/> PARROQUIA SAN PÍO X, LOGROÑO.

jueves, 18 de enero de 2024

Domingo de la Palabra de Dios, el 21 de enero

 

El Domingo de la Palabra de Dios, que en la Iglesia se ha fijado el tercer domingo del tiempo ordinario, se celebrará este año el 21 de enero, bajo el lema tomado del evangelio según san Juan: «Permaneced en mi Palabra» (cf. Jn 8,31).

 Esta Jornada la instituyó el papa Francisco el 30 de septiembre de 2019, a través de la carta apostólicaen forma de motu proprio, Aperuit illis, en la que  anunció: «Establezco que el III domingo del tiempo ordinario esté dedicado a la celebración, reflexión y divulgación de la Palabra de Dios» (n. 3)”. La iniciativa tiene como objetivo dedicar concretamente un domingo del año litúrgico a la Palabra de Dios para darla a conocer al mundo.




miércoles, 17 de enero de 2024

UN MINUTO AL DÍA CON EL ESPÍRITU SANTO

 

PRESENCIA
Espíritu Santo, tu presencia me llena de paz. Quiero Señor sentir tu presencia. Eso me basta. saber que aquí estás. Yo sé que tú me miras, pero no siempre te percibo cercano. Si estás conmigo, desaparecen los miedos, tu presencia me hace fuerte, me da seguridad. Las caídas que he sufrido en la vida y los grandes retos que me esperan, me traen aquí a mendigar tu presencia. Tu presencia me hace sentirme pleno, completamente en paz. Ya sé que no siempre te voy a sentir,  por eso te pido fe, dame una fe tan grande que siempre, siempre, perciba tu dulce cercanía.

Lectio Divina: 18 de enero de 2024

 “Una gran muchedumbre, al oír lo que hacía, acudió a él”.

1.- Oración introductoria.

Señor, dame la gracia de seguirte con el entusiasmo y fervor de aquellas multitudes que tan cerca querían estar de ti, que prácticamente “te estrujaban”. Haz que te siga de cerca, pero no por curiosidad, no por interés, sino por necesidad. Tengo necesidad de ti. Sin Ti me siento solo y perdido, sin norte, sin horizonte, sin perspectiva, sin esperanza. Señor, si Tú me dejas, ¿adónde iré?

2.- Lectura sosegada del evangelio. Marcos 3, 7-12

Jesús se retiró con sus discípulos hacia el mar, y le siguió una gran muchedumbre de Galilea. También de Judea, de Jerusalén, de Idumea, del otro lado del Jordán, de los alrededores de Tiro y Sidón, una gran muchedumbre, al oír lo que hacía, acudió a él. Entonces, a causa de la multitud, dijo a sus discípulos que le prepararan una pequeña barca, para que no le aplastaran. Pues curó a muchos, de suerte que cuantos padecían dolencias se le echaban encima para tocarle. Y los espíritus inmundos, al verle, se arrojaban a sus pies y gritaban: «Tú eres el Hijo de Dios». Pero él les mandaba enérgicamente que no le descubrieran.

3.- Qué dice el texto.

Meditación-Reflexión.

En este sumario de Marcos llama la atención cómo la fama de Jesús desborda Galilea, incluso el mismo territorio de Palestina. Le llegan personas de Tiro y de Sidón. No cabe duda de que Jesús fascinaba a la gente. Jesús interesaba. Interesaban sus palabras, llenas de bondad y de esperanza; interesaban sus gestos, llenos de cercanía y de ternura; interesaban sus “silencios” llenos de misterio.  Se ha hablado mucho del llamado “secreto mesiánico” en este evangelista. Hace cosas portentosas, como la vuelta a la vida de una joven que acaba de morir y dice que guarden silencio. Eso no se puede ocultar. Pero Jesús no quiere que se queden en el milagro, aunque sea portentoso. El gran milagro lo guarda para el final, después de su muerte. Es en la Resurrección donde se revelará del todo, se manifestará como Hijo de Dios, y nos llevará a todos a la vida auténtica y definitiva. El que se embarca con Jesús, sabe que Jesús lo lleva a la “otra orilla”. Por eso, mientras estamos en este mundo, Jesús nos sorprende, pero la sorpresa última, la definitiva, nos la reserva para la otra vida. 

Palabra del Papa.

La multitud que acude a Jesús desde cualquier región. Encuentra en el Señor una esperanza, porque su forma de actuar, de enseñar, toca su corazón, llega al corazón, porque tiene la fuerza de la Palabra de Dios… ¡Jesús salva! Estas sanaciones, estas palabras que llegan al corazón son el signo y el inicio de una salvación. El recorrido de la salvación de muchos que comienzan a ir a escuchar a Jesús o a pedir una sanación y después vuelven a Él y sienten la salvación. ¿Pero lo más importante de Jesús es que sane? No, no es lo más importante. ¿Qué nos enseña? No es lo más importante. ¡Que salva! Él es el Salvador y nosotros somos salvados por Él. Y esto es más importante. Y ésta es la fuerza de nuestra fe. (Papa Francisco, homilía en Santa Marta)

4.- Qué me dice hoy a mí esta palabra ya meditada. (Silencio)

5.- Propósito: Hoy daré gracias a Diospor ser cristiano y porque en Jesús yo encuentro la respuesta a los grandes interrogantes de la vida.

6.- Hoy Dios me ha hablado a través de su Palabra, Ahora yo le respondo con mi oración

Cristo, Tú has sido, eres y serás siempre la respuesta definitiva a los más profundos anhelos y aspiraciones que llevo dentro. Haz que yo conozca el misterio de mi persona para poder valorar a los demás. Haz que viva una vida de profundidad; que no me sacie con cualquier cosa, que sea un eterno inconformista, es decir, que no ajuste mi vida a los valores de este mundo. 

