sábado, 4 de abril de 2026

VIGILIA PASCUAL.

 

 El silencio que habla
Hermanos y hermanas, hemos comenzado esta celebración en penumbra. Ese silencio y esa oscuridad no eran vacíos; representaban nuestras esperas, nuestros miedos y, a veces, nuestras desilusiones. Pero hace unos momentos, una sola llama, la del Cirio Pascual, ha rasgado la tiniebla.
Hoy, nos reunimos para proclamar la noticia más increíble de la historia: ¡Cristo ha resucitado! El sepulcro está vacío, no porque alguien se haya llevado el cuerpo, sino porque la Vida es demasiado grande para quedarse encerrada entre piedras.
1. Una historia de amor que no se rinde (Liturgia de la Palabra)
Hemos recorrido, a través de las lecturas, la larga historia de Dios con la humanidad. Vimos la Creación, el paso del Mar Rojo y las promesas de los profetas. ¿Qué nos dice todo esto hoy? Nos dice que Dios no es un espectador lejano.
A veces pensamos que nuestra vida es una serie de eventos al azar, pero la Vigilia nos recuerda que hay un hilo conductor: la fidelidad de Dios. Él no nos creó para la muerte, sino para la luz. Cada vez que el ser humano se hundía, Dios tendía una mano. Y hoy, esa mano es la de su Hijo resucitado, que nos saca definitivamente del abismo.
2. ¿Por qué buscáis entre los muertos? (El Evangelio)
El ángel les hace a las mujeres una pregunta que hoy nos hace a nosotros: “¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?”.
A menudo, nosotros también buscamos la vida en lugares de muerte. Buscamos la felicidad en el consumo que nos agota, en el rencor que nos amarga el corazón o en el éxito que nos vuelve solitarios. Esos son "sepulcros". La Pascua es la invitación a dejar de mirar hacia abajo, hacia nuestras heridas y fracasos, para empezar a mirar hacia arriba y hacia adelante. Cristo no está en el pasado; Él camina con nosotros hacia el futuro.
3. Nuestra propia resurrección (Liturgia Bautismal)
En unos momentos renovaremos nuestras promesas bautismales. El Bautismo no fue solo un rito de nuestra infancia; es nuestra participación en esta noche. Resucitar con Cristo significa decidir hoy que el odio no tendrá la última palabra en nuestra casa, que el perdón es posible y que la esperanza es una elección diaria.
Si llegaste aquí con el corazón pesado o cansado, esta noche es para ti. La Pascua significa "paso". Es el momento de pasar del "no puedo" al "Dios puede en mí", del miedo que paraliza a la caridad que moviliza.
Testigos de la alegría
Hermanos, el mundo en el que vivimos necesita desesperadamente "personas de Pascua". Gente que, al salir de este templo, no lleve solo un cirio encendido, sino una mirada nueva.
No tengáis miedo de la alegría. No tengáis miedo de la esperanza. Cristo ha vencido, y con Él, también nosotros somos vencedores sobre el egoísmo y la muerte. Que nuestra vida a partir de mañana sea el mejor sermón: que digan de nosotros: "Mirad cómo se aman, porque saben que su Señor está vivo".
¡Feliz Pascua de Resurrección! Amén.


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