/> PARROQUIA SAN PÍO X, LOGROÑO.

jueves, 10 de octubre de 2024

HOSPITALIDAD DE NTRA. SRA. DE LOURDES DE LA RIOJA . PROGRAMACIÓN 2024/2025



PROGRAMACIÓN 2024/2025


JUBILEO 2025 “PEREGRINOS DE LA ESPERANZA”

* 21 de Diciembre de 2024: Eucaristía de Navidad de la Hospitalidad de Lourdes de La Rioja en los Maristas de Lardero.

JUBILEO 2025 “PEREGRINOS DE LA ESPERANZA”

(5 de cada mes: Adoración al Santísimo. 19:00 h.)

* 11 de Enero de 2024: Eucaristía (Parroquia San Pío X a las 19:00) por la Hospitalidad de Lourdes.

* 8, 9 y 10 de Febrero: Triduo en Honor de Ntra.  Sra. de Lourdes en la Parroquia de Santiago el  Real de Logroño.

* 11 de Febrero: Jornada Mundial del Enfermo 2025.

* 15 de Febrero: Procesión de Antorchas a las 18:15, desde la Plaza de la Iglesia de San Bartolomé  (Rosario)  Eucaristía a las 19:00, (Parroquia de Santiago  de Logroño) Cena de la Hospitalidad en N.H.

* 6, 20 y 27 de Febrero: Jornadas de Pastoral de la Salud “EN ESPERANZA FUIMOS SALVADOS”. Lugar: salón de las oficinas diocesanas de 17:30 a 19:00.

* 7, 8 Y 9 de Marzo: Jubileo de los voluntarios en Roma.

* 11 de Marzo: Eucaristía (Parroquia San Pío X a las 19:00) por la Hospitalidad de Lourdes.                                                                    

* 22 de Marzo: Jornada por la Vida.                                                    

* 11 de Abril: Eucaristía (Parroquia San Pío X a las 19:00) por la Hospitalidad de Lourdes.

* 11 de Mayo: Eucaristía (Parroquia San Pío X a las 19:00) por la Hospitalidad de Lourdes.

* 25 de Mayo: Pascua del Enfermo.

* 31 de Mayo: Rosario de la Aurora en Logroño. 

* 11 de Junio: Eucaristía (Parroquia San Pío X a las 19:00) por la Hospitalidad de Lourdes.

* 26, 27, 28 y 29 de Junio: XXXI Peregrinación Diocesana con enfermos a  Lourdes.  Tema Pastoral 2025: “CON MARÍA PEREGRINOS DE LA ESPERANZA”

* Septiembre: Peregrinación a Valvanera.

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Lectio Divin: 11 de octubre de 2024



“Pero si por el dedo de Dios expulso yo los demonios, es que ha llegado a vosotros el Reino de Dios”.

1.- Oración introductoria.

Señor, al iniciar hoy mi oración sobre el evangelio del día, quiero estar muy cerca de Ti. Cuando tengo sed, tengo necesidad de una fuente; y cuando estoy enfermo tengo necesidad de un médico. En esta sociedad tan violenta, tengo necesidad de encontrarme contigo que eres: paz, alegría, libertad y vida. Sé que Tú puedes más para el bien que el demonio para el mal.

2.- Lectura sosegada del Evangelio. Lucas 11, 15-26

En aquel tiempo, cuando Jesús expulsó a un demonio, algunos dijeron: «Éste expulsa a los demonios con el poder de Satanás». Otros, para ponerle a prueba, le pedían una señal del cielo. Pero Ël, conociendo sus pensamientos, les dijo: «Todo reino dividido contra sí mismo queda asolado, y casa contra casa, cae. Si, pues, también Satanás está dividido contra sí mismo, ¿cómo va a subsistir su reino?, porque decís que yo expulso los demonios por Beelzebul. Si yo expulso los demonios por Beelzebul, ¿por quién los expulsan vuestros hijos? Por eso, ellos serán vuestros jueces. Pero si por el dedo de Dios expulso yo los demonios, es que ha llegado a vosotros el Reino de Dios. Cuando uno fuerte y bien armado custodia su palacio, sus bienes están en seguro; pero si llega uno más fuerte que él y le vence, le quita las armas en las que estaba confiado y reparte sus despojos». «El que no está conmigo, está contra mí, y el que no recoge conmigo, desparrama. «Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda vagando por lugares áridos, en busca de reposo; y, al no encontrarlo, dice: «Me volveré a mi casa, de donde salí.» Y al llegar la encuentra barrida y en orden. Entonces va y toma otros siete espíritus peores que él; entran y se instalan allí, y el final de aquel hombre viene a ser peor que el principio».


3.- Qué dice el texto.


Meditación-reflexión

El fuerte y el más fuerte. De eso nos habla el evangelio de hoy. Y todos constatamos, cada día, la fuerza y el poder del mal. La violencia desatada en varios atentados recientes no tiene nombre. No se mira a las personas: si son hombres o mujeres; si son ancianos o niños; si son de un país u otro. Y cuando el mal es más grande, todavía mejor para los terroristas. Da la impresión de que se hayan desatado las fuerzas del mal y quisieran convertir este mundo en un infierno de dolor, esclavitud, y miedo. Pensemos en la absurda e injusta guerra de Ucrania. Y el conflicto Israelí-Palestino. Por eso, es precisamente ahora cuando más necesitamos acudir al evangelio para constatar que hay “Alguien que es más fuerte que el fuerte”.Ése es Jesús que, resucitando de entre los muertos, ha vencido la muerte y todo tipo de muerte, de modo que las fuerzas del mal tienen que ceder. Por eso, es el mismo Jesús quien nos dice: “El que no está conmigo, está contra mí”. Y es como si dijera: el que no está con Jesús que es verdad, bondad, alegría y vida, se deshumaniza. Y va contra Jesús todo aquel que atenta contra la persona humana. El fuerte, trata de desunirnos, deshumanizarnos; pero “El más fuerte” nos atrae a la unidad, a la libertad, a la alegría y a la vida en plenitud.

Palabra del Papa

“El evangelio de hoy comienza con el demonio expulsado y termina con el demonio que vuelve! San Pedro lo dijo: “Es como un león feroz, que gira a nuestro alrededor». Es así. ‘Pero, padre, ¡usted es un poco anticuado! Nos hace asustar con estas cosas…’. ¡No, yo no! ¡Es el Evangelio! Y no se trata de mentiras: ¡es la Palabra del Señor! Le pedimos al Señor la gracia de tomar en serio estas cosas. Él vino a luchar por nuestra salvación. ¡Él ha vencido al demonio! Por favor, ¡no hagamos tratos con el diablo! Él trata de volver a casa, a tomar posesión de nosotros… ¡No relativizar, sino vigilar! ¡Y siempre con Jesús!” (Cf. S.S. Francisco, 11 de octubre de 2013, homilía en Santa Marta).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto que acabo de meditar. (Silencio).

