viernes, 20 de febrero de 2026

Primer Domingo de Cuaresma: 22 de febrero de 2026

  


"Vencer en el Desierto: De la Tentación a la Fidelidad 

1. Introducción: El desierto como oportunidad

Hoy iniciamos nuestra travesía cuaresmal. El Evangelio de Mateo nos sitúa en el desierto, un lugar que en la Biblia tiene un doble significado: es el sitio de la prueba y la carencia, pero también el lugar del encuentro profundo con Dios. Jesús no va al desierto por casualidad; es "llevado por el Espíritu". Esto nos enseña que las crisis o los momentos de "desierto" en nuestra vida no son abandonos de Dios, sino espacios de purificación.
2. Las tres trampas del Tentador (Análisis del Evangelio)
El demonio no ataca a Jesús en sus fortalezas, sino en su necesidad (después de ayunar 40 días). Sus tentaciones son las mismas que sufrimos hoy:
  • La tentación del "Hacer y Tener" (El pan): El mundo nos dice que valemos por lo que producimos o consumimos. Jesús nos recuerda que el hambre de Dios es más profunda que el hambre física: "No solo de pan vive el hombre".
  • La tentación del "Éxito y Poder" (Los reinos): La búsqueda de atajos, del poder a cualquier precio o de la idolatría al dinero y al estatus. La respuesta es clara: solo Dios es el centro.
  • La tentación de la "Presunción" (Tirarse del templo): Es querer manipular a Dios para que haga nuestra voluntad o nos libre de las consecuencias de nuestros actos. Es una fe mágica, no una fe de confianza.
3. El contraste: Adán vs. Cristo (Relación con las lecturas)
La primera lectura nos recordó la caída en el Edén. Adán y Eva dudaron del amor de Dios y quisieron ser "como dioses" bajo sus propios términos. Jesús, el "Nuevo Adán", revierte esta historia. Donde el hombre falló, Cristo vence usando la Palabra de Dios como escudo. Esto nos da esperanza: en Cristo, nosotros también podemos vencer nuestras debilidades.
4. Aplicación a la vida diaria (Cuaresma 2026)
¿Cuáles son tus "desiertos" hoy? Quizás es la soledad, una enfermedad, o una crisis familiar. Esta Cuaresma nos invita a:
  • Ayunar: No solo de comida, sino de ruidos, de redes sociales o de críticas que nos alejan de Dios.
  • Orar: Para distinguir la voz de Dios entre tantas voces que nos ofrecen felicidades falsas.
  • Actuar: Como dice la segunda lectura de Romanos, si por la falta de uno vino la muerte, por la gracia de Cristo abunda la vida. Seamos portadores de esa vida mediante la caridad.
No entramos a la Cuaresma con tristeza, sino con la confianza de que no estamos solos en nuestras tentaciones. Jesús ya las venció por nosotros. Que este tiempo sea una oportunidad para decir, con el Salmo 50"Misericordia, Señor: hemos pecado", y permitir que Él reconstruya nuestro corazón.
Amén.


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