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domingo, 24 de septiembre de 2023
sábado, 23 de septiembre de 2023
LOS SALMOS PARA EL CRISTIANO DE HOY: ¡ POR FAVOR! UN POCO DE SENSATEZ (SALMO 2)
Salmo 2
(descarga en PDF el comentario completo)
¿Por qué se amotinan las naciones,
y los pueblos planean un fracaso?
Se alían los reyes de la tierra,
los príncipes conspiran
contra el Señor y contra su Mesías:
“Rompamos sus coyundas,
sacudamos su yugo”.
El que habita en el cielo sonríe,
el Señor se burla de ellos.
Luego les habla con ira,
los espanta con su cólera:
“Yo mismo he establecido a mi Rey
en Sión, mi monte santo”.
Voy a proclamar el decreto del Señor;
él me ha dicho: “Tú eres mi Hijo:
yo te he engendrado hoy.
Pídemelo: te daré en herencia las naciones,
en posesión los confines de la tierra.
Los gobernarás con cetro de hierro,
los quebrarás como jarro de loza”.
Y ahora, reyes, sed sensatos;
escarmentad los que regís la tierra:
servid al Señor con temor,
rendidle homenaje temblando;
no sea que se irrite, y vayáis a la ruina,
Porque se inflama de pronto su ira.
¡Dichosos los que se refugian en él!
INTRODUCCIÓN
Este salmo no tiene título. Su comienzo es brusco, repentino. El salmista no sale de su asombro. Se trata de algo inaudito. No es que sea un hombre asustadizo, sino un hombre creyente y se sorprende que haya gente tan insensata que pretenda ir contra el “rey de Jerusalén», aquel que es “el ungido del Señor”. Intentan tomar a Dios por sorpresa, totalmente desprevenido. Y, asombrado, se pregunta como Jeremías: “¿Quién es aquel que sube como el Nilo o como corriente de rápida corriente? (Jr. 46,7).
REFLEXIÓN-EXPLICACIÓN DEL MENSAJE PRINCIPAL DEL SALMO.
“Rompamos sus coyundas. Sacudamos su yugo”
Para comprender el significado profundo de estas palabras hay que situarse en Egipto, la tierra de la esclavitud y ver a un Dios salvador, liberador. «El yugo que soportaban y la vara de sus espaldas, el látigo de sus capataces, Tú los quebraste como el día de Madían” (Is 9, 3). El Dios de la Biblia, el Dios de la historia, es un Dios que pasa rompiendo yugos, liberando al pueblo de la esclavitud de Egipto. No olvidemos que los mandamientos fueron dados por Moisés después de esa amarga experiencia, abriendo nuevos caminos para no volver a ser esclavos.
“El que habita en el cielo sonríe”
Se destaca en esta parte un acusado tono antropomórfico: la risa, la cólera, la burla no son realidades que están en Dios, sino son modos humanos de concebirlo. En contraste con la agitación de los pueblos y los reyes de la tierra, aparece una calma infinita en la zona celeste, dominada por la figura de Yavé. Rompe su silencio con una sonrisa. No es una risa loca ni humillante. Es una conmiseración teñida de tristeza. “Sonríe con lágrimas de amor en los ojos” (Ebeling). Es como si una hormiguita quisiera alzarse contra un hombre. Este se sonreiría y le diría: !pobrecilla!.
“Él me ha dicho: Tú eres mi hijo. Yo te he engendrado hoy”
En esta lectura del protocolo se actualizan las palabras dichas por Dios al rey David: “Yo consolidaré el trono de su realeza para siempre. Yo seré para él un padre y él será para mí un hijo” (2 Sam 7, 13-14). Es importante descubrir, ya desde las instituciones del Antiguo Testamento, la fuerza que tiene la Palabra de Dios para evocar, hacer presente y actualizar los acontecimientos del pasado. Las palabras dichas un día a David se actualizan en los reyes que le suceden.
“Te daré en herencia las naciones”.
Palestina es un reino insignificante y, de pronto, en la pluma del poeta, se convierte en un inmenso imperio. El reino prometido desborda los límites de Israel y amplía la visión hacia un horizonte ilimitado. A este rey humano le respalda Yahvé, Creador y Señor de toda la tierra. Dios hace grande todo lo que toca, por pequeño e insignificante que sea.
“Y ahora, reyes, sed sensatos”
Después de la proclamación de los poderes del ungido sigue una advertencia a manera de ultimátum, a los reyes y pueblos enemigos que han aparecido en la revuelta. Es una llamada a la sensatez. Todavía tienen tiempo para reflexionar, para cambiar de actitud. Este rey que habita en Jerusalén, ciudad de paz, no se goza con la guerra y la destrucción. Busca la paz con los otros pueblos y naciones. Lo que caracteriza a este rey no es el aplastar y humillar, sino el perdonar y levantar.
“Dichosos los que se refugian en Él”
El salmo no termina con un ultimátum amenazador, sino con la posibilidad a una existencia feliz. El salmo termina en un tono positivo. La obediencia a este rey es siempre garantía de felicidad. En realidad ésta es siempre la tónica del Dios bíblico: siempre busca una salvación, es decir, una solución no utópica, sino realista. Tal vez los profetas de desdichas –tan frecuentes en nuestros días– deberían revisar sus posturas y actitudes a la luz de la Palabra de Dios.
TRASPOSICIÓN CRISTIANA.
Dice Jesús: “El que hace el pecado se hace esclavo del pecado” (Jn. 8,34). El pecado nos destroza, nos aliena, nos esclaviza.
Dice Pablo: “En Él estamos llamados a heredar una herencia eterna” (Ef. 1,11). A medida que pasa el tiempo, nuestra vida se va achicando, se va reduciendo, se va anulando. Es Jesús quien abre en nosotros nuevos horizontes, perspectivas inmensas e insospechadas. Siempre hay tiempo para soñar.
