El cansancio del camino y la necesidad de un apoyo
Hay momentos en la vida en los que el cansancio, la incertidumbre o las dificultades del día a día nos hacen tambalear. Sentimos que las fuerzas flaquean y que el terreno bajo nuestros pies es inestable. Es la misma experiencia que, según nos cuenta la tradición, vivió el Apóstol Santiago a orillas del río Ebro: un hombre entregado a la misión, pero desgastado por la falta de frutos visibles y la dureza del corazón de quienes le rodeaban.
En ese momento de debilidad, no recibió un ejército ni una solución mágica; recibió un signo de cercanía: la Virgen María se hace presente y le deja una columna, un pilar. Hoy, 12 de octubre, nos reunimos no solo para recordar un hecho del pasado, sino para preguntarnos: ¿Dónde estamos apoyando nuestra vida hoy?
1. María, el pilar de la fe inquebrantable
Frente a la multitud que exige pruebas, la liturgia nos presenta la figura de la Santísima Virgen bajo la advocación del Pilar. Ella es la respuesta exacta a lo que Jesús pide en el Evangelio. María no necesitó espectáculos para creer. Cuando el Ángel le anunció el plan de Dios, su respuesta fue un "Sí" fundado en la confianza pura, un sí que se mantuvo firme incluso al pie de la cruz.
El pilar de piedra que la tradición venera en Zaragoza es un símbolo de dos realidades fundamentales para nuestra vida cristiana:
- La firmeza: Una columna es sólida, no se dobla ante el viento ni se quiebra bajo el peso. Así debe ser nuestra fe: constante, arraigada en la oración y en los sacramentos, y no dependiente de si las cosas nos van bien o mal.
- La columna de fuego: Nos recuerda a la columna que guiaba al pueblo de Israel por el desierto en medio de la noche. María sigue siendo esa guía que nos lleva directamente a su Hijo, recordándonos en cada momento: "Haced lo que Él os diga".
2. Escuchar y cumplir: La verdadera bienaventuranza
El pasaje litúrgico propio de esta fiesta mariana concluye con un elogio bellísimo. Una mujer de entre la multitud grita alabando a la madre que trajo al mundo a Jesús, y Él responde: «Más bienaventurados todavía los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen».
Jesús no está desmereciendo a su Madre; al contrario, la está elevando al máximo altar. María es dichosa, no solo por el vínculo físico de haberlo llevado en su vientre, sino porque nadie como Ella escuchó la Palabra de Dios y la puso en práctica a lo largo de toda su vida. Ser cristiano no es un título honorífico, ni una tradición cultural que se celebra una vez al año; es un camino diario de coherencia, de justicia y de caridad hacia los hermanos. -------------------------------------------------------------
«Al celebrar hoy el Día de la Hispanidad, nuestra mirada se ensancha más allá de nuestras fronteras. No celebramos una simple efeméride histórica, sino el milagro de una fe, una lengua y una cultura compartidas que cruzan el océano. La Virgen del Pilar, como Patrona de la Hispanidad, nos recuerda que el Evangelio no tiene fronteras. La fe que el Apóstol Santiago flaqueaba en sembrar a orillas del Ebro terminó convirtiéndose, siglos después, en un árbol frondoso que dio frutos en toda Hispanoamérica. María sigue siendo hoy ese puente de fraternidad que nos une a millones de hermanos al otro lado del Atlántico, recordándonos que todos formamos una misma familia en Cristo.
Esta firmeza del Pilar y este amor a la patria se reflejan también, de manera muy especial hoy, en la vocación de servicio. Celebramos también la festividad de la Guardia Civil, que tiene a la Virgen del Pilar como su excelsa Patrona.
Queremos tener un recuerdo agradecido y una oración profunda por todos los hombres y mujeres que visten ese uniforme. Su labor diaria encarna, muchas veces en el silencio y el anonimato, los valores que hoy nos pide el Evangelio: la entrega, el sacrificio, la protección del desvalido y la custodia de la paz en nuestros pueblos y carreteras. Pedimos a la Virgen que los proteja en su servicio diario, que guarde a sus familias y que acoja en su seno a aquellos que dieron su vida por los demás. Que, a ejemplo de su Patrona, encuentren siempre en el deber cumplido y en el servicio al ciudadano el pilar sólido sobre el que edificar sus vidas».

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