a los sitios donde Él iba a ir”. Los apóstoles y todos nosotros somos muy limitados, cometemos errores, hacemos chapuzas. Pero después pasas Tú arreglando lo que nosotros hemos hecho mal y confirmando lo que hemos hecho bien. Eso nos da una gran tranquilidad: vamos solos, pero no abandonados. Tú siempre vas con nosotros: por delante y por detrás. ¡Gracias, Señor!
2.- Lectura sosegada del evangelio Lucas 10, 1-9
En aquel tiempo, designó el Señor a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos delante de sí, a todas las ciudades y sitios a donde él había de ir. Y les dijo: La mies es mucha, y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies. Id; mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias. Y no saludéis a nadie en el camino. En la casa en que entréis, decid primero: «Paz a esta casa.» Y si hubiere allí un hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; si no, se volverá a vosotros. Permaneced en la misma casa, comiendo y bebiendo lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No vayáis de casa en casa. En la ciudad en que entréis y os reciban, comed lo que os pongan; curad los enfermos que haya en ella, y decidles: «El Reino de Dios está cerca de vosotros».
3.- Qué dice el texto.
Meditación-reflexión
El Señor envía a los discípulos “como corderos en medio de lobos”. El cordero es el animal frágil, dócil, domesticado. Y el lobo es violento, no domesticado, ataca con fiereza. Con todo, Jesús nos envía en medio de lobos, no sólo para estar precavidos, sino para tratar de amansarlos con la música de nuestra dulzura y nuestra piedad. Esto era lo que ya habían anunciado los profetas para los tiempos mesiánicos:” el lobo habitará con el cordero” (Is. 11,6). Esto significa que la fuerza del bien se apoderará del mal. Nosotros tenemos que anunciar algo esencial: “Que el Reino de Dios está cerca”. Y el Reino de Dios es un Reino de amor y de paz. Cuando decimos que Dios está cerca, debemos aclarar de qué Dios estamos hablando. Hay salvajes que después de un atentado criminal, exclaman ¡Alá es grande! ¿Qué tipo de Dios es ése que se engrandece con la matanza de seres inocentes? Esta es la mayor blasfemia que se puede decir contra Dios. Nosotros hablamos del Dios revelado por Jesús, que es un Padre entrañable y misericordioso; que tanto ha amado al mundo que le ha dado a su propio Hijo para salvarnos por amor. Esta es la fuerza del Dios de Jesús: la fuerza del amor escandaloso. Esta es la única fuerza que vence el mal.
Palabra del Papa
“Estos setenta y dos discípulos, que Jesús envía delante de Él, ¿quiénes son? ¿A quién representan? Si los Doce son los Apóstoles, y por lo tanto representan también a los obispos, sus sucesores, estos setenta y dos pueden representar a los demás ministros ordenados, presbíteros y diáconos; pero en sentido más amplio podemos pensar en los demás ministerios en la Iglesia, en los catequistas, los fieles laicos que se comprometen en las misiones parroquiales, en quien trabaja con los enfermos, con las diversas formas de necesidad y de marginación; pero siempre como misioneros del Evangelio, con la urgencia del Reino que está cerca. Todos deben ser misioneros, todos pueden escuchar la llamada de Jesús y seguir adelante y anunciar el Reino”. (S.S. Francisco, 7 de julio de 2013)
4.- Qué me dice hoy a mí esta palabra ya meditada. (Silencio)
5.- Propósito: En este día venceré el mal a fuerza de bien.
6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.
Señor, quiero acabar esta meditación pidiéndote que sea como un cordero en medio del mundo. Un cordero que paste en las hierbas frescas y tiernas de tu bondad, tu misericordia, tu libertad, tu mansedumbre. Un cordero dispuesto a dar la vida por hacer un mundo mucho más justo, mucho más pacífico, mucho más humano.
EL MANANTIAL DE LA VIDA. EVANGELIO DEL DÍA 17 DE OCTUBRE
¡Necio! Esta misma noche te van a pedir cuenta

1.- Oración introductoria.
