/> PARROQUIA SAN PÍO X, LOGROÑO.

martes, 18 de abril de 2023

Lectio Divina: 18 de abril de 2023

 ¿Cómo puede ser esto?

1.- Ambientación.

Señor, hazme humilde de corazón para que pueda penetrar en tu Misterio. María también hizo la misma pregunta que Nicodemo: ¿cómo puede ser esto? Y se quedó muy satisfecha de la respuesta que le dio el Ángel: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti”. Todas nuestras preguntas quedan bien respondidas cuando se nos invita a fiarnos de Jesús que nos envía el Espíritu Santo. Por eso, Señor, hoy no te pido nada, aunque sea muy bueno. Sólo te pido que me des el Espíritu Santo, el Supremo Don.

2.- Lectura reposada de la Palabra del Señor. Juan 3, 7-15

En aquel tiempo dijo Jesús a Nicodemo: «No te extrañes que te haya dicho: ´Tienen que renacer de lo alto´. el viento sopla donde quiere y oyes su ruido, peor no sabes de dónde viene, ni a dónde va. Así pasa con quien ha nacido del Espíritu». Nicodemo le preguntó entonces: «¿Cómo puede ser esto?» Jesús le respondió: «Tú eres maestro de Israel, ¿y no sabes esto? Te lo aseguro: nosotros hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero vosotros no aceptáis nuestro testimonio. Si al deciros cosas de la tierra, no creéis, ¿cómo vais a creer si os digo cosas del cielo? Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea tenga por Él vida eterna.

3.- Qué dice el texto.


Meditación-Reflexión

Me encanta la palabra de Jesús a Nicodemo: ¿Tú eres maestro y no sabes? Los judíos, maestros de Israel, se pasan todo el día leyendo la Ley, estudiándola, comunicándola a los demás. Son Maestros. Pero maestros de una sabiduría humana. En contraposición, Jesús se mete en el grupo de los que, iluminados por el Espíritu Santo, “dan testimonio de lo que han visto”. No son maestros, son “testigos”. Son viajeros de Dios. Más que hablar de Dios, “cuentan” lo que Dios ha hecho en sus vidas. Hoy más que nunca la Iglesia necesita hombres y mujeres con “experiencia de Dios”. El mundo necesita gente que diga lo que es capaz de hacer Dios cuando irrumpe en el corazón de una persona: la cambia, la ilumina, la fortalece, la hace buena y sensible a los problemas de los demás. Santa Teresa nos dice: “Yo no hablaré nada que no lo haya experimentado”. Y experimentar la palabra es gustarla, saborearla, profundizarla y ponerla en práctica. Nosotros tenemos palabras pero Él tiene LA PALABRA. Y la Palabra  está clavada en lo alto de la Cruz. Ahí deberán de dirigirse nuestras miradas. “Me amó y se entregó por mí” (Gal. 2,20). Jesús sólo le pide al discípulo, que se fie de él y se abra al misterio. Él es la verdadera medicina que nos salva.

Palabra autorizada del Papa

“No se comprende bien si no entendemos lo que Jesús nos dice en el Evangelio. Jesús dice a los judíos: «Cuando hayáis levantado al Hijo del hombre, entonces conoceréis que soy yo». En el desierto ha sido por tanto elevado el pecado, pero es un pecado que busca la salvación, porque se cura allí. El que es elevado es el Hijo del hombre, el verdadero Salvador, Jesucristo. El cristianismo no es una doctrina filosófica, no es un programa de vida para sobrevivir, para ser educados, para hacer las paces. Estas son las consecuencias. El cristianismo es una persona, una persona elevada en la Cruz, una persona que se aniquiló a sí misma para salvarnos; se ha hecho pecado. Y así como en el desierto ha sido elevado el pecado, aquí que se ha elevado Dios, hecho hombre y hecho pecado por nosotros. Y todos nuestros pecados estaban allí. No se entiende el cristianismo sin comprender esta profunda humillación del Hijo de Dios, que se humilló a sí mismo convirtiéndose en siervo hasta la muerte y muerte de cruz, para servir”. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 8 de abril de 2014, en Santa Marta).

4.- Qué me dice a mí esta palabra de Dios ya reflexionada. Guardo silencio.

5.- Propósito.

En un momento del día, a solas, miraré un crucifijo con detención y le diré palabras de amor. Le daré gracias por lo mucho que me ha amado.

6.- Dios me ha hablado hoy a través de su Palabra. Ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, no te puedo entender porque yo soy de acá abajo y Tú eres de arriba. Yo estoy en la tierra, vivo a ras de tierra, amo con un corazón rastrero, mezquino. Tú eres de arriba. Estás clavado en una Cruz y así te has elevado por encima de nuestras miserias y pecados. Has elevado el amor a la cima más alta. Dame tu Espíritu Santo para poder comprender un poco todo lo que nos amas.

lunes, 17 de abril de 2023

Lectio Divina: 17 de abril de 2023

 ¿Cómo puede uno nacer siendo ya viejo?



1.- Introducción.

Señor, hoy me pides algo muy difícil: nacer de nuevo. Me pides que dé una vuelta a mi vida, que cambie mis viejos esquemas, viejas costumbres, viejas actitudes, viejos pecados. Me pides que no me deje guiar por mi viejo espíritu egoísta y me deje llevar por el Espíritu Santo. Todo esto no lo puedo hacer por mi cuenta: por eso te pido que me des tu Santo Espíritu.

2.- Lectura reposada del Evangelio: Juan 3, 1-8

Había entre los fariseos un hombre llamado Nicodemo, magistrado judío. Fue éste donde Jesús de noche y le dijo: «Rabbí, sabemos que has venido de Dios como maestro, porque nadie puede realizar las señales que tú realizas si Dios no está con él.» Jesús le respondió: «En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de lo alto no puede ver el Reino de Dios.» Dícele Nicodemo: «¿Cómo puede uno nacer siendo ya viejo? ¿Puede acaso entrar otra vez en el seno de su madre y nacer?» Respondió Jesús: «En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. Lo nacido de la carne, es carne; lo nacido del Espíritu, es espíritu. No te asombres de que te haya dicho: Tenéis que nacer de lo alto. El viento sopla donde quiere, y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que nace del Espíritu.

3.- Qué dice el texto.

A un viejo fariseo judío le pide el Señor que nazca de nuevo. ¡Casi nada! El fariseo es precisamente el piadoso judío aferrado a las costumbres y tradiciones del pasado. Las recuerda, las vive, las celebra, las predica. En eso emplea toda su vida. Y precisamente a él le pide el Señor que “nazca de nuevo”. Y entiende tan mal estas palabras del Señor que las interpreta al pie de la letra, como si Jesús se hubiera pasado de rosca. Jesús le habla de un nuevo nacimiento en el Espíritu. Es precisamente Juan el evangelista de los “impactos de novedad”. Nos habla de un “nuevo vino”, de un “nuevo templo”, de una “nueva agua”, de un “nuevo maná”, de una “nueva luz”, de una “nueva vida”. Los milagros de Jesús en Juan son “signos” de nuevas realidades. Precisamente Jesús ha venido a hacer nuevas todas las cosas (Apo. 21,5). El Papa Francisco nos está invitando a cambiar, a no dejar las cosas como están, a no hacer las cosas simplemente porque “siempre se han hecho así”. Y, sobre todo, nos está invitando a “nacer de nuevo”.  En el salmo 2 se dice: “Tú eres mi hijo. Hoy te he engendrado”. Eso mismo me lo dices hoy también a mí. Soy tu hijo, nacido de tu seno, vida de tus entrañas.

