/> PARROQUIA SAN PÍO X, LOGROÑO.

domingo, 12 de marzo de 2017

ALOCUCIÓN DEL NUEVO OBISPO DE OSMA-SORIA MONS. ABILIO MARTÍNEZ VAREA

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Vaya en primer lugar mi saludo afectuoso al Sr. Nuncio Renzo Fratini que en su persona hace presente el vínculo de unidad entre la Sede Apostólica y las iglesias particulares. A los Señores Cardenales, Arzobispos y Obispos; al Obispo electo de Plasencia; al Secretario General de la Conferencia Episcopal Española, así como a los Superiores de los Monasterios de Santa María de Huerta, de Santo Domingo de Silos, de La Vid y de Valvanera. 
 
 Como no podía ser menos, un saludo muy particular para el señor Arzobispo de Burgos, principal obispo ordenante, y al señor Arzobispo de Barcelona de quien he sido colaborador durante tantos años, y al señor Obispo de mi –hasta ayer– querida diócesis de Calahorra, al que he podido ayudar modestamente en estos meses de episcopado en La Rioja. Gracias, también, por participar de mi ordenación episcopal. Como no podía ser de otra manera, mi recuerdo afectuoso a mi inmediato predecesor, Don Gerardo Melgar.  
 
Saludo a las autoridades nacionales, autonómicas y locales, tanto de Castilla y León como de La Rioja, así como a los representantes de las instituciones políticas, judiciales, académicas y militares, que nos honráis con vuestra presencia. 
 
Cierro este capítulo entrañable de saludos con la persona de Don Gabriel Ángel Rodríguez, Administrador diocesano en Sede vacante, así como con el Colegio de Consultores. Habéis sacado adelante la función de Gobierno, y lo habéis hecho muy bien: tengo constancia de ello. 
 
Finalmente, saludo en el nombre del Señor a todo el Pueblo de Dios que peregrina en esta parcela de la Iglesia, y que se hace aquí presente a través de todos los miembros de Vida Consagrada, hombre y mujeres. A los seminaristas, futuro en el que se apoya la Iglesia.  A todos los matrimonios que, unidos en el amor, generan y cuidan la vida. No quiero olvidar a los jóvenes, a los pobres y necesitados, objetivo fundamental y básico de toda actividad pastoral. 
 
  He venido a una diócesis en marcha, con un camino recorrido impresionante a la que me sumo como Pastor. Valoro como no puede ser de otro modo el Sínodo Diocesano celebrado allá por la mitad de los años noventa y que preparó a la diócesis para el salto evangelizador del Tercer Milenio; una misión diocesana, ambiciosa y atrevida con el objetivo de “Despertar la fe”, reavivar las brasas de las raíces profundas de fe que tiene esta Diócesis y una organización territorial en Unidades de Atención Pastoral. 
 
  Esta estupenda realidad es para mí muy importante: no se limita a plasmar una mera organización territorial, o a dibujar un mapa nuevo de las parroquias. La pretensión es mucho más ambiciosa y estimuladora: trabajar en comunión, en corresponsabilidad. Vivir con alegría la presencia del Espíritu Santo que sopla sobre todos los miembros de la Iglesia suscitando una diversidad de dones y carismas que puestos todos en juego no rivalizan entre ellos, sino que en comunión anuncian que Jesucristo es ayer, hoy y siempre Buena Noticia para el mundo. 
 
 No pretendo hoy ni ahora hacer una propuesta de retos y líneas de acción de trabajo para la Diócesis cara a los próximos años. Lo iremos haciendo entre todos.  
 
 Si tuviese que resumir mi propósito de actuación lo haría diciendo: Quiero ser un Pastor según el corazón de Jesucristo. O, dicho de otro modo, yo querría hacer vida propia de las palabras de san Agustín en su conocido Sermón n. 46 sobre “Los pastores”. Dice así: “Apacentar a Cristo, apacentar para Cristo, apacentar en Cristo, significa no querer apacentarse a sí mismo, sino a Cristo solamente (…) Que todos los pastores, pues, formen parte del único Pastor; al oír esta voz las ovejas seguirán no a éste o a aquel, sino a su único Pastor. Que todos los pastores hagan, pues, resonar en él una única voz…”, la voz del Buen Pastor. 
 
Concluyo mi reflexión con lo que los documentos eclesiales de mayor enjundia piden al ministerio pastoral de los obispos, desde el Decreto Conciliar “Christus Dominus” hasta el Directorio para el ministerio pastoral de los obispos, titulado precisamente “Sucesores de los apóstoles”, que es lo que realmente son. Y me van a permitir que el resumen del ser y de la misión de un obispo lo haga echando mano de un acróstico (recordando mis muchos años de trabajo con los maestros riojanos), que desentrañe la misma palabra de PASTOR.
  