ACTUALIZACIÓN. ¿QUÉ DICE ESTE SALMO AL HOMBRE DE HOY?
Nunca el hombre ha tenido tantas ganas de democracia, de libertad. Y eso está muy bien. Pero ¿es realmente libre? Muchos países todavía tienen regímenes autoritarios. Todavía existen muchos dictadores. Pero, incluso en las naciones más democráticas, ¿se da verdadera libertad? Los afiliados a un partido, ¿son libres para decir lo que piensan? Y las personas, no llevamos ataduras internas? Y lo peor es que no nos damos cuenta; como el pez en el rio, se cree plenamente libre; y no cae en la cuenta de que es arrastrado por la corriente.
A nuestros políticos actuales el pueblo sencillo les pide un poco de “sensatez”. Que se respeten los signos religiosos y patrióticos. que se respete aquel momento histórico de la transición; que las Autonomías no sirvan para romper la unidad de España.
También a la Iglesia actual le falta “sensatez”. Nadie tira piedras contra su tejado. Y sabemos que, dentro de la Iglesia, hay gente tan insensata que está en contra del Papa Francisco. Y entre ellos hay muchos que la defensa del Papa ha sido uno de los artículos más importantes de su fe.
Yo puedo repetir en verdad y hacer mías las palabras del salmo: ”Yo te he engendrado hoy”. Hoy yo puedo saltar de gozo al experimentar el amor que Dios me tiene. “Yo soy su hijo”.
PREGUNTAS
1.– El hombre y la mujer de este siglo XXI, ¿caen en la cuenta de que Dios es “su Padre” y que por tanto, tienen una dignidad que nadie les puede quitar?
2.– Ninguna época ha sentido como la nuestra el deseo de libertad. Pero el hombre de nuestro tiempo, ¿es realmente libre? Describe sus principales ataduras.
3.– El salmo nos hace una invitación a “ser sensatos”. ¿De qué insensateces más actuales nos tenemos que liberar?
Oración
Señor, me duele profundamente la voz de tantas personas de nuestro siglo que repiten inconscientemente como una cantinela: “rompamos sus coyundas, sacudamos su yugo”. Te creen un Dios alienante, celoso de sus libertades. Y no caen en la cuenta que Tú eres un Dios Liberador, que pasas abriendo posibilidades para el hombre. Tu yugo es ligero porque está hecho de amor y el amor nunca esclaviza.
Pero siento una alegría enorme al escuchar de tus labios estas bonitas palabras: «Tú eres mi hijo”. Hace falta fe para escucharlas ante mi propia miseria. Pero yo sé que son verdad y son la esencia de mi ser, la raíz de mi vida. Tú eres mi Padre. Ese es el secreto más entrañable de mi vida, mi alegría más íntima y mi derecho más fundamental para ser feliz. Con una enorme ilusión te oigo pronunciar: “Yo te he engendrado hoy”. Quiero sentirme hijo tuyo “hoy”; quiero caer en la cuenta de que me estás dando vida en cada instante.
Sigue recreando en mí, Padre, la novedad del nacer que me das día a día, para que nunca me canse de respirar, no me aburra de vivir, no me deje dominar por el desmayo o la desgana.
Padre, dame como herencia “los confines de la tierra”. Haz que me encuentre a gusto en cualquier sitio. Que no me sienta extraño ante nada ni ante nadie. Ahora sé que todo es mío porque todo es tuyo y Tú eres mi Padre. Ahora entiendo que todas las estrellas las has hecho para mí y todas las flores para mi recreo y los inmensos mares para mi asombro.
En estos momentos de oscuridad, de engaño, de palabras vacías y de promesas irrealizables, haz que yo “sea sensato”, no me deje arrastrar por la pérdida del sentido común, por la falta de valores, por la corriente de insensibilidad ante los verdaderos problemas del hombre: hambre, miseria, emigración, soledad, muertes en el camino hacia una vida más humana.
viernes, 22 de septiembre de 2023
El Espejo de la Iglesia en La Rioja. 22 de septiembre de 2023
En el Espejo de la Iglesia en la Rioja de hoy entrevistamos a Magda Liviano, directora del secretariado de Pastoral Penitenciaria, con la que hacemos balance del curso pasado.
LOS SALMOS PARA EL CRISTIANO DE HOY: UNA OFERTA DE FELICIDAD (SALMO 1)
San Agustín decía que cuando leía los salmos y no encontraba a Cristo, su lectura le parecía “sosa e insípida”. En cambio, si lo descubría, su lectura se convertía en “sabrosa y embriagadora”. El objetivo de esta sección, a cargo del sacerdote Raúl Romero, es conectar estos himnos con la vida, porque los salmos tienen mucho que aportar en este siglo XXI. Para facilitar la reflexión, se propone en orden cronológico y con la siguiente estructura, que resulta posible descargar en formato PDF: (1) salmo completo; (2) introducción; (3) reflexión sobre los puntos más interesantes; (4) trasposición cristiana; (5) qué nos dice el salmo hoy; (6) preguntas para profundizar; y (7) oración final, recogiendo los sentimientos propios.
Salmo 1
(descarga en PDF el comentario completo)
Dichoso el hombre
que no sigue el consejo de los impíos
ni entra por la senda de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los cínicos,
sino que su gozo es la ley del Señor,
y medita su ley día y noche.
Será como un árbol
plantado junto al borde de la acequia:
da fruto en su sazón,
y no se marchitan sus hojas;
y cuanto emprende tiene buen fin.
No así los impíos, no así:
serán paja que arrebata el viento.
En el juicio los impíos no se levantarán,
ni los pecadores en la asamblea de los justos.
Porque el Señor protege el camino de los justos;
pero el camino de los impíos acaba mal.
INTRODUCCIÓN
¿Se puede ser feliz en este mundo?
