/> PARROQUIA SAN PÍO X, LOGROÑO.

miércoles, 10 de enero de 2024

Lectio Divina: 10 de enero de 2024

 “La fiebre la dejó y ella se puso a servirles”.

1.-Oración introductoria.

Te pido, Señor, que me envíes tu Espíritu Santo y me haga comprender el sentido profundo de la oración. No la       quiero meter en el catálogo de las obligaciones, sino de las necesidades. No tenemos obligación de rezar sino necesidad, una dulce necesidad. Necesito comer, beber, dormir, respirar… Necesito también rezar.

2.- Lectura sosegada del evangelio. Marcos 1, 29-39

Cuando salió de la sinagoga se fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre; y le hablan de ella. Se acercó y, tomándola de la mano, la levantó. La fiebre la dejó y ella se puso a servirles. Al atardecer, a la puesta del sol, le trajeron todos los enfermos y endemoniados; la ciudad entera estaba agolpada a la puerta. Jesús curó a muchos que se encontraban mal de diversas enfermedades y expulsó muchos demonios. Y no dejaba hablar a los demonios, pues le conocían. De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, se levantó, salió y fue a un lugar solitario y allí se puso a hacer oración. Simón y sus compañeros fueron en su busca; al encontrarle, le dicen: «Todos te buscan.» Él les dice: «Vayamos a otra parte, a los pueblos vecinos, para que también allí predique el Evangelio, pues para eso he venido.» Y recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando a los demonios.

3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión.

Jesús cura a la suegra de Pedro.  Un rabino no se hubiera acercado a una mujer enferma,  ni la hubiera tomado de la mano. Jesús se acerca y toca la persona. No es un curandero. Es el médico que cura con su cercanía y su  bondad. “Tomándole de la mano la levantó”. Por suerte hay una mano a la que agarrarse. Me levanta y me ayuda a caminar. Bonito programa para todos sus seguidores. El bien hay que hacerlo bien. Después se puso a servirles. Ella que ha sido tocada por la ternura de Dios se pone gozosa a servir por amor. Un servicio sin amor, esclaviza. Un servicio por amor, hace personas libres. “De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, se levantó, salió y fue a un lugar solitario y allí se puso a hacer oración”. La primera actividad de Jesús, en un día normal, es madrugar para estar a solas con Dios, su Padre. ¡Todos le buscan! Hay mucho trabajo, muchas personas que atender, pero Él necesita el diálogo con el Padre. Es su respiración vital. Hoy más que nunca el mundo necesita una palabra que venga del silencio.


Palabra del Papa

“Desde este lugar de acogida, de encuentro y de servicio, quisiera que surgiera una pregunta para todos, para todas las personas que viven aquí en la diócesis de Roma: ¿Me inclino sobre quien está en problemas, o tengo miedo de ensuciarme las manos? ¿Estoy encerrado en mí mismo, en mis cosas, o me percato de los que necesitan ayuda? ¿Me sirvo solo a mí mismo, o sé servir a los demás como Cristo, que vino a servir hasta dar su vida? ¿Miro a los ojos de los que buscan la justicia, o dirijo la mirada hacia el otro lado? ¿Acaso para no mirar a los ojos?» (S.S. Francisco, mensaje del 10 de septiembre de 2013).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto. (Silencio)

5.- Propósito. La oración de hoy la voy a considerar como una dulce necesidad. Y voy a comprometerme a tener hábito de oración.

6.- Dios me ha hablado hoy a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Gracias, Señor, porque he descubierto que la oración es parte esencial de mi vida y que no la puedo separar de mi trabajo pastoral. Dame la gracia de estar bien por dentro para poder así hacer el bien por fuera; que no me deje llevar por un activismo exagerado, hasta el punto de no tener tiempo para orar. El mundo de hoy no busca a cualquiera, sino sólo a  aquel que tiene algo que decir.

martes, 9 de enero de 2024

Lectio Divina: 9 de enero de 2024

 ¡Y quedaban asombrados de su doctrina!

1.- Oración introductoria.

Señor, quiero acercarme a la oración para que arranques de mi corazón todo espíritu malo, todo aquello que me esclaviza y no me deja disfrutar de la auténtica libertad. Dame el espíritu de amor, de servicio, de entrega, de alegría profunda. Dame, Señor, tu Santo Espíritu.

2.- Lectura sosegada del evangelio. Marcos 1, 21b-28

Llegan a Cafarnaúm. Al llegar el sábado entró en la sinagoga y se puso a enseñar. Y quedaban asombrados de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas. Había precisamente en su sinagoga un hombre poseído por un espíritu inmundo, que se puso a gritar: «¿Qué tenemos nosotros contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres tú: el Santo de Dios». Jesús, entonces, le conminó diciendo: «Cállate y sal de él». Y agitándole violentamente el espíritu inmundo, dio un fuerte grito y salió de él. Todos quedaron pasmados de tal manera que se preguntaban unos a otros: «¿Qué es esto? ¡Una doctrina nueva, expuesta con autoridad! Manda hasta a los espíritus inmundos y le obedecen». Bien pronto su fama se extendió por todas partes, en toda la región de Galilea


3.- Qué dice el texto

Meditación-Reflexión.

Hay cosas que nos llama la atención en este evangelio de hoy. En primer lugar que Jesús no va a la sinagoga sólo a rezar sino a interesarse por las personas que sufren, en concreto, por ese hombre que tenía un espíritu inmundo que lo martirizaba. No puede uno rezar a Dios-Padre de todos, sin interesarse por los hermanos. Llama también la atención el asombro que produce su doctrina. Jesús hablaba con autoridad y no como los escribas y fariseos. Éstos hablaban desde las interpretaciones de las leyes que Dios les había dado. Y, como diría Jesús, “eran cargas pesadas que las ponían sobre los hombros de la gente” (Mt. 23,4). Jesús hablaba “con autoridad”. Y autoridad viene de “autor”. Jesús no enseñaba normas y leyes aprendidas en las escuelas de los fariseos. Tenía una capacidad de crear, de sugerir, de cautivar. La gente, cansada ya de los viejos maestros de Israel, descubría en Jesús constantes impactos de novedad. Con Jesús no cabe lo viejo, lo cansado, lo aburrido, lo repetido.  Estando con  Jesús la vida siempre tiene sabor a “nueva”.

Palabra del Papa 

“La gente estaba impresionada por la enseñanza de Jesús, porque su palabra tenía autoridad. Jesús no era un predicador común porque su autoridad le venía de la unción especial del Espíritu Santo. Jesús es el Hijo de Dios ungido y enviado para traer la salvación, traer la libertad. Y algunos se escandalizaban de este estilo de Jesús, de su identidad y libertad.