Señor, he dado un vistazo al evangelio del día y me ha dado vértigo. Me he quedado con esta sola palabra: ¡Necio! Yo no quiero ser necio, sino cuerdo; quiero aprovechar esta vida que Tú me has dado como un regalo. Quiero poner mi corazón en lo que no perece, en lo que es eterno. Señor, líbrame del apego al dinero y dame la gracia de poner mi corazón en Ti y sólo en Ti.
2.- Lectura reposada del Evangelio: Lucas 12, 13-21
Uno de la gente le dijo: «Maestro, di a mi hermano que reparta la herencia conmigo». Él le respondió: «¡Hombre! ¿quién me ha constituido juez o repartidor entre vosotros?» Y les dijo: «Mirad y guardaos de toda codicia, porque, aun en la abundancia, la vida de uno no está asegurada por sus bienes». Les dijo una parábola: «Los campos de cierto hombre rico dieron mucho fruto; y pensaba entre sí, diciendo: «¿Qué haré, pues no tengo donde reunir mi cosecha?» Y dijo: «Voy a hacer esto: Voy a demoler mis graneros, y edificaré otros más grandes y reuniré allí todo mi trigo y mis bienes, y diré a mi alma: Alma, tienes muchos bienes en reserva para muchos años. Descansa, come, bebe, banquetea.» Pero Dios le dijo: «¡Necio! Esta misma noche te reclamarán el alma; las cosas que preparaste, ¿para quién serán?» Así es el que atesora riquezas para sí, y no se enriquece en orden a Dios».
3.- Qué dice el texto
Meditación-Reflexión
Comenzamos con unas palabras de Pablo: “En Cristo hemos sido enriquecidos con toda clase de bienes” (Ef. 1,3). Desde este momento, la división entre ricos y pobres ya no se hace por razón del dinero, sino por relación a Jesucristo. Son ricos los que poseen a Cristo y pobres los que no lo poseen. La parábola de Jesús nos habla de la pobreza de un hombre rico, que ha acumulado muchos bienes y no sabe qué hacer con ellos. Si nos fijamos bien, es un hombre que está solo, y sólo habla consigo mismo: ¿Qué haré?…edificaré…diré a mi alma… ¿Qué tipo de persona es ésta que no tiene relación con nadie? ¿Qué tipo de hombre es éste que sólo sabe hablar consigo mismo? Si la esencia de la persona es el ser sociable, el relacionarse con los demás, el participar con los otros…, he ahí un hombre que no es hombre. La riqueza le ha anulado, le ha deshumanizado, le ha despersonalizado. El propio evangelio le llama ¡Necio! Y eso que sólo hablamos de este mundo. ¿Y su futuro? Lo tiene muy negro. En cambio, el que se ha enriquecido con la riqueza de Dios, que es Jesucristo, será feliz ya aquí en este mundo y después por toda la eternidad.
Palabra del Papa
“En la Liturgia resuena la palabra provocadora de Eclesiastés: «vanidad de vanidades… todo es vanidad». Los jóvenes son particularmente sensibles al vacío de significado y de los valores que a menudo les rodean. Y lamentablemente pagan las consecuencias. Sin embargo el encuentro con Jesús vivo, en su gran familia que es la Iglesia, llena el corazón de alegría, porque lo llevan de verdadera vida, de un bien profundo, que no pasa y no se marchita: lo hemos visto sobre los rostros de los jóvenes en Río. Pero esta experiencia debe afrontar la vanidad cotidiana, el veneno del vacío que se insinúa en nuestras sociedades basadas en el beneficio y en el haber, que engañan a los jóvenes con el consumismo. El Evangelio de este domingo nos llama la atención precisamente sobre lo absurdo de basar la propia felicidad en el haber. El rico se dice a sí mismo: «Alma mía, tienes bienes almacenados para muchos años; descansa, como, bebe y date buena vida». Pero Dios le dijo: «Insensato, esta misma noche vas a morir. ¿Y para quién será lo que has amontonado?». Queridos hermanos y hermanas la verdadera riqueza es el amor de Dios, compartido con los hermanos. Ese amor que viene de Dios y hace que lo compartamos y nos ayudamos entre nosotros. Quien experimenta esto no teme a la muerte, y recibe la paz del corazón. Confiamos esta intención, esta intención de recibir el amor de Dios y compartirlo con los hermanos, a la intercesión de la Virgen María” (Ángelus de S.S. Francisco, 4 de agosto de 2013).
