martes, 20 de enero de 2026

Las flechas no lo vencieron: la historia de San Sebastián

 

Cada 20 de enero, la Iglesia celebra a San Sebastián, uno de los mártires más venerados del cristianismo primitivo. Su historia es la de un hombre que sirvió en silencio, creyó con valentía y permaneció fiel a Cristo hasta el final, aun cuando su fe le costó la vida. Sebastián nació en el siglo III, probablemente en Narbonne (Francia) o Milán, y fue educado como cristiano. Ingresó al ejército romano y llegó a ser capitán de la guardia pretoriana, al servicio del emperador Diocleciano, sin que nadie sospechara su fe cristiana. Lejos de esconderse por miedo, Sebastián usó su posición para fortalecer a los cristianos perseguidos, visitar a los encarcelados y animar a los mártires a permanecer firmes. Su valentía no estaba en la espada, sino en la confianza absoluta en Cristo. Cuando su fe fue descubierta, Diocleciano ordenó que fuera atado a un árbol y atravesado por flechas. Creyéndolo muerto, lo abandonaron. Pero Dios quiso que sobreviviera. Una cristiana, Santa Irene, lo encontró aún con vida y lo curó en secreto. Lejos de huir, Sebastián regresó y reprendió públicamente al emperador por la persecución contra los cristianos. Esta vez fue condenado a muerte definitiva, golpeado hasta morir y arrojado a una cloaca. Así, San Sebastián entregó su vida como testigo fiel de Cristo, convirtiéndose en símbolo de fortaleza, fidelidad y esperanza en medio del sufrimiento. Desde la antigüedad es invocado como protector contra las epidemias, recordándonos que la fe puede vencer incluso cuando el cuerpo es herido. San Sebastián, mártir valiente y fiel servidor de Cristo, intercede por nosotros. Danos fortaleza en la prueba, valor para confesar nuestra fe y perseverancia para no renegar del Señor. Que, siguiendo tu ejemplo, aprendamos a vencer el miedo con la fe y a permanecer firmes en el amor de Dios. Amén.

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