/> PARROQUIA SAN PÍO X, LOGROÑO.

lunes, 7 de noviembre de 2022

Lectio Divina: 8 de noviembre de 2022

 Somos siervos inútiles; hemos hecho lo que debíamos hacer

1.- Oración introductoria.

Señor, hoy quiero convertir en materia de mi oración una de las últimas palabras del evangelio de este día: “Somos siervos inútiles”. Quiero afincarme en esta gran  verdad: soy un inútil, no sirvo para nada. Y no es que esto sea una falsa humildad, es la pura verdad. ¿Qué hubiera sido de mi vida sin tu gracia, sin tu presencia? Lo dices Tú muy bien: “una casa edificada sobre arena”. Todo lo que hay en mí de sólido, de firme, de consistente, te lo debo a Ti.

2.- Lectura reposada del evangelio. Lucas 17, 7-10

«¿Quién de vosotros tiene un siervo arando o pastoreando y, cuando regresa del campo, le dice: «Pasa al momento y ponte a la mesa?» ¿No le dirá más bien: «Prepárame algo para cenar, y cíñete para servirme hasta que haya comido y bebido, y después comerás y beberás tú?» ¿Acaso tiene que agradecer al siervo porque hizo lo que le fue mandado? De igual modo vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os fue mandado, decid: Somos siervos inútiles; hemos hecho lo que debíamos hacer».

3.- Qué dice el texto.

Meditación-Reflexión

A primera vista, parece que Jesús aprueba este trato abusivo y arbitrario de este amo. Se sabe que en tiempos de Jesús existía en Israel una esclavitud, aunque más moderada que en el imperio romano (J. Jeremías).Jesús se sirve de una realidad muy cotidiana para que  las gentes que le escuchaban, aprendieran cuál debía ser la disposición de la criatura ante su Creador: Ninguno de nosotros es dueño de su vida. Somos criaturas de Dios; estamos pendientes  de Dios como lo  estuvimos un día del cordón umbilical con nuestras madres. Por eso nuestra actitud profunda ante Dios es de gratitud, de alabanza, de adoración. Por otra parte, en tiempo de Jesús, los fariseos estaban cargados de méritos. Compraban a Dios con sus méritos y despreciaban a los que no los tenían (Ver parábola del Fariseo y publicano). Cuando el Señor nos dice que “somos siervos inútiles” nos quiere elevar a otra categoría superior: la categoría de “hijos” que obran por amor. “Como criaturas de Dios”, lo que debemos hacer, es adorar, alabar y agradecer al Creador; y, “como hijos de Dios”, debemos  amarle y demostrarle nuestro amor con obras. Pero no obras para adquirir méritos y presumir ante Dios y los demás, sino para responder con amor al inmenso amor que Él nos ha tenido. Una madre se desvive por el hijo, se sacrifica por él, pero no le exige nada. Se siente feliz de poder expresarle el cariño que le tiene. Lo lógico es que ese hijo se desviva por su madre como la cosa más normal. El gozar haciendo el bien es la mejor recompensa.

Palabra del Papa

“Porque la fe es un encuentro con Jesús, nosotros debemos hacer lo mismo que hace Jesús: encontrarnos con los demás. Vivimos una cultura del desencuentro, una cultura de la fragmentación, una cultura en la que lo que no me sirve lo tiro, la cultura del descarte. Pero sobre este punto os invito a pensar —y es parte de la crisis— en los ancianos, que son la sabiduría de un pueblo, en los niños… ¡la cultura del descarte! Pero nosotros debemos ir al encuentro y debemos crear con nuestra fe una “cultura del encuentro”, una cultura de la amistad, una cultura donde hallamos hermanos, donde podemos hablar también con quienes no piensan como nosotros, también con quienes tienen otra fe. Todos tienen algo en común con nosotros: son imágenes de Dios, son hijos de Dios. Ir al encuentro con todos, sin negociar nuestra pertenencia» (S.S. Francisco, 18 de mayo de 2013).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto ya meditado. (Silencio)

5.-Propósito En este día mostrar a los demás un rostro “alegre” y así manifestaré el gozo de servir a mi Señor Jesucristo.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, hoy al terminar mi oración, mi mirada se dirige a María, tu Madre, esa mujer maravillosa que, a pesar de la dignidad que le diste de ser Madre de Dios, sólo se fijó en lo poco que era: “ha mirado la pequeñez de su esclava”. Siempre se sintió pobre, humilde, sencilla, esclava. Haz que yo sepa imitarle.

II Jornadas Pobreza y Exclusión Social de Cáritas La Rioja - 7 noviembre - Inauguración y ponencia


Del 7 al 9 de noviembre, Cáritas La Rioja celebrará las II Jornadas Pobreza y Exclusión, que versarán sobre “La adolescencia en el siglo XXI. Fortalezas y desafíos”. Las Jornadas, organizadas por la entidad social con la colaboración del Ayuntamiento de Logroño, constan de dos conferencias y una mesa redonda que se desarrollarán a las 19:30 h, en el Salón de Usos Múltiples del consistorio.

El lunes 7 de noviembre, a las 19:30 h, Roberto Pereira, psicoterapeuta familiar y de pareja, psiquiatra, director de la Escuela Vasco-Navarra de Terapia Familiar y de Euskarri (centro de intervención en violencia filio-parental)., hablará sobre “Adolescencia y familia. De la sobreprotección a la desprotección”.