4.- Qué me dice ahora a mí este texto que acabo de meditar. (Guardo silencio)
5.-Propòsito. Hoy y no mañana, hago una opción radical de seguir a Jesús como el único tesoro de mi vida.
6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.
Señor, gracias porque hoy tu Palabra me ha dado un fuerte aldabonazo en mi cabeza y ha cambiado mis pensamientos y mi proyecto de vida. He visto con claridad el engaño que supone el poner el corazón en las riquezas y en los bienes de este mundo. A la hora de la muerte, sólo me van a proporcionar desasosiego y remordimientos. Me sentiré profundamente vacío. Por eso hago el compromiso de poner el corazón en Jesucristo, el Buen Pastor, el que me acompaña a la verdadera vida, una vida en plenitud.
domingo, 16 de octubre de 2022
LA NOTA DE LOS OBISPOS: LA LEY DEL ABORTO Y LA LEY TRANS - DOMUND 2022
EL MANANTIAL DE LA VIDA. Domingo 29, tiempo ordinario: 16 de octubre de 2022
“Hazme justicia frente a mi adversario”
INTRODUCCIÓN
Esta mujer no tiene marido ni hijos que la defiendan. No cuenta con apoyos ni recomendaciones. Sólo tiene gente indiferente que pasa de ella, y un juez sin religión ni conciencia al que no le importa el sufrimiento de nadie. Lo que pide la mujer no es un capricho. Sólo reclama justicia. Ésta es su protesta repetida con firmeza ante el juez: «Hazme justicia». Su petición es la de todos los oprimidos injustamente. Un grito que está en la línea de lo que decía Jesús a los suyos: «Buscad el reino de Dios y su justicia».
LECTURAS BÍBLICAS
1ª lectura: Ex.17,8-13. 2ª lectura: 2Tim. 3,14-4,2
EVANGELIO
Lc. 18,1-8
En aquel tiempo, Jesús decía a sus discípulos una parábola para enseñarles que es necesario orar siempre, sin desfallecer. «Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres. En aquella ciudad había una viuda que solía ir a decirle: “Hazme justicia frente a mi adversario”. Por algún tiempo se estuvo negando, pero después se dijo a sí mismo: “Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esta viuda me está molestando, le voy a hacer justicia, no sea que siga viniendo a cada momento a importunarme”». Y el Señor añadió: «Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos que claman ante él día y noche?; ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar. Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?».
MEDITACIÓN REFKEXIÓN
1.- “Ni temo a Dios ni me importan los hombres”. Esta terrible frase del juez injusto la debemos entender en su verdadero sentido de mutua correlatividad. El prescindir de Dios me lleva a un desentenderme de las personas “creadas a su imagen y semejanza” El “no” de nuestros primeros padres a Dios trajo, como consecuencia, el “no” al hermano. Caín mató a Abel “su hermano”. Las palabras de Caín son muy elocuentes: ¿Acaso soy yo guardián de mi hermano? (Gn. 4,9). Frase que puede servir como lema de la insolidaridad. En el plan de Dios, los hermanos estamos para ayudarnos, cuidarnos, protegernos. Cuando esto se hace realidad, brota en nuestro corazón un grito de alegría: “Mirad que hermoso ver a los hermanos unidos” (Salmo 132,1). Todavía más bonito que ver un cielo tachonado de estrellas o una montaña cubierta de nieve, o unos lirios en primavera, es contemplar el maravilloso espectáculo de unos hermanos unidos. Tampoco podemos olvidar que una persona a quien no le importan los hombres, sus hermanos, no puede tener a Dios como Padre. Y entonces –pronto o tarde- viene el sinsentido de la vida, la tristeza, la amargura y la desesperación.