Meditación del Papa Francisco

“El ‘renacer de lo Alto’, renacer del Espíritu que dio vida al primer núcleo de los primeros cristianos, cuando ‘aún no se llamaban así’. Tenían un solo corazón y una sola alma. Una comunidad en paz. Esto significa que en esa comunidad no había lugar para el chismorreo, para las envidias, para las calumnias, para las difamaciones. El amor cubría todo. Para calificar una comunidad cristiana sobre esto, debemos preguntarnos cómo es la actitud de los cristianos. ¿Son mansos, humildes? ¿En esa comunidad hay disputas entre ellos por el poder? ¿Disputas de envidia? ¿Hay chismorreo? No están en el camino de Jesucristo. Esta peculiaridad es muy importante, muy importante, porque el demonio busca separarnos siempre. Es el padre de la división […]Y esto es lo que explicaba Jesús a Nicodemo: este nacer de lo Alto. Porque el único que puede hacer esto es el Espíritu. Esta es obra del Espíritu. La Iglesia la hace el Espíritu. Espíritu hace unidad. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 29 de abril de 2014, en Santa Marta).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto. (Silencio)

5.-Propósito. Hoy voy a mirar a las personas con unos ojos nuevos, con la mirada de Jesús.

6.- Dios me ha hablado hoy a través de su palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Gracias, Señor, porque siempre me animas, me ayudas, me ofreces caminos nuevos, rutas inexploradas, horizontes fenomenales. A Ti no te va lo viejo ni lo aburrido, ni lo cansado, ni lo repetido. A Ti te va la novedad, el estreno, la sorpresa. Gracias, Señor porque, aunque tenga muchos años, siempre me llamas a tener un corazón joven.

domingo, 16 de abril de 2023

DIÁLOGO DEL PAPA FRANCISCO CON LOS JÓVENES / PARTE 4

 

DIÁLOGO DEL PAPA FRANCISCO CON LOS JÓVENES / PARTE 3

 

DIÁLOGO DEL PAPA FRANCISCO CON LOS JÓVENES / PARTE 2

 

DIÁLOGO DEL PAPA FRANCISCO CON LOS JÓVENES / PARTE 1

 

Domingo 2º de Pascua: 16 de abril de 2023

 «¡Señor mío y Dios mío!»


INTRODUCCIÓN

Cada uno de nosotros tenemos dentro de nuestro corazón un “Tomás incrédulo”. Queremos un Cristo terreno, que siga caminando por nuestras calles y plazas, a quien podamos ver con nuestros ojos carnales. Y, al morir, deseamos meter nuestros dedos en sus llagas. Estamos bien en el Viernes Santo y no queremos que el calendario pase hoja.  Tiene que ser el Espíritu Santo el que nos empuje a la Pascua, a la Resurrección, a la Luz, a la Nueva Vida. A la felicidad sin fin. ¿Por qué nos cuesta tan poco creer en las malas noticias y nos cuesta tanto aceptar la más grande, la más maravillosa, la más interesante de todas las noticias?

LECTURAS DEL DÍA

1ª lectura: Hechos 2, 42-47.         2ª lectura: 1Ped. 1, 3-7

EVANGELIO

Jn. 20, 19-31

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros». Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo» Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos». Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor». Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo». A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: «Paz a vosotros». Luego dijo a Tomás: «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente». Contestó Tomás: «¡Señor mío y Dios mío!». Jesús le dijo: «¿Porque me has visto has creído? Bienaventurados los que crean sin haber visto». Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos han sido escritos para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre

REFLEXIÓN

Lo que pretende el evangelista San Juan en esta bella narración es describirnos la situación concreta en que se halla una Comunidad que todavía no ha hecho experiencia de la Resurrección y esa misma comunidad cuando  ya se ha encontrado con Él..

ESTA ES LA SITUACIÓN DE LA COMUNIDAD ANTES DEL ENCUENTRO CON EL RESUCITADO.

Al atardecer de aquel día. Al atardecer se va la luz y viene la noche, es decir, el tiempo de la desorientación, del no saber dónde uno está, (Pensemos en aquellas noches sin luz eléctrica) y simbólicamente, de la pérdida del sentido de la vida.  Lamentablemente hay muchas personas de nuestro tiempo en esta situación. Están convencidos de que con la muerte todo se acaba.

Las puertas cerradas. Esta frase está dicha especialmente para los cristianos que no creen en la ResurrecciónNo hay salida, no hay horizonte, no hay perspectivas. Tampoco hay nada que ofrecer. La fe se vacía de contenido. Lo decía San Pablo:” Si Cristo no ha resucitado vana es nuestra fe y somos los más desgraciados de todos los hombres” (1Cor. 15,13-14).

Por miedo a los judíos. Después de la muerte de Jesús, todo había terminado para los discípulos. La causa de Jesús había que olvidarla poco a poco como si se tratara de un sueño. Ya no tenían la persona que siempre los defendía. El miedo se había apoderado de sus corazones. En esta situación es imposible la evangelización. Para dar malas noticias ya tenemos los medios de comunicación.

SITUACION DE UNA COMUNIDAD QUE SE HA ENCONTRADO CON JESUS.

Los discípulos se alegran.  Pero no con una alegría normal, epidérmica, que dura muy poco. Se trata de una alegría profunda que “nadie ya les puede arrebatar”. Alegría de cuerpo y alma, alegría que durará para siempre. Alegría que ya no pueden contener y sienten necesidad de comunicar. Ha nacido el testigo, el apóstol.

Puertas abiertas.   Aquellos que han estado encerrados, salen a dar esta maravillosa noticia a todo el mundo. Nadie los puede detener. Si tratan de acallarlos, dirán que “es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres” (Hech. 5,29).  Para los que creen en Jesús hay futuro, hay horizonte, hay un primer día de la semana, hay un nuevo porvenir. El futuro no el algo sino Alguien. El futuro es Dios, nuestra patria, nuestro descanso, nuestra plena realización, nuestra felicidad que nadie nos podrá arrebatar.

Pierden el miedo. El encuentro con el Resucitado les hace perder el miedo a morir. Van a la muerte cantando. “Y cuando los meten en la cárcel se sienten felices de haber padecido por el nombre de Jesús” (Hech. 5,41). Me pregunto: ¿Qué hubiera pasado si Jesús no se hubiera aparecido a Tomás? Se hubiera ido del grupo. No hubiera podido soportar la presión de unos compañeros felices y contentos y él lleno de tristeza. Se sentiría totalmente desfasado. Sin el encuentro con Jesús Resucitado, sin experiencia de Pascua, es imposible llevar una auténtica vida cristiana. La Iglesia no necesita cristianos con caras de Viernes Santo sino cristianos con caras de Pascua de Resurrección.

PREGUNTAS

1.– ¿Vivo mi fe como un peso que tengo que soportar o como un precioso regalo de Dios que cada día debo agradecer?

2.– Después de la Resurrección de Jesús, ¿Todavía tengo miedo? ¿a qué? ¿a quién?

3.- ¿Cuándo termina la Semana Santa para mí: ¿el Viernes Santo o el Domingo de Pascua?

Lectio Divina: 15 de abril de 2023

 Les echó en cara su incredulidad.

1.-Oración introductoria.

