/> PARROQUIA SAN PÍO X, LOGROÑO.

jueves, 24 de marzo de 2022

Evangelio del día 24 de marzo de 2022

 Señor, ¡líbrame del demonio de la incomunicación!



1.- Introducción.

Señor, en este momento de oración quiero que me escuches, quiero dialogar contigo. No podría soportar a un Dios mudo, que no me hablara, que no se comunicara conmigo. Te necesito como el aire para respirar, no puedo vivir sin tu palabra, sin tu comunicación de cada día. Gracias, Señor, por este encuentro.

2.- Lectura reposada de la Palabra del Señor Lucas 11, 14-23

En aquel tiempo, Jesús estaba expulsando un demonio que era mudo; sucedió que, cuando salió el demonio, rompió a hablar el mudo, y las gentes se admiraron. Pero algunos de ellos dijeron: Por Beelzebul, Príncipe de los demonios, expulsa los demonios. Otros, para ponerle a prueba, le pedían una señal del cielo. Pero Él, conociendo sus pensamientos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo queda asolado, y casa contra casa, cae. Si, pues, también Satanás está dividido contra sí mismo, ¿cómo va a subsistir su reino?… porque decís que yo expulso los demonios por Beelzebul. Si yo expulso los demonios por Beelzebul, ¿por quién los expulsan vuestros hijos? Por eso, ellos serán vuestros jueces. Pero si por el dedo de Dios expulso yo los demonios, es que ha llegado a vosotros el Reino de Dios. Cuando uno fuerte y bien armado custodia su palacio, sus bienes están en seguro; pero si llega uno más fuerte que él y le vence, le quita las armas en las que estaba confiado y reparte sus despojos. El que no está conmigo, está contra mí, y el que no recoge conmigo, desparrama.

3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión.

Dios es comunión, diálogo, apertura. Y nosotros estamos hechos a imagen de ese Dios. Por eso necesitamos comunicarnos con los demás. Al demonio que más debemos temer es al demonio “mudo” al que rompe nuestro diálogo, nuestra comunicación. Y este demonio existe ahora más que nunca, precisamente en la época en que las noticias las recibimos al instante, como pan caliente salido del horno. Es verdad que estamos bien informados, pero ¿estamos mejor comunicados? Todos llevamos en nuestros bolsillos un móvil que casi se nos hace imprescindible. Tenemos una comunicación “digital” de dedos, de piel, es decir, superficial, meramente tangencial. Pero nos falta esa comunicación profunda, de corazón a corazón. En la época de la información se nos ha colado el “demonio de la incomunicación”. En una reunión familiar en torno a una mesa, es posible que, durante la comida, cada uno se comunique con personas que están fuera. Y uno se pregunta; ¿Para eso nos hemos reunido? Y si esto nos pasa a nivel humano ¿qué diremos de nuestra comunicación con Dios? Es necesario que hoy Jesús nos libere de ese demonio y podamos disfrutar de una gozosa y gratificante conversación con Dios y con los hermanos.

         Palabra del Papa

“Hay que saber discernir las situaciones: es decir, lo que viene de Dios y lo que viene del maligno que siempre trata de engañar, de hacernos elegir un camino equivocado. El cristiano no puede estar tranquilo con que todo va bien, debe discernir las cosas y mirar bien de dónde vienen y cuál es su raíz. En un camino de fe las tentaciones vuelven siempre, el mal espíritu no se cansa nunca. Cuando el demonio ha sido expulsado tiene paciencia, espera para volver y si lo dejas entrar se cae en una situación peor. De hecho, antes se sabía que era el demonio que atormentaba. Después, el Maligno se ha escondido, viene con sus amigos muy educados, llama a la puerta, pide permiso, entra y convive con el hombre, su vida cotidiana y, juega y juega, da las instrucciones. Con esta modalidad educada el diablo convence para hacer las cosas con relativismo, al tranquilizar la conciencia. Anestesiar la conciencia. Y esto es un gran mal. Cuando el mal espíritu consigue anestesiar la conciencia, se puede hablar de una verdadera victoria suya, se convierte en propietario de esa conciencia.” (Cf Homilía de S.S. Francisco, 9 de octubre de 2015, en Santa Marta).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto. (Guardo silencio)

5.- Propósito. Hago el propósito de apagar el móvil siempre que esté hablando con una persona.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, te doy gracias porque he caído en la cuenta de lo peligroso que es el “diablo de la incomunicación”. Eso es precisamente el infierno: falta total de diálogo con Dios y con los hermanos. Yo te pido que me hagas el milagro de liberarme de ese diablo peligroso. Haz que me llene de tu diálogo, de tu conversación, y así pueda dar contenido a mis palabras.

martes, 22 de marzo de 2022

Lectio Divina: 23 de marzo de 2022

 He venido a dar plenitud a la Ley

1.- Oración introductoria.

Señor, quiero que me enseñes lo que significa eso de “dar plenitud”. Te aseguro que no me gustan las cosas a medias. Me dejan vacío, triste, desilusionado. Quiero llenar de sentido mi oración, mi trabajo, mi descanso, mi compromiso en el amor, mi vida. Ayúdame, Señor, Dios mío. No quiero ser un vulgar, ni un tibio, ni un perezoso.