2.- “Esa viuda me está fastidiando”. Las viudas de entonces, totalmente desprotegidas, eran símbolo de la marginación. Entonces, como ahora, los pobres nos molestan, nos fastidian. Esos niños famélicos que aparecen en nuestras pantallas de T.V. nos amargan la comida; esos inmigrantes que vienen a llamar a nuestras puertas pidiendo un trabajo para poder comer, vestir y llevar una vida digna, nos molestan porque nos merman nuestros derechos adquiridos. Pero ¿hemos pensado en lo que deben molestar a esos pobres la vida de los ricos a quienes les sobra de todo? El pobre Lázaro de nuestros días llama a las puertas del rico Epulón y éste no le da ni las migajas de su mesa. ¿Quiénes son los que tienen derecho a sentirse molestos, los ricos o los pobres?
3.- Dios, ¿no hará justicia a los afligidos? Una de tantas razones del ateísmo contemporáneo es el silencio de Dios ante el sufrimiento de las personas. El evangelio de hoy nos dice que hay que “orar sin desfallecer”. Esto sería muy difícil de entender si no tuviéramos el maravilloso ejemplo de Jesús en la Cruz, acogiendo y haciendo suyo todo el sufrimiento humano para transformarlo en gozo definitivo. Es verdad, por un momento Dios guardó silencio. Aunque los judíos pedían que bajara de la Cruz y así creerían, el Padre no intervino y dejó correr el curso de los acontecimientos. Pero después habló, gritó, resucitando a Jesús y diciendo al mundo que Dios Padre no estaba de acuerdo con la muerte de su Hijo ni con ninguna muerte. No estaba de acuerdo con el sufrimiento humano. Si hubiera estado de acuerdo lo hubiera dejado a su Hijo en el sepulcro. Lo levantó, lo despertó, lo resucitó para no morir jamás. Al final, Dios hizo justicia, pero “a su manera”. Y la justicia en Dios es “amor misericordioso”. Nos quiere Dios Padre demasiado como para dejar las cosas tan mal. ¡Eso sí! Quiere que recemos para cambiar este mundo, para hacerlo más humano, más habitable, más solidario.
PREGUNTAS
1.- ¿Me importan las personas? ¿Intento meterme en el pellejo del que sufre? ¿Soy solidario con el dolor de los demás?
2.- ¿Me molestan los pobres? ¿Me cansa ver tanta gente que sufre? ¿Qué hago por aliviar el dolor de los demás?
3.- Ante el sufrimiento humano, ¿creo que la oración no sirve para nada? ¿Sé rezar a un Dios a quien no veo? ¿Me sirve el ejemplo de Jesús en la Cruz?
viernes, 14 de octubre de 2022
EL MANANTIAL DE LA VIDA. EVANGELIO DEL DÍA 15 DE OCTUBRE
Mi yugo es suave y mi carga ligera”
Santa Teresa de Jesús

1.- Oración introductoria.
Señor, quiero en este día agradecerte la riqueza de este maravilloso texto. Alabas a Dios, Señor del cielo y de la tierra. Con lo cual nos dices que esta tierra maravillosa ha sido creada por el amor del Padre. Toda la creación se convierte en beso, abrazo, caricia del Padre. Alabas a Dios porque nos puedes contar lo maravilloso que es Dios, nuestro Padre. Para ti, Señor, la palabra “Padre” nunca se caía de tus labios. Y das gracias a Dios porque no sólo nos revelas su nombre, sino que nos entregas las maravillosas experiencias que tuviste del Padre en este mundo. ¿Cómo no agradecerte?