Este salmo intenta dar respuesta a esta pregunta tan vieja como el hombre. Y la respuesta va a ser rotundamente afirmativa, aunque condicionada al cumplimiento de la voluntad de Dios. El salmista recoge la experiencia del pueblo. Éste ha sido un desgraciado siempre que se ha ido detrás de otros dioses y le ha ido muy bien cuando ha sido fiel al Dios de la Alianza. Dios aparece como el único capaz de dar pleno sentido a nuestras vidas. Puesta esta bienaventuranza al principio, parece decirnos: si aciertas a entrar por el camino de la Ley de Dios, encontrarás una fuente de felicidad. Es importante vincular a Dios con la felicidad. “Para no ser feliz más vale ser un aborto” (Eclo 6,3)
REFLEXIÓN-EXPLICACIÓN DEL MENSAJE PRINCIPAL DEL SALMO
Los dos caminos
El salmista describe la vida del justo de dos maneras: por vía negativa y positiva. Por vía negativa en cuanto que “No sigue el consejo de los impíos” Al pie de la letra sería “el que no deja huellas en la arena”, es decir, el que no deja rastro ni huella de mal por donde pasa. “No entra por la senda de los pecadores” Aquí los pecadores son aquellos que “han equivocado el blanco”, aquellos que no han acertado, aquellos cuya vida ha sido un fracaso. “Ni se sienta en la reunión de los cínicos” Los cínicos son los burlones, los que se ríen de los que tienen fe, los que se burlan de Dios ironizando su interés para con el mundo. “Dice el necio: No hay Dios” (Sal. 13,1) “Dios no ve. El Dios de Jacob no se entra” (Sal. 93,7)
Por vía positiva: El justo tiene su gozo es la Ley del Señor. Aquí no se trata de normas o leyes externas que agobian, sino de una respuesta gozosa a la Alianza ofrecida por Dios. Y Alianza tiene sabor a “esponsales” a “desposorio”. Algo que se fragua en el corazón del que ama. Por eso dice el salmo 37,31:”Lleva en su corazón la ley de su Dios.” Lo importante no es la ley sino que esa ley es del Señor.
Persona-árbol– Persona-paja.
Persona-árbol Es bonita y expresiva la imagen que usa el salmista: “un árbol que crece al borde de la acequia”. Para un pueblo acostumbrado a vivir en el desierto….la imagen del árbol frondoso es una imagen paradisíaca que nos transporta al jardín del Edén .Allí “había árboles hermosos para la vista y buenos para comer…Del Edén salía un río que regaba el huerto y se partía en cuatro brazos” (Gn. 2,9-10).
El hombre plantado junto a la acequia tiene un riego asegurado. “La acequia de Dios va siempre lleno de agua” (Sal. 64). No se marchitan sus hojas. Las hojas frondosas son signo de belleza y ofrecen una buena sombra. Son una bendición de Dios esas personas que siempre nos ofrecen una buena acogida y crean un espacio de paz, de serenidad, de ilusión y de esperanza. No se cansan de estar. Y porque no se cansan de estar, siempre las encuentras y siempre puedes contar con ellas. Nunca te decepcionan. Siempre te animan.
Persona-paja. Frente a la persona – árbol está la persona – paja. La paja está siempre a capricho del viento. No tiene consistencia. Se trata de personas ligeras, flojas, superficiales. No tienen profundidad. Personas sin ideas propias, sin iniciativas, sin convicciones; incapaces de arriesgarse y comprometerse.
Y habrá un final distinto.
El camino del impío acaba mal. “Es oscuro” (Prov. 4,19). Se ha apartado de la ley de Dios que es luz y ha perdido el norte. Como decía Jesús, los impíos “han edificado su casa sobre arena y toda su vida se ha arruinado” (Mt.7,26) En cambio, el camino del justo acaba bien. “Han edificado su casa sobre roca” (Mt.7,24). Quizás el mejor comentario de este versículo lo podemos encontrar en el libro de los Proverbios. Dice así: «El camino de los justos es como la luz del nuevo día: va de aumento hasta brillar en todo su esplendor” (Prov. 4,18)
TRASPOSICIÓN CRISTIANA
Se trata de ver cómo ha usado este salmo Jesús o la tradición cristiana.
La palabra “bienaventurado” con la se inicia el salterio es la misma que usa Jesús en el Sermón del Monte:” Bienaventurado” (Mt. 5) Evangelio significa “Buena Noticia”. Cristo ha venido al mundo para que seamos plenamente felices.
“Como un manjar para la boca, así es el salmo para el corazón. Sólo se requiere una cosa: que el alma fiel y sensata lo mastique bien con los dientes de su inteligencia, no sea que, por tragarlos enteros, se prive el paladar de su apetecible sabor, más dulce que un panal que destila…La miel se esconde en la cera y la devoción en la letra. Sin ésta la letra mata, cuando se traga sin el condimento del Espíritu. Si salmodias con la mente, también tú experimentarás lo que dice la escritura: Mi Espíritu es más dulce que la miel (Eclo 24, 20)”.(San Bernardo)
“Una cosa es estar en la Ley y otra estar bajo la Ley. El que está en la Ley obra según ella; el que está bajo la Ley es empujado a obrar según ella. El que está en la Ley es libre. El que está bajo la Ley es esclavo”.(San Agustín)
ACTUALIZACIÓN. ¿Qué dice este salmo al hombre de hoy?
La felicidad del hombre de hoy se parece a la de la Samaritana antes del encuentro con Jesús. Todos los días iba a llenar el cántaro al pozo porque todos los días el cántaro se le quedaba vacío. Había probado todo: las fiestas, los amores, pero su alma estaba hueca por dentro. Nunca el hombre de hoy ha tenido tantos medios y nunca ha estado tan perdido. Es capaz de ir a la Luna mientras en la tierra miles de niños mueren de hambre. Es capaz de hacer cada día “trasplantes de corazón”, pero no es capaz de trasplantar amor. Nunca el hombre ha estado mejor infirmado y menos comunicado.