 1.- Padre de todos, sin hacer distinciones por ningún motivo. Todos somos iguales ante Dios; en todo caso, quiero estar más cerca de aquellos que más necesidades tienen. No solo los materiales, sino las espirituales del corazón: soledad, tristeza, abandono, pesadumbre… 
 
 2.- Apóstol del Evangelio de Jesús, convencido de que Jesucristo y su mensaje son la Buena Noticia, la Mejor Noticia, para el mundo. Haciendo una propuesta que abraque los tres ámbitos que el Papa Francisco señala en la Exhortación Apostólica “Evangelli Gaudium”: a aquellos que están en el corazón de la Iglesia, a los que estando en la Iglesia han abandonado la fe, intelectual o prácticamente, y a aquellos que no creen en Jesucristo (Cfr. EG 14). 
 
3.- Sencillo, cercano a todos, consciente de mis propias debilidades y que como todo cristiano debo preocuparme por mi propia salvación. Con San Agustín comparto que el episcopado es “honor et onus”, es decir, una muestra de la confianza que la Iglesia ha depositado en mí, pero también un peso. Ser consciente de la propia debilidad me ha de llevar a estar abierto al diálogo con los demás, a pedir consejo y a estar dispuesto siempre a aprender (Cfr. AS n.42). 
 
4.- Testigo de la fe en el Resucitado: En Evangelii nuntiandi, (n.41) el Beato Pablo VI observa que "el hombre contemporáneo escucha más a gusto a los testigos que a los maestros o si escucha a los maestros es porque son testigos". Y testigos de un Dios que ha vencido a la muerte, al mal, un Dios Victorioso. 
 
  Un testigo “es quien ha seguido a Jesús desde el inicio y es constituido con los Apóstoles testigo de su Resurrección. También para nosotros éste es el criterio unificador: el Obispo es aquel que sabe hacer actual todo lo que ha sucedido a Jesús y, sobre todo, sabe, junto a la Iglesia, hacerse testigo de su Resurrección” (Papa Francisco discurso a los Obispos 02/2014). 
 
 5.- Orante ante los acontecimientos de la vida. La experiencia me dice que la fecundidad espiritual está en proporción directa con la vida de unión con Dios. La oración es, para todo cristiano y para el Obispo, la fuente que mana el agua necesaria para regar la actividad pastoral. La vida sacramental es intrínsecamente necesaria para ser testigo de la fe ante las dificultades de la vida diaria. Jesús llamó a los Doce “para que estuvieran con Él y para enviarlos a predicar (Mc 3,14). Sin raíces el árbol de la evangelización se seca y muere. 
 
 6.- Rico en misericordia: Nada mejor que unas palabras del Papa Francisco para describir qué significa ser rico en misericordia. Las tomo justamente de un discurso que hizo a un grupo de nuevos Obispos recién y que dice así: “Los Obispos tienen la misión de ofrecer pastoralmente la misericordia. Es una misión no tan fácil, es importante hacerla accesible, tangible y presente en las iglesias particulares a ustedes confiadas, de tal modo que sean casas donde esté presente la santidad, la verdad y el amor (…). El mundo está cansado de seductores mentirosos. Y me permito decir: de sacerdotes a la moda o de Obispos a la moda. La gente se da cuenta – el pueblo de Dios tiene la percepción de Dios – la gente se da cuenta y se aleja cuando reconoce a los narcisistas, los manipuladores, los defensores de sus propias causas, los promotores de banales cruzadas” (Papa Francisco 16/09/2016) 
 
Acabo mostrando mi más sincero agradecimiento a mi familia, a las parroquias de Autol, Aldeanueva de Ebro, San Pío X de Logroño, a todos los que venís de La Rioja y, por supuesto, a los sorianos que habéis venido de diferentes lugares para acompañarme.  Y, sobre todo, y de todo corazón, doy gracias al Santo Padre el Papa Francisco que ha tenido a bien designarme como Obispo de esta Diócesis de Osma-Soria. Con la gracia de Dios y con la ayuda de María, Nuestra Madre, con el auxilio de los santos, especialmente de los Santos Pedro de Osma, Domingo de Guzmán y Saturio, y con la ayuda de todos vosotros, iremos al paso y al ritmo que Dios desea.  
 
+ Abilio Martínez Varea Obispo de Osma-Soria

II DOMINGO DE CUARESMA / A

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La Transfiguración
 Hoy leemos en el Evangelio de Mateo el bello episodio de la Transfiguración del Señor. Jesús quiso dar ánimos a sus apóstoles para los tiempos difíciles que vendrían después, pero los discípulos no entendieron nada. Ya Pedro creyó que había llegado a la gloria y decidió dar continuidad a ese momento construyendo tres chozas… para Jesús, para Moisés, para Elías… Nosotros, por el contrario, si debemos entender ese esfuerzo del Señor Jesús por hacerse comprender, aunque, muchas veces, nosotros tenemos los ojos tan cerrados como los apóstoles hace más de dos mil diecisiete años.
 
