/> PARROQUIA SAN PÍO X, LOGROÑO.

sábado, 23 de abril de 2022

EL MANANTIAL DE LA VIDA. EVANGELIO DEL DÍA 23 DE ABRIL

 “Les echó en cara su incredulidad”



1.-Oración introductoria.

Señor, hoy te pido que me ayudes a creer en tu Resurrección. No nos cuesta nada creer en tu dolor, en tu sufrimiento, en tu muerte. Nos cuesta más creer en tu triunfo definitivo, que es también el nuestro. Y es que esta vida nos da más malos ratos que buenos. Es un valle de lágrimas.  Nos cuesta creer que Tú, Señor, nos creaste para que fuéramos felices, plenamente felices. Haz que todo lo que me pase en este día y en todos los días de mi vida lo viva a la luz de la pascua.

2.- Lectura reposada del evangelio. Marcos 16, 9-15

Habiendo resucitado al amanecer del primer día de la semana, Jesús se apareció primero a María Magdalena, de la que había arrojado siete demonios. Ella fue a llevar la noticia los discípulos, los cuales estaban llorando, agobiados por la tristeza; Pero cuando la oyeron decir que estaba vivo y que lo había visto, no le creyeron. Después de esto, se apareció en otra forma a dos discípulos, que iban de camino hacia una aldea. También ellos fueron a anunciarlo a los demás; pero tampoco a ellos les creyeron. Por último, se apareció Jesús a los Once, cuando estaban a la mesa, y les echó en cara su incredulidad y dureza de corazón, porque no les habían creído a los que lo habían visto resucitado. Jesús les dijo: «Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda la creatura».

3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión

Todos los estudiosos del evangelio están de acuerdo en aceptar que el Evangelio de Marcos termina en Mc. 18,8. Todo lo que viene detrás, incluidos los versículos de hoy Mc. 16,9-15 es un añadido posterior. De hecho, son resúmenes de otras apariciones: la de la Magdalena, la de los discípulos de Emaús, y la de los Once. Lo que llama la atención es aquello en que las tres apariciones coinciden: NO CREYERON. ¿Por qué? Normalmente nos creemos antes las malas noticias que las buenas. Parece que en nuestro mundo “nos hemos acostumbrado a los palos”, a recibir malas noticias o las esperamos. Por otra parte, no se trataba de creer que un muerto había vuelto a la vida, como en el caso de Lázaro a quien podían ver, ni de la inmortalidad, ni de la prolongación de esta vida nuestra en la otra. Se trataba de la Resurrección, de la entrada de Jesús definitivamente en el mundo de Dios para no volver ya ni a sufrir, ni a morir. Se trataba de la entrada de Jesús en la plenitud: la plenitud de la vida, la plenitud de la verdad, la plenitud del amor, la plenitud de la felicidad. A esa vida plena en Dios nos llama Jesús a todos en la Resurrección. Es verdad que no la merecemos, pero no es cuestión de méritos sino de “gracia”, de don, de regalo. Y esta plenitud ya tiene que comenzar en este mundo. Cristo Resucitado quiere que ya en esta vida “pregustemos” las alegrías de la futura felicidad. Cuando estos discípulos pasaron del no-creer al creer, se quedan “asombrados”.

Palabra del Papa

“Los discípulos a su vez han recibido la llamada a estar con Jesús y a ser enviados por Él para predicar el Evangelio, y así? se ven colmados de alegría. ¿Por qué? no entramos también nosotros en este torrente de alegría? “El gran riesgo del mundo actual, con su múltiple y abrumadora oferta de consumo, es una tristeza individualista que brota del corazón cómodo y avaro, de la búsqueda enfermiza de placeres superficiales, de la conciencia aislada…” Los discípulos son los que se dejan aferrar cada vez más por el amor de Jesús y marcar por el fuego de la pasión por el Reino de Dios, para ser portadores de la alegría del Evangelio. Todos los discípulos del Señor están llamados a cultivar la alegría de la evangelización. […] En muchas regiones escasean las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada. A menudo esto se debe a que en las comunidades no hay un fervor apostólico contagioso, por lo que les falta entusiasmo y no despiertan ningún atractivo. La alegría del Evangelio nace del encuentro con Cristo y del compartir con los pobres… Donde hay alegría, fervor, deseo de llevar a Cristo a los demás, surgen las verdaderas vocaciones”. (S.S. Francisco, Mensaje para la 88ª Jornada Mundial de las Misiones, 14 de junio de 2014).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto ya meditado. (Guardo silencio).

5.- Propósito: En algún momento del día me retiro para “quedar sobrecogido” por el acontecimiento de la Pascua de Resurrección.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de la Palabra. Y yo ahora le respondo con mi oración.

Señor, sería una inmensa ingratitud por mi parte si hoy no cayera de rodillas y, con el corazón conmovido, no te diera inmensas gracias por el acontecimiento de la Resurrección.  Tu amor es tan enorme que no te has limitado a salvarnos y llevarnos al cielo, sino que quieres darnos tu misma felicidad, esa que tenías en la mañana de Pascua y que no quisiste guardarla para ti solo, sino que la quisiste compartir con nosotros. Todavía más: Quieres que esa felicidad total la pregustemos ya en este mundo y la contagiemos a los demás. ¡Gracias, Señor!

