/> PARROQUIA SAN PÍO X, LOGROÑO.

jueves, 11 de agosto de 2022

EL MANANTIAL DE LA VIDA. 11 DE AGOSTO

 ¿Cuántas veces lo tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?

1.-Oración Introductoria.

Señor, Tú sabías muy bien que el perdón era totalmente necesario para la vida de comunidad. Por eso, en la oración del Padre Nuestro nos dijiste que teníamos que  pedir cada día el pan: el pan  material para “vivir” y el pan espiritual del perdón para “convivir”. Es imposible una vida de comunidad sin capacidad de perdonar. Señor, dame el don de saber perdonar de corazón a mis hermanos.

2.- Lectura reposada del evangelio: Mateo 18, 21-19,1

En aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús, le preguntó: Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces lo tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces? Jesús le contesta: No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Y les propuso esta parábola: Se parece el Reino de los Cielos a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo. El señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios, y, agarrándolo, lo estrangulaba diciendo: Págame lo que me debes. El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba diciendo: Ten paciencia conmigo y te lo pagaré. Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: ¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti? Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda. Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano. Cuando acabó Jesús estos discursos, partió de Galilea y vino a la región de Judea, al otro lado del Jordán.

3.- Qué dice el texto

Meditación-reflexión.

Dentro del capítulo 18 sobre la “vida de fraternidad” el Señor ha insistido mucho sobre la necesidad del perdón. La razón es muy sencilla: Todos somos limitados, todos somos pecadores, todos nos equivocamos. Ante esta aplastante realidad, ¿qué podemos hacer? ¿Esforzarnos para evitar todo error, toda caída? Esto, además de llevarnos a una falsa humildad, no lo podríamos  evitar  dada nuestra situación de personas frágiles, débiles, limitadas. La única manera de salir de este  atolladero es fomentar una gran capacidad de perdón. Pero no sirve una reconciliación superficial, se necesita una reconciliación  “de corazón”. Ni bastan las palabras ni siquiera las buenas intenciones. No hay duda de que San Pedro tenía buenas intenciones cuando estaba dispuesto a perdonar “hasta siete veces” y sabemos que el siete es un número que indica perfección. Jesús le habla no de siete veces, sino de  “setenta veces siete”. Es  como si Jesús le dijera: Pedro, ¿me pides una medida para el perdón? Te la voy a dar: “Hay que perdonar sin medida”.  Y para que esto lo entienda bien le propone  una parábola de la “desmedida”. El rey  le perdona al empleado “diez mil talentos”. Esto equivaldría a TRESCIENTAS CINCUENTA TONELADAS DE ORO. Y lo que ese empleado no está dispuesto a perdonar a su pequeño deudor equivaldría a TREINTA GRAMOS DE ORO. Lo que el Señor quiere dejar bien claro, a la hora del perdón, es que  “no  miremos las pequeñas deudas que unos a otros nos debemos”, sino la inmensa deuda que todos debemos a Dios. Si Dios nos perdona todo, nos perdona siempre, y nunca nos pasa factura, ¿Cómo vamos nosotros a tener una cara tan dura para no perdonarnos nuestros fallos que, por grandes que nos parezcan, siempre son pequeños e insignificantes, comparados con todo lo que le debemos a Dios?

Palabra del Papa.

“Te pido perdón, Señor, por las veces que no he sabido perdonar cuando Tú no tienes límites al perdonarme. Te pido que me ayudes a comprender la debilidad del hombre. Dame un corazón grande, un corazón bondadoso. Que nunca ofenda a nadie y que todos puedan recibir consuelo en él. Dame, Jesús, unos ojos misericordiosos que se compadezcan de las necesidades del prójimo, y dame una lengua que siempre hable bien de los demás y de la que nunca salgan palabras duras. Dame la gracia de tener ese corazón tuyo. Que nunca me canse de perdonar y que siempre esté dispuesto a sufrir por mis hermanos. «El amor de Cristo, derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, nos permite vivir así, ser así: personas capaces de perdonar siempre; de dar siempre confianza, porque estamos llenos de fe en Dios; capaces de infundir siempre esperanza, porque estamos llenos de esperanza en Dios; personas que saben soportar con paciencia toda situación y a todo hermano y hermana, en unión con Jesús, que llevó con amor el peso de todos nuestros pecados.»   (Homilía de S.S. Francisco, 14 de febrero de 2015).

4.- Qué me dice hoy a mí este evangelio ya meditado. (Guardo silencio)

5.- Propósito: Después de haber orado con este evangelio, buscaré a la persona con quien me siento todavía distanciado y le pediré perdón independientemente de su reacción. El perdón me sale del corazón. Y se lo ofrezco gratis.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, te doy gracias porque Tú eres Dios y no un mero hombre. Los hombres somos mezquinos, cicateros, egoístas. Tú siempre eres generoso, y lo tuyo es lo grande, lo inmenso, lo nunca visto. Así siempre, y así también con el perdón. Como el perdón te sale del corazón, no cabe límite, ni medida. Tu perdón es inmenso, infinito, inabarcable. Gracias, Señor, porque eres Dios y no un simple hombre.

miércoles, 10 de agosto de 2022

La expulsión de las Misioneras de la Caridad de Nicaragua

 

EL MANANTIAL DE LA VIDA. 10 DE AGOSTO


“El que ama su vida, la pierde”



1.- Introducción

Señor, me encantan estos contrastes tan bonitos del evangelio: “perdiendo se gana”, “dando se recibe”, “muriendo se vive”. Yo quisiera que esto lo llevara a la práctica, y no fueran solo unas palabras ingeniosas. Haz, Señor, que de una vez por todas, me convenza  de que “el Evangelio siempre tiene razón».

2.- Lectura sosegada del evangelio. Juan 12, 24-26

En aquel tiempo Jesús dijo a sus discípulos: en verdad, en verdad os digo que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da mucho fruto. El que ama su vida, la pierde; y el que odia su vida en este mundo, la guardará para una vida eterna. Si alguno me sirve, que me siga, y donde yo esté, allí estará también mi servidor. Si alguno me sirve, el Padre le honrará.

3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión

El profeta Isaías nos habla de un Dios que hace germinar la tierra para que dé “simiente al que siembra y pan al que come” (Is. 55,10). Si Jesús compara nuestra vida al “grano de trigo” es para decirnos que nuestra vida, como el grano de trigo, no la podemos guardar en el granero, porque queda solo y ahí se pierde. Y en la vida podemos optar por dos cosas: a) por “quedarnos solos” guardando la vida, conservándola de una manera egoísta, sin dar ningún fruto, y al final “muriéndonos de asco”; o entregarla a los demás convirtiéndonos en “pan” para ser partido y comido por los demás al estilo de Jesús en la Eucaristía. Hacer de la vida una entrega  desinteresada por los demás, especialmente por los que más lo necesitan, eso es llenar la vida, eso es acertar en la vida. Pero hay más. El grano, además de hacerse pan, debe también convertirse en “semilla”. El buen cristiano no sólo se preocupa del presente inmediato, de las personas a las que puede ayudar y servir mientras vive. Como Jesús, debe dejar semillas para los que vienen detrás, para que también ellos se aprovechen y puedan cosechar un fruto que ellos no han sembrado. “Ser pan” “ser semilla” ¡Qué vida tan bonita! Vivir desviviéndose uno  por la gente y seguir dando fruto aún después de muerto. ¿No te apuntas a esta maravillosa aventura?  