Tal vez, como le ocurrió la Samaritana, lo que necesita es un “encuentro con Jesús”. El no ofrece aguda estancada, agua de pozo. Ofrece agua de manantial. Agua que salta…a otra realidad superior.
El hombre de hoy, en afán de autoafirmarse, se está negando a sí mismo. Y le ocurre aquello que nos dice Antonio Machado. “Bueno es saber que los vasos nos sirve para beber: lo peor es que no sabemos para qué sirve la sed”. Ha perdido esa sed de Infinito, de Trascendencia, de buscar “más allá”, de Felicidad en plenitud. Ha perdido la sed. Y se ha quedado sólo con el vaso vacío en sus manos.
Preguntas:
1.- ¿Cuándo te consideras persona -árbol? ¿Y cuándo persona- paja?
2.- Todo paso por la vida deja huellas. ¿Qué huellas estoy dejando en mi vida? ¿Me siento feliz con lo que hago?
3.- ¿Estoy dispuesto a dar buena sombra a tantas personas que me necesitan? ¿Cómo y cuándo?
Oración.
“Dichoso el hombre”
Tú, Señor, me has llamado a la existencia para que sea feliz, plenamente feliz. Mi felicidad es tu preocupación, tu obsesión. Parece que el que yo crezca, el que yo madure y me realice como persona es algo que te interesa a ti más que a mí. Gracias, Señor, porque me empujas, desde dentro, a vivir en plenitud.
“Su gozo es la ley del Señor”
Tu ley, Señor, es tu voluntad. Por ser tuya yo la amo y la guardo en mi corazón “noche y día”. Es un manjar delicioso para mi boca y un remanso de paz para mi inquieto corazón.
“Será como un árbol plantado al borde de la acequia”
Yo no quiero ser paja que se lleva el viento. No quiero ser una persona superficial, voluble, floja. Quiero ser árbol bien plantado: con hojas verdes, con flores, con frutos sazonados. Quiero dar una buena sombra a tantas personas que se acercan a mí con problemas pidiendo una ayuda, un consejo. Y, sobre todo, quiero dar frutos sazonados de amor concreto y eficaz a mis hermanos Por eso necesito hundir mis raíces en la acequia de tu amor.
“El Señor protege el camino de los justos”
Tengo la inmensa suerte de no caminar solo. Vienes, Señor, conmigo, como una luz mañanera que, a medida que avanza el día, se va extendiendo hasta abrazarlo todo con su presencia. Yo me siento envuelto en esa luz. Y me siento asombrado por el derroche de ternura que pones a mi alrededor. Yo hoy necesito darte gracias como el árbol se las da al aire, al viento y al agua.
Domingo 25, tiempo ordinario: 24 de septiembre de 2023
¿Vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?

INTRODUCCIÓN
San Mateo, en esta parábola, intenta advertir a los cristianos de su comunidad, que no es ningún privilegio haber accedido a la fe antes que los demás. Este sentimiento de superioridad estaba muy arraigado en el pensamiento judío. Ellos eran los elegidos y los privilegiados. Dios no podía tratar a los demás como tenía obligación de tratarlos a ellos. Es una advertencia para los cristianos de todos los tiempos que, por el hecho de haber nacido dentro de una familia creyente, nos creemos superiores a los que no creen y, con nuestros méritos, exigimos nuestros derechos ante Dios.
TEXTOS BÍBLICOS
1ª lectura: Is. 55,6-9. 2ª lectura: Fil. 1,20-24.
EVANGELIO
San Mateo 20, 1-16:
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «El Reino de los Cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña. Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo: «Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido.» Ellos fueron. Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: «¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?» Le respondieron: «Nadie nos ha contratado.» Él les dijo: «Id también vosotros a mi viña.» Cuando oscureció, el dueño de la viña dijo al capataz: «Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros.» Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a protestar contra el amo: «Estos últimos han trabajado sólo una hora, y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno.» Él replicó a uno de ellos: «Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?» Así, los últimos serán los primeros y los primeros los últimos.» Palabra del Señor
REFLEXIÓN
1.– Una parábola desconcertante. Al principio, todo parece normal. Se trata de un buen propietario que contrata a los jornaleros con un denario y después quiere que su finca produzca más. Por eso contrata a lo largo del día a otros, incluso en la última hora. Podemos pensar en su aspecto social: le preocupa la gente en paro, la pobre gente que no tiene para dar a sus hijos el pan de cada día. Pero, a la hora de pagar, da a todos el mismo jornal. Y esto sorprende y hasta escandaliza. Podría el propietario haber comenzado a pagar a los primeros y después a los demás. Se habían ido marchando poco a poco y no se hubieran enterado de lo que pagó a los últimos. ¿Por qué no lo hizo? Lo que Jesús pretende en las parábolas es la parte “sorpresiva”, la parte “novedosa»‘, porque ahí está el centro del mensaje que nos quiere trasmitir. Jesús no quiere hablar de jornaleros, de trabajo ni de sueldos. Quiere hablarnos del Reino de Dios. Y en ese Reino no basta con la justicia. Dios es justo, pero es muchísimo más que justo. Es un Padre maravilloso que nos desborda con su bondad. Jesús está hablando de cómo es el corazón de Dios. Es un Padre y no puede tolerar que unos hijos suyos, que no han podido encontrar trabajo durante todo el día, se queden sin comer. Dios es como el padre del hijo pródigo, que no hizo justicia, no exigió restitución, no actuó sensatamente; se volvió loco de alegría porque había recuperado al hijo que ya daba por perdido.