Iglesia Noticia en la Rioja. 14 de enero de 2024

 

UN MINUTO AL DÍA CON EL ESPÍRITU SANTO

 


GRACIAS, PADRE
Gracias, Padre, por el don del Espíritu Santo. Cuando enviaste a tu Verbo, enviaste también su Aliento. Cristo por su encarnación se manifiesta, Imagen visisible de Dios invisible, y es el Espíritu Santo quien lo revela. Gracias a Él sé de ti, gracias a Él disfruto del don de tu amor para el mundo, gracias a Él participo en la comunión trinitaria, gracias a él entro en tu intimidad y permanezco en ella. ¡Gracias, Padre!

martes, 16 de enero de 2024

Evangelio del miércoles 17 de enero de 2024: «Levántate ahí en medio».

 «Levántate ahí en medio».


1.- Oración introductoria.

Señor, te pido que me llenes de tu Santo Espíritu, abierto y generoso, para liberarme de un espíritu ruin y cicatero; un espíritu que pone el cumplimiento de la ley por encima de la persona. Dame el Espíritu de Pentecostés, abierto a todos los pueblos y culturas. Que todos hablemos el mismo lenguaje que entiende todo el mundo: el lenguaje del amor.

2.- Lectura reposada del evangelio: Marcos 3, 1-6

En aquel tiempo, entró Jesús en una sinagoga y había un hombre que tenía la mano paralizada. Los fariseos estaban al acecho a ver si le curaba en sábado para poder acusarle. Dice al hombre que tenía la mano seca: «Levántate ahí en medio». Y les dice: «¿Es lícito en sábado hacer el bien en vez del mal, salvar una vida en vez de destruirla?» Pero ellos callaban. Entonces, mirándolos con ira, apenado por la dureza de su corazón, dice al hombre: Extiende la mano». Él la extendió y quedó restablecida su mano. En cuanto salieron los fariseos, se confabularon con los herodianos contra él para ver cómo eliminarle.


3.- Lo que dice el texto.

Meditación-Reflexión.

Dos preguntas bien distintas: Una la de los fariseos: ¿Se puede curar en sábado? A los fariseos sólo les interesa el sábado, el cumplimiento de la ley, la observancia.  El hombre, la persona humana, no les interesa. La otra pregunta es la de Jesús: ¿Se puede hacer el bien y salvar una vida en sábado? A Jesús le interesa la persona que sufre, la persona que no puede vivir la vida en plenitud. Es como si dijera: las cosas no son buenas por estar mandadas ni malas por estar prohibidas; al contrario están mandadas porque son buenas y están prohibidas porque son malas. Por eso dice al hombre de la mano seca: “Extiende tu mano”. No andes con la mano encogida, paralizada. Estás reduciendo tus posibilidades. Recobra la libertad de tu mano. A Jesús la postura de los fariseos le produce tristeza porque recortan la vida, no dejan que la gente sea libre, no les dejan gozar de la libertad que Dios les ha concedido.

Palabra del Papa.

“En este paso del evangelio encontramos también otro pecado, cuando vemos que Jesús es criticado porque realizó una curación siendo día sábado. Es el pecado del formalismo. Cristianos que no dejan lugar a la gracia de Dios. Y a la vida cristiana, la vida de esta gente, es tener todos los documentos en regla, todos los certificados. Los cristianos hipócritas, como éstos, solo se interesan por las formalidades. ¿Era sábado? Entonces no se pueden hacer milagros, la gracia de Dios no puede operar el sábado. Entonces le cierran la puerta a la gracia de Dios. Para ellos cuentan solamente las formalidades. No se puede, es la palabra que tienen más a mano. A gente así la encontramos también nosotros. Tantas veces tuvimos apatía o fuimos hipócritas como los fariseos. Son tentaciones que vienen y que debemos conocerlas para defendernos” . (Cf. S.S. Francisco, 1 de abril de 2014, homilía en Santa Marta).

4.- Qué me dice a mí este texto una vez que lo he meditado. (Guardo silencio)

5.-Propósito: En este día voy a fijarme en las personas con las que me voy a encontrar. Son lo más importante para mí.  Son hijos e hijas de Dios.

6.- Dios me ha hablado hoy a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Padre mío, ¡que nunca me canse de hacer el bien! No he venido a este mundo para cumplir normas ni preceptos que vayan en detrimento de las personas. Dame la gracia de amarlas. Que llegue a esta conclusión: Hacer daño a las personas es la mejor manera de saber que estaba equivocado.

Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2024

 

lunes, 15 de enero de 2024

Lectio Divina: 16 de enero de 2024

 “El Hijo del hombre es Señor del sábado”.

Oración introductoria.

Señor, en este día te pido que me hagas comprensivo con los errores y defectos de los demás. Para eso sólo debo hacer una cosa: mirarme a mí mismo. No necesito buscar escándalos fuera. El escándalo lo llevo en mi propio corazón: no soy coherente, soy duro con los demás, soy demasiado condescendiente conmigo mismo. Hazme bueno para crear bondad a mi alrededor.

2.- Lectura sosegada del evangelio. Marcos 2, 23-28

Caminando Él a través de las mieses en día de sábado, sus discípulos, mientras iban, comenzaron a arrancar espigas. Los fariseos le dijeron: Mira, ¿cómo hacen en sábado lo que no está permitido? Y les dijo: ¿Nunca habéis leído lo que hizo David cuando tuvo necesidad y sintió hambre él y los suyos? ¿Cómo entró en la casa de Dios, bajo el pontificado de Abiatar, y comió de los panes de la proposición, que no es lícito comer sino a los sacerdotes, y los dio asimismo y a los suyos? Y añadió: El sábado ha sido hecho para el hombre, y no el hombre para el sábado. Y dueño del sábado es el Hijo del hombre.