Y nosotros, ¿podemos preguntarnos cuál es nuestra identidad de cristianos? Y Pablo lo dice bien. ‘De estas cosas nosotros hablamos no con palabras sugeridas por la sabiduría humana’. La predicación de Pablo no es porque ha hecho un curso en la Lateranense, en la Gregoriana… ¡No, no, no! ¡Sabiduría humana, no! Sino enseñadas por el Espíritu: Pablo predicaba con la unción del Espíritu, expresando cosas espirituales del Espíritu en términos espirituales. Pero, el hombre abandonado a sus fuerzas no comprende las cosas del Espíritu de Dios: el hombre solo no puede entender esto” (Cf. S.S. Francisco, 2 de septiembre de 2014, homilía en Santa Marta).

4. Qué me dice hoy a mí este texto. (Guardo silencio).

5. Propósito.  Para evitar la rutina, hoy voy a hacer todo como si fuera la primera vez que lo hago.

 
6. Dios me ha hablado hoy por medio de su Palabra. Y yo ahora le respondo con mi oración. Gracias, Señor, por enseñarme que lo fundamental en mi vida es la caridad. Un mandamiento de hace más de dos mil años y que los cristianos lo tenemos todavía sin estrenar. Haz, Señor, que yo estrene los ojos del amor, que caigan de mis ojos las escamas, como sucedió a Pablo, y comience a ver a las personas como Tú las ves.

lunes, 8 de enero de 2024

Lectio Divina: 8 de enero de 2024

 “El tiempo se ha cumplido”

1.- Oración introductoria.

Señor, dame la gracia de seguir tu llamada. El que te hayas fijado en mí y me hayas llamado por mi nombre, es un bonito regalo que me has hecho. Que esta oración sea de acción de gracias. Una acción de gracias existencial. Yo no sólo quiero darte gracias sino “ser” una acción de gracias para ti. Toda mi vida te bendeciré. Y todos los días exclamaré: “Me ha tocado un lote hermoso. Me encanta mi heredad” (Sal.16).

2.- Lectura reposada del evangelio: Marcos 1, 14-20

Después que Juan fue entregado, marchó Jesús a Galilea; y proclamaba la Buena Nueva de Dios: Decía: -El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva. Bordeando el mar de Galilea, vio a Simón y Andrés, el hermano de Simón, largando las redes en el mar, pues eran pescadores. Jesús les dijo: -Venid conmigo, y os haré llegar a ser pescadores de hombres. Al instante, dejando las redes, le siguieron. Caminando un poco más adelante, vio a Santiago, el de Zebedeo, y a su hermano Juan; estaban también en la barca arreglando las redes; y al instante los llamó. Y ellos, dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, se fueron tras él.


3.-Qué dice la palabra de Dios.

Meditación-Reflexión

En este evangelio nos sorprende que la llamada a los discípulos aparezca ya en el primer capítulo. Lo más lógico, como así hace Lucas, es ponerlo después de que Jesús ya ha actuado en público y es  más conocido, tal vez ha hecho algún milagro…Pero San Marcos tiene prisa en poner a los discípulos ya desde el principio.  Jesús y sus discípulos van a ser algo inseparable. Cuando Jesús los manda a predicar, se corta la narración. Jesús no tiene nada que decir. Para Jesús, es muy  importante resaltar el valor de la COMUNIDAD. Él llama y ellos le siguen. El discípulo es aquel que no deja a su Maestro ni a sol ni a sombra. El hecho de ir siempre en grupo es significativo. No concibe la vida en el desierto, alejado del pueblo. Ni menos viviendo Él solo.

Vio a Simón y Andrés La acción parte de Jesús. “la mirada” se clava sobre estos hombres y en seguida Jesús “los llama”, llamada categórica, penetrante, poderosa. Cuando llama Dios no cabe ningún titubeo. El contenido de la llamada es “ir detrás de Jesús”. “Os haré”… Dejarse hacer… Discípulo  es el que siempre se está haciendo.  El Maestro siempre es Jesús. Los apóstoles siempre se llamarán “discípulos” es decir, siempre estarán aprendiendo. Pescadores de hombres. ¡Bonita tarea! Jesús quiere que nos realicemos plenamente como personas, que no dejemos nuestra vida a medio hacer, a medio llenar. Por eso, el verdadero discípulo de Jesús es el que se realiza plenamente en la vida y quiere que todos tengan  vida en  abundancia.

Palabra del Papa.

“El Apóstol Andrés, con su hermano Pedro, al llamado de Jesús, no dudaron ni un instante en dejarlo todo y seguirlo: «Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron». También aquí nos asombra el entusiasmo de los Apóstoles que, atraídos de tal manera por Cristo, se sienten capaces de emprender cualquier cosa y de atreverse, con Él, a todo. Cada uno en su corazón puede preguntarse sobre su relación personal con Jesús, y examinar lo que ya ha aceptado –o tal vez rechazado– para poder responder a su llamado a seguirlo más de cerca. El grito de los mensajeros resuena hoy más que nunca en nuestros oídos, sobre todo en tiempos difíciles; aquel grito que resuena por «toda la tierra […] y hasta los confines del orbe». Y resuena también hoy aquí, entre nosotros y nos invita a perseverar con entusiasmo en la misión, una misión que necesita de nuevos mensajeros, más numerosos todavía, más generosos, más alegres, más santos. Todos y cada uno de nosotros estamos llamados a ser este mensajero que nuestro hermano, de cualquier etnia, religión y cultura, espera a menudo sin saberlo. En efecto, ¿cómo podrá este hermano –se pregunta san Pablo– creer en Cristo si no oye ni se le anuncia la Palabra? “(Homilía de S.S. Francisco, 30 de noviembre de 2015).


4.- Qué me dice hoy a mí este texto. (Guardo silencio)

5.-Propósito: En este día me comprometo a hacer presente a Jesús en todo lo que haga.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Gracias por este encuentro de oración. Quiero salir de ella convencido de que soy un privilegiado: me has mirado, me has llamado por mi nombre, te has comprometido a vivir siempre a mi lado y no dejarme nunca. Yo me siento feliz de estar siempre contigo, de ser siempre tu discípulo, siempre aprendiendo de ti, siempre descubriendo en tu doctrina una enseñanza nueva. Estando contigo puedo hacer años, como cada persona, pero no puedo envejecer porque cada día estoy recibiendo la “novedad de Dios”.  ¡Gracias, Señor!

viernes, 5 de enero de 2024

Bautismo del Señor: 7 de enero de 2024

 Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco.