2.- Parábola provocadora. Para caer en la cuenta de la novedad de esta parábola debemos tener presente una parábola rabínica del tiempo de Jesús. Dice así· “Un rey contrató a sus obreros. Había uno que se esforzó mucho en su trabajo. ¿Qué hizo el rey? Se lo llevó a pasear cien pasos con él. Cuando llegó la tarde los obreros fueron a recibir su salario y el rey le pagó también un salario completo a aquel obrero (que había estado paseando). Los otros se quejaron diciendo: Nosotros nos hemos cansado durante todo el día mientras que ése sólo se cansó dos horas y se le da un salario completo como a nosotros. El rey les dijo: “Ése se cansó en dos horas más que vosotros durante toda la jornada”. Aquí se premia el esfuerzo de ese obrero que, en dos horas, hizo el trabajo de todo un día. Pero en la parábola de Jesús no se dice que el que fue contratado a última hora trabajara más que los demás. La razón por la que el patrono le da el salario completo es “porque es bueno”. Se destaca la bondad de Dios. Según Jesús, la bondad de Dios es insondable y no se ajusta a los cálculos que nosotros podamos hacer. En realidad, sólo podemos entender la parábola si caemos en la cuenta de que el nombre de Dios es Gracia, Amor, Benevolencia, que permanece fiel incluso cuando es rechazado y tiene –como diría Francisco de Asís- una «voluntad de amar que no se retira».
3.– Parábola alucinante. Lo que más nos urge en estos momentos es descubrir el verdadero rostro de Dios, revelado por su Hijo-Jesús. El gran teólogo Karl Rahner designaba a Dios de esta manera: “el Misterio que de ordinario llamamos Dios”. Dios es un misterio, pero no para nuestra razón, sino para nuestro corazón. Un misterio de amor que nos desborda. ¡El que ha visto el mar por primera vez, queda fascinado por su grandiosidad y dice! ¡Ya he visto el mar! ¡Vana ilusión! Sólo has hecho asomarte un poco al mar. El mar es inmenso y los que lo disfrutan de verdad son los “buenos buceadores”. El que sabe bucear en ese mar es feliz y salta a la playa de la tierra dispuesto a contagiar el mundo de tanta belleza, de tanta grandeza, de tanta bondad. Vivir y transmitir ese amor a los demás, he ahí la verdadera fiesta del creyente en Jesús.
Lectio Divina: 23 de septiembre de 2023
“Salió el sembrador a sembrar”

1.- Oración – Introductoria.
Señor, hoy quiero acercarme a tu evangelio con un corazón limpio, transparente, dúctil, maleable, como cera blanda donde se marquen bien tus palabras. Y te pido que la semilla de tu Palabra sea abundante. El buen sembrador nunca se cansó de sembrar. Yo también quiero sembrar, sembrar el mundo de paz, de bondad, de sencillez, de amor.
2.- Lectura reposada del evangelio Lucas 8, 4-15
En aquel tiempo, se le juntaba a Jesús mucha gente, y viniendo a él de todas las ciudades, dijo en parábola: Salió un sembrador a sembrar su simiente; y al sembrar, una parte cayó al borde del camino, fue pisada, y las aves del cielo se la comieron; otra cayó sobre terreno pedregoso, y después de brotar, se secó, por no tener humedad; otra cayó en medio de abrojos, y creciendo con ella los abrojos, la ahogaron. Y otra cayó en tierra buena, y creciendo dio fruto centuplicado. Dicho esto, exclamó: El que tenga oídos para oír, que oiga. Le preguntaban sus discípulos qué significaba esta parábola, y él dijo: A vosotros se os ha dado el conocer los misterios del Reino de Dios; a los demás sólo en parábolas, para que viendo, no vean y, oyendo, no entiendan. La parábola quiere decir esto: La simiente es la Palabra de Dios. Los del borde del camino, son los que han oído; después viene el diablo y se lleva de su corazón la Palabra, no sea que crean y se salven. Los del terreno pedregoso son los que, al oír la Palabra, la reciben con alegría; pero éstos no tienen raíz; creen por algún tiempo, pero a la hora de la prueba desisten. Lo que cayó entre los abrojos, son los que han oído, pero a lo largo de su caminar son ahogados por las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, y no llegan a madurez. Lo que en buena tierra, son los que, después de haber oído, conservan la Palabra con corazón bueno y recto, y dan fruto con perseverancia.
3.- Qué dice el texto
Meditación-reflexión.
Ya hemos comentado en otro lugar que en las parábolas hay que distinguir tres etapas:
a) La parábola tal y como fue dicha por Jesús.
b) la parábola predicada por los apóstoles y discípulos (pensemos que desde la muerte de Jesús hasta que se escribe el primer evangelio de Marcos han pasado casi cuarenta años).
c) La parábola tal y como la escribió el evangelista.
Normalmente las explicaciones de las parábolas son cosecha de la comunidad primitiva. ¿Qué quiso decir Jesús en esta parábola? En esta parábola, tal y como fue dicha por Jesús, hay que destacar:
- La postura del sembrador. “Salió el sembrador”. Salió con su juventud, su alegría, su canción por el monte, su entusiasmo, y “su semilla en el zurrón”. Un sembrador sin alegría, sin entusiasmo, sin valorar la semilla, no sirve para sembrar el evangelio.
- la abundancia de la semilla. El sembrador derrocha la semilla y lo deja todo sembrado: los caminos, las piedras, los espinos. Lo importante para Jesús es no cansarse de sembrar el bien. No dar nada por perdido. No decir nunca: de aquí no se puede sacar nada.
- Al final habrá una gran cosecha. En tiempo de Jesús una buena cosecha daba el siete por uno. Pensar en un 30, 60 o 100 es inimaginable. Pero la cosecha es de Dios y es abundante. Lo nuestro es sembrar. El fruto se lo dejemos a Dios.
