miércoles, 31 de diciembre de 2025
JORNADA MUNDIAL DELA PAZ (1 de Enero de 2026)
El mensaje del Papa León XIV para la 59.ª Jornada Mundial de la Paz (1 de enero de 2026) se titula «La paz esté con todos ustedes: hacia una paz desarmada y desarmante». Este mensaje surge como fruto del Jubileo de la Esperanza 2025, invitando a una conversión personal y estructural tras un periodo marcado por conflictos globales.
- Paz desarmada: Una paz que renuncia al uso de las armas y a la lógica de la violencia.
- Paz desarmante: Una actitud que, por su propia naturaleza pacífica, tiene el poder de neutralizar la agresividad del otro.
- Desarme del corazón y la mente: Abandonar los pensamientos de odio y la "armamentización" de las palabras.
- Desarme de la vida: Adoptar un estilo de vida que rechace la violencia estructural y los lazos excluyentes (étnicos o de sangre).
- Insta a fortalecer el diálogo "desde abajo" y a crear estructuras internacionales que garanticen la justicia sin recurrir a las armas.
- Subraya que el perdón es la condición indispensable, afirmando que «sin perdón, nunca habrá paz».
"Caminar bajo la mirada de la Madre y la bendición del Hijo" (1 de enero de 2026)
martes, 30 de diciembre de 2025
Lectio Divina: 31 de diciembre de 2025
“Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros”
1.-Oración introductoria.
Gracias, Señor, por la Navidad. Creo que te hiciste niño para redimirnos y mostrarnos el amor de Dios Padre. Hoy, como lo hiciste un día a los pastores de Belén, nos anuncias la gran noticia: «Os ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor». Haz que ni la rutina, ni la indiferencia, ni el paso del tiempo, logren desdibujar este maravilloso misterio de amor. Haz que tu Palabra siga viva y eficaz entre nosotros.
2.- Lectura reposada del Evangelio. Juan 1, 1-18
En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. Ella estaba en el principio con Dios. Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe. En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres, y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron. Hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan. Este vino para un testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por él. No era él la luz, sino quien debía dar testimonio de la luz. La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre; la cual no nació de sangre, ni de deseo de hombre, sino que nació de Dios. Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de él y clama: «Este era del que yo dije: El que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo.» Pues de su plenitud hemos recibido todos, y gracia por gracia. Porque la Ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo. A Dios nadie le ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, él lo ha contado.
3.- Qué dice el texto.
Meditación-reflexión
“En el principio existía la Palabra”. Y esa Palabra era Dios. Un Dios que se comunicaba internamente a través de tres personas distintas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Se trata de un diálogo eterno, inefable y maravilloso. Un “éxtasis de amor”. Para explicar esta realidad los griegos acuden a una palabra muy sugestiva. “perijoresis”, que significa “danza”. Hay un libro que yo me lo compré sin ojearlo, sólo por el título: “DIOS ES MUSICA” En definitiva, quiere decir lo mismo: Dios es música, danza, gozo, fiesta. Y este Dios tan bueno y tan alegre quiso un día compartir esta fiesta con nosotros, pobres hombres perdidos en un pequeño e insignificante planeta. Y esto lo realizó a través de su Palabra. Y desde entonces este mundo se convirtió en un Paraíso. Después vino la insensatez humana al decir NO a este Proyecto maravilloso. Pero Dios, terco en su comunicación de amor, llevó adelante su plan de salvación. Y reanudó su diálogo roto por el pecado, a través de su Palabra. Esta maravilla de amor lo expresó bellísimamente el Concilio Vaticano II. “En los libros sagrados, el Padre que está en los cielos, sale amorosamente al encuentro de sus hijos para conversar con ellos” (D.V. 21). Esa misma Palabra que existía desde el principio, se hace presente hoy en nuestras vidas para entablar con nosotros un “diálogo de amor.
Palabra autorizada por el Papa
“La Palabra de Dios, precede y excede a la Biblia. Es por ello que nuestra fe no tiene en el centro sólo un libro, sino una historia de salvación y sobre todo a una Persona, Jesucristo, Palabra de Dios hecha carne. Precisamente porque el horizonte de la Palabra divina abraza y se extiende más allá de la Escritura, para comprenderla adecuadamente es necesaria la constante presencia del Espíritu Santo que nos «guiará hasta la verdad plena» (Jn 16, 13). (Pontificia Comisión Bíblica. 12-4-13).
4.- Qué me dice a mí este texto ya meditado. (Guardo silencio)
5.- Propósito: En un momento del día o de la noche, tomo este texto del prólogo de Juan y, en silencio, me dejo desbordar por el Misterio de la Encarnación.
5.- Dios me ha hablado hoy a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.
