Oh, Dulce Nombre de Jesús
¡Oh, Nombre sobre todo nombre escrito,
miel en el labio, música en el oído!,
en tu rastro de luz el hombre herido
encuentra el bálsamo del cielo infinito.
Eres la calma en medio de la guerra,
el faro fiel en la cerrada noche,
del amor de Dios el más puro derroche
que une al fin el cielo con la tierra.
Jesús: el miedo ante tu son desmaya,
las sombras huyen, el dolor se aquieta,
eres la meta de todo profeta
y el puerto suave donde el alma encalla.
¡Qué dulce suena el eco de tu acento!
Si te nombro, la paz inunda el pecho,
quedando el corazón por fin satisfecho,
hallando en Ti su roca y su sustento.
¡Oh, Nombre de Jesús, mi bien amado!
Sé mi última palabra en este suelo,
y la primera al despertar en el cielo,
por tu gloria y tu amor resucitado.
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