2.- Lectura reposada de la Palabra del Señor. Mateo 5, 17-19

«No penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Sí, os lo aseguro: el cielo y la tierra pasarán antes que deje de cumplirse hasta la más pequeña letra o coma de la ley. Por tanto, el que traspase uno de estos mandamientos más pequeños y así lo enseñe a los hombres, será el más pequeño en el Reino de los Cielos; en cambio, el que los observe y los enseñe, ése será grande en el Reino de los Cielos.

3.- Qué dice el texto bíblico.

Meditación-reflexión

Dios es amor. Dios no puede dar leyes que vayan en contra del amor o no sirvan para fomentar el amor. Llevar la ley a plenitud significa que todas las normas, por pequeñas que sean, si son vehículo del amor, me realizan, me plenifican. Pero las leyes que no fomentan ese amor, no sirven. ¿Qué sentido tiene amar a Dios con los labios si nuestro corazón está lejos?  ¿No hacían eso los fariseos? ¿Qué sentido tiene amar a Dios si este amor no nos lleva a amar a nuestros hermanos? ¿No nos dice San Juan que ese tipo de amor es mentira? ¿Se puede decir que unos hijos cumplen con sus padres mayores cuando les dan comida, los llevan al médico, les ponen calefacción en el invierno…pero después no son capaces de darles un beso, un abrazo, una manifestación de cariño? “Propio del amor es abajarse” (Santa Teresita). Y nuestros mayores quieren que nosotros “nos abajemos” para escucharles mejor; para poner nuestras manos calientes en las suyas ya frías y arrugadas; para ayudarles a levantarse cuando ya no tienen fuerza para hacerlo. Hoy día nuestros mayores, en las residencias, viven con todas las necesidades materiales cubiertas, pero viven en soledad porque no se sienten queridos. Por eso muchos no sólo se mueren con sufrimiento, sino que se mueren de pena.  Traslademos eso mismo a Dios. ¿De qué le sirve a Dios el decir que somos creyentes si no somos capaces de demostrarle nuestro cariño? Hay una frase en la Biblia que me hace temblar: “Ojalá fueras frío o caliente, pero como eres tibio, voy a vomitarte de mi boca” (Apo. 3,15). Hay muchas vidas de cristianos que a Dios le causan nauseas. Todo lo que vivimos y no podemos reciclar en amor, es tiempo perdido. “En la tarde de la vida se nos examinará sobre el amor” (San Juan de la Cruz).

Palabra del Papa

“Integración: Jesús revoluciona y sacude fuertemente aquella mentalidad cerrada por el miedo y recluida en los prejuicios. Él, sin embargo, no deroga la Ley de Moisés, sino que la lleva a plenitud, declarando, por ejemplo, la ineficacia contraproducente de la ley del talión; declarando que Dios no se complace en la observancia del Sábado que desprecia al hombre y lo condena; o cuando ante la mujer pecadora, no la condena, sino que la salva de la intransigencia de aquellos que estaban ya preparados para lapidarla sin piedad, pretendiendo aplicar la Ley de Moisés….La lógica del amor  no se basa en el miedo sino en la libertad, en la caridad, en el sano celo y en el deseo salvífico de Dios, Nuestro Salvador, “que quiere que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad”. “Misericordia quiero y no sacrificio”» (Homilía de S.S. Francisco, 15 de febrero de 2015).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto? (Guardo silencio)

5.-Propósito. Todas las pequeñas cosas de este día las voy a vivir con amor.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, te doy gracias porque hoy he aprendido algo muy interesante: que no importa lo que hacemos sino desde donde lo hacemos. Hacer grandes cosas sin amor no conduce a nada. Hacer las pequeñas y sencillas cosas de cada día con mucho amor me da calidad de vida, satisfacción, alegría, vida en plenitud, esperanza. ¡Gracias, Señor!

ORACIÓN “Perdónanos la guerra, Señor”

 


ORACIÓN “Perdónanos la guerra, Señor”

(Compuesta por el Arzobispo de Nápoles, Mons. Mimmo Battaglia)

Señor Jesucristo, Hijo de Dios,

ten misericordia de nosotros pecadores.

Señor Jesús, nacido bajo las bombas de Kiev,

ten piedad de nosotros.


Señor Jesús, muerto en brazos de la madre en un bunker de Kharkiv,

ten piedad de nosotros.

Señor Jesús, enviado al frente con veinte años, ten piedad de nosotros.
Señor Jesús, que sigues viendo manos armadas a la sombra de tu cruz,

ten piedad de nosotros.

 

Perdónanos Señor si, no contentos con los clavos

con los que traspasamos tus manos,

seguimos bebiendo la sangre de los muertos desgarrados por las armas.


Perdónanos si estas manos que creaste para custodiar

se han transformado en instrumentos de muerte.

Perdónanos, Señor, si seguimos matando a nuestros hermanos. Perdónanos si seguimos, como Caín,

tomando piedras de nuestro campo para matar a Abel.


Perdónanos, si seguimos justificando con nuestro cansancio la crueldad, si con nuestro dolor legitimamos la brutalidad de nuestras acciones.

Perdónanos la guerra, Señor.

 

Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ¡te imploramos!

¡Detén la mano de Caín!

Ilumina nuestra conciencia.

¡Que no se haga nuestra voluntad,

no nos abandones a nuestras acciones!

 

¡Detennos, Señor, detennos!

Y cuando hayas detenido la mano de Caín,

cuida también de él. Es nuestro hermano.

Oh Señor, ¡pon freno a la violencia!

¡Detennos, Señor! Amén.