Jesús, contemplando el misterio de la Navidad caigo en la cuenta del gran amor que tienes a cada uno de nosotros. Has dejado el trono del cielo y has bajado hasta las chozas de la tierra. Y lo único que explica todo es el inmenso amor que nos has tenido. Te pido que nos empapes de ese mismo amor y lo derrames entre tantas personas que viven solas y lo necesitan.
Lectio Divina: 30 de diciembre de 2025
“Ana, no se apartaba del templo ni de día ni de noche”
1.- Oración preparatoria.
Jesús, yo en esta mañana quisiera pedirte el don de la constancia, la perseverancia, la fidelidad hasta la muerte. A esto me invita esta ancianita que ha pasado su vida en el Templo de día y de noche. Ella no tenía casa, Tu templo era su casa, su hogar, su vida. Ayuda a tantos cristianos de nuestro tiempo que nos cansamos de todo, también de servirte. Señor no consientas que nosotros nos sintamos defraudados por ti. Danos fidelidad, es decir, una fe mantenida a lo largo de toda la vida.
2.- Lectura reposada de la Palabra: Lucas 2, 36-40
En aquel tiempo, había una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana. De joven había vivido siete años casada y tenía ya ochenta y cuatro años de edad. No se apartaba del templo ni de día ni de noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Cuando José y María entraban en el templo para la presentación del niño, se acercó Ana, dando gracias a Dios y hablando del niño a todos los que aguardaban la liberación de Israel. Una vez que José y María cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y fortaleciéndose, se llenaba de sabiduría y la gracia de Dios estaba con él.
3.- Qué dice el texto.
Meditación-reflexión
Me llama poderosamente la atención esta ancianita que ha pasado toda la vida en el Templo. Una mujer que no se ha cansado de servir al Señor. El problema que tenemos hoy día en la sociedad es que “asustan los compromisos de por vida”. A los jóvenes de hoy, a pesar de sentirse enamorados, les asusta el tener que vivir con un hombre o con una mujer “toda la vida”. Lo mismo diríamos de los seminaristas o de las novicias. Si a esta ancianita Ana, a los ochenta y cuatro años le preguntas: Tú. ¿qué haces aquí? Ella sencillamente te dirá: ¡Aquí estoy! Y estoy con la misma alegría y la misma ilusión que tenía cuando yo era joven. Su vida, como dice el salmo 1, se parece a un árbol plantado junto a la corriente de aguas. Mantiene sus hojas verdes, da buena sombra y tiene frutos sazonados. Vidas llenas, vidas en plenitud, que acogen, cobijan y nutren a toda persona que se acerca a ellas. La razón de esas vidas tan llenas es que han crecido junto a la acequia. No les ha faltado el riego de la Palabra de Dios y de la oración. Por eso han podido llegar hasta el final de la vida sin cansarse. Yo sinceramente creo que los Papas de ahora lo tienen fácil a la hora de hacer santos. No hacen falta milagros. Sólo una pregunta: ¿Quién no se ha cansado en la Iglesia? Si vives en matrimonio, ¿quién no se ha cansado de su esposo o de su esposa? Si eres sacerdote o religioso, ¿Quién no se ha cansado en su ministerio? ¿Quién ha mantenido su ilusión, su alegría, su actitud de servicio auténtico y desinteresado? Los que no se hayan cansado en la Iglesia, esos son santos.
Palabra autorizada del Papa Francisco
“Ana, a pesar de su avanzada edad, cobró nuevas fuerzas y se puso a hablar a todos del Niño. Es una hermosa estampa: dos jóvenes padres y dos personas ancianas, reunidas por Jesús. ¡Realmente Jesús hace que generaciones diferentes se encuentren y se unan! Él es la fuente inagotable de ese amor que vence todo egoísmo, toda soledad, toda tristeza. En su camino familiar, ustedes comparten tantos momentos inolvidables: las comidas, el descanso, las tareas de la casa, la diversión, la oración, las excursiones y peregrinaciones, la solidaridad con los necesitados… Sin embargo, si falta el amor, falta la alegría, y el amor auténtico nos lo da Jesús: Él nos ofrece su Palabra, que ilumina nuestro camino.» (Papa Francisco, 2 de febrero de 2014)
4.-Qué me dice hoy a mí esta palabra. Guardo silencio.
5.-Propósito
Al presentarse un conflicto, seré el primero en ofrecer una disculpa o proponer una solución para construir la unidad, en mi casa o en cualquier lugar.
6.- Dios me ha hablado a través de su palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.