AMBIENTACIÓN

Jesús se bautiza en el Jordán por Juan Bautista, pero le da al bautismo un nuevo contenido. En el bautismo deJesús hay una continuidad y una novedad. Jesús sigue elbautismo de Juan en cuanto que se celebraba fuera del Templo. “Antes sólo el sacerdote en el Templo y mediante un sacrificio sagrado podía perdonar los pecados ((J.S.Kselman).”  Por otra parte, el bautismo de Juan se planteaba como “conversión”, como cambio decisivo de vida. En este sentido, Jesús está de acuerdo. Pero hay “una novedad”. El bautismo de Jesús se realiza en el Espíritu Santo.  “Se abrieron los cielos y vino sobre Jesús el Espíritu Santo”.

PALABRA DE DIOS

1ª Lectura: Is. 42,1-6.6-7.       2ª Lectura: Hechos 10,34-38.

EVANGELIO

Mc. 1,7-11

Y proclamaba: «Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo y no merezco agacharme para desatarle la correa de sus sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo». Y sucedió que por aquellos días llegó Jesús desde Nazaret de Galilea y fue bautizado por Juan en el Jordán. Apenas salió del agua, vio rasgarse los cielos y al Espíritu que bajaba hacia él como una paloma. Se oyó una voz desde los cielos: «Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco».

REFLEXIÓN

1.- El Espíritu Santo es el Dios del amor. Ser bautizado en el Espíritu es estar impregnado, empapado del amor del Padre. Por eso, lo que oye Jesús cuando se abren los cielos es la voz del Padre que dice: “Este es mi hijo muy amado en el que pongo mis complacencias”. El cristiano se bautiza en ese mar infinito de amor.  Bautizarse es “empaparse”. Uno se puede dar un baño de música, un baño de arte Bautizarse es darse “un baño de Dios” Es experimentar que Dios le quiere y le quiere más cuando el hijo está más solo, más enfermo, más débil, más limitado. “Jesús pasó por la vida haciendo el bien y curando a los que estaban oprimidos” (2ª lectura) No dice el texto: “Pasó por la vida sin hacer mal a nadie”.  “Pasó haciendo el bien”. No es un buen cristiano el que se limita a no hacer mal. Es cristiano el que dedica su vida, sus años, su juventud, en hacer bien a los que lo están necesitando. Sanar, curar, alentar, levantar, son verbos cristianos

2.- En la primera lectura el profeta Isaías nos ha dicho acerca del Mesías. No gritará, no vociferará”. De 33 años que vivió Jesucristo se pasó 30 años en un pueblo insignificante, Nazaret, viviendo y trabajando como uno más, como uno de tantos. Hay momentos y circunstancias en la vida humana en que sobran las palabras. Todo lo que tenemos que decir, lo decimos mucho mejor con el silencio. Las mejores palabras brotan de un corazón silencioso. El cristiano no va por la vida “gritando”, “imponiendo”, “haciendo ruido”, “haciéndose el importante”.  El cristiano es un ser silencioso.   

3.- “No romperá la caña cascada”. Es una bella definición de la persona humana. Lo dijo muy bien Pascal: “El hombre es una caña pensante”. Por ser “caña” es débil, frágil, muy limitado. Y ser cristiano significa aceptar la debilidad, la precariedad de la vida humana. Y, sobre todo, “no hacer la vida más difícil a los demás”. Hay que respetar, cuidar y proteger la vida humana. “La mecha vacilante no la apagará”Quizás ninguno de nosotros podemos presumir de ser “hogueras” que lanzan llamaradas de vida, de amor, de felicidad. Pero sí podemos ser “pequeñas lamparitas de barro” que brillan en la noche. ¡No apaguemos todos los brotes de bien que hay en el mundo! Incluso juntemos esas lamparitas y se hará una gran luz. Es muy importante descubrir lo bueno y positivo que hay en cada persona, valorarlo y celebrarlo.  Con maldecir las tinieblas no conseguimos que venga la luz.

PREGUNTAS

1.– Como cristiano, ¿doy importancia a mi bautismo? ¿He pensado alguna vez en lo que supone estar bautizado, es decir, estar sumergido, empapado en el amor infinito del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo?

2.- ¿Me creo que por gritar más tengo más razón? ¿Estimo el silencio y la soledad como valores de la vida?

3.- El pábilo vacilante no lo apagará”. Debajo de las cenizas de cada persona, ¿Sé descubrir el rescoldo de sinceridad, de bondad, de solidaridad que llevan dentro?

Epifanía del Señor: 6 de enero de 2024

 Postrándose, le adoraron; y le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra

INTRODUCCIÓN

“Es Navidad. De Oriente llegan unos magos, porque les espera un recién nacido, porque ha nacido el Rey. Buscan al que los ha llamado, van al que los ha atraído, preguntan por el que los ha guiado, llevan regalos al que se ha hecho para ellos regalo del cielo, encuentran al que ha bajado del cielo para buscarlos. Si te fijas en la estrella que los guía, reconocerás en ella la luz de la fe que a ti te ilumina y te lleva adonde está Jesús. Si te fijas en los magos, hoy entras con ellos en la casa, hoy contigo ellos caen de rodillas en adoración y ofrecen al Niño sus regalos, tu regalo: tu pan y tu vino”. (Fray Santiago Agrelo).

TEXTOS BÍBLICOS

1ª lectura: Is. 60,1-6.             2ª lectura: Ef. 3,2-3ª.5-6

EVANGELIO

Mateo 2, 1-12

Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempo del rey Herodes, unos magos que venían del Oriente se presentaron en Jerusalén, diciendo: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle.» AL oír esto, el rey Herodes se sobresaltó y con él toda Jerusalén. Convocó a todos los sumos sacerdotes y escribas del pueblo, y por ellos se estuvo informando del lugar donde había de nacer el Cristo. Ellos le dijeron: «En Belén de Judea, porque así está escrito por medio del profeta: Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres, no, la menor entre los principales clanes de Judá; porque de ti saldrá un caudillo que apacentará a mi pueblo Israel.Entonces Herodes llamó aparte a los magos y por sus datos precisó el tiempo de la aparición de la estrella. Después, enviándolos a Belén, les dijo: Id e indagad cuidadosamente sobre ese niño; y cuando le encontréis, comunicádmelo, para ir también yo a adorarle. Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y he aquí que la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo encima del lugar donde estaba el niño. Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa; vieron al niño con María su madre y, postrándose, le adoraron; abrieron luego sus cofres y le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra. Y, avisados en sueños que no volvieran donde Herodes, se retiraron a su país por otro camino.