Palabra del Papa.

“La gente conoce el recorrido de la semilla, desde los recovecos del suelo que la asfixia, la pudre y allí muere, pero con gran asombro, aparece viva sobre los surcos y se convierte en una dorada espiga con muchos granos nuevos. En otras palabras, la semilla muere sola y resucita multiplicando sus frutos. Nuestro Señor Jesucristo, «murió solo y resucito acompañado de muchos». (San Beda) Jesús nos invita a seguirle en esa entrega total. Nos invita a tener una actitud de confianza completa y sin reservas a la salvación del reinado de Dios. Esta actitud y conducta nos la enseña Jesús no sólo con palabras sino con su misma vida, muerte y resurrección. Recordemos las palabras de Jesús: «Nadie tiene mayor amor que quien da la vida por los que ama». El que entrega su vida por los demás, ama de veras, se olvida de su propio interés y de su propia seguridad y lucha por una vida digna y libre para todos. El martirio de san Lorenzo sucedió en los orígenes de la Iglesia, pero siempre los mejores cristianos han dado su vida por los demás siguiendo el ejemplo de Jesús. Ahora nos toca a nosotros y nos podemos preguntar cada uno de nosotros: ¿Hasta dónde estoy dispuesto a llegar?”  (Homilía de S.S. Francisco, 22 de marzo de 2015).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto ya reflexionado. (Silencio)

5.-Propósito. No puedo permitirme el lujo de perder un solo día de mi vida. Hoy la llenaré de sentido hasta rebosar.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, es muy triste ver pasar la vida sin descubrir su sentido, sin vivirla a tope, sin gustarla, sin saborearla. Hoy te doy gracias porque he aprendido del evangelio que la mejor manera de llenar la vida es dándola y entregándola por las personas que más lo necesitan. Dame, Señor, la sabiduría necesaria para comprender que Jesús no nos enseñó una doctrina que se sacó de la chistera, sino una doctrina impregnada de vida. En Jesús había una coherencia total entre lo que decía y lo que hacía. Señor, que yo haga lo mismo.

martes, 9 de agosto de 2022

EL MANANTIAL DE LA VIDA. 9 DE AGOSTO

 Santa Teresa Benedicta de la Cruz

«En verdad os digo que no os conozco”

1.- Oración Introductoria.

Hoy, Señor, quiero iluminar la lámpara de mi vida con la tuya. “Quiero que tu luz me deje ver la luz”. (Sal. 36,9).  La lámpara de mi vida  con frecuencia se  apaga, si no se deja iluminar por tu Luz. Yo no puedo presumir de ser astro con luz propia; pero no me importa con tal de  ser iluminado por Ti, mi Sol, que alumbras siempre y nunca te apagas. .  

2.- Lectura reposada del evangelio Mateo 25, 1-13

En aquel tiempo, dijo Jesús: «Entonces el Reino de los Cielos será semejante a diez vírgenes, que, con su lámpara en la mano, salieron al encuentro del novio. Cinco de ellas eran necias, y cinco prudentes. Las necias, en efecto, al tomar sus lámparas, no se proveyeron de aceite; las prudentes, en cambio, junto con sus lámparas tomaron aceite en las alcuzas. Como el novio tardara, se adormilaron todas y se durmieron. Mas a media noche se oyó un grito: «¡Ya está aquí el novio! ¡Salid a su encuentro!» Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron y arreglaron sus lámparas. Y las necias dijeron a las prudentes: «Dadnos de vuestro aceite, que nuestras lámparas se apagan.» Pero las prudentes replicaron: «No, no sea que no alcance para nosotras y para vosotras; es mejor que vayáis donde los vendedores y os lo compréis.» Mientras iban a comprarlo, llegó el novio, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de boda, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron las otras vírgenes diciendo: «¡Señor, señor, ábrenos!» Pero él respondió: «En verdad os digo que no os conozco”. Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora.


3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión.

¡No bastan los sustantivos! También son necesarios los adjetivos. No basta decir “virgen” sino hay que decir “virgen prudente” o “virgen necia”. Todas han sido llamadas por Jesús al banquete de bodas. Pero no todas entraron. Sólo aquellas que tomaron el aceite para las lámparas. No basta decir: soy cristiano, soy sacerdote, soy religiosa. Hay que llevar el aceite del amor para salir al encuentro del esposo. Normalmente se llevaban una especie de “antorchas”, es decir, unos palos con trapos. Al llegar el esposo, esos trapos adheridos a los palos, se impregnaban bien de aceite y lucían en procesión acompañando a la novia hacia la casa del novio. Una solemne procesión, al atardecer, con luces, con cantos, con alegría. Las vírgenes necias llevaban los palos con los trapos, pero al no tener aceite, se quemaron inmediatamente y quedaron  sucios, feos, sin poder alumbrar. Y son una imagen perfecta de lo que es una vida  vacía, sucia, frustrada, al no llevar el aceite de las buenas obras. Y es muy triste presentarse con las manos vacías ante Dios-Esposo, que nos espera con ilusión, y que por nuestra culpa, sus sueños quedan frustrados. Lo contrario ocurre con las vírgenes que llegan con sus lámparas encendidas; vidas llenas de vida, de ilusión, de plenitud y de gozo. Y lo más importante: Vidas de esposas felices porque han agradado en todo a su Esposo.

Palabra del Papa.

“La lámpara que tenemos, es la mejor. Cuántas veces uno se despista y vive en la oscuridad. Y a veces unos se quieren poner a la luz del otro, como estas jóvenes que buscaron poner en sus lámparas el aceite de las otras. Pero cada uno tiene su luz. En cada uno Dios ha dejado una luz particular, una luz que le hace ser él mismo. Por eso, en el Reino de los cielos cada uno tiene que ser él mismo. Unas luces son más fuertes, otras más débiles, otras cambian constantemente… Y así podemos encontrar un sinfín de luces como personas. Y cada uno tiene que cuidar y dar cuentas de esa luz que recibió. Porque esa lámpara que Dios nos ha dado la tenemos que poner en el candelabro. Y puede que a veces no me guste mi lámpara, no me guste mi luz o gaste mi aceite. Puede que a veces utilice mis cualidades para presumir o a veces quiera ocultar esa luz, esas virtudes o defectos. Incluso a veces no quiero mi lámpara…Y siempre estoy queriendo la vela o el aceite de los otros. Pero, en realidad, la lámpara que tengo es la mejor, ¡porque es mi lámpara! Es un regalo de Dios. Lo importante es ver mi vida y mi historia desde los ojos de Dios y no desde una mirada humana. He de elevar la mirada; contemplar la maravillosa obra de Dios en mi vida y darle las gracias”. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 10 de junio de 2016, en Santa Marta).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto. (Guardo silencio).