EVANGELIO
 
LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO 17, 1-9
En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y subió con ellos aparte a un monte alto. Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. De repente se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él.
Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús:
«Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí! Si quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».
Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra, y una voz desde la nube decía:
«Este es mi Hijo, el amado, en quien me complazco. Escuchadlo».
Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto.
Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo:
«Levantaos, no temáis».
Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo.
Cuando bajaban del monte, Jesús les mandó:
«No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos».
Palabra del Señor.

sábado, 4 de marzo de 2017

DÍA DE HISPANOAMERICA

 
La Comisión Episcopal de Misiones ha editado los materiales para el Día de Hispanoamérica, que se celebra el próximo domingo 5 de marzo. Se ha elegido como lema las palabras del papa Francisco en la JMJ de Río de 2013, “Vayan, sin miedo, para servir”.
El año pasado en la colecta del Día de Hispanoamérica se recaudaron un total 69.415 euros, los datos por Diócesis, siendo la Diócesis de Jaén la tercera de España que más aportó a esta colecta con más de 8.200 euros, se pueden consular en información documental.
En este mismo apartado, se hacen públicos los datos de los 267 sacerdotes de la OCSHA por su Diócesis de origen y sus países de destino en América Latina.

ASAMBLEA DIOCESANA DE CÁRITAS

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Cáritas La Rioja celebró este sábado la Asamblea Diocesana donde definió sus líneas de actuación para tres años.
 
Más de 160 voluntarios y trabajadores de Cáritas de La Rioja se dieron cita en la Asamblea Diocesana de la entidad, que tuvo lugar este sábado, 4 de marzo, en el salón de actos del Seminario Diocesano de Logroño. 
      
En este encuentro trienal, los asistentes evaluarón el trabajo desarrollado, aprobarón las líneas de actuación prioritarias a realizar en los próximos tres años y desarrollarón el Plan Estratégico que los grupos de Cáritas La Rioja vienen trabajado en los últimos meses.
 
La Asamblea Diocesana comenzó a las 10 horas con la oración y acogida del obispo de la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño, Don Carlos Escribano.
 
A continuación, el director de Cáritas La Rioja, Luis Lleyda, presentó un informe sobre la gestión realizada durante los últimos cuatro años. Tras una pausa de descanso, se abordó la primera parte del Plan Estratégico y se votarón sus líneas transcendentales.

viernes, 3 de marzo de 2017

SEMANARIO CATÓLICO, ALFA Y OMEGA

Vía Crucis compuesto por la Madre Teresa de Calcuta


Primer Domingo de Cuaresma

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El Domingo de las Tentaciones
En el Primer Domingo de Cuaresma siempre hace referencia a las tentaciones que sufrió Jesús de Nazaret en el desierto. Este año –en el ciclo A— San Mateo nos narra, como si de un guión cinematográfico se tratara, toda la lucha de Jesús contra el Diablo. Y hemos de sacar dos conclusiones: Jesús, como todo hombre a lo largo de la vida, fue tentado por el Maligno. Y en las proposiciones que hace el Tentador a Jesús se desprende que busca hacerle fracasar en su misión redentora. Merece la pena hoy meditar en profundidad los diferentes elementos del Evangelio de Mateo
 
EVANGELIO
LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO 4, 1- 11
En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre.
El tentador se le acercó y le dijo:
« Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes».
Pero él le contestó:
«Está escrito: "No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios"».
Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en el alero del templo y le dijo:
«Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: «Ha dado órdenes a sus ángeles acerca de ti y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras"».
Jesús le dijo:
«También está escrito: "No tentarás al Señor, tu Dios"».
De nuevo el diablo lo llevó a una monte altísimo y le mostró los reinos del mundo y su gloria, y le dijo:
«Todo esto te daré, si te postras y me adoras».
Entonces le dijo Jesús:
«Vete, Satanás, porque está escrito: "Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto"».
Entonces lo dejó el diablo, y he aquí que se acercaron los ángeles y lo servían.
Palabra del Señor

jueves, 2 de marzo de 2017

Ordenación episcopal de monseñor Abilio Martínez Varea

El escudo episcopal del obispo electo Abilio Martínez Varea. /DOS
Todo está preparado para que la catedral de El Burgo de Osma acoja la ordenación episcopal de monseñor Abilio Martínez Varea, prevista para el sábado 11 de marzo a partir de las once y media de la mañana.
Las naves del templo catedralicio y el claustro acogerán centenares de fieles que participarán en un día tan especial, no sólo para la Diócesis de Osma-Soria sino también para la Iglesia en tierras riojanas. De allí se esperan, al menos, medio millar de paisanos del obispo electo y un elevado número de presbíteros.

Accesos a la catedral

Los fieles podrán acceder a la Catedral a partir de las diez de la mañana por la puerta de San Miguel. Las autoridades y los miembros de vida consagrada lo harán por la entrada principal del templo, y los presbíteros por la puerta comúnmente conocida como ‘del caracol’.

Presidencia de la ceremonia

Hasta el momento en el que Martínez Varea tome posesión de la cátedra, el arzobispo metropolitano de Burgos, Fidel Herráez Vegas, presidirá la ordenación episcopal. De hecho él será el ordenante principal, siendo asistido por el arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, y el obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño, Carlos Escribano Subías.

Llegada del nuevo obispo

A las 11 de la mañana, el nuevo obispo será recibido al comienzo de la calle Mayor de la Villa Episcopal por el administrador diocesano (Gabriel Ángel Rodríguez), el nuncio de Su Santidad en España (Renzo Fratini), el arzobispo metropolitano de Burgos (Fidel Herráez Vegas) así como por la corporación municipal del Ayuntamiento de El Burgo de Osma-Ciudad de Osma.
 
