sábado, 3 de diciembre de 2022

HOJA DOMINICAL, II DOMINGO DE ADVIENTO.MONICIONES Y CANTOS

 


CANTO DE ENTRADA.

La Virgen sueña caminos, está a la espera;

la Virgen sabe que el Niño está muy cerca.

De Nazaret a Belén hay una senda,

por ella van los que creen

en las promesas.

Los que soñáis y esperáis

la Buena Nueva,

abrid las puertas al Niño

que está muy cerca.

El Señor cerca está, El viene con la Paz.

El Señor cerca está, El trae la verdad.

AMBIENTACION INICIAL.

“¡Convertios!”, “¡Preparad el camino del Señor!”. Son las palabras que escuchamos en el Evangelio durante el Adviento.

¿Vale también para nosotros aquí y ahora? ¿Qué pasaría si de un modo serio y coherente nos empeñásemos en preparar el camino del Señor en nuestras vidas, en la acción de la Iglesia, en el funcionamiento de la sociedad?.

Porque de eso se trata

 


CORONA

DE ADVIENTO

Los profetas mantenían encendida

la esperanza de Israel.

Nosotros como un símbolo

encendemos estas dos velas.

El viejo tronco está rebrotando,

florece el desierto.

La humanidad entera se estremece

porque Dios se ha sembrado

en nuestra carne.

Que cada uno de nosotros, Señor,

te abra su vida para que brotes,

para que florezcas, para que nazcas,

y mantengas en nuestro corazón

encendida la esperanza.

Por eso, llenos de confianza clamamos:

¡Ven pronto, Señor!. ¡Ven, Salvador!

LECTURA PRIMERA.

La primera lectura nos relata una de las grandes profecías mesiánicas de Isaías. El mesías, como verdadero y justo rey, está dotado del espíritu de Yavé y posee sus dones. Él será un nuevo brote que nace de una raíz vieja para darnos nueva vida, precisamente en este adviento. 

LECTURA DEL LIBRO DEL

PROFETA ISAIAS (Cap 11, vers 1)

En aquel día: Brotará un renuevo del tronco de Jesé, un vástago florecerá de su raíz. Sobre él se posará el espíritu del Señor: espíritu de ciencia y discernimiento, espíritu de consejo y valor, espíritu de piedad y temor del Señor. Le inspirará el temor del Señor.

No juzgará por apariencias, ni sentenciará de oídas; defenderá con justicia al desamparado, con equidad dará sentencia al pobre. Herirá al violento con el látigo de su boca, con el soplo de sus labios matará al impío. Será la justicia ceñidor de sus lomos; la fidelidad, ceñidor de su cintura.

Habitará el lobo con el cordero, la pantera se tumbará con el cabrito, el novillo y el león pacerán juntos: un muchacho pequeño los pastorea. La vaca pastará con el oso, sus crías se tumbarán juntas; el león comerá paja con el buey. El niño jugará con la hura del áspid, la criatura meterá la mano en el escondrijo de la serpiente. No hará daño ni estrago por todo mi Monte Santo:

Porque está lleno el país de la ciencia del Señor, como las aguas colman el mar. Aquel día, la raíz de Jesé se erguirá como enseña de los pueblos: la buscarán los gentiles, y será gloriosa su morada.

SALMO RESPONSORIAL. (Salmo 71)

Que en sus días florezca la justicia y la paz abunde eternamente, para que rija a tu pueblo con justicia, a tus humildes con rectitud.

Que en sus días florezca la justicia y la paz hasta que falte la luna; que domine de mar a mar, del Gran Río al confín de la tierra.

Porque él librará al pobre que clamaba, al afligido que no tenía protector; él se apiadará del pobre y del indigente, y salvará la vida de los pobres.

Que su nombre sea eterno y su fama dure como el sol; que él sea la bendición de todos los pueblos, y lo proclamen dichoso todas las razas de la tierra.

SEGUNDA LECTURA.

Nosotros los cristianos vivimos una vida de tensiones; vivimos en la presente vida de pecado y oscuridad y también en la nueva época de gracia y luz. San Pablo, en su carta a los romanos, nos exhorta a despertar del sueño porque nuestra salvación está más cerca que cuando empezamos a creer. 

LECTURA DE LA CARTA DEL APOSTOL

SAN PABLO A LOS ROMANOS (Cap 15, vers 4)

Hermanos: Todas las antiguas Escrituras se escribieron para enseñanza nuestra, de modo que entre nuestra paciencia y el consuelo que dan las Escrituras mantengamos la esperanza.

Que Dios, fuente de toda paciencia y consuelo, os conceda estar de acuerdo entre vosotros, como es propio de cristianos, para que unánimes, a una voz, alabéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.