5.-Propósito. Pienso en qué momento de este día puedo yo ser luz para alguna persona que vive en la oscuridad.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Dios mío, yo descubro que Tú siempre nos hablas de bodas, de fiesta, de comidas participadas con alegría. Pero a veces tu invitación no obtiene respuesta por nuestra parte. No me gusta hablar de castigos porque eres Padre y no te gusta castigar. Para mí el mayor castigo es el haberte defraudado, el que puedas decirme un día: Entra, pero que sepas que “esperaba más de ti”.

lunes, 8 de agosto de 2022

AGOSTO 8 SANTO DOMINGO DE GUZMAN

 

EL MANANTIAL DE LA VIDA. 8 DE AGOSTO

 “Al Hijo del Hombre lo van a entregar en manos de los hombres”

1.- Introducción

Señor, a veces. a mí también me atrapa la tristeza como a los apóstoles; pero quiero fijarme en tus palabras: “Al tercer día resucitaré”. Mi tristeza se convertirá en gozo. Los sufrimientos de este mundo son pasajeros, pero la alegría será eterna. Señor, quiero vivir de esperanza.

2.- Lectura reposada del Evangelio. Mateo 17, 22-27

En aquel tiempo, mientras Jesús y los discípulos recorrían juntos la Galilea, les dijo Jesús: Al Hijo del Hombre lo van a entregar en manos de los hombres, lo matarán, pero resucitará al tercer día. Ellos se pusieron muy tristes. Cuando llegaron a Cafarnaún, los que cobraban el impuesto de las dos dracmas se acercaron a Pedro y le preguntaron: ¿Vuestro Maestro no paga las dos dracmas? Contestó: Sí. Cuando llegó a casa, Jesús se adelantó a preguntarle: ¿Qué te parece, Simón? Los reyes del mundo, ¿a quién le cobran impuestos y tasas, a sus hijos o a los extraños? Contestó: A los extraños. Jesús le dijo: Entonces, los hijos están exentos. Sin embargo, para no darles mal ejemplo, ve al lago, echa el anzuelo, coge el primer pez que pique, ábrele la boca y encontrarás una moneda de plata. Cógela y págales por mí y por ti.

3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión

Se trata del segundo anuncio de la pasión. Si el primer anuncio provocó una fuerte resistencia por parte de los discípulos y especialmente de Pedro, este segundo anuncio no es recibido con oposición, pero sí con “tristeza”.  Sin duda que no leyeron el texto entero. Jesús, en los tres anuncios, siempre termina de la misma manera: «Resucitaré al tercer día». Un cristianismo sin Pascua, un cristianismo sin perspectiva de Resurrección produce escándalo, miedo y tristeza. Y eso ya no es cristianismo. No basta con que Cristo haya resucitado; es necesario que la Resurrección de Jesús esté en la base de toda experiencia de fe. La Resurrección de Jesús no es sólo asunto de la otra vida. La Resurrección de Jesús “penetra en nuestra vida cristiana” y nos hace vivir no como esclavos sino como hijos, es decir, con alegría, con ilusión, con libertad interior. A eso alude Jesús también con el tema del impuesto religioso. Venía del tiempo de Nehemías (s.V a.Xto). Al volver los judíos del destierro de Babilonia se comprometieron a pagar un tributo para el culto del templo de Jerusalén (Neh. 10,33-40). Y Jesús lo pagaba. Pero Jesús quiso dejar muy claro que, una vez resucitado, los cristianos están exentos de las tradiciones judías. Son hijos de Dios que gozan ya de libertad. El cristiano es una persona libre, que no está atado a nada ni a nadie, excepto a su Señor Jesús. Pero el cristiano, libremente, acepta ser esclavo de todos por amor.

Palabra del Papa

“Señor, si yo tengo miedos, hoy quiero ponerlos nuevamente en Ti. Quizá no desaparecerán, pero al menos están en tus manos. Quiero acoger mi vida, mi realidad presente como una ocasión invaluable para agradarte. Hazme entender con la fe, que incluso entre las espinas de la vida hay frutos bellos que jamás se marchitarán. Más aún: que incluso los momentos que serían «dignos» de olvidar, pueden convertirse, con tu gracia, en enseñanzas y experiencias para engrandecer el corazón y caminar hacia la eternidad. Hoy pongo en tus manos mi corazón, para caminar mi vida como Tú. «Hay otra vía, contraria al camino de Cristo: la mundanidad. La mundanidad nos ofrece el camino de la vanidad, del orgullo, del éxito… Es la otra vía. […], Emprendamos también nosotros con decisión este camino de la humildad, con mucho amor a Él, nuestro Señor y Salvador. El amor nos guiará y nos dará fuerza. Y, donde está él, estaremos también nosotros». (Homilía de S.S. Francisco, 29 de marzo de 2015).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto. (Guardo silencio)

5.-Propósito: Haré presente en este día la Resurrección del Señor y convertiré mi tristeza en gozo.

6.- Dios me ha hablado hoy a través de su Palabra y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, antes de acabar esta oración, quiero agradecerte el haber fundado el cristianismo no sobre la muerte, sino sobre la Resurrección. Por dura que sea la vida, siempre habrá una luz que me marque el camino de la Pascua. A los cristianos nos pueden arrebatar la vida, pero nunca la alegría de vivir. Gracias, Señor, por mi fe en tu gloriosa Resurrección.

sábado, 6 de agosto de 2022

EL MANANTIAL DE LA VIDA. Domingo 19, tiempo ordinario: 7 de agosto de 2022

 Donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.

INTRODUCCIÓN

“El arte de esperar no está de moda. Lo queremos todo inmediatamente. Cuando nos hacen esperar en algún sitio es como si nos hicieran de menos… Este evangelio esconde una bienaventuranza para aquellos que están preparados para cuando el Señor llega: Hay dicha y felicidad en estar atentos y pendientes para acoger con solicitud a los que se aproximan a nuestras vidas; hay bendición en esa hospitalidad del corazón que no se improvisa. Lo contrario es andar distraídos e impacientes, tomados por la seducción puntual del momento. Jesús nos invita a una acogida perseverante, a mantener en el tiempo la duración y la intensidad del compromiso contraído: una tarea, una palabra, una amistad o un amor. Sabemos lo que nos quieren los demás por el tiempo que son capaces de esperarnos. Un esperar que significa fidelidad y confianza serena”.  ((Mariola López Villanueva).

