miércoles, 7 de enero de 2026

+ Don José Serrano Bericochea

 


Don José Serrano Bericochea

Logroño, 6 de enero de 2026

Viudo de doña Margarita del Carmen Sáenz Sáenz

Falleció en el día de ayer, a los 85 años de edad, habiendo recibido los Santos Sacramentos.
D.E.P.
Sus hijos: José Manuel y Ana Jesús Antón, Marga y José Ignacio Ibáñez, Javier y Joana Pozo, Santiago y María Eugenia Martínez; nietos: Iñigo, Candela, Marina, Alejandro y Óliver; hermanos, hermanos políticos, sobrinos, primos, amigos y demás familia,
Participan a sus amistades tan sensible pérdida y les ruegan una oración por el eterno descanso de su alma.

Logroño, 7 de enero de 2026

Conducción: En la intimidad.
Funeral y misa: MIÉRCOLES, a las 7.00 de la tarde, en la iglesia parroquial de San Pío X de La Estrella.
La familia recibe, en la sala nº 1 del Tanatorio Mémora Pastrana, HOY, MIÉRCOLES de 11.00 a 14.00 y de 16.00 a 18.00 horas.
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HOMILÍA
Primera lectura
1 Juan 4, 11- 18 Salmo Responsorial Salmo 71, 1-2. 10-11. 12-13 Evangelio San Marcos 6, 45-52

"De las tinieblas a la Gran Luz"

Nos reunimos hoy con el corazón encogido por la partida de nuestro hermano José. En este 7 de enero, todavía bajo el resplandor de la Epifanía, la Iglesia nos habla de una "gran luz" que nace en medio de la oscuridad. Aunque hoy sintamos que la tiniebla del duelo nos rodea, la Palabra de Dios viene a decirnos que la muerte no es un muro, sino un umbral iluminado por Cristo.

1. El paso por la oscuridad (El Evangelio)
El Evangelio de hoy (Mateo 4, 12-17) nos dice que "el pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande". La pérdida de un ser querido es, sin duda, nuestro momento de mayor oscuridad. Sin embargo, Jesús eligió precisamente los lugares de "sombra de muerte" para comenzar su misión.

Él no es un Dios lejano al dolor. Al hacerse hombre, Jesús habitó nuestra tristeza para que nadie tenga que caminar solo por el valle de la muerte. José ya no camina en penumbra; la promesa del Reino de los Cielos que Jesús anunció hoy en el Evangelio es ahora para él una realidad plena.

2. La confianza del hijo (La Primera Lectura)
La lectura de San Juan (1 Juan 3, 22 – 4, 6) nos recuerda que Dios nos ha dado su Espíritu. En un funeral, el discernimiento más importante que podemos hacer es reconocer que nuestra vida le pertenece a Dios. San Juan nos dice: "En esto conocemos que Él permanece en nosotros".

José llevó en vida esa chispa del Espíritu. Sus obras de amor, su entrega y su fe fueron las formas en que la luz de Dios se manifestó a través de su persona. Hoy, esa fe se transforma en visión: ya no necesita señales, porque ahora ve a Dios cara a cara.

3. La invitación a la esperanza
Jesús recorría Galilea "curando toda enfermedad y toda dolencia". La muerte es la última dolencia del cuerpo, pero la resurrección es la curación definitiva del alma. Al despedir a nuestro hermano, no lo hacemos con la desesperación de quienes no tienen esperanza, sino con la confianza de quienes saben que el Amor es más fuerte que la muerte.

Conclusión
Que San Raimundo de Peñafort, cuya memoria celebramos hoy y quien dedicó su vida a guiar a las almas con misericordia, interceda por José.

Señor, recíbelo en tu Reino donde no hay luto, ni llanto, ni dolor, sino paz y alegría sin fin. Que esa "Luz Grande" que hoy menciona el Evangelio brille para él eternamente. Amén.

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