Evangelio del día 7 noviembre 2022 (¡Ay de quien provoca escándalos!)

 

Lectio Divina: 7 de noviembre de 2022

 ¡Si tuvierais fe como un grano de mostaza!…

1.-Oración introductoria.

Señor, hoy vengo a pedirte algo muy pequeño: “un poquito de fe”, una fe pequeñita, “como un granito de mostaza”.  Pero una fe auténtica, firme, capaz de mover montañas. Te pido una fe humilde, sencilla, viva, transparente y contagiosa, como la de tu madre María. Haz que sepa fiarme de Ti como ella se fió. 

2.- Lectura reposada del evangelio. Lc.17, 1-6

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: Es imposible que no vengan escándalos; pero, ¡ay de aquel por quien vienen! Más le vale que le pongan al cuello una piedra de molino y sea arrojado al mar, que escandalizar a uno de estos pequeños. Cuidaos de vosotros mismos. Si tu hermano peca, repréndele; y si se arrepiente, perdónale. Y si peca contra ti siete veces al día, y siete veces se vuelve a ti, diciendo: «Me arrepiento», le perdonarás. Dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe. El Señor dijo: Si tuvierais fe como un grano de mostaza, habríais dicho a este sicómoro: «Arráncate y plántate en el mar», y os habría obedecido.


3.- Qué dice la Palabra de Dios

Meditación-reflexión

Jesús nos pide una fe “como un granito de mostaza”, una semilla tan pequeña como la punta de un alfiler; pero capaz de convertirse en un gran arbusto. Jesús nos pide una fe auténtica, aunque sea pequeña. Una fe capaz de perdonar siete veces y todas las que haga falta. Una fe capaz de mover montañas. Por consiguiente, no se trata de una fe de ideas religiosas, de grandes discursos, sino de una fe que sea “fruto de un encuentro vivo con Jesús”. Cuando una persona se ha encontrado vitalmente con Jesús, ya nada sigue igual, todo cambia. Esto se manifiesta de mil maneras. San Pedro, sin Cristo, se siente perdido ¿Adónde iremos? (Jn 6, 68). San Pablo, después de conocer a Cristo, todo lo considera “basura” (Fil. 3,8). La pecadora convierte su “corazón con olor a podrido” en “un perfume de amor exquisito” (Lc. 7,46). Una fe auténtica hace milagros. 

Palabra del Papa

“Me parece que todos nosotros podemos hacer nuestra esta invocación. También nosotros, como los apóstoles, decimos al Señor Jesús: “¡Auméntanos la fe!”. Sí, Señor, nuestra fe es pequeña, nuestra fe es débil, frágil, pero te la ofrecemos tal como es, para que Tú la hagas crecer. ¿Les parece que repitamos todos juntos esto: ¿Señor, auméntanos la fe? ¿Lo hacemos? Todos: Señor auméntanos la fe. ¡Señor, auméntanos la fe! ¡Señor auméntanos la fe! ¡Que nos la haga crecer, ¡eh! Y el Señor, ¿qué cosa nos responde? Responde: “Si tuvieran fe como un grano de mostaza, habrían dicho a este sicómoro: ‘Arráncate y plántate en el mar’, y les habría obedecido”. La semilla de la mostaza es pequeñísima, pero Jesús dice que basta tener una fe así, pequeña, pero verdadera, sincera, para hacer cosas humanamente imposibles, impensables. ¡Y es verdad!” S.S. Francisco, 6 de octubre de 2013).

4.- Qué me dice hoy a mí esta palabra ya meditada. (Silencio)

5.-Propósito: En este día me acercaré a la persona de quien me siento más alejado y le pediré perdón.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Al terminar esta oración, me dirijo a Ti, Dios mío, para que mi fe, aunque sea pequeña, la tenga siempre viva dentro de mí. En medio de un mundo tan revuelto, tan violento, tan separado de Ti, sólo te pido lo que un día te pidió Santa Teresa: “llena eso poquito que hay en mí”.

domingo, 6 de noviembre de 2022

Misa del Día de la Iglesia Diocesana: Envío de los Equipos de Misión

 



Por los niños y niñas que sufren – El Video del Papa – Noviembre 2022

 


En su video de noviembre, ofrecido por la Red Mundial de Oración del Papa, Francisco nos invita a rezar por los “millones de niños y niñas que sufren y viven en condiciones muy parecidas a la esclavitud” y nos pide abrir los ojos “ante la explotación de estos niños que no tienen derecho ni a jugar, ni a estudiar, ni a soñar. Ni siquiera tienen el calor de una familia”. “Los que viven en las calles, las víctimas de las guerras, los huérfanos”: el mundo está lleno de niños sin infancia, y cada uno de ellos – denuncia el Papa en este vídeo – es “un grito que se eleva a Dios y acusa al sistema que los adultos hemos construido”.

“Todavía hay millones de niños y niñas que sufren y viven en condiciones muy parecidas a la esclavitud.
No son números: son seres humanos con un nombre, con un rostro propio, con una identidad que Dios les ha dado.
Demasiadas veces olvidamos nuestra responsabilidad y cerramos los ojos ante la explotación de estos niños que no tienen derecho ni a jugar, ni a estudiar, ni a soñar. Ni siquiera tienen el calor de una familia.
¡Cada niño marginado, abandonado por su familia, sin escolarización, sin atención médica, es un grito! Un grito que se eleva a Dios y acusa al sistema que los adultos hemos construido.
Un niño abandonado es culpa nuestra.
No podemos permitir más que se sientan solos y abandonados; necesitan poder recibir una educación y sentir el amor de una familia para saber que Dios no los olvida.
Recemos para que los niños y niñas que sufren, los que viven en las calles, las víctimas de las guerras y los huérfanos, puedan acceder a la educación y redescubrir el afecto de una familia”.