LECTURAS BÍBLICAS

1ª lectura: Sabiduría 18,6-9.          2ª lectura: Hebreos 11,1-2.8-19

EVANGELIO

Lucas (12,32-48):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:«No temas, pequeño rebaño, porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el reino. Vended vuestros bienes y dad limosna; haceos bolsas que no se estropeen, y un tesoro inagotable en el cielo, adonde no se acercan los ladrones ni roe la polilla. Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. Tened ceñida vuestra cintura y encendidas las lámparas. Vosotros estad como los hombres que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame. Bienaventurados aquellos criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela; en verdad os digo que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y, acercándose, les irá sirviendo. Y, si llega a la segunda vigilia o a la tercera y los encuentra así, bienaventurados ellos. Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, velaría y no le dejaría abrir un boquete en casa. Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre”. Pedro le dijo: “Señor, ¿dices esta parábola por nosotros o por todos?» Y el Señor dijo:«¿Quién es el administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su servidumbre para que reparta la ración de alimento a sus horas? Bienaventurado aquel criado a quien su señor, al llegar, lo encuentre portándose así. En verdad os digo que lo pondrá al frente de todos sus bienes. Pero si aquel criado dijere para sus adentros: “Mi señor tarda en llegar”, y empieza a pegarles a los criados y criadas, a comer y beber y emborracharse, vendrá el señor de ese criado el día que no espera y a la hora que no sabe y lo castigará con rigor, y le hará compartir la suerte de los que no son fieles. El criado que, conociendo la voluntad de su señor, no se prepara ni obra de acuerdo con su voluntad, recibirá muchos azotes; pero el que, sin conocerla, ha hecho algo digno de azotes, recibirá menos. Al que mucho se le dio, mucho se le reclamará; al que mucho se le confió, más aún se le pedirá».

REFLEXIÓN

1.-“No temas, mi pequeño rebaño” Es la gran preocupación de Jesús. No quiere ver a sus seguidores paralizados por el miedo ni hundidos en el desaliento. No han de perder nunca la confianza y la paz. Jesús es nuestro Pastor. Y, como dice el Papa Francisco, “va delante, en medio y detrás del rebaño”. Delante para señalarnos el camino; en medio para acompañarnos, y detrás para acoger a las ovejas más débiles y más necesitadas. «Mi pequeño rebaño». Jesús mira con ternura inmensa a su pequeño grupo de seguidores. Son pocos. Tienen vocación de minoría. No han de pensar en grandezas. Así los imagina Jesús siempre: como un poco de «levadura» oculto en la masa, una pequeña «luz» en medio de la oscuridad, un puñado de «sal» para poner sabor a la vida. Estos “divinos diminutivos” de Jesús son encantadores. Como cuando les dice a sus discípulos antes de morir. ”Hijitos míos, qué poco me queda de estar con vosotros (Jn. 13,33)”.  Es como si toda la ternura acumulada en su corazón le estallara y la quisiera comunicar a sus discípulos en esa hora de despedida.

2.- Vuestro Padre ha tenido a bien daros a vosotros el reino. El reino, o mejor, el reinado de Dios, es el gran regalo que el Padre nos ha traído a través de Jesús. Cuando irrumpe dentro de nosotros, todo cambia. Lo que en esta vida lo tenemos por valor,  es superado por un valor superior. En este reino de Dios “es mejor dar que recibir”; “es mejor compartir que acumular”, “es mejor servir que dominar”. Y esto ¿para qué? ¿Para amargar nuestra existencia? Al contrario, para darnos alegría y libertad interior, para poder realizarnos plenamente como personas. Esta es la maravilla del reino: nada de lo humano queda sin sentido. Todo se llena de plenitud. Ser cristiano es no dejar las cosas a medias. Jesús no se conforma con que seamos poco-hombres o medio-hombres, sino hombres y mujeres a la medida de Jesús, el hombre perfecto. La eucaristía como sacramento, hace presente una realidad que está siempre en nosotros, aunque oculta: la presencia de Dios como don total que me capacita para darme totalmente y alcanzar de ese modo mi plenitud.

3.- Vigilad. El Señor nos propone la bella tarea de vigilar. Vigilar y así  estar preparados para cuando el Señor venga. La espera debe ser alegre, fiel, ilusionada. Nos preguntamos: ¿De dónde viene el Señor? ¿Acaso viene de enterrar a un muerto? ¡No! Viene de celebrar unas bodas. Oigamos sus palabras:” Vosotros estad  como los hombres que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame. Bienaventurados aquellos criados a quienes el señor al llegar, los encuentre en vela; en verdad os digo que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y, acercándose, les irá sirviendo” (Lc. 12, 36-37). El Señor espera que estemos bien despiertos para poder contarnos su bonita experiencia. Quiere que, de alguna manera, participemos de la fiesta de su amo. Lo increíble es que este maravilloso señor, al llegar, debe estar cansado, con ganas ya de irse a dormir. Pero ha visto la espera fiel y gozosa de sus criados y “se pone a servirles”. A esta espera “en el amor” Jesús responde con una inusitada generosidad. Mientras les sirve, les cuenta su experiencia, lo bien que se lo ha pasado. Y aquellos buenos criados, disfrutan de la alegría y la fiesta de su Señor. Un servicio sin amor crea esclavos; un servicio con amor crea hombres libres.

PREGUNTAS

1.- ¿Tengo con Jesús un trato cordial, cercano, propio de buenos amigos?

2.- ¿Siento el reino de Dios en mí como el estallido de la primavera?

3.- ¿Me gusta esperar al Señor con la alegría y el cariño de dos enamorados?

EL MANANTIAL DE LA VIDA. 6 DE AGOSTO

 Transfiguración del Señor

“Subió al monte a orar”

1.- Oración introductoria.

Señor, el evangelista San Lucas nos presenta la transfiguración en clave de oración. Hoy quiero subir contigo a la montaña para que me enseñes a orar. Quiero que me hables de la oración desde tu misma experiencia personal. Cuando Tú rezas, todo cambia, todo se transfigura. Quiero que mi oración me lleve a la vida y que la gente descubra que yo no soy igual que antes, que alguien me ha tocado por dentro.

2.-Lectura sosegada de la Palabra de Dios. Lucas 9, 28-36

En aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, Juan y Santiago, y subió al monte a orar. Y sucedió que, mientras oraba, el aspecto de su rostro se mudó, y sus vestidos eran de una blancura fulgurante, y he aquí que conversaban con él dos hombres, que eran Moisés y Elías; los cuales aparecían en gloria, y hablaban de su partida, que iba a cumplir en Jerusalén. Pedro y sus compañeros estaban cargados de sueño, pero permanecían despiertos, y vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él. Y sucedió que, al separarse ellos de él, dijo Pedro a Jesús: Maestro, bueno es estarnos aquí. Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías, sin saber lo que decía. Estaba diciendo estas cosas cuando se formó una nube y los cubrió con su sombra; y al entrar en la nube, se llenaron de temor. Y vino una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo, mi Elegido; escuchadle. Y cuando la voz hubo sonado, se encontró Jesús solo. Ellos callaron y, por aquellos días, no dijeron a nadie nada de lo que habían visto.

3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión

En Lucas la Transfiguración es consecuencia de la oración. Entonces, ¿Para qué la montaña?