El Papa Francisco consagrará a Rusia y Ucrania al Inmaculado Corazón de María. (25 de Marzo, Solemnidad de la Anunciación del Señor)

 



“Acto de Consagración al Corazón
 Inmaculado de María”:

Oh María, Madre de Dios y Madre nuestra, nosotros, en esta hora de tribulación, recurrimos a ti. Tú eres nuestra Madre, nos amas y nos conoces, nada de lo que nos preocupa se te oculta. Madre de misericordia, muchas veces hemos experimentado tu ternura providente, tu presencia que nos devuelve la paz, porque tú siempre nos llevas a Jesús, Príncipe de la paz. 

Nosotros hemos perdido la senda de la paz. Hemos olvidado la lección de las tragedias del siglo pasado, el sacrificio de millones de caídos en las guerras mundiales. Hemos desatendido los compromisos asumidos como Comunidad de Naciones y estamos traicionando los sueños de paz de los pueblos y las esperanzas de los jóvenes. 

Nos hemos enfermado de avidez, nos hemos encerrado en intereses nacionalistas, nos hemos dejado endurecer por la indiferencia y paralizar por el egoísmo. Hemos preferido ignorar a Dios, convivir con nuestras falsedades, alimentar la agresividad, suprimir vidas y acumular armas, olvidándonos de que somos custodios de nuestro prójimo y de nuestra casa común.

 Hemos destrozado con la guerra el jardín de la tierra, hemos herido con el pecado el corazón de nuestro Padre, que nos quiere hermanos y hermanas. Nos hemos vuelto indiferentes a todos y a todo, menos a nosotros mismos. Y con vergüenza decimos: perdónanos, Señor. 

En la miseria del pecado, en nuestros cansancios y fragilidades, en el misterio de la iniquidad del mal y de la guerra, tú, Madre Santa, nos recuerdas que Dios no nos abandona, sino que continúa mirándonos con amor, deseoso de perdonarnos y levantarnos de nuevo. Es Él quien te ha entregado a nosotros y ha puesto en tu Corazón inmaculado un refugio para la Iglesia y para la humanidad. Por su bondad divina estás con nosotros, e incluso en las vicisitudes más adversas de la historia nos conduces con ternura. 

Por eso recurrimos a ti, llamamos a la puerta de tu Corazón, nosotros, tus hijos queridos que no te cansas jamás de visitar e invitar a la conversión. 

En esta hora oscura, ven a socorrernos y consolarnos. Repite a cada uno de nosotros: “¿Acaso no estoy yo aquí, que soy tu Madre?”. Tú sabes cómo desatar los enredos de nuestro corazón y los nudos de nuestro tiempo. Ponemos nuestra confianza en ti. Estamos seguros de que tú, sobre todo en estos momentos de prueba, no desprecias nuestras súplicas y acudes en nuestro auxilio. 

Así lo hiciste en Caná de Galilea, cuando apresuraste la hora de la intervención de Jesús e introdujiste su primer signo en el mundo. Cuando la fiesta se había convertido en tristeza le dijiste: «No tienen vino» (Jn 2,3).

Repíteselo otra vez a Dios, oh Madre, porque hoy hemos terminado el vino de la esperanza, se ha desvanecido la alegría, se ha aguado la fraternidad. Hemos perdido la humanidad, hemos estropeado la paz. Nos hemos vuelto capaces de todo tipo de violencia y destrucción. Necesitamos urgentemente tu ayuda materna. 

Acoge, oh Madre, nuestra súplica.

Tú, estrella del mar, no nos dejes naufragar en la tormenta de la guerra.

Tú, arca de la nueva alianza, inspira proyectos y caminos de reconciliación. 

Tú, “tierra del Cielo”, vuelve a traer la armonía de Dios al mundo. 

Extingue el odio, aplaca la venganza, enséñanos a perdonar.

Líbranos de la guerra, preserva al mundo de la amenaza nuclear.

Reina del Rosario, despierta en nosotros la necesidad de orar y de amar.

Reina de la familia humana, muestra a los pueblos la senda de la fraternidad.

Reina de la paz, obtén para el mundo la paz. 

Que tu llanto, oh Madre, conmueva nuestros corazones endurecidos. Que las lágrimas que has derramado por nosotros hagan florecer este valle que nuestro odio ha secado. Y mientras el ruido de las armas no enmudece, que tu oración nos disponga a la paz. 

Que tus manos maternas acaricien a los que sufren y huyen bajo el peso de las bombas. Que tu abrazo materno consuele a los que se ven obligados a dejar sus hogares y su país. Que tu Corazón afligido nos mueva a la compasión, nos impulse a abrir puertas y a hacernos cargo de la humanidad herida y descartada.

Santa Madre de Dios, mientras estabas al pie de la cruz, Jesús, viendo al discípulo junto a ti, te dijo: «Ahí tienes a tu hijo» (Jn 19,26), y así nos encomendó a ti. Después dijo al discípulo, a cada uno de nosotros: «Ahí tienes a tu madre» (v. 27). 

Madre, queremos acogerte ahora en nuestra vida y en nuestra historia. En esta hora la humanidad, agotada y abrumada, está contigo al pie de la cruz. Y necesita encomendarse a ti, consagrarse a Cristo a través de ti. 

El pueblo ucraniano y el pueblo ruso, que te veneran con amor, recurren a ti, mientras tu Corazón palpita por ellos y por todos los pueblos diezmados a causa de la guerra, el hambre, las injusticias y la miseria. 