Señor, hoy te pido que me ayudes a creer en tu Resurrección. No nos cuesta nada creer en tu dolor, en tu sufrimiento, en tu muerte. Nos cuesta más creer en tu triunfo definitivo, que es también el nuestro. Y es que esta vida nos da más malos ratos que buenos. Es un valle de lágrimas.  Nos cuesta creer que Tú, Señor, nos creaste para que fuéramos felices, plenamente felices. Haz que todo lo que me pase en este día y en todos los días de mi vida, lo viva a la luz de la pascua.

2.- Lectura reposada del evangelio. Marcos 16, 9-15

Habiendo resucitado al amanecer del primer día de la semana, Jesús se apareció primero a María Magdalena, de la que había arrojado siete demonios. Ella fue a llevar la noticia los discípulos, los cuales estaban llorando, agobiados por la tristeza; Pero cuando la oyeron decir que estaba vivo y que lo había visto, no le creyeron. Después de esto, se apareció en otra forma a dos discípulos, que iban de camino hacia una aldea. También ellos fueron a anunciarlo a los demás; pero tampoco a ellos les creyeron. Por último, se apareció Jesús a los Once, cuando estaban a la mesa, y les echó en cara su incredulidad y dureza de corazón, porque no les habían creído a los que lo habían visto resucitado. Jesús les dijo: «Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda la creatura».

3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión

Todos los estudiosos del evangelio están de acuerdo en aceptar que el Evangelio de Marcos termina en Mc. 18,8. Todo lo que viene detrás, incluidos los versículos de hoy Mc. 16,9-15 es un añadido posterior. De hecho son resúmenes de otras apariciones: la de la Magdalena, la de los discípulos de Emaús, y la de los Once. Lo que llama la atención es aquello en que las tres apariciones coinciden: NO CREYERON. ¿Por qué? Normalmente nos creemos antes las malas noticias que las buenas. Parece que en nuestro mundo “nos hemos acostumbrado a los palos”, a recibir malas noticias o las esperamos. Por otra parte, no se trataba de creer que un muerto había vuelto a la vida, como en el caso de Lázaro a quien podían ver, ni de la inmortalidad, ni de la prolongación de esta vida nuestra en la otra. Se trataba de la Resurrección, de la entrada de Jesús definitivamente en el mundo de Dios para no volver ya ni a sufrir, ni a morir. Se trataba de la entrada de Jesús en la plenitud: la plenitud de la vida, la plenitud de la verdad, la plenitud del amor, la plenitud de la felicidad. A esa vida plena en Dios nos llama Jesús a todos en la Resurrección. Es verdad que no la merecemos, pero no es cuestión de méritos sino de “gracia”, de don, de regalo. Y esta plenitud ya tiene que comenzar en este mundo. Cristo Resucitado quiere que ya en esta vida “pregustemos” las alegrías de la futura felicidad. Cuando estos discípulos pasaron del no-creer al creer, se quedan “asombrados”.

Palabra del Papa

“Los discípulos a su vez han recibido la llamada a estar con Jesús y a ser enviados por Él para predicar el Evangelio, y así? se ven colmados de alegría. ¿Por qué? no entramos también nosotros en este torrente de alegría? “El gran riesgo del mundo actual, con su múltiple y abrumadora oferta de consumo, es una tristeza individualista que brota del corazón cómodo y avaro, de la búsqueda enfermiza de placeres superficiales, de la conciencia aislada”… Los discípulos son los que se dejan aferrar cada vez más por el amor de Jesús y marcar por el fuego de la pasión por el Reino de Dios, para ser portadores de la alegría del Evangelio. Todos los discípulos del Señor están llamados a cultivar la alegría de la evangelización. […] En muchas regiones escasean las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada. A menudo esto se debe a que en las comunidades no hay un fervor apostólico contagioso, por lo que les falta entusiasmo y no despiertan ningún atractivo. La alegría del Evangelio nace del encuentro con Cristo y del compartir con los pobres… Donde hay alegría, fervor, deseo de llevar a Cristo a los demás, surgen las verdaderas vocaciones”. (S.S. Francisco, Mensaje para la 88ª Jornada Mundial de las Misiones, 14 de junio de 2014).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto ya meditado. (Guardo silencio).

5.- Propósito: En algún momento del día me retiro para “quedar sobrecogido” por el acontecimiento de la Pascua de Resurrección.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de la Palabra. Y yo ahora le respondo con mi oración.

Señor, sería una inmensa ingratitud por mi parte si hoy no cayera de rodillas y, con el corazón conmovido, no te diera inmensas gracias por el acontecimiento de la Resurrección.  Tu amor es tan enorme que no te has limitado a salvarnos y llevarnos al cielo, sino que quieres darnos tu misma felicidad, esa que tenías en la mañana de Pascua y que no quisiste guardarla para ti solo, sino que la quisiste compartir con nosotros. ¡Gracias, Señor!

Lectio Divina: 14 de abril de 2023

 La pesca con los discípulos en Tiberiades

1.-Oración introductoria.

Señor, esta narración tan viva, tan sugerente, del encuentro de los discípulos contigo en el Lago, me ha entusiasmado desde niño. Y he sentido envidia de no haber podido asistir a un almuerzo tan divino y tan humano, donde tú ponías todo: los peces, la leña, el fuego y, sobre todo, tu persona encantadora. Cuando yo estuve en Tierra Santa celebrando las bodas de plata sacerdotales, me pasé toda la noche en el lago y tu ausencia sentida, añorada, emotivamente recordada, fue la más bonita y gratificante experiencia de esa visita.   

2.- Lectura reposada del evangelio Juan 21, 1-14

Después de esto, se manifestó Jesús otra vez a los discípulos a orillas del mar de Tiberiades. Se manifestó de esta manera. Estaban juntos Simón Pedro, Tomás, llamado el Mellizo, Natanael, el de Caná de Galilea, los de Zebedeo y otros dos de sus discípulos. Simón Pedro les dice: «Voy a pescar». Le contestan ellos: «También nosotros vamos contigo». Fueron y subieron a la barca, pero aquella noche no pescaron nada. Cuando ya amaneció, estaba Jesús en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús. Díceles Jesús: «Muchachos, ¿no tenéis pescado?» Le contestaron: «No». Él les dijo: «Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis». La echaron, pues, y ya no podían arrastrarla por la abundancia de peces. El discípulo a quien Jesús amaba dice entonces a Pedro: «Es el Señor», se puso el vestido – pues estaba desnudo – y se lanzó al mar. Los demás discípulos vinieron en la barca, arrastrando la red con los peces; pues no distaban mucho de tierra, sino unos doscientos codos. Nada más saltar a tierra, ven preparadas unas brasas y un pez sobre ellas y pan. Díceles Jesús: «Traed algunos de los peces que acabáis de pescar». Subió Simón Pedro y sacó la red a tierra, llena de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y, aun siendo tantos, no se rompió la red. Jesús les dice: «Venid y comed». Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: «¿Quién eres tú?», sabiendo que era el Señor. Viene entonces Jesús, toma el pan y se lo da; y de igual modo el pez. Esta fue ya la tercera vez que Jesús se manifestó a los discípulos después de resucitar de entre los muertos.


3.- Qué dice el texto.