5.- Propósito: En un mundo de tanta violencia, yo voy a vivir esta jornada sembrando paz, alegría y libertad.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración. Señor, si miro al mundo que me rodea, me dan ganas de llorar. Hay hambre, miseria, violencia, mucha violencia, esclavitud y miedo. Dame tu gracia para no caer en la tentación del miedo, de la tristeza, de la desilusión y de tirar la toalla. Pero yo creo en Ti que has vencido la muerte y eres “más fuerte que el fuerte”.

Conferencia online “La cultura vocacional y la vocación laical”

 

Participarán:

  • Jorge Sierra y Estrella Moreno, hermano de La Salle y responsable vocacional de su institución en España y Portugal.
  • Estrella Moreno, directora del Instituto Teológico y Pastoral de Bilbao.

Moderadora: Sandra Várez, directora de Comunicación de la Fundación Pablo VI.

¿CUÁNDO? El sábado 26 de octubre de 10.30h a 13.30h.

¿INSCRIPCIÓN? Sí, la participación es gratuita y exclusivamente online, pero es imprescindible inscribirse en el siguiente formulario: https://laicos.conferenciaepiscopal.es/la-cultura-vocacional-y-la-vocacion-laical/


miércoles, 9 de octubre de 2024

Lectio Divina: 10 de octubre de 2024


¡Cuánto más el Padre el cielo dará el Espíritu Santo!

1.- Oración introductoria.

Hoy, Señor, te pido más que nunca que me envíes tu Espíritu Santo. Sin Él yo no puedo rezar la oración del Padre Nuestro. Es verdad que en este día nos hablas de la necesidad que tenemos de rezar; pero déjame que te agradezca especialmente el detalle que has tenido de dejarnos esa maravillosa oración del Padre Nuestro. Es el compendio de la vida cristiana. Lo que caracteriza nuestra vida de cristianos es el sentirnos amados, atraídos, abrazados, envueltos en la ternura de un Dios que es Amor. Gracias, Señor, por tu desmedida, por tu despilfarro.

2.- Lectura reposada del evangelio: Lucas 11, 5-13

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Si uno de vosotros tiene un amigo y, acudiendo a él a medianoche, le dice: «Amigo, préstame tres panes, porque ha llegado de viaje a mi casa un amigo mío y no tengo qué ofrecerle», y aquél, desde dentro, le responde: «No me molestes; la puerta ya está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados; no puedo levantarme a dártelos», os aseguro, que si no se levanta a dárselos por ser su amigo, al menos se levantará por su importunidad, y le dará cuanto necesite. Yo os digo: Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué padre hay entre vosotros que, si su hijo le pide un pez, en lugar de un pez le da una culebra; o, si pide un huevo, le da un escorpión? Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan!

3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión

Es interesante conocer los tres verbos que usa Jesús para la oración. El que ora pide, busca y llama. En este pasaje no se dice qué es lo que se pide, qué es lo que se busca, por qué y dónde se llama. Lo importante es la actitud de pedir, de buscar, de llamar. El hombre recurre a Dios como un pobre, que necesita de la riqueza de Dios; como extraviado, que necesita volver al verdadero camino; como un descartado, sin techo y sin hogar, que necesita volver a la casa del Padre donde encuentra: comprensión, ternura, y lo que no podía imaginar: banquete, alegría, música, fiesta. Notemos la diferencia de este evangelio con relación a la versión de Mateo. Aquí se dice: “Cuanto más el Padre dará cosas buenas a los que se lo pidan”. (Mt. 7,11). Lucas, ha cambiado el “cosas buenas” por el Espíritu Santo. La comunidad de Lucas ha descubierto que, entre las cosas buenas que el Padre nos puede dar, nada mejor que el Espíritu Santo. Hay una verdadera unión entre el Espíritu Santo y la auténtica oración. Nosotros no sabemos pedir. Es el Espíritu de Jesús, que habita dentro de nosotros, el que clama desde nuestro interior y nos ayuda a decir ABBA-PAPA. (Ro. 8,15). Es el Espíritu Santo el que nos lleva a la auténtica y verdadera oración: la de sentir el gozo, el estremecimiento, de poder hablar con Dios como un niño pequeño con su papá. Sin la ayuda del Espíritu Santo, incluso la oración del Padre Nuestro se puede convertir en una oración más, sin profundizar en la novedad que le dio Jesús.

Palabra del Papa

“Porque todo el que pide recibe, y el que busca encuentra y al que llama, se le abrirá’. Pero se necesita, buscar y tocar a la puerta. Nosotros, ¿nos involucramos en la oración? ¿Sabemos tocar el corazón de Dios? En el evangelio Jesús dice: ‘Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más su Padre celestial dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan!’ Esto es algo grande. Cuando oramos valientemente, el Señor nos da la gracia, e incluso se da a sí mismo en la gracia: el Espíritu Santo, es decir, ¡a sí mismo! Nunca el Señor da o envía una gracia por correo: ¡nunca! ¡La lleva Él mismo! ¡Él es la gracia! Lo que pedimos es un poco como el papel en que se envuelve la gracia. Pero la verdadera gracia es Él que viene a traérmela. Es Él. Nuestra oración, si es valiente, recibe lo que pedimos, pero también aquello que es lo más importante: al Señor”. (Cf. S.S. Francisco, 10 de octubre 2013, homilía en Santa Marta).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto que acabo de meditar. (Silencio)

5.- Propósito: Hoy rezaré un Padre Nuestro, como si fuera la primera vez que lo hago. Y para ello, invocaré antes al Espíritu Santo.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Hoy, Señor, te quiero agradecer el haber entendido la necesidad que tengo del Espíritu Santo para rezar. Los judíos no se atrevían a rezar el Padre Nuestro. Esa familiaridad con Dios, era inaceptable para ellos. Fue necesaria la fuerza del Espíritu Santo para poder hablar con Dios como un niño: con esa sencillez, con esa cercanía, con ese encanto. Nunca te daremos gracias suficientes por el inmenso regalo de habernos revelado el verdadero rostro de Dios.

martes, 8 de octubre de 2024

Lectio Divina: 9 de octubre de 2024



Cuando oréis, decid: Padre…

1.- Oración introductoria.

Señor, hoy me toca rezar con un tema precioso: el de la oración que Tú mismo nos dejaste: la oración del Padre Nuestro. Santa Teresa nos cuenta que se “atascaba” en la primera palabra y no podía seguir. Con sólo pronunciar el nombre de “PADRE” se le henchía el corazón de afectos, sentimientos, emociones, y no cesaba de darte gracias por habernos dejado esta oración tan preciosa. Que yo también, Señor, la disfrute hoy y la convierta en carne de mi carne y vida de mi vida.

2.- Lectura reposada del Evangelio según san Lucas 11, 1-4

Y sucedió que, estando Él orando en cierto lugar, cuando terminó, le dijo uno de sus discípulos: Señor, enséñanos a orar, como enseñó Juan a sus discípulos. Él les dijo: Cuando oréis, decid: Padre, santificado sea tu Nombre, venga tu Reino, danos cada día nuestro pan cotidiano, y perdónanos nuestros pecados porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe, y no nos dejes caer en tentación.


3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión.