ORACIÓN POR LA PAZ

«Señor Jesús, Príncipe de la Paz, mira a tus hijos que elevan su grito hacia ti: Ayúdanos a construir la paz. Consuela, oh Dios misericordioso, los corazones afligidos de tantos hijos tuyos, seca las lágrimas de los que están en la prueba, haz que la dulce caricia de tu Madre María caliente los rostros tristes de tantos niños que están lejos del abrazo de sus seres queridos. Tú que eres el Creador del mundo, salva a esta tierra de la destrucción de la muerte generalizada, haz que callen las armas y que resuene la dulce brisa de la paz. Señor Dios de la esperanza, ten piedad de esta humanidad sorda y ayúdala a encontrar el valor de perdonar» (Parolín, Secretario del Estado Vaticano).

viernes, 22 de abril de 2022

Misa de hoy ⛪ Viernes 22 de Abril de 2022,para los enfermos e impedidos

 



NOTA DE LA DIÓCESIS DE CALAHORRA Y LA CALZADA-LOGROÑO PARA TODAS LAS PARROQUIAS Y CENTROS PASTORALES O DE CULTO

La Diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño, ante la publicación del Real Decreto 286/2022, de 19 de abril, por el que se modifica la obligatoriedad del uso de mascarillas, comunica las siguientes indicaciones:
1. La mascarilla deja de ser obligatoria en el interior de nuestros espacios eclesiales de culto y pastoral (iglesias, centros parroquiales, salas de catequesis, etc.).
2. Mientras persista el riesgo de contagio se recomienda una ventilación adecuada de los espacios y un uso responsable de la mascarilla, en función de la vulnerabilidad de las personas que participen en las celebraciones y reuniones pastorales (mayores de 60 años, mujeres embarazadas, pacientes inmunodeprimidos...), siempre que no se pueda mantener la distancia de seguridad de 1,5 metros.
3. Los sacerdotes seguirán llevando la mascarilla a la hora de dar la comunión, que se podrá recibir tanto en la mano como en la boca, usando el hidrogel alcohólico antes y después de repartirla a los fieles.

jueves, 21 de abril de 2022

EL MANANTIAL DE LA VIDA: EVANGELIO DEL DÍA 22 DE ABRIL

La pesca con los discípulos en Tiberiades

1.-Oración introductoria.

Señor, esta narración tan viva, tan sugerente, del encuentro de los discípulos contigo en el Lago, me ha entusiasmado desde niño. Y he sentido envidia de no haber podido asistir a un almuerzo tan divino y tan humano, donde tú ponías todo: los peces, la leña, el fuego y, sobre todo, tu persona encantadora. Cuando yo estuve en Tierra Santa celebrando las bodas de plata sacerdotales, me pasé toda la noche en el lago y tu ausencia sentida, añorada, emotivamente recordada, fue la más bonita y gratificante experiencia de esa visita.   

2.- Lectura reposada del evangelio Juan 21, 1-14

Después de esto, se manifestó Jesús otra vez a los discípulos a orillas del mar de Tiberiades. Se manifestó de esta manera. Estaban juntos Simón Pedro, Tomás, llamado el Mellizo, Natanael, el de Caná de Galilea, los de Zebedeo y otros dos de sus discípulos. Simón Pedro les dice: «Voy a pescar». Le contestan ellos: «También nosotros vamos contigo». Fueron y subieron a la barca, pero aquella noche no pescaron nada. Cuando ya amaneció, estaba Jesús en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús. Díceles Jesús: «Muchachos, ¿no tenéis pescado?» Le contestaron: «No». Él les dijo: «Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis». La echaron, pues, y ya no podían arrastrarla por la abundancia de peces. El discípulo a quien Jesús amaba dice entonces a Pedro: «Es el Señor», se puso el vestido – pues estaba desnudo – y se lanzó al mar. Los demás discípulos vinieron en la barca, arrastrando la red con los peces; pues no distaban mucho de tierra, sino unos doscientos codos. Nada más saltar a tierra, ven preparadas unas brasas y un pez sobre ellas y pan. Díceles Jesús: «Traed algunos de los peces que acabáis de pescar». Subió Simón Pedro y sacó la red a tierra, llena de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y, aun siendo tantos, no se rompió la red. Jesús les dice: «Venid y comed». Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: «¿Quién eres tú?», sabiendo que era el Señor. Viene entonces Jesús, toma el pan y se lo da; y de igual modo el pez. Esta fue ya la tercera vez que Jesús se manifestó a los discípulos después de resucitar de entre los muertos.


3.- Qué dice el texto.


Meditación-reflexión

En este bello relato, escrito tan al vivo que, al leerlo, da la impresión de que la tinta está todavía sin secarse, el Evangelista Juan, testigo de los hechos, nos presenta una aparición distinta. Aquí no se trata de encontrarse con Jesús en situaciones límite o extraordinarias como puede ser la de la Magdalena llorando la muerte, o Emaús con discípulos de vuelta de todo, o en el Cenáculo con las puertas bien cerradas por miedo a los judíos. Aquí todo es fácil, sencillo, normal. Dice Pedro: “Voy a pescar”. Es lo normal en un pescador de oficio. Lo mismo que cada mañana el labrador dice: voy a sembrar, y la ama de casa: voy a comprar; y el hombre de negocios: voy a la oficina. Lo importante en esta aparición es que el Resucitado se hace presente en la vida ordinaria, en la sencillez de lo cotidiano. ¿Y qué sucedió? Pues que aquel almuerzo después de pescar que hubiera sido normal, ordinario, rutinario, se convirtió con Jesús en una auténtica fiesta. ¡Qué almuerzo tan sabroso! Y este es el mensaje: con Jesús Resucitado la vida tiene otro color y otro sabor. No hay que esperar al viernes por la tarde para pasarlo bien. Con Jesús todos los días son bonitos, aunque sean lunes. Jesús es la alegría de la vida. No olvidemos que Juan, tan pronto como ve a Jesús, exclama: ¡Es el Señor!  Y Pedro se lanza al agua para ir a su encuentro. Es el gozo que les inunda. Los que han estado acostumbrados a vivir con Jesús ya no saben vivir sin Él.    