1.– SUBIMOS A LA MONTAÑA PARA RESPIRAR EL AIRE PURO DE DIOS. El hombre moderno, que vive en las grandes urbes, necesita la montaña para liberarse de los ruidos, el asfalto, la   polución. Necesita respirar  el aire puro de la montaña. Y en esta sociedad materialista  el hombre también necesita respirar el aire puro de la montaña de Dios. Necesita respirar la verdad, la belleza, el amor, la paz. Subir a la montaña va siendo una necesidad existencial.

 2.- SUBIMOS A LA MONTAÑA PARA CAMBIAR. Notemos que los discípulos que subieron con Jesús eran Pedro, Juan y Santiago. Pedro quería impedir que Jesús fuera a la Cruz. Santiago y Juan, al entrar en Samaría, querían que Jesús enviase fuego para arrasar esa ciudad que no lo había querido recibir (Lc.9,54). Estos apóstoles necesitan cambiar de actitud. Por eso Jesús los llevó a la montaña. El cambio que dieron los discípulos en la Montaña aparece al final cuando dice el texto paralelo de Marcos: “Y ya no vieron a nadie sino únicamente a Jesús” (Mc. 9,8). Este debe ser el resultado de todo auténtico encuentro con el Señor: No ver ya a otra persona  sino a Jesús. Y ver el mundo a través de Jesús.

3.- SUBIMOS A LA MONTAÑA PARA INICIAR UN NUEVO CAMINO. La gran equivocación de los apóstoles, representados por Pedro, era el “querer permanecer allí”. ¡Qué bien se está aquí! Si Jesús les ha llevado al monte de la transfiguración, no ha sido para que se quedaran en ese monte, sino para que desde ese Monte, divisaran otro monte: el del Calvario. Jesús quiere que vivan una experiencia “gratificante” para que no se escandalizaran de la Cruz.

Palabra del Papa                                                                                              

 “Qué bien se está aquí. Sí, qué bien se está aquí. Pero Señor, ¿por qué no dejaste a Pedro que permaneciera en esa calma? ¿Por qué lo sacaste de ese momento de contemplación? Y a mí me haces lo mismo. En medio del sosiego de mi oración, alguna dificultad irrumpe en el silencio. Cuando pienso que todo es hermoso, me anuncias la cruz. Cuando pienso que el día es claro, llega la tormenta. ¿Por qué no me dejas más tiempo en mi sueño? ¿Por qué no me dejas poner una tienda? Señor, me doy cuenta que ésa es la vida del cristiano. Levantarse, contemplar la gloria y, al mismo tiempo, cargar con la cruz de cada día. Cuando miro el sol, sólo lo puedo hacer por unos breves instantes, porque después todo se oscurece. En esta vida puedo ver la gloria, porque es a donde voy, pero tengo que seguir caminando. No será fácil, tengo que sudar. Tengo que esforzarme en los tramos más difíciles. Tengo que entrar por la puerta estrecha”.  (Homilía de S.S. Francisco, 12 de agosto de 2015).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto ya meditado. (Silencio)

5..- Propósito. En este día voy a tratar de vivir en mí, muy unidos, la oración y la vida.

6.- Dios me ha hablado a través de su palabra. Y ahora yo le respondo  con mi oración

Señor, ayúdame a aceptarte como  eres, sin pretender cambiarte. Haz que sepa disfrutar en el Tabor y prepararme para el monte Calvario. Que me goce con tu presencia y no me escandalice de tu ausencia. Haz que te acepte a Ti por encima de tus dones. Que sepa gritar  contigo: Padre, ¿por qué me has abandonado? Y después confiar plenamente en Ti, diciendo: “Padre, en tus manos pongo mi espíritu”.

viernes, 5 de agosto de 2022

EL MANANTIAL DE LA VIDA. 5 DE AGOSTO

 ¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma?

1.- Introducción.

Señor, yo sé que nunca respondes a preguntas superficiales como éstas: ¿dónde  voy a pasar el fin de semana? ¿qué modelo de coche me voy a comprar? ¿cómo van los valores en bolsa? etc…Pero sí respondes a las preguntas de profundidad: ¿para qué estoy en este mundo? ¿Qué sentido tiene el dolor, el sufrimiento y la muerte? ¿Qué pasará de mí cuando yo me muera? A todas estas preguntas contesta el evangelio. Dame, Señor, valor para hacerme estas preguntas y, sobre todo, dame tu gracia y tu fuerza para aceptar tu respuesta.

2.- Lectura reposada del evangelio. Mateo 16, 24-28

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: El que quiera venir conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Si uno quiere salvar su vida la perderá; pero el que la pierda por mí, la encontrará. ¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma? ¿O qué podrá dar para recobrarla? Porque el Hijo del Hombre vendrá entre sus ángeles, con la gloria de su Padre, y entonces pagará a cada uno según su conducta. Os aseguro que algunos de los aquí presentes no morirán sin antes haber visto llegar al Hijo del Hombre con majestad.

3.- Qué dice el texto.

Meditación-Reflexión

¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma? Con esta pregunta del evangelio, San Ignacio de Loyola conquista el alma juvenil de Javier. Esta es una pregunta clave que nos debemos hacer alguna vez en la vida. ¿De qué me sirve lo que estoy haciendo? ¿Desde dónde lo hago?  ¿Me llena, me satisface? ¿Me gustaría que mi vida terminara así? La respuesta a esta pregunta vital la tiene Jesús cuando dice: “El que quiera seguirme, que cargue con su cruz y me siga”. Jesús no dice que debemos cargar con esa Cruz suya, tan pesada,  Pide que carguemos con la nuestra. Y ¿cuál es nuestra  cruz? Sencillamente, la cruz de la vida. A mí me gustaría ser distinto de lo que soy, y sin embargo, me tengo que aceptar con mis limitaciones. Hay muchas cosas que no me gustan de las personas que conviven conmigo; y, sin embargo, tengo que aceptarlas. En esta vida hay cantidad de cosas que no soporto y, sin embargo, las tengo que asumir. El asumir la vida como es y no como a mí me gustaría que fuera, es propio de personas maduras. Y el cristiano es el más hombre, el que no huye de la vida, el que la acepta tal y como es, pero lucha por mejorarla tal y como hizo Jesús.

Palabra del Papa.

«No se trata de una cruz ornamental, o de una cruz ideológica, sino que es la cruz del propio deber, la cruz del sacrificarse por los demás con amor —por los padres, los hijos, la familia, los amigos, también por los enemigos—, la cruz de la disponibilidad para ser solidarios con los pobres, para comprometerse por la justicia y la paz. Asumiendo esta actitud, estas cruces, siempre se pierde algo. No debemos olvidar jamás que “quien perderá la propia vida [por Cristo], la salvará”. Es un perder para ganar.» (Homilía de S.S. Francisco, 19 de junio de 2016).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto meditado. (Silencio)

5.-Propósito. Hoy aceptaré la vida como es, sin protestar en todo el día.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra; y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, quiero agradecerte el realismo con que te enfrentaste a la vida, con sus problemas y limitaciones, también con sus enormes posibilidades. Tú eres el Hombre-Perfecto; por eso quiero acercarme a Ti y poner mis pies en las huellas que han dejado los tuyos. Si me alejo de Ti, soy un poco hombre; si me acerco a Ti, me realizo plenamente como persona. Señor, que nunca me separe de Ti.