En los evangelios, los textos hay que enmarcarlos dentro de un contexto. En este caso, por el hecho de haber puesto San Lucas esta oración dentro del esquema del viaje de Galilea a Jerusalén, nos está diciendo que no se puede concebir una vida cristiana sin oración. Pero todavía quedan dos contextos inmediatos: 1) Los discípulos le piden a Jesús una oración que los distinga como cristianos; lo mismo que los discípulos de Juan tienen la suya. Y Jesús les entrega el Padre Nuestro. Lo que distingue a un cristiano es ser hijo del Padre; sentir orgullo, emoción, gozo profundo al saber que Dios es nuestro Padre y nos ama con locura. 2) No olvidemos que los discípulos le piden a Jesús que les enseñe a orar: “Cuando terminó de orar en cierto lugar”. ¿Qué ha pasado? Los discípulos, cuando Jesús desciende del monte, ven que su rostro está transfigurado, mucho más que el rostro de Moisés. El rostro de Jesús rezuma dulzura, bondad. Jesús siempre es amable, pero después de haber pasado una noche en oración su corazón se derrite de ternura. Es entonces cuando los discípulos le piden que les enseñe a orar. Es como decirle: Maestro, métenos también a nosotros en esa esfera de intimidad donde te metes Tú. Y Jesús les enseña el Padre Nuestro. Jesús más que palabras les entrega “la experiencia inefable” que ha tenido Él con su Padre en el silencio del monte.

Palabra del Papa

“Para rezar no hay necesidad de hacer ruido ni creer que es mejor derrochar muchas palabras. No podemos confiarnos al ruido, al alboroto de la mundanidad, que Jesús identifica con “tocar la tromba” o “hacerse ver el día de ayuno”. Para rezar no es necesario el ruido de la vanidad: Jesús dijo que esto es un comportamiento propio de los paganos. La oración no es algo mágico; no se hace magia con la oración; esto es pagano. Entonces, ¿cómo se debe orar? Jesús nos lo enseñó: Dice que el Padre que está en el Cielo “sabe lo que necesitáis, antes incluso de que se lo pidáis”. Por lo tanto, la primera palabra debe ser “Padre”. Esta es la clave de la oración. ¿Es un padre solamente mío? No, es el Padre nuestro, porque yo no soy hijo único. Ninguno de nosotros lo es. Y si no puedo ser hermano, difícilmente puedo llegar a ser hijo de este Padre, porque es un Padre, con certeza, mío, pero también de los demás, de mis hermanos”. (Cf. S.S. Francisco, de 2013, homilía en Santa Marta)

4.- Qué me dice hoy a mí este texto ya meditado. (Guardo silencio)

5.-Propósito: Hoy rezaré el Padre Nuestro como si fuera la primera vez que lo rezo.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Gracias, Señor, por el regalo que nos dejaste al entregarnos esta bonita oración del Padre Nuestro. Con la primera palabra quitas de nosotros todos miedos, toda tristeza, toda desconfianza. Y es como para morir de alegría y emoción al sentir tu cariño y ternura de Padre. Tú quieres ser amado por nosotros; no quieres ser temido.

lunes, 7 de octubre de 2024

Lectio Divina: 8 de octubre de 2024



“María, sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra”

1.-Óración introductoria.

Señor, esta escena de Marta y María me parece encantadora. Simbolizan dos actitudes esenciales en la vida cristiana: la de hacer, trabajar, servir a los demás y la de escuchar a Dios y a los hermanos. Hoy día tenemos muchos ancianos en las residencias donde no les falta nada material, pero se mueren de soledad porque no hay nadie que quiera escucharlos. Escuchar a Dios y a los hermanos es una faceta esencial en nuestra vida. Dame, Señor esa gracia.

2.- Lectura reposada del evangelio Lucas 10, 38-42

En aquel tiempo, entró Jesús en un pueblo; y una mujer, llamada Marta, le recibió en su casa. Tenía ella una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra, mientras Marta estaba atareada en muchos quehaceres. Acercándose, pues, dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Dile, pues, que me ayude». Le respondió el Señor: «Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. María ha elegido la parte buena, que no le será quitada».

3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión

En Teresa de Jesús Marta y María siempre van juntas. Y ella personalmente encarna estas dos actitudes de ambas hermanas: Teresa la activa, la andariega, la fundadora de sus “palomarcicos”, y Teresa la contemplativa, la mística, la que hace de la oración “un encuentro de amistad estando mucho rato a solas con quien sabemos que nos ama”. Este trozo de evangelio, siguiendo el esquema del evangelista Lucas en la sección del camino significa la necesidad de la Palabra de Dios en la vida del cristiano. Por eso aparece Jesús como Maestro “enseñando”. Lo novedoso es que Jesús no ejerciera ese oficio de Maestro con un varón, Lázaro, como era costumbre entre los judíos, y lo hiciera con una mujer: María. Sabemos que las mujeres, en tiempo de Jesús, tenían prohibido el acceso a la enseñanza de la Biblia. Esta actitud de Jesús extraña a Marta que, en vez de ayudarle su hermana en la cocina, esté ocupando el puesto del hombre. Está claro que Jesús quiere romper con esa costumbre y así eleva a la “mujer” al rango que le corresponde como persona: abierta a la palabra Dios y al mundo del espíritu. El reproche cariñoso a Marta no es porque le prepare la comida, sino porque quiere abrirle a nuevos horizontes. Jesús es un auténtico feminista y no está de acuerdo en reducir la vida de la mujer a “estar en la cocina y criar hijos”. Jesús está poniendo las bases de “una igualdad de género”.

Palabra del Papa

“¿Qué quiere decir Jesús? ¿Cuál es esa cosa sola que necesitamos? Ante todo es importante comprender que no se trata de la contraposición entre dos actitudes: la escucha de la Palabra del Señor, la contemplación, y el servicio concreto al prójimo. No son dos actitudes contrapuestas, sino, al contrario, son dos aspectos, ambos esenciales para nuestra vida cristiana; aspectos que nunca se han de separar, sino vivir en profunda unidad y armonía. Pero entonces, ¿por qué Marta recibe la reprensión, si bien hecha con dulzura? Porque consideró esencial sólo lo que estaba haciendo, es decir, estaba demasiado absorbida y preocupada por las cosas que había que “hacer”. En un cristiano, las obras de servicio y de caridad nunca están separadas de la fuente principal de cada acción nuestra: es decir, la escucha de la Palabra del Señor, el estar —como María— a los pies de Jesús, con la actitud del discípulo. Y por esto es que se reprende a Marta. (S.S. Francisco, 21 de julio 2013)

4.- Qué me dice hoy a mí este texto ya meditado. (Guardo silencio)

5.-Propósito. Que sea la Palabra de Dios el alimento espiritual de cada día.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor Dios mío, al acabar esta oración, me siento más atraído por la persona de Jesús. ¡Qué divino y qué humano! Es hijo de su tiempo, de su época, pero no se resigna a seguir haciendo lo que siempre se ha hecho, cuando hay algo que se ha hecho mal. Y en el mismo pueblo de Dios se ha marginado a la mujer. Jesús la eleva a categoría de ser inteligente, libre y capaz de tener los mismos derechos que el varón. Gracias, Señor, por ser tan humano, tan comprensivo, tan justo.