Palabra del Papa
“Para hablar de salvación, se recuerda aquí la experiencia de cada año que se renueva en el mundo agrícola: el momento difícil y fatigoso de la siembra, y la alegría tremenda de la recogida. Una siembra que se acompaña con las lágrimas, porque se tira lo que todavía se podría convertir en pan, exponiéndose a una espera llena de inseguridades: el campesino trabaja, prepara el terreno, esparce la semilla, pero, como tan bien ilustra la parábola del sembrador, no sabe dónde caerá esta semilla, si los pájaros se la comerán, si se echará raíces, si se convertirá en espiga. Esparcir la semilla es un gesto de confianza y de esperanza; es necesario el trabajo del hombre, pero luego se entra en una espera impotente, sabiendo que muchos factores serán determinantes para el buen resultado de la recogida y que el riesgo de un fracaso está siempre presente. […] En la cosecha todo se transforma, el llanto termina, deja su lugar a gritos de alegría exultante”. (Benedicto XVI, 13 de octubre de 2011).
4.- Qué me dice hoy a mí esta parábola ya meditada. (Silencio)
5.- Propósito. Desde que me levanto hasta que me acuesto no dejo de sembrar el bien, aunque no vea ningún fruto.
6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi
Gracias, Señor, por tu capacidad de escucha, por tu capacidad de espera, por tu capacidad de aguante, con nosotros. Jamás das nada por perdido. Jamás dices: de éste no se puede esperar nada. Tú, Señor, siempre animando, apoyando, levantando. No te asustan nuestras caídas, nuestras demoras, nuestros cansancios, nuestros retrocesos. Siempre nos ofreces una nueva oportunidad. ¡Qué bueno eres siempre con nosotros! ¡Gracias!
«Libres de elegir si migrar o quedarse»: Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2023
«Libres de elegir si migrar o quedarse» es el lema de la Jornada Mundial del Migrante y del refugiado 2023, que la Iglesia celebra el próximo 24 de septiembre. Los obispos de la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y Movilidad Humana abordan este año en su mensaje las causas del aumento de los flujos migratorios en todo el mundo. Ponen el foco sobre las condiciones necesarias que posibiliten a las personas ejercer en libertad su derecho a migrar o quedarse en sus países de origen. Por ello, reflexionan en la necesidad de promover el derecho a no migrar de forma segura y seguir trabajando «para hacer que nuestras comunidades sean cada vez más inclusivas».
El mensaje de los obispos para esta Jornada, en sintonía con las reflexiones del Papa Francisco, explica que los migrantes escapan de sus lugares de origen debido a la pobreza, al miedo o la desesperación. Subrayan que el planeta está debilitado por la excesiva explotación de sus recursos y desgastado por decenios de contaminación, con la consecuencia de que la desigualdad está creciendo cada vez más.
Afirman que «como Iglesia, nos duelen estas heridas que afectan a tantas personas y hermanos nuestros y nos preguntamos qué estamos haciendo o qué debemos dejar de hacer para garantizar un desarrollo humano integral y sostenible para las próximas generaciones en todo el planeta».
Por ello, indican, en primer lugar, que «si las personas han de ser libres para elegir si migrar o quedarse en su tierra, es necesario garantizar condiciones de bienestar en las zonas de origen de los flujos migratorios». Tanto en sus países de origen como en los de acogida «los agentes sociales deberían realizar un mayor esfuerzo para poner fin a las injusticias económicas». Además, apelan «a la responsabilidad de sus gobernantes, llamados a ejercitar la buena política, transparente, honesta, con amplitud de miras y al servicio de todos, especialmente de los más vulnerables».
En este sentido, hacen una llamada de atención: también se ha de garantizar que esa decisión de migrar o quedarse «sea informada y ponderada, para evitar que tantos hombres, mujeres y niños sean víctimas de ilusiones peligrosas o de traficantes sin escrúpulos».
En esta línea, explican que el Departamento de Migraciones trabaja en un proyecto internacional junto a las diócesis concernidas por la ruta atlántica en África y Europa para promover una Guía de hospitalidad internacional y campañas de información en los países de origen o de tránsito.
jueves, 21 de septiembre de 2023
Lectio Divina: 22 de septiembre de 2023
“Le acompañaban los Doce, y algunas mujeres”

1.- Introducción.
Señor, te agradezco que hayas incorporado a la mujer a tu misión, a la construcción del Reino. En medio de un contexto totalmente machista, Tú optaste a favor del feminismo de una manera clara y contundente. No tuviste prejuicios contra ellas, las defendiste del tabú de la sangre, las elevaste a la categoría de seres libres, capaces de escuchar tu palabra, y sobre todo, siempre las miraste con la mirada del corazón.
2.- Lectura reposada del evangelio. Lucas 8, 1-3
En aquel tiempo, Jesús iba caminando por ciudades y pueblos, proclamando y anunciando la Buena Nueva del Reino de Dios; le acompañaban los Doce, y algunas mujeres que habían sido curadas de espíritus malignos y enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios, Juana, mujer de Cusa, un administrador de Herodes, Susana y otras muchas que les servían con sus bienes.
3.- Qué dice el texto.
Meditación-reflexión
Es verdad que, a la hora de la primera creación, el protagonismo lo tuvo un hombre: Adán; pero en la segunda creación, Dios, a la hora de elegir un medio eficaz para entrar en el mundo, pensó en clave femenina. Siempre me impresionan las palabras de Pablo: “Al llegar la plenitud del tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer” (Gal. 4,4). En el relato del evangelio de hoy Jesús fue un osado. Sabía que “la mujer casada que acompañaba a los profetas era repudiada por su marido y era motivo suficiente para casarse con otra”. (J. Jeremías) Pero Jesús rompe los esquemas sociales y culturales a la hora de optar por un auténtico feminismo, incluso incorporando a las mujeres a su propia misión evangelizadora. Y fue una mujer, María Magdalena, la que dio a los discípulos la noticia de que Cristo había Resucitado. Fueron unos ojos de mujer los primeros que vieron el rostro del resucitado; unos oídos de mujer los que escucharon el primer nombre pronunciado por Él: ¡María! Y unos labios de mujer los primeros que besaron los pies del nuevo Adán.