Por eso, Madre de Dios y nuestra, nosotros solemnemente encomendamos y consagramos a tu Corazón inmaculado nuestras personas, la Iglesia y la humanidad entera, de manera especial Rusia y Ucrania. 

Acoge este acto nuestro que realizamos con confianza y amor, haz que cese la guerra, provee al mundo de paz. El “sí” que brotó de tu Corazón abrió las puertas de la historia al Príncipe de la paz; confiamos que, por medio de tu Corazón, la paz llegará. 

A ti, pues, te consagramos el futuro de toda la familia humana, las necesidades y las aspiraciones de los pueblos, las angustias y las esperanzas del mundo.

Que a través de ti la divina Misericordia se derrame sobre la tierra, y el dulce latido de la paz vuelva a marcar nuestras jornadas. Mujer del sí, sobre la que descendió el Espíritu Santo, vuelve a traernos la armonía de Dios. 

Tú que eres “fuente viva de esperanza”, disipa la sequedad de nuestros corazones. Tú que has tejido la humanidad de Jesús, haz de nosotros constructores de comunión. Tú que has recorrido nuestros caminos, guíanos por sendas de paz. Amén. 


Eucaristía Martes 22 Marzo 2022 -

 

La confirmación | Canción de la semana | Peregrinación de la Gracia | Magdala

 

Día 21 | La Confirmación | Peregrinación de la Gracia | Magdala

 


Lectio Divina: 22 de marzo de 2022

 ¿Cuántas veces tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?



1.- Oración introductoria.      

Señor, hoy vengo a ti para que me ayudes a perdonar como Tú quieres que yo perdone. No quiero, como Pedro, poner límites al perdón. Quiero perdonar como Tú me perdonas: siempre, del todo, sin condiciones. Por el perdón que Tú me das, descubro el amor que Tú me tienes. Ojalá que aquellos a quienes amo sepan descubrir el amor a través de mi perdón generoso e incondicional.

2.- Lectura reposada de la Palabra del Señor. (Mt. 18, 21-35)

En aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús le preguntó: Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces? Jesús le dijo: No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Y les propuso esta parábola: el Reino de los Cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos. Al empezar a ajustarlas, le fue presentado uno que le debía 10.000 talentos. Como no tenía con qué pagar, ordenó el señor que fuese vendido él, su mujer y sus hijos y todo cuanto tenía, y que se le pagase. Entonces el siervo se echó a sus pies, y postrado le decía: «Ten paciencia conmigo, que todo te lo pagaré.» Movido a compasión el señor de aquel siervo, le dejó en libertad y le perdonó la deuda. Al salir de allí aquel siervo se encontró con uno de sus compañeros, que le debía cien denarios; le agarró y, ahogándole, le decía: «Paga lo que debes.» Su compañero, cayendo a sus pies, le suplicaba: «Ten paciencia conmigo, que ya te pagaré.» Pero él no quiso, sino que fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase lo que debía. Al ver sus compañeros lo ocurrido, se entristecieron mucho, y fueron a contar a su señor todo lo sucedido. Su señor entonces le mandó llamar y le dijo: «Siervo malvado, yo te perdoné a ti toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también compadecerte de tu compañero, del mismo modo que yo me compadecí de ti?» Y encolerizado su señor, le entregó a los verdugos hasta que pagase todo lo que le debía. Esto mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonáis de corazón cada uno a vuestro hermano.


3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión.

El capítulo 18 de San Mateo es llamado “discurso eclesial” es decir, elementos necesarios para que una comunidad o grupo cristiano pueda funcionar. Y nos dice: hay que ser como niños, hay que atender a los pequeñitos, hay que practicar la corrección fraterna. Y, al final, como lo más importante, hay que perdonar de corazón. Se consideraba buen judío aquel que estaba dispuesto a perdonar hasta cuatro veces. Cuando San Pedro propone hasta siete (número perfecto) esperaba de Jesús un elogio a su gran generosidad. Pero Jesús no le dice hasta siete veces sino “hasta setenta veces siete”.  Y es como decir: ¿Me pides una medida para el perdón? Te lo voy a decir: “Hay que perdonar sin medida”. Y pone a continuación una explicación con una hermosa parábola. Un señor debía diez mil talentos. Es una enorme exageración (El talento era una medida de la antigüedad que consistía en llenar un platillo de una balanza con monedas de oro fino). A pesar de todo, la deuda le fue perdonada. Y ése, a quien se le perdonó esa inmensa deuda, no quiso perdonar a quien le debía sólo unos denarios (unos pocos euros) Está claro que ese señor que nos ha perdonado a todos una inmensa deuda ha sido Dios. Si Dios es así, que nos perdona todo, y nos perdona siempre, ¿Cómo no me ruborizo y se me cae la cara de vergüenza al no ser yo capaz de perdonar una pequeña deuda a mis hermanos?

Palabra del Papa.