Meditación-reflexión

En este bello relato, escrito tan al vivo que, al leerlo, da la impresión de que la tinta está todavía sin secarse, el Evangelista Juan, testigo de los hechos, nos presenta una aparición distinta. Aquí no se trata de encontrarse con Jesús en situaciones límite o extraordinarias como puede ser la de la Magdalena llorando la muerte, o Emaús con discípulos de vuelta de todo, o en el Cenáculo con las puertas bien cerradas por miedo a los judíos. Aquí todo es fácil, sencillo, normal. Dice Pedro: “Voy a pescar”. Es lo normal en un pescador de oficio. Lo mismo que cada mañana el labrador dice: voy a sembrar, y la ama de casa: voy a comprar; y el hombre de negocios: voy a la oficina. Lo importante en esta aparición es que el Resucitado se hace presente en la vida ordinaria, en la sencillez de lo cotidiano. ¿Y qué sucedió? Pues que aquel almuerzo después de pescar que hubiera sido normal, ordinario, rutinario, se convirtió con Jesús en una auténtica fiesta. ¡Qué almuerzo tan sabroso! Y este es el mensaje: con Jesús Resucitado la vida tiene otro color y otro sabor. No hay que esperar al viernes por la tarde para pasarlo bien. Con Jesús todos los días son bonitos, aunque sean lunes. Jesús es la alegría de la vida.   

Palabra del Papa

“Recordémoslo bien todos: no se puede anunciar el Evangelio de Jesús sin el testimonio concreto de la vida. Quien nos escucha y nos ve, debe poder leer en nuestros actos eso mismo que oye en nuestros labios, y dar gloria a Dios. Me viene ahora a la memoria un consejo que San Francisco de Asís daba a sus hermanos: predicad el Evangelio y, si fuese necesario, también con las palabras. Predicar con la vida: el testimonio. La incoherencia de los fieles y los Pastores entre lo que dicen y lo que hacen, entre la palabra y el modo de vivir, mina la credibilidad de la Iglesia ..-El evangelista subraya que “ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor”. Y esto es un punto importante para nosotros: vivir una relación intensa con Jesús, una intimidad de diálogo y de vida, de tal manera que lo reconozcamos como “el Señor”. ¡Adorarlo!» (Homilía de S.S. Francisco, 14 de abril de 2013).

4.- Qué me dice este texto hoy a mí. (Guardo silencio)

5.- Propósito. Haré hoy todas las cosas pensando que es el mismo Jesús el que me acompaña.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra y ahora yo le respondo con mi oración.

Gracias, Señor, por este encuentro que tuviste con tus discípulos en el lago. En aquel almuerzo de trabajo estábamos todos contigo. En el hombre de campo, en el niño que va a la escuela, en el joven que acude a la Universidad, en la mujer que trabaja en una oficina y enla que se quedaen su domicilio haciendo sus “labores de casa”   estás Tú, como Resucitado, poniendo ilusión, alegría, y ganas de hacer bien las cosas. Y así, de un modo tan sencillo, podemos construir entre todos un mundo más humano, más fraternal. No te vemos, pero estás. No te vemos pero te sentimos cerca. ¡Gracias, Señor!

Lectio Divina: 13 de abril de 2023

 Les abrió sus inteligencias para que comprendieran las Escrituras

1.-Oración introductoria.

Al principio de esta oración te pido, Señor, que me abras mi inteligencia para entender tu palabra y así descubrir el significado profundo de la Resurrección como fuente inagotable de gracia y salvación que no cesa de manar. Hoy quiero beber el agua cristalina que mana de esa fuente y llega hasta nosotros hoy. Con la Samaritana te pido: “Dame de esa agua”.  

2.- Lectura reposada de la Palabra (Lc.24, 35-48).

Ellos, por su parte, contaron lo que había pasado en el camino y cómo le habían conocido en la fracción del pan. Estaban hablando de éstas cosas, cuando él se presentó en medio de ellos y les dijo: «La paz con vosotros». Sobresaltados y asustados, creían ver un espíritu. Pero él les dijo: «¿Por qué os turbáis, y por qué se suscitan dudas en vuestro corazón? Mirad mis manos y mis pies; soy yo mismo. Palpadme y ved que un espíritu no tiene carne y huesos como veis que yo tengo». Y, diciendo esto, les mostró las manos y los pies. Como ellos no acabasen de creerlo a causa de la alegría y estuviesen asombrados, les dijo: «¿Tenéis aquí algo de comer?» Ellos le ofrecieron parte de un pez asado. Lo tomó y comió delante de ellos. Después les dijo: «Estas son aquellas palabras mías que os hablé cuando todavía estaba con vosotros: «Es necesario que se cumpla todo lo que está escrito en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos acerca de mí.»» Y, entonces, abrió sus inteligencias para que comprendieran las Escrituras, y les dijo: «Así está escrito que el Cristo padeciera y resucitara de entre los muertos al tercer día y se predicara en su nombre la conversión para perdón de los pecados a todas las naciones, empezando desde Jerusalén. Vosotros sois testigos de estas cosas.

3.- Qué dice el texto.

Meditación-Reflexión

Jesús Resucitado se puso en medio de ellos. Él es el vencedor de la muerte, El Viviente, el Cristo, el Señor. Y esto tiene unas consecuencias para todos los cristianos. Él es el Señor de mi vida y a él le entrego las riendas de mi existencia. Y así lo entendieron los primeros mártires de los tres primeros siglos. En Roma se les obligaba a reconocer a los Emperadores como dioses a quienes tenían que ofrecer incienso y sacrificios. Y ellos se negaron porque sólo reconocían como Señor al que había muerto en la Cruz. 

Cristo se puso en medio. Es su puesto, en su sitio. Y si Cristo no está en el centro no está en ninguna parte. Cristo no es un simple paralelo en nuestra vida sino un meridiano que atraviesa todos los paralelos de nuestra existencia. Este cambio esencial no lo podemos hacer nosotros por nuestra cuenta. Por eso necesitamos que Cristo Resucitado nos «abra la inteligencia» como se les abrió a sus primeros discípulos. De este modo ejercerá su soberano señorío sobre los cristianos de todos los tiempos. 

Y surge la invitación más hermosa que puede hacer un discípulo a Jesús: Quédate con nosotros. Te necesitamos. Sin ti ¿qué sería de nosotros? Nosotros, separados de Ti, no somos nada.

Palabra del Papa

“Él, la tarde de Pascua, abre la mente de los discípulos al misterio de su muerte y resurrección y les dice: “Ustedes son testigos de todo esto”. Los Apóstoles, que vieron con los propios ojos a Cristo resucitado, no podían callar su extraordinaria experiencia. Él se había mostrado a ellos para que la verdad de su resurrección llegara a todos mediante su testimonio. Y la Iglesia tiene la tarea de prolongar en el tiempo esta misión; cada bautizado está llamado a dar testimonio, con las palabras y con la vida, que Jesús ha resucitado, que Jesús está vivo y presente en medio de nosotros. Todos nosotros estamos llamados a dar testimonio de que Jesús está vivo. El contenido del testimonio cristiano no es una teoría, no es una ideología o un complejo sistema de preceptos y prohibiciones o un moralismo, sino que es un mensaje de salvación, un acontecimiento concreto, es más, una Persona: es Cristo resucitado, viviente y único Salvador de todos. Él puede ser testimoniado por quienes han hecho una experiencia personal de Él, en la oración y en la Iglesia, a través de un camino que tiene su fundamento en el Bautismo, su alimento en la Eucaristía, su sello en la Confirmación, su continúa conversión en la Penitencia”. (Homilía de S.S. Francisco, 19 de abril de 2015).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto meditado. (Guardo silencio)

5.- Propósito: En todo lo que haga en este día, observaré dónde Jesús no es todavía mi centro.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Gracias, Señor, por las luces que me has dado en esta oración. He descubierto la fuerza de la Resurrección en tu Palabra y en mi vida.  Yo no soy seguidor de un Cristo muerto sino de un Cristo vivo, presente y operante dentro de mi corazón. Quiero que resucites dentro de mí lo que ha muerto o está a punto de fenecer. Dame alegría, ilusión, esperanza, ganas de vivir y de trasmitir esta vida a los demás.