Señor, yo quiero darte gracias por haber nacido y vivido dentro de una familia cristiana. Gracias por haber tenido una madre que, al mismo tiempo que me enseñaba a andar y me daba de comer me enseñó también a rezar. Gracias por las virtudes de honradez, trabajo, sacrificio y amor desinteresado que siempre me dio mi padre.
lunes, 29 de diciembre de 2025
CLAUSURA DEL JUBILEO DE LA ESPERANZA
Hoy, domingo de la Sagrada Familia, nuestro Obispo Santos Montoya ha presidido la clausura del Año Jubilar en la Concatedral de Logroño, acompañado de un buen grupo de sacerdotes y numerosos fieles que han abarrotado La Redonda.
Sagrada Familia: Modelo de Amor y Santidad
lectio Divina: 29 de diciembre de 2025
Una espada atravesará tu alma.
1.-Oración introductoria.
Hoy quiero hacer mi oración muy cerca de María. Me impresionan mucho las palabras que le dijo Simeón: “Una espada atravesará tu alma”. María vivió siempre con el “alma atravesada”. Es la espada cruel de la “sospecha”. Sabe que su Hijo no va a terminar bien y sospecha que la muerte le puede venir en cualquier momento. Señor, hoy te pido por tantas madres que sufren en silencio los fines de semana, cuando los hijos están por la noche fuera de casa. Siempre sospechan lo peor. ¿Vendrá o no vendrá? Acuértate, Señor, del sufrimiento de tantas madres.
2.- Lectura reposada del Evangelio. Lucas 2, 22-35
Cuando se cumplieron los días de la purificación de María, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, como está escrito en la Ley del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor y para ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o dos pichones, conforme a lo que se dice en la Ley del Señor. Y he aquí que había en Jerusalén un hombre llamado Simeón; este hombre era justo y piadoso, y esperaba la consolación de Israel; y estaba en él el Espíritu Santo. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor. Movido por el Espíritu, vino al Templo; y cuando los padres introdujeron al niño Jesús, para cumplir lo que la Ley prescribía sobre él, le tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz; porque han visto mis ojos tu salvación, la que has preparado a la vista de todos los pueblos, luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel. Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de Él. Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: Éste está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción, y una espada te atravesará el alma a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones.
3.- Lo que dice la Palabra.
Meditación-reflexión.
Una de las mejores alabanzas que le dice la Biblia a Simeón es que “En él estaba el Espíritu Santo”. Como estaba también en María, la madre de Jesús. Al Espíritu Santo se le compara con el viento. Y el viento es “aire en movimiento”. El Espíritu no está parado, está siempre moviéndose, inspirando, sugiriendo, elevándonos hacia lo alto, lo bello, lo auténtico, lo maravilloso. Me imagino que el Niño Jesús pasaría por las manos de los sacerdotes y encargados del templo “como un niño más”. Pero al llegar a las manos de Simeón, este ancianito se estremece, se llena de gozo y hasta llega a perder el miedo a morir. “Ahora ya puedo morir tranquilo”. Todos los días Jesús en la Eucaristía pasa por nuestras manos, por nuestra garganta, y llega a nuestro corazón. ¡Y no pasa nada!… Si tuviéramos la fe de Simeón nos llenaríamos de asombro, caeríamos de bruces ante esa “enormidad”. Y nos quedaríamos un buen rato “adorando” “amando” “alabando” “agradeciendo”.
Palabra autorizada del Papa Francisco
“El Pueblo de Dios es invitado en cada época histórica a contemplar esta luz. Luz que quiere iluminar a las naciones. Así, lleno de júbilo, lo expresaba el anciano Simeón. Luz que quiere llegar a cada rincón de esta ciudad, a nuestros conciudadanos, a cada espacio de nuestra vida. “El pueblo que caminaba en tinieblas ha visto una gran luz”. Una de las particularidades del pueblo creyente pasa por su capacidad de ver, de contemplar en medio de sus “oscuridades” la luz que Cristo viene a traer. Ese pueblo creyente que sabe mirar, que sabe discernir, que sabe contemplar la presencia viva de Dios en medio de su vida, en medio de su ciudad. Con el profeta hoy podemos decir: el pueblo que camina, respira, vive entre el “smog”, ha visto una gran luz, ha experimentado un aire de vida. […] ¿Cómo es esta luz que transita nuestras calles? ¿Cómo encontrar a Dios que vive con nosotros en medio del “smog” de nuestras ciudades? ¿Cómo encontrarnos con Jesús vivo y actuante en el hoy de nuestras ciudades pluriculturales?” (Homilía de S.S. Francisco, 26 de septiembre de 2015).
4.- Qué me dice a mí este texto. (Silencio).
5.-Propósito. Celebrar hoy la Eucaristía como si fuera la última de mi vida.
6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.
Señor, Simeón y Ana esperaron toda la vida para verte y yo tengo la suerte de tenerte presente cada día por la gracia y de una manera especial en la celebración de la Eucaristía. Ayúdame a valorar esta presencia tuya de modo que cada mañana mi corazón quede estremecido y esta presencia tuya me acompañe a lo largo de todo el día.