Día de la Iglesia Diocesana: Gracias por Tanto

 

El Día de la Iglesia diocesana es un día de fiesta. Un día para celebrar que “juntos logramos una parroquia viva, apasionada por Jesucristo y entregada a los demás”. Cada año, esta campaña, pone su empeño en recordar que en la parroquia nacemos a la fe y en ella descubrimos que somos una familia dentro de otra gran familia, la de los hijos de Dios. Pero además, activa a “esta gran familia” a ponerse al servicio de los demás y a contribuir para hacer una parroquia más comprometida y cercana porque “juntos llegamos más lejos”. 

¿A quién está dirigida esta campaña?

Esta campaña está dirigida a todos los que forman parte de la Iglesia y de su misión. En España, la Iglesia católica se estructura en torno a 70 diócesis, 69 territoriales a las que hay que unir el arzobispado Castrense. Según los datos de la última Memoria anual de actividades, la Iglesia cuenta con 22.988 parroquias; 16.500 sacerdotes; 1.066 seminaristas; 35.500 religiosas y religiosos; 8.436 monjes y monjas de clausura; 10.600 misioneros y millones de laicos. De ellos, 408.722 forman parte de alguna de las 86 asociaciones y movimientos.

Una palabra principal: GRACIAS

El Día de la Iglesia diocesana es una ocasión para recordar que la actividad celebrativa, pastoral, evangelizadora, educativa y cultural de la Iglesia es posible gracias a las 41 millones de horas al año que se entregan de manera generosa.

Un compromiso que resulta tan decisivo, especialmente en momentos de tanta necesidad como el actual, que la campaña de este año se ha querido centrar en el agradecimiento: “Gracias por tanto”.

 

Juntos llegamos más lejos

Y como juntos llegamos más lejos, la campaña para el Día de la Iglesia diocesana no pierde la oportunidad de promover la corresponsabilidad. No se trata de obligar ni de imponer, sino de promover un modo de seguir a Jesucristo.

Para ello, proponen cuatro alternativas de colaboración:

– Tu oración: Puedes rezar por tu parroquia porque tu oración es necesaria y será el alma de toda la actividad que se realice. Con ella, los frutos serán mayores y más permanentes.

– Tu tiempo: Dedica algo de tu tiempo en tu parroquia a los demás. El tiempo que puedas: media hora, una, tres horas… Lo que se ajuste a tu situación de vida.

– Tus cualidades: Cada uno puede aportar un poco de lo que sabe: una sonrisa cercana, una mano que apoya un hombro desconsolado, remangarse cuando sea necesario, acompañar en silencio al que sufre.

– Tu apoyo económico: Haz un donativo. Con tu aportación periódica ayudas más, porque permiten elaborar presupuestos y mejorar la utilización de los recursos y planificar acciones a medio y largo plazo.

Las cifras las sostienen las personas

Con motivo del Día de la Iglesia diocesana se edita la revista Nuestra Iglesia. Una edición por cada diócesis en la que ofrecen sus datos económicos para que el Pueblo de Dios esté informado de las cuentas de la Iglesia. También se encuentran los datos de la actividad de la Iglesia en sus distintas facetas: celebrativa, pastoral, evangelizadora, educativa, cultural y caritativa-social. Y lo más importante, el testimonio de las personas que hacen posible que esto salga adelante.

Se renueva el logo de XTantos

xtantos dia iglesia diocesana

En este caso, la combinación de los elementos gráficos construye un símbolo con carácter y personalidad propia. Un paso hacia una marca más actual, cercana y accesible, con un logo-símbolo especialmente funcional para su uso en los entornos digitales.

REVISTA MEMORIA DE NUESTRA IGLESIA 

SUBSIDIO LITÚRGICO

SUBSIDIO MONITOR

sábado, 5 de noviembre de 2022

Evangelio del día 6 noviembre 2022 (No es Dios de muertos, sino de vivos)

 

Domingo 32, tiempo ordinario: 6 de noviembre de 2022

 No es Dios de muertos, sino de vivos…

INTRODUCCIÓN

El tema de este domingo encaja muy bien en el comienzo del mes de noviembre dedicado a los difuntos. El evangelio de hoy nos habla del Dios de la vida. Y nos preguntamos ¿De qué vida se trata?  Porque nosotros distinguimos varias clases de vida: a) “vida vegetativa”. ¿Acaso seremos un vegetal?  NO. b) también tenemos “vida sensitiva”  propia de los animales. ¿Acaso seremos un caballo, un delfín, un águila? NO. c) ¿seguiremos teniendo “vida humana” encarnándonos en otra persona? Hay gente que así lo cree.   Nosotros decimos que NO. Entonces ¿llevaremos vida angelical, ya que el mismo texto del evangelio de  hoy nos dice que seremos como ángeles? ¿Dejaremos de ser hombres y mujeres? Decimos que NO. El evangelio dice “como ángeles” para significar que ellos están muy cerca de Dios y gozan ya de un amor exquisito, al cual estamos también llamados nosotros; pero no como “ángeles” sino como “seres humanos” que han sido redimidos por Cristo, “el Hombre perfecto”, que está por encima de los ángeles. 