Palabra del Papa

“Recordémoslo bien todos: no se puede anunciar el Evangelio de Jesús sin el testimonio concreto de la vida. Quien nos escucha y nos ve, debe poder leer en nuestros actos eso mismo que oye en nuestros labios, y dar gloria a Dios. Me viene ahora a la memoria un consejo que San Francisco de Asís daba a sus hermanos: predicad el Evangelio y, si fuese necesario, también con las palabras. Predicar con la vida: el testimonio. La incoherencia de los fieles y los Pastores entre lo que dicen y lo que hacen, entre la palabra y el modo de vivir, mina la credibilidad de la Iglesia. -El evangelista subraya que “ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor”. Y esto es un punto importante para nosotros: vivir una relación intensa con Jesús, una intimidad de diálogo y de vida, de tal manera que lo reconozcamos como “el Señor”. ¡Adorarlo!» (Homilía de S.S. Francisco, 14 de abril de 2013).

4.- Qué me dice este texto hoy a mí. (Guardo silencio)

5.- Propósito. Haré hoy todas las cosas pensando que es el mismo Jesús el que me acompaña.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra y ahora yo le respondo con mi oración.

Gracias, Señor, por este encuentro que tuviste con tus discípulos en el lago. En aquel almuerzo de trabajo estábamos todos contigo. En el hombre de campo, en el niño que va a la escuela, en el joven que acude a la Universidad, en la mujer que trabaja en una oficina y enla que se quedaen su domicilio haciendo sus “labores de casa” estás Tú, como Resucitado, poniendo ilusión, alegría, y ganas de hacer bien las cosas. Y así, de un modo tan sencillo, podemos construir entre todos un mundo más humano, más fraternal. No te vemos, pero estás. No te vemos, pero te sentimos cerca. ¡Gracias, Señor!

ORACIÓN POR LA PAZ.

«Señor Jesús, Príncipe de la Paz, mira a tus hijos que elevan su grito hacia ti: Ayúdanos a construir la paz. Consuela, oh Dios misericordioso, los corazones afligidos de tantos hijos tuyos, seca las lágrimas de los que están en la prueba, haz que la dulce caricia de tu Madre María caliente los rostros tristes de tantos niños que están lejos del abrazo de sus seres queridos. Tú que eres el Creador del mundo, salva a esta tierra de la destrucción de la muerte generalizada, haz que callen las armas y que resuene la dulce brisa de la paz. Señor Dios de la esperanza, ten piedad de esta humanidad sorda y ayúdala a encontrar el valor de perdonar» (Parolín, Secretario del Estado Vaticano). 

Oración de la Mañana de hoy Jueves 21 Abril 2022

 

Misa de hoy ⛪ Jueves 21 de Abril de 2022, para los enfermos e impedidos

 



miércoles, 20 de abril de 2022

EL MANANTIAL DE LA VIDA: EVANGELIO - 21 de abril de 2022

 Les abrió sus inteligencias para que comprendieran las Escrituras”

1.-Oración introductoria.

Al principio de esta oración te pido, Señor, que me abras mi inteligencia para entender tu palabra y así descubrir el significado profundo de la Resurrección como fuente inagotable de gracia y salvación que no cesa de manar. Hoy quiero beber del agua cristalina de esa fuente. 

2.- Lectura reposada de la Palabra (Lc.24, 35-48).

Ellos, por su parte, contaron lo que había pasado en el camino y cómo le habían conocido en la fracción del pan. Estaban hablando de éstas cosas, cuando él se presentó en medio de ellos y les dijo: «La paz con vosotros». Sobresaltados y asustados, creían ver un espíritu. Pero él les dijo: «¿Por qué os turbáis, y por qué se suscitan dudas en vuestro corazón? Mirad mis manos y mis pies; soy yo mismo. Palpadme y ved que un espíritu no tiene carne y huesos como veis que yo tengo». Y, diciendo esto, les mostró las manos y los pies. Como ellos no acabasen de creerlo a causa de la alegría y estuviesen asombrados, les dijo: «¿Tenéis aquí algo de comer?» Ellos le ofrecieron parte de un pez asado. Lo tomó y comió delante de ellos. Después les dijo: «Estas son aquellas palabras mías que os hablé cuando todavía estaba con vosotros: «Es necesario que se cumpla todo lo que está escrito en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos acerca de mí.»» Y, entonces, abrió sus inteligencias para que comprendieran las Escrituras, y les dijo: «Así está escrito que el Cristo padeciera y resucitara de entre los muertos al tercer día y se predicara en su nombre la conversión para perdón de los pecados a todas las naciones, empezando desde Jerusalén. Vosotros sois testigos de estas cosas.

3.- Qué dice el texto.

Meditación-Reflexión

Jesús Resucitado se puso en medio de ellos. Él es el vencedor de la muerte, el Viviente, el Cristo, el Señor. Y esto tiene unas consecuencias para todos los cristianos. Él es el Señor de nuestras vidas y a él le entregamos las riendas de nuestra existencia. Y así lo entendieron los primeros mártires de los tres primeros siglos. En Roma se les obligaba a reconocer a los Emperadores como dioses a quienes tenían que ofrecer incienso y sacrificios. Y ellos se negaron porque sólo reconocían como Señor al que había muerto en la Cruz. 

Cristo se puso en medio. Es su puesto, en su sitio. Y si Cristo no está en el centro no está en ninguna parte. Cristo no es un simple paralelo en nuestra vida sino un meridiano que atraviesa todos los paralelos de nuestra existencia. Este cambio esencial no lo podemos hacer nosotros por nuestra cuenta. Por eso necesitamos que Cristo Resucitado nos «abra la inteligencia» como se les abrió a sus primeros discípulos. De este modo ejercerá su soberano señorío sobre los cristianos de todos los tiempos. 

Tu presencia abarcó “sentimientos”, poniendo paz y alegría en sus corazones. Les “abriste la inteligencia” para comprender tu palabra. Y pusiste toda tu santa “humanidad” a su servicio: manos, pies, huellas y el gesto tan cercano de “compartir la mesa”. ¡Gracias, Señor!