3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión

Las tres grandes instituciones de los judíos eran el Templo, como consagración del espacio para Dios; el sábado, como consagración del tiempo; y la Ley, como expresión de la voluntad de Dios. Pero las tres instituciones han sido deformadas por el hombre.  El sábado dejó de ser día de descanso para estar con Él       y servir a los hombres. El Templo se convirtió en “lugar seguro” para cometer impunemente todo tipo de injusticias; y la Ley, instrumento de libertad y de vida, se convirtió en carga pesada y fuente de esclavitud. Jesús no podía estar de acuerdo con esa manera de entender la religión. Y dijo la frase más escandalosa para los fariseos de todos los tiempos, pero la más bella para toda la humanidad. “El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado”. Las leyes son para servir al hombre y no para esclavizarlo. Sólo con el cumplimiento de esta ley desaparecería todo fanatismo, toda intransigencia, todo fundamentalismo. El hombre dejaría de ser “lobo para el hombre” y se convertiría en hermano.

Meditación del Papa Francisco

“Y la Iglesia está llamada a vivir su misión en la caridad que no señala con el dedo para juzgar a los demás, sino que –fiel a su naturaleza como madre – se siente en el deber de buscar y curar a las parejas heridas con el aceite de la acogida y de la misericordia; de ser «hospital de campo”, con las puertas abiertas para acoger a quien llama pidiendo ayuda y apoyo; aún más, de salir del propio recinto hacia los demás con amor verdadero, para caminar con la humanidad herida, para incluirla y conducirla a la fuente de salvación.

Recuerdo a san Juan Pablo II cuando decía: «El error y el mal deben ser condenados y combatidos constantemente; pero el hombre que cae o se equivoca debe ser comprendido y amado […] Nosotros debemos amar nuestro tiempo y ayudar al hombre de nuestro tiempo». Y la Iglesia debe buscarlo, acogerlo y acompañarlo, porque una Iglesia con las puertas cerradas se traiciona a sí misma y a su misión, y en vez de ser puente se convierte en barrera: «El santificador y los santificados proceden todos del mismo. Por eso no se avergüenza de llamarlos hermanos» (Homilía de S.S. Francisco, 4 de octubre de 2015).

4.- Qué me dice hoy a mí esta palabra ya meditada. (Silencio)


5.- Propósito: No juzgar ni condenar a nadie en este día. Rezar por todos.


6.- Dios me ha hablado hoy a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración. Señor, me admira el respeto que tienes a toda persona humana, sea de la nación que sea. Desde el momento que Tú te has hecho hombre, nada humano te es ajeno. Haz que yo sepa mirar a los demás con esa mirada limpia con que nos miras Tú. Hazme comprender que el verdadero camino para ir a ti es a través del ser humano. 

Lectio Divina: 15 de enero de 2024

 ¿Pueden acaso ayunar los invitados a la boda mientras el novio está con ellos?

1.-Oracion introductoria.

Ven, Espíritu Santo y dame tu luz para que yo pueda orar con una absoluta confianza en Jesús que viene a salvar, a liberar, a quitar cargas y pesos de las personas y a dar anchura de miras, anchura de horizontes, de modo que el encuentro con Dios no se realice con tristeza sino con alegría desbordante.  

2.- Lectura reposada del evangelio. Marcos 2, 18-22

En una ocasión, en que los discípulos de Juan el Bautista y los fariseos ayunaban, algunos de ellos se acercaron a Jesús y le preguntaron: «¿Por qué mientras los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan, tus discípulos no ayunan?» Jesús les dijo: «¿Pueden acaso ayunar los invitados a la boda mientras el novio está con ellos? Mientras tengan consigo al novio no pueden ayunar. Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán, en aquel día. Nadie cose un remiendo de paño sin tundir en un vestido viejo, pues de otro modo, lo añadido tira de él, el paño nuevo del viejo, y se produce un desgarrón peor. Nadie echa tampoco vino nuevo en odres viejos; de otro modo, el vino reventaría los odres y se echaría a perder tanto el vino como los odres: sino que el vino nuevo, en odres nuevos.

3.- Lo que dice el texto.


Meditación-Reflexión.

En tiempo de Jesús, los fariseos ayunaban, pero lo hacían con tristeza y para aparentar que eran santos. Jesús no habla de ayunos sino de fiesta; no habla de entierros sino de bodas. Y da la razón: ¿Acaso pueden ayunar los invitados a una boda mientras el novio está con ellos? El novio es Jesús y donde está Jesús está la alegría y la fiesta. Jesús ama mucho a su primo Juan Bautista, se ha admirado de su humildad y  se ha conmovido ante su muerte. Pero no ha seguido su camino de austeridad en el desierto. “Vino Juan que ni comía ni bebía; pero el Hijo del hombre come y bebe”. (Mt.11, 18-19).Si Juan es un asceta, Jesús es un místico. En su día incluso aceptará la muerte en Cruz, pero por amor. El seguimiento de Jesús sólo se puede entender en clave de “enamoramiento”. En un momento de la vida una persona es capaz de dejar lo más íntimo: sus padres, sus familiares, sus amigos, incluso su País por estar con una persona que hace poco era una desconocida. La razón de todo es bien sencilla: “me enamoré. Uno comienza a conocer el cristianismo cuando comienza a enamorarse de la persona de Jesús. Sin un amor apasionado por Jesús, el cristianismo no deja de ser un peso, una carga.  La cruz de la vida se hace pesada e insoportable sin amor. Con amor se hace ligera. “Hace tal obra el amor, después que le conocí, que si hay bien o mal en mí todo lo hace de un sabor” (San Juan de la Cruz).

Palabra del Papa.        