LECTURAS BÍBLICAS

1ª lectura: 2Macabeos 7,1-2.9-14.      2ª lectura: 2Tesalonicenses 2-16-3,5

EVANGELIO

Lucas 20,27-38.

En aquel tiempo, se acercaron algunos saduceos, los que dicen que no hay resurrección, y preguntaron a Jesús: «Maestro, Moisés nos dejó escrito: “Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer, pero sin hijos, que tome la mujer como esposa y de descendencia a su hermano. Pues bien, había siete hermanos; el primero se casó y murió sin hijos. El segundo y el tercero se casaron con ella, y así los siete, y murieron todos sin dejar hijos. Por último, también murió la mujer. Cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será la mujer? Porque los siete la tuvieron como mujer». Jesús les dijo: «En este mundo los hombres se casan y las mujeres toman esposo, pero los que sean juzgados dignos de tomar parte en el mundo futuro y en la resurrección de entre los muertos no se casarán ni ellas serán dadas en matrimonio. Pues ya no pueden morir, ya que son como ángeles; y son hijos de Dios, porque son hijos de la resurrección. Y que los muertos resucitan, lo indicó el mismo Moisés en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor: “Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob”. No es Dios de muertos, sino de vivos: porque para él todos están vivos».

MEDITACIÓN-REFLEXION

1.- A Jesús le hacen preguntas superficiales,  incluso capciosas,  a las que no responde. Pero sí responde a las que deberían hacerle. A Jesús se le pregunta por la vida futura. ¿Qué pasará después de la muerte? Y los maridos que hayan tenido varias mujeres… ¿de cuál de ellas será marido? Esto es lo anecdótico. Jesús va a decir que no creamos que la otra vida vaya a ser una continuidad de ésta. Será algo nuevo y distinto. Lo que a Jesús le interesa decir con claridad es esto: “Dios no es un Dios de muertos sino de vivos”. A Dios no le va la muerte. A Dios le va la vida. Y apela a la Escritura admitida por todos ellos: “Es el mismo Moisés en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor: “Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob”. No es Dios de muertos, sino de vivos: porque para él todos están vivos». Ante todo, Dios es nuestro Padre y la muerte no puede ir dejando a este Padre sin hijos.

2.- La gran pregunta existencial: ¿Y qué será de mí cuando yo me muera? Nos equivocamos siempre, como se equivocó Marta, la hermana de Lázaro, cuando nuestra mirada se dirige al cadáver: “huele mal”. La mirada de Jesús la dirige al cielo donde está Dios, nuestro Padre, “que nos ha amado tanto” (2ª lectura).  En cierta ocasión, los apóstoles estaban muy tristes porque Jesús les había dicho que lo iban a matar. Y Jesús les dice: “No perdáis la calma, me voy a prepararos sitio para que donde yo esté estéis también vosotros (Jn. 14,2-4). De hecho, Jesús murió abandonándose a las manos de Dios, su Padre: “Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu” (Lc. 23,46). Remedando al poeta Rilke podemos decir: “En esta vida todo cae: cae la lluvia, cae la tarde; caen los copos de nieve en invierno y las hojas secas en otoño; y nosotros también caemos. Pero hay Alguien que sostiene nuestras caídas: las manos anchas de nuestro Padre Dios”.  Impresionan las palabras del cuarto hijo de los Macabeos que aparecen en la primera lectura: “vale la pena morir a manos de los hombres, cuando se tiene la esperanza de que Dios mismo nos resucitará”.

3.- Es muy difícil creer en el “más allá” si de alguna manera, ese más allá, no se hace presente en el “más acá”. El cristianismo nació en “Pascua” en ese “paso de la muerte a la vida”. Los primeros testigos de la Resurrección lo tuvieron muy claro. El Cristo Resucitado llevaba las señales del Cristo Crucificado. Para el apóstol San Juan no hubo crisis de identificación del Resucitado: “Nosotros hemos pasado de la muerte a la vida porque amamos a los hermanos” (1Juan 3,14). Siempre que cumplimos el testamento de Jesús de “amarnos como Él nos ha amado” hacemos experiencia de la Resurrección. Los cielos nuevos y la nueva tierra irrumpen en una experiencia de amarnos en el Señor. La  misma Constitución de Liturgia, en el nº 8 nos dice:” En la liturgia terrena pregustamos y tomamos parte de aquella liturgia celestial que se celebra en la santa ciudad de Jerusalén hacia la cual nos dirigimos como peregrinos y donde Cristo está sentado a la diestra de Dios”. San Juan de la Cruz le pide a Dios: “Rompe la tela de este dulce encuentro” (Llama). Entre el cielo y la tierra hay una “tela transparente” donde ya se vislumbran los perfiles y contornos, aunque no se vea todavía el rostro de Dios. En este mundo no podemos ver a Dios, pero sí “transparentarlo”.

PREGUNTAS

1.- Dios es el Dios de la vida, de toda vida. ¿Sé agradecer a Dios este gran don? ¿Lo empleo en beneficio de los demás? ¿Me preocupa una vida malograda, estropeada por mi culpa?

2.- ¿Vivo la realidad de la muerte con miedo, con agobio, o me fío de mi Padre Dios?