Viernes XVIII Tiempo Ordinario

 

jueves, 4 de agosto de 2022

AN JUAN MARIA VIANNEY

 

Por los pequeños y medianos empresarios –Agosto 2022

 El Papa Francisco ha querido agradecer este mes de agosto la labor que hacen los comerciantes tras la crisis socioeconómica que estamos viviendo.

EL MANANTIAL DE LA VIDA. 4 DE AGOSTO

 Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia

1.- Oración introductoria.

         Señor, tu pregunta, en este evangelio, es directa, personal, intransferible. Hoy me preguntas a mí y debo dar una respuesta concreta. No basta una respuesta aprendida, meramente teórica. Necesitas saber lo que Tú supones en mi vida. Yo me identifico con la respuesta de Pedro, pero no con la que da hoy sino aquella que dio después del discurso sobre la Eucaristía. Todos te  abandonan cuando dices que debemos comer tu cuerpo y beber tu sangre. Pero Pedro, en nombre de todos, dijo: Señor ¿a quién iremos?  Es bonito sentirse uno totalmente perdido sin Jesús. ¿Qué sería de mí si Tú desaparecieras de mi vida? No lo quiero ni pensar.

2.- Lectura reposada del evangelio. Mateo 16, 13-23

Llegado Jesús a la región de Cesárea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: «¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?» Ellos dijeron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros, que Jeremías o uno de los profetas». Él les dijo: «Y vosotros ¿quién decís que soy yo?» Simón Pedro contestó: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo». Replicando Jesús le dijo: «Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Infierno no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos». Entonces mandó a sus discípulos que no dijesen a nadie que Él era el Cristo. Desde entonces comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que Él debía ir a Jerusalén y sufrir mucho de parte de los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, y ser matado y resucitar al tercer día. Tomándole aparte Pedro, se puso a reprenderle diciendo: «¡Lejos de ti, Señor! ¡De ningún modo te sucederá eso!» Pero Él, volviéndose, dijo a Pedro: «¡Quítate de mi vista, Satanás! ¡Escándalo eres para mí, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres!

3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión

A primera vista, la respuesta de Pedro parece la correcta: “Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo”. Pero siguiendo el texto descubrimos que Pedro no había entendido nada del mensaje de Jesús. Él era el Mesías, el Ungido del Señor, pero las ideas  de Pedro sobre el Mesías no coinciden con las de Jesús. Pedro sueña con un Mesías triunfalista, que expulsaría a los romanos y levantaría la choza caída de David. Pedro sueña con un Mesías al estilo del rey David, con poder, con ejércitos, con fama. Y Jesús piensa en un Mesías que iba a morir en una Cruz. San Pedro se había hecho ilusiones. Lo mismo que nosotros. También la Iglesia a lo largo de su historia, se ha dejado seducir por el poder, el dinero, el prestigio. Jesús le da a Pedro una respuesta durísima: le llama Satanás. Pedro le quiere poner obstáculos en el camino que le ha marcado el Padre. No podemos pensar en un cristianismo sin Cruz. Jesús ha ido a la cruz por amor. Jesús ha soñado en un mundo maravilloso, un mundo de hermanos, donde los bienes de este mundo fueran bien repartidos: un mundo donde hubiera agua para todos, pan para todos, escuelas para todos, hospitales para todos, casas para todos. Pero la envidia y la ambición de unos se oponen al proyecto de Dios. Jesús morirá pero su proyecto deberá seguir adelante. Y esta es la tarea de los cristianos: hacer que se cumpla ese maravilloso proyecto de Jesús.

Palabra autorizada del Papa

“Es un don de Dios: «¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos». Tiene su origen en la iniciativa de Dios, que nos desvela su intimidad y nos invita a participar de su misma vida divina. La fe no proporciona solo alguna información sobre la identidad de Cristo, sino que supone una relación personal con Él, la adhesión de toda la persona, con su inteligencia, voluntad y sentimientos, a la manifestación que Dios hace de sí mismo. Así, la pregunta de Jesús: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?», en el fondo está impulsando a los discípulos a tomar una decisión personal en relación a Él. Fe y seguimiento de Cristo están estrechamente relacionados. Y, puesto que supone seguir al Maestro, la fe tiene que consolidarse y crecer, hacerse más profunda y madura, a medida que se intensifica y fortalece la relación con Jesús, la intimidad con Él. También Pedro y los demás apóstoles tuvieron que avanzar por este camino, hasta que el encuentro con el Señor resucitado les abrió los ojos a una fe plena”. (Benedicto XVI, 21 de agosto de 2011.)


4.- Qué me dice hoy a mí esta palabra ya reflexionada. (Guardo silencio)

5.-Propósito: Renunciar a algo que me cuesta mucho y ofrecerlo a Dios por aquellas personas que han perdido su fe.

6.- Dios me ha hablado hoy a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, me encanta tu pregunta a los apóstoles. Hoy me la haces a mí. Y tú, ¿qué dices de mí? Ya por el hecho de preguntar significa que yo te intereso, yo soy importante para ti, ocupo un lugar en tu corazón. ¿Qué más quiero? Tú eres ese amigo maravilloso que me miras, me llamas, me atraes, me seduces. Realmente el que te ha encontrado ha encontrado un “tesoro” estupendo. Sin ti, Señor, yo no soy nada. Tú, Señor, eres mi mejor yo. ¡Gracias! 

miércoles, 3 de agosto de 2022

Acto de inauguración de la #PEJ22

 

Acto de apertura de la Peregrinación Europea de Jóvenes 2022, dará comienzo a las 18.30 h. en la Plaza del Obradoiro de Santiago de Compostela. Desde las 16.30 animación en la Plaza. 12.000 jóvenes han peregrinado a Santiago en la última semana y vivirán, en estos días, una experiencia de encuentro con el Apóstol, con la Iglesia y con Jesús.

JÓVENES RIOJANOS EN SANTIAGO DE COMPOSTELA. PEJ22

Los más de 130 jóvenes riojanos que participan en la #PEJ22 han llegado esta mañana a Santiago de Compostela

EL MANANTIAL DE LA VIDA. 3 DE AGOSTO

 “A veces, parece que Dios desoye las plegarias”

1.- Oración Introductoria.

Señor, ayúdame a mirar a las personas en profundidad, por encima de credos, razas, sexo o situación social. Que mi experiencia de tener a un Dios-Padre me lleve a mirar a los hombres y mujeres de este mundo como a mis hermanos y hermanas.