“Esta es la primera palabra que quisiera deciros: alegría. No seáis nunca hombres y mujeres tristes: un cristiano jamás puede serlo. Nunca os dejéis vencer por el desánimo. Nuestra alegría no es algo que nace de tener tantas cosas, sino de haber encontrado a una persona, Jesús; que está entre nosotros; nace del saber que, con él, nunca esta­mos solos, incluso en los momentos difíciles, aun cuando el camino de la vida tropieza con problemas y obstáculos que parecen insuperables, y ¡hay tantos! Y en este momento viene el enemigo, viene el diablo, tantas veces disfrazado de ángel, e, insidiosamente, nos dice su palabra. No lo escuchéis. Sigamos a Jesús. Nosotros acompañamos, seguimos a Jesús, pero, sobre todo, sabemos que él nos acompaña y nos carga sobre sus hombros: “en esto reside nuestra alegría”, la esperanza que hemos de llevar en este mundo nuestro. Y, por favor, no os dejéis robar la espe­ranza, no dejéis robar la esperanza. Esa que nos da Jesús” (Domingo de Ramos, 24-3-13).

4.- Qué me dice hoy a mí esta palabra ya comentada. (Silencio)

5.- Propósito: Cambiar el agua en vinoCambiar  la rutina de cada día, en vino nuevo de amor.


6.- Dios me ha hablado hoy a través de su Palabra y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, hoy me invitas a dejar lo viejo, lo desgastado, lo rutinario.  Me propones desprenderme del espíritu deteriorado y débil con el que a veces vivo mi fe. Me llamas a sumar y no restar. Me llamas a ser feliz y no a “ir tirando”. Me llamas a crecer como persona y nunca a despersonalizarme. Para que mi amor sea nuevo cada día, debe alimentarse de tu palabra cada día; debo escuchar lo que esta palabra tuya me sugiere y debo acogerla con gozo dentro de mi corazón.

sábado, 13 de enero de 2024

Rosario desde Lourdes - 13/01/2024

 

Oración de la tarde (I Vísperas), SÁBADO 13 ENERO 2024 | II SEMANA DE TIEMPO ORDINARIO

 

Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos del 18 al 25 de enero

 


Un año más la SEMANA DE ORACION POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS nos ofrece la posibilidad de recordar, revivir y animar la “dimensión ecuménica de nuestra fe”.  El “promover la restauración de la unidad entre todos los cristianos” fue “uno de los principales propósitos del concilio ecuménico Vaticano II” (UR 1). “La preocupación por el restablecimiento de la unión, como enseña el concilio, es cosa de toda la Iglesia, tanto de los fieles como de los pastores, y afecta a cada uno según su propia capacidad” (UR 5). El concilio nos “exhortó a todos los católicos a que, reconociendo los signos de los tiempos, participáramos diligentemente en la labor ecuménica” (UR 4) y “la recomendó a los obispos de todo el mundo para que la promuevan diligentemente y la dirijan con prudencia” (UR 4).

El movimiento ecuménico, dice el concilio (UR 4-12), incluye «actividades e iniciativas variadas» y el trabajo ecuménico se concreta en «muchos esfuerzos con la oración, la palabra y la acción». Hay varios modos de trabajar por la unidad de los cristianos. Se habla, por eso, de varios tipos o varias dimensiones de ecumenismo: “espiritual”, “teológico o doctrinal”, “social o diaconal”, “institucional”, “de base”.

La Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, en la que los cristianos nos reunimos para pedirle al Señor el don de la unidad, es una de las expresiones del “ecumenismo espiritual” que implica la «conversión de corazón y santidad de vida» y las «oraciones privadas y públicas por la unidad de los cristianos», y es «el alma de todo el movimiento ecuménico» (UR 8).

Los materiales para la Semana de Oración por la Unidad de los cristianos de este año, elaborados por el Consejo de Iglesias de Minnesota (Estados Unidos), ponen el acento en el “ecumenismo social o diaconal” que busca caminar hacia una mayor unidad “trabajando unidos en acciones de servicio al mundo en el que vivimos”. Así aparece en el lema de este año tomado del profeta Isaías (1, 17): “haz el bien; busca la justicia”. “Una manera de favorecer la unidad entre los cristianos, nos recuerda el mensaje de los obispos, es trabajar juntos por la justicia, cooperando en acciones que hagan patente el deseo de paz y de unidad que brota de la fe en Jesucristo”. En la introducción al tema elegido para la oración de ese año leemos: “La Semana de Oración es el momento perfecto para que los cristianos reconozcan que las divisiones entre nuestras iglesias y confesiones no pueden separarse de las divisiones de la familia humana, Orar juntos por la unidad de los cristianos nos permite reflexionar sobre lo que nos une y comprometernos a afrontar la opresión y división que se da en la humanidad”.

En esta misma línea se han desarrollado las reflexiones, oraciones y decisiones de la XI Asamblea del Consejo Mundial de Las Iglesias celebrada en Karlsruhe (Alemania) del 31 de agosto al 8 de septiembre de 2022, con el objetivo de analizar la situación actual y programar el trabajo ecuménico de los próximos 7 años. El tema elegido para la asamblea es: “El amor de Cristo lleva al mundo a la reconciliación y la unidad”. El lema, como dijo el Secretario General en funciones del CMI, “habla de la esencia de nuestra fe y es la razón de nuestra comunidad eclesial”. Es una llamada a las iglesias a trabajar juntas, con personas de otras religiones y todas las de buena voluntad, por la paz justa y la reconciliación. Es una llamada a la unidad visible de la iglesia para que se convierta en un signo profético y un anticipo de la reconciliación de este mundo con Dios, así como de la unidad de la humanidad y toda la Creación. “No olvidemos, nos dicen nuestros obispos, que la Iglesia tiene la vocación de ser «en Cristo como un sacramento, o sea, un signo e instrumento de la unión íntima con Dios y de la unidad de todo el género humano»” (LG 1).