REFLEXIÓN

El camino de los Magos es el auténtico camino de la fe. Siempre hay “una luz” que viene de lo alto, “un camino” nada fácil de recorrer y “una meta”: La adoración.

1.- Vimos la estrella en Oriente. Confucio, célebre pensador chino que vivió en el siglo VI antes de Cristo, nos dejó este proverbio: “Cuando el sabio apunta con el dedo la luna, sólo el necio se queda mirando el dedo”. Desde que se escribieron los evangelios ha habido muchos necios que, ante la estrella de los magos, se han quedado mirando el dedo de las apariencias externas y no han descubierto el significado profundo de los hechos.

Sabemos que los evangelios de la infancia se escribieron al final y están coloreados por la experiencia de Pascua. Esa estrella maravillosa que alumbra en el cielo es Cristo Resucitado, que no puede ser patrimonio de un solo pueblo, el pueblo judío, sino de todos los pueblos. Hoy es la fiesta de todos los que creemos en Jesús, aunque no seamos judíos. Fiesta grande, fiesta universal, fiesta de la Humanidad. Pero hay que “mirar al cielo” y descubrir la estrella “para llenarnos de alegría”.

2.- Y venimos. Los Magos se pusieron de camino. Y en el camino de la fe hay que dejar las comodidades materiales y entrar a formar parte en la caravana de los “buscadores de Dios”. Es verdad que la “estrella de Dios” brilla, seduce, fascina y te lanza a una búsqueda apasionante. Pero no es menos verdad que, cuando menos lo esperas, esa estrella “desaparece”. Y corres el riesgo de desanimarte, tirar la toalla y desandar el camino. Lo expresaba bellamente Ortega y Gasset: “En la órbita de la Tierra hay perihelio y afelio: un tiempo de máxima aproximación al sol y un tiempo de máximo alejamiento. Algo parecido ocurre con la mente respecto a Dios. Hay épocas de “odium Dei”, de gran fuga de lo divino, en que esa enorme montaña de Dios llega casi a desaparecer del horizonte. Pero al cabo vienen sazones en que súbitamente, con la gracia intacta de una costa virgen, emerge el acantilado de la divinidad. Y se grita ¡DIOS A LA VISTA!” (El espectador).  

Dios es presencia y ausencia. Y una ausencia “sentida” es un modo de presencia. Tal vez uno de los males de nuestro tiempo es que “no siente” la ausencia de Dios. “Bueno es saber que los vasos nos sirven para beber; lo peor es que no sabemos para qué sirve la sed” (A. Machado).

3.- A adorarle. “El hombre ha nacido para adorar a Dios”. Es el principio y fundamento de los ejercicios de San Ignacio. Si unimos esta frase con la de San Juan de la Cruz: “El hombre ha nacido para la unión con Dios”, debemos concluir que, a máxima unión con Dios, máxima realización de la persona. Cuando, como los magos de Oriente, caemos de rodillas ante Dios y le adoramos, nos vaciamos de nuestro egoísmo personal, nos descentramos de nosotros mismos, y nos llenamos de Dios poniéndolo en el centro de nuestra existencia, ahí se acaba el orgullo y la soberbia de querer ser “como Dios”. En eso consiste el pecado.  Adorar es aceptar con gozo nuestra situación de criaturas y, bien orientadas hacia Dios, nuestro Creador, disfrutar de Dios y de toda su creación, obra de su amor. Y queremos traer aquí unas palabras del Papa Francisco con motivo de la fiesta de la Epifanía: «Para adorar al Señor es necesario ver más allá del velo de lo visible, que frecuentemente se revela engañoso».  El Santo Padre subrayó que este modo de “ver” que trasciende lo visible, hace que nosotros adoremos al Señor, a menudo escondido en las situaciones sencillas, en las personas humildes y marginales. Se trata pues de una mirada que, sin dejarse deslumbrar por los fuegos artificiales del exhibicionismo, busca en cada ocasión lo que no es fugaz» (6-Enero-2021).

PREGUNTAS

1.- ¿Soy capaz de descubrir “estrellas”, es decir, señales, guiños, que Dios me hace para que yo le siga?

2.- ¿Me siento llamado a esa maravillosa aventura de buscar a Dios? ¿Me desanimo en esa búsqueda?

3.- ¿Alguna vez me he quedado asombrado ante una bonita puesta de sol, ante la inmensidad de los mares, ante una noche con un cielo sereno, tachonado de estrellas? En esos momentos, ¿no me han dado ganas de ponerme de rodillas?

Lectio Divina: 5 de enero de 2024

 «Aquel de quien escribieron Moisés en la Ley y los profetas lo hemos encontrado”

1.-Oración introductoria.

Ven Espíritu Santo, inspira y manda tu luz para que tu presencia me ayude a seguirte más de cerca. Hoy, por la fe, yo quiero hacer realidad en mí aquel encuentro que los discípulos tuvieron contigo. Todo lo que Tú fuiste para ellos entonces, quiero que seas hoy para mí.  Por eso pido al Espíritu Santo que me contagie aquel entusiasmo, aquel ardor, aquella fe de los primeros discípulos.

2.- Lectura reposada del Evangelio. Juan 1, 43-51

En aquel tiempo Jesús quiso partir para Galilea; encuentra a Felipe y le dice: «Sígueme». Felipe era de Betsaida, de la ciudad de Andrés y Pedro. Felipe se encuentra con Natanael y le dice: «aquel de quien escribieron Moisés en la Ley y los profetas lo hemos encontrado: Jesús el hijo de José, el de Nazaret». Le respondió Natanael: «¿De Nazaret puede haber cosa buena?» Le dice Felipe: «Ven y lo verás».

Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño». Le dice Natanael: «¿De qué me conoces?» Le respondió Jesús: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi». Le respondió Natanael: «Rabbí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel». Jesús le contestó: «¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores». Y le añadió: «En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre».


3.- Qué dice el texto.