Lectio Divina: 7 de octubre de 2024



Maestro, ¿qué he de hacer para tener en herencia vida eterna?»

1.- Oración introductoria.

Señor, antes de entrar a conocer esta bella enseñanza sobre el amor concreto al hermano, necesito rezar. ¿Quién es capaz de tener misericordia de un desconocido y tratarle con ese mimo que lo trata el buen samaritano? Sólo aquel que tiene el Espíritu de Jesús. Por eso yo, en esta oración, te pido que me des tu Santo Espíritu para que pueda cumplir con el mandamiento del amor.

2.- Lectura reposada del Evangelio. Lucas 10, 25-37

Se levantó un legista, y dijo para ponerle a prueba: «Maestro, ¿que he de hacer para tener en herencia vida eterna?» El le dijo: «¿Qué está escrito en la Ley? ¿Cómo lees?» Respondió: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo». Díjole entonces: «Bien has respondido. Haz eso y vivirás». Pero él, queriendo justificarse, dijo a Jesús: «Y ¿quién es mi prójimo?» Jesús respondió: «Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de salteadores, que, después de despojarle y golpearle, se fueron dejándole medio muerto. Casualmente, bajaba por aquel camino un sacerdote y, al verle, dio un rodeo. De igual modo, un levita que pasaba por aquel sitio le vio y dio un rodeo. Pero un samaritano que iba de camino llegó junto a él, y al verle tuvo compasión; y, cercándose, vendó sus heridas, echando en ellas aceite y vino; y montándole sobre su propia cabalgadura, le llevó a una posada y cuidó de él. Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al posadero y dijo: «Cuida de él y, si gastas algo más, te lo pagaré cuando vuelva.» ¿Quién de estos tres te parece que fue prójimo del que cayó en manos de los salteadores?» El dijo: «El que practicó la misericordia con él». Díjole Jesús: «Vete y haz tú lo mismo».


3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión.

Dentro de la gran “sección del camino” (Lc. 9,51-19,28) se encuentra la parábola del Buen Samaritano. Esto quiere decir que, entre las cosas esenciales para ser un buen seguidor de Jesús, está el amor concreto al hermano necesitado. Los personajes están elegidos por Jesús. El sacerdote y el levita son hombres religiosos que vienen de cumplir sus ceremonias solemnes en el Templo. El samaritano es, para los judíos, un hereje, un enemigo del pueblo de Dios. Y ese que está herido en el suelo, ¿Quién es? ¿De dónde viene?. No lo sabemos. Sólo sabemos que es un hombre. Nada más. ¡Y nada menos! Pues bien, en esta parábola, este desgraciado, excluido, abandonado y medio muerto, es el verdadero protagonista. Por él pasan el sacerdote y el levita, hombres religiosos que bajan del Templo. Éstos le ven y dan un rodeo. Y dice Jesús: ”No se puede ir a Dios dando rodeos al hombre”. También, por aquel camino, pasa un samaritano, uno que nunca visita el Templo de Jerusalén, y éste no pasa de largo: siente compasión de él, se baja de la cabalgadura, le cura con aceite y vino, lo lleva al posadero y se hace cargo de él. Y pregunta Jesús: ¿Quién de los tres te parece que fue prójimo? Respuesta del legista: “El que practicó la misericordia”. El legista le hace una pregunta teórica: ¿Quién es mi prójimo? Y Jesús le lleva a dar respuesta a una necesidad concreta. El amor no consiste en bonitas teorías sino en bajar a la arena y cargar con aquella persona que nos necesita, sin pedir su carnet de identidad. Si alguien te pregunta por Dios, ya sabes la respuesta: Dios es amor, Dios es todo corazón, y está muy cerca de mí. Es mi próximo. El judío se sitúa ante la ley, y se pregunta: ¿Qué me pasará si quebranto esta ley? El cristiano se debe preguntar: ¿Qué será de mi hermano necesitado si no le ayudo?

Palabra del Papa

“En cambio el samaritano, cuando vio a ese hombre, “sintió compasión” dice el Evangelio. Se acercó, le vendó las heridas, poniendo sobre ellas un poco de aceite y de vino; luego lo cargó sobre su cabalgadura, lo llevó a un albergue y pagó el hospedaje por él… En definitiva, se hizo cargo de él: es el ejemplo del amor al prójimo. Pero, ¿por qué Jesús elige a un samaritano como protagonista de la parábola? Porque los samaritanos eran despreciados por los judíos, por las diversas tradiciones religiosas. Sin embargo, Jesús muestra que el corazón de ese samaritano es bueno y generoso y que —a diferencia del sacerdote y del levita— él pone en práctica la voluntad de Dios, que quiere la misericordia más que los sacrificios. Dios siempre quiere la misericordia y no la condena hacia todos. Quiere la misericordia del corazón, porque Él es misericordioso y sabe comprender bien nuestras miserias, nuestras dificultades y también nuestros pecados. A todos nos da este corazón misericordioso. El samaritano hace precisamente esto: imita la misericordia de Dios, la misericordia hacia quien está necesitado. (S.S. Francisco, 14 de julio de 2013)

4.- Qué me dice hoy a mí este texto ya meditado. (Guardo silencio)

5.- Propósito: No hacer nunca del amor una bella teoría.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, quiero acabar esta oración pidiéndote que me tome en serio el amor concreto a mis hermanos que me necesitan. No quiero dar rodeos, ni buscar excusas, como el sacerdote y el levita. Quiero dar una respuesta clara, concreta y eficaz, como lo hizo el buen Samaritano. Éste no sólo dio su aceite, su vino, su dinero, sino también su tiempo y su persona.

35 ANIVERSARIO - ORDENACIÓN SACERDOTAL

 

sábado, 5 de octubre de 2024

Domingo 27, tiempo ordinario: 6 de octubre de 2024



Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre



INTRODUCCÍÓN

“A los divorciados que os sintáis creyentes, sólo os quiero recordar una cosa: Dios es infinitamente más grande, más comprensivo y más amigo de todo lo que podáis ver en nosotros, los cristianos, o en los hombres de Iglesia. Dios es Dios. Cuando nosotros no os comprendemos, confiad siempre en Él. Las palabras de Jesús “lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre” nos invitan a defender la exigencia de la fidelidad que se encierra en el matrimonio. Pero estas mismas palabras, ¿no nos invitan también de alguna manera a no introducir una separación y una marginación de esos hermanos y hermanas que sufren las consecuencias de su fracaso matrimonial?” (Estas palabras de José A. Pagola, dichas hace bastantes años, son plenamente refrendadas por el Papa Francisco en “Amoris Laetitia”.)

TEXTOS BÍBLICOS

1ª lectura: Gn. 2,18-24. 2ª lectura: Heb. 2,9-11.

EVANGELIO

Marcos 10, 2-16:

En aquel tiempo, se acercaron unos fariseos y le preguntaron a Jesús, para ponerlo a prueba: «¿Le es lícito a un hombre divorciarse de su mujer?»
Él les replicó: «¿Qué os ha mandado Moisés? Contestaron: «Moisés permitió divorciarse, dándole a la mujer un acta de repudio.»