3.- ¿Tengo experiencias fuertes de Dios que me facilitan mi fe en el más allá?

viernes, 4 de noviembre de 2022

Evangelio del día 5 noviembre 2022 (No podéis servir a Dios y al dinero)

 

No podéis servir a Dios y al dinero


1.- Introducción.

Señor, te pido que sepa desprenderme del dinero. Poco a poco se convierte en un amo cruel que me esclaviza y me avasalla, hasta el punto de  quitarme  libertad para optar por Ti. Lléname de tu amor, ese amor maravilloso que me deja libre para amarte a Ti y amar a los demás. Señor, sé Tú la verdadera riqueza de mi vida y desaparecerá en mí el deseo del dinero y de los bienes de este mundo.

2.- Lectura reposada del evangelio: Lucas 16, 9-15

“En aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos: Haceos amigos con el dinero injusto, para que, cuando llegue a faltar, os reciban en las eternas moradas. El que es fiel en lo mínimo, lo es también en lo mucho; y el que es injusto en lo mínimo, también lo es en lo mucho. Si, pues, no fuisteis fieles en el dinero injusto, ¿quién os confiará lo verdadero? Y si no fuisteis fieles con lo ajeno, ¿quién os dará lo vuestro? Ningún criado puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al dinero. Estaban oyendo todas estas cosas los fariseos, que eran amigos del dinero, y se burlaban de él. Y les dijo: Vosotros sois los que os la dais de justos delante de los hombres, pero Dios conoce vuestros corazones; porque lo que es estimable para los hombres, es abominable ante Dios”.

3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión

Me encanta esta frase del evangelio: Haceos amigos con el dinero. Estamos muy acostumbrados a relacionar el dinero con las cosas: dinero para comprar una casa, un coche, hacer un buen negocio, o simplemente “dinero para hacer más dinero”. El evangelio nos dice que el dinero mejor empleado es el que tiene relación con las personas: dinero para entrar en amistad con tantas personas que no conozco y me necesitan; dinero para compartirlo y no para retenerlo; dinero para darlo a los pobres, los amigos fuertes de Dios, y así ser yo también amigo suyo. Hoy quiero abrir de par en par mis puertas a Dios para que el dinero innecesario salga por la ventana. El dinero me ata, me corta las alas de la libertad. “Engarza en oro las alas del pájaro y ya nunca podrá volar al cielo” (R. Tagore). Por eso dice Jesús: ”No podéis servir a Dios y al dinero”. Servir a Dios es reinar, es decir, vivir como un rey: rey de uno mismo, sin admitir esclavitudes de nada ni de nadie. “Los fariseos, que eran amigos del dinero, se burlaban de Jesús”. Es lo normal. Como tantos y tantos fariseos de hoy que ponen su corazón en el dinero y le rinden vasallaje. Pero los que han experimentado el gozo de servir al Señor, también tienen derecho a reírse de sus risas.  

Palabra del Papa

“Un cristiano que recibe el don de la fe en el Bautismo, pero que no lleva adelante este don por el camino del servicio, se convierte en un cristiano sin fuerza, sin fecundidad. Al final, se convierte en un cristiano para sí mismo, para servirse a sí mismo. Su vida es una vida triste.

El Señor nos dice que el servicio es único, no se pueden servir a dos amos: O Dios o las riquezas. Podemos alejarnos de esta actitud de servicio, primero, por un poco de pereza. Y esta pone tibio el corazón, la pereza te convierte en un cómodo:

La pereza nos aleja del servicio, y nos lleva a la comodidad, al egoísmo. Hay muchos cristianos así… son buenos, van a Misa, pero el servicio hasta aquí… Pero cuando digo servicio, digo todo: servicio a Dios en la adoración, en la oración, en las alabanzas; servicio al prójimo, cuando debo hacerlo; servicio hasta el final, porque Jesús en esto es fuerte: ‘Así también vosotros, cuando hayáis hecho lo que se os ha ordenado, entonces decid somos siervos inútiles’. Servicio gratuito, sin pedir nada”. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 11 de noviembre de 2014, en Santa Marta).

4.- Qué me dice ahora a mí este texto ya meditado (Silencio)

5.-Propósito. Hago la experiencia de servir hoy al Señor con alegría.


6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, cada día tus enseñanzas me parecen más reales, más auténticas, más maravillosas. Yo tengo mi propia experiencia de que sólo cuando te he servido a Ti, y no me he dejado esclavizar por nada ni por nadie, he sido verdaderamente feliz. Ni el dinero, ni el placer, ni el poder hacen felices a las personas. Sólo el amor vivido en libertad, nos realiza como personas.

Qué es la Pastoral de la Salud

 

Pastoral de la salud es un bien para toda la Iglesia,sanos y enfermos (Cardenal Pironio).

Pastoral de la salud es presencia y acción de un ministerio eclesial de relación de ayuda, específico, entusiasta, encarnado, capacitado, iluminativo, celebrativo, creativo y organizado, inspirado por el Espíritu Santo, realizado en nombre del Señor Jesús, buen samaritano y Salvador, que expresa el amor misericordioso del Padre.