Al llegar a la catedral, el enviado papal presentará a Martínez Varea diciendo palabras: “Os presento al que desde ahora presidirá vuestras celebraciones en esta catedral como obispo de la Iglesia particular de Osma-Soria, el Excelentísimo Monseñor Don Abilio Martínez Varea”. En ese momento, un canónigo dará a besar el Lignum Crucis (una reliquia de la Cruz donde fue crucificado Jesucristo) al obispo electo y le ofrecerá agua bendita, con la que rociará a los presentes. Inmediatamente el obispo electo se trasladará a la capilla del Santísimo Sacramento y, después de orar, se revestirá en la sacristía mayor para la celebración de la Santa Misa.
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Autoridades eclesiásticas

Treinta y tres obispos han confirmado su asistencia a esta ceremonia, entre los que se encuentran los cardenales Blázquez y Osoro, el nuncio del Papa en España, y los cuatro últimos obispos de Osma-Soria (Braulio Rodríguez Plaza, arzobispo de Toledo y primado de España; Francisco Pérez González, arzobispo de Pamplona y de Tudela; Vicente Jiménez Zamora, arzobispo de Zaragoza; y Gerardo Melgar Viciosa, obispo de Ciudad Real).
El listado de autoridades eclesiásticas se compone del siguiente modo:
· Dos Cardenales: el arzobispo de Valladolid y el arzobispo de Madrid, presidente y vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española, respectivamente;
· El nuncio del Papa en España;
· Nueve arzobispos: Burgos, Oviedo, Pamplona, Toledo, Barcelona, Mérida-Badajoz, Sevilla, Zaragoza y el Castrense;
· Dieciséis obispos residenciales: Coria-Cáceres, Huesca y Jaca, Tarazona, Cuenca, Sigüenza-Guadalajara, Tenerife, Ávila, Calahorra y La Calzada-Logroño, Segovia, Vitoria, Segorbe-Castellón, Palencia, Santander, Ciudad Real, Astorga y Zamora;
· Dos obispos auxiliares: Barcelona y Valladolid;
 
Tres obispos eméritos: Toledo, Ciudad Real y Barbastro-Monzón.
También participarán en la Ordenación:
· El administrador diocesano de Plasencia, Francisco Rico Bayo;
· El secretario general de la Conferencia Episcopal Española, José María Gil Tamayo;
· El abad del monasterio de Santa María de Huerta, Isidoro María Anguita Fontecha;
· Los priores de los monasterios de Silos y la Vid.
A estos se suman el Colegio de consultores, los delegados episcopales diocesanos y responsables de numerosos movimientos apostólicos.

Otras autoridades

Varias son las autoridades sorianas que han confirmado su asistencia, como la subdelegada del Gobierno en Soria, Yolanda de Gregorio; el presidente de la Diputación provincial, Luis Rey de las Heras; el delegado territorial de la Junta de Castilla y León en Soria, Manuel López; así como el presidente de la Comisión Constitucional del Senado, Juan José Lucas Giménez, junto a varios diputados y senadores nacionales, entre otros. El alcalde de la Villa episcopal, Jesús Alonso Romero, junto a varios concejales de la corporación municipal participarán así mismo en la ceremonia.
En esta relación también figuran subdelegado de Defensa en Soria, coronel Carlos Moreno de Guerra Girón, junto al teniente coronel de la Comandancia de la Guardia Civil en Soria y el Comisario jefe provincial de la Policía Nacional en Soria.
El mundo educativo estará representado, entre otros, por el director provincial de Educación, Javier Barrio; y además, varios representantes directores y subdirectores de los medios de comunicación sorianos también están invitados.
 
La Rioja estará muy presente en la ceremonia; al frente de la Comunidad vecina se espera la asistencia de su presidente José Ignacio Ceniceros González, acompañado por dos consejeros de su Gobierno regional, Alberto Galiana García (consejero de Educación, Formación y Empleo) y Conrado Escobar Las Heras (consejero de Políticas Sociales, Familia, Igualdad y Justicia). En la ordenación estará, así mismo la alcaldesa de Autol, Catalina Bastida de Miguel.
Hay que recordar que Martínez Varea será el 112º obispo de la Iglesia que peregrina en tierras sorianas y el tercer prelado riojano en los últimos cien años ya que en el S. XX, Osma-Soria contó con otros dos pastores diocesanos José María García Escudero (de 1897 a 1909), natural de Badarán, y Saturnino Rubio Montiel (de 1945 a 1969), natural de Los Molinos de Ocón.
 