Jesús les dijo: «Por vuestra terquedad dejó escrito Moisés este precepto. Al principio de la creación Dios «los creó hombre y mujer. Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne.» De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre. “En casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre lo mismo. Él les dijo: «Si uno se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio.»

REFLEXIÓN

1.– LA PREGUNTA DE LOS FARISEOS. Los fariseos y los judíos en general daban por hecho que los varones tenían derecho a separarse de sus esposas. Se apoyaban en la misma ley de Moisés que decía:” «Si resulta que la mujer no halla gracia a los ojos del varón porque descubre en ella “algo vergonzoso”, le redactará un libelo de repudio, se lo pondrá en la mano y la despedirá de su casa» (Dt. 24,1). Por eso, aquí se trata no del hecho sino del modo de hacerlo. Así lo explicita Mateo:” ¿Puede un hombre repudiar a su mujer por cualquier causa? (Mt. 19, 3). Y había dos escuelas de interpretación: Según Shamai (la más estricta) sólo se podía repudiar en caso de adulterio; según los seguidores de Hillel (de manga ancha) bastaba encontrar en la esposa «algo desagradable». Y ese “algo” era cualquier motivo. Mientras los doctos varones discutían, las mujeres no podían ni alzar su voz para defender sus derechos. Y Jesús se indigna de esta manera tan machista de interpretar la ley. Mientras que el hombre es “sujeto de derechos”, la mujer es sólo “objeto de injusticias”.

2.– LA INTELIGENTE Y DESCONCERTANTE RESPUESTA DE JESUS. Que Jesús no está de acuerdo con ese planteamiento, lo descubrimos en el mismo evangelio de Marcos, escrito para gente venida del paganismo. “Y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio”. Aquí ya “se equipara la mujer al varón”. Pero Jesús va más lejos. Si el repudio está en la Ley, es por la «dureza de corazón» de los varones y su actitud machista, pero el proyecto original de Dios no fue un matrimonio patriarcal. Dios creó al varón y a la mujer para que fueran «una sola carne». Por eso, «lo que Dios ha unido, que no lo separe el varón». Notemos que el libro del Génesis nos habla de la creación de Eva. Dios somete a Adán a una experiencia terrible de soledad. Tanto es así que a Dios le dio lástima: “No es bueno que el hombre se sienta tan solo”. Voy a darle una compañera que le arranque de esa soledad existencial. Y lo hizo a través de un sueño profundo de Adán. Un Adán dormido no podrá nunca presumir de haber intervenido en nada en la creación de Eva. Ésta es “puro regalo de Dios para él”. Y así lo expresó en aquel grito entusiasta: «Esto sí que es carne de mi carne y hueso de mis huesos”. (Gn.2,23). A ese Proyecto inicial, a ese idilio, a esa sorpresa permanente, a ese éxtasis divino, quiere reconducir el Señor el matrimonio, es decir, “al gozo del amor”. (Amoris Laetitia).

3.- ¿QUÉ HACER HOY CON LOS QUE TODAVIA HOY TIENEN EL CORAZÓN ENDURECIDO? Dios nos hizo libres. Tenemos la inmensa suerte de poder decir a Dios que “sí” y la terrible desgracia de decirle que “no”. Ese mismo Adán que se deshacía en elogios ante la presencia de su mujer, él mismo le acusa. Y allí, en el mismo Paraíso, comienzan ya los primeros conflictos matrimoniales. ¿Abandonará Dios definitivamente a la primera pareja? Después de un diluvio de pecados, todavía aparecerá sobre la tierra, a manera de anillo nupcial, la maravilla del “Arco Iris” donde los colores se respetan mutuamente, se abrazan sin invadirse, y hacen posible esa maravilla. Y si algo falla por parte del hombre, Dios jamás va en contra de las obras que ha creado. Nunca quiere el fracaso definitivo. “A veces nos cuesta mucho dar lugar en la pastoral al amor incondicional de Dios. Ponemos tantas condiciones a la misericordia que la vaciamos de sentido concreto y de significación real, y esa es la peor manera de licuar el Evangelio” (AL 311).

PREGUNTAS

1.- ¿Estoy convencido de que el “machismo” va contra el proyecto de Dios Creador? ¿Qué hago por superarlo?

2.- ¿Estoy convencido de que sólo la belleza del amor auténtico puede salvar el matrimonio?

3.- ¿Soy duro con los que tienen el corazón endurecido? ¿Qué puedo hacer para cambiar ese corazón de piedra en un corazón de carne, capaz de amar?

viernes, 4 de octubre de 2024

Evangelio del sábado 5 de octubre de 2024


“Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá”

1.-Oración introductoria.

Señor, como hicieron tus discípulos, yo también hoy te pido con sencillez y humildad: Enséñame a orar. No necesito la enseñanza de los sabios ni de los entendidos de este mundo. Tampoco necesito lecciones de oración de otras religiones. Ni siquiera de la religión judía. Quiero que me enseñes Tú y sólo Tú. Quiero que me transmitas tus sentimientos, tus emociones, tu latido interior, cuando orabas al Padre en la soledad y silencio de una noche en Galilea o en Jerusalén. Quiero orar como orabas Tú.

2.- Lectura reposada del Evangelio: Mateo 7, 7-12

En aquel tiempo dijo Jesús: Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide recibe; el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿O hay acaso alguno entre vosotros que al hijo que le pide pan le dé una piedra; o si le pide un pez, le dé una culebra? Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que se las pidan! Por tanto, todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos; porque ésta es la Ley y los Profetas.

3.- Qué dice la Palabra de Dios.

Meditación-reflexión

El Señor nos propone tres cosas: “Pedid, buscad, llamad. “Pedid” ¿Qué debemos pedir? Yo entiendo que las peticiones del Padre Nuestro. Pero hay una especial y que aparece la primera: PADRE. Ante todo, y sobre todo pedimos a Dios que sea siempre nuestro Padre. No olvidemos que esta oración la entregó Jesús a sus discípulos después de estar una noche orando al Padre (Lc. 11,1). Jesús no nos entrega una palabra sino una “experiencia inefable y maravillosa con el Padre”. Un Padre del que me puedo fiar porque sólo puede querer lo mejor para sus hijos. BUSCAD. ¿Cómo debemos buscar? “Como busca la cierva corrientes de agua” (Sal. 42,1). Se trata de una cierva, con sus crías, atormentada por la sed, para la que “beber es vivir” y “dejar de beber es morir”. Sed ardiente, quemante, existencial. LLAMAD. ¿En qué puerta debo llamar?Hay muchas puertas, pero sólo una nos interesa. “Yo soy la puerta” (Juan 10,7). La única puerta es Jesús. Una puerta que nos abre para poder asomarnos a dos misterios: el misterio de Dios y el misterio del hombre. Sólo Jesús nos puede revelar quien es Dios (Juan 1, 18) y sólo Jesús nos revela el misterio del hombre. “Jesús revela el hombre al hombre”. Así lo expresa el Concilio Vaticano II (G.S 22). El que quiera saber qué es ser hombre debe acudir a Jesús, el modelo y arquetipo del hombre en plenitud.