Martín Mazo

Director del Secretariado Diocesano de Ecumenismo

Domingo 2º, tiempo ordinario: 14 de enero de 2024

 Venid y lo veréis

INTRODUCCIÓN

Mirar solo a Jesús ¿Qué vieron aquellos primeros discípulos? Estaban en el desierto. Jesús no tenía nada: ni fama, ni casa, ni dinero. Sólo su persona. ¡Nada más! Y ¡Nada menos! Algunos ya vamos siendo mayores. Muchos años, muchos días, muchas horas tenemos ya acumuladas en nuestra historia. Pero hay una hora que destaca por encima de todas: aquella hora que tuvimos la suerte de encontrarnos vitalmente con Jesús de Nazaret. El que ha vivido con intensidad “esa hora” no tiene por qué tener miedo a ninguna hora, ni siquiera a la última. “Aunque camine por cañadas oscuras nada temo porque Tú vas conmigo. Tu vara y tu cayado me sosiegan” (Salmo 23)

LECTURAS

1ª lectura: 1Sam. 3,3b-10.19.              2ª lectura: 1Cor. 6,13c-15ª.17-20.

EVANGELIO

San Juan 1, 35-42:

En aquel tiempo, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice: «Éste es el Cordero de Dios.»  Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús.  Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta: «¿Qué buscáis?» Ellos le contestaron: «Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?» Él les dijo: «Venid y lo veréis.» Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; serían las cuatro de la tarde. Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dice: «Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo).» Y lo llevó a Jesús. Jesús se le quedó mirando y le dijo: «Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce Pedro).»

REFLEXIÓN

Esta página del evangelio de Juan, da la impresión de que está escrita recientemente, de modo que la tinta no acaba de secarse. Así de actual, así de novedosa, así de bella. Podemos descubrir en ella: dos preguntas, una invitación y una constatación.

1.– Dos preguntas.  Una es de JesúsOtra de los discípulos. Pregunta de Jesús: ¿Qué buscáis?  Como vemos, Jesús no pregunta por el tiempo, ni por la marca del coche, ni menos por el dinero que tenemos en la cartilla del banco. Jesús va al grano. Lo que le interesa es la vida. Y nos pregunta hoy a nosotros: Tú, ¿qué andas buscando en la vida?  En dos palabras se ha metido dentro del corazón de cada persona. Porque la vida es zozobra, duda, inquietud, búsqueda. Porque tenemos muchas preguntas que no tienen respuesta; muchos problemas que no podemos solucionar; mucho dolor que no tiene alivio; en definitiva, todos tenemos un deseo inmenso de ser felices y nunca lo conseguimos. Somos eternos insatisfechos. La pregunta de los discípulos es también muy interesante: Maestro, ¿dónde vives?  Naturalmente que no se trataba de localizar el lugar de su residencia sino su estilo tan peculiar que llevaba Jesús. Podríamos decir: Maestro ¿por dónde se mueve tu vida? ¿Qué es lo importante para ti? ¿En qué empleas el tiempo?   ¿Qué ocurre en ti cuando pasas noches enteras en oración con el Padre?

2.– Una invitación: Venid y lo veréis. A la pregunta de los discípulos, Jesús no contesta con normas, reglamentos, razones especulativas. Contesta con una invitación: VENID Y VERËIS. Y ¿qué vieron? ¿qué sintieron? ¿qué palparon?  ¿qué experimentaron? El texto no dice nada. Pero lo que sucedió fue que, a medida que caía la tarde y el sol se iba ocultando por las montañas de Judea, cada vez se les hacía más difícil arrancarse de su PERSONA. Estamos en el desierto. Allí Jesús no podía ofrecer nada: ni casa ni apenas alimentos. En la desnudez del desierto sólo podía ofrecer su presencia, su cercanía, su hechizo, su misterio, su atracción irresistible. Por eso, se quedaron con Él”. Los cristianos nos jugamos todo a una sola carta: Jesús. Cuando buscamos otra cosa nos equivocamos.

3.– Una constatación: Eran las cuatro de la tarde. El que escribe este evangelio es Juan, un ancianito de muchos años. En su larga experiencia puede contarnos muchas cosas. Otras se le han olvidado. Pero conserva fresca la memoria para decirnos exactamente la hora en que Jesús le llamó. Esa hora ha dado sentido a todas las horas de su vida. En su ancianidad, todavía conserva el encanto de su mirada, la dulzura de sus palabras, la majestuosidad de su semblante, la armonía de su vida, la presión de su mano, el latido de su corazón y el estremecimiento de su ser con sólo pronunciar su nombre. A lo largo de nuestras vidas han pasado muchas horas, unas mejores y otras peores, pero lo que nunca podemos olvidar es esa hora en que Jesús nos miró y nos dijo: Venid conmigo.” Esa ha sido la hora realmente importante para nosotros.

PREGUNTAS

1.- ¿Qué voy buscando en la vida? ¿Estoy contento con lo que hago? Y esto que hago, ¿me realiza como persona?

2.- ¿Cuál es ahora mismo el Dios de mi vida? ¿El Dios de la ciencia o el Dios de la experiencia?  ¿Las cosas de Dios o el Dios de las cosas?

3.- ¿Cuál ha sido la hora más importante de mi vida?  ¿Cuánto ha influido esa hora en toda mi vida?

Oración de la mañana (Laudes) | SÁBADO 13 ENERO 2024 | I SEMANA DE TIEMPO ORDINARIO

 

Oración de la noche (Completas), VIERNES 12 ENERO | I SEMANA DE TIEMPO ORDINARIO |

 

Lectio Divina: 13 de enero de 2024

 «Sígueme». Él se levantó y le siguió

1.-Introducción.