 Meditación-Reflexión

“Jesús quiso partir para Galilea”. Con esta simple indicación, el evangelista Juan nos va a mostrar   la inclinación de Jesús por los pobres y marginados. Ante la sospecha de Natanael de que “de Galilea pueda salir algo bueno”, Felipe se limitó a decirle: “Ven y verás. Es la respuesta que debemos dar los creyentes a tantos incrédulos e indiferentes que se cruzan por nuestro camino. Ven y verás. Verás lo que el Señor es capaz de hacer de tu vida desde el momento en que te encuentres con Él. ¿Acaso alguno se ha acercado de verdad a Él y ha salido igual que antes? ¿Acaso sus palabras no han sido capaces de hacer arder el corazón? “Veréis el cielo abierto alude a la visión de Jacob en Betel (Gn 28,11-27). La verdadera escala de Jacob, el verdadero camino para encontrarse con Dios es Jesús. Pero también Jesús es “camino hacia el hombre”. Lo dijo muy bien el Concilio Vaticano II: “Jesús revela el hombre al hombre” (G.S. nº 22). Todo aquel que quiera saber qué es el hombre, qué significa realizarse como hombre, qué tesoros ha depositado Dios en el corazón de cada persona, ha de acudir a Jesús. Hay algo en el hombre que trasciende al hombre, que le desborda. ¿Quién nos hará descubrir el fondo del corazón humano? Sólo Jesús, el hombre cabal, el hombre perfecto, el ideal del hombre, ¡el Hombre-Dios!

Palabra del Papa.

“Lo que más cuenta en la narración de Juan es la confesión de fe que al final profesa Natanael de manera límpida: «Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel». Si bien no alcanza la intensidad de la confesión de Tomás con la que concluye el Evangelio de Juan: «¡Señor mío y Dios mío!», la confesión de Natanael tiene la función de abrir el terreno al cuarto Evangelio. En ésta se ofrece un primer e importante paso en el camino de adhesión a Cristo. Las palabras de Natanael presentan un doble y complementario aspecto de la identidad de Jesús: es reconocido tanto por su relación especial con Dios Padre, del que es Hijo unigénito, como por su relación con el pueblo de Israel, de quien es llamado rey, atribución propia del Mesías esperado. Nunca tenemos que perder de vista ninguno de estos dos elementos, pues si proclamamos sólo la dimensión celestial de Jesús corremos el riesgo de hacer de Él un ser etéreo y evanescente, mientras que, si sólo reconocemos su papel concreto en la historia, corremos el riesgo de descuidar su dimensión divina, que constituye su calificación propia”. (Benedicto XVI, 4 de octubre de 2006).

4.- Qué me dice hoy a mí esta palabra de Dios. (Guardo silencio).

5.- Propósito:

Hoy voy a buscar un espacio tranquilo para leer este evangelio despacio, dejando que sus palabras penetren suavemente en mi corazón.

6.-Dios me ha hablado a través de su Palabra. Y yo ahora le respondo con mi oración.

Te doy gracias, Señor, porque me invitas a seguirte a ti personalmente, por encima de creencias, dogmas, o normas morales. Quiero alcanzar una adhesión total, vital a tu persona, para poder corresponder a tu llamada.  Sólo en ti puedo encontrar “un cielo abierto”. Cuando me separo de ti, no sólo se me cierra el cielo sino también la tierra: esta vida humana con sus posibilidades, sus proyectos, sus anhelos. Esta vida humana es bella, pero contigo es mucho más bella y bonita; pero contigo es fantástica y fascinante; pero siempre contigo. 

jueves, 4 de enero de 2024

Por el don de la diversidad en la Iglesia – El Video del Papa Francisco – Enero 2024

 


Francisco nos invita a no “tenerle miedo a la diversidad”, al contrario, nos dice, “hay que alegrarse de vivir esta diversidad.” La diversidad de carismas, de tradiciones teológicas y rituales, es algo positivo. La diversidad entre los cristianos nunca debe ser causa de división. Dios ama la diversidad, es signo de la presencia del Espíritu Santo. Pues, dice el Papa, “si nos guiamos por el Espíritu Santo, la riqueza, la variedad, la diversidad nunca provocan un conflicto”.

Oremos para que el Espíritu Santo nos ayude a reconocer “el don de los diferentes carismas dentro de las comunidades cristianas y a descubrir la riqueza de las diferentes tradiciones rituales dentro de la Iglesia Católica”.

"No hay que tenerle miedo a la diversidad de carismas en la Iglesia. Al contrario, hay que alegrarse de vivir esta diversidad.
Ya en las primeras comunidades cristianas, diversidad y unidad estaban muy presentes y en una tensión que debe resolverse en un plano superior.
Más aún. Para avanzar por el camino de la fe necesitamos también el diálogo ecuménico con los hermanos y hermanas de otras confesiones y comunidades cristianas.
No como algo que confunde o que molesta, sino como un regalo que Dios hace a la comunidad cristiana para que crezca como un solo cuerpo, el cuerpo de Cristo.
Pensemos, por ejemplo, en las Iglesias Orientales. Tienen unas tradiciones propias, unos ritos litúrgicos característicos, pero mantienen la unidad de la fe. La refuerzan, no la dividen.
Si nos guiamos por el Espíritu Santo, la riqueza, la variedad, la diversidad nunca provocan un conflicto.
El Espíritu nos recuerda que ante todo somos hijos amados de Dios. Todos iguales en el amor de Dios y todos diferentes.
Oremos al Espíritu Santo para que nos ayude a reconocer el don de los diferentes carismas dentro de las comunidades cristianas y a descubrir la riqueza de las diferentes tradiciones rituales dentro de la Iglesia Católica".

EL MANANTIAL DE LA VIDA: ¿Qué buscáis?… Venid y lo veréis ( Evangelio del jueves 4 de enero de 2024)

 


¿Qué buscáis?… Venid y lo veréis

1.-Oración introductoria.  

Señor, yo quiero acercarme hoy al evangelio “con ojos de enamorado”. Sólo así se puede leer este evangelio escrito por el discípulo a “quien Tú, tanto querías”. Sólo así quiero iniciar con Juan “un bonito camino de amor” y así podré llegar a entenderlo. Este evangelio no está escrito para personas superficiales. Dame la gracia, Señor, de contemplarlo en profundidad.


2.- Lectura reposada del evangelio. Juan 1, 35-42

En aquel tiempo, Juan se encontraba de nuevo allí con dos de sus discípulos. Fijándose en Jesús que pasaba, dice: «He ahí el Cordero de Dios». Los dos discípulos le oyeron hablar así y siguieron a Jesús. Jesús se volvió, y al ver que le seguían les dice: «¿Qué buscáis?» Ellos le respondieron: «Rabbí -que quiere decir, «Maestro»- ¿dónde vives?» Les respondió: «Venid y lo veréis». Fueron, pues, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día. Era más o menos la hora décima. Andrés, el hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan y habían seguido a Jesús. El primero a quien encontró Andrés, fue a su hermano Simón, y le dijo: «Hemos encontrado al Mesías» (que quiere decir ´el ungido´). Lo llevó a donde estaba Jesús y éste, fijando en él su mirada, le dijo: «Tu eres Simón, hijo de Juan. Tú te llamarás Kefás (que significa Pedro, es decir, «roca»)

3.- Qué dice el texto.