Ministerio llevado a cabo desde la fe por el anuncio y testimonio de toda la comunidad cristiana (específicamente, por el obispo, sacerdote, diácono, religioso/a, ministro de la comunión, agente de pastoral, profesional cristiano de la salud y por el mismo enfermo), apoyándose en los auxilios de la gracia divina que son dados en la praxis sacramental, en la escucha de la Palabra revelada, en la vida de oración, en el diálogo pastoral…

Tiene como objeto ofertar salud-salvación: asistencia, curación, sanación, humanización, reconciliación, iluminación, sentido vital, crecimiento humano y salvación.

Realiza su misión en el encuentro con el enfermo y su familia (dimensión solidaria), con los profesionales y estructuras de salud (dimensión política-institucional), y con los sanos para potenciar una cultura más sensible frente al dolor, sufrimiento, discapacidad, agonía, muerte y duelo, propiciando la prevención y promoción de la salud y la defensa de la vida (dimensión comunitaria).

La Pastoral de la Salud, en al ámbito de la Santa Sede, está adscrita al Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral desde enero de 2017.

jueves, 3 de noviembre de 2022

Evangelio del día 4 noviembre 2022 (Los hijos de este mundo son más astutos)

 

Lectio Divina: 4 de noviembre de 2022

 “Dame cuenta de tu administración”

1.- Introducción

Señor, mi gran pecado es la rutina, la pereza, el poco entusiasmo que pongo en tus cosas, mi falta de creatividad, mi tendencia a lo fácil, a lo que siempre se ha hecho, aunque ahora ya no sirva para nada. Dame espíritu de lucha, de esfuerzo, de ingenio, de inquietud. Haz que no entierre el talento que me has dado. Haz que deje ya de ser masa y me convierta en levadura.

2.- Lectura reposada del Evangelio Lucas 16, 1-8

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Era un hombre rico que tenía un administrador a quien acusaron ante él de malbaratar su hacienda; le llamó y le dijo: «¿Qué oigo decir de ti? Dame cuenta de tu administración, porque ya no podrás seguir administrando.» Se dijo a sí mismo el administrador: «¿Qué haré, pues mi señor me quita la administración? Cavar, no puedo; mendigar, me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer, para que cuando sea removido de la administración me reciban en sus casas.» Y convocando uno por uno a los deudores de su señor, dijo al primero: «¿Cuánto debes a mi señor?» Respondió: «Cien medidas de aceite.» Él le dijo: «Toma tu recibo, siéntate en seguida y escribe cincuenta.» Después dijo a otro: «Tú, ¿cuánto debes?» Contestó: «Cien cargas de trigo.» Dícele: «Toma tu recibo y escribe ochenta.» El señor alabó al administrador injusto porque había obrado astutamente, pues los hijos de este mundo son más astutos con los de su generación que los hijos de la luz.

3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión

Es importante saber que Jesús, en las parábolas, quiere resaltar “un punto esencial”, apunta a una sola dirección y no podemos pensar en que cada palabra o frase de la parábola tiene un significado. A eso se llama “alegoría” Y muchas veces, por entender las parábolas en sentido alegórico, las hemos estropeado. Ahora bien, ¿qué es lo esencial de esta parábola? Lo que Jesús alaba es la “sagacidad”. Y esto lo explica diciendo que “los hijos de las tinieblas son más astutos que los hijos de la luz”. Es una advertencia que nos viene muy bien en la situación en que está viviendo la Iglesia en España. Cada día constatamos que viene menos gente a la Iglesia; que los padres en casa ya no son trasmisores de la fe; que la Iglesia Institución cada día cuenta menos gente; que los jóvenes “pasan de lo religioso”, que los curas y monjas van desapareciendo sin dejar relevo etc. Y seguimos haciendo lo mismo. No nos paramos, reflexionamos, inventamos nuevos métodos, le damos al coco, incentivamos la creatividad… Y todos somos conscientes de que tenemos la mejor mercancía, pero no sabemos venderla. A esto va la parábola: a sacudir nuestra pasividad; a espolear nuestro ingenio; a sacudir nuestra pereza; a buscar nuevos caminos.

Palabra del Papa

“Este administrador es un ejemplo de mundanidad. Alguno de ustedes podría decir: ¡pero, este hombre ha hecho lo que hacen todos! Pero todos, ¡no! Algunas administraciones de empresas, administradores públicos, algunos administradores de gobierno… Quizá no son muchos. Pero es un poco esa actitud del camino más corto, más cómodo para ganarse la vida. En la parábola del Evangelio el patrón alaba al administrador deshonesto por su ‘astucia’. La costumbre del soborno es una costumbre mundana y fuertemente pecadora. Es una costumbre que no viene de Dios: ¡Dios nos ha pedido llevar el pan a casa con nuestro trabajo honesto! Y este hombre, administrador, lo llevaba, pero ¿cómo? ¡Daba de comer a sus hijos pan sucio! Y sus hijos, quizá educados en colegios caros, quizá crecidos en ambientes cultos, habían recibido de su padre suciedad como comida, porque su padre, llevando pan sucio a casa, ¡había perdido la dignidad! ¡Y esto es un pecado grave! Porque se comienza quizá con un pequeño soborno, ¡pero es como la droga eh! La costumbre del soborno se convierte en dependencia. (Cf. S.S. Francisco, 8 de noviembre de 2013, homilía en Santa Marta).

4.- Qué me dice hoy a mí esta palabra de Dios ya reflexionada. (Guardo silencio)

5.-Propósito. Hoy me las ingeniaré para aprovechar a tope este día.