Señor, el hecho tan sencillo e inmenso de que te hayas fijado en mí y me hayas elegido, ha sido lo más bonito que ha ocurrido en mi vida. Hoy necesito encontrarme contigo para darte gracias. No sólo acepto tu llamada, la agradezco y la celebro cada día. Y con el salmista, te digo: “Me ha tocado un lote hermoso. Me encanta tu heredad”. (Salmo 16) En este nuevo año no sólo quiero escuchar tu Palabra sino hacerla vidaen mí.  Para eso necesito tu gracia.

2.- Lectura reposada del evangelio. Marcos 2, 13-17

Salió de nuevo por la orilla del mar, toda la gente acudía a él, y él les enseñaba. Al pasar, vio a Leví, el de Alfeo, sentado en el despacho de impuestos, y le dice: «Sígueme». Él se levantó y le siguió. Y sucedió que estando él a la mesa en casa de Leví, muchos publicanos y pecadores estaban a la mesa con Jesús y sus discípulos, pues eran muchos los que le seguían. Al ver los escribas de los fariseos que comía con los pecadores y publicanos, decían a los discípulos: «¿Qué? ¿Es que come con los publicanos y pecadores?» Al oír esto Jesús, les dice: «No necesitan médico los que están fuertes, sino los que están mal; no he venido a llamar a justos, sino a pecadores».

3.- Qué dice el texto.

Meditación-Reflexión.

El caso de Mateo es especial. Él era un pecador, un  hombre de negocios y de “negocios sucios”. Se dedicaba al cobro de los impuestos que Roma les imponía a los judíos y sabemos que los encargados, cobraban al pueblo más de lo que Roma les exigía. A éstos se les denominaba “publicanos” es decir, “pecadores públicos”. Pero, a Jesús no le importa nunca el pasado de las personas sino el futuro. No le interesa lo que uno ha sido, sino lo que puede ser. Vio a Levi” Los demás veían al pecador, al ladrón, al corrupto. Pero Jesús miró al hombre, a la persona. Y lo miró con amor. Desde ese momento todo ya es posible. Hasta es posible convertir a un “corrupto” en  “apóstol”. Mateo, agradecido, quiere celebrar este acontecimiento y le invita a comer en su casa. La vocación no sólo se acepta sino que se agradece y se celebra. Los de mirada corta, aquellos que creen que son más importantes las leyes que el amor, se escandalizan. A Jesús le importan poco los escándalos de los fariseos. A Jesús le interesa recalcar que, cuando se obra con amor, se cumplen todas las leyes y, sin amor, no se puede cumplir ninguna ley cristiana.,

Palabra del Papa.

Después de mirarlo con misericordia, el Señor le dijo a Mateo: «Sígueme». Y Mateo se levantó y lo siguió. Después de la mirada, la palabra. Tras el amor, la misión. Mateo ya no es el mismo; interiormente ha cambiado. El encuentro con Jesús, con su amor misericordioso, lo transformó. Y allá atrás quedó el banco de los impuestos, el dinero, su exclusión. Antes él esperaba sentado para recaudar, para sacarle a los otros, ahora con Jesús tiene que levantarse para dar, para entregar, para entregarse a los demás. Jesús lo miró y Mateo encontró la alegría en el servicio. Para Mateo, y para todo el que sintió la mirada de Jesús, sus conciudadanos no son aquellos a los que «se vive», se usa, se abusa. La mirada de Jesús genera una actividad misionera, de servicio, de entrega. Sus conciudadanos son aquellos a quien Él sirve. Su amor cura nuestras miopías y nos estimula a mirar más allá, a no quedarnos en las apariencias o en lo políticamente correcto. Jesús va delante, nos precede, abre el camino y nos invita a seguirlo. Nos invita a ir lentamente superando nuestros preconceptos, nuestras resistencias al cambio de los demás e incluso de nosotros mismos. Nos desafía día a día con una pregunta: ¿Crees? ¿Crees que es posible que un recaudador se transforme en servidor? ¿Crees que es posible que un traidor se vuelva un amigo? ¿Crees que es posible que el hijo de un carpintero sea el Hijo de Dios? Su mirada transforma nuestras miradas, su corazón transforma nuestro corazón. Dios es Padre que busca la salvación de todos sus hijos. Dejémonos mirar por el Señor en la oración, en la Eucaristía, en la Confesión, en nuestros hermanos, especialmente en aquellos que se sienten dejados, más solos. Y aprendamos a mirar como Él nos mira.» (Homilía de S.S. Francisco, 21 de septiembre de 2015).

4.- Qué me dice hoy a mí esta palabra ya comentada. (Silencio)

5.-Propósito: Todo lo que haga en este día lo haré por amor.


6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, Mateo al ser llamado por ti, no tenía en su haber más que una vida rota y pecadora. Tú no sólo te limitaste a cambiar su vida para que fuera un  buen cristiano, sino que lo elegiste para ser tu apóstol. Gracias, Señor, porque no tienes prejuicios, gracias porque no haces caso de las habladurías de la gente, gracias porque a todos ofreces oportunidades. Gracias por ser como eres.

viernes, 12 de enero de 2024

Oración de la tarde (Vísperas), VIERNES 12 ENERO 2024 | I SEMANA DE TIEMPO ORDINARIO

 

Oración de la mañana (Laudes) | VIERNES 12 ENERO 2024 | I SEMANA DE TIEMPO ORDINARIO

 

Lectio Divina: 12 de enero de 2024

 «Hijo, tus pecados te son perdonados».

1.-Oración Introductoria.