Meditación-Reflexión.

Los primeros discípulos conocen a Jesús “estando con Él”. En el desierto Jesús no podía ofrecerles nada. “El Hijo del Hombre no tiene donde reclinar su cabeza”.  Pero les ofrece algo mejor: “su persona”. Notemos que Juan y Jesús, los dos están en el desierto. Pero el desierto de Juan es muy distinto del de Jesús. Juan vive en el desierto de la soledad, de la austeridad buscada, de la violencia, de las duras palabras y del mensaje amenazante: ¡Raza de víboras! Ya el hacha está puesta a la raíz de los árboles… (Mt. 3,7-10). El desierto de Jesús rompe la soledad para vivir en fraternidad. Las palabras son dulces, comprensivas, llenas de cariño. Por eso les impactó tanto que “se quedaron con Él”. Juan, que escribe su evangelio siendo ya anciano, no ha olvidado esa hora, la más bonita de tantas horas vividas en casi cien años: “las cuatro de la tarde”. El discípulo amado no ha olvidado nunca el encanto de su mirada, la dulzura de su voz, la presión de su mano, el latido de su corazón y el estremecimiento de su ser al pronunciar su nombre.   Lo que verdaderamente cambia a una persona, la transforma, la enriquece y le hace crecer es otra persona. ¿Qué diremos del encuentro de una persona con la persona de Jesús? Algo inefable, misterioso, fascinante debió ocurrirles a estos discípulos que, estando en el puro desierto, a medida que el sol se ocultaba por las montañas de Judea, más difícil les resultaba arrancarse de Jesús.  “Y se quedaron con Él”. Se quedaron fascinados, embobados, entusiasmados durante toda la vida.  Y, llenos de ese entusiasmo, fueron a contar a otros lo que les había sucedido. Eso es la auténtica manera de evangelizar.

Palabra del Papa.

“La palabra «Cristo» (Mesías) significa «el Ungido». La humanidad de Jesús está insertada, mediante la unidad del Hijo con el Padre, en la comunión con el Espíritu Santo y, así, es «ungida» de una manera única, y penetrada por el Espíritu Santo. Lo que había sucedido en los reyes y sacerdotes del Antiguo Testamento de modo simbólico en la unción con aceite, con la que se les establecía en su ministerio, sucede en Jesús en toda su realidad: su humanidad es penetrada por la fuerza del Espíritu Santo. Cuanto más nos unimos a Cristo, más somos colmados por su Espíritu, por el Espíritu Santo. Nos llamamos «cristianos», «ungidos», personas que pertenecen a Cristo y por eso participan en su unción, son tocadas por su Espíritu. No quiero sólo llamarme cristiano, sino que quiero serlo, decía san Ignacio de Antioquía. Y pidamos al Señor para que no sólo nos llamemos cristianos, sino que lo seamos verdaderamente cada vez más. (Benedicto XVI, 21 de abril de 2011).

4.- Qué me dice a mí esta palabra ya meditada. (Silencio)

5.-Propósito. Si yo he experimentado el amor de Dios en mi encuentro con Jesús,  hoy voy a intentar contagiar esta experiencia a otras personas.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra y ahora yo le respondo con mi oración.

Gracias por permitir encontrarme contigo en esta oración. Como te encontró Juan, el discípulo amado. Ahora, Señor, una vez que he sido seducido por ti, no permitas que vuelva la vista atrás. No dejes que me encandile con las tentaciones del mundo. Realmente quiero responder a tu llamada y vivir feliz y contento contigo. Hoy hay mucha gente que busca y no encuentra; que llama y nadie le abre la puerta.  Permite que mi testimonio de vida sea un camino para que otros también te sepan encontrar, y una vez encontrados contigo, puedan ser felices del todo.

ADORACIÓN AL SANTÍSIMO CON LAS RELIQUIAS DE LA MADRE TERESA DE CALCUTA, 5 DE ENERO

 






miércoles, 3 de enero de 2024

Evangelio del miércoles 3 de enero de 2024

 

He ahí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo

1.-Oración introductoria.

Padre Santo, dame la gracia de experimentar tu presencia en esta oración. Cordero de Dios, quita mi pecado. Sé que no he sido fiel a tu gracia, pero puedo decirte con San Pedro: “Tú sabes todo, tú sabes que yo te amo”. Dame la fuerza de tu Espíritu para arrancar de mí las raíces y secuelas del pecado. Quiero dedicar el resto de mi vida a hacer el bien a todos y en especial, a las personas que más necesidad tienen de Ti.

2.- Lectura reposada de la PalabraJuan 1, 29-34

En aquel tiempo, vio Juan el Bautista a Jesús venir hacia él y dice: «He ahí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es por quien yo dije: Detrás de mí viene un hombre, que se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo. Y yo no le conocía, pero he venido a bautizar en agua para que él sea manifestado a Israel». Y Juan dio testimonio diciendo: «He visto al Espíritu que bajaba como una paloma del cielo y se quedaba sobre él. Y yo no le conocía pero el que me envió a bautizar con agua, me dijo: «Aquel sobre quien veas que baja el Espíritu y se queda sobre él, ése es el que bautiza con Espíritu Santo.» Y yo le he visto y doy testimonio de que éste es el Elegido de Dios.

3.- Qué dice la Palabra de Dios.

Meditación-Reflexión.

Dios es el Inefable, el Indecible. Por eso los autores sagrados tuvieron necesidad de echar mano de imágenes, incluso de animales. En algún momento nos hablan de la belleza del águila escalando las alturas; de la fuerza del león; y también de la mansedumbre del cordero y la sencillez de la paloma. Hay que desterrar para siempre la imagen de un Dios que exige la sangre del Hijo para satisfacer la sed de justicia por la ofensa de los hombres. Si Dios es amor, siempre que nos apartamos de esta realidad, seguro que nos equivocamos. Hay que recuperar la imagen del cordero “paciente y bueno” anunciado por Isaías. (53, 6 ss). Jesús es aceptado por el Padre porque luchó contra el dolor y sufrimiento de los hombres hasta dar la vida. Nosotros no estamos en el mundo para sufrir sino para quitar el sufrimiento del mundo. Y si para eso hay que luchar y sufrir, lo haremos como Jesús, desde el amor.  Lo nuestro es retornar con Jesús al Paraíso, a aquel proyecto maravilloso de Dios sobre el mundo. Nosotros estamos aquí para luchar contra el mal, contra las guerras, contra todo tipo de injusticias y conseguir que “de oriente a occidente revolotee sobre nuestras cabezas la paloma de la paz”.