Palabra del Papa
“Es indudable que debemos hacer mucho más a favor de la mujer, si queremos dar más fuerza a la reciprocidad entre hombres y mujeres. Es necesario de hecho, que la mujer no solamente sea más escuchada, sino que su voz tenga un peso real, un prestigio reconocido en la sociedad y en la iglesia. El modo mismo con el cual Jesús ha considerado a las mujeres -el evangelio lo indica así- era un contexto menos favorable del nuestro, porque en esos tiempos la mujer era puesta en segundo lugar. Pero Jesús la considera de una manera que da una luz potente que ilumina un camino que lleva lejos, del cual hemos recorrido solamente un tramo. Aún no hemos entendido en profundidad cuales son las cosas que nos puede dar el genio femenino de la mujer en la sociedad. Tal vez haya que ver las cosas con otros ojos para que se complemente el pensamiento de los hombres. “Es un camino que es necesario recorrer con más creatividad y más audacia”. (Audiencia de S.S. Francisco, 15 de abril de 2015).
4.- Qué me dice hoy a mí este texto ya meditado. (Silencio)
5.- Propósito: Dar gracias a Dios por habernos dado a María su madre por madre nuestra.
6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.
Señor Jesús, yo te agradezco que hayas sido tan valiente y no te haya importado incorporar a las mujeres a la misión de extender a todas partes tu Reino. Y, de un modo especial, te agradezco que hayas querido venir a este mundo a través de una mujer llamada María. Ella es, como dice P Claudel, “el sacramento de la ternura maternal de Dios”. Haz que sepamos empaparnos de esta ternura infinita.
miércoles, 20 de septiembre de 2023
Lectio Divina: 21 de septiembre de 2023
“Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores”
San Mateo

1.- Introducción.
Señor, hoy quiero ir a la oración con los ojos limpios, sin prejuicios. Los fariseos y judíos de entonces no podían ver con buenos ojos a los que colaboraban con los romanos en la recaudación de los impuestos. Eran considerados como enemigos del pueblo y ladrones. Tú, Jesús, conocías todo eso, pero sabías mirar a las personas por dentro, por encima de las circunstancias y de los cargos que representaban. Para Ti, todos somos hijos de Dios.
2.- Lectura reposada del evangelio Mateo 9, 9-13
Cuando se iba de allí, al pasar vio Jesús a un hombre llamado Mateo, sentado en el despacho de impuestos, y le dice: «Sígueme». Él se levantó y le siguió. Y sucedió que estando Él a la mesa en casa de Mateo, vinieron muchos publicanos y pecadores, y estaban a la mesa con Jesús y sus discípulos. Al verlo los fariseos decían a los discípulos: «¿Por qué come vuestro maestro con los publicanos y pecadores?» Mas Él, al oírlo, dijo: «No necesitan médico los que están fuertes sino los que están mal. Id, pues, a aprender qué significa aquello de: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores».
3.- Qué me dice el texto.
Meditación-reflexión.
¡Qué bonitas estas palabras del evangelio!: “Vio Jesús a un hombre”. Lo que explica todo en los relatos de vocación es “la mirada de Jesús”. Es muy difícil decir no a Jesús después de mirarte. Es una mirada cariñosa, penetrante, limpia, sin prejuicios. Es una mirada de amor que penetra, seduce, cautiva. Lo que ve Jesús es “la persona”. No ve ni le interesa ver las circunstancias de esta persona. Ni siquiera le importan sus pecados. La mirada de Jesús nunca se detiene en el pasado de esa persona. Es una mirada creativa, le interesa lo que puede ser, lo que esa persona está llamada a ser. Es curioso que aquel hombre, llamado Mateo, “estaba sentado”. Estaba anclado en su trabajo, feliz con su trabajo, bastante rentable. Y, con sólo mirarle Jesús, “se levantó y le siguió”. Sólo la mirada de Jesús nos puede levantar de nuestros pecados, de nuestras frustraciones, de nuestra pasividad, de nuestra pereza. ¡Si supiéramos dejarnos mirar por Jesús!… Lo primero que hace Mateo es “invitarle a comer”. Necesita celebrar ese encuentro, darle gracias, por haberse fijado en él a pesar de ser corrupto y colaboracionista de los romanos. Jesús no le ha recriminado nada, no le ha tenido en cuenta su pasado, y ha tenido la delicadeza de llamarlo para ser su apóstol. Los fariseos protestan. Jesús les dice que ha venido a curar a los enfermos y perdonar a los pecadores. Y este “colaborador de los romanos” hasta ahora, desde aquí en adelante, va a ser mi propio colaborador, mi apóstol, mi amigo, mi confidente.
Palabra del Papa
“Jesús acoge en el grupo de sus íntimos a un hombre que, según la concepción de Israel en aquel tiempo, era considerado un pecador público. En efecto, Mateo no sólo manejaba dinero considerado impuro por provenir de gente ajena al pueblo de Dios, sino que además colaboraba con una autoridad extranjera, odiosamente ávida, cuyos tributos podían ser establecidos arbitrariamente. Por estos motivos, todos los Evangelios hablan en más de una ocasión de «publicanos y pecadores», de «publicanos y prostitutas». Además, ven en los publicanos un ejemplo de avaricia: sólo aman a los que les aman y mencionan a uno de ellos, Zaqueo, como «jefe de publicanos, y rico», mientras que la opinión popular los tenía por «hombres ladrones, injustos, adúlteros». Ante estas referencias, salta a la vista un dato: Jesús no excluye a nadie de su amistad. Es más, precisamente mientras se encuentra sentado a la mesa en la casa de Mateo-Leví, respondiendo a los que se escandalizaban porque frecuentaba compañías poco recomendables, pronuncia la importante declaración: «No necesitan médico los sanos sino los enfermos; no he venido a llamar a justos, sino a pecadores». Benedicto XVI, 30 de agosto de 2006.
