sábado, 28 de noviembre de 2015

SOPORTAR CON PACIENCIA LAS PERSONAS MOLESTAS


 

Sexta obra: Soportar con paciencia las personas molestasLa tradición sapiencial subraya con fuerza que, ante hermanos que irritan, el sabio recuerda que “más vale ser paciente que valiente, dominarse que conquistar ciudades” (Prov 16,32). ¿Por qué este pensamiento? Porque “la paciencia persuade a un gobernante, porque las palabras suaves quebrantan huesos” (Prov 25,15; Sir 7,8).Job es el paradigma de paciencia: antes de que el Señor le mandara pruebas él era un hombre intachable, recto, temeroso de Dios y apartado del mal” (Job 1,11). Y una vez que fue puesto ante la prueba, se mantuvo fiel a su Creador, nunca pecó con sus labios ni renegó contra el Señor (cfr. Job 2,10).Por otra parte, el modelo máximo de la paciencia ante los enemigos es Jesús, ya que lejos de ser implacable con los pecadores (cfr. Mt 18,23-35), fue tolerante y generoso. Él mismo dijo: “El Padre celestial hace salir su sol sobre malos y buenos” (Mt 5,45).La paciencia, tal como el amor, es un “fruto del Espíritu” (Gál 5,22; cfr. 1Cor 10,13; Col 1,11); su ejercicio nos hace madurar en la prueba (cfr. Rm 5,3-5; Sant 1,2-4) y nos genera constancia y esperanza (cfr. Rm 5,5). El himno paulino del amor camina en este sentido: “El amor es paciente”, ya que “todo lo soporta” (1Cor 13,1-13.4.7).



6. SUFRIR CON PACIENCIA LOS DEFECTOS DE LOS DEMÁS


La tolerancia y la paciencia ante los defectos ajenos es virtud y es una obra de misericordia.
Sin embargo, hay un consejo muy útil: cuando el soportar esos defectos causa más daño que bien, no se debe ser tolerante. Con mucha caridad y suavidad, debe hacerse la advertencia.


Preguntaros en familia: ¿Cómo podemos vivir esta obra de misericordia día a día?


 




 

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