Señor, en este rato de oración quiero comprender que nada de lo que tengo es mío. Todo es regalo tuyo:  la vida, la salud, el amor, la gracia. El hombre, todo hombre, no tiene donde reclinar la cabeza, es pura fragilidad. Pero Tú amas mi fragilidad. Enséñame a ser agradecido. En el día, deberían de faltarme horas para agradecerte los dones y favores que me haces. Yo sé que sin ti no puedo hacer nada. ¿Cómo me atrevo a recrearme en las obras de mis manos? ¿Por qué atribuirme algo que no me pertenece?  Hazme sencillo y humilde,

2.- Lectura sosegada del evangelio: Marcos 2, 1-12

Entró de nuevo en Cafarnaúm; al poco tiempo había corrido la voz de que estaba en casa. Se agolparon tantos que ni siquiera ante la puerta había ya sitio, y él les anunciaba la Palabra. Y le vienen a traer a un paralítico llevado entre cuatro. Al no poder presentárselo a causa de la multitud, abrieron el techo encima de donde él estaba y, a través de la abertura que hicieron, descolgaron la camilla donde yacía el paralítico. Viendo Jesús la fe de ellos, dice al paralítico: «Hijo, tus pecados te son perdonados». Estaban allí sentados algunos escribas que pensaban en sus corazones: «¿Por qué éste habla así? Está blasfemando. ¿Quién puede perdonar pecados, sino Dios sólo?» Pero, al instante, conociendo Jesús en su espíritu lo que ellos pensaban en su interior, les dice: «¿Por qué pensáis así en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: «Tus pecados te son perdonados», o decir: «¿Levántate, toma tu camilla y anda?» Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados – dice al paralítico -: «A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.»» Se levantó y, al instante, tomando la camilla, salió a la vista de todos, de modo que quedaban todos asombrados y glorificaban a Dios, diciendo: «Jamás vimos cosa parecida». 

3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión.

Qué atrayente es la persona de Jesús. Impresionan las palabras del Evangelio: ¡Se juntaron tantos que ni aún junto a la puerta cabían! Por supuesto que fascinaba su figura, pero ante todo, “sus palabras”. Como diría Santa Teresa,  son “palabras heridoras”. Son como flechas de amor. Los milagros de Jesús son importantes no sólo por lo que son en sí, sino también por lo que “significan”. Detrás de cada milagro hay un “corazón compasivo” lleno de ternura. Lo más importante del milagro del paralítico no es la curación externa sino la interior. El milagro que es algo visible,  sirve para caer en la cuenta  del  milagro invisible que se ha realizado en el  corazón. Jesús no sólo cura la parálisis del cuerpo sino la interior, la parálisis del pecado,  raíz de todos los males. Por eso dirá San Agustín: “Son más importantes los milagros que no se ven”. Y sigue: “Para la Iglesia fue mucho más importante la conversión de Pablo que la resurrección de Lázaro”. A veces nos quejamos de que ahora no hay milagros. En el mundo de la ciencia, de la tecnología, tal vez no se vean cosas maravillosas, pero en el mundo de la gracia en el que nos movemos los cristianos, lo que sucede en el corazón de cada uno de nosotros, sólo Dios y nosotros lo sabemos.

Palabra del Papa 

Jesús podía decir: ‘Yo te perdono. ¡Vete!’, como le ha dicho a aquel paralítico que le habían bajado desde el techo: “¡Tus pecados te son perdonados!” Aquí dice: ‘¡Vete en paz!’ La misericordia va más allá y transforma la vida de una persona de tal manera que el pecado sea dejado de lado. Es como el cielo. Nosotros miramos al cielo, tantas estrellas, tantas estrellas; pero cuando llega el sol, por la mañana, con tanta luz, las estrellas no se ven. Y así es la misericordia de Dios: una gran luz de amor, de ternura. Dios no perdona con un decreto, sino con una caricia, acariciando nuestras heridas del pecado. Porque Él está involucrado en el perdón, está involucrado en nuestra salvación. Y así Jesús hace de confesor: no humilla, no dice ‘Qué has hecho, dime ¿Y cuándo lo has hecho? ¿Y cómo lo has hecho? ¿Y con quién lo has hecho?’ ¡No! ‘Vete, y de ahora en adelante ¡no peques más!’. Es grande la misericordia de Dios. ¡Nos perdona acariciándonos! (Cf. S.S. Francisco, 7 de abril de 2014, homilía en Santa Marta).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto ya comentado. Silencio.

5.-Propósito. Con la mirada del corazón, estaré atento a tantas gracias que Dios me envía a lo largo de todo un día.


6.- Dios me ha hablado hoy a través de su Palabra. Ahora yo le respondo con mi oración.

Sólo Tú puedes devolver a nuestras vidas el estado de gracia. Sólo Tú curas nuestras heridas con el bálsamo de tu amor. ¡Qué afortunados somos, pues no tenemos que quitar tejas de los  tejados para encontrarnos contigo y  obtener tu perdón! Basta con que nosotros iniciemos el primer paso para encontrarnos con ese Padre maravilloso que había madrugado más que nosotros y nos había tomado la delantera.

jueves, 11 de enero de 2024

RENOVACIÓN CARISMÁTICA CATÓLICA , 12 DE ENERO DE 2024, EN LA PARROQUIA SAN PÍO X, LOGROÑO (19,30 h.)

ALABANZA

 395. VEN Y JUNTOS ALABEMOS


473. ABRE MIS OJOS, OH CRISTO


291. Y ALABÁNDOTE

232. MI FUERZA Y MI PODER ES EL SEÑOR

490. CUÁN GRANDE ES DIOS

449.TODO LO QUE TIENE VIDA

ESPÍRITU SANTO
55. ESPÍRITU DIVINO

MARÍA
14. QUIERO DECIR QUE SÍ

Oración de la tarde (Vísperas), JUEVES 11 ENERO 2024 | I SEMANA DE TIEMPO ORDINARIO |

 


4 de enero: Jornada de la Infancia Misionera

 


Lema
. “COMPARTO…”. Es bonito y enriquecedor “pertenecer a una comunidad con la que compartir”; “no estar solo ni aislado”, sino vivir todo juntos (Hna. Roberta Tremarelli). Si soy un niño cristiano, un niño misionero, ¿Cómo no voy compartir con los demás niños, y cómo no voy a acoger todo lo bueno que ellos comparten conmigo?