Palabra del Papa

“Esta oración recoge y expresa también las necesidades humanas materiales y espirituales: Danos cada día nuestro pan cotidiano, y perdónanos nuestros pecados» (Lc 11, 3-4). Y precisamente a causa de las necesidades y de las dificultades de cada día, Jesús exhorta con fuerza: Yo os digo: pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá (Lc 11, 9-10). Lo experimentaron los antiguos «padres del desierto» y los contemplativos de todos los tiempos, que llegaron a ser, por razón de la oración, amigos de Dios, como Abraham, que imploró al Señor librar a los pocos justos del exterminio de la ciudad de Sodoma” (cf. Gen 18, 23-32). (Benedicto XVI, Ángelus, 25 de julio de 2010)

4.- Qué me dice hoy a mí este texto que acabo de meditar. (Guardo silencio).

5.-Propósito. No pediré a Dios nada después que sé que Él es mi Padre.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Hoy, Señor, te doy gracias porque me has enseñado a pedir, a llamar y a buscar. Pedir para empaparme de la ternura del Padre. Llamar en la única puerta que me lleva a la vida, la puerta de Jesús. Y buscar a Dios no de una manera fría, aséptica, sino vitalista, con todo el corazón y toda el alma. Dios no es una idea, ni menos una palabra. Dios es LA VIDA.

San Francisco de Asís - El Santo del Día - 4 de Octubre

 

jueves, 3 de octubre de 2024

RENOVACIÓN CARISMÁTICA CATÓLICA , 4 DE OCTUBRE DE 2024, EN LA PARROQUIA SAN PÍO X, LOGROÑO (19,30 h.)

 









Evangelio del viernes 4 de octubre de 2024


¡Ay de ti, Corozain! ¡Ay de ti, Betsaida!


1.-Oración introductoria.

Señor, en el evangelio de este día me invitas a “ensanchar mi corazón”. Normalmente las religiones tienden a cerrarse, para no contaminarse; también la religión judía, también las cristianas. Pero en el evangelio yo no encuentro una parábola que diga: El reino de los cielos se parece a una cesta de manzanas que, si se pudre una, contamina a las demás. Sí encuentro unas palabras de Jesús que dicen: “el reino de los cielos es semejante a la levadura que pone una mujer en la artesa y hace fermentar toda la masa”. La cizaña no tiene miedo al trigo ni el bien al mal. Gracias, Señor, por esta visión tuya tan positiva.

2.- Lectura reposada del evangelio. Lucas 10, 13-16

«¡Ay de ti, Corozazin! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho en vosotras, tiempo ha que, sentados con sayal y ceniza, se habrían convertido. Por eso, en el Juicio habrá menos rigor para Tiro y Sidón que para vosotras. Y tú, Cafarnaúm, ¿hasta el cielo te vas a encumbrar? ¡Hasta el Hades te hundirás! «Quien a vosotros os escucha, a mí me escucha; y quien a vosotros os rechaza, a mí me rechaza; y quien me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado».

3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión

La expresión ¡Ay! repetida expresa una lamentación por parte de Jesús, pero no una condena. Jesús ni condena, ni castiga, ni amenaza. Es importante descubrir estos sentimientos tan nobles y tan profundos de Jesús para cambiar nuestras actitudes de enfrentamiento, de venganza y de rechazo. Demás hemos sufrido a lo largo de la historia con tantas guerras de religiones. Y, sobre todo, demás hemos hecho sufrir a nuestro Padre Dios por matarnos unos a otros. En realidad, todas las guerras son “fratricidas”. No hay guerras de naciones contra naciones, de religión contra religión, de hombres contra hombres. Todas son guerras de “hermanos contra hermanos”. La historia es vieja y se repite: “Caín sigue matando a Abel, su hermano”. El enfrentamiento de los hermanos afecta a la creación entera. Somos los hombres los que destruimos bosques, quemamos mieses, ensuciamos ríos y contaminamos los mares. Somos las personas las que destruimos “nuestra casa común”, como ha dicho el Papa Francisco.

Palabra autorizada del Papa

“Cuando nosotros estamos en tentación, no escuchamos la Palabra de Dios: no escuchamos, no entendemos, porque la tentación nos cierra, nos quita cualquier capacidad de previsión, nos cierra cualquier horizonte, y así nos lleva al pecado. Cuando estamos en tentación, solamente la Palabra de Dios, la Palabra de Jesús nos salva. Escuchar la Palabra que nos abre el horizonte… Él siempre está dispuesto a enseñarnos como salir de la tentación. Y Jesús es grande porque no solo nos hace salir de la tentación, sino que nos da más confianza. Esta confianza es una fuerza grande, cuando estamos en tentación: el Señor nos espera, se fía de nosotros así, tentados, pecadores, siempre abre horizontes. Y viceversa, el diablo con la tentación cierra, cierra, cierra”. (Cf. S.S. Francisco, 18 de febrero de 2014, homilía en Santa Marta)

4.- Qué me dice hoy a mí este texto ya meditado. (Guardo silencio).

5.-Propósito. Voy a fijar un día para mi próxima confesión sacramental.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, al terminar esta reflexión, quiero volver a tu proyecto original del Paraíso. Quiero que sople sobre el jardín, esa “suave brisa” signo de tu presencia. Con ella vendrá la paz y la armonía sobre la familia humana y sobre la obra de la Creación. Si por un hombre, Adán, vino la destrucción y la muerte, por otro hombre, llamado Jesús, nos ha venido la restauración y la vida. ¡Gracias, Señor!

El Papa llama el 7 de octubre a una jornada de oración y ayuno para implorar la paz en el mundo

 


El Papa Francisco convoca una jornada de oración y ayuno para pedir el don de la paz el próximo lunes, primer aniversario del brutal ataque de Hamás a Israel. Y anuncia una visita el día anterior, 6 de octubre, a Santa María La Mayor para rezar el Rosario y rezar a la Virgen, pidiendo la participación de todos los miembros del Sínodo

miércoles, 2 de octubre de 2024

INICIO CURSO TALLER DIOCESANO DE LITURGIA

 

CONVOCATORIA



9 DE OCTUBRE DE 2024

19.30h a 20.30h  EN LA PARROQUIA DE SAN PABLO APÓSTOL DE LOGROÑO

Queridos amigos:

Este próximo miércoles 9 de octubre daremos inicio al Taller diocesano de liturgia

El programa será: Rezo de Vísperas, la liturgia del Jubileo ordinario del año 2025, análisis del mensaje del santo padre Francisco con ocasión de la 74ª  semana litúrgica nacional de Italia, vino español.

Por motivos de agenda comenzamos el segundo miércoles. Los meses siguientes serán los terceros miércoles. Os envío las fechas

FECHAS CURSO 2024 -2025

20 de noviembre

18 de diciembre

15 de enero

19 de febrero

19 de marzo

9 de abril (segundo miércoles por evitar la Semana Santa)

21 de mayo

Sábado, 15 de febrero de 2025 en las oficinas diocesanas de 10.30h a 13.30h

XXXI Encuentro diocesano de Liturgia

Título el Jubileo y la liturgia

Os esperamos jubilosos y os ruego deis publicidad a esta convocatoria. Muchas Gracias. Abrazo en Cristo.