El escudo del obispo

De acuerdo a la heráldica para obispos, en el escudo episcopal de Abilio Martínez Varea aparece el capelo o sombrero del cual penden, a derecha e izquierda, idénticas series de seis borlas verdes.
El escudo está partido, primero, en campo de plata con un cáliz surmontado de un racimo de uvas al natural. El cáliz recuerda a la Eucaristía, “fuente y culmen de la vida cristiana” (LG 11); las uvas hacen referencia a La Rioja, la tierra de la que es oriundo el nuevo pastor diocesano.
En el segundo cuartel, en campo de plata, aparecen tres flores de lis de gules puestas en palo, partido de sable con dos fajas de plata. Se trata de la representación heráldica del apellido “Martínez”.
El entado en punta de gules, con un castillo de oro aclarado de azur, representa a la ciudad de Osma en cuyo territorio, ya en el siglo VI, se enclavaba la antigua Sede episcopal de Osma, hoy de Osma-Soria, con la que el nuevo obispo se desposa.
Finalmente, el jefe general del escudo es de azur con una estrella de ocho puntas de oro cargado de una N. Esta parte del escudo episcopal representa a la Virgen de Nieva, patrona de Autol, localidad natal del nuevo obispo. Para monseñor Martínez Varea, “los mejores recuerdos que tengo de mi infancia son de los momentos en que hacíamos la novena en honor a la Virgen de Nieva. A Ella siempre he encomendado mi vocación y mi ilusión sacerdotal”.
 
“Fidelis est qui vocat vos” (1 Ts 5, 24)
El lema episcopal elegido por el nuevo Obispo de Osma-Soria ‘El que os llamó es fiel’ está tomado de la primera carta que escribió San Pablo a la comunidad cristiana de Tesalónica, concretamente del capítulo cinco, versículo 24.
Abilio Martínez Varea ha querido recoger en su lema la certeza de que sólo la fidelidad de Dios puede sostener y hacer fructificar el ministerio episcopal. A lo largo de la Escritura, una y otra vez, se remarca que la fidelidad forma parte del ser de Dios, de la manera que Él es. Dios no rompe su alianza con la humanidad, más bien al contrario pues la lleva a plenitud por amor en la alianza nueva y eterna que hace por medio de su Hijo Jesucristo. Dios nunca abandona a su pueblo a pesar de la infidelidad de su pueblo.
Cronológicamente, las primeras cartas de San Pablo están dirigidas a los tesalonicenses, evangelizados por el apóstol en el curso de su segundo viaje (cfr. Hch 17, 1-10) desde el otoño del 49 a la primavera del 50. Obligado por los ataques de los judíos a salir para Berea, desde donde llegó a Atenas y Corinto, desde esta última ciudad escribió sin duda la 1 Ts en el verano del 50. Silas y Timoteo están con él, y las buenas noticias traídas por este último, después de una segunda visita a Tesalónica, sirven de ocasión a San Pablo para desahogar su corazón y tratar algunos temas de enorme trascendencia.
 
También en directo para toda España

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La ceremonia se podrá seguir por la televisión y la radio en todo el territorio nacional. 13 TV comenzará un programa especial en torno a las 11:15 horas, y también Radio María estará presente en la catedral para retransmitir la Ordenación para toda España.
 

Oración de sanación: Ayuno, oración y limosna. Las 3 armas del cristiano


CHARLAS CUARESMALES

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miércoles, 1 de marzo de 2017

El comienzo de la Cuaresma



Miércoles de Ceniza
Hoy empezamos la Cuaresma a través de la imposición de las cenizas, un símbolo que es muy conocido para todos. La ceniza no es un símbolo de muerte que indica que ya no hay vida ni posibilidad de que la haya. Nosotros la vamos a imponer sobre nuestras cabezas pero no con un sentido negativo u oscuro de la vida, pues el cristiano debe ver su vida positivamente. La ceniza se convierte para nosotros al mismo tiempo en un motivo de esperanza y superación. La Cuaresma es un camino, y las cenizas sobre nuestras cabezas son el inicio de ese camino. El momento en el cual cada uno de nosotros empieza a entrar en su corazón y comienza a caminar hacia la Pascua, el encuentro pleno con Cristo.

Jesucristo nos habla en el Evangelio de algunas actitudes que podemos tener ante la vida y ante las cosas que hacemos. Cristo nos habla de cómo, cuando oramos, hacemos limosna, hacemos el bien o ayudamos a los demás, podríamos estar buscándonos a nosotros mismos, cuando lo que tendríamos que hacer es no buscarnos a nosotros mismos ni buscar lo que los hombres digan, sino entrar en nuestro interior: “Y allá tu Padre que ve en lo secreto te recompensará.”

Es Dios en nuestro corazón quien nos va a recompensar; no son los hombres, ni sus juicios, ni sus opiniones, ni lo que puedan o dejen de pensar respecto a nosotros; es Nuestro Padre que ve en lo secreto quien nos va a recompensar. Que difícil es esto para nosotros que vivimos en una sociedad en la cual la apariencia es lo que cuenta y la fama es lo que vale.
Cristo, cuando nosotros nos imponemos la ceniza en la cabeza nos dice: “Tengan cuidado de no practicar sus obras de piedad delante de los hombres; de lo contrario no tendrán recompensa con su Padre Celestial”. ¿Qué recompensa busco yo en la vida?

La Cuaresma es una pregunta que entra en nuestro corazón para cuestionarnos precisamente esto: ¿Estoy buscando a Dios, buscando la gloria humana, estoy buscando la comprensión de los demás? ¿A quién estoy buscando?

La señal de penitencia que es la ceniza en la cabeza, se convierte para nosotros en una pregunta: ¿A quién estamos buscando? Una pregunta que tenemos que atrevernos a hacer en este camino que son los días de preparación para la Pascua; la ceniza cae sobre nuestras cabezas, pero ¿cae sobre nuestro corazón?