«Los límites del mal los delimita la Divina Misericordia. Esto no implica que todo el mundo se salve automáticamente por la Divina Misericordia, disculpando así todo pecado, sino que Dios perdonará a todo pecador que acepte ser perdonado. Por eso, el perdón, la superación del mal, pasa por el arrepentimiento. Y si el perdón constituye el límite al mal (¡cuántas lecciones se podrían sacar de esta verdad para superar los conflictos armados!), la libertad condiciona, en cierto modo, a la Divina Misericordia. Dios, en efecto, arriesgó mucho al crear al hombre libre. Arriesgó que rechace su amor y que sea capaz, negando en realidad la verdad más honda de su libertad, de matar y pisotear a su hermano. Y pagó el precio más terrible, el sacrificio de su único Hijo. Somos el riesgo de Dios. Pero un riesgo que se supera con el poder infinito de la Divina Misericordia» (Benedicto XVI, 30 de abril de 2011).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto. (Guardo silencio)

5.-Propósito. Si tengo algún enemigo, hoy mismo voy a dar el primer paso de acercamiento hacia él.  

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, Tú eres grande perdonando porque eres grande amando. Sólo un corazón tan grande como el de Dios puede perdonar a quienes le están asesinando en el calvario. Haz que, a la hora de perdonar, no mire al hermano sino a Ti. Si miro al hermano siempre yo tendré la razón y el otro es el que debe venir a mí. Pero si antes de perdonar te miro a Ti, me quedo sin argumentos.

lunes, 21 de marzo de 2022

Día 20 | La Unción | Peregrinación de la Gracia | Magdala

 



Misa de hoy ⛪ Lunes 21 de Marzo de 2022,

 

Lectio Divina: 21 de marzo de 2022

 Ningún profeta es bien recibido en su tierra.

1.- Oración introductoria.

Señor, cómo te tiene que doler el que te veas rechazado por los tuyos y en tu misma patria. Esos tus paisanos son fundamentalistas y no aceptan una lectura distinta de la Biblia que la que ellos hacen. Según ellos, todos se equivocan; incluso el mismo autor que inspiró la Biblia. ¡Qué ceguera! Dame un corazón abierto para aceptar las opiniones de los demás y, sobre todo, un respeto a los que opinan de un modo distinto que el mío. 

2.- Lectura reposada del evangelio.  Lucas 4, 24-30

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: «En verdad os digo que ningún profeta es bien recibido en su patria». «Os digo de verdad: Muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando se cerró el cielo por tres años y seis meses, y hubo gran hambre en todo el país; y a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda de Sarepta de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, y ninguno de ellos fue purificado sino Naamán, el sirio». Oyendo estas cosas, todos los de la sinagoga se llenaron de ira; y, levantándose, le arrojaron fuera de la ciudad, y le llevaron a una altura escarpada del monte sobre el cual estaba edificada su ciudad, para despeñarle. Pero él, pasando por medio de ellos, se marchó.

3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión

Este evangelio sólo se puede entender si se tiene en cuenta el contexto anterior. Jesús, en la sinagoga de Nazaret, ha tomado un texto del profeta Isaías que terminaba así: “Año de gracia y día de venganza de nuestro Dios” (Is. 61,2). Pero Jesús ha dado un corte al texto y sólo ha hablado del año de gracia, sin nombrar la venganza. Y eso ha molestado a sus patriotas. ¿Dónde vamos a ir con un Dios que sólo habla de la gracia y no de venganza? Por otra parte, ha nombrado a una viuda de Sarepta y a un leproso de Siria, los dos fuera del territorio de Israel. Es una lectura intolerable. Yavé es sólo para nosotros y no para otros pueblos. Jesús ha hecho una lectura apatriótica. Este paisano nuestro tan sumiso durante treinta años, viviendo con nosotros, ahora resulta un profeta en contra de nuestras tradiciones y de nuestra manera de interpretar la Biblia. Hay que acabar cuanto antes con Él. Es un peligro para nuestro pueblo. Y lo quieren despeñar. ¡Qué peligrosos los nacionalismos exacerbados! Pronto se convierten en fanáticos. Y el fanatismo consiste en “obligar a los demás a cambiar”. (Amos Oz).  El fanático se cree que tiene toda la razón. En nuestro caso, los paisanos de Jesús quieren obligar a cambiar al mismo Dios.

Palabra del Papa.

“El Evangelio presenta la imagen de la viuda precisamente en el momento en el que Jesús comienza a sentir las resistencias de la clase dirigente de su pueblo: los saduceos, los fariseos, los escribas, los doctores de la ley. Y es como si Él dijera: Sucede todo esto, pero mirad allí, hacia esa viuda. La confrontación es fundamental para reconocer la verdadera realidad de la Iglesia que cuando es fiel a la esperanza y a su Esposo, se alegra de recibir la luz que viene de Él, de ser —en este sentido— viuda: esperando ese sol que vendrá. Por lo demás, no por casualidad la primera confrontación fuerte que Jesús tuvo en Nazaret, después de la que tuvo con Satanás, fue por nombrar a una viuda y por nombrar a un leproso: dos marginados. Había muchas viudas en Israel, en ese tiempo, pero sólo Elías fue invitado por la viuda de Sarepta. Y ellos se enfadaron y querían matarlo. Cuando la Iglesia es humilde y pobre, y también cuando confiesa sus miserias —que, además, todos las tenemos— la Iglesia es fiel. Es como si ella dijera: Yo soy oscura, pero la luz me viene de allí. Y esto nos hace mucho bien. Entonces recemos a esta viuda que está en el cielo, seguro, a fin de que nos enseñe a ser Iglesia de ese modo, renunciando a todo lo que tenemos y a no tener nada para nosotros sino todo para el Señor y para el prójimo. Siempre humildes y sin gloriarnos de tener luz propia, sino buscando siempre la luz que viene del Señor”. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 24 de noviembre de 2014, en Santa Marta).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto. (Guardo silencio)

5.- Propósito. En el diálogo, siempre estaré dispuesto a aceptar la verdad venga de donde venga. Y, si llega el caso, decir: perdón, estaba equivocado.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi silencio.

