"Amar llevando el dolor
del otro"
VI Domingo
del Tiempo Ordinario – 15 de febrero de 2026
Introducción: Luces que sanan
Queridos feligreses de Santiago, querida hospitalidad
de Lourdes de La Rioja, y hermanos todos.s Hoy nos reunimos bajo una luz muy
especial. Hace apenas tres días celebrábamos la Jornada Mundial del Enfermo y
la Virgen de Lourdes presididada la Eucaristía por nuestro obispo D. Santos en La
Parroquia de San Pío X y hoy,recordamos aquella tercera aparición de la Virgen
en Lourdes, donde la "Bella Señora" empezó a revelar a Bernadette que
la verdadera felicidad no siempre coincide con el bienestar de este mundo, sino
con la fidelidad del corazón.
El lema que
el Papa nos propone para este año 2026 es: "La compasión del
samaritano: amar llevando el dolor del otro". Este mensaje no es solo
una frase bonita; es la clave para entender el Evangelio tan exigente que
acabamos de escuchar.
1. La Ley que no pesa, sino que libera (Mateo 5)
En el
Evangelio de hoy, Jesús nos dice: "No he venido a abolir la ley, sino a
darle plenitud". Para muchos, la ley de Dios parece una lista de
prohibiciones. Pero para el que sufre, para el enfermo o para quien cuida, la
Ley de Jesús es una ley de cercanía.
Jesús nos
pide ir a la raíz: no basta con no matar, hay que erradicar el desprecio. No
basta con no pecar, hay que purificar la mirada. ¿Por qué es tan radical?
Porque el Reino de Dios se construye en la calidad de nuestros vínculos. El
lema de este año nos invita a "llevar el dolor del otro", y eso es
imposible si nuestro corazón está lleno de rencor o de juicios hacia el
hermano. La plenitud de la ley es, sencillamente, la compasión.
2. El Samaritano: El modelo de la nueva ética
El Papa nos
invita a mirar al Buen Samaritano como aquel que "se hace cargo". En
la primera lectura escuchamos que tenemos ante nosotros "la vida y la
muerte, lo que cada uno quiera se le dará".
- El sacerdote y el levita de la
parábola eligieron "pasar de largo", quizás cumpliendo normas
externas de pureza, pero vacíos por dentro.
- El Samaritano eligió la vida
al detenerse.
Elegir la
vida hoy, en nuestras familias y con nuestros enfermos, significa elegir el
"sí, sí" y el "no, no" de la honestidad. Significa no dar
excusas cuando alguien necesita que carguemos, aunque sea un poco, con su cruz.
Como en la procesión de antorchas que recordamos hoy, nuestra fe solo brilla
cuando se inclina para encender la esperanza en el que se está apagando.
3. Lourdes: La posada de la esperanza
El lema de
la Jornada del Enfermo cita el pasaje de Lucas: "Lo llevó a una posada
y lo cuidó". La Iglesia, y concretamente lugares como Lourdes, son esa
"posada".
Pero cada una de nuestras parroquias y hogares debe ser también una posada. San Pablo nos decía en la segunda lectura que Dios nos comunica una "sabiduría misteriosa". Esa sabiduría es la que entiende que el enfermo no es una "carga", sino un lugar sagrado donde Cristo nos espera. Al igual que Bernadette, que no tenía nada que ofrecer más que su obediencia y su fe, nosotros estamos llamados a ofrecer nuestra presencia compasiva.
Conclusión: Sed antorchas de compasión
Hoy, al
terminar esta celebración, llevémonos en el corazón la imagen de la procesión
de las antorchas de Lourdes. Cada antorcha es un acto de amor; cada llama es un
gesto de un "samaritano" que no dejó solo al herido.
- Que nuestra palabra sea verdad.
- Que nuestro corazón esté reconciliado.
- Y que nuestra manos estén
listas para llevar el dolor del otro.
Que María,
Salud de los Enfermos, nos enseñe a vivir esta "sabiduría del
corazón" que prefiere la humildad del servicio antes que la soberbia del
cumplimiento vacío.
Amén.
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