Palabra del Papa

“Él, la tarde de Pascua, abre la mente de los discípulos al misterio de su muerte y resurrección y les dice: “Vosotros sois testigos de todo esto”. Los Apóstoles, que vieron con los propios ojos a Cristo resucitado, no podían callar su extraordinaria experiencia. Él se había mostrado a ellos para que la verdad de su resurrección llegara a todos mediante su testimonio. Y la Iglesia tiene la tarea de prolongar en el tiempo esta misión; cada bautizado está llamado a dar testimonio, con las palabras y con la vida, que Jesús ha resucitado, que Jesús está vivo y presente en medio de nosotros. Todos nosotros estamos llamados a dar testimonio de que Jesús está vivo. El contenido del testimonio cristiano no es una teoría, no es una ideología o un complejo sistema de preceptos y prohibiciones o un moralismo, sino que es un mensaje de salvación, un acontecimiento concreto, es más, una Persona: es Cristo resucitado, viviente y único Salvador de todos. Él puede ser testimoniado por quienes han hecho una experiencia personal de Él, en la oración y en la Iglesia, a través de un camino que tiene su fundamento en el Bautismo, su alimento en la Eucaristía, su sello en la Confirmación, su continúa conversión en la Penitencia”. (Homilía de S.S. Francisco, 19 de abril de 2015).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto meditado. (Guardo silencio)

5.- Propósito: En todo lo que haga en este día, observaré dónde Jesús no es el centro.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Gracias, Señor, por las luces que me has dado en esta oración. He descubierto la fuerza de la Resurrección en tu Palabra y en mi vida.  Yo no soy seguidor de un Cristo muerto sino de un Cristo vivo, presente y operante dentro de mi corazón. Quiero que resucites dentro de mí lo que ha muerto o está a punto de fenecer. Dame alegría, ilusión, esperanza, ganas de vivir y de trasmitir esta vida a los demás.

ORACIÓN POR LA PAZ.

«Señor Jesús, Príncipe de la Paz, mira a tus hijos que elevan su grito hacia ti: Ayúdanos a construir la paz. Consuela, oh Dios misericordioso, los corazones afligidos de tantos hijos tuyos, seca las lágrimas de los que están en la prueba, haz que la dulce caricia de tu Madre María caliente los rostros tristes de tantos niños que están lejos del abrazo de sus seres queridos. Tú que eres el Creador del mundo, salva a esta tierra de la destrucción de la muerte generalizada, haz que callen las armas y que resuene la dulce brisa de la paz. Señor Dios de la esperanza, ten piedad de esta humanidad sorda y ayúdala a encontrar el valor de perdonar» (Parolín, Secretario del Estado Vaticano).

Misa de hoy ⛪ Miércoles 20 de Abril de 2022, para los enfermos e impedidos

 



DOMINGO DE RESURRECCIÓN - PROCESIÓN SANTO CRISTO RESUCITADO - LOGROÑO 2022

 

Procesión del Domingo de Resurrección de Logroño. Con salida desde el cementerio municipal, la procesión cruza el río Ebro a través del Puente de Piedra para finalizar en el colegio Compañía de María.

Lectio Divina: 20 de abril de 2022

 “Encuentro con los discípulos de Emaús”

1.-Oración introductoria. 

Señor, en esta oración quiero que me enseñes a constatar la diferencia de una comunidad que todavía no se ha encontrado con el Resucitado y la comunidad que ha tenido la suerte de encontrase contigo. Te pido que este encuentro tuyo con los discípulos de Emaús sea modelo de mi experiencia personal contigo hoy. Y de todas las experiencias de vida comunitaria a lo largo de los siglos.

2.- Lectura reposada del evangelio.

Del santo Evangelio según san Lucas 24, 13-35

Aquel mismo día iban dos de ellos a un pueblo llamado Emaús, que distaba sesenta estadios de Jerusalén, y conversaban entre sí sobre todo lo que había pasado. Y sucedió que, mientras ellos conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió con ellos; pero sus ojos estaban retenidos para que no le conocieran. Él les dijo: «¿De qué discutís entre vosotros mientras vais andando?» Ellos se pararon con aire entristecido. Uno de ellos llamado Cleofás le respondió: «¿Eres tú el único residente en Jerusalén que no sabe las cosas que estos días han pasado en ella?» Él les dijo: «¿Qué cosas?» Ellos le dijeron: «Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras delante de Dios y de todo el pueblo; cómo nuestros sumos sacerdotes y magistrados le condenaron a muerte y le crucificaron. Nosotros esperábamos que sería él el que iba a librar a Israel; pero, con todas estas cosas, llevamos ya tres días desde que esto pasó. El caso es que algunas mujeres de las nuestras nos han sobresaltado, porque fueron de madrugada al sepulcro, y, al no hallar su cuerpo, vinieron diciendo que hasta habían visto una aparición de ángeles, que decían que él vivía. Fueron también algunos de los nuestros al sepulcro y lo hallaron tal como las mujeres habían dicho, pero a él no le vieron». Él les dijo: «¡Oh insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Cristo padeciera eso y entrara así en su gloria?» Y, empezando por Moisés y continuando por todos los profetas, les explicó lo que había sobre él en todas las Escrituras. Al acercarse al pueblo a donde iban, Él hizo ademán de seguir adelante. Pero ellos le forzaron diciéndole: «Quédate con nosotros, porque atardece y el día ya ha declinado». Y entró a quedarse con ellos. Y sucedió que, cuando se puso a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. Entonces se les abrieron los ojos y le reconocieron, pero él desapareció de su lado. Se dijeron uno a otro: «¿No estaba ardiendo nuestro corazón dentro de nosotros cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?» Y, levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén y encontraron reunidos a los Once y a los que estaban con ellos, que decían: «¡Es verdad! ¡El Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón!» Ellos, por su parte, contaron lo que había pasado en el camino y cómo le habían conocido en la fracción del pan.