6.-Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, te agradezco que me eches un rapapolvo, que me des un estirón de orejas por mi pereza, mi pasividad, mi indolencia, mis pocas ganas de complicarme la vida, mi poco compromiso por llevar el evangelio a los demás. Dame fuerza para no seguir sentado, para no quedarme en casa, para salir a caminar por rutas nuevas, aunque tropiece. Sí, necesito “sagacidad”.

Evangelio del día 3 noviembre 2022 (¡Alegraos! He encontrado la oveja perdida)

 

Lectio Divina: 3 de noviembre de 2022

 “He hallado la oveja que se me había perdido”

1.- Oración introductoria.

Señor, estas parábolas del capítulo quince de Lucas, son un verdadero tesoro. Aunque un descerebrado hubiera podido quemar todos los evangelios, si de esas cenizas se hubieran podido rescatar estas parábolas, todavía tendríamos argumentos para ser felices. Un Dios-Padre que nos ama de esta manera, es motivo suficiente para llenar nuestro corazón de alegría. Gracias por ser como eres, gracias porque no puedes, no sabes y no quieres hacer otra cosa que amarnos.

2.- Lectura reposada del Evangelio: Lucas 15, 1-10

Todos los publicanos y los pecadores se acercaban a Él para oírle, y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: «Este acoge a los pecadores y come con ellos». Entonces les dijo esta parábola. «¿Quién de vosotros que tiene cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las 99 en el campo, y va a buscar la que se perdió hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, la pone contento sobre sus hombros; y llegando a casa, convoca a los amigos y vecinos, y les dice: «Alegraos conmigo, porque he hallado la oveja que se me había perdido.» Os digo que, de igual modo, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por 99 justos que no tengan necesidad de conversión. «O, ¿qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una, no enciende una lámpara y barre la casa y busca cuidadosamente hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, convoca a las amigas y vecinas, y dice: «Alegraos conmigo, porque he hallado la dracma que había perdido.» Del mismo modo, os digo, se produce alegría ante los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta».

3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión

Estas parábolas son preciosas, pero no menos preciosa es la introducción a las mismas. La gente del mal vivir: publicanos, prostitutas, pecadores en general, se lo pasaban en grande con Jesús. Y dejaban todo por escucharle. En cambio, los escribas y fariseos, es decir, aquellos que el pueblo tenía por buenos, criticaban a Jesús. Ellos creían que el Mesías vendría a premiarles por las obras buenas que habían acumulado, por los méritos adquiridos, y también vendría a castigar a los pecadores, a los que no han estudiado la Ley. Este es el contexto. Las parábolas que vienen detrás, la de la oveja perdida, la de la mujer que pierde la dracma y la del Hijo Pródigo, son parábolas-revelación. Vienen a decirnos cómo es Dios. Y, de paso, vienen a decirles a los que están todo el día con la biblia en la mano, que no tienen ni idea de lo que es Dios. A Dios sólo lo conoce Dios. Sólo aquel que ha vivido desde siempre con Él, lo puede revelar. Dios es como ese “pastor” que va en busca de la oveja perdida y la pone en sus hombros. O como “esa mujer” (¡Qué osadía la de Jesús al plasmar la imagen de Dios en “forma de mujer!)  que se pasa la noche buscando una moneda de poco valor y a la mañana siguiente invita a las vecinas a celebrar el hallazgo de la moneda. No digamos nada del Padre que hace fiesta porque ha encontrado al hijo que era una calavera…  ¡Qué maravilla de Dios!

¿Quién no va a ir a apuntarse con Él?

Palabra del Papa

“Algunos cristianos parecen ser devotos de la diosa lamentación. El mundo es el mundo, el mismo que hace cinco siglos atrás y es necesario dar testimonio fuerte, ir adelante pero también soportar las cosas que aún no se pueden cambiar. Con coraje y paciencia a salir de nosotros mismos, hacia la comunidad para invitarlos. Sean por todos partes portadores de la palabra de vida, en nuestros barrios, dónde haya personas. Queridos hermanos, tenemos una oveja y nos faltan 99, salgamos a buscarlas, pidamos la gracia de salir a anunciar el evangelio. Porque es más fácil quedarse en casa con una sola oveja, peinarla, acariciarla, pero a todos nosotros el Señor nos quiere pastores y no peinadores. Dios nos dio esta gracia gratuitamente, debemos darla gratuitamente”. (Cf. S.S. Francisco, 17 de junio de 2013, homilía en Santa Marta).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto que acabo de meditar. (Guardo silencio)

5.- Propósito: Hoy pasaré el día entusiasmado, loco de contento, por haber descubierto el verdadero rostro de Dios.

6.- Dios me ha hablado hoy por medio de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, al acabar de meditar en estas bellas parábolas, no quiero pronunciar ninguna palabra humana. Me estorban todas.  Quiero, como la Virgen, quedarme en silencio y con mi alma colmada de emoción y mi corazón lleno de estremecimiento, cantar ¡Aleluya! 

miércoles, 2 de noviembre de 2022

1. INTRODUCCIÓN A LA BIBLIA - Curso de Biblia Católico

 


Cada martes a las 22 h (hora española) subiremos un nuevo video de Biblia. En este video damos una introducción general a la Biblia, viendo a vista de pájaro la Historia de la Salvación, y qué libros corresponden a cada etapa.

martes, 1 de noviembre de 2022

Evangelio del día 2 noviembre 2022 (Fieles Difuntos)

 

¿Puedo tener las cenizas de un difunto en casa? ¿Puedo usarlas como relicarios o joyas?