2.- Lectura reposada del evangelio: Mateo 15, 21-28

En aquel tiempo saliendo de Genesaret, Jesús se retiró hacia la región de Tiro y de Sidón. En esto, una mujer cananea, que había salido de aquel territorio, gritaba diciendo: «¡Ten piedad de mí, Señor, ¡hijo de David! Mi hija está malamente endemoniada». Pero Él no le respondió palabra. Sus discípulos, acercándose, le rogaban: «Concédeselo, que viene gritando detrás de nosotros». Respondió Él: «No he sido enviado más que a las ovejas perdidas de la casa de Israel». Ella, no obstante, vino a postrarse ante él y le dijo: «¡Señor, socórreme!» Él respondió: «No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos». «Sí, Señor – repuso ella -, pero también los perritos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos». Entonces Jesús le respondió: «Mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas». Y desde aquel momento quedó curada su hija.

3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión

Aunque en este evangelio hay algunas frases duras de Jesús, propias de los judíos de su tiempo, sin embargo debemos ir a  las actitudes profundas del Señor en este  evangelio:

+ Jesús provocó el encuentro, tomó la iniciativa de salir fuera del territorio de Israel.

+ Jesús dedica tiempo a esta mujer, no tiene prejuicios, ni prisa cuando está con ella, y  actúa con total  libertad, a sabiendas de que se trata de una mujer, y ésta extranjera. 

+ El relato pretende romper con los esquemas estereotipados que algunos cristianos pretendían mantener: judío=creyente y extranjero=pagano.

+ Gracias a que en Jesús la religión no era una programación, sino una vivencia, fue capaz de responder vivencialmente ante situacio­nes nuevas.

+ Su experiencia de Dios, su Padre,  y las circunstancias concretas (en este caso la petición de la cananea) le hicieron ver que sólo puede uno estar con Dios si está con el hombre. También con la mujer.

Palabra del Papa

La fe auténtica, todo lo puede.

“Es conmovedor el contemplar la escena que presenta este Evangelio. Aunque más que la presentación de una escena es el retrato de un corazón. Es como una pintura del corazón del Señor. Caminaba Cristo, se encontraba en el tiempo de su vida pública, visitaba gente, se movía de un pueblo a otro. En un mommento que su mente se hallaría en el Padre, en la misión, en las almas, llega una mujer que le «interrumpe». Y Él comienza a escucharla gritar. Una persona que había sufrido, una persona que imploraba compasión, una que a muchos seguramente había molestado ya, era una mujer despreciada, pero no vencida: pues no descansaba y no descansaría hasta alcanzar la bendición de Dios para su hija a quien tanto amaba. Hasta tal punto llega el amor de una madre, hasta el punto de olvidar su propia imagen, olvidar el “qué dirán” con tan sólo conseguir aquello que sus hijos necesitan y que sin duda llegaría más lejos si fuese necesario. Y, finalmente, una mujer así conmovió un corazón… ¿Qué puedo aprender de este Evangelio? Tengo tres modelos: tengo a los apóstoles, que aún no comprendían en qué consistía extender tu Reino. Tengo a una mujer cuyo amor el mismo Cristo enalteció. Y tengo tu corazón, Señor, del que nunca alcanzaré a aprenderlo todo, pero el cual puedo imitar también el día de hoy”.  (Homilía de S.S. Francisco, 15 de enero de 2016).

4.- Qué me dice hoy a mí este evangelio ya reflexionado. (Guardo silencio).

5.- Propósito. Intentar descubrir que, debajo de cada persona, sea de la condición que sea, hay un corazón, amado por Dios.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Dios mío, hoy me quedo fascinado por  un Jesús tan sensible, tan abierto a todos, tan dispuesto a ver a las personas en profundidad por encima de dogmas y creencias,  un Jesús al que no le importa lo que diga la gente, lo que digan los fariseos de turno. Un Jesús que admite fe en otras personas que no son del pueblo judío, incluso que llega a sorprenderse de la fe de una mujer extranjera.

martes, 2 de agosto de 2022

EL MANANTIAL DE LA VIDA. 2 DE AGOSTO

 “Jesús se va a la montaña Él solo para orar”

1.- Introducción.

Señor, en este rato de oración quiero que me enseñes a creer, a fiarme plenamente de Ti. Mientras Pedro te miraba a Ti, caminaba sobre las olas; cuando comenzó a dejar de mirarte y a confiar en sus propias fuerzas, se hundía. Yo quiero aprender bien la lección: quiero fiarme plenamente de ti y desconfiar totalmente de mí mismo. Haz que cada día me parezca un poco más a ti.  

2.- Lectura sosegada del evangelio Mateo 14, 22-36

En aquel tiempo, después de que se hubo saciado la muchedumbre, Jesús obligó a los discípulos a subir a la barca y a ir por delante de Él a la otra orilla, mientras Él despedía a la gente. Después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar; al atardecer estaba solo allí. La barca se hallaba ya distante de la tierra muchos estadios, zarandeada por las olas, pues el viento era contrario. Y a la cuarta vigilia de la noche vino Él hacia ellos, caminando sobre el mar. Los discípulos, viéndole caminar sobre el mar, se turbaron y decían: «Es un fantasma», y de miedo se pusieron a gritar. Jesús les dijo enseguida: ¡Animo, soy yo, no tengáis miedo! Pedro le contestó: Señor, si eres tú mándame ir hacia ti andando sobre el agua. Él le dijo: Ven. Pedro bajó de la barca y se echó a andar sobre el agua acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó: Señor, sálvame. Enseguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo: ¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado? En cuento subieron a la barca, amainó el viento. Los de la barca se postraron ante él diciendo: Realmente eres Hijo de Dios. Terminada la travesía, llegaron a tierra de Genesaret. Y los hombres de aquel lugar, apenas lo reconocieron, pregonaron la noticia por aquella comarca y trajeron donde él a todos los enfermos. Le pedían tocar siquiera la orla de su manto; y cuantos la tocaron quedaron curados.

3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión.

Notemos que este episodio sucede inmediatamente después de la multiplicación de los panes y los peces. La gente está entusiasmada con Jesús. Y Jesús se va a la montaña Él solo para orar. Según el evangelio de Juan, quieren hacerlo rey. Pero Él se retira a la montaña. (Jn. 6,15). La gente espera un mesías triunfalista, apoteósico. Y Jesús se esconde porque el Padre tiene otros planes sobre Él. La Iglesia de Jesús se equivoca si sigue un camino distinto del que eligió Jesús. Una Iglesia apoyada en el poder, en el triunfo, en la gloria, en los aplausos del mundo, en la vanidad…no va por buen camino. También me impresiona el verbo que usa el evangelista con los discípulos: Jesús les obligó a entrar en la barca. Jesús adivina el peligro de los discípulos si se quedan con aquellas gentes entusiastas. Les encanta el triunfo del Maestro porque así ellos también un día pueden ser importantes.  Jesús corta por lo sano y se los lleva en la barca. Uno queda impresionado del exquisito cuidado de Jesús para que sus discípulos no se contagien de vanidad, de orgullo, de triunfalismo. Pero, lamentablemente la Iglesia no ha ido por ese camino. Pero, gracias a Dios, desde el Papa San Juan XXIII está cambiando. Y es el Papa Francisco, el que más duramente ataca el boato, las dignidades, el “carrerismo” … Un Papa que ha elegido por nombre Francisco para llevar a la Iglesia por el camino de pobreza y sencillez de San Francisco de Asís.