3.- Qué dice el texto.

Meditación-Reflexión

         San Lucas, en una espléndida catequesis, nos hace ver la situación de una comunidad que no se ha encontrado vitalmente con Jesucristo y otra que ha experimentado la fuerza y el poder del Señor Resucitado. Y nos habla de cuatro presencias del Resucitado.

1.– En el diálogo. Aquellos discípulos iban caminando y, como dice el texto original, “iban buscando juntos”.  Si de corazón buscamos la verdad y no “mi verdad”; si acepto que la Verdad Absoluta sólo la tiene Dios y nosotros estamos sembrados de verdades fragmentarias; si estamos dispuestos a aceptar la verdad del otro hasta el punto de decir: Perdón, yo estaba equivocado; si acepto democráticamente la opinión de la mayoría, en ese diálogo sincero está presente el Señor.

2.– En la Palabra de Dios. Una palabra que está en la Biblia y a través de la oración pedimos que el Espíritu Santo nos ayude a profundizar en ella y abrirnos a su profundo significado. Si nos dejamos interpelar por ella, sentiremos, como los discípulos de Emaús, que “nuestro corazón arde por dentro”.  Y en ese fuego interior descubriremos que está presente el Señor.

 3.– En la “fracción del pan”. Si acudimos a la Eucaristía, no a recitar de rutina credos ya sabidos, sino a hacer presente el gesto de Jesús de “partir el pan” y nos comprometemos a darnos, a entregarnos, a vivir desviviéndonos por nuestros hermanos, especialmente por los más débiles y necesitados, podemos estar seguros que está presente el Señor.

4.– En la Comunidad. Con la muerte de Cristo viene la dispersión del grupo y los discípulos de Emaús van huyendo del grupo de Jerusalén porque allí sólo se habla de muerte y de fracasos. Si somos capaces de desandar el camino de desesperación y decepción, por una experiencia de encuentro gozoso con el Señor, es claro que en esa comunidad alegre, hermanada, con ganas de salir a contar lo que hemos vivido, está presente el Señor. 

Palabra del Papa.

“El encuentro con Dios en la oración, mediante la lectura de la Biblia y en la vida fraterna les ayudará a conocer mejor al Señor y a ustedes mismos. Como les sucedió a los discípulos de Emaús, la voz de Jesús hará arder su corazón y les abrirá los ojos para reconocer su presencia en la historia personal de cada uno de ustedes, descubriendo así el proyecto de amor que tiene para sus vidas. Algunos de ustedes sienten o sentirán la llamada del Señor al matrimonio, a formar una familia. Hoy muchos piensan que esta vocación está «pasada de moda», pero no es verdad. Precisamente por eso, toda la Comunidad eclesial está viviendo un período especial de reflexión sobre la vocación y la misión de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporáneo. Además, les invito a considerar la llamada a la vida consagrada y al sacerdocio. Qué maravilla ver jóvenes que abrazan la vocación de entregarse plenamente a Cristo y al servicio de su Iglesia. Háganse la pregunta con corazón limpio y no tengan miedo a lo que Dios les pida. A partir de su «sí» a la llamada del Señor se convertirán en nuevas semillas de esperanza en la Iglesia y en la sociedad. No lo olviden: La voluntad de Dios es nuestra felicidad (S.S. Francisco, Mensaje para la Jornada Mundial de la Juventud 2015).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto. (Guardo silencio)

5.- Propósito: Que en este día se note que estamos en Pascua: procuraré sonreír y poner buena cara

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, te doy gracias por este tiempo de oración contigo. Te diré que eres fantástico. Me encanta esa manera tan humana de presentarte a unos amigos a quienes tanto desconcertó tu muerte. Te presentaste de una manera arrolladora con tu cuerpo resucitado: con capacidad de diálogo, de sorpresa, de novedad. Fuiste capaz de llenar de entusiasmo y ardor unos corazones fríos y desesperanzados. ¡Qué grande eres, Señor!

ORACIÓN POR LA PAZ.

«Señor Jesús, Príncipe de la Paz, mira a tus hijos que elevan su grito hacia ti: Ayúdanos a construir la paz. Consuela, oh Dios misericordioso, los corazones afligidos de tantos hijos tuyos, seca las lágrimas de los que están en la prueba, haz que la dulce caricia de tu Madre María caliente los rostros tristes de tantos niños que están lejos del abrazo de sus seres queridos. Tú que eres el Creador del mundo, salva a esta tierra de la destrucción de la muerte generalizada, haz que callen las armas y que resuene la dulce brisa de la paz. Señor Dios de la esperanza, ten piedad de esta humanidad sorda y ayúdala a encontrar el valor de perdonar» (Parolín, Secretario del Estado Vaticano).

SOSTENIMIENTO ECONÓMICO PARROQUIAL / MARZO 2022


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      - Ibercaja ES42 2085 8045 8803 0002 2783

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Beneficios fiscales:
Los donativos y aportaciones económicas disfrutarán de los incentivos fiscales previstos en la Ley 49/2002 de 23 de diciembre, de Régimen Fiscal de las entidades sin ánimo de lucro y de incentivos fiscales al mecenazgo, publicada en el B.O.E. nº 307, de 24 de diciembre de 2002.
Establece una deducción del 25% del donativo en la cuota a pagar a Hacienda, con el límite del 10% del total de la base imponible.
Para las Sociedades, la deducción es del 35%.
Si desea beneficiarse de la desgravación, cuando cumplimente el formulario para donativos es necesario rellenar el campo del NIF (si es persona física) o del CIF (si es empresa).
PARROQUIA SAN PÍO X, LOGROÑO 
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CUENTAS PARROQUIALES  / MARZO 2022

INGRESOS

-  Suscripciones:  124,00

-  Donativos: 365,00

-  Colectas: 270,00

-  Día del Seminario: 60,00

-  Garaje: 607,33

-  Funerales: 180,00


 TOTAL INGRESOS: 1.606,33

GASTOS

- Servicios bancarios y comisiones: 33,54

-  Electricidad: 593,54

-  Gas :  75,59

-  Teléfono /Internet: 80,03


-   Vado del Garaje. 411,12

-   Material litúrgico: 85,01 

-   Donativo a Ucranea: 100,00


        TOTAL GASTOS: 1.378,83

SUPERÁVIT : 227,50  

martes, 19 de abril de 2022

Misa de hoy ⛪ Martes 19 de Abril de 2022, para los enfermos e impedidos

 

Lectio Divina: 19 de abril de 2022

 “Aparición a María Magdalena”



1.- Oración introductoria.