2.- Lectura reposada del evangelio: Mateo 11, 25-30
En aquel tiempo, Jesús exclamó: «¡Te doy gracias, Padre, Señor del Cielo y de la Tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a la gente sencilla! Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien. El Padre ha puesto todas las cosas en mis manos. Nadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquél a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí, todos los que están fatigados y agobiados por la carga, y yo os daré alivio. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso, porque mi yugo es suave y mi carga ligera».
3.- Qué dice el texto.
Meditación-reflexión
En este evangelio se nota a un Jesús contento, feliz, con ganas de agradecer al Padre muchas cosas. Pero ¿qué le hace feliz a Jesús? Realmente lo que hace feliz a Jesús es “poder revelarnos el verdadero rostro de Dios”. Jesús, que ha vivido siempre con el Padre, es el único que nos lo puede revelar (Jn. 1,18). Y Jesús ha debido de sufrir mucho por las falsas imágenes que se han dado del verdadero Dios a través de los siglos. También los judíos, que han recibido revelaciones de Dios, han desfigurado su rostro en muchas ocasiones. En este texto Jesús está feliz porque nos puede decir quien es Dios. Todo lo que Él ha recibido de Dios, nos lo quiere manifestar. Pero no lo puede hacer a los sabios y prudentes. Los sabios, tomados en sentido peyorativo, son los sabihondos, los que se saben todo, los que son incapaces de novedad y de sorpresa. Y los prudentes, en sentido peyorativo, son los que están dispuestos a aceptar a Dios, con tal de que no se meta en sus asuntos, no les complique la vida, no les haga cambiar. A éstos Jesús no les puede revelar el verdadero rostro de Dios. Son ellos los que se han fabricado un Dios “a su imagen y semejanza”. Pero hay otros a quienes Jesús se les va a revelar: son los pequeños, los sencillos, los humildes, al estilo de María, su Madre. Su corazón está totalmente abierto al don de Dios, sin que pongan ninguna pega, ningún obstáculo. Así lo hizo Teresa de Jesús, la mujer apasionadamente enamorada de Jesús. La que concibió la oración como un “Trato de amistad”, la que pronunció al final de su vida aquella bella frase: “Esposo mío, hora era ya de que nos viéramos”. Los santos, a pesar de los problemas y dificultades de la vida, viven felices porque se han abandonado a Dios y “descansan serenos y tranquilos en su corazón”. Para acertar en la vida, para ser felices, no hay que cambiar la vida. Basta con que cambiemos la imagen de Dios. El Dios revelado por Jesús es un Padre maravilloso, que sólo quiere nuestro bien, que no sabe ni puede hacer otra cosa. Hay que fiarse plenamente de Él.
Palabra del Papa.
“El palpitar de tu corazón es lo que bombea tu sangre vital a toda la Iglesia, y a mí, parte de tu cuerpo místico. Tu latir al unísono con el mío es el latido que marca el ritmo de mi día a día; es el incesante repetir de un «te amo, te amo, te amo»; es el medio de sentirte vivo y presente; es el pulso silencioso de Dios en mi alma. En tu corazón encuentro conforto para mis penas, consuelo para mis dolores, calor y fervor para mi tibieza, descanso para mi cansancio, salud para mi enfermedad, gracia para mi pecado, perdón para mis ofensas, misericordia para mis delitos, ejemplo para todas mis situaciones, ternura para mis asperezas, valentía para mis temores, fortaleza para mis debilidades, respuesta a mis interrogantes, razones para mis dudas, motivos para mis incredulidades, afirmación para mis inconsistencias, autenticidad para mi incoherencia, paciencia para mis depresiones, sencillez para mis complicaciones, verdad para mis falsedades, luz para mis tinieblas, sabor para mi aburrimiento, amor para mi sed de amor, libertad para mis esclavitudes, seguridad para mis inseguridades”… (Homilía de S.S. Francisco, 27 de junio de 2014, en santa Marta).