Palabra  del Papa

“Pedro con el arrojo que le caracteriza le pide casi una prueba: “Señor si eres tú, hazme caminar hacia ti sobre las aguas”; y Jesús le dice “¡Ven!”. Pedro baja de la barca y se pone a caminar sobre el agua, pero el viento fuerte le azota y comienza a hundirse. Entonces grita: “¡Señor, sálvame!”, y Jesús le tiende la mano y lo levanta.Esta narración es una hermosa imagen de la fe del apóstol Pedro. En la voz de Jesús que le dice “Ven”, él reconoce el eco del primer encuentro a orillas de aquel mismo lago y en seguida, nuevamente, deja la barca y va hacia el Maestro. ¡Y camina sobre las aguas! La respuesta confiada y pronta al llamado del Señor hace cumplir siempre cosas extraordinarias… Pedro comienza a hundirse cuando  quita la mirada de Jesús y se deja influenciar por las circunstancias que lo circundan. Pero el Señor está siempre allí, y cuando Pedro lo invoca, Jesús lo salva del peligro. En la persona de Pedro, con sus entusiasmos y debilidades, se describe nuestra fe: siempre frágil y pobre, inquieta y a pesar de todo victoriosa, la fe del cristiano camina hacia el Señor resucitado, en medio de las tormentas y peligros del mundo… (S.S. Francisco, Ángelus, 10 de agosto de 2014).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto ya meditado. (Silencio)

5-Propósito: Compensar cada acto de vanidad con otro de servicio humilde y desinteresado.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, de todo corazón te quiero agradecer el haber entendido mejor,  que tu Iglesia a la que yo pertenezco, tiene que seguir tu camino de humildad, desterrando todo apego a las esclavitudes del mundo. Yo quiero seguir perteneciendo a la Iglesia de Jesús. Para eso necesito fe, no la fe titubeante de Pedro que, a medida que duda, se hunde; sino una fe firme, capaz de apoyarme  plenamente de Ti.

lunes, 1 de agosto de 2022

EL MANANTIAL DE LA VIDA. 1 DE AGOSTO

 “Dadles vosotros de comer”

1.- Introducción.

Señor, me impactan esas palabras del evangelio: al enterarte de la muerte del amigo, te retiraste. Para ti Juan, además de primo, era muy importante, “el mayor nacido de mujer”. Y esa muerte violenta tan injusta, tan caprichosa, tan deleznable, te impresionó tanto que necesitaste silencio y soledad para reflexionar sobre ella y ¿por qué no? Para pensar que era una premonición de tu propia muerte. Dame, Señor, sensibilidad humana ante tantas muertes violentas, injustas,  que nos trae la prensa cada día y que tal vez nos vamos acostumbrando a ellas.  

2.- Lectura reposada del evangelio. Mateo 14, 13-21

En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan el Bautista, se marchó de allí en barca a un sitio tranquilo y apartado. Al saberlo la gente, lo siguió por tierra desde los pueblos. Al desembarcar vio Jesús el gentío, le dio lástima y curó a los enfermos. Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle: Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren de comer. Jesús les replicó: No hace falta que vayan, dadles vosotros de comer. Ellos le replicaron: Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces. Les dijo: «Traédmelos». Mandó a la gente que se recostara en la hierba y, tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente: Comieron todos hasta quedar satisfechos y recogieron doce cestos llenos de sobras. Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.

3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión

En este evangelio podemos descubrir que esa gente hambrienta “le da lástima a Jesús”. Ante la gente que lo pasa mal, Jesús reacciona de una manera visceral (se le conmueven las entrañas). Jesús tiene un corazón tan sensible que no puede ver sufrir a la gente. Por eso es tan distinta la reacción de los apóstoles (ahí entramos nosotros) y la de Jesús. Ante esa situación de gente que pasa hambre, los discípulos le dicen a Jesús: despídelos,  pero Jesús les dice: no hace falta que se vayan. “La oración en Jesús es un grito sin palabras, una pobreza a la vista, una pregunta  clamorosa al silencio. Esa oración no se escucha, se ve. Por eso dice Jesús: “Vio Jesús una multitud” Y tú al oir estas palabras, entendiste que Jesús acogió, vio la pobreza, escuchó el grito, sintió compasión y curó a los enfermos” (Fr. Agrelo). A los discípulos, como a nosotros, los pobres nos estorban, nos molestan y nos los queremos sacudir cuanto antes. A Jesús no le estorba nadie y los pobres, menos. ¡Que se vayan a las aldeas! ¡Que se vayan!… a Cáritas…, a la Cruz Roja…, a los Servicios Sociales… Lo importante es perderlos de vista. Pero Jesús dice: Dadles vosotros de comer. No valen excusas de que es cosa  de los políticos, de que nosotros no podemos… ¡Traedme lo que tengáis! ¡Poneos a compartir!… y lo demás lo dejáis por mi cuenta… ¿Y qué pasó? Que cuando se comparte se hace el milagro…Y comieron todos y sobraron panes. Con lo que nos sobra se solucionaría el hambre en el mundo.

Palabra del Papa

“Cristo presente en medio de nosotros, en el signo del pan y del vino, exige que la fuerza del amor supere cada laceración, y al mismo tiempo que se convierta en comunión con el pobre, apoyado por el débil, atención fraterna a cuantos les cuesta sostener el peso de la vida cotidiana. Nos disgregamos cuando no somos dóciles a la Palabra del Señor, cuando no vivimos la fraternidad entre nosotros, cuando competimos para ocupar los primeros puestos, cuando no encontramos la valentía de testimoniar la caridad, cuando no somos capaces de ofrecer esperanza. La Eucaristía nos permite no disgregarnos porque es vínculo de comunión, es cumplimiento de la Alianza, signo viviente del amor de Cristo que se ha humillado e inmolado para que nosotros permaneciéramos unidos.  Participando en la Eucaristía y nutriéndonos de ella, estamos dentro de un camino que no admite divisiones”. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 4 de junio de 2015, en Santa Marta

4.- Qué me dice hoy a mí este evangelio ya meditado. (Silencio)

5.- Propósito: Ante cualquier sufrimiento que suceda hoy tendré una mirada compasiva.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, haz que no busque excusas ante el dolor y el sufrimiento de la gente. Dame un corazón sensible ante las necesidades de los demás. Y, a la hora de ayudar, haz que mi corazón vaya por delante de mis pies y de mis manos. Que sepa poner corazón en los pies, corazón en las manos, corazón, corazón en mi mente y, sobre todo, más corazón en mi propio corazón.