Audiencia General 12 de abril de 2023 Papa Francisco

 

Lectio Divina: 12 de abril de 2023

 Encuentro con los discípulos de Emaús.

1.-Oración introductoria. 

Señor, en esta oración quiero que me enseñes una cosa: la diferencia de una comunidad que todavía no se ha encontrado con el Resucitado y la comunidad que ha tenido la suerte de encontrase con El. Te pido que esta experiencia de Jesús con los de Emaús sea modelo de mi experiencia personal contigo hoy. Y de todas las experiencias de vida comunitaria a lo largo de los siglos.

2.- Lectura reposada del evangelio.

Del santo Evangelio según san Lucas 24, 13-35

Aquel mismo día iban dos de ellos a un pueblo llamado Emaús, que distaba sesenta estadios de Jerusalén, y conversaban entre sí sobre todo lo que había pasado. Y sucedió que, mientras ellos conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió con ellos; pero sus ojos estaban retenidos para que no le conocieran. Él les dijo: «¿De qué discutís entre vosotros mientras vais andando?» Ellos se pararon con aire entristecido. Uno de ellos llamado Cleofás le respondió: «¿Eres tú el único residente en Jerusalén que no sabe las cosas que estos días han pasado en ella?» Él les dijo: «¿Qué cosas?» Ellos le dijeron: «Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras delante de Dios y de todo el pueblo; cómo nuestros sumos sacerdotes y magistrados le condenaron a muerte y le crucificaron. Nosotros esperábamos que sería él el que iba a librar a Israel; pero, con todas estas cosas, llevamos ya tres días desde que esto pasó. El caso es que algunas mujeres de las nuestras nos han sobresaltado, porque fueron de madrugada al sepulcro, y, al no hallar su cuerpo, vinieron diciendo que hasta habían visto una aparición de ángeles, que decían que él vivía. Fueron también algunos de los nuestros al sepulcro y lo hallaron tal como las mujeres habían dicho, pero a él no le vieron». Él les dijo: «¡Oh insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Cristo padeciera eso y entrara así en su gloria?» Y, empezando por Moisés y continuando por todos los profetas, les explicó lo que había sobre él en todas las Escrituras. Al acercarse al pueblo a donde iban, Él hizo ademán de seguir adelante. Pero ellos le forzaron diciéndole: «Quédate con nosotros, porque atardece y el día ya ha declinado». Y entró a quedarse con ellos. Y sucedió que, cuando se puso a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. Entonces se les abrieron los ojos y le reconocieron, pero él desapareció de su lado. Se dijeron uno a otro: «¿No estaba ardiendo nuestro corazón dentro de nosotros cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?» Y, levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén y encontraron reunidos a los Once y a los que estaban con ellos, que decían: «¡Es verdad! ¡El Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón!» Ellos, por su parte, contaron lo que había pasado en el camino y cómo le habían conocido en la fracción del pan.

3.- Qué dice el texto.

Meditación-Reflexión

          San Lucas, en una espléndida catequesis, nos hace ver la situación de una comunidad que no se ha encontrado vitalmente con Jesucristo y otra que ha experimentado la fuerza y el poder del Señor Resucitado. Y nos habla de cuatro presencias del Resucitado.

  1. En el diálogo. Aquellos discípulos iban caminando y, como dice el texto original, “iban buscando juntos”.  Si de corazón buscamos la verdad y no “mi verdad”; si acepto que la Verdad Absoluta sólo la tiene Dios y nosotros estamos sembrados de verdades; si estamos dispuestos a aceptar la verdad del otro hasta el punto de decir: estaba equivocado; si acepto democráticamente la opinión de la mayoría, en ese diálogo sincero está presente el Señor.
  2. En la Palabra de Dios. Una palabra que está en la Biblia y a través de la oración pedimos que el Espíritu Santo nos ayude a profundizar en ella y abrirnos a su profundo significado. Si nos dejamos interpelar por ella, sentiremos, como los discípulos de Emaús, que “nuestro corazón arde por dentro”.  Y en ese fuego interior descubriremos que está presente el Señor.
  3. En la “fracción del pan”. Si acudimos a la Eucaristía, no a recitar de rutina credos ya sabidos, sino a hacer presente el gesto de Jesús de “partir el pan” y nos comprometemos a darnos, a entregarnos, a vivir desviviéndonos por nuestros hermanos, especialmente por los más débiles y necesitados, podemos estar seguros que está presente el Señor.
  4. En la Comunidad. Con la muerte de Cristo viene la dispersión del grupo y los discípulos de Emaús van huyendo del grupo de Jerusalén porque allí sólo se habla de muerte y de fracasos. Si somos capaces de desandar el camino de desesperación y decepción, por una experiencia de encuentro gozoso con el Señor, es claro que en esa comunidad alegre, hermanada, con ganas de salir a contar lo que hemos vivido, está presente el Señor. 

Palabra del Papa.

“El encuentro con Dios en la oración, mediante la lectura de la Biblia y en la vida fraterna les ayudará a conocer mejor al Señor y a ustedes mismos. Como les sucedió a los discípulos de Emaús, la voz de Jesús hará arder su corazón y les abrirá los ojos para reconocer su presencia en la historia personal de cada uno de ustedes, descubriendo así el proyecto de amor que tiene para sus vidas. Algunos de ustedes sienten o sentirán la llamada del Señor al matrimonio, a formar una familia. Hoy muchos piensan que esta vocación está «pasada de moda», pero no es verdad. Precisamente por eso, toda la Comunidad eclesial está viviendo un período especial de reflexión sobre la vocación y la misión de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporáneo. Además, les invito a considerar la llamada a la vida consagrada y al sacerdocio. Qué maravilla ver jóvenes que abrazan la vocación de entregarse plenamente a Cristo y al servicio de su Iglesia. Háganse la pregunta con corazón limpio y no tengan miedo a lo que Dios les pida. A partir de su «sí» a la llamada del Señor se convertirán en nuevas semillas de esperanza en la Iglesia y en la sociedad. No lo olviden: La voluntad de Dios es nuestra felicidad” (S.S. Francisco, Mensaje para la Jornada Mundial de la Juventud 2015).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto. (Guardo silencio)

5.- Propósito: Que en este día se note que estamos en Pascua: procuraré sonreír y poner buena cara.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, te doy gracias por este rato de oración contigo. Te diré que eres fantástico. Me encanta esa manera tan humana de presentarte a los amigos que dejaste tan tristes y desconcertados con tu reciente muerte. Ahora estás lleno de vida, de ilusión, de alegría. Y hasta de buen humor. ¡Gracias Señor! 

Lectio Divina: 11 de abril de 2023

 Aparición a María Magdalena

1.- Oración introductoria.

En la oración de este día, quiero pedirte, Señor, que aprenda a buscarte donde realmente estás y no donde yo me imagine que puedes estar. María Magdalena fue a buscarte a un sepulcro y lo único que pedía era tu cadáver. Tenía un inmenso amor, pero poca fe en la Resurrección. Había quedado muy atada a tu presencia física y no quería soltarte. Dame a mí la gracia de buscarte donde tú estás: no en un sepulcro que huele a muerto sino en el jardín del amor, con fragancia de vida.

