domingo, 28 de noviembre de 2021

Caminando con San José | 1er domingo de Adviento .SAN JOSÉ HOMBRE JUSTO

Iniciamos este Adviento 2021 preparándonos para la venida de nuestro salvador, caminando de la mano de san José, un hombre justo, un hombre de fe, un hombre obediente, un padre amoroso y el protector y custodio de la familia.

 El Papa Francisco declaró Año de San José el año litúrgico que acabamos de concluir, y que mejor manera de preparar nuestro corazón para esta Navidad que meditando en su vida y de su mano.

 Haremos el recorrido que él hizo desde que recibió la noticia de que María estaba embarazada, hasta después del nacimiento de Jesús, cuando huyeron a Egipto. Este recorrido no será solamente físico, sino espiritual, ya que nos adentraremos en su corazón. Entremos con él a la casita de Nazaret, donde recibe el mensaje que le cambiará la vida y sigamos caminando con él hacia Belén, donde se cumplirá la gran promesa. Para san José, todo era desconocido, pero decidió confiar en el plan que el Señor tenía para él, al ser elegido cómo el padre adoptivo y terrenal de Jesús. 

Entremos en el corazón de este hombre justo, fiel, obediente y amoroso, para poder llegar al día del nacimiento en Belén, donde El Amor se revela y se encarna para habitar con nosotros. ¡Pidamos a san José que interceda por nosotros para poder imitarlo en sus virtudes, y llegar junto a él, con un corazón preparado para el día de Navidad y para el resto de nuestras vidas


 SAN JOSÉ HOMBRE JUSTO

«Estando desposada su madre María con José, antes de vivir juntos se halló que había concebido en su seno por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era hombre justo no quería denunciarla públicamente. » Mt 1,18-19

En este primer domingo de Adviento, meditamos en la virtud de la justicia que hay en san José. La justicia, es una de las virtudes cardinales. Recordemos que existen siete virtudes cristianas; tres de ellas están relacionadas a Dios (fe, esperanza y caridad) y cuatro de ellas relacionadas al prójimo (templanza, justicia, fortaleza y prudencia)

La justicia, es un hábito que inclina constantemente a la voluntad a dar a cada uno lo que pertenece o merece. Dice el Catecismo de la Iglesia Católica que la justicia, “dispone a respetar los derechos de cada uno y a establecer en las relaciones humanas la armonía que promueve la equidad respecto a las personas y al bien común” (CEC 1807).

¿Cuántas veces hemos presenciado actos de injusticia en el mundo? ¿Cuántas veces yo he sido injusto con mi prójimo? Para ser justos, debemos pedir al Espíritu Santo el don de la piedad, ya que la piedad nos incita un sentimiento de fraternidad con los demás y nos hace ver en el prójimo un hijo de Dios.

En aquellos tiempos, el precio por un acto de estos era la lapidación, que quiere decir, matar a pedradas; “si una joven virgen está comprometida con un hombre y otro la encuentra en la ciudad y se acuesta con ella, se hará salir a los dos a la puerta de esa ciudad y los matarán a pedradas” (Dt 22, 23-24). Según la Ley, esto es lo que san José debió haber hecho, denunciar a María públicamente, pero el evangelio nos dice que “era hombre justo”. Podríamos decir aquí, que la justicia implica cumplir la Ley, pero en este caso la justicia va mucho más que cumplir la Ley, porque primero busca ver la dignidad de la persona como hijo de Dios. San José, decide abandonarla en lugar de denunciarla, humillarla y matarla.

En aquellos tiempos, el precio por un acto de estos era la lapidación, que quiere decir, matar a pedradas; “si una joven virgen está comprometida con un hombre y otro la encuentra en la ciudad y se acuesta con ella, se hará salir a los dos a la puerta de esa ciudad y los matarán a pedradas” (Dt 22, 23-24). Según la Ley, esto es lo que san José debió haber hecho, denunciar a María públicamente, pero el evangelio nos dice que “era hombre justo”. Podríamos decir aquí, que la justicia implica cumplir la Ley, pero en este caso la justicia va mucho más que cumplir la Ley, porque primero busca ver la dignidad de la persona como hijo de Dios. San José, decide abandonarla en lugar de denunciarla, humillarla y matarla.

Pregúntate: 

¿Con quién estoy siendo injusto en estos momentos? ¿Qué pecados de los demás me hacen querer juzgarlos sin misericordia? ¿Hay veces en que soy injusto conmigo mismo?

Propósito del día: Hoy me comprometo a ser justo con mi prójimo, orando por sus pecados y orando por mi constante conversión y opción por el amor y misericordia.

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