4.- Qué me dice hoy a mí este texto ya reflexionado. (Guardo silencio)
5.- Propósito: Pensaré durante el día: Dios me ama. Dos es mi Padre. Dios ni sabe, ni quiere, ni puede hacer otra cosa que amarme con infinito amor.
6.-Dios me ha hablado hoy a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.
Señor, al acabar la oración en este día de Santa Teresa de Jesús, no deseo otra cosa que el poder imitar a esta gran Santa. ¡Sólo Dios basta! No es una frase bonita, es la experiencia de su vida. Jamás una esposa ha estado tan enamorada de su esposo como lo estuvo Teresa de su esposo Cristo. En muchos de sus monasterios, al entrar, suelen poner unas palabras de Teresa: “Esta casa es un cielo para aquellas personas que sólo se contentan de contentar a Dios”. Dame, Señor, la gracia de sentirme feliz intentando complacerte en todo.
EL MANANTIAL DE LA VIDA. EVANGELIO DEL DÍA 14 DE OCTUBRE
Hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados

1.- Oración introductoria.
Señor, en este rato de oración que voy a realizar sobre el evangelio del día, me llama poderosamente la atención lo que se dice de Ti. “Miles de personas se agolpaban hasta pisarse unos a otros”. Me pregunto: ¿Qué tenía tu persona que tanto atraía a la gente? ¿Por qué la gente se pisaba por escucharte? Había en Ti algo inefable, misterioso. Brillaban tus ojos con luz propia. De tus labios salían palabras de bondad, de sabiduría, de gracia. Y, sobre todo, de verdad, de coherencia, de no decir nada que antes no lo hubieras hecho vida. Enséñame a vivir como Tú para poder dar un auténtico testimonio de Ti ante el mundo.
2.- Lectura reposada del Evangelio: Lucas 12, 1-7
En aquel tiempo, miles y miles de personas se agolpaban hasta pisarse unos a otros. Jesús se puso a decir primeramente a sus discípulos: Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía. Nada hay encubierto que no haya de ser descubierto ni oculto que no haya de saberse. Porque cuanto dijisteis en la oscuridad, será oído a la luz, y lo que hablasteis al oído en las habitaciones privadas, será proclamado desde los terrados. Os digo a vosotros, amigos míos: No temáis a los que matan el cuerpo, y después de esto no pueden hacer más. Os mostraré a quién debéis temer: temed a Aquel que, después de matar, tiene poder para arrojar a la gehena; sí, os repito: temed a ése. ¿No se venden cinco pajarillos por dos ases? Pues bien, ni uno de ellos está olvidado ante Dios. Hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis; valéis más que muchos pajarillos.
3.- Qué dice el texto.
Meditación-reflexión
Hay algo que Jesús no puede tragar: la hipocresía. No se puede vivir una doble vida. No se puede encender una vela a Dios y otra al Diablo. No se puede ser cristiano en el Templo y pagano en la calle. Ni tampoco se puede uno guardar “lo que ha visto y oído”. Lo vivido, lo sentido, lo experimentado hay que proclamarlo. Sabemos que en tiempo de Jesús, en las casas no hay tejas sino azoteas, Allá se tenían diálogos, conversaciones, tertulias que, lógicamente, se escuchaban en la calle. A esto alude Jesús. Estamos en unos tiempos en los que debemos convertir nuestras casas en “terrazas” y proclamar públicamente nuestra fe. “A la crisis de Dios sólo se puede responder con la pasión por Dios” (Metz). Hoy más que nunca la Iglesia necesita hombres y mujeres apasionados de Dios, que no pueden callar lo que ellos “han visto y oído”. No hay que tener miedo. “Dios cuida hasta de los pajarillos y los cabellos de nuestra cabeza los tiene contados”. Dios, que se preocupa hasta de lo más pequeño, ¿se va a olvidar de nosotros que somos sus hijos? Él está siempre con nosotros hasta el fin del mundo. Salgamos a la calle, a los lugares más alejados, a las periferias, pero sin miedos ni complejos. Pero salgamos convencidos de que llevamos la mejor mercancía: El Evangelio de Jesús, capaz de hacer felices a las personas.