2.- Lectura sosegada del Evangelio Juan 20, 11-18

Estaba María junto al sepulcro fuera llorando. Y mientras lloraba se inclinó hacia el sepulcro, y ve dos ángeles de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y otro a los pies. Drícenle ellos: «Mujer, ¿por qué lloras?» Ella les respondió: «Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto». Dicho esto, se volvió y vio a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús. Le dice Jesús: «Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?» Ella, pensando que era el encargado del huerto, le dice: «Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo me lo llevaré». Jesús le dice: «María». Ella se vuelve y le dice en hebreo: «Rabbuní» -que quiere decir: «Maestro»-. Dícele Jesús: «No me toques, que todavía no he subido al Padre. Pero vete donde mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios». Fue María Magdalena y dijo a los discípulos que había visto al Señor y que había dicho estas palabras.

3.- ¿Qué dice el texto?

Meditación-reflexión

María Magdalena es una mujer loca de amor a Jesucristo. Va al sepulcro a llorar la ausencia de la persona que más quiere. Y pregunta al hortelano si sabe dónde han puesto el cadáver de Jesús.  Ella quiere ir a buscarlo. Le preguntamos cariñosamente: María, ¿qué piensas hacer con un cadáver? No quiero que me contestes porque no puede haber una respuesta razonable. Lo único que hay es una locura de amor. 

Los comentaristas nos dicen que este relato tiene mucho que ver con el Cantar de los Cantares. Hay un jardín, unos esposos enamorados, una búsqueda, unas palabras llenas de admiración, un encuentro. No cabe duda de que este relato San Juan lo ha montado sobre el trasfondo del Cantar de los Cantares. . Jesús Resucitado es el nuevo Esposo. Y María Magdalena va a representar a la Iglesia, como nueva esposa. La consecuencia es clara: Jesús resucitado quiere tener con su nueva esposa unas relaciones esponsales. De este modo, María Magdalena representaría el «amor loco» de esposa enamorada que responde al amor loco de Dios que, en la Cruz, ha entregado su vida. La esposa enamorada no se entrega al esposo por la fuerza o la violencia sino con amor apasionado. Y ésta  es la respuesta que espera Jesús de cada cristiano. 

Palabra del Papa

“María Magdalena llora, lo ve, pero no lo reconoce, se da cuenta de que es Jesús sólo cuando Él la llama por su nombre; los discípulos de Emaús, deprimidos y con sentimientos de derrota, llegan al encuentro con Jesús dejándose acompañar por el misterioso viandante. ¡Cada uno por caminos diferentes! Buscaban entre los muertos al que está vivo, y fue el mismo Señor el que corrigió el rumbo. Y yo, ¿qué hago? ¿Qué camino sigo para encontrar al Cristo vivo? Él estará siempre cerca de nosotros para corregir el rumbo si nosotros nos hemos equivocado. «¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo?» Esta pregunta nos hace superar la tentación de mirar hacia atrás, a lo que fue ayer, y nos empuja a avanzar hacia el futuro. Jesús no está en la tumba, él es el Resucitado, el Viviente, el que siempre renueva su cuerpo que es la Iglesia y lo hace andar atrayéndolo hacia Él. «Ayer» es la tumba de Jesús y la tumba de la Iglesia, el sepulcro de la verdad y la justicia; «hoy» es la resurrección perenne a la que nos impulsa el Espíritu Santo, que nos da plena libertad.» (S.S. Francisco, catequesis del 23 de abril de 2014).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto ya meditado. (Silencio)

5.- Propósito. Todo lo que voy a hacer en este día lo haré con mucho  amor.

6.- Oración.

Gracias, Dios mío, porque hoy he entendido un poco más la esencia del cristianismo. Doctrina maravillosa centrada en el amor y que, desgraciadamente, la desdibujamos con nuestras conductas mezquinas y rastreras. Señor, quiero vivir amando, quiero hacer del amor el fundamento de mi vida. No quiero ser especialista de nada: ni en ciencias, ni en arte, ni en oficios. Quiero ser sólo  especialista del amor y así quemar mi vida amando. 

Lectio Divina: 10 de abril de 2023

 Id, avisad a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán

1.- Introducción

Señor, como hombre, debo reconocer con humildad, el papel tan importante que jugaron las mujeres en la Resurrección. Y también debemos reconocer el papel fundamental en el momento de la crucifixión. Ellas fueron las que te acompañaron en el Calvario; ellas te lloraron y envolvieron tu cuerpo muerto con el perfume de su cariño. Haz, Señor, que las mujeres ocupen en la Iglesia el lugar que  tú, Jesús, les quisiste dar.

2.- Lectura sosegada del evangelio Mateo 28, 8-15

En aquel tiempo, las mujeres se marcharon a toda prisa del sepulcro; con miedo y gran gozo, y corrieron a dar la noticia a sus discípulos. En esto, Jesús les salió al encuentro y les dijo: «¡Dios os guarde!» Y ellas, acercándose, se asieron de sus pies y le adoraron. Entonces les dice Jesús: «No temáis. Id, avisad a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán». Mientras ellas iban, algunos de la guardia fueron a la ciudad a contar a los sumos sacerdotes todo lo que había pasado. Estos, reunidos con los ancianos, celebraron consejo y dieron una buena suma de dinero a los soldados, advirtiéndoles: «Decid: «Sus discípulos vinieron de noche y le robaron mientras nosotros dormíamos.» Y si la cosa llega a oídos del procurador, nosotros le convenceremos y os evitaremos complicaciones». Ellos tomaron el dinero y procedieron según las instrucciones recibidas. Y se corrió esa versión entre los judíos, hasta el día de hoy.

3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión

Es notorio el papel que las mujeres desempeñan en la Resurrección de Jesús. A ellas se les apareció en primer lugar y fueron las primeras que dieron al mundo esta gran noticia (Jn. 20,11; Mt 28,9; Mc. 16,9). Como era natural, los discípulos no les dieron crédito puesto que, por ley judía, el testimonio femenino carecía de valor. Jesús busca deliberadamente el conflicto: la mujer, considerada como un ser de segunda clase, es incorporada por Jesús a dar el mensaje más nuclear del evangelio: La Resurrección. “Mujer” fue la primera palabra que pronunció Jesús–Resucitado. (Jn. 20,15). Y el primer nombre que brotó de sus labios fue también un nombre de mujer: María. Fueron unos ojos de mujer quienes recogieron la primera imagen del Cristo nuevo y fueron unas manos de mujer quienes primero tocaron la carne resucitada del nuevo Adán: “Ellas se acercaron a abrazar sus pies” (Mt. 28,9).