Esta pregunta se convierte en un impulso, en un dinamismo, en un empuje para que nuestra vida se atreva a encontrarse a sí misma y empiece a dar valor a lo que vale, dar peso a lo que tiene.


 Este es el tiempo, el momento de la salvación, nos decía San Pablo. Hoy empieza un período que termina en la Pascua: La Cuaresma, el día de salvación, el día en el cual nosotros vamos a buscar dentro de nuestro corazón y a preguntarnos ¿a quién estamos buscando? Y la ceniza nos dice: quita todo y quédate con lo que vale, con lo fundamental; quédate con lo único que llena la vida de sentido. Tu Padre que ve en lo secreto, sólo Él te va a recompensar.

La Cuaresma es un camino que todo hombre y toda mujer tenemos que recorrer, no lo podemos eludir y de una forma u otra lo tenemos que caminar. Tenemos que aprender a entrar en nuestro corazón, purificarlo y cuestionarnos sobre a quién estamos buscando.

Este es le sentido de la ceniza en la cabeza; no es un rito mágico, una costumbre o una tradición. ¿De qué nos serviría manchar nuestra frente de negro si nuestro corazón no se preguntara si realmente a quien estamos buscando es a Dios? Si busco a Dios, esta Cuaresma es el momento para caminar, para buscarlo, para encontrarlo y purificar nuestro corazón.

El camino de Cuaresma va a ser purificar el corazón, quitar de él todo lo que nos aparta de Dios, todo aquello que nos hace más incomprensivos con los demás, quitar todos nuestros miedos y todas las raíces que nos impiden apegarnos a Dios y que nos hacen apegarnos a nosotros mismos. ¿Estamos dispuestos a purificar y cuestionar nuestro corazón? ¿Estamos dispuestos a encontrarnos con Nuestro Padre en nuestro interior?

Este es el significado del rito que vamos hacer dentro de unos momentos: purificar el corazón, dar valor a lo que vale y entrar dentro de nosotros mismos. Si así lo hacemos, entonces la Cuaresma que empezaremos hoy de una forma solemne, tan solemne como es el hecho de que hoy guardamos ayuno y abstinencia (para que el hambre física nos recuerde la importancia del hambre de Dios), se convertirá verdaderamente en un camino hacia Dios.

Este ha de ser el dinamismo que nos haga caminar durante la Cuaresma: hacer de las mortificaciones propias de la Cuaresma como son lo ayunos, las vigilias y demás sacrificios que podamos hacer, un recuerdo de lo que tiene que tener la persona humana, no es simplemente un hambre física sino el hambre de Dios en nuestros corazones, la sed de la vida de Dios que tiene que haber en nuestra alma, la búsqueda de Dios que tiene haber en cada instante de nuestra alma.

Que éste sea el fin de nuestro camino: tener hambre de Dios, buscarlo en lo profundo de nosotros mismos con gran sencillez. Y que al mismo tiempo, esa búsqueda y esa interiorización, se conviertan en una purificación de nuestra vida, de nuestro criterio y de nuestros comportamientos así como en un sano cuestionamiento de nuestra existencia. Permitamos que la Cuaresma entre en nuestra vida, que la ceniza llegue a nuestro corazón y que la penitencia transforme nuestras almas en almas auténticamente dispuestas a encontrarse con el Señor.


 

domingo, 26 de febrero de 2017

1 DE MARZO, MIÉRCOLES DE CENIZA

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MIÉRCOLES DE CENIZA, 1 DE MARZO
 
PARROQUIA SAN PÍO X, LOGROÑO
 
* 19:00 h. EUCARÍSTIA CON LA IMPOSICIÓN DE LA CENIZA
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sábado, 25 de febrero de 2017

VIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO / A



 
La esperanza plena en Dios
Cuando Jesús de Nazaret nos dice que no nos angustiemos, que los lirios visten mejor que cualquier magnate y que los pájaros del campo, que ni siembran, ni cosechan, y que el Padre celestial les viste y les alimenta nos muestra hoy un camino de felicidad basado en la esperanza plena en Dios. Y eso debería ser lo fundamental de nuestras vidas: no angustiarse por lo que ha ocurrido o vaya a ocurrir y vivir con total esperanza. Realmente es cierto que cada día tiene su afán y ya es bastante vivirlo con plenitud
Resultado de imagen de SAN MATEO 6, 24-34Resultado de imagen de SAN MATEO 6, 24-34 MIRAD LOS LIRIOS DEL CAMPO
 