Palabra del Papa
“Dios es tan grande que tiene también sitio para nosotros. Y el hombre Jesús, que es al mismo tiempo Dios, es para nosotros la garantía de que ser-hombre y ser-Dios pueden existir y vivir eternamente uno en el otro. Esto quiere decir que de cada uno de nosotros no seguirá existiendo sólo una parte que nos viene, por así decirlo, arrancada, mientras las demás se arruinan; quiere decir más bien que Dios conoce y ama a todo el hombre, lo que somos. Y Dios acoge en su eternidad lo que ahora, en nuestra vida, hecha de sufrimiento y amor, de esperanza, de alegría y de tristeza, crece y llega a ser. Todo el hombre, toda su vida es tomada por Dios y, purificada en Él, recibe la eternidad. ¡Queridos Amigos! Yo creo que esta es una verdad que nos debe llenar de profunda alegría. El Cristianismo no anuncia solo una cierta salvación del alma en un impreciso más allá, en el que todo lo que en este mundo nos fue precioso y querido sería borrado, sino que promete la vida eterna, “la vida del mundo futuro”: nada de lo que es precioso y querido se arruinará, sino que encontrará plenitud en Dios. Todos los cabellos de nuestra cabeza están contados, dijo un día Jesús. El mundo definitivo será el cumplimiento también de esta tierra, como afirma san Pablo: “la creación misma será liberada de la esclavitud de la corrupción para entrar en la libertad gloriosa de los hijos de Dios”. Por tanto se comprende que el cristianismo de una esperanza fuerte en un futuro luminoso y abra el camino hacia la realización de este futuro. Nosotros somos llamados, precisamente como cristianos, a edificar este mundo nuevo, a trabajar para que se convierta un día en el “mundo de Dios”, un mundo que sobrepasará todo lo que nosotros mismos podríamos construir”. (Homilía de S.S. Benedicto XVI, 16 de agosto de 2010).
4.- Qué me dice hoy a mí este texto ya meditado. (Guardo silencio)
5.- Propósito: Me apasionaré por Jesús y contaré lo maravilloso que es vivir con Él.
6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.
Señor y Dios mío, antes de acabar esta oración, quiero pedirte que me llenes de tu Espíritu, que viva ilusionado por Ti, que tenga experiencias fuertes de tu amor. Que, desde mi propia vida, sepa dar alternativas nuevas a tanta gente que va por la vida sin haber descubierto su sentido y pasa la vida sin saber para qué está en este mundo. Que sepan que se puede vivir alegre, que la vida es hermosa, que hay un Dios que nos ama apasionadamente. Y que lo ha demostrado muriendo por nosotros en la Cruz.
jueves, 13 de octubre de 2022
EL MANANTIAL DE LA VIDA.Evangelio del día 13 octubre 2022 (Os habéis apoderado de la llave de la ciencia)
¡Ay de vosotros, porque edificáis los sepulcros de los profetas que vuestros padres mataron!

1.-Oración introductoria.
Señor, al leer el evangelio de este día me lleno de tristeza. Los escribas y fariseos de entonces no te comprendieron. Tú venías con aires nuevos, querías implantar entre los hombres un estilo nuevo, una manera nueva de ver las cosas; pero ellos querían seguir siempre con lo mismo. Estaban embriagados con el vino viejo y no quisieron gustar el nuevo, que era infinitamente mejor. El vino nuevo de Jesús tiene sabor a libertad, a fraternidad, a gozo en el Espíritu. Señor, en este momento de oración, dame la gracia de saborear este vino.