Palabra del Papa

“En este lunes después de Pascua, el Evangelio nos presenta el pasaje de las mujeres que, al ir al sepulcro de Jesús, lo encuentran vacío y ven a un ángel que les anuncia que Jesús ha resucitado. Y mientras ellas corren para dar la noticia a los discípulos, se encuentran con el mismo Jesús que les dice: “Id a anunciar a mis hermanos que vayan a Galilea: allí me verán”. Galilea es la “periferia” donde Jesús inició su predicación, y desde allí partirá de nuevo el Evangelio de la Resurrección, para que sea anunciado a todos, y cada uno pueda encontrarse con Él, el Resucitado, presente y operante en la historia. También hoy Él está con nosotros, aquí en la plaza…Esta es la buena noticia que estamos llamados a llevar a los otros en cualquier lugar, animados por el Espíritu Santo. La fe en la resurrección de Jesús y la esperanza que Él nos ha llevado es el don más bello que el cristiano puede y debe ofrecer a los hermanos. A todos y cada uno, por tanto, no nos cansemos de repetir: ¡Cristo ha resucitado! Repitamos las palabras, pero sobre todo con el testimonio de nuestra vida. La feliz noticia de la Resurrección debería manifestarse en nuestro rostro, en nuestros sentimientos y actitudes, en la forma en la que tratamos a los otros.” (Homilía de S.S. Francisco, 7 de abril de 2015).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto ya meditado. (Silencio)

5.- Propósito. Un intento por descubrir en cada mujer a la Virgen María.

6.-Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y yo ahora le respondo con mi oración.

          Señor, quiero terminar mi oración dándote gracias por la cercanía que has tenido con las mujeres, especialmente después de Pascua. Ellas tuvieron un comportamiento exquisito contigo en los momentos de dolor y Tú quieres agradecerlo con tu presencia especial con ellas después de la Resurrección. Y te agradezco de una manera especial esa presencia envolvente con tu madre en el interior de su propio corazón. Ella no necesitó apariciones para creer. Le bastó la fe desnuda.

sábado, 8 de abril de 2023

 Vio y creyó.





INTRODUCCIÓN

         En los relatos de Resurrección aparecen exclamaciones. ¡Es verdad! También se cantan himnos al Resucitado. Y el himno canta lo que las palabras son incapaces de expresar. Y se condensa la fe en un credo sencillo: “Si profesas con tus labios que Jesús es el Señor, y crees con tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvo” (Ro. 10,9).  Debajo de la corteza de estos viejos textos, debemos escuchar el gozo y la admiración de una Comunidad que ha quedado asombrada por este acontecimiento y ha vibrado de emoción y de entusiasmo. 

LECTURAS BÍBLICAS

1ª lectura: Hechos, 10,34.37-43;                  2ª lectura: Col. 3,1-4; Jn. 20,1-9.

EVANGELIO

San Juan 20, 1 – 9:

El primer día de la semana, María la Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro.

Echó a correr y fue donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo:

«Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto».

Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; e, inclinándose, vio los lienzos tendidos; pero no entró.

Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio los lienzos tendidos y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no con los lienzos, sino enrollado en un sitio aparte.

Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó.

Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

En la Primitiva Comunidad fue necesaria la fe en la Resurrección. Sin experiencia pascual no se podía concebir un cristiano.  Y ahora tampoco. Pero los caminos pueden ser distintos. Y en este relato se nos manifiesta que hay tres personajes: La Magdalena, Pedro y Juan y, sin embargo, cada uno va a tener acceso al encuentro con Cristo Resucitado de un manera diferente.

1.– María Magdalena se encuentra con Jesús a través de “su corazón apasionado”.  María busca el cadáver de Jesús. Ya que no puede verle, ni oírle, ni besar sus pies, se conforma con tener su cadáver para perfumarle. Esa precaria y fugaz presencia le servirá para paliar ese gran dolor que le produce el vacío de una “sentida y contumaz ausencia”. María Magdalena derrocha amor a Jesús por todos los poros de su ser, pero le falta fe. Está desfasada. Se ha quedado con el Cristo histórico y no ha dado el paso al Cristo de la fe. La aparición de “aquel hortelano” en el jardín no le basta. Aquellos interrogantes ¿A quién buscas? ¿Por qué lloras? todavía le ahondan más su dolor. ¡Sólo cuando la llama por su nombre y en una exclamación le dice! MARIA! cae en la cuenta de que es Jesús el que la llama. Cuando una persona está enamorada, sólo el nombrar a la persona amada, le emociona, le estremece y no le deja hablar. Y, como no tiene palabras, la respuesta es otra exclamación: “RABONI”. María Magdalena nos ha abierto un camino para encontrarnos con Jesús– Resucitado: “El camino del corazón”. San Juan nos dirá: “Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida porque nos amamos” (1Jn.3,14). 

2.– Pedro necesita apariciones para llegar a la fe. El texto nos dice que entró en el sepulcro, vio las vendas y el sudario, pero no dice que “creyera”. De hecho, Jesús tuvo la delicadeza de aparecerse a él solo en el lago de Tiberiades.  Era normal que, para superar el impacto de haber visto a Cristo muerto en una Cruz, fuera necesario que Cristo se les hiciera presente a través de las Apariciones.  Nos lo recuerda el mismo Pablo: “Se apareció a Jacobo, luego a todos los apóstoles, y al último de todos, como a uno nacido fuera de tiempo, se me apareció también a mí (1Cor. 15-7-8).

3.– Juan se encuentra con Jesús sin necesidad de apariciones. Nos lo dice el texto de hoy: «Entró, vio, y creyó”.Se puede llegar a la fe sin necesidad de apariciones. Y ésta es, a mi juicio, la manera que llegó María, la Madre de Jesús, al encuentro con su Hijo Resucitado. El evangelio no nos dice que Jesús se le apareció a su madre. Tampoco vemos a la madre de Jesús acompañar a las mujeres al sepulcro a embalsamar el cadáver de su Hijo. Cristo resucita el primero en el corazón de su madre. No tiene apariciones porque no las necesita. María, “la creyente” fue la única que esperaba la Resurrección. Y en aquel apagón de la fe al morir Jesús, la única lámpara encendida fue la de María, su Madre. A través de la Palabra de Dios, profundizada por el Espíritu Santo, tenemos un acceso a la fe del Resucitado. Sin necesidad de apariciones, con la Palabra de Dios, en la fe desnuda, nos podemos encontrar con el Resucitado. Y podemos hacer nuestra la bienaventuranza de Jesús a Tomás “Dichosos los que sin ver, creyeren” (Jn.20,29). 

PREGUNTAS

1.- ¿He tenido alguna experiencia de haberme encontrado con una persona con la que me sentía muy lejos y, al perdonarnos y abrazarnos, he experimentado un gozo especial?

2.- ¿Soy de las personas que necesitan ver para creer?

3.- ¿He tenido momentos en la vida en que no he dudado de que Jesús estaba dentro de mí?  ¿En la lectura de la Palabra? ¿En la Eucaristía?  ¿En el encuentro con los hermanos?

Celebración de la Vigilia en la Basílica del Santo Sepulcro | Jerusalén

 

viernes, 7 de abril de 2023

Viernes Santo: 7 de abril de 2023

 

EN ESTE VIERNES SANTO ACOMPAÑAMOS A MARÍA EN SU SOLEDAD

         Desentrañamos toda la riqueza que encierra esta palabra.

S O L E D A D

1.– Nos acercamos a la virgen con la letra “S” de silencio.

Hay momentos en nuestra vida en los que sobran todas las palabras. Solamente el silencio es capaz de expresar todo lo que llevamos dentro. María ha perdido a su hijo, el hijo único, el hijo de sus entrañas. No ha vivido sino para él y, cuando Él desaparece, su vida se paraliza, se extingue, pierde ya todo su sentido. Ninguna palabra humana ya le puede consolar. Solamente quiere escuchar en el silencio de su corazón las propias palabras de su Hijo. Y la última palabra que ha escuchado de su hijo antes de morir ha sido ésta: “Hijo, ahí tienes a tu madre”. 

