La Iglesia celebrará el domingo 26 de julio la VI Jornada Mundial de los Abuelos y de las Personas Mayores con el lema «Yo no te olvidaré» (Is 49,15), elegido por el Papa León XIV. La celebración, cercana a la memoria de santos Joaquín y Ana, invita a las familias, parroquias y comunidades a reconocer a los mayores como una bendición y a llevar consuelo a quienes viven solos o se sienten olvidados.
Un lema nacido del consuelo de Dios
El tema de este año está tomado del libro del profeta Isaías y expresa una certeza central de la fe: Dios no abandona a ninguno de sus hijos. El Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida explica que el lema quiere subrayar que el amor de Dios por cada persona no falla, tampoco cuando llegan la ancianidad, la fragilidad o la experiencia de la soledad.
En su mensaje para esta Jornada, fechado en el Vaticano el 15 de junio de 2026, el Papa León XIV recuerda que muchas personas mayores experimentan hoy la dolorosa sensación de ser olvidadas. Esa realidad puede aparecer en casas marcadas por la soledad, en centros sanitarios o residenciales, o en situaciones donde la persona corre el riesgo de quedar reducida a un diagnóstico, una cama o una necesidad asistencial. Frente a ello, el Santo Padre vuelve a anunciar la promesa de Dios: nadie queda fuera de su memoria ni de su ternura.
La Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores fue instituida por el Papa Francisco en 2021 y se celebra cada cuarto domingo de julio. Su finalidad es hacer llegar a los mayores la cercanía de la Iglesia y agradecer su aportación a las familias, a las comunidades cristianas y a la transmisión de la fe. Este año, la fecha coincide con el domingo 26 de julio, día vinculado a santos Joaquín y Ana, padres de la Virgen María y abuelos de Jesús.
Visitar, escuchar y acompañar
El mensaje de León XIV pone el acento en una invitación muy concreta: recuperar la hermosa costumbre de visitar a los abuelos, a los mayores de la propia familia y también a quienes no reciben ninguna visita. No se trata solo de un gesto social, sino de una obra profundamente evangélica, porque la proximidad, la escucha y la ternura hacen visible la cercanía de Dios.
El Papa anima especialmente a los jóvenes a acercarse a los mayores con afecto y presencia real. En una cultura que multiplica las conexiones digitales, el corazón humano sigue necesitando cercanía, manos que cuidan, tiempo compartido y palabras buenas. La Jornada se convierte así en una oportunidad para que las parroquias, los grupos de catequesis, las familias y las comunidades religiosas promuevan encuentros sencillos: una llamada, una visita, una oración compartida, el rezo del Rosario, una bendición, una Eucaristía vivida en comunión con quienes sostienen la vida de la Iglesia con su fe silenciosa.
León XIV dirige también una palabra de esperanza a quienes atraviesan la ancianidad desde la enfermedad, la dependencia o la pérdida de fuerzas. El Santo Padre invita a no tener miedo de la fragilidad y recuerda que también en la edad avanzada es posible descubrir una vocación nueva. La vida cristiana no se mide por la productividad, sino por la capacidad de amar, orar, reconciliar, custodiar la memoria y abrir caminos de paz.
Una llamada para nuestras parroquias y familias
En La Rioja, esta Jornada ofrece una ocasión pastoral para mirar con gratitud a tantos abuelos y personas mayores que han transmitido la fe en el seno de las familias, han sostenido la vida de las parroquias y han conservado con fidelidad la oración, la Eucaristía dominical, las devociones populares y el cariño a sus pueblos, ermitas, cofradías y comunidades.
La invitación del Papa puede vivirse de manera sencilla en cada hogar y en cada parroquia: recordando a los mayores en la oración universal, acercando la comunión a los enfermos cuando sea posible, promoviendo visitas a quienes viven solos, facilitando que los nietos compartan tiempo con sus abuelos y agradeciendo públicamente la misión de quienes han cuidado, educado y acompañado a varias generaciones.
El Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida ha invitado a las Iglesias particulares, asociaciones y comunidades eclesiales de todo el mundo a encontrar formas concretas de celebrar esta Jornada en su propio contexto local. Además, el Santo Padre invita a que se celebre con una liturgia eucarística en la iglesia catedral de cada diócesis, según las posibilidades y disposiciones de cada Iglesia particular.
En España, la Jornada aparece recogida en el calendario de Jornadas y Colectas de la Iglesia como celebración pontificia, con alusión en la monición de entrada y en la homilía, además de una intención en la oración universal.
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