Cada 7 de enero, la Iglesia celebra a San Raimundo de Peñafort, presbítero dominico, gran jurista y uno de los hombres más influyentes de la Iglesia medieval. Por su amor a la ley y a la justicia, es hoy patrono de los juristas católicos.
San Raimundo nació en Peñafort, cerca de Barcelona, hacia el año 1175. Su inteligencia fue extraordinaria: muy joven ya enseñaba filosofía y derecho. Estudió en Barcelona y en la Universidad de Bolonia, donde se formó como uno de los más grandes expertos en derecho canónico de su tiempo.
Ingresó en la Orden de Predicadores (dominicos) y puso su saber al servicio de la Iglesia. Fue confesor del Papa Gregorio IX, quien le encargó una obra decisiva: la recopilación de las leyes de la Iglesia, conocidas como las Decretales, base del derecho canónico durante siglos.
San Raimundo murió en 1275, a los cien años, dejando un legado de santidad, sabiduría y fidelidad a la verdad. Su vida recuerda que la verdadera justicia nace de un corazón unido a Dios.
Que San Raimundo de Peñafort nos enseñe a unir sabiduría con humildad, verdad con misericordia, y a servir a Dios con todo lo que somos. Amén
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