sábado, 28 de noviembre de 2015

ORAR POR VIVOS Y DIFUNTOS


 

Séptima obra: Orar .Como conclusión de estas siete obras de misericordia espirituales aparece la práctica de la oración (rogar a Dios por los vivos y por los difuntos) en clave de síntesis, dado que la oración es un don de Dios al hombre. En efecto: “La oración, sepámoslo o no, es el encuentro de la sed de Dios y de la sed del hombre. Dios tiene sed de que el hombre tenga sed de Él” (CEC, no. 2560). En definitiva: “La oración cristiana es una relación de alianza entre Dios y el hombre en Cristo” (no. 2564) y, por lo tanto, sostiene todas las obras de misericordia.En la tradición cristiana se encuentra un hilo conductor para comprender el sentido de la oración y su relación con la vida, especialmente en el famoso díptico de la Regla de san Benito (siglo V) que ha marcado toda la espiritualidad, no solamente monástica sino también eclesial, cuando dice: “Ora y trabaja” (Ora et labora). Siguiendo este espíritu, san Ignacio de Loyola explicitó este díptico diciendo: “Oren como si todo dependiera de Dios y trabajen como si todo dependiera de ustedes” (cfr. CEC, no. 2834).Esta obra de misericordia pone de relieve, además, la “comunión de los santos” en la Iglesia, la cual viene recordada ya en el Catecismo Romano (siglo XVI): “Todo cuanto posee la Iglesia es poseído comúnmente por cuantos la integran; todos (los bautizados) están constituidos para el bien de los demás” (cfr. 1Cor 12,23; Ef 4,11). En definitiva, se trata de la comunión de los miembros de la Iglesia, tanto de los que peregrinan aún en la tierra, como de los bienaventurados del cielo, calificados ambos como “santos”, gracias al Bautismo que han recibido en Cristo.En este sentido, esta última obra de misericordia prepara y dispone a “aceptar” y “vivir” la voluntad de Dios, sea cual sea, ya que “si le pedimos al Creador algo según su voluntad, nos escucha” (1Jn 5,14; Ef 1,3-14).
7. ORAR POR VIVOS Y DIFUNTOS
 
 
La oración por los demás, estén vivos y muertos, es una obra buena. San Pablo recomienda orar por todos, sin distinción, también por gobernantes y personas de responsabilidad, pues "El quiere que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad". ( 1 Tim 2, 2-3).
Los difuntos que están en el Purgatorio dependen de nuestras oraciones. Es una buena obra rezar por éstos para que sean libres de sus pecados. (2 Mac. 12, 46)

 
 
Preguntaros en familia: ¿Cómo podemos vivir esta obra de misericordia día a día?

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