martes, 13 de enero de 2026

San Hilario de Poitiers y la lucha por la Trinidad

 


Cada 13 de enero, la Iglesia Católica celebra a San Hilario de Poitiers, obispo, Padre y Doctor de la Iglesia, una de las grandes columnas de la fe cristiana en Occidente. Su vida estuvo marcada por la búsqueda incansable de la verdad y por una defensa valiente de la divinidad de Jesucristo en tiempos de confusión doctrinal. Nacido en Poitiers, en la Galia, hacia el año 310, Hilario creció en una familia pagana culta. Fue su amor por la filosofía y la verdad lo que lo condujo, tras una profunda reflexión sobre las Escrituras, a abrazar la fe cristiana siendo ya adulto. Al descubrir en el Evangelio que Dios es eterno, personal y amor, encontró la respuesta que su corazón buscaba. Tras su bautismo, fue elegido obispo de Poitiers por aclamación del pueblo, a pesar de estar casado y tener una hija, algo permitido en la Iglesia de aquel tiempo. Como obispo, se convirtió en uno de los más firmes defensores de la divinidad de Cristo frente a la herejía arriana, que negaba que Jesús fuera verdadero Dios. Por su fidelidad a la verdad, fue desterrado al Oriente por orden del emperador Constancio II. Lejos de silenciarlo, el exilio fortaleció su misión: allí profundizó en la teología oriental y escribió importantes obras doctrinales, entre ellas De Trinitate, uno de los tratados más profundos sobre la Santísima Trinidad en la Iglesia latina. De regreso a su diócesis, continuó su lucha pacífica pero firme por la fe auténtica, defendiendo la unidad de la Iglesia y la claridad doctrinal. Por su valentía y claridad teológica fue llamado el “Atanasio de Occidente” y el “Martillo de los arrianos”. San Hilario murió en paz hacia el año 367, dejando a la Iglesia un legado de fidelidad, estudio y amor a la verdad. En 1851, el Papa Pío IX lo proclamó Doctor de la Iglesia. Su vida nos recuerda que la fe no teme a la razón y que defender la verdad puede costar, pero siempre da fruto.

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