Diego Hernández León

Delegado episcopal de Liturgia

IGLESIA POR EL TRABAJO DECENTE

 


Evangelio del jueves 3 de octubre de 2024



La mies es mucha y los obreros pocos.

1.- Oración introductoria.

Hoy, Señor, vengo a la oración para que “desenmascares” mi vida. Me doy cuenta de que puedo contarme en el número inmenso de fariseos y escribas que vivían bien a costa de la religión. Estaban contentos bebiendo en odres viejos, sin aportar nada del “nuevo vino” traído por Jesús. Te pido, Señor, que cambies mi vida, que me conviertas al evangelio, que me embriagues con el vino nuevo de tu salvación.

2.- Lectura reposada del evangelio. Lucas 10, 1-12

En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos, y los envió de dos en dos delante de sí, a todas las ciudades y sitios a donde él había de ir. Y les dijo: La mies es mucha, y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies. Id; mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias. Y no saludéis a nadie en el camino. En la casa en que entréis, decid primero: «Paz a esta casa.» Y si hubiere allí un hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; si no, se volverá a vosotros. Permaneced en la misma casa, comiendo y bebiendo lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No vayáis de casa en casa. En la ciudad en que entréis y os reciban, comed lo que os pongan; curad los enfermos que haya en ella, y decidles: «El Reino de Dios está cerca de vosotros.» En la ciudad en que entréis y no os reciban, salid a sus plazas y decid: «Hasta el polvo de vuestra ciudad que se nos ha pegado a los pies, os lo sacudimos. Pero sabed, con todo, que el Reino de Dios está cerca.» Os digo que en aquel Día habrá menos rigor para Sodoma que para aquella ciudad.

3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión.

El envío de los 72 discípulos nos está diciendo con toda claridad que la misión en la Iglesia no es privativa de los “doce apóstoles” sino de todos los fieles. Es lo que nos propone San Mateo al final de su evangelio: “Id y haced discípulos a todos pueblos” (Mt. 28,19). Uno no se hace discípulo del Señor por el hecho de haber sido bautizado. Uno no se hace cristiano para disfrutar del privilegio de serlo. Uno se hace cristiano para transmitir a otros lo que ha vivido y experimentado en el seguimiento de Jesús. Los envía a las ciudades “donde iba a ir Él”. Jesús nos envía por delante, pero no nos abandona. Es posible que cometamos errores, que no hagamos bien las cosas. Detrás de nosotros vendrá Jesús a arreglar las cosas que hemos hecho mal. Lo importante es vivir lo que predicamos. “La mies es mucha y los obreros pocos”.

En tiempo de Jesús, los que se dedicaban a manejar la Biblia y explicarla al pueblo se podían contar por millares. ¿Por qué dice Jesús que eran pocos? Esos escribas y fariseos no le interesaban a Jesús. No aportaban nada interesante. Jesús necesita “savia nueva” hombres y mujeres que viven entusiasmados por la causa de Jesús; personas que han experimentado “el gozo del evangelio” y quieren contagiarlo a los demás. Hoy día sobramos curas, monjas y seglares pasivos, anodinos, aburguesados, sin capacidad de novedad y de sorpresa. No es cuestión de cantidad sino de calidad.

Palabra del Papa

“Jesús envía a setenta y dos discípulos a la gran mies que es el mundo, invitándoles a rezar para que el Señor de la mies, mande obreros a su mies; pero no les envía con medios potentes sino «como corderos en medio de lobos», sin bolsa ni cayado, ni sandalias. San Juan Crisóstomo, en una de sus homilías, comenta: “Siempre que seamos corderos, venceremos y aunque estemos rodeados de muchos lobos, conseguiremos superarlos. Pero si nos convertimos en lobos, seremos derrotados, porque nos faltará la ayuda del Pastor”. Los cristianos no deben ceder nunca a la tentación de convertirse en lobos entre lobos; el reino de paz de Cristo no se extiende con el poder, con la fuerza, con la violencia sino con el don de uno mismo, con el amor llevado al extremo, también a los enemigos. Jesús no vence al mundo con la fuerza de las armas, sino con la fuerza de la Cruz, que es la verdadera garantía de la victoria. Y esto tiene como consecuencia para quien quiere ser discípulo del Señor, su enviado, el estar preparado para la pasión y para el martirio, para perder la propia vida por Él, para que en el mundo triunfe el bien, el amor, la paz. Esta es la condición para poder decir, entrando en toda realidad: «Paz a esta casa». Benedicto XVI, 26 de octubre de 2011.

4.- Qué me dice hoy a mí este evangelio que acabo de meditar. (Guardo silencio).

5.-Propósito: Pensar seriamente si la sal que hay en mí se ha vuelto sosa. Si es así, ¿qué sentido tiene seguir viviendo de esta manera?

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Gracias, Señor, por este rato de oración que he pasado contigo. Gracias porque cuentas conmigo y me mandas a llevar tu evangelio allá donde todavía no es conocido. Haz que cada día me alimente de tu pan; sacie mi sed con el agua de tu fuente; beba del vino de la Eucaristía y sea luz y sal en este mundo apagado y aburrido.

martes, 1 de octubre de 2024

RENOVACIÓN CARISMÁTICA CATÓLICA

 




Evangelio del miércoles 2 de octubre de 2024


¿Quién es el más grande en el reino de los cielos?

Santos Ángeles Custodios


Oración introductoria.

Señor, hoy en el día de los “ángeles custodios” vengo a pedirte que sepa ser siempre niño, como dice el evangelio. Que no me acostumbre a sentirme importante, que no pierda la sencillez, el encanto, la admiración, la sinceridad y las ganas de jugar. Que los santos ángeles custodien estas virtudes de niño necesarias para entrar en el Reino de los cielos.

2.- Lectura reposada del Evangelio. Mateo 18, 1-5. 10

En cierta ocasión, los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: «¿Quién es el más grande en el Reino de los cielos?» Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y les dijo: «Yo os aseguro que si no cambiáis y no hacéis como los niños, no entrareis en el Reino de los cielos. Así pues, quien se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el Reino de los cielos. Y el que reciba a un niño como éste en mi nombre, me recibe a mí. Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque yo les digo que sus ángeles, en el cielo, ven continuamente el rostro de mi Padre, que está en el cielo.

3.- Qué dice la Palabra de Dios.

Meditación-reflexión

En el capítulo 18, San Mateo nos propone algunos elementos esenciales de una comunidad cristiana. Y, lo primero para él es “hacerse niño”. El niño se deja querer. De sus padres, de sus hermanos, de su familia y de todo el mundo. Dejarse querer, dejarse obsequiar, dejarse regalar por un Dios “Abbá” es lo más importante en nuestra vida cristiana. En el cristianismo ni siquiera el amar es lo primero, sino el dejarse amar. “En esto consiste el amor: en que Él nos amó primero” (1ª Jn. 4,10). El niño tiene capacidad de “sorpresa”. Va aprendiendo cada día y, ante todo lo que le supone una novedad, abre unos ojos como platos. Dios es “Misterio” y ante Él debemos caminar de “gracia en gracia” “de sorpresa en sorpresa”. El niño “no tiene “pasado” y por lo tanto “no tiene prejuicios” de la gente. Él cree que todos son sus “tatos” sus familiares. Y, sobre todo, el niño tiene una vida por delante. Lo suyo es “crecer” sin que haya nada que le detenga. En el mundo del espíritu hay que estar creciendo cada día. No cabe detenerse. Para entrar en el reino de los cielos, “hay que hacerse niño”.