En la oración de este día, quiero pedirte, Señor, que aprenda a buscarte donde realmente estás y no donde yo me imagino que puedes estar. María Magdalena fue a buscarte a un sepulcro y lo único que pedía era tu cadáver. Tenía un inmenso amor, pero poca fe en la Resurrección. Había quedado muy atada a tu presencia física y no quería soltarte. Dame a mí la gracia de buscarte donde tú estás: no en un sepulcro que huele a muerto sino en un jardín de amor, con fragancia de vida.

2.- Lectura sosegada del Evangelio Juan 20, 11-18

Estaba María junto al sepulcro fuera llorando. Y mientras lloraba se inclinó hacia el sepulcro, y ve dos ángeles de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y otro a los pies. Drícenle ellos: «Mujer, ¿por qué lloras?» Ella les respondió: «Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto». Dicho esto, se volvió y vio a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús. Le dice Jesús: «Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?» Ella, pensando que era el encargado del huerto, le dice: «Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo me lo llevaré». Jesús le dice: «María». Ella se vuelve y le dice en hebreo: «Rabbuní» -que quiere decir: «Maestro»-. Dícele Jesús: «No me toques, que todavía no he subido al Padre. Pero vete donde mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios». Fue María Magdalena y dijo a los discípulos que había visto al Señor y que había dicho estas palabras.

3.- ¿Qué dice el texto?

Meditación-reflexión

María Magdalena es una mujer loca de amor a Jesucristo. Va al sepulcro a llorar la ausencia de la persona que más quiere. Y pregunta al hortelano si sabe dónde han puesto el cadáver de Jesús.  Ella quiere ir a buscarlo. Le preguntamos cariñosamente: María, ¿qué piensas hacer con un cadáver? No quiero que me contestes porque no puede haber una respuesta razonable. Lo único que hay es una locura de amor. 

Los comentaristas nos dicen que este relato tiene mucho que ver con el Cantar de los Cantares. Hay un jardín, unos esposos enamorados, una búsqueda, unas palabras llenas de admiración, un encuentro. No cabe duda de que este relato San Juan lo ha montado sobre el trasfondo del Cantar de los Cantares. Jesús Resucitado es el nuevo Esposo. Y María Magdalena va a representar a la Iglesia, como nueva esposa. La consecuencia es clara: Jesús resucitado quiere tener con su nueva esposa unas relaciones esponsales. De este modo, María Magdalena representaría el «amor loco» de esposa enamorada que responde al amor loco de Dios que, en la Cruz, ha entregado su vida. La esposa enamorada no se entrega al esposo por la fuerza o la violencia sino con amor apasionado. Y ésta es la respuesta que espera Jesús de cada cristiano.

Hay que destacar el trato exquisito que dio Jesús a las mujeres:

  • Le acompañaban (Lc. 8,2-3).
  • Se dejó tocar, besar y perfumar sus pies por ellas (Lc. 7,36-50).
  • Les devolvió la dignidad perdida (Jn. 8,1-11).
  • Sabiendo que entonces no servía el testimonio de las mujeres, se apareció primero a ellas en la Resurrección y, en el caso de María Magdalena, la llamó por su nombre y la convirtió en la primera “evangelizadora”. En este asunto tan delicado, tenemos derecho a preguntarnos: ¿Ha sido la Iglesia fiel a Jesús?

Palabra del Papa

María Magdalena llora, lo ve pero no lo reconoce, se da cuenta de que es Jesús sólo cuando Él la llama por su nombre; los discípulos de Emaús, deprimidos y con sentimientos de derrota, llegan al encuentro con Jesús dejándose acompañar por el misterioso viandante. ¡Cada uno por caminos diferentes! Buscaban entre los muertos al que está vivo, y fue el mismo Señor el que corrigió el rumbo. Y yo, ¿qué hago? ¿Qué camino sigo para encontrar al Cristo vivo? Él estará siempre cerca de nosotros para corregir el rumbo si nosotros nos hemos equivocado. «¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo?» Esta pregunta nos hace superar la tentación de mirar hacia atrás, a lo que fue ayer, y nos empuja a avanzar hacia el futuro. Jesús no está en la tumba, él es el Resucitado, el Viviente, el que siempre renueva su cuerpo que es la Iglesia y lo hace andar atrayéndolo hacia Él. «Ayer» es la tumba de Jesús y la tumba de la Iglesia, el sepulcro de la verdad y la justicia; «hoy» es la resurrección perenne a la que nos impulsa el Espíritu Santo, que nos da plena libertad.» (S.S. Francisco, catequesis del 23 de abril de 2014).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto ya meditado. (Silencio)

5.- Propósito. Todo lo que voy a hacer en este día lo haré con mucho amor.

6.- Oración.

Gracias, Dios mío, porque hoy he entendido un poco más la esencia del cristianismo. Doctrina maravillosa centrada en el amor y que, desgraciadamente, la desdibujamos con nuestras conductas mezquinas y rastreras. Señor, quiero vivir amando, quiero hacer del amor el fundamento de mi vida. No quiero ser especialista de nada: ni en ciencias, ni en arte, ni en oficios. Quiero ser sólo especialista del amor y así quemar mi vida amando. 