Señor, te doy gracias porque el Evangelio siempre es nuevo para mí, siempre tiene enseñanzas maravillosas. Me ha hablado de lo peligroso que es el estar cerrado a las ideas, a las tradiciones. Tu criterio, Señor, no es éste. No vale decir: Esto siempre se ha hecho así. Lo importante es ir descubriendo siempre la verdad y, sobre todo, el que las discusiones de tipo intelectual no cierren nunca las barreras afectivas del corazón.   

domingo, 20 de marzo de 2022

Iglesia Noticia. 20 de marzo de 2022. DIÓCESIS DE CALAHORRA Y LA CALZADA-LOGROÑO

 

JORNADA POR LA VIDA, 25 DE MARZO

 

«Acoger y cuidar la vida, don de Dios», la Iglesia celebra el 25 de marzo, solemnidad de la Anunciación del Señor, la Jornada por la Vida.

Materiales para la Jornada por la Vida 2022

Con el lema «Acoger y cuidar la vida, don de Dios», la Iglesia celebra el 25 de marzo, solemnidad de la Anunciación del Señor, la Jornada por la Vida.

La Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida ha editado los materiales para la difusión y celebración de esta Jornada, con la que se celebra «el misterio más excelso de nuestra fe, la encarnación del Hijo de Dios», como recuerdan los obispos de la Subcomisión en su mensaje para este dia.


¿Cuál es el mensaje de los obispos?

Los obispos de la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida explican en su mensaje de este año que en la solmenidad de la Anunciación celebramos que el «sí» de la Virgen María se ha convertido en la puerta que nos ha abierto todos los tesoros de la redención. Y puntualizan, «en este sentido acoger la vida humana es el comienzo de la salvación, porque supone acoger el primer don de Dios, fundamento de todos los dones de la salvación; de ahí el empeño de la Iglesia en defender el don de la vida humana desde su concepción hasta su muerte natural, puesto que cada vida es un don de Dios y está llamada a alcanzar la plenitud del amor«.

Por eso, «acoger y cuidar cada vida, especialmente en los momentos en los que la persona es más vulnerable, se convierte así en signo de apertura a todos los dones de Dios y testimonio de humanidad; lo que implica también custodiar la dignidad de la vida humana, luchando por erradicar situaciones en las que es puesta en riesgo: esclavitud, trata, cárceles inhumanas, guerras, delincuencia, maltrato».

El cristiano, centinela del Evangelio de la vida

Los obispos lamentan que se permita jurídicamente y se promueva la eliminación de la vida por criterios económicos o utilitarios, alegando «humanidad» y desde el emotivismo. Sin embargo, afirman «lo cierto es que acabar con una vida humana es lo más contrario a la verdadera humanidad». En esta situación hacen una llamada a acoger y cuidar la vida, principalmente la que se encuentra en una situación de mayor vulnerabilidad, como es el caso de los concebidos
no nacidos o de los más enfermos o ancianos.

Especialmente invitan a los cristianos a ser «centinelas» del Evangelio de la vida, porque son testigos de su belleza como don de Dios, y porque vigilan para salvaguardarla de cualquier atentado o manipulación. Ser «centinela» implica según los obispos, «tomar conciencia de la necesidad de formarnos y de formar a las generaciones más jóvenes para conocer y comprender la verdad del hombre, creado por Dios, llamado a amar y ser amado en plenitud. De ahí la importancia de una correcta formación de la afectividad y la sexualidad, como elementos constitutivos del ser humano que definen su identidad».

Los obispos dedican la última parte de su mensaje a María, que acogió «la suprema donación del que se entregó por nosotros hasta la muerte para darnos vida eterna» y que se convirtió en una mujer «que acompaña la vida del que sufre en la esperanza de la victoria de la resurrección y modelo de todo aquel que cuida de los hermanos enfermos o en precariedad».


20 de marzo de 2022 | Celebración Eucarística | Peregrinación de la Gracia | Magdala

 

Misa de hoy ⛪ Domingo 20 de Marzo de 2022,

 

Oración de la Mañana de hoy Domingo 20 Marzo 2022

 

sábado, 19 de marzo de 2022

TERCER DOMINGO DE CUARESMA, 20 de marzo de 2022

 

¡Alabado sea Jesucristo!

“déjala todavía este año… a ver si da fruto…”

No cabe duda de que el tema de este Domingo es la CONVERSION.  Si buscamos esta palabra en el Diccionario nos dirá que es “hacer que una persona o cosa se trasforme en algo distinto de lo que era”. En el mundo bíblico existe la palabra clásica “metanoia” que significa “cambio de mentalidad”. En concreto significaría: “pasar de nuestro pequeño mundo al mundo de Dios”. En este sentido, la conversión siempre es algo positivo, algo que nos conviene. Y esto lo vamos a comprobar en las tres lecturas de este día.