 

Lectio Divina: 2 de noviembre de 2022

 DIA DE TODOS LOS DIFUNTOS

Y adonde yo voy, ya sabéis el camino.

1.- Introducción.

Señor, ayer celebramos el día de todos los santos y hoy la liturgia nos invita a celebrar la Misa por nuestros difuntos. Y hay una relación entre un día y otro. De hecho, los cristianos llamamos al lugar de los muertos “campo santo”, es decir, un campo sembrado de santos.  Haz, Señor, que yo rece hoy por mis difuntos y eleve mi mirada por encima de las tumbas, como hizo Jesús sobre la tumba de Lázaro. No es cuestión de mirar el cadáver sino mirar al cielo donde está nuestro Padre Dios donde Él nos espera para darnos el abrazo definitivo. 

2.- Lectura reposada del evangelio: Juan 14:1-4

“No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho, porque me voy a prepararos un lugar. Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino».

3.-Qué dice el texto.

Meditación-reflexión sobre una visita provechosa al cementerio.

¿Qué he visto en el cementerio?  Lágrimas, flores y gente rezando.

  1. Lágrimas. He visto llorar a las personas, especialmente a las que acaban de perder algún ser querido. Son lágrimas de impotencia.  Mientras hay vida hay esperanza, y hemos luchado hasta el final. Pero hay un momento en que los médicos tiran la toalla y dicen: hasta aquí hemos llegado. La muerte nos aboca a todos a pensar en nuestra limitación, nuestra fragilidad, nuestra impotencia. Aquí debería quedar abatido nuestro orgullo, nuestra soberbia. ¡No somos nada! Y, sin embargo, esa nada que yo soy, es amada por Dios. La última palabra no la tiene la muerte sino el amor.  “Cuando yo le digo a una persona: te amo, es como si le dijera: tú no morirás” (G. Marcel). No moriremos porque el Padre Dios que ha preparado una casa grande para todos, no puede quedar defraudado.
  2. He visto flores, muchas flores.  En el cementerio podemos tener tres miradas distintas:
  3. Mirada hacia abajo. Ahí están los restos de nuestros seres queridos. Ya todo se ha convertido en cadáver, corrupción, hediondez. Levantemos pronto la vista porque nos hace daño. Pero seamos realistas: lo que nosotros somos, ellos lo fueron; lo que ellos son, nosotros lo seremos. Aprendamos de la muerte la gran lección de la vida.
  4. Mirada a la superficie: flores, muchas flores. Son símbolo del amor.  Es como decir a nuestros seres queridos: No os hemos olvidado. Estáis vivos en nuestra memoria y en nuestro corazón. Queremos cubrir vuestros huesos fríos con el manto de nuestro cariño.
  5. Mirada hacia arriba. En la cima de nuestras sepulturas siempre hay un crucifijo que nos da esperanza. De hecho, cada uno se retira a la sepultura de sus familiares, guarda silencio y reza. Nuestra fe nos dice que entre nosotros y nuestros difuntos no hay un muro que nos separa sino un puente de fe y de amor que nos une. Cuando San Ignacio mártir iba a Roma camino del martirio para ser devorado por las fieras, decía: “Bello es que el sol de mi vida se apague, para que en Él yo amanezca”. Cuando el sol se pone por el Occidente, da la impresión que desaparece; pero no es así: va a iluminar otros mundos. Un día yo también me pondré, como el sol, pero me pondré con el Sol-Jesús que me acompañará para brillar en un Mundo Nuevo. 

Es importante llevar a la Eucaristía a nuestros seres queridos. “Si comulgamos nos encontramos todos tan fuertemente unidos que ya solo somos el único cuerpo de Cristo. Su sed de Dios es la nuestra. Nuestro anhelo de ver al Señor es el suyo. Compartimos esperanza. Soñamos con experimentar la misma ternura, la misma dulzura, el mismo gozo, la misma plenitud” (Fr. Agrelo).

Palabra del Papa.

“En el pueblo de Dios, con la gracia de su compasión donada en Jesús, tantas familias demuestran, con los hechos, que la muerte no tiene la última palabra y esto es un verdadero acto de fe. Todas las veces que la familia en el luto – incluso terrible – encuentra la fuerza para custodiar la fe y el amor que nos unen a aquellos que amamos, impide a la muerte, ya ahora, que se tome todo. La oscuridad de la muerte debe ser afrontada con un trabajo de amor más intenso. «¡Dios mío, aclara mis tinieblas!”, es la invocación de la liturgia de la tarde. En la luz de la Resurrección del Señor, que no abandona a ninguno de aquellos que el Padre le ha confiado, nosotros podemos sacar a la muerte su “aguijón”, como decía el apóstol Pablo (1Cor 15,55); podemos impedirle envenenarnos la vida, de hacer vanos nuestros afectos, de hacernos caer en el vacío más oscuro”.  Papa Francisco (17-06-2015)

PREGUNTAS

1.- Yo sé que voy a morir, pero ¿Ya me lo creo? ¿En qué se nota?

2.- Creo que Jesús ha resucitado, pero ¿de verdad creo que voy a resucitar yo?

3.- ¿Estoy convencido de que, para un cristiano, cualquier tiempo pasado fue peor? ¿Sé que lo mejor está por venir?