ORACIÓN POR LA PAZ.

«Señor Jesús, Príncipe de la Paz, mira a tus hijos que elevan su grito hacia ti: Ayúdanos a construir la paz. Consuela, oh Dios misericordioso, los corazones afligidos de tantos hijos tuyos, seca las lágrimas de los que están en la prueba, haz que la dulce caricia de tu Madre María caliente los rostros tristes de tantos niños que están lejos del abrazo de sus seres queridos. Tú que eres el Creador del mundo, salva a esta tierra de la destrucción de la muerte generalizada, haz que callen las armas y que resuene la dulce brisa de la paz. Señor Dios de la esperanza, ten piedad de esta humanidad sorda y ayúdala a encontrar el valor de perdonar» (Parolín, Secretario del Estado Vaticano).

lunes, 18 de abril de 2022

Misa de hoy ⛪ Lunes 18 de Abril de 2022, para los enfermos e impedidos

 

Lectio Divina: 18 de abril de 2022

 “Id, avisad a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán”



1.- Introducción

Señor, debo reconocer con humildad, el papel tan importante que jugaron las mujeres en la Resurrección. Y también debemos reconocer el       papel fundamental en el momento de la crucifixión. Ellas fueron las que te acompañaron en el Calvario; ellas te lloraron y envolvieron tu cuerpo muerto con el perfume de su cariño. Haz, Señor, que las mujeres ocupen en la Iglesia el lugar que tú, Jesús, les quisiste dar.

2.- Lectura sosegada del evangelio Mateo 28, 8-15

En aquel tiempo, las mujeres se marcharon a toda prisa del sepulcro; con miedo y gran gozo, y corrieron a dar la noticia a sus discípulos. En esto, Jesús les salió al encuentro y les dijo: «¡Dios os guarde!» Y ellas, acercándose, se asieron de sus pies y le adoraron. Entonces les dice Jesús: «No temáis. Id, avisad a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán». Mientras ellas iban, algunos de la guardia fueron a la ciudad a contar a los sumos sacerdotes todo lo que había pasado. Estos, reunidos con los ancianos, celebraron consejo y dieron una buena suma de dinero a los soldados, advirtiéndoles: «Decid: «Sus discípulos vinieron de noche y le robaron mientras nosotros dormíamos.» Y si la cosa llega a oídos del procurador, nosotros le convenceremos y os evitaremos complicaciones». Ellos tomaron el dinero y procedieron según las instrucciones recibidas. Y se corrió esa versión entre los judíos, hasta el día de hoy.

3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión

         Es notorio el papel que las mujeres desempeñan en la Resurrección de Jesús. A ellas se les apareció en primer lugar y fueron las primeras que dieron al mundo esta gran noticia (Jn. 20,11; Mt 28,9; Mc. 16,9). Como era natural, los discípulos no les dieron crédito puesto que, por ley judía, el testimonio femenino carecía de valor. Jesús busca deliberadamente el conflicto: la mujer, considerada como un ser de segunda clase, es incorporada por Jesús a dar ellas las primeras, el mensaje más nuclear del evangelio: La Resurrección. “Mujer” fue la primera palabra que pronunció Jesús–Resucitado. (Jn. 20,15). Y el primer nombre que brotó de sus labios fue también un nombre de mujer: María. Fueron unos ojos de mujer quienes recogieron la primera imagen del Cristo nuevo y fueron unas manos de mujer quienes primero tocaron la carne resucitada del nuevo Adán: “Ellas se acercaron a abrazar sus pies” (Mt. 28,9).

Palabra del Papa

“En este lunes después de Pascua, el Evangelio nos presenta el pasaje de las mujeres que, al ir al sepulcro de Jesús, lo encuentran vacío y ven a un ángel que les anuncia que Jesús ha resucitado. Y mientras ellas corren para dar la noticia a los discípulos, se encuentran con el mismo Jesús que les dice: “Id a anunciar a mis hermanos que vayan a Galilea: allí me verán”. Galilea es la “periferia” donde Jesús inició su predicación, y desde allí partirá de nuevo el Evangelio de la Resurrección, para que sea anunciado a todos, y cada uno pueda encontrarse con Él, el Resucitado, presente y operante en la historia. También hoy Él está con nosotros, aquí en la plaza…Esta es la buena noticia que estamos llamados a llevar a los otros en cualquier lugar, animados por el Espíritu Santo. La fe en la resurrección de Jesús y la esperanza que Él nos ha llevado es el don más bello que el cristiano puede y debe ofrecer a los hermanos. A todos y cada uno, por tanto, no nos cansemos de repetir: ¡Cristo ha resucitado! Repitamos las palabras, pero sobre todo con el testimonio de nuestra vida. La feliz noticia de la Resurrección debería manifestarse en nuestro rostro, en nuestros sentimientos y actitudes, en la forma en la que tratamos a los otros”. (Homilía de S.S. Francisco, 7 de abril de 2015).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto ya meditado. (Silencio)

5.- Propósito. Un intento por descubrir en cada mujer a la Virgen María.

6.-Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y yo ahora le respondo con mi oración.

Señor, quiero terminar mi oración dándote gracias por la cercanía que has tenido con las mujeres, especialmente después de Pascua. Ellas tuvieron un comportamiento exquisito contigo en los momentos de dolor y Tú quieres agradecerlo con tu presencia especial con ellas después de la Resurrección. Y te agradezco de una manera especial esa presencia envolvente de tu madre en la Iglesia naciente. Ella no necesitó apariciones para creer. Le bastó la fe desnuda.

ORACIÓN POR LA PAZ.