PRIMERA LECTURA (Ex.3,1-8.13-15). Convertirse es pasar de la soledad del desierto a la abrasadora cercanía con Dios. Moisés es un pastor y está atravesando su rebaño por el desierto para llevarlo a buenos pastos. Y en medio del desierto una imagen bella, evocadora, impactante: Una zarza que arde sin consumirse. Es la imagen de Dios que arde en llamaradas de vida, en llamaradas de amor, en llamaradas de felicidad. Y Moisés dice: VOY A ACERCARME A VER.  ¡Qué decisión tan bonita y tan importante!… En la medida que se acerca…entra en calor, se llena de vida.  En la medida que se aleja…se enfría y muere. Este Moisés perdido en medio del desierto, con muchas preguntas y pocas respuestas, con inseguridad, con miedo, con la boca reseca, con el polvo del camino, no es un hombre sino “el hombre” soy yo y eres tú. El hombre vive en este mundo como “desterrado”. Y en el momento actual, este hombre moderno, de espaldas a Dios, totalmente perdido, aterido de frío, vulnerable tras la pandemia, está necesitando la decisión de Moisés: VOY A ACERCARME A ESTA LLAMA.  Voy a intentar vivir aquello que estoy llamado a ser.

SEGUNDA LECTURA. (1Cor. 10,1-6). Convertirse es pasar de las figuras a la realidad. San Pablo, gran conocedor de las Escrituras, está capacitado más que nadie para enseñarnos el valor del A.T. “Estas cosas sucedieron en figura para nosotros”.  La nube, el pan del cielo (maná), el agua, eran figuras que anunciaban acontecimientos futuros. Todo el Antiguo Testamento era preparación para el Nuevo. LA ROCA ERA CRISTO.  No podemos dar al A.T. un carácter definitivo. Dice San Pablo: “Hasta el día de hoy un velo vela su mente siempre que leen a Moisés; sólo cuando se conviertan al Señor, desaparecerá el velo” (2Cor. 3,15).  Y San Agustín nos recordará:” Cuando leo los libros del A.T. y no veo a Cristo, su lectura me resulta sosa, insípida; pero si descubro en ellos a Cristo su lectura me resulta sabrosa y embriagadora”. Por fin, hay que decir que el A.T. no da seguridad. Por eso “el que se crea seguro, cuídese de no caer” (2ª lectura). No es que los del Nuevo Testamento estemos seguros por nosotros mismos. Pero sí ponemos nuestra seguridad en Cristo, “nuestra roca”.

TERCERA LECTURA (Lc. 13,1-9). Convertirse es descubrir en Cristo un nuevo rostro de Dios. En tiempo de Jesús era normal considerar los males de este mundo como “castigos de Dios”.  Por eso podían pensar que los que derramaron su sangre en la época de Pilato y los que murieron aplastados por la torre de Siloé, murieron como castigo de Dios. Y de ahí se sacaba la consecuencia de que aquellos a quienes no les ocurría esas desgracias era porque eran buenas personas. Jesús se opone radicalmente a esta manera de concebir la religión. Y nos dice que aquellos que mueren de accidente o de enfermedad contagiosa, o de Corona-virus, no es por castigo de Dios. Todavía Jesús lo dejó más claro cuando le presentan un ciego de nacimiento y le hacen esta pregunta: Maestro, ¿Quién pecó para que naciera ciego? ¿Él o sus padres?   Y Jesús contesta: Ni él ni sus padres”. (Juan 9,2-3). El Dios manifestado en Jesús no es un Dios que castiga, sino que ama y se mete dentro del dolor humano para liberarnos.  Esta idea de que nuestros males son castigos de Dios ha llegado hasta nuestros días. Por eso, incluso entre cristianos, se oye decir: ¿Qué le he hecho yo a Dios para que me castigue?  Decía Santa Teresa de Jesús: “Señor, con grandes favores castigabais mis delitos”.  Esa es la manera que tiene Dios de castigarnos. Incluso cuando nuestra vida se parece a esa “higuera seca que no produce frutos”, no la corta, sino que, con una paciencia increíble, la cava, la abona, la riega, la mima, para que dé fruto. Dios no nos tiene en cuenta nuestros pecados. Lo que quiere es que volvamos a Él. “A veces nos comportamos como controladores de la gracia, y no como facilitadores. Pero la Iglesia no es una Aduana, es la casa paterna donde hay lugar para cada uno, con su vida a cuestas”. (Papa Francisco).

PREGUNTAS

1.-¿Soy consciente de la trágica situación del hombre de hoy, al querer alejarse de Dios? ¿Qué puedo hacer para descubrirle a un Dios fantástico, maravilloso?

2.-¿He descubierto el AT como “camino hacia Cristo”?  Y esto ¿a qué me compromete?

3.- ¿He descubierto con gozo el nuevo rostro de Dios revelado por Jesús? ¿Qué hago por difundirlo?

"El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna".



Día 18 | Adoración | Peregrinación de la Gracia | Magdala

 



Misa de hoy a San José ⛪ Sábado 19 de Marzo de 2022,

 

viernes, 18 de marzo de 2022

Lectio Divina: 19 de marzo de 2022

 Fiesta de San José

Tu padre y yo te hemos estado buscando llenos de angustia.



1.- Oración introductoria.

Oh Dios, Padre bueno, no dejes que me desanime ante los problemas y angustias de la vida. Haz que aprenda de la Sagrada Familia a peregrinar en el claro-oscuro de la fe. Que la fe sea la que me ilumine en los momentos de dificultad y la que me fortalezca en los momentos de dolor. Como fortaleció a María y a José.