Palabra del Papa.

«He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado», ¡pero quita el pecado con la raíz y todo! Esta es la salvación de Jesús, con su amor y su mansedumbre. Al oír esto que dice Juan el Bautista, que da testimonio de Jesús como Salvador, debemos crecer en la confianza en Jesús. Muchas veces tenemos confianza en un médico: es bueno, porque el médico está para sanarnos; tenemos confianza en una persona: los hermanos, y las hermanas están para ayudarnos. Es bueno tener esta confianza humana entre nosotros. Pero nos olvidamos de la confianza en el Señor: esta es la clave del éxito en la vida. La confianza en el Señor: encomendémonos al Señor. «Pero, Señor, mira mi vida: estoy en la oscuridad, tengo esta dificultad, tengo este pecado…», todo lo que tenemos: «Mira esto: ¡yo confío en ti!» Y esta es una apuesta que tenemos que hacer: confiar en Él y nunca decepciona. Nunca, ¡Nunca! Escuchen bien, chicos y chicas, que comienzan la vida ahora: Jesús nunca decepciona. Nunca. Este es el testimonio de Juan: Jesús, el bueno, el manso, que terminará como un cordero: asesinado. Sin gritar. Él ha venido a salvarnos, para quitar el pecado. El mío, el tuyo y el del mundo: todo, todo.» (S.S. Francisco, 19 de enero de 2014).

4.- Qué me dice hoy a mí esta Palabra. (Guardo silencio).

5.- Propósito. En el día voy a recordar la Cruz de Cristo como suprema manifestación de amor a mí. Y viviré el día derrochando amor.

6.- Dios me ha hablado hoy a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor Jesús, para tenerte como compañero de mi vida necesito conocerte más, especialmente en la Eucaristía, en el Evangelio y en la oración. Pero no quiero quedarme en la superficialidad de quienes sólo «oyen» hablar de Ti, pero no tienen una relación personal contigo ni se preocupan de los demás.  Sólo en el contacto asiduo contigo se podrá formar mi corazón de discípulo y misionero de tu amor para mis hermanos.

lunes, 1 de enero de 2024

Evangelio del martes 2 de enero de 2024

 Juan, ¿Qué dices de ti mismo?

1.- Oración introductoria.

Señor, hoy también a mí me preguntas como aquellos judíos preguntaron a Juan ¿Qué dices de ti mismo? Mi respuesta es bien sencilla: de mí no puedo hablar porque todo lo que tengo lo he recibido de Otro que es más importante que yo. ¿Quién soy yo sin Jesús? No soy nada. Mi vida sólo tiene  sentido con Jesús. Cuando me he apartado de Él, me he sentido perdido, fracasado, vacío, hueco por dentro.  Gracias, Señor, porque nunca he podido soportar el vivir lejos de ti. Tú nunca has sido un lujo para mí, sino una imperiosa necesidad.  Te necesito para adorarte, alabarte y amarte. Y desde ahí poder amar a los demás. Y en esa preciosa tarea encuentro mi auténtica y verdadera realización personal. Gracias, Señor, por lo bueno que siempre has sido conmigo.

2.- Lectura reposada de la Palabra: Juan 1, 19-28

Éste es el testimonio que dio Juan el Bautista, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén a unos sacerdotes y levitas para preguntarle: «¿Quién eres tú?» Él reconoció y no negó quién era. Él afirmó: «Yo no soy el Mesías». De nuevo le preguntaron: «¿Quién eres, pues? ¿Eres Elías?» Él les respondió: «No soy». «¿Eres el profeta?» Respondió:»No». Le dijeron: «Entonces dinos quién eres, para poder llevar una respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo?» Juan les contestó: «Yo soy la voz que grita en el desierto: ´Enderecen el camino del Señor´, como anunció el profeta Isaías». Los enviados, que pertenecían a la secta de los fariseos le preguntaron: «Entonces por qué bautizas, si no eres el Mesías, ¿ni Elías ni el profeta?» Juan les respondió: «Yo bautizo con agua, pero en medio de vosotros  hay uno, al que vosotros no conocéis, alguien que viene detrás de mí, a quien yo no soy digno de desatarle las correas de sus sandalias». Esto sucedió en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde Juan bautizaba.

3.- Qué dice el texto.

Meditación-Reflexión

El hombre es un ser que hace preguntas. Los niños aprenden preguntando ¿qué es esto? Pero, de mayores, debemos hacernos todos, esta gran pregunta: ¿quién soy yo? Los griegos solían decir: “Conócete a ti mismo”. Y es el propio Sócrates el que comenta este texto al joven Alcibíades: “Para conocerte a ti mismo no basta conocer tu cuerpo: Tienes que conocer el alma de Alcibíades. Y no llegarás a conocer tu alma si no conoces esa pequeña “centella de divinidad” que hay dentro de ella. Es verdad que toda persona está hecha a imagen y semejanza de Dios, pero esto no debe hacernos orgullosos ni altaneros, al contrario. ¿Qué contestó Juan?  “Yo no soy”… ni profeta, ni Elías, ni el Mesías. Soy la voz de otro, soy  el que da paso a otro que es más importante que yo. Qué hermosa misión la de Juan: señalar con el dedo a Jesús y decir: ése es el Cordero de Dios que quita el pecado, las esclavitudes, el mal que hay dentro de nosotros. Él es el que nos hacer ser aquello que Dios soñó sobre cada uno de nosotros. Él es el que sembró en nosotros esa ”centella de divinidad” que nos hace ser sus hijos. ¡Él es el importante! Él es para nosotros “¡Camino Verdad y Vida! ¡No os equivoquéis!  Yo no puedo daros lo que vuestro corazón pide. No me busquéis a mí, sino a Él, buscad siempre a Jesús.

Y escuchamos la palabra del Papa:

“Nos hará bien hoy, a nosotros, preguntarnos sobre nuestro discipulado: ¿anunciamos a Jesucristo? ¿Aprovechamos o no aprovechamos nuestra condición de cristianos como si fuera un privilegio? Juan no se apoderó de la profecía. ¿Vamos sobre el camino de Jesucristo? ¿El camino de la humillación, de la humildad, del abajamiento, del servicio? Y si nosotros encontramos que no estamos parados en esto, preguntarnos: ‘¿Pero cuándo ha sido mi encuentro con Jesucristo, ese encuentro que me llenó de alegría?’ Y volver al encuentro, volver a la primera Galilea del encuentro. ¡Todos nosotros tenemos una! ¡Hay que volver a encontrarla! Reencontrarnos con el Señor e ir adelante sobre este camino tan bello, en el cual Él debe crecer y nosotros disminuir. (Cf. S.S. Francisco, 7 de febrero de 2014, homilía en Santa Marta).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto. (Guardo silencio)

5.-Propósito: Descubrir el gozo de vivir el día con toda sencillez, como uno más, como uno de tantos.