4.- Qué me dice hoy a mí este texto ya meditado. (Silencio)
5.-Propósito. Agradecer el día en que Jesús me miró.
6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.
Gracias, Jesús, por haberme llamado. Gracias porque, estando sentado en el sillón de mi comodidad, de mi frivolidad, de mi pereza, has sido capaz de levantarme. ¿Qué hubiera sido de mi vida sin tu mirada? Tu mirada me ha hecho bondadoso, amable, responsable, solidario. Yo soy lo que soy por el milagro de tu mirada.
martes, 19 de septiembre de 2023
Lectio Divina: 20 de septiembre de 2023
¿Con quién, pues, compararé a los hombres de esta generación?

1.- Introducción.
Señor, hoy vengo a la oración con ganas de decidirme. No me gusta la postura de esos niños que no se deciden por nada. Ni les cae bien jugar a bodas ni a entierros. Yo hoy quiero decidirme por ti y no por Juan bautista. Quiero optar por la vida, la alegría, la música y la fiesta. Respeto a Juan en el desierto con su soledad, su austeridad, su radicalidad. Pero me quedo contigo, Jesús.
2.- Lectura reposada del evangelio. Lucas 7, 31-35
En aquel tiempo dijo el Señor: ¿Con quién, pues, compararé a los hombres de esta generación? Y ¿a quién se parecen? Se parecen a los chiquillos que están sentados en la plaza y se gritan unos a otros diciendo: Os hemos tocado la flauta, y no habéis bailado, os hemos entonando endechas, y no habéis llorado. Porque ha venido Juan el Bautista, que no comía pan ni bebía vino, y decís: Demonio tiene. Ha venido el Hijo del hombre, que come y bebe, y decís: Ahí tenéis un comilón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores. Y la Sabiduría se ha acreditado por todos sus hijos.
3.- Qué dice el texto.
Meditación-reflexión
No cabe duda de que aquí, en este evangelio, hay una oposición entre la vida de Juan y la de Jesús. “Juan ni comía ni bebía y el hijo del Hombre come y bebe”. Juan vive en soledad, en el desierto, vestido con piel de camello, viviendo una vida austera y sacrificada. Y, desde allí, lanza sus dardos con palabras punzantes:” “¡Raza de víboras! Ya toca el hacha la raíz de los árboles y todo árbol que no dé fruto será talado y echado al fuego” (Mt. 3,7-11). Jesús no ha vivido nunca solo. Cuando sale a predicar, lo primero que hace, es llamar a un grupo de discípulos para vivir con ellos. Jesús, celebrando unas bodas con sus familiares, cambia la ascética en mística; cambia la tristeza en gozo; cambia las leyes encerradas en “viejas tinajas de barro” en vino nuevo, del más exquisito amor. Mientras hay vino, Jesús se mantiene sentado, sin actuar. Pero cuando escasea el vino y decae la fiesta, ahí entra en escena dando un vino excelente, es decir una alegría, infinitamente mejor. Jesús es la alegría de la vida. De ahí que sus palabras son de bondad, de ternura, de misericordia. Habla del reino de Dios como de una invitación a un banquete de bodas. Si estrujáramos el evangelio rezumaría alegría por todas partes.
Palaba del Papa
“Y así se entienden los diálogos fuertes de Jesús, con la clase dirigente de su tempo: se pelean, lo ponen a la prueba, le ponen trampas para ver si cae, porque se trata de la resistencia a ser salvados. Jesús les dice: “Pero yo no les entiendo” y señala que ellos “son como aquellos niños: hemos sonado la flauta y no han bailado; hemos cantado un lamento y no han llorado. ¿Pero qué quieren? ¡Queremos salvarnos como nos gusta!”. Es siempre este el cierre al mundo de Dios. Ellos no creen en la misericordia ni en el perdón: creen en los sacrificios. Misericordia quiere, no sacrificios. Quieren que todo esté bien acomodado, bien ordenado, todo claro. Este es el drama de la resistencia para la salvación. También nosotros, cada uno de nosotros, tiene este drama dentro de sí. Pero nos hará bien preguntarnos: ¿Cómo quiero ser salvado? ¿A mi manera? ¿Con una espiritualidad que es buena, que me hace bien, pero que está fija, tiene todo claro y no hay riesgo? O del modo divino, o sea en la vía de Jesús, que siempre nos sorprende, que siempre nos abre las puertas a aquel misterio de la omnipotencia de Dios, que es la misericordia y el perdón. Nos hará bien pensar que este drama está en nuestro corazónª. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 3 de octubre 2014, en Santa Marta).
4.- Qué me dice hoy a mí este evangelio ya meditado. (Silencio).
5.- Propósito. Intentaré hacer todo por amor para descubrir la alegría de la vida.
6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra, y ahora yo le respondo con mi oración.
Señor, al terminar este rato de oración, mi corazón se siente dilatado, ensanchado. Adoctrinado en una religión de miedos y mortificaciones, he descubierto que tu vida, Jesús, estaba marcada por la alegría y las ganas de vivir. Es verdad que, para ser fiel a la misión del Padre, tuviste que pasar por la Cruz. Pero siempre como expresión del amor, y siempre dándole un carácter temporal. Lo definitivo para ti era el gozo de la Pascua, la alegría de la Resurrección, una alegría que ya nada ni nadie nos podrá arrebatar.
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