«Señor Jesús, Príncipe de la Paz, mira a tus hijos que elevan su grito hacia ti: Ayúdanos a construir la paz. Consuela, oh Dios misericordioso, los corazones afligidos de tantos hijos tuyos, seca las lágrimas de los que están en la prueba, haz que la dulce caricia de tu Madre María caliente los rostros tristes de tantos niños que están lejos del abrazo de sus seres queridos. Tú que eres el Creador del mundo, salva a esta tierra de la destrucción de la muerte generalizada, haz que callen las armas y que resuene la dulce brisa de la paz. Señor Dios de la esperanza, ten piedad de esta humanidad sorda y ayúdala a encontrar el valor de perdonar» (Parolín, Secretario del Estado Vaticano).

domingo, 17 de abril de 2022

LAUDES del DOMINGO DE PASCUA

 

Feliz Pascua 2022

 

Domingo de Resurrección: 17 de abril de 2022

 “Vio y creyó”





INTRODUCCIÓN

En los relatos de Resurrección aparecen exclamaciones. ¡Es verdad! También se cantan himnos al Resucitado. Y el himno canta lo que las palabras son incapaces de expresar. Y se condensa la fe en un credo sencillo: “Si profesas con tus labios que Jesús es el Señor, y crees con tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvo” (Ro. 10,9).  Debajo de la corteza de estos viejos textos, debemos escuchar el gozo y la admiración de una Comunidad que ha quedado asombrada por este acontecimiento y ha vibrado de emoción y de entusiasmo. 

LECTURAS BÍBLICAS

1ª lectura: Hechos, 10,34.37-43;      2ª lectura: Col. 3,1-.4.

EVANGELIO

Jn. 20,1-9.

El primer día de la semana, María la Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro. Echó a correr y fue donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto». Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; e, inclinándose, vio los lienzos tendidos; pero no entró. Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio los lienzos tendidos y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no con los lienzos, sino enrollado en un sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó. Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos.

REFLEXIÓN

En la Primitiva Comunidad fue necesaria la fe en la Resurrección. Sin experiencia pascual no se podía concebir un cristiano.  Y ahora tampoco. Pero los caminos pueden ser distintos. Y en este relato se nos manifiesta que hay tres personajes: La Magdalena, Pedro y Juan y, sin embargo, cada uno va a tener acceso al encuentro con Cristo Resucitado de una manera diferente.

1.– María Magdalena se encuentra con Jesús a través de “su corazón apasionado”.   María busca el cadáver de Jesús. Ya que no puede verle, ni oírle, ni besar sus pies, se conforma con tener su cadáver para perfumarle. Esa precaria y fugaz presencia le servirá para paliar ese gran dolor que le produce el vacío de una “sentida y contumaz ausencia”. María Magdalena derrocha amor a Jesús por todos los poros de su ser, pero le falta fe. Está desfasada. Se ha quedado con el Cristo histórico y no ha dado el paso al Cristo de la fe. La aparición de “aquel hortelano” en el jardín no le basta. Aquellos interrogantes ¿A quién buscas? ¿Por qué lloras? todavía le ahondan más su dolor. Sólo cuando la llama por su nombre y en una exclamación le dice ¡MARIA! cae en la cuenta de que es Jesús el que la llama. Cuando una persona está enamorada, sólo el nombrar a la persona amada, le emociona, le estremece y no le deja hablar. Y, como no tiene palabras, la respuesta es otra exclamación: ¡RABONI!  Notemos que este texto está escrito en un contexto de “Cantar de los Cantares”. Allí se describe el amor de dos esposos perdidamente enamorados. El Resucitado, que ha muerto en la Cruz por puro amor, por exceso de amor, necesita de la Iglesia, representada por María Magdalena, una respuesta de amor apasionado.  A una “locura de amor” sólo se responde con “un amor con locura”.

2.– Pedro necesita apariciones para llegar a la fe.  El texto nos dice que “entró en el sepulcro, vio las vendas y el sudario, pero no dice que “creyera”. De hecho, Jesús tuvo la delicadeza de aparecerse a él solo en el lago de Tiberiades.  Era normal que, para superar el impacto de haber visto a Cristo muerto en una Cruz, fuera necesario que Cristo se les hiciera presente a través de las Apariciones.  Nos lo recuerda el mismo Pablo: “Se apareció a Jacobo, luego a todos los apóstoles, y al último de todos, como a uno nacido fuera de tiempo, se me apareció también a mí. (1Cor. 15-7-8).

3.– Juan se encuentra con Jesús sin necesidad de apariciones. Nos lo dice el texto de hoy: «Entró, vio, y creyó”. Se puede llegar a la fe sin necesidad de apariciones. Y ésta es, a mi juicio, la manera que llegó María, la Madre de Jesús, al encuentro con su Hijo Resucitado. El evangelio no nos dice que Jesús se le apareció a su madre. Tampoco vemos a la madre de Jesús acompañar a las mujeres al sepulcro a embalsamar el cadáver de su Hijo. Cristo resucita el primero en el corazón de su madre. No tiene apariciones porque no las necesita. María, “la creyente” fue la única que esperaba la Resurrección. Y en aquel apagón de la fe al morir Jesús, la única lámpara encendida fue la de María, su Madre. A través de la Palabra de Dios, profundizada por el Espíritu Santo, tenemos un acceso a la fe del Resucitado. Sin necesidad de apariciones, con la Palabra de Dios, en la fe desnuda, nos podemos encontrar con el Resucitado. Y podemos hacer nuestra la bienaventuranza de Jesús a Tomás “Dichosos los que sin ver, creyeren” (Jn.20,29). 

PREGUNTAS

1.- ¿He tenido alguna vez en mi llamada vida espiritual, algún encuentro vivo e intenso con Jesús, hasta el punto de dejarme sin palabras?

2.- ¿Soy de las personas que necesitan ver para creer?

3.- ¿He tenido momentos en la vida en que no he dudado de que Jesús estaba dentro de mí?  ¿En la lectura de la Palabra? ¿En la Eucaristía?  ¿En el encuentro con los hermanos?