2.- Lectura reposada de la Palabra del Señor. Lucas 2, 41-51

Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén para las festividades de la Pascua. Cuando el niño cumplió doce años, fueron a la fiesta, según la costumbre. Pasados aquellos días, se volvieron, pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que sus padres lo supieran. Creyendo que iba en la caravana, hicieron un día de camino; entonces lo buscaron, y al no encontrarlo, regresaron a Jerusalén en su busca. Al tercer día lo encontraron en el templo, sentado en medio de los doctores, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que lo oían se admiraban de su inteligencia y de sus respuestas. Al verlo, sus padres se quedaron atónitos y su madre le dijo: «Hijo mío, ¿por qué te has portado así con nosotros? Tu padre y yo te hemos estado buscando, llenos de angustia». Él les respondió: «¿Por qué me andaban buscando? ¿No sabían que debo ocuparme en las cosas de mi Padre?» Ellos no entendieron la respuesta que les dio. Entonces volvió con ellos a Nazaret y siguió sujeto a su autoridad.


3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión

Las palabras de María a Jesús suenan como un reproche cariñoso: ¿Por qué has hecho esto con nosotros? Nosotros que sólo pensamos en Ti y vivimos para Ti. Nosotros que no tenemos otra ocupación ni preocupación que la de atenderte, cuidarte, mimarte, estar siempre pendiente de Ti. ¿Tan mal lo estamos haciendo? Aquí descubrimos a María muy mujer y muy madre. “Tu padre y yo, angustiados, te buscábamos”. Tu padre y yo, yo lo pondría en admiración. ¡TU PADRE Y YO! A través de estas palabras de María se asoma uno al misterio de ternura que envolvió la vida de María y José. Cuando alguien se acercaba al taller de José y preguntaba por su esposa, ¿qué respondería José? María es un encanto de mujer, María es un cielo para mí. Es una mujer tan maravillosa que yo no la merezco. Es demasiado para mí. Pero cuando alguna vecina se asomaba a casa de María y preguntaba por José ¿Qué diría María? José es un esposo tan bueno, tan dulce, tan servicial, tan trabajador, y tan delicado y atento conmigo que, con sólo pronunciar su nombre, me lleno de emoción. Él es callado, silencioso. Es como si llevara dentro un jardín interior.  Sólo es feliz viéndonos felices a Jesús y a mí. ¡Tu padre y yo!… Es verdad que la figura de José apenas aparece en los evangelios. Y aquí María tiene interés en meterlo. Y lo pone delante de ella. Normalmente, ante un descuido sobre un hijo la tendencia es de echarse la culpa el uno al otro. Aquí, todo lo contrario. Son como un solo corazón y una sola alma. Angustiados. Si para unos padres perder un hijo es como enfermar, para José y María, perder a este Hijo era morir. Los dos se mueren a chorros y no comen, ni beben, ni descansan hasta que lo encuentran. ¿Buscamos así nosotros a Jesús cuando lo perdemos?  

Palabra autorizada del Papa

Al final de aquella peregrinación, Jesús volvió a Nazaret y vivía “sujeto a sus padres”. Esta imagen tiene también una buena enseñanza para nuestras familias. En efecto, la peregrinación no termina cuando se ha llegado a la meta del santuario, sino cuando se regresa a casa y se reanuda la vida de cada día, poniendo en práctica los frutos espirituales de la experiencia vivida. Sabemos lo que hizo Jesús aquella vez. En lugar de volver a casa con los suyos, se había quedado en el Templo de Jerusalén, causando una gran pena a María y José, que no lo encontraban. Por su “aventura”, probablemente también Jesús tuvo que pedir disculpas a sus padres. El Evangelio no lo dice, pero creo que lo podemos suponer. La pregunta de María, además, manifiesta un cierto reproche, mostrando claramente la preocupación y angustia, suya y de José. Al regresar a casa, Jesús se unió estrechamente a ellos, para demostrar todo su afecto y obediencia. Estos momentos aquí con el Señor se transforman en oportunidad de crecimiento, en ocasión para pedir perdón y recibirlo y de demostrar amor y obediencia. También forman parte de la peregrinación de la familia. No perdamos la confianza en la familia. (Homilía de S.S. Francisco, 27 de diciembre de 2015).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto. Silencio.

5.- Propósito. Pedir hoy, en una oración especial, la intercesión de san José para imitar su sencillez y humildad para cumplir la voluntad de Dios.


6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, Tú que viviste treinta años ocultos en Nazaret, viviendo bajo la custodia de María y de José, ayúdame a imitar a José en su obediencia pronta y alegre. Que san José, a quien celebramos hoy como patrono de la Iglesia universal, de la familia y de la buena muerte, interceda por todos nosotros para que sepamos imitarle en el respeto, el cariño, el apoyo y el servicio que él vivió con Jesús y con María en Nazaret.

El Espejo de la Iglesia en La Rioja. 18 de marzo de 2022. Diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño

 

ORACIÓN DEL PAPA FRANCISCO A SAN JOSÉ

 

Salve, custodio del Redentor
y esposo de la Virgen María.
A ti Dios confió a su Hijo,
en ti María depositó su confianza,
contigo Cristo se forjó como hombre.
Oh, bienaventurado José,
muéstrate padre también a nosotros
y guíanos en el camino de la vida.
Concédenos gracia, misericordia y valentía,
y defiéndenos de todo mal. Amén.