martes, 25 de diciembre de 2018

Reflexión: 25 de diciembre de 2018

NAVIDAD

«Si quitamos a Jesús, ¿qué queda de la Navidad? Una fiesta vacía…». Y en tono muy fuerte ha insistido: «¡No quitéis a Jesús de la Navidad! ¡Jesús es el centro!». Llevemos a Jesús lo que somos: nuestras marginaciones, nuestras heridas no curadas. Así, en Jesús, saborearemos el verdadero espíritu de Navidad: la belleza de ser amados por Dios. (Papa Francisco)

La palabra más bonita es Navidad

Se escribe: Con la N de Niño, Con la  A de Amor Con la V de Vida. Con la I de Ilusión. Con la D de deseos Con la A de Alegría Con la D de Dios.

La N de Niño. Un niño es pura debilidad, pura fragilidad. No se vale por sí mismo. Y la enormidad que celebramos esta noche es que ese Dios grande, inmenso, poderoso ha  descendido  hasta nosotros en la humildad  de un niño impotente y necesitado. Los reyes magos, al llegar a Jerusalén, lo fueron a buscar  en el Palacio del rey Herodes. Y no lo encontraron. Se equivocaron. No nos equivoquemos nosotros. Lo busquemos entre los pobres, los marginados, los tirados en las calles, porque no encuentran sitio para ellos en esta sociedad  consumista.

La A de amor. “Ha aparecido el Amor de Dios”. En este Niño ha aparecido lo que es Dios. Si a este Niño le preguntamos. ¿Cómo es tu Papá? El nos responderá. ¿Mi Papá? Desde toda la eternidad baja de su corazón una cascada infinita de bondad. Y esta Noche, esa cascada les inunda a unos y les salpica a todos. Esta noche todos somos más proclives al amor, al beso, al abrazo, a la ternura.

La V de vida. La vida es el regalo más grande que Dios nos ha hecho. Todos tenemos que agradecer a Dios el don de la vida.  Pero en este Niño hemos aprendido que esta vida sólo es un pequeño ensayo de vida. La vida auténtica, la verdadera, la definitiva es la vida de Dios. Y a vivir esa vida todos estamos llamados. Esa vida en plenitud que experimenta  este Niño , esa misma será  nuestra verdadera vida.

La I de Ilusión. Dice bellamente Ortega y Gasset: “En el jardín de la casa donde yo vivo hay dos rosales. Uno el que riega, cuida y despunta el jardinero en abril  con sus grandes tijerones rojos, llenos de orín; otro es el mismo rosal que se espeja en el aljibe tembloroso. El primero me da su olor, su belleza…el segundo, decís, es una ilusión. Pues bien, yo insisto en que debemos aprender a respetar los derechos de la ilusión y considerarla como uno de los haces propios y esenciales de la vida”.  Dos rosales: el primero me da el realismo, la vida  con sus espinas y sus rosas.  El segundo la ilusión por vivirla. ¿Y me pregunto: Qué puede ilusionar plenamente al hombre? !SOLO DIOS!

D de Deseos.  Los deseos nos matan. Nos frustran. Para Buda la felicidad consiste en la aniquilación de todo deseo. Nosotros decimos que consiste en la sublimación de los deseos encauzándolos  hacia lo esencial. En Bolivia, al dar la paz, los niños suben al altar y dan un beso al sacerdote. Son pobres, pero, en esos momentos,  ninguno te  pide dinero, ni juguetes, ni golosinas…! Un beso! Que todos, al menos esta Noche, sepamos reducir  la vida al amor. Un beso, un abrazo, una caricia. !Eso es Navidad!

A de Alegría.  Cuando muere un Papa se reúnen los cardenales hasta que se ponen de acuerdo y  eligen un nuevo Papa. Después aparece la “fumata blanca”. Todo el mundo mira a la  plaza de San Pedro. Y el cardenal Camarlengo se asoma a la ventana y dice: “Os anuncio una gran alegría: Tenemos Papa”.  Y tocan las campanas… Esas son las palabras  de los ángeles a los pastores en esta noche: !Os ha nacido un Salvador! No estamos solos en la vida. Dios nos ama.

 La D de Dios. Es el auténtico protagonista de la Navidad. No hay Navidad sin Niño, no hay Navidad sin Dios..  Le adoramos y le  contemplamos  es en los belenes. No nos despisten las otras figuras. Ese Niño es Dios. La tierra y el cielo se han encontrado. La Virgen nos da ejemplo. Ella es importante porque está llena de gracia, llena de Dios. María  rebosa a Dios por todas partes. Es lo único importante de su vida. En este mundo de las grandes crisis: de valores, crisis económicas etc…. lo que más necesita este mundo es de Dios. Es la raíz de todos sus males. María la llena de Dios, no lo retiene sólo para ella. Lo da a su prima, a Zacarías, a los pastores, a los reyes y a todos los que van a buscarle. Hoy también a nosotros. Por eso los sacerdotes, al final de la Misa, repetimos el gesto de María y lo damos al pueblo. Permitid que esta noche sagrada, me dirija a la Navidad  y le diga:
Bendita, seas, Navidad/ que llevas a Dios contigo/  Abre el portal de mis manos / y ayúdame a repartirlo
ORACIÓN
NAVIDAD
!Navidad! El gran “misterio”
que jamás vieron los siglos:
Dios que se encarna y abraza
la debilidad de un “niño”.
Dios deja de ser lejano
para ser nuestro vecino.
La tierra y cielo se funden
en un abrazo divino.
El Padre, al darnos al Hijo,
demuestra ser nuestro Amigo.
Ya somos todos hermanos
y sus hijos adoptivos.
Jesús viene a nuestro mundo
humildemente, sin ruido:
frágil, débil, inocente,
tierno, como pan de trigo.
Su Nacimiento es llamada
al amor, al compromiso,
a la paz, al compartir,
a la humildad, al servicio.
Jesús, nacido en Belén,
es “luz” en nuestro camino.
Sólo, siguiendo sus pasos,
la vida tiene sentido.
Señor, que contemos todos
“lo que hemos visto y oído”.
Que, a tu amor, correspondamos
con todo nuestro cariño.
JOSÉ JAVIER PÉREZ BENEDÍ

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