2.- Lectura reposada del Evangelio: Lucas 11, 47-54
En aquel tiempo, dijo el Señor: ¡Ay de vosotros, porque edificáis los sepulcros de los profetas que vuestros padres mataron! Por tanto, sois testigos y estáis de acuerdo con las obras de vuestros padres; porque ellos los mataron y vosotros edificáis. Por eso dijo la Sabiduría de Dios: Les enviaré profetas y apóstoles, y a algunos los matarán y perseguirán, para que se pidan cuentas a esta generación de la sangre de todos los profetas derramada desde la creación del mundo, desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, el que pereció entre el altar y el Santuario. Sí, os aseguro que se pedirán cuentas a esta generación. ¡Ay de vosotros, los juristas, que os habéis llevado la llave de la ciencia! No entrasteis vosotros, y a los que están entrando se lo habéis impedido. Y cuando salió de allí, comenzaron los escribas y fariseos a acosarle implacablemente y hacerle hablar de muchas cosas, buscando, con insidias, cazar alguna palabra de su boca.
3.- Qué dice el texto.
Meditación-reflexión
No cabe duda de que Jesús fue un gran profeta, el mayor de todos los profetas de Israel. Y el profeta hace dos cosas: anuncia la Buena Nueva de Dios y denuncia las situaciones de injusticia y de pecado. Jesús anunció el Reinado de Dios. En el mundo, desde que reinaron los hombres, todo fue de mal en peor. Por eso Dios envió a su propio Hijo para hacer una revolución en nuestra manera de pensar y actuar. El camino para la felicidad no es el del poder, el saber o el poseer, sino el de la humildad, la sencillez, el compartir y el servir. Pero tampoco es camino de felicidad el de los escribas y fariseos que interpretaban las leyes y las tradiciones judías sin tener en cuenta el amor y el servicio a los demás. Jesús nos deja un precioso testamento antes de morir: “Amaos unos a otros como Yo os he amado”. En el cumplimiento de este mandamiento pone Jesús la auténtica felicidad: gustar la libertad, el servicio al hermano por amor, la alegría de vivir y la esperanza cierta de una vida en plenitud más allá de esta vida. “A esta generación se le pedirá cuenta”. Y a esta generación pertenezco yo. Se me pedirá cuenta de mi orgullo, mi vanidad, del creerme más que los demás. Se me pedirá cuenta de tantas obras que he hecho en mi vida que no estaban motivadas por el amor. Se me pedirá cuenta de lo poco que he amado, de lo mal que he amado y, sobre todo, de lo mal que he respondido al inmenso amor de Dios para conmigo. Sí, se me pedirá cuenta…
Palabra del Papa
“Jesús recuerda a los doctores de la ley, que Abrahán exultó en la esperanza al ver su día y se llenó de alegría. Esto es lo que no entendían los doctores de la ley. No entendían la alegría de la promesa; no entendían la alegría de la esperanza; no entendían la alegría de la alianza. ¡No entendían! No sabían ser felices, porque habían perdido el sentido de la felicidad, que solamente viene de la fe. Por eso, nuestro padre Abraham ha sido capaz de ser feliz porque tenía fe: se ha hecho justo en la fe. Estos habían perdido la fe. ¡Eran doctores de la ley, pero sin fe! Y aún más: ¡habían perdido la ley! Porque el centro de la ley es el amor, el amor por Dios y por el prójimo. Solamente tenían un sistema de doctrinas precisas y que precisaban cada día más que nadie las tocara. Hombres sin fe, sin ley, sin ley, unidos a doctrinas que también se convertían en una actitud casuística: ¿se puede pagar la tasa al César, no se puede? Esta mujer, que se ha casado siete veces, ¿cuándo vaya al cielo será mujer de esos siete? Esta casuística… Este era su mundo, un mundo abstracto, un mundo sin amor, un mundo sin fe, un mundo sin esperanza, un mundo sin confianza, un mundo sin Dios. ¡Y por esto no podían ser felices!” (Cf Homilía de S.S. Francisco, 26 de marzo de 2015, en Santa Marta).
4.- Qué me dice hoy a mí este texto del evangelio ya meditado. (Silencio)
5.-Propòsito. Lo que hoy debo hacer lo haré motivado por el amor.
6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.