. “… LO QUE SOY”. “La misión no es dar cosas, o no es solo dar cosas. Misión es entregar lo que yo vivo y soy: mi fe, mi esperanza, mi amor. Misión es sentirme unido a todos los niños del mundo a los que nuestros misioneros están enseñando la alegría de ser hijos de Dios. Misión es sentirme responsable, a través de mi oración y entrega personal, de que Jesús sea conocido y amado por todos” (P. José María Calderón)

Oración de la mañana (Laudes) | JUEVES 11 ENERO 2024 | I SEMANA DE TIEMPO ORDINARIO

 

miércoles, 10 de enero de 2024

Lectio Divina: 11 de enero de 2024

 «Quiero; queda limpio»

1.- Oración introductoria.

Señor, me gustaría que esta meditación se convirtiera en un cambio de actitud contigo. No quiero presentarme delante de Ti como una persona buena, sana, suficiente. Vengo ante Ti como un leproso que necesita ser curado. Necesito que me toques, que me cures de todas mis limitaciones morales: de mi egoísmo, de mi soberbia, de mi vanidad, de mi indiferencia. Necesito que me toques y me sanes.


2.- Lectura sosegada del evangelio. Marcos 1, 40-45

Se le acerca un leproso suplicándole y, puesto de rodillas, le dice: «Si quieres, puedes limpiarme». Compadecido de él, extendió su mano, le tocó y le dijo: «Quiero; queda limpio». Y al instante, le desapareció la lepra y quedó limpio. Le despidió al instante prohibiéndole severamente: «Mira, no digas nada a nadie, sino vete, muéstrate al sacerdote y haz por tu purificación la ofrenda que prescribió Moisés para que les sirva de testimonio». Pero él, así que se fue, se puso a pregonar con entusiasmo y a divulgar la noticia, de modo que ya no podía Jesús presentarse en público en ninguna ciudad, sino que se quedaba a las afueras, en lugares solitarios. Y acudían a él de todas partes.

3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión

Las leyes del judaísmo, para evitar el contagio de los leprosos, los excluían y los enviaban “fuera del pueblo” Pero Jesús obra de otra manera. Se acerca al leproso, le toca, le cura, y lo reinserta en la sociedad. De este modo, este hombre que era un “hombre que no era hombre”, adquiere sus derechos y su dignidad. Actualmente en Europa estamos asistiendo a casos sangrantes. Miles de hermanos nuestros, sin estar enfermos ni contagiados, sino que vienen huyendo de guerras horribles o de persecuciones atroces, llaman a nuestras puertas pidiendo asilo. Y, muchas veces, no se lo damos. Y consentimos que se mueran por el camino. Y así estamos convirtiendo nuestro Mar-Mediterráneo en un Mar-Muerto.  Ya sé que esto no es fácil resolverlo,  pero esto no puede seguir así. ¡Dios no lo quiere! España es altamente solidaria y esto lo estamos viendo con los ucranianos. También me llama la atención en este evangelio, que el  mismo Jesús no podía entrar abiertamente en ningún pueblo y se “quedaba fuera, en descampado”. La sociedad no sólo rechaza a los que pueden contagiar una enfermedad, o el mal. Rechaza también a los que “hacen el bien”. Las personas buenas como Jesús, las que quieren “normalizar” las vidas deshechas de tantas personas y devolverles su dignidad, también, a veces,  son rechazadas. Lo mejor, para ellos,  es tapar la boca de los que hablan en contra de las injusticias de la humanidad.  Podrán tapar la boca a los hombres, pero no a Dios

Palabra del Papa 

“Señor, si quieres, puedes limpiarme…” Jesús, sintiendo lástima; extendió la mano y lo tocó diciendo: “Quiero: queda limpio”. Qué hermosa la compasión de Jesús. Ese  “padecer con”  que lo acercaba a cada persona que sufre. Jesús, se da completamente, se involucra en el dolor y la necesidad de la gente. Jesús tiene un corazón que no se avergüenza de tener compasión. “No podía entrar abiertamente en ningún pueblo; se quedaba fuera, en descampado”. Esto significa que, además de curar al leproso, Jesús ha tomado sobre sí la marginación que la ley de Moisés imponía. Jesús no tiene miedo del riesgo que supone asumir el sufrimiento de otro, pero paga el precio con todas las consecuencias.

La compasión lleva a Jesús a actuar concretamente: a reintegrar al marginado. Y éstos son los  conceptos claves que la Iglesia nos propone hoy en la liturgia de la palabra: la compasión de Jesús ante la marginación y su voluntad de integración. (Homilía de S.S. Francisco, 15 de febrero de 2015).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto. (Silencio)


5.- Propósito. Hoy me comprometo a realizar un milagro que está en mi mano: curar de la terrible enfermedad de la soledad a algún enfermo que se encuentra solo.

6.- Dios me ha hablado hoy a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, al terminar esta oración quiero darte gracias porque me has ayudado a comprender los tipos de marginación que puede haber en las personas sin que yo caiga en la cuenta. Yo quiero liberar a la gente que sufre en el cuerpo, en la soledad de su alma y en la soledad del corazón al creer que Dios está lejos. Y quiero gritar con fuerza  que Dios nunca está lejos de nosotros, que siempre nos quiere, nos perdona, nos comprende y nos abraza, aunque estemos leprosos. O precisamente porque lo estamos.