EVANGELIO
LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO 6, 24-34
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Nadie puede servir a dos señores. Porque despreciará a uno y querrá al otro; o, al contrario, se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero.
Por eso os digo: no estéis agobiados por la vida pensando qué vais a comer, ni por el vuestro cuerpo pensando con qué os vais a vestir. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo que el vestido? Mirad a los pájaros del cielo: ni siembran, no siembran ni siegan, ni almacenan y, sin embargo, vuestro Padre celestial los alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellos?
¿Quién de vosotros, a fuerza de agobiarse, podrá añadir una hora al tiempo de su vida?
¿Por qué os agobiáis por el vestido? Fijaos cómo crecen los lirios del campo: ni trabajan ni hilan. Y os digo que ni Salomón, en todo su fasto, estaba vestido como uno de ellos. Pues, si a la hierba, que hoy está en el campo y mañana se arroja al horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más por vosotros, gente de poca fe? No andéis agobiados pensando qué vais a comer, o qué vais a beber, o con qué os vais a vestir. Los paganos se afanan por esas cosas. Ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso.
Buscad sobre todo el reino de Dios y su justicia; y todo esto se os dará por añadidura. Por tanto, no os agobiéis por el mañana, porque el mañana traerá su propio agobio. A cada día le basta su desgracia».
Palabra del Señor.

martes, 21 de febrero de 2017

Mensaje del Papa Francisco, Cuaresma 2017

TEXTO: Mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma 2017
 
Queridos hermanos y hermanas:
 
La Cuaresma es un nuevo comienzo, un camino que nos lleva a un destino seguro: la Pascua de Resurrección, la victoria de Cristo sobre la muerte. Y en este tiempo recibimos siempre una fuerte llamada a la conversión: el cristiano está llamado a volver a Dios «de todo corazón» (Jl 2,12), a no contentarse con una vida mediocre, sino a crecer en la amistad con el Señor. Jesús es el amigo fiel que nunca nos abandona, porque incluso cuando pecamos espera pacientemente que volvamos a él y, con esta espera, manifiesta su voluntad de perdonar (cf. Homilía, 8 enero 2016).
 
La Cuaresma es un tiempo propicio para intensificar la vida del espíritu a través de los medios santos que la Iglesia nos ofrece: el ayuno, la oración y la limosna. En la base de todo está la Palabra de Dios, que en este tiempo se nos invita a escuchar y a meditar con mayor frecuencia. En concreto, quisiera centrarme aquí en la parábola del hombre rico y el pobre Lázaro (cf. Lc16,19-31). Dejémonos guiar por este relato tan significativo, que nos da la clave para entender cómo hemos de comportarnos para alcanzar la verdadera felicidad y la vida eterna, exhortándonos a una sincera conversión.
 
1. El otro es un don
La parábola comienza presentando a los dos personajes principales, pero el pobre es el que viene descrito con más detalle: él se encuentra en una situación desesperada y no tiene fuerza ni para levantarse, está echado a la puerta del rico y come las migajas que caen de su mesa, tiene llagas por todo el cuerpo y los perros vienen a lamérselas (cf. vv. 20-21). El cuadro es sombrío, y el hombre degradado y humillado.
 
La escena resulta aún más dramática si consideramos que el pobre se llama Lázaro: un nombre repleto de promesas, que significa literalmente «Dios ayuda». Este no es un personaje anónimo, tiene rasgos precisos y se presenta como alguien con una historia personal. Mientras que para el rico es como si fuera invisible, para nosotros es alguien conocido y casi familiar, tiene un rostro; y, como tal, es un don, un tesoro de valor incalculable, un ser querido, amado, recordado por Dios, aunque su condición concreta sea la de un desecho humano (cf. Homilía, 8 enero 2016).
 
Lázaro nos enseña que el otro es un don. La justa relación con las personas consiste en reconocer con gratitud su valor. Incluso el pobre en la puerta del rico, no es una carga molesta, sino una llamada a convertirse y a cambiar de vida. La primera invitación que nos hace esta parábola es la de abrir la puerta de nuestro corazón al otro, porque cada persona es un don, sea vecino nuestro o un pobre desconocido. La Cuaresma es un tiempo propicio para abrir la puerta a cualquier necesitado y reconocer en él o en ella el rostro de Cristo. Cada uno de nosotros los encontramos en nuestro camino. Cada vida que encontramos es un don y merece acogida, respeto y amor. La Palabra de Dios nos ayuda a abrir los ojos para acoger la vida y amarla, sobre todo cuando es débil. Pero para hacer esto hay que tomar en serio también lo que el Evangelio nos revela acerca del hombre rico.
 
2. El pecado nos ciega
La parábola es despiadada al mostrar las contradicciones en las que se encuentra el rico (cf. v. 19). Este personaje, al contrario que el pobre Lázaro, no tiene un nombre, se le califica sólo como «rico». Su opulencia se manifiesta en la ropa que viste, de un lujo exagerado. La púrpura, en efecto, era muy valiosa, más que la plata y el oro, y por eso estaba reservada a las divinidades (cf. Jr 10,9) y a los reyes (cf. Jc 8,26). La tela era de un lino especial que contribuía a dar al aspecto un carácter casi sagrado. Por tanto, la riqueza de este hombre es excesiva, también porque la exhibía de manera habitual todos los días: «Banqueteaba espléndidamente cada día» (v. 19). En él se vislumbra de forma patente la corrupción del pecado, que se realiza en tres momentos sucesivos: el amor al dinero, la vanidad y la soberbia (cf. Homilía, 20 septiembre 2013).
 