6.- Dios me ha hablado hoy por medio de su Palabra; y ahora yo le respondo con mi oración.

Necesito ser más humilde, Señor, para permanecer cerca de Ti, conociendo y haciendo vida tu Evangelio. Haz que yo no responda con teorías bonitas, que hable sólo desde mi propio testimonio, desde lo que yo he experimentado, de lo que tú, Dios mío, has hecho en mí.  Tú eres el único que da sentido a mi vida.  De nada me sirve la fama, el poder, los bienes materiales. Lo único que me importa es  el  permanecer unido a Ti para poder dar testimonio de mi fe y realizar la misión que me has encomendado.

Santa María, Madre de Dios: 1 de enero de 2024

María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón

INTRODUCCIÓN

En este día conmemoramos: La fiesta de Santa María, madre de Dios, el tema de la paz y el estreno del Año Nuevo. María, al estar limpia de todo pecado, vive en un eterno Paraíso. María es el verdadero paraíso de Dios.  La única que puede estrenar un calendario siempre nuevo y sin posibilidad de mancharlo. La única que puede darnos una “paz paradisiaca”. La única que puede decir: Este Niño que llevo en mis brazos, a quien acuno con infinita ternura, es Dios. ¡Adoradlo!…

LECTURAS

1ª Lectura: Num. 6,22-27.      2ª Lectura: Gal. 4,4-7

EVANGELIO

Lc.2,16-21

Fueron corriendo y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre.  Al verlo, contaron lo que se les había dicho de aquel niño. Todos los que lo oían se admiraban de lo que les habían dicho los pastores.  María, por su parte, conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Y se volvieron los pastores dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho. Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.

REFLEXIÓN

1.- El tema de la paz (Primera lectura). Aquí, en el libro de Números, se nos habla de una de las más bellas bendiciones del A.T. “El Señor te bendiga, ilumine su rostro sobre ti, se fije en ti y te conceda la paz”. María recoge en esta bendición, todas las bendiciones importantes del A.T. Las de los patriarcas, profetas, reyes… Y las mujeres más relevantes como Sara, Rebeca, Judit, Ester, tienen sentido profético. Son importantes porque ellas remitían a María, la madre de Jesús. María, al estar llena de Dios, puede transmitir y empapar este nuestro mundo de bendiciones, especialmente de la paz… No olvidemos que María, al no tener pecado original, nunca ha sido expulsada del paraíso. Es más, Ella es un “verdadero paraíso”. Paraíso siempre recién estrenado y nunca manchado.  Ella es personalmente la que encarna el verdadero sueño de Dios sobre la humanidad. En ella encontramos el verdadero proyecto de Dios sobre el mundo. Ella es lo que todos estábamos llamados a ser. Y como no tuvo pecado, puede pasear por el paraíso con Dios “a la brisa de la tarde”. La paz que nos da María es nada menos que la “paz paradisíaca” donde “el lobo habitará con el cordero y pastarán juntos el becerro y el león” (Is. 11,6s). La bestialidad del hombre debe desaparecer e implantarse en el mundo la auténtica convivencia humana.

2.– La plenitud del tiempo (Segunda lectura). Dios envió a su Hijo, nacido de mujer, en la plenitud del tiempo. Un tema muy aparente para pensar hoy. Con Jesús comienza el verdadero tiempo. No el tiempo cronológico sino el tiempo en plenitud, el tiempo con sentido. Con la venida de Cristo se nos da la oportunidad de dejar el tiempo viejo, el del egoísmo, de las envidias, rivalidades, injusticias…y estrenar un nuevo tiempo, un Año Nuevo. A todos los que iniciamos algo nuevo nos gusta entrar “con buen pie”. Y también “con buena mano”. Y María es para nosotros hoy, al comienzo del Nuevo Año, una “mano cercana, cariñosa, maternal”.   Y también con Ella podemos entrar en al año con “buen pie” Podemos pisar en las huellas que María nos dejó. Nos enseña a no ser superficiales, vulgares, mediocres. Ella nos abre la puerta al asombro, a la sorpresa, a la admiración.  Ella es “La llena de gracia”. Y, desde su plenitud, nos llama a una vida plena, rebosante de alegría y de felicidad. María es la única criatura que jamás ha defraudado a Dios. La única que puede decir realmente a Dios con la esposa de los Cantares: “Entra, Amor mío, en tu jardín y come de sus frutos exquisitos”. Y estos frutos exquisitos nos los ofrece también a nosotros, que somos sus hijos.

3.– Evangelio. María “guardaba todo esto en su corazón”. ¿Qué es esto que guardaba María? El misterio de Dios hecho hombre en sus entrañas. Hace unos años tuve la suerte de visitar Éfeso. En una de las Basílicas, actualmente en ruinas, tuvo lugar el tercer Concilio Ecuménico en el 431. Allí se proclamó a María, Madre de Dios. Las crónicas nos dicen que, mientras los padres conciliares deliberaban dentro del Templo, el pueblo estaba fuera “rezando”. Al conocer la definición… sacaron a hombros a los padres conciliares y con antorchas encendidas iniciaron una procesión llena de aclamaciones a ¡Santa María, Madre de Dios! El Concilio, de ninguna manera, quiso decirnos que María fuera la “engendradora de Dios” en el sentido de que sin ella Dios no hubiera existido. Esto sería una gran herejía.   Pero sucede que si el hijo de una pobre mujer llega a ser ministro, Presidente, o Papa, esa mujer es la madre del ministro, del presidente o del Papa. Como María dio a luz a Jesús -que era Dios- se le llama la madre de Dios. Y esa misma madre nos la entregó Jesús a todos nosotros en la Cruz para que también fuese madre nuestra. Por eso cada uno de nosotros puede decir con admiración y gozo: ¡LA MADRE DE DIOS ES MI MADRE!

PREGUNTAS

1.- ¿Sé que no puedo vivir en paz sin contar con Dios? ¿Me preocupa el estar yo en paz para poder dar paz a los demás?

2.- ¿Caigo en la cuenta de la cantidad de tiempo que he perdido en este año pasado? ¿Cómo lo voy a recuperar en este Año Nuevo?

3.- ¿Suelo dar gracias a Jesús por el regalo que nos hizo al darnos por madre a su propia madre?