Palabra del Papa.

En el Reino de Cristo, ser grande es ser pequeño.

“Para entrar en el Reino de los cielos, hace falta un pasaporte: ser pequeño. Ésta es la identidad que nos distingue delante de Dios; la virtud que más nos acerca a Él. Una canción dice: “¿Qué tendrá lo pequeño, que a Dios tanto le agrada?” Cristo nos enseña en este Evangelio que ser pequeño significa volver a ser niño. Implica un cambio, recuperar cada día aquel tesoro que se va desgastando con los años…Un niño tiene las manos pequeñas. Todo le queda grande, todo le sobrepasa, en todas las sillas sus pies quedan colgando. Pero es feliz aunque no tenga el control de todo. Más aún: su felicidad consiste en que no quiere controlarlo todo. El niño vive para recibir, para descubrir, para sorprenderse. La grandeza de un niño no está en su poder sobre cosas y personas; más bien él es libre de este deseo de gobernar su mundo. Y así como él encuentra su seguridad en papá y mamá, cada uno de nosotros cuenta con un Padre maravilloso, quien de verdad lo gobierna todo para nuestro bien. Cuando sentimos que nuestras manos son pequeñas, que no podemos agarrarlo todo y dirigir las circunstancias…ésta es la oportunidad para ser niños de nuevo, poniendo nuestra confianza en Dios”. (Homilía de S.S. Francisco, 4 de octubre de 2015).


4.- Qué me dice hoy a mí esta palabra que acabo de meditar. (Guardo silencio)

5.-Propósito: Hoy seré feliz sabiendo que tengo a Dios por padre y, con una actitud de niño, procuraré hacer feliz a ese Padre procurando hacer felices a los hermanos con quienes me encuentre en el camino.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración. Gracias, Dios mío, por haber descubierto las hermosas cualidades de los niños. Yo quiero ser niño, quiero vivir feliz en dependencia gozosa con mi Padre Dios. Quiero mirar a las personas sin prejuicios, como a hermanos míos. Quiero vivir estrenando la vida sin que ésta se haga vieja por los años. Y quiero que la muerte me sorprenda “creciendo”.

MARIA MAGDALENA | ORAR CON THE CHOSEN (LOS ELEGIDOS) T1E1

 

Jesús sana a María Magdalena. (Temporada 1- Capítulo 1)

Resumen del capítulo: En este primer capítulo se presenta la sanación de María Magdalena por Jesús, que estaba poseída por varios demonios. La acción comienza cuando María era pequeña y su padre le enseña rezar con este pasaje del profeta Isaías “Así dice el Señor que te creó y que te formó: No temas, porque yo te he redimido, te he llamado por tu nombre. Tú, eres mío” (Is 43,1) y termina, en la escena más icónica de este capítulo, con esta misma frase, en boca de Jesús, para liberarla de los demonios llamándola por su verdadero nombre: María. 

Referencias bíblicas: María Magdalena aparece en los cuatro evangelios durante la pasión y muerte de Jesús y, especialmente en los pasajes de la resurrección del Señor. Es más, en el evangelio de San Juan (Jn 20, 1-18) su protagonismo es incluso mayor que en el resto de evangelios y es ella la primera persona que se encuentra con Jesús Resucitado. A pesar de este protagonismo, en ninguno de los evangelios aparece la narración de su sanación, aunque tanto Marcos (Mc 16,9) como Lucas (Lc 8,2) constatan que había sido liberada de varios demonios por Jesús cuando hablan de ella.

Reflexión: Tras ver el capítulo y detenernos en la contemplación de la imagen icónica que lo representa que encabeza este texto, nos centraremos en tres elementos de este episodio que nos pueden ayudar a vivir nuestra fe católica:

  • María intenta agarrarse, como último recurso, a la oración de protección que le enseñó su padre. Este gesto nos recuerda la importancia fundamental para la humanidad de la iglesia doméstica, construida en el núcleo familiar, y que nos enseña a rezar y a confiar en el poder de la oración. Así pues, si miras a tu núcleo familiar como hijo/a ¿Quién fue/fueron tus maestros domésticos en tu niñez? ¿Les has dado alguna vez las gracias por ello? Por otro lado, si lo miras como padre/madre ¿Cómo estás construyendo este núcleo familiar? ¿Qué estás enseñando a rezar a tus hijos?
  • Jesús va a buscar a María hasta el lugar más oscuro de Cafarnaúm, que es donde ha llegado siguiendo a una paloma cuando pretendía suicidarse. Primero la coge de la mano, pero ella le rechaza y es sólo cuando la llama por su nombre verdadero cuando María cae rendida. Creo que esta manera de acercarse Jesús a María Magdalena nos demuestra, primero, que Dios nos busca e insiste a pesar de nuestro posible rechazo inicial y segundo, que es un encuentro tan personalizado y preparado para nosotros que no hay dos iguales. En este sentido, ¿serías capaz de recordar “esa” primera vez donde Jesús te invitó/te tocó? ¿sabrías verbalizar lo que hizo tan especial ese primer encuentro?
  • Jesús da un gran abrazo de Padre a una María Magdalena completamente superada por el poder de Jesús (aunque en este punto, aún no sabe ni su nombre). Este abrazo final de Jesús, absolutamente liberador es un gesto habitual en muchos de los milagros que se muestran en la serie. Este abrazo nos recuerda al que recibimos por parte de la iglesia al ser bautizados como Hijos de Dios o también como el que recibimos directamente del Padre al ser perdonado de nuestros pecados en el sacramento del perdón y que, de alguna manera, nos hace volver a empezar de cero en sintonía con el Señor como le pasa a María en este capítulo. Creo que una de las consecuencias de la pandemia ha sido que huimos de los abrazos al saludarnos a pesar de que su efecto positivo, para nuestro cuerpo y nuestra alma, esta incluso demostrado científicamente. Si le hace bien al cuerpo un buen achuchón de un padre o una madre, un amigo o una amiga o de tu mujer o tu marido, ¿Cómo no le va a hacer efecto a tu alma un buen abrazo de Dios? En este sentido… ¿Hay algún abrazo «humano» que recuerdes con especial cariño? ¿Has experimentado alguna vez esa sensación de abrazo de Dios?¿En qué contexto te ha ocurrido?¿Te gustaría repetirlo?

Conclusión-Oración: Creo que no puede haber mejor manera de acabar esta reflexión que retocando ligeramente las palabras del profeta Isaías que María aprendió de niña y hacerlas nuestras delante del Señor diciendo “No temo Señor, porque TU me has redimido, me has llamado por mi nombre. Yo, quiero ser tuyo, Señor. “