 En una palabra, acogeos mutuamente como Cristo os acogió para gloria de Dios. Quiero decir con esto que Cristo se hizo servidor de los judíos para probar la fidelidad de Dios, cumpliendo las promesas hechas a los patriarcas, y, por otra parte, acoge a los gentiles para que alaben a Dios por su misericordia.

Así dice la Escritura. "Te alabaré en medio de los gentiles y cantaré a tu nombre".

LECTURA DEL EVANGELIO.

En el evangelio según san Mateo, San Juan Bautista entra en escena como predicador penitencial. La conversión que él exige es un cambio radical en la relación del individuo con Dios. El motivo de esta exigencia es la próxima venida del reino de Dios. 

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO

SEGUN SAN MATEO (Cap 3, vers 1)

Por aquel tiempo, Juan Bautista se presentó en el desierto de Judea predicando: Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos.

Éste es el que anunció el profeta Isaías diciendo: "Una voz grita en el desierto: preparad el camino del Señor, allanad sus senderos".

Juan llevaba un vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre.

Y acudía a él toda la gente de Jerusalén, de Judea y del valle del Jordán; confesaban sus pecados y él los bautizaba en el Jordán.

Al ver que muchos fariseos y saduceos venían a que los bautizara, les dijo: "Raza de víboras, ¿quién os ha enseñado a escapar de la ira inminente?. Dad el fruto que pide la conversión. Y no os hagáis ilusiones pensando: Abrahán es nuestro padre, pues os digo que Dios es capaz de sacar hijos de Abrahán de estas piedras. Ya toca el hacha la base de los árboles, y el árbol que no da buen fruto será talado y echado al fuego. Yo os bautizo con agua para que os convirtáis; pero el que viene detrás de mí puede más que yo, y no merezco ni llevarle las sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego. Él tiene el bieldo en la mano: aventará su parva, reunirá su trigo en el granero y quemará la paja en una hoguera que no se apaga".

ORACION DE LOS FIELES.

Señor, Dios nuestro, Tú has venido a nuestro encuentro en tu Hijo, Jesús. Por eso, confiadamente te pedimos:

1. Por todos los que viven una existencia sin alegría, sin esperanza, sin sentido. Roguemos al Señor.

¡Te rogamos, óyenos!

2. Por todos los que en la Iglesia tienen un cargo de responsabilidad. Derrama sobre ellos tu espíritu para que encuentren el camino de servicio a los hombres. Roguemos al Señor.

¡Te rogamos, óyenos!

3. Para que a través de todas las inseguridades de la vida vayamos por el buen camino hacia Ti y hacia los demás hombres. Roguemos al Señor.

¡Te rogamos, óyenos!

4. Por todos los que sufren con su soledad, especialmente en estas semanas antes de Navidad. Roguemos al Señor.

¡Te rogamos, óyenos!

Tú has querido estar siempre cercano a los hombres. Te damos gracias por ello. Por Jesucristo, tu hijo, que vive y reina por los siglos de los siglos.      AMEN

CANTO PARA LA COMUNION.

Como brotes de olivo

en torno a tu mesa, Señor,

así son los hijos de la iglesia.

El que teme al Señor será feliz;

feliz el que sigue su ruta.

Del trabajo de tus manos comerás;

a Ti la alegría, el gozo.

Y tu esposa, en el medio de tu hogar,

será como viña fecunda.

Como brotes de un olivo reunirás

los hijos en torno a tu mesa

El Señor bendecirá al hombre fiel

con esta abundancia de bienes.

A los hijos de tus hijos los verás;

la gloria al Señor por los siglos.

ORACION FINAL.

Llegue hasta Ti, Señor,

nuestra acción de gracias

por esta celebración.

Haz que la vida y el amor

con que Tú nos alimentas

fortalezcan nuestros corazones

y nos muevan a servirte siempre

en los hermanos


Exhortación Final

(Tomado de B. Caballero: La Palabra cada Domingo, San Pablo, España, 1993, p. 25)

Señor, en este domingo de adviento nos reconocemos
pobres, miserables y pecadores ante ti y ante los hermanos.
Nos creemos los mejores, nos vemos superiores a los demás,
contabilizamos nuestros méritos, vivimos autosatisfechos
y decimos estar ya convertidos del todo. ¡Cuanta mentira!

Ábrenos los ojos, Señor, para que nos veamos comos somos:
egoístas, cobardes, rebosantes de complejos y apatía,
repelentes de soberbia y envidia, insolidarios, falsos,
injustos, agresivos, perezosos, materialistas y sensuales.

Conviértenos, Señor, de tanta hipocresía estúpida
a una sensatez humilde, para dar frutos de conversión.

Amén.

CANTO DE DESPEDIDA.

Anunciaremos tu reino Señor,

tu reino. Señor, tu reino.

Reino de paz y justicia,

reino de vida y verdad.

tu reino. Señor, tu 

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