         También nosotros esta tarde escuchamos de los mismos labios de Jesús que tú eres nuestra madre. Por eso, sin palabras, pero con todo el cariño de nuestro corazón te decimos que nos sentimos muy felices de que seas nuestra madre. Desde ahora ya no estaremos solos en la vida. Ya no nos quedaremos nunca huérfanos. Siempre encontraremos en ti ayuda, apoyo, descanso. Ya no sentiremos más frío y nuestra casa siempre estará caliente. Déjanos decírtelo con uno de tus hijos: E. Mazariegos.

Está el hogar encendido

Y tienen fuego las brasas

Está que quema el hogar,

Está caliente mi casa.

2.-     Nos acercamos a María con la O de oscuridad.

Mirando bien el evangelio, tu vida, María, estuvo envuelta en una densa oscuridad. El ángel te propuso creer en algo tremendamente difícil: que ibas a ser madre sin intervención de varón. Y tú te fiaste de Dios y le creíste al ángel. Tú te llenaste de oscuridad cuando tu hijo, de doce años, se perdió en el Templo. A tus palabras tan sencillas, tan normales de madre: “Hijo, ¿por qué has hecho esto con nosotros? Tu padre y yo angustiados te buscábamos”. Y su respuesta te desconcertó todavía más. ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que debía estar en las cosas de mi Padre? Tú, María, no entendiste nunca esa frase, pero aceptaste el cargar con el misterio de tu Hijo aunque no lo entendías. Y todavía entendías menos cuando los hechos desmentían las palabras del ángel. Éste te había dicho: Será grande, será llamado el Hijo del Altísimo, heredará el trono de David… ¡Qué promesas tan fabulosas! Y, sin embargo, lo que tú estás viendo en el Calvario es que ese hijo muere crucificado entre dos bandidos. Y, sin embargo, tú, seguías creyendo. La única que creía en esa noche. La única lámpara de la fe que quedaba encendida en este mundo. Gracias, María, por tu fe. Enséñanos a fiarnos de Dios, aunque no lo entendamos.

3.- Nos acercamos a María con la letra L de limitación.

Tú, la madre de Dios, Tú la Reina del Cielo, Tú la mujer vestida de sol y coronada de estrellas, tu has sentido, has vivido, has palpado la limitación. Qué limitada te viste en Belén, cuando no tenías ni una casita para dar a luz. Qué limitada cuando tuviste que huir a Egipto y habitar como emigrante en un país extraño. Qué limitada cuando murió San José y Jesús estaba predicando… Dinos, María, ¿cómo te ganabas el pan de cada día? ¿Cosías, tejías, hacías las faenas de alguna familia más adinerada? Qué limitada cuando oías que estaban juzgando injustamente a tu hijo y tú no tenías ninguna influencia. Qué limitada cuando tu Hijo agonizante se moría de sed y tú no le podías acercar ni un vaso de agua.

¡Oh Virgen y Madre nuestra! Constantemente también nosotros nos sentimos débiles, frágiles, limitados… Tú nos puedes entender mejor que nadie. Danos fuerza para aceptar nuestras limitaciones.

 4.-Nos acercamos a María con la letra E de enigma.

Desde el momento en que Dios te escogió para ser su madre, toda tu vida estuvo envuelta en el Misterio. Cuando, al anuncio del ángel, tú dijiste que sí, ya sabías a qué te comprometías. Siempre que una persona dice sí a otra persona, siempre se arriesga. Detrás da cada persona siempre hay un misterio. ¿Cómo te atreviste a decir sí al Misterio de Dios? Cargaste toda la vida con ese misterio sin que jamás tuvieras la intención de abrirlo, de describirlo, de conocerlo. El misterio es lo que está más allá de todo lo nuestro. El misterio nos desborda, nos trasciende y nos rebasa. Hay que dejárselo a Dios.

A Dios sólo lo entiende Dios y nada más. Hay en la vida muchas cosas que no entendemos. ¿Por qué el dolor, el sufrimiento y la muerte? María, madre nuestra, ayúdanos a asumir la vida como es, con sus luces y sombras; con sus gozos y sus penas; con su claridad y su misterio. Pero dinos que, al final, sólo queda el amor, el amor inmenso de Dios que nos quiere mucho más de lo que nosotros podíamos imaginar.

5.- Nos acercamos a María con la letra D de destino.

Tu destino fue el de tu hijo. Y el destino tú ya lo sabías desde que el anciano Simeón te dijo: “Una espada de dolor atravesará tu alma”. El dolor del alma es el que más duele. Tú ya sabías que tu hijo iba a acabar mal. Cuando una mujer se casa con un hombre que está que se va a la guerra ya sabe a qué se arriesga. Y tú aceptaste ser madre de un hijo que iba a morir de muerte violenta. Tú te adaptaste a tu hijo en todo. Su vida era tu vida; sus sueños eran tus sueños; sus alegrías eran tus alegrías; y su destino era también el tuyo. El destino, la vocación, lo que uno tiene que hacer en la vida vale más que la vida misma. Ojalá que nuestra meta, nuestra vocación, nuestro destino sea como el de María y Jesús “Pasar por la vida haciendo siempre el bien”.

6.- Nos acercamos a María con la letra A de amargura.

El sufrimiento está en razón directa con el amor. El que más ama es el que más sufre. Nadie ha amado tanto como María a su hijo Jesús. Por eso ninguna madre ha sufrido tanto como esta madre. María ha quedado inundada en un mar de amargura. El mar es inmenso y es amargo, tiene las aguas saladas. Siempre es doloroso el sufrimiento de una madre al ver morir a su hijo. Pero en este caso se dan circunstancias especiales: es hijo único, de madre viuda. Muere a los 33 años, en plena madurez y no muere ni de accidente ni de enfermedad. Muere por envidia, por decir la verdad, por intentar construir un mundo más justo, más humano. La madre no hace más que preguntarse: Pero este hijo mío ¿qué mal ha hecho?

A ninguna madre se le deja estar presente cuando su hijo es ajusticiado. Pero a esta madre le toca estar ahí con el Hijo y recibir en su corazón maternal los golpes que los verdugos daban en el cuerpo de Jesús. Con ese dolor nos dio a luz a todos nosotros en el Calvario. No hay vida sin derramamiento de sangre. Y el corazón de la virgen se desangraba en la Cruz mientras nos engendraba a todos nosotros.

7.– Finalmente nos acercamos a María con la letra D de Dios

María no ha tenido ningún pecado, ninguna culpa. María ha sido de Dios, sólo de Dios, siempre de Dios. María rezuma a Dios por todos los poros de su ser. Dios ha sido el centro de su ocupación y de su preocupación. Dios era el pan que le alimentaba, el agua que quitaba su sed, el vino que alegraba su vida, el aire que respiraba, el suelo que la sostenía y el cielo que la cobijaba. Se dice que María vivió en Belén, en Nazaret, y los últimos días en Jerusalén. En realidad, María vivió siempre en el mismo corazón de Dios. Allí tenía su casa y su hogar; su nido y su cielo. María ha sido la única criatura que ha podido rezar el Semá con toda verdad. Ella ha amado a Dios con todo el corazón, con toda el alma, con toda la mente y con todo su ser. María ha podido decir en verdad que ha vivido para hacer siempre la voluntad de Dios. Y, como su Hijo, ha podido decir:”Yo hago siempre lo que al Padre le agrada”. Ella es la llena de gracia, la llena de Dios.