viernes, 23 de enero de 2026

San Ildefonso: el obispo que defendió a la Virgen María

 


Cada 23 de enero, la Iglesia celebra a San Ildefonso, obispo de Toledo y una de las grandes luces espirituales de la España visigoda del siglo VII.

Nacido alrededor del año 607, Ildefonso creció en una época de tensiones doctrinales y confusión espiritual. Desde joven abrazó la vida monástica, destacándose por su amor a la verdad, su disciplina y su profunda devoción mariana.

Fue ordenado sacerdote y luego elegido obispo de Toledo, donde se convirtió en un pastor firme y sabio. Su mayor combate no fue con espadas, sino con la palabra: defendió con valentía la virginidad perpetua de María, cuando muchos la ponían en duda. San Ildefonso escribió tratados que marcaron la teología mariana de la Iglesia, afirmando con claridad que María fue Virgen antes, durante y después del parto, doctrina que custodió con celo y fidelidad. La tradición cuenta que la Virgen María, complacida por su amor y defensa, se le apareció y le entregó una casulla celestial, como signo de su aprobación y protección. Desde entonces, San Ildefonso fue recordado como el obispo amado por María. Murió en el año 667, dejando a la Iglesia un legado de fidelidad, doctrina sólida y amor profundo a la Madre de Dios.
San Ildefonso nos enseña que defender la verdad sobre María es defender la verdad sobre Cristo, y que quien ama a la Virgen, nunca se aparta del camino de Dios.

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