El apóstol Pablo dice que «la codicia es la raíz de todos los males» (1 Tm 6,10). Esta es la causa principal de la corrupción y fuente de envidias, pleitos y recelos. El dinero puede llegar a dominarnos hasta convertirse en un ídolo tiránico (cf. Exh. ap. Evangelii gaudium, 55). En lugar de ser un instrumento a nuestro servicio para hacer el bien y ejercer la solidaridad con los demás, el dinero puede someternos, a nosotros y a todo el mundo, a una lógica egoísta que no deja lugar al amor e impide la paz.
 
La parábola nos muestra cómo la codicia del rico lo hace vanidoso. Su personalidad se desarrolla en la apariencia, en hacer ver a los demás lo que él se puede permitir. Pero la apariencia esconde un vacío interior. Su vida está prisionera de la exterioridad, de la dimensión más superficial y efímera de la existencia (cf. ibíd., 62).
 
El peldaño más bajo de esta decadencia moral es la soberbia. El hombre rico se viste como si fuera un rey, simula las maneras de un dios, olvidando que es simplemente un mortal. Para el hombre corrompido por el amor a las riquezas, no existe otra cosa que el propio yo, y por eso las personas que están a su alrededor no merecen su atención. El fruto del apego al dinero es una especie de ceguera: el rico no ve al pobre hambriento, llagado y postrado en su humillación.
Cuando miramos a este personaje, se entiende por qué el Evangelio condena con tanta claridad el amor al dinero: «Nadie puede estar al servicio de dos amos. Porque despreciará a uno y querrá al otro; o, al contrario, se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero» (Mt 6,24).
 
3. La Palabra es un don
El Evangelio del rico y el pobre Lázaro nos ayuda a prepararnos bien para la Pascua que se acerca. La liturgia del Miércoles de Ceniza nos invita a vivir una experiencia semejante a la que el rico ha vivido de manera muy dramática. El sacerdote, mientras impone la ceniza en la cabeza, dice las siguientes palabras: «Acuérdate de que eres polvo y al polvo volverás». El rico y el pobre, en efecto, mueren, y la parte principal de la parábola se desarrolla en el más allá. Los dos personajes descubren de repente que «sin nada vinimos al mundo, y sin nada nos iremos de él» (1 Tm 6,7).
 
También nuestra mirada se dirige al más allá, donde el rico mantiene un diálogo con Abraham, al que llama «padre» (Lc16,24.27), demostrando que pertenece al pueblo de Dios. Este aspecto hace que su vida sea todavía más contradictoria, ya que hasta ahora no se había dicho nada de su relación con Dios. En efecto, en su vida no había lugar para Dios, siendo él mismo su único dios.
 
El rico sólo reconoce a Lázaro en medio de los tormentos de la otra vida, y quiere que sea el pobre quien le alivie su sufrimiento con un poco de agua. Los gestos que se piden a Lázaro son semejantes a los que el rico hubiera tenido que hacer y nunca realizó. Abraham, sin embargo, le explica: «Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces» (v. 25). En el más allá se restablece una cierta equidad y los males de la vida se equilibran con los bienes.
 
La parábola se prolonga, y de esta manera su mensaje se dirige a todos los cristianos. En efecto, el rico, cuyos hermanos todavía viven, pide a Abraham que les envíe a Lázaro para advertirles; pero Abraham le responde: «Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen» (v. 29). Y, frente a la objeción del rico, añade: «Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto» (v. 31).
 
De esta manera se descubre el verdadero problema del rico: la raíz de sus males está en no prestar oído a la Palabra de Dios; esto es lo que le llevó a no amar ya a Dios y por tanto a despreciar al prójimo. La Palabra de Dios es una fuerza viva, capaz de suscitar la conversión del corazón de los hombres y orientar nuevamente a Dios. Cerrar el corazón al don de Dios que habla tiene como efecto cerrar el corazón al don del hermano.
 
Queridos hermanos y hermanas, la Cuaresma es el tiempo propicio para renovarse en el encuentro con Cristo vivo en su Palabra, en los sacramentos y en el prójimo. El Señor ―que en los cuarenta días que pasó en el desierto venció los engaños del Tentador― nos muestra el camino a seguir. Que el Espíritu Santo nos guíe a realizar un verdadero camino de conversión, para redescubrir el don de la Palabra de Dios, ser purificados del pecado que nos ciega y servir a Cristo presente en los hermanos necesitados. Animo a todos los fieles a que manifiesten también esta renovación espiritual participando en las campañas de Cuaresma que muchas organizaciones de la Iglesia promueven en distintas partes del mundo para que aumente la cultura del encuentro en la única familia humana. Oremos unos por otros para que, participando de la victoria de Cristo, sepamos abrir nuestras puertas a los débiles y a los pobres. Entonces viviremos y daremos un testimonio pleno de la alegría de la Pascua.
 
Vaticano, 18 de octubre de 2016
Fiesta de san Lucas Evangelista


lunes, 20 de febrero de 2017

IGLESIA EN SALIDA




Una buena lección.


Una familia sentada a la mesa. Los hijos se quejan de la comida, porque otra vez comen lo mismo. En el telediario aparece una noticia sobre los niños que mueren de hambre. Los niños tras ver las imágenes recapacitan y sus padres se muestran orgullosos de sus hijos.
Festival de Clipmetrajes de Manos Unidas
Devoramos el planeta